Día: 21 abril, 2026

Tanta Tinta despliega su agenda cultural en Posadas y consolida un modelo de gestión independiente

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Con una programación que se extiende del 21 al 26 de abril en Posadas, Tanta Tinta presenta una agenda que combina cine, teatro, música, literatura y experiencias participativas, en un esquema que excede lo artístico y se posiciona como un actor cultural con lógica propia dentro del ecosistema local. La propuesta no solo amplía la oferta, sino que instala una pregunta de fondo: ¿hasta qué punto estos espacios independientes están ocupando el vacío de políticas culturales estructuradas?

Programación diversa y lógica de comunidad

La semana arranca el martes 21 con “Tanta Cinta”, que proyectará El Diablo Viste a la Moda en una experiencia que cruza cine y moda, con participación activa del público. El formato no es menor: combina consumo cultural con interacción, una tendencia creciente en espacios autogestionados.

El miércoles 22, la agenda gira hacia lo formativo con el taller “Sentir en Zambas”, seguido de una peña abierta. Aquí aparece otra clave del modelo: no solo exhibir contenidos, sino generar instancias de aprendizaje y circulación de saberes.

El jueves 23 concentra uno de los picos de actividad, con la presentación del libro La niña que me abandonó, la obra teatral “Club de corazones rotos” —en el marco de la extensión del FITE— y una nueva edición de improvisación teatral. La simultaneidad de propuestas muestra una estructura que busca diversificar públicos y maximizar el uso del espacio.

Teatro, música y formación: un esquema de múltiples capas

El viernes 24 continúa con teatro, con “El Libertador no tiene quien le escriba”, un unipersonal centrado en la figura de Simón Bolívar, y una jam musical dedicada a Stevie Wonder. La combinación de repertorio histórico y cultura popular evidencia una curaduría que alterna entre lo identitario y lo global.

El sábado 25 profundiza la lógica de experiencias: talleres de constelaciones familiares, encuentros de danza folklórica, sesiones de dibujo en vivo y una propuesta performática nocturna con bandas, DJs y feria. La grilla se vuelve más híbrida y apunta a extender la permanencia del público dentro del espacio.

El domingo 26 cierra con “Pan Casero y Circo Criollo”, también vinculado al FITE, y el estreno de “Anarchivismo escénico: Memorias del teatro misionero”, una propuesta de teatro documental que pone en escena la identidad cultural regional.

Más que una agenda: construcción de poder cultural

Detrás de la programación aparece un movimiento más amplio. Tanta Tinta no se limita a ofrecer espectáculos: articula con festivales como el FITE, convoca a artistas locales y externos, y genera circuitos de formación, producción y exhibición.

En ese entramado, los espacios independientes empiezan a disputar centralidad. No en términos institucionales formales, pero sí en capacidad de convocatoria, generación de agenda y construcción de comunidad. En un contexto donde la política cultural muchas veces se fragmenta, estos nodos funcionan como plataformas de gestión concreta.

El modelo también introduce una dimensión económica: entradas accesibles, modalidades “al sobre” y propuestas abiertas conviven con actividades aranceladas. Esa flexibilidad permite sostener la programación, pero también marca los límites de financiamiento del sector.

Escenario abierto: entre expansión y sostenibilidad

La agenda semanal muestra consolidación, pero también plantea desafíos. La intensidad de la programación exige continuidad en la convocatoria y capacidad de sostener costos operativos. Al mismo tiempo, el crecimiento de propuestas híbridas y participativas marca una tendencia que podría redefinir el consumo cultural en la ciudad.

Lo que hoy aparece como una agenda diversa empieza a configurarse como algo más estructural: un espacio que organiza, produce y proyecta cultura desde lo local.

La incógnita no es menor: si este tipo de iniciativas logra escalar y articularse con políticas públicas o si continuará desarrollándose en paralelo, sosteniendo por sí misma un modelo que, por ahora, demuestra dinamismo

Agenda semanal – Tanta Tinta

Martes 21 de abril

Patio | 21:00 hs | Tanta Cinta: El Diablo Viste a la Moda + Experiencia Fashion – Dress code: inspiración fashion – Asesoría de imagen en vivo – Entrada libre y al sobre

Miércoles 22 de abril

Bar | 20:00 hs | Taller Lúdico “Sentir en Zambas” – 21:00 hs | Peñita para practicar (hasta 22 hs) ️- Entrada $5000 – Info: 3764258825

Jueves 23 de abril

Bar | 19:00 hs | Presentación del libro “La niña que me abandonó” – Irina Bondarenco

Sala Rio Mio | 20:30 hs | Teatro – “Club de corazones rotos” (Extensión FITE – Encarnación) -️ Entradas anticipadas $7000 – Reservas: 3764 686500

Bar | 21:00 hs | Tanta Impro

Viernes 24 de abril

Sala Rio Mio | 20:30 hs | Teatro – “El Libertador no tiene quien le escriba” -️ Anticipadas $7000 – Reservas: 3764 686500

Bar | 22:00 hs | Jam del Río 🎶 – Especial Stevie Wonder – Sobre sugerido $7000

Sábado 25 de abril

Sala espejo | 15:00 a 19:00 hs | Taller de Constelaciones Familiares – Info y reserva al 3743 569499

Bar | 15:00 a 17:00 hs | Roja Tierra – Encuentro de Danza Folklórica – $8000 por participante / $12.000 por pareja | Inscripciones: 376 420-0178

Bar | 19:00 a 21:00 hs | Luz Periférica – Encuentro de dibujo y música – Info y entradas al: 11 6802-9481

Patio y Sala Rio Mio | Desde las 19:00 hs | EL CVLTO Vol. 4 – Bandas: Deadly, Voncheko Twans – DJs: Sesiones Lugosi – ️ Anticipadas $8000 / En puerta $10000

Domingo 26 de abril

Sala Río Mío | 18:00 hs | Pan Casero y Circo Criollo – Entradas anticipadas $7000 al cel 3764686500

Bar | 20:00 hs | Estreno – “Anarchivismo escénico: Memorias del teatro misionero” – Dirección general y performance: Lucía Veliz – ️Entrada $10.000 – Reservas: 3764 686500

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El “Mundial de la Yerba Mate” busca redefinir la industria en un negocio con estándares globales

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Del 5 al 7 de junio, Buenos Aires será sede del primer “Mundial de la Yerba Mate”, un certamen que propone reposicionar al principal producto agroindustrial de Misiones dentro de una lógica global de calidad, evaluación técnica y diferenciación. El evento, presentado en el Senado y con proyección internacional, introduce una pregunta de fondo para la cadena yerbatera: ¿puede la yerba dejar de ser solo una tradición cultural para convertirse en una industria con estándares comparables al vino o el café?

Del consumo cultural al producto evaluado

El eje del certamen no estará puesto en el ritual del mate, sino en la yerba mate como producto en sí mismo. La propuesta implica un cambio conceptual relevante: pasar de una mirada doméstica —centrada en el consumo cotidiano— hacia una lógica de valorización técnica, sensorial y comercial.

“El objetivo es posicionar la yerba mate en un esquema similar al de otros productos como el vino o los destilados”, explicó el sommelier de mate y organizador Martín Gómez en diálogo con Economis. En ese sentido, el evento buscará introducir criterios de evaluación estandarizados, con degustaciones a ciegas y protocolos técnicos desarrollados durante los últimos meses.

A diferencia de una competencia tradicional, los productos no competirán entre sí, sino contra parámetros de calidad predefinidos. Esto permitirá otorgar medallas en función del puntaje alcanzado y, a la vez, brindar devoluciones técnicas a las marcas sobre sus características.

Nuevos formatos y consumo global: la ventana que mira la industria

Uno de los puntos más disruptivos del Mundial será la incorporación de nuevas formas de consumo, más allá del mate cebado. Desde bebidas listas para tomar hasta aplicaciones en gastronomía o productos innovadores, el certamen busca reflejar cómo el mercado internacional percibe a la yerba mate.

El diagnóstico es claro: mientras en Argentina el consumo supera el 90% de penetración en hogares, el margen de crecimiento local es limitado. En cambio, en el exterior la yerba se posiciona como alimento funcional, alineado con tendencias globales vinculadas a la salud, lo natural y lo ancestral.

“En otros países la visión es mucho más funcional, enfocada en los beneficios”, señaló Gómez, al tiempo que remarcó la necesidad de que la industria local amplíe su mirada. “Tenemos que dejar de discutir cuestiones tradicionales y empezar a pensar cómo crecer como industria”, agregó.

Escala internacional y construcción de marca país

El evento no se limitará a Buenos Aires. Según los organizadores, existen gestiones para replicar actividades en simultáneo en distintos países, lo que podría transformar al Mundial en una plataforma global de promoción.

Además, se evalúa la implementación de subsedes dentro de la propia Argentina, lo que ampliaría el alcance territorial y la participación del ecosistema productivo.

Este despliegue no es menor: introduce una dimensión estratégica para la yerba mate como activo exportador y como herramienta de construcción de marca país, en un contexto donde las economías regionales buscan nuevos canales de valorización.

Impacto para Misiones y la cadena yerbatera

Para Misiones, principal provincia productora, el Mundial abre un frente distinto al debate tradicional sobre precios o regulación. La iniciativa apunta a generar valor agregado, diferenciación y posicionamiento, variables clave para mejorar la competitividad del sector.

En términos económicos, la propuesta dialoga con una agenda más amplia: diversificación de mercados, innovación en productos y adaptación a estándares internacionales. En lo político, instala una discusión de fondo sobre el modelo de desarrollo de la cadena yerbatera.

Un experimento en marcha

El Mundial de la Yerba Mate aparece, en este contexto, como una apuesta que combina promoción, innovación y construcción de consenso dentro de la industria. No surge como respuesta directa a una crisis, pero sí como un intento de salir de los límites del mercado tradicional.

La clave estará en su capacidad de generar continuidad: si logra consolidar criterios técnicos y atraer demanda internacional, podría convertirse en una herramienta estructural para el sector. Si no, quedará como una experiencia aislada.

Por ahora, el movimiento ya empezó. Y la discusión, también.

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El BCRA redefine la tasa de interés con un corredor y empuja a la baja el rendimiento de las Lecaps

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El Banco Central de la República Argentina activó un nuevo esquema de política monetaria al establecer un corredor de tasas que fija un piso del 20% y un techo del 25% nominal anual. La decisión, que convive con una fuerte inyección de pesos por compra de dólares, está generando un efecto inmediato: las Lecaps de corto plazo comprimen sus rendimientos y se acercan al límite inferior del rango. El movimiento no es técnico. Redefine cómo se forman las tasas en la economía y abre una pregunta clave: ¿hasta dónde puede bajar el costo del dinero sin tensionar el equilibrio cambiario?

Un cambio de lógica: del control directo al arbitraje de mercado

El corredor de tasas funciona como un marco de referencia. El Central absorbe liquidez a través de pases pasivos al 20% y presta a los bancos mediante pases activos al 25%, aunque estos últimos operan bajo condiciones acotadas —solo media hora diaria— como herramienta de contingencia.

El dato político-económico es otro: el BCRA deja de imponer una tasa de referencia rígida y permite que el tramo corto de las Lecaps actúe como señal para todo el sistema. Si ese segmento baja, arrastra al resto de las tasas.

A esto se suma un factor determinante: la compra sostenida de divisas. Cada intervención del Central inyecta pesos en el mercado. Parte de esa liquidez se esteriliza, pero no en su totalidad, lo que genera presión descendente sobre las tasas.

Tasas en baja: liquidez, expectativas y menor presión inflacionaria

Las Lecaps cortas ya operan con tasas mensuales de entre 1,50% y 1,74%, y una TNA promedio cercana al 20%, en línea con el piso del corredor. La dinámica responde a varios elementos que confluyen: mayor disponibilidad de pesos, menor oferta de instrumentos de corto plazo y un mercado que se siente más cómodo en horizontes inmediatos.

Según lo expresado por analistas del mercado, el BCRA no está resistiendo esa baja, sino convalidándola. El resultado es un reacomodamiento general del sistema financiero hacia tasas más bajas, en un contexto donde las expectativas inflacionarias muestran señales de desaceleración.

Otro dato operativo refuerza esa tendencia: la flexibilización de encajes bancarios. El Central redujo la integración mínima diaria del 75% al 65% y amplió los activos elegibles, lo que incrementa la liquidez disponible.

Crédito, dólar y control inflacionario

El nuevo esquema favorece al Gobierno en un punto sensible: tasas más bajas impulsan el crédito y, por esa vía, la actividad económica. También reducen el costo financiero del Estado.

Sin embargo, el equilibrio es delicado. Más pesos en circulación pueden presionar sobre el tipo de cambio si se canalizan hacia la demanda de dólares. El propio funcionamiento del corredor sugiere que el BCRA busca evitar saltos bruscos en las tasas, pero no elimina el riesgo de tensiones en otros frentes.

En ese marco, la estabilidad del dólar aparece como una variable crítica. Mientras se mantenga contenida, el esquema puede sostenerse. Si se altera, el margen de maniobra se reduce.

Entre la desinflación y el riesgo cambiario

La estrategia del Central parece apostar a un escenario de continuidad en la desinflación y abundante liquidez, al menos en el corto plazo. Factores como la liquidación de exportaciones y la dinámica del mercado de pesos serán determinantes.

Habrá que observar si la compresión de tasas se profundiza o encuentra un límite, y cómo reacciona la demanda de activos en pesos frente a ese nuevo equilibrio.

El corredor de tasas no solo ordena el presente. También define los márgenes de acción futuros en una economía donde cada punto de tasa impacta sobre inflación, crédito y tipo de cambio.

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Claves para descansar mejor cuando baja la temperatura

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El paso del verano al otoño no solo se siente en la ropa o en la luz de la tarde. También impacta en algo menos visible, pero igual de determinante para el bienestar diario: el sueño. Muchas personas empiezan a notar que se despiertan más cansadas, que les cuesta levantarse o que necesitan más horas en la cama sin entender del todo por qué.

No es una casualidad ni un problema individual. Hay factores biológicos y ambientales que se combinan en esta época del año y que afectan directamente la forma en que descansamos. La menor exposición a la luz, la baja de temperatura y el regreso a rutinas más exigentes generan un escenario distinto para el cuerpo.

Menos luz más melatonina y un ritmo distinto

Uno de los cambios más evidentes del otoño es la reducción de las horas de luz natural. Aunque pueda parecer un detalle menor, tiene un impacto directo en el funcionamiento interno del organismo.

El cuerpo regula el sueño a través del ritmo circadiano, un sistema que responde principalmente a la luz. Cuando los días se acortan, el cerebro interpreta que es momento de descansar antes y comienza a producir melatonina en horarios más tempranos. Esto explica por qué muchas personas sienten sueño antes de lo habitual o tienen más dificultad para mantenerse activas durante el día.

Al mismo tiempo, la menor exposición a la luz solar también influye en la producción de serotonina, un neurotransmisor asociado al estado de ánimo y a la energía. La combinación de ambos factores puede generar una sensación de apatía o cansancio que no siempre está ligada a la cantidad de horas dormidas.

El frío también modifica la forma en que dormimos

La temperatura es otro factor que influye en el descanso. Aunque muchas personas piensan lo contrario, un ambiente fresco suele favorecer el sueño: para dormir, el cuerpo necesita bajar levemente su temperatura interna, y el clima otoñal puede ayudar a que eso ocurra de forma más natural.

Sin embargo, cuando el frío es excesivo o el dormitorio no está bien acondicionado, pueden aparecer interrupciones. Microdespertares, tensión muscular o incomodidad afectan la continuidad del sueño, incluso si la persona no lo nota de manera consciente.

En ese contexto, el soporte físico cobra más importancia. Si el colchón o los sommiers están vencidos, pierden firmeza y dejan de acompañar correctamente la postura del cuerpo. Y cuando el cuerpo ya está más tenso por el frío, cualquier mala alineación se siente más. Por eso, revisar su estado puede ser una forma concreta de prevenir molestias y mejorar la calidad del descanso.

Por qué en otoño sentimos más cansancio

Dormir más no siempre implica descansar mejor. De hecho, en otoño es bastante frecuente que aumente la cantidad de horas en la cama sin que eso se traduzca en mayor energía durante el día.

Una de las razones es el desajuste temporal del reloj biológico. El cuerpo necesita un período de adaptación a las nuevas condiciones de luz y temperatura. Durante ese proceso, el sueño puede volverse más irregular o menos profundo.

También hay un componente evolutivo. Históricamente, los cambios de estación estaban asociados a la necesidad de conservar energía frente a períodos más fríos y con menor disponibilidad de recursos. Aunque el contexto actual es distinto, ese patrón biológico todavía persiste.

A esto se suma el regreso a rutinas más estructuradas después del verano. Horarios más rígidos, mayor carga de actividades y menos tiempo al aire libre generan un contraste que el cuerpo no siempre asimila de inmediato.

Ajustes cotidianos que ayudan a dormir mejor

Frente a este escenario, no hace falta transformar por completo los hábitos. Algunas decisiones simples pueden ayudar a que el cuerpo se adapte con mayor facilidad.

  • La exposición a la luz natural es una de las más importantes. Pasar tiempo al aire libre durante la mañana, incluso en días nublados, contribuye a regular el ritmo circadiano y a reducir la somnolencia diurna.
  • Mantener horarios regulares para acostarse y levantarse también resulta efectivo. La consistencia le da al cuerpo señales claras sobre cuándo descansar y cuándo activarse.
  • El ejercicio físico, preferentemente en las primeras horas del día, mejora la calidad del sueño nocturno. No se trata de entrenamientos intensos, sino de incorporar movimiento de manera sostenida.
  • En paralelo, conviene revisar la alimentación. Las cenas muy pesadas o tardías pueden interferir con el descanso, mientras que una ingesta más liviana facilita la conciliación del sueño.

Dormir bien también implica adaptarse

El descanso no es estático. Cambia con las estaciones, con la edad, con las rutinas y con el entorno. El otoño, en particular, obliga a hacer pequeños ajustes que no siempre son evidentes, pero que terminan teniendo impacto.

Entender qué está pasando en el cuerpo es un buen punto de partida. A partir de ahí, ajustar hábitos, revisar el entorno y prestar atención a las señales permite atravesar la estación sin que el sueño se vea afectado.

Y si estás evaluando mejorar tu descanso desde una base más estructural, conocer las opciones disponibles en Simmons puede ser un buen punto de partida para encontrar un modelo que acompañe mejor estos cambios.

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Negocios: el consumo deja de hundirse, pero los mayoristas siguen comprando con freno

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En supermercados y autoservicios mayoristas, el segundo trimestre arranca con una sensación ambigua. La encuesta del INDEC muestra que lo peor del humor empresario podría haber quedado atrás, pero la mejora todavía no se traduce en decisiones expansivas. El Indicador de Confianza Empresarial se ubicó en -6,2% en marzo: sigue en terreno negativo, aunque bastante menos deteriorado que la industria y lejos de los pisos observados en etapas más críticas de la serie. Es un dato que habla más de estabilización que de rebote.

La foto actual del sector sigue siendo adversa. En marzo, 37,3% de las empresas definió como mala su situación comercial, mientras apenas 5,3% la evaluó como buena. El balance fue de -32,0%, lo que confirma que el negocio aún opera bajo tensión. Sin embargo, cuando se consulta por el trimestre abril-junio, el resultado cambia de signo: 16,0% espera una mejora, 14,7% prevé un empeoramiento y 69,3% cree que todo seguirá igual. El balance positivo, de 1,3%, es mínimo, pero rompe con la lógica enteramente contractiva.

Esa diferencia entre presente malo y futuro apenas mejor ilustra bastante bien el momento del comercio mayorista. Las empresas ya no esperan un desplome adicional, pero tampoco muestran convicción suficiente como para acelerar compras, ampliar dotaciones o asumir riesgos operativos. De hecho, el dato más elocuente de esa prudencia aparece en la relación con proveedores: para los próximos tres meses, apenas 1,3% de las firmas espera aumentar el volumen de pedidos, mientras 24,0% prevé una reducción. El balance se hunde a -22,7%. En lenguaje de negocios, esto significa que los mayoristas no están apostando a una recomposición vigorosa de ventas.

También los stocks revelan una lógica defensiva. En marzo, 25,3% de las empresas dijo tener existencias por debajo de lo normal, contra 13,3% que las ubicó por encima, con un balance de -12,0%. No parece tratarse de una sobreacumulación, sino más bien de inventarios administrados con cautela, coherentes con un mercado que todavía no garantiza una demanda firme.

La principal limitación para expandir la actividad comercial sigue siendo, con claridad, la demanda. El 58,7% de las firmas la ubicó como el factor que más restringe el crecimiento del negocio. Es un peso incluso mayor que el registrado tres meses atrás, cuando marcaba 55,8%. El segundo factor, bastante más atrás, es el costo laboral, con 17,3%, aunque en este caso cayó fuerte respecto del 28,6% previo. En cambio, el costo de financiamiento subió de 3,9% a 6,7%, lo que sugiere que, aunque la demanda es el problema dominante, el frente financiero vuelve a ganar relevancia en la gestión cotidiana.

La situación financiera de las empresas no aparece colapsada, pero sí bajo presión. Solo 9,3% la considera buena, mientras 24,0% la define como mala; el balance es de -14,7%. El acceso al crédito, además, sigue siendo claramente restrictivo: apenas 2,7% lo califica como fácil y 30,7% como difícil, con un balance de -28,0%. Para un sector que opera con márgenes finos, alta rotación y necesidad permanente de capital de trabajo, esa restricción es decisiva.

Un aspecto interesante del informe es el comportamiento de la competencia. En los últimos tres meses, 20,0% de las firmas dijo que aumentó la competencia en su sector, contra 6,7% que percibió una disminución, con un balance de -13,3%. En otras palabras, aun con demanda floja, el mercado sigue tensionado por jugadores que disputan volumen, precio y participación. Esa mayor presión competitiva suele traducirse en promociones, menores márgenes y estrategias más agresivas para sostener flujo de ventas.

El dato más sensible del relevamiento, quizá, está en el empleo. Para los próximos tres meses, ninguna firma prevé aumentar la cantidad de personas empleadas; 76,0% cree que no habrá cambios y 24,0% espera una reducción. El balance es de -24,0%, uno de los registros más duros del informe. Es una señal inequívoca: aun cuando la expectativa sobre la situación comercial deja de ser negativa, el sector no está dispuesto a traducir esa mejora marginal en nuevas contrataciones. Al contrario, sigue priorizando eficiencia y ajuste.

En precios, la dinámica continúa muy activa. Durante el último mes, 65,3% de las empresas afirmó haber aumentado sus precios promedio de venta y solo 1,3% dijo haberlos bajado. Hacia adelante, para el próximo trimestre, 69,3% espera nuevas subas, 29,3% cree que permanecerán sin cambios y 1,3% proyecta bajas. El mensaje es claro: aunque la demanda siga siendo el principal problema, la recomposición de precios no se detiene.

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