Día: 9 abril, 2026

Encarnación siente la crisis argentina: caen ventas y se retrae el consumo en la frontera

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La crisis económica argentina ya no es un fenómeno aislado dentro de sus fronteras. En ciudades limítrofes como Encarnación, en Paraguay, el impacto se siente con claridad en el comercio, históricamente sostenido por el flujo de compradores argentinos. Así lo describió el presidente de la Cámara de Comercio de Encarnación, Conrado Kiener, quien trazó un diagnóstico directo: la caída del consumo del lado argentino está afectando de lleno a la actividad comercial en la ciudad.

“Somos dependientes directos de los compradores argentinos”, explicó, al señalar que la falta de dinero circulante y las dificultades financieras —como el uso restringido de tarjetas de crédito— redujeron de manera significativa las ventas.

Aunque no cuentan con estadísticas precisas, desde el sector aseguran que la baja es generalizada y atraviesa todos los rubros. El termómetro es el “boca a boca”, una herramienta informal pero contundente en el comercio local. “Todos los rubros están involucrados en esta situación”, sintetizó Kiener.

Uno de los aspectos más relevantes es el cambio en el comportamiento del consumidor argentino. Si bien todavía existe una ventaja de precios en algunos productos en Encarnación -especialmente en supermercados-, la dinámica de compra se transformó.

Hoy, quienes cruzan la frontera lo hacen con un objetivo claro: adquirir lo estrictamente necesario. Los bienes considerados secundarios, como indumentaria o electrodomésticos, quedan relegados. “La gente viene, pero no compra como antes”, resumió Kiener.

Este fenómeno refleja una contracción más profunda del poder adquisitivo: incluso cuando hay oportunidades de precios, la demanda no responde por falta de ingresos disponibles.

Macroeconomía sólida, bolsillo ajustado

El dirigente también introdujo una distinción clave: la estabilidad macroeconómica de Paraguay no se traduce necesariamente en bienestar cotidiano. “Una cosa es la macroeconomía y otra el bolsillo de la gente”, señaló, reconociendo que también existen tensiones internas en el consumo local.

A este escenario se suman factores externos, como el encarecimiento de los combustibles a nivel global, vinculado a conflictos internacionales. El aumento de los costos logísticos impacta directamente en los precios finales de las mercaderías, agravando la situación comercial.

La relación comercial entre Encarnación y Posadas vuelve a mostrar su carácter pendular. Cuando la brecha cambiaria favorece a Paraguay, el flujo de argentinos impulsa el comercio encarnaceno. En sentido inverso, cuando las condiciones cambian, el impacto es inmediato.

Kiener planteó la necesidad de construir un “piso de consumo” interno que permita estabilizar la actividad económica sin depender exclusivamente de la demanda argentina. “No podemos ir para atrás, tenemos que quedar en un punto de sustento”, advirtió.

El diagnóstico deja en evidencia que la crisis no reconoce fronteras. La caída del consumo en Argentina repercute directamente en el comercio paraguayo, mientras que los problemas estructurales -costos, salarios y presión económica- afectan a ambos lados del río Paraná.

Lejos de una competencia directa, desde Encarnación plantean la necesidad de cooperación regional. “Deberíamos trabajar juntos para prosperar todos”, sostuvo Kiener, en un llamado a repensar la lógica económica de una región que, en los hechos, funciona como un mismo sistema.

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Productores vuelven a la Justicia para declarar inconstitucional la desregulación del INYM

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La disputa estructural del mercado yerbatero sumará un nuevo capítulo judicial. Un conjunto de asociaciones de productores y cooperativas de Misiones formalizó una acción declarativa de inconstitucionalidad contra el Estado nacional con el objetivo de frenar los efectos del DNU 70/2023 sobre el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM). Asimismo, se plantea una medida cautelar que plantea la “inmediata suspensión de los efectos y de la aplicación” de varios artículos del DNU a “fin de evitar la profundización de los daños ya verificados sobre el sector productivo primario, la consolidación de un proceso de descapitalización económica y el deterioro de las capacidades del organismo yerbatero”.

La presentación apunta específicamente contra los artículos 164 al 168 del decreto, que modificaron el funcionamiento del organismo creado por la Ley 25.564. El planteo busca que la Justicia declare su nulidad absoluta e inaplicabilidad y restituya el esquema institucional previo.

Se pretende “reconstruir” un instrumento institucional capaz de ordenar el funcionamiento del mercado yerbatero, luego de la desarticulación de los mecanismos regulatorios previos, y de corregir las “distorsiones” derivadas de la “concentración económica” en la cadena de valor.

Los expedientes judiciales fueron asignados como “FPO 2764/2026 Skripczuk Jorge y otros c/ PEN – ENA s/ Acción meramente declarativa de inconstitucionalidad”, “2764/2026/1 Skripczuk Jorge y otros c/ PEN – ENA s/  Incidente de medida cautelar”, “2765/2026 Torres Salvador María y otro c/ PEN – ENA s/ Acción meramente declarativa de inconstitucionalidad”, y “2765/2026/1 Torres Salvador María y otro c/ PEN – ENA s/ Incidente de medida cautelar”.

El eje de la demanda recuerda que la génesis del INYM en el Congreso partió de un diagnóstico claro: la existencia de un mercado estructuralmente desequilibrado, en el cual miles de productores primarios se encontraban en una posición de debilidad, frente a un número reducido de “operadores” con capacidad de incidir en la formación de precios de la materia prima. Frente a esa realidad, se diseñó un esquema institucional orientado a equilibrar las relaciones económicas entre los distintos sectores y garantizar la sustentabilidad de la actividad en su conjunto.

Dentro de las “atribuciones” conferidas por

la ley, se encontraban (entre otras) facultades regulatorias esenciales para el cumplimiento de esa finalidad, tales como

la fijación de precios de referencia para la materia prima, la regulación de nuevas plantaciones y la adopción de medidas tendientes a preservar el equilibrio entre la oferta y la demanda.

De este modo, el INYM fue concebido por el

Congreso no como un mero “organismo administrativo”, sino como una herramienta institucional de regulación económica, destinada a corregir las asimetrías propias del mercado yerbatero y a garantizar condiciones mínimas de equidad y previsibilidad para todos los actores involucrados, algo que se rompió tras la nueva desregulación. 

El núcleo del conflicto es técnico, pero con consecuencias económicas directas. El DNU eliminó facultades clave del INYM, en particular la fijación de precios de la materia prima y la regulación de nuevas plantaciones. Según la demanda, esas herramientas eran esenciales para garantizar la sustentabilidad económica del sector y corregir las asimetrías entre productores e industria. La consecuencia, sostienen, es la desarticulación del sistema de concertación sectorial que durante más de dos décadas ordenó el mercado.

“Las normas cuestionadas, eliminaron “lisa y llanamente” las atribuciones vinculadas con la fijación del precio de la materia prima y con la regulación de nuevas plantaciones de yerba mate, alterando de manera sustancial el esquema institucional diseñado por el “Legislador”. Este punto es clave. El DNU avanza sobre atribuciones del legislador. 

La supresión de dichas facultades regulatorias importa una profunda transformación del régimen legal que rige la actividad yerbatera, cambiando de facto la

naturaleza jurídica del INYM. En los hechos, tales modificaciones dejan sin herramientas institucionales al organismo creado por el Congreso para intervenir en la actividad, debilitando significativamente su capacidad para cumplir las funciones para las cuales fue concebido”.

Detrás de este planteo hay un diagnóstico histórico que atraviesa toda la cadena yerbatera: un mercado estructuralmente desequilibrado, con miles de pequeños productores primarios dispersos frente a un número reducido de actores industriales con capacidad de incidir en la formación de precios. Ese fue, precisamente, el fundamento de la creación del INYM en 2002: constituirse en una herramienta de regulación económica capaz de equilibrar la cadena y evitar abusos de posición dominante. Durante más de 20 años, ese esquema combinó precios de referencia, regulación de la oferta, control de comercialización y políticas activas de promoción y desarrollo.

La demanda, sin embargo, no se limita a cuestionar los efectos económicos de la desregulación. El eje central es institucional. Los productores, representados por el abogado Federico Padolsky, sostienen que el Poder Ejecutivo utilizó un Decreto de Necesidad y Urgencia para modificar una ley del Congreso sin que existieran circunstancias excepcionales que lo justificaran. En ese sentido, plantean que el DNU fue utilizado como un atajo legislativo, en contradicción con el principio de división de poderes.

Uno de los puntos más sensibles del planteo de 128 páginas es la ausencia de sustento técnico específico en el decreto. Según la presentación, el DNU no incorpora ningún diagnóstico sectorial detallado, limitándose a argumentos generales sobre la desregulación. Más aún, los actores remarcan que, al momento de su dictado, la actividad yerbatera no atravesaba una crisis. Por el contrario, mostraba crecimiento del consumo, expansión de exportaciones, estabilidad en el mercado interno y mejoras en el valor agregado.

Esos datos surgen del Plan Estratégico Yerbatero 2022, elaborado con participación de organismos públicos, universidades e instituciones técnicas. La lectura que subyace en la demanda es contundente: el Gobierno modificó el régimen sin discutir ni refutar el único diagnóstico técnico disponible dentro del propio Estado.

Hoy, en cambio, el único eslabón que exhibe datos positivos es el exportador, que cerró el 2025 con récord. Pero el mercado interno se mantiene casi sin cambios, después de un 2024 de fuerte caída y el sector productivo atraviesa una profunda crisis, mucho más acelerada que la de la década del 90. Según un minucioso trabajo técnico del diputado Cristian Castro, el costo de producción estimado para un yerbal de alto volumen de producción -unas diez toneladas por hectárea- asciende a 391,2 pesos, lo que, al cargar una rentabilidad mínima del 30 por ciento, daría un precio de 508,56 pesos. La industria hoy ofrece 265 pesos y en plazos de pago de hasta 120 días. 

Más allá del plano jurídico, la presentación se inscribe en un momento especialmente delicado para el sector. Con la desregulación, desapareció la referencia institucional de precios y el mercado comenzó a mostrar una fuerte dispersión en los valores pagados por la hoja verde. La negociación directa entre productores e industria volvió a ser el mecanismo dominante, con resultados dispares según la zona y el poder de cada actor.

Ese cambio ya se traduce en tensiones concretas: conflictos por precios, demoras en el inicio de la cosecha, dificultades para planificar inversiones y una creciente incertidumbre en toda la cadena. El mercado pasó, en pocos meses, de un esquema regulado a uno de libre negociación, donde las asimetrías estructurales vuelven a ocupar el centro de la escena.

En términos estructurales, lo que está en discusión es el modelo. El régimen anterior, basado en la Ley 25.564, se apoyaba en la regulación institucional, la concertación sectorial y la intervención del INYM. El esquema actual, en cambio, se orienta hacia la desregulación, la formación de precios por mercado y una menor capacidad de intervención estatal. Para los productores, esto implica mayor exposición a la volatilidad, pérdida de previsibilidad y un debilitamiento de su posición negociadora.

La decisión de avanzar con esta acción judicial también tiene un trasfondo procesal. Existía una cautelar previa que había suspendido el capítulo yerbatero del DNU, pero esa vía fue declarada inadmisible, la causa terminó archivada y la medida perdió vigencia. Esta nueva presentación busca reencauzar el reclamo por la vía adecuada y obtener un pronunciamiento de fondo sobre la constitucionalidad del esquema.

A partir de ahora, el escenario queda abierto. Un fallo favorable a los productores podría restablecer el rol regulador del INYM y reintroducir mecanismos de referencia para los precios. Un fallo adverso consolidaría el modelo desregulado y profundizaría el esquema actual. Entre ambos extremos, no se descarta un escenario intermedio con medidas cautelares que vuelvan a intervenir parcialmente en el mercado.

Lo que está en juego, en definitiva, excede a la yerba mate. El caso se proyecta como un test sobre los límites de la desregulación en economías regionales con fuertes asimetrías, el alcance de los decretos de necesidad y urgencia y el rol del Estado en la organización de mercados complejos. La resolución judicial no sólo impactará en el precio de la hoja verde, sino también en la arquitectura institucional de una de las principales economías del nordeste argentino.

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El BCRA flexibiliza el cepo, compró US$281 millones y busca sostener reservas sin perder control del dólar

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El Banco Central de la República Argentina avanzó con un paquete de medidas que reconfigura el esquema cambiario en Argentina: flexibilizó el ingreso y uso de divisas, eliminó restricciones para personas físicas y empresas, y al mismo tiempo reforzó controles para evitar maniobras especulativas. La decisión se complementó con una compra de US$ 281 millones —la mayor del año— y un cierre del dólar en torno a $1.405, en un contexto donde la acumulación de reservas se convirtió en un eje central de la política económica.

El movimiento, formalizado a través de la Comunicación A8417, expone la tensión de fondo: avanzar hacia una normalización del mercado cambiario sin perder capacidad de intervención.

Cambios en el régimen cambiario: más flexibilidad para exportadores y empresas

El núcleo de la medida apunta a modificar incentivos en el mercado de divisas. A partir de ahora, las personas humanas que exportan bienes deberán ingresar los dólares al país, pero ya no estarán obligadas a liquidarlos en pesos. El cambio equipara su tratamiento al de exportaciones de servicios y busca mejorar la competitividad externa.

En paralelo, el Central extendió los plazos para el ingreso de divisas en operaciones entre empresas vinculadas: pasaron de 60 a 180 días para montos mayores y hasta 365 días en sectores específicos como indumentaria o industrias estratégicas. Esta decisión apunta a dar mayor previsibilidad financiera en cadenas productivas con vínculos internacionales.

También se habilitó el acceso al mercado de cambios para cubrir riesgos en deudas en monedas distintas al dólar, una herramienta clave para empresas con exposición cambiaria. A su vez, se facilitaron pagos de obligaciones negociables y la cancelación de deudas intrafirma bajo esquemas de refinanciación.

En términos operativos, el paquete busca destrabar flujos financieros que estaban limitados, sin liberar completamente el mercado.

Apertura para personas físicas y nuevos controles para evitar arbitraje

Uno de los cambios más visibles impacta en el consumo: se eliminó el límite de US$ 50 por extracción de efectivo en el exterior con tarjeta, una restricción que afectaba directamente a viajeros. La medida apunta a simplificar operaciones cotidianas fuera del país.

Sin embargo, la flexibilización convive con mayores controles. El BCRA amplió el alcance de la “restricción cruzada”, un mecanismo diseñado para evitar arbitrajes entre distintos tipos de cambio financieros.

Desde ahora, quienes transfieran dólares al exterior no podrán operar con títulos en moneda extranjera durante 90 días. La medida busca bloquear estrategias especulativas entre el dólar MEP y el contado con liquidación (CCL), reforzando el control sobre los flujos financieros.

El esquema muestra un patrón claro: cada apertura viene acompañada de nuevos “candados” regulatorios.

Reservas, dólar y estrategia oficial: el equilibrio en juego

El trasfondo de las decisiones es la necesidad de fortalecer reservas. En la misma jornada en que se anunciaron los cambios, el BCRA compró US$ 281 millones, el mayor volumen en lo que va del año, acumulando cerca de US$ 5.000 millones desde el inicio del programa cambiario.

Parte de esos fondos, según lo informado, fueron utilizados por el Tesoro para afrontar vencimientos de deuda, lo que reduce el margen neto de acumulación.

El comportamiento del dólar —que cerró en torno a $1.405— refleja una dinámica contenida en el corto plazo, aunque condicionada por múltiples variables: ingreso de divisas del agro, expectativas financieras y consistencia del esquema regulatorio.

Incentivos, control y señales al mercado

Las medidas reconfiguran incentivos para distintos actores: Exportadores: ganan flexibilidad al no estar obligados a liquidar divisas, lo que puede mejorar márgenes y timing financiero. Empresas: acceden a herramientas para gestionar riesgos cambiarios y deudas, clave en un contexto de volatilidad. Personas físicas: ven simplificadas operaciones en el exterior. Mercado financiero: enfrenta mayores restricciones para arbitrajes, lo que limita estrategias especulativas.

Desde el punto de vista macroeconómico, el objetivo es doble: incentivar la oferta de dólares genuinos y evitar tensiones en los mercados paralelos.

Impacto potencial en economías exportadoras del NEA

Si bien las medidas no tienen un enfoque territorial específico, su impacto potencial alcanza a regiones exportadoras como Misiones y el NEA. Sectores vinculados a economías regionales podrían beneficiarse de la mayor flexibilidad para administrar divisas, especialmente en actividades con inserción internacional.

No obstante, el efecto dependerá de la capacidad real de exportación y de las condiciones de competitividad de cada cadena productiva.

Reservas, confianza y sostenibilidad del esquema

El nuevo paquete del BCRA refuerza una estrategia gradualista: avanzar en flexibilizaciones sin desarmar completamente los controles. La clave estará en sostener el ingreso de divisas y evitar desbordes en los tipos de cambio financieros.

Las próximas semanas estarán marcadas por tres variables: la liquidación del agro, la evolución de las reservas netas y la reacción del mercado ante el nuevo equilibrio entre apertura y regulación.

El resultado de esa combinación definirá si el esquema logra consolidarse o si vuelve a tensionarse.

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ATE anunció un paro nacional para el 21 de abril en reclamo de aumento salarial

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El sindicato Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) convocó a un paro nacional para el 21 de este mes en reclamo de la reapertura de paritarias.

La decisión se conoció en el marco de un plenario del gremio que reunió a las seccionales de todas las provincias, tendiente a definir medidas de fuerza para reabrir las paritarias

“El Gobierno sigue destrozando los salarios y fracasó a la hora de bajar la inflación, ya que la misma sigue en aumento. El poder adquisitivo está en caída libre y en este momento el endeudamiento de todos los hogares es total”, se quejó el titular del gremio, Rodolfo Aguiar, en sus redes.

Al respecto, dijo que “las paritarias en la administración pública tienen que abrirse de manera inmediata y si no lo hacen los vamos a llenar de conflictividad”. __IP__

“El Gobierno está pasando su peor momento. Están débiles y tenemos que seguir golpeándolos, tenemos que seguir con los paros”, finalizó el dirigente.

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Bain & Company y Palantir refuerzan su alianza global

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Bain & Company anunció la expansión de su alianza estratégica con Palantir, en respuesta al aumento de la demanda de empresas por soluciones de Inteligencia Artificial orientadas a mejorar productividad, eficiencia y toma de decisiones basada en datos.

Esta alianza combina la plataforma de vanguardia de Palantir con la experiencia sectorial y en consultoría estratégica de Bain. El objetivo es claro: ayudar a los líderes empresariales a acelerar la toma de decisiones basadas en datos, garantizar eficiencias en costos y generar un aumento tangible en la productividad.

“La IA exige una transformación empresarial, no solo la implementación de tecnología, y eso es precisamente lo que hace que la asociación entre Bain y Palantir sea tan poderosa. En nuestro trabajo conjunto con clientes del sector privado, hemos visto resultados consistentemente sobresalientes en la implementación de programas de IA en sus organizaciones. Ampliar esta colaboración significa que podemos llevar ese mismo impacto a aún más empresas en todo el mundo”, señaló Christophe De Vusser, Socio Director Global de Bain.

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