Día: 5 abril, 2026

Un prestigioso centro de estudios analizó las mediciones oficiales y sostuvo que el Indec exagera la baja de la pobreza

Compartí esta noticia !

La evolución reciente de la pobreza en Argentina quedó bajo revisión técnica. Un informe del CEDLAS (Universidad Nacional de La Plata) identificó tres mecanismos clave que alteran la medición oficial y que, en conjunto, tienden a sobrestimar la magnitud de la caída registrada entre 2023 y 2025.

El dato central es contundente: la baja de la pobreza es real, pero significativamente menor a la que reflejan las estadísticas del INDEC.

Según la serie oficial, la pobreza pasó de 41,7% en el segundo semestre de 2023 a un pico de 52,9% en el primer semestre de 2024, para luego descender hasta 31,6% en el primer semestre de 2025. Sin embargo, el CEDLAS advierte que variaciones de esa magnitud no encuentran correlato en cambios equivalentes en actividad, empleo o gasto social, lo que abre interrogantes sobre la consistencia del indicador.

Tres distorsiones que cambian la lectura

El informe identifica tres factores técnicos que inciden directamente en la medición:

1. Desfasaje entre ingresos y precios
Los ingresos relevados por la Encuesta Permanente de Hogares corresponden al mes previo a la encuesta, mientras que la canasta se valoriza a precios actuales. En un contexto de alta inflación, esto genera una sobrestimación de la pobreza en períodos de aceleración inflacionaria, especialmente entre fines de 2023 y comienzos de 2024.

2. Subreporte y mejora en la captación de ingresos
La evolución de los ingresos relevados en la encuesta no coincide con registros administrativos. Parte de la caída de la pobreza se explica por una mejor captación estadística (transferencias, ingresos no laborales) y no necesariamente por una mejora real del poder adquisitivo.

3. Canasta desactualizada
La Canasta Básica Total aún utiliza patrones de consumo de 2004/05. Al actualizarla con datos más recientes (ENGHo 2017/18), donde los servicios tienen mayor peso, la pobreza resulta sistemáticamente más alta, con diferencias superiores a 5 puntos porcentuales.

Una caída mucho más moderada

Al corregir estos tres factores, el resultado cambia de manera sustancial:
entre el segundo semestre de 2023 y el primero de 2025, la pobreza no habría caído 10 puntos porcentuales, sino apenas alrededor de 2 puntos, ubicándose en torno al 41,5%.

Este contraste refleja una tensión creciente entre estadística y realidad económica. Como sintetizó Agustín Salvia, director del Observatorio de la Deuda Social de la UCA: “hay una paradoja entre la estadística de la pobreza y la capacidad de consumo”.

El freno estructural: inflación y salarios

Las perspectivas tampoco muestran una mejora sostenida. Distintos análisis coinciden en que la dinámica futura de la pobreza estará condicionada por tres variables:

  • Inflación persistente, especialmente en alimentos
  • Salarios que corren por debajo del IPC
  • Deterioro del mercado laboral, con mayor subocupación y demanda de empleo

En ese contexto, incluso con desaceleración inflacionaria, el poder adquisitivo de los sectores más vulnerables sigue bajo presión, lo que limita la posibilidad de una reducción sostenida de la pobreza.

El resultado es un escenario más complejo de lo que sugieren los números oficiales: menos pobreza que en el peor momento de la crisis, pero lejos de una recuperación sólida.

Compartí esta noticia !

La Luna vuelve al centro de la geopolítica

Compartí esta noticia !

Esta vuelta al espacio no es solo un paso técnico dentro del programa lunar de NASA. Es una señal política. Una pieza más en un tablero global donde el espacio vuelve a ser territorio de disputa.

Y esta vez, el rival no es la Unión Soviética. Es China.

La primera carrera espacial, protagonizada por Estados Unidos y la Unión Soviética, fue una competencia por prestigio ideológico. El punto más alto fue el Apollo 11 Moon Landing. No se trataba solo de llegar a la Luna. Se trataba de demostrar superioridad tecnológica, política y cultural por encima de la URSS. 

Hoy, el contexto es distinto. Pero no tanto.

La nueva carrera espacial mantiene una lógica similar: demostrar liderazgo global, validar capacidad tecnológica y, por supuesto, proyectar poder. 

La diferencia es que ahora los objetivos son más concretos, más económicos y más permanentes.

Artemis II: mucho más que una misión

Artemis II es la primera misión tripulada del programa Artemis. Su objetivo es orbitar la Luna y probar sistemas clave para futuros alunizajes.

Pero su verdadero significado va más allá de lo técnico.

Estados Unidos está buscando recuperar liderazgo en exploración espacial tripulada, establecer una presencia sostenida en la Luna y fijar reglas del juego antes que otros. En otras palabras es “marcar territorio” fuera del planeta Tierra. 

El administrador de la NASA, Bill Nelson, lo planteó de forma directa “Artemis representa el regreso de Estados Unidos al liderazgo en la exploración del espacio profundo”.

El programa Artemis incluye algo que no existía en los años 60: una visión de permanencia, no se trata de “ir y volver”.

Se trata de quedarse.

China: el competidor que cambia todo

El avance de Administración Nacional del Espacio de China en los últimos 20 años transformó completamente el escenario. El gigante asiático avanza a pasos agigantados en números frentes, no solo los más tangibles como comercio y tecnología. 

En este poco tiempo (en materia espacial 20 años son un abrir y cerrar de ojos= China ya logró: misiones robóticas exitosas en la Luna, el alunizaje en la cara oculta (un hito) y una estación espacial propia en órbita. 

Y ahora están en desarrollo sus planes más ambiciosos que son llevar astronautas a la luna antes de 2030 y comenzar la construcción de una base lunar conjunta con Rusia para 2032. 

A diferencia de la Unión Soviética, China no corre desde atrás. Compite con un plan de largo plazo, financiamiento sostenido y una integración directa entre Estado, industria y estrategia geopolítica.

En la Luna podría haber importantes recursos naturales: helio-3 (potencial fuente de energía futura) y agua congelada (clave para combustible y vida). 

También estar presentes en este satélite natural implica una posición geopolítica de privilegio. Se generan ventajas en la capacidad de monitoreo y comunicaciones. Y, al mismo tiempo, una plataforma privilegiada para misiones más lejanas como Marte. 

Quien llegue primero y se establezca, define reglas. El ex administrador de la NASA Jim Bridenstine marcó una de las grandes diferencias: “Esta vez no vamos a la Luna solo para dejar una bandera y volver. Vamos a construir una presencia sostenible”.

Estados Unidos impulsa los Acuerdos Artemis, un marco internacional para regular la actividad en la Luna. China, por su parte, promueve su propio esquema de cooperación.

¿Una nueva Guerra Fría?

La comparación es inevitable, pero incompleta.

No estamos ante una repetición exacta de la Guerra Fría. Sin embargo, hay elementos que se parecen como competencia tecnológica, disputa por liderazgo global y construcción de bloques de aliados. 

Aunque hay paralelismos, esta nueva competencia tiene diferencias profundas. 

La primera tiene que ver con la multipolaridad. Antes existían dos superpotencias enfrentadas, en la actualidad más allá de que EEUU y China representan diferentes posturas existen otros actores fundamentales como Europa, India y el actor más novedoso: el sector privado. 

Empresas como SpaceX tienen un rol central, algo impensado en los años 60. El CEO de SpaceX, Elon Musk, lo plantea desde otra lógica: “El objetivo es hacer de la humanidad una especie multiplanetaria”.

La diferencia es que hoy la interdependencia económica global convive con la rivalidad estratégica.

Una disputa silenciosa, pero decisiva

La Luna no es el destino final, es una plataforma.

A diferencia de la Guerra Fría, esta carrera no se vive con la misma épica pública. No hay discursos diarios ni tensión nuclear directa. Pero el impacto puede ser igual de profundo.

Porque lo que está en juego no es solo quién llega primero, es quién define cómo será la expansión de la humanidad fuera de la Tierra.

Lo que está claro es que la Luna volvió al centro de la escena. Escenario de contemplación, poemas y canciones, salió de la caja de los recuerdos y se convirtió en frontera. 

Y como toda frontera en la historia, no será solo explorada.

Será disputada.

Compartí esta noticia !

Menos noches, más turistas: el mapa del consumo turístico en Semana Santa

Compartí esta noticia !

La Semana Santa 2026 dejó una señal clara -y preocupante- para el sector turístico argentino: el problema ya no es la cantidad de viajeros, sino cuánto tiempo se quedan. El último relevamiento de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) confirma que el movimiento creció, pero el negocio se achicó. Viajaron 2,85 millones de turistas, un 5,6% más que en 2025, pero la estadía promedio cayó a 2,6 noches, lo que representa una baja del 16,1% interanual.

Menos pernoctes implican menos consumo en alojamiento, gastronomía y servicios. El impacto económico total también reflejó ese ajuste: el gasto descendió 18,9% en términos reales, mientras que el gasto diario por turista cayó 8,4%, consolidando un perfil de visitante mucho más austero.

La explicación es directa: el turismo se adapta al bolsillo. Con costos de transporte elevados y una relación cada vez más exigente entre ingresos y gasto, los argentinos optan por escapadas más cortas, cercanas y planificadas al detalle. El dato ilustra la magnitud del cambio: una familia tipo necesitó más de $1,1 millones para viajar, equivalente al 69% de un salario promedio, lo que empuja a reducir días antes que resignar el viaje.

Radiografía del turismo – Semana Santa 2026

  • Turistas: 2.852.256 (+5,6% interanual)
  • Impacto económico: $808.198 millones
  • Gasto total real: -18,9%
  • Gasto diario: $108.982 (-8,4% real)
  • Estadía promedio: 2,6 noches (-16,1%)

Misiones

  • Visitantes en Iguazú: +25.000
  • Ocupación hotelera: +90%
  • Tendencia: Alta demanda, menor permanencia

Fuente: CAME

En ese contexto, Misiones vuelve a destacarse como uno de los polos más sólidos del país, pero también queda expuesta a esta nueva lógica. Durante el fin de semana largo, la provincia mostró números contundentes: más de 25 mil visitantes en el Parque Nacional Iguazú y niveles de ocupación hotelera superiores al 90%, con fuerte presencia de turismo nacional e internacional.

Sin embargo, detrás de esa performance aparece la tensión de fondo: alta ocupación con menor permanencia. Es decir, hoteles llenos pero con mayor rotación, menos consumo por visitante y menor derrame en la economía local. En destinos como Puerto Iguazú, donde el impacto económico depende directamente de la cantidad de noches, esta dinámica obliga a repensar la estrategia turística.

El fenómeno es nacional, pero en provincias turísticas como Misiones se vuelve más visible: el volumen de turistas ya no garantiza ingresos crecientes. La ecuación se volvió más exigente. Hoy el desafío no es solo atraer visitantes, sino lograr que se queden más tiempo y gasten más en destino.

En ese nuevo mapa del turismo argentino, la clave pasa por generar experiencias que extiendan la estadía: circuitos integrados, propuestas de naturaleza, turismo rural, eventos y servicios de mayor valor agregado. Porque el turista sigue viajando, pero elige quedarse menos. Y ahí, precisamente, está el nuevo límite -y la nueva oportunidad- del sector.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin