Día: 21 abril, 2026

Amenazas en las Escuelas: 12 menores fueron identificados por actos de intimidación pública

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Un total de 12 menores fueron identificados por la Policía como presuntos autores de intimidación pública y amenazas en establecimientos educativos de la provincia, a partir de tareas de ciberpatrullaje, análisis digital y despliegues preventivos, siendo puestos a disposición de la Justicia y del sistema estatal de protección de niñas, niños y adolescentes.

La Jefatura de Policía, a través de la Dirección General de Seguridad, impulsa un abordaje integral frente a hechos de intimidación en escuelas, articulando acciones con las dependencias policiales, áreas de cibercrimen y el sistema judicial, con eje en la detección temprana y la prevención.

En este marco, uno de los casos se registró en la localidad de Guaraní, donde un alumno de 15 años fue identificado como presunto autor de un audio con amenazas dirigido a un directivo escolar. A partir de tareas de análisis digital y geolocalización de la línea telefónica, se logró establecer su presunta vinculación con el hecho. Por disposición judicial, el menor fue notificado en presencia de su progenitor, quien además hizo entrega voluntaria del teléfono celular para su secuestro y peritaje por parte de especialistas en cibercrimen.

Por otra parte, en San Vicente, una docente detectó una inscripción en el baño de una institución educativa que advertía sobre un supuesto ataque. Tras las averiguaciones, se logró individualizar a un estudiante de 13 años como presunto autor del mensaje intimidatorio. En este caso, la Justicia dispuso la notificación del menor a través de su madre y la intervención de las áreas correspondientes del sistema de protección.

Como hecho más reciente, en la localidad de Dos de Mayo, un alumno de 14 años fue identificado como el presunto responsable de haber llevado un arma de fuego a un establecimiento educativo y exhibirla ante otros estudiantes. A partir de la denuncia del rector, se procedió al secuestro de un revólver calibre .22, el cual fue entregado por el progenitor del menor. Por disposición del Juzgado Correccional y de Menores interviniente, el adolescente fue notificado en presencia de su padre y entregado para guarda y custodia.

En todos los casos, los menores fueron notificados por disposición de los jueces intervinientes en presencia de sus progenitores, quedando a disposición de la Justicia, que continúa con las actuaciones correspondientes en articulación con el sistema de protección de derechos.

Estos hechos, se suman a una serie de situaciones detectadas en la provincia en los últimos días, en línea con dinámicas que también se registran a nivel nacional, donde este tipo de conductas se replican mediante mensajes en redes sociales, audios o escritos intimidatorios en establecimientos educativos.

En total, se contabilizan cerca de 100 intervenciones vinculadas a hechos de intimidación pública en escuelas de Misiones, con mayor concentración en la zona capital, seguida por otras localidades del interior. En varios procedimientos, además, se concretaron secuestros de elementos potencialmente peligrosos, como armas de fuego, proyectiles, cuchillos y otros objetos punzantes.

El abordaje incluye tareas de ciberpatrullaje, análisis de comunicaciones digitales, patrullajes preventivos y presencia activa en las instituciones, conforme a lineamientos de la Jefatura de Policía.

De esta manera, la provincia refuerza un modelo de prevención activa y conjunta, articulando tecnología, intervención judicial y policial, junto al trabajo con la comunidad educativa, con el objetivo de anticipar riesgos y garantizar la seguridad de estudiantes y docentes.

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Bajar el IVA a la harina de mandioca costaría apenas el 0,00056% del PBI, según estimaciones oficiales

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La iniciativa que busca reducir el Impuesto al Valor Agregado sobre el almidón de mandioca representaría una erogación mínima para las cuentas públicas nacionales: equivaldría al 0,00056% del Producto Bruto Interno, según los cálculos que acompañan el proyecto de ley que ya circula en la Cámara de Diputados.

En números concretos, la rebaja implicaría resignar alrededor de 3.893 millones de pesos por año, una cifra que al tipo de cambio mayorista del Banco Nación —cotizado en $1.368— se traduce en poco menos de 2,85 millones de dólares anuales. La proyección toma como referencia un PBI nominal estimado en 688,3 billones de pesos para 2026.

Para dimensionar la magnitud, basta con una comparación: la reducción de retenciones al campo dispuesta a fines del año pasado tuvo un costo fiscal calculado en 511 millones de dólares por año, unas 373 veces superior al que demandaría este beneficio para un cultivo concentrado mayoritariamente en suelo misionero.

Un pedido que ya lleva más de diez años

El reclamo tiene historia. Desde el clúster mandioquero de Misiones vienen golpeando puertas en la Casa Rosada desde hace más de una década, sin distinción de signos políticos. Elevaron el pedido durante la gestión de Cristina Fernández —con gestiones directas ante el entonces secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno—, volvieron a intentarlo bajo la administración de Mauricio Macri y repitieron la solicitud durante el mandato de Alberto Fernández. Ninguna de esas instancias prosperó.

El escenario cambió recientemente con la combinación de dos factores: la gestión del gobernador Hugo Passalacqua ante el Ministerio de Economía nacional y la presentación formal del proyecto de ley por parte del diputado nacional Oscar Herrera Ahuad. La modificación requiere tratamiento legislativo porque implica incorporar al almidón de mandioca dentro del inciso a), punto 10, de la ley del IVA, para que pase a tributar el 10,5% en lugar del 21% actual.

Un alivio para los celíacos de todo el país

Aunque la producción se concentra en la tierra colorada, el consumo de harina de mandioca se extiende por toda la Argentina. El derivado se utiliza no solo para elaborar chipá o como insumo en la industria farmacéutica, sino también como uno de los reemplazos más habituales del trigo en la alimentación de personas con enfermedad celíaca.

Allí radica uno de los argumentos centrales de quienes impulsan la medida: los productos libres de gluten tienen hoy un precio de góndola que golpea fuerte el bolsillo de las familias que, por razones de salud, no pueden optar por harinas tradicionales. Una alícuota reducida permitiría descomprimir esa carga en hogares de todo el país.

Blanqueo e impulso para la economía regional

Desde el sector productivo suman otro argumento. Sostienen que una alícuota diferenciada facilitaría el blanqueo de una actividad que hoy opera con una marcada brecha entre la comercialización formal y las operaciones por fuera del circuito declarado, algo que distorsiona la competencia dentro del mercado interno.

En la provincia, la producción primaria de mandioca ya está exenta del pago de Ingresos Brutos para los productores inscriptos en el registro correspondiente, de modo que el paso provincial para aliviar la actividad fue dado tiempo atrás. Lo que falta es el acompañamiento desde el orden nacional.

Con un impacto fiscal que los propios números describen como marginal, un beneficio directo para una economía regional históricamente postergada y un alivio concreto para miles de consumidores celíacos, la pelota quedó del lado del Gobierno nacional y de sus representantes en el Congreso, que deberán definir si traducen el proyecto en ley.

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Yerba desregulada: la producción perdió USD 260 millones y la deuda industrial creció 53%

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En un comercio de Entre Ríos se consiguen cinco paquetes de yerba Soberanía a 13.800 pesos el kilo. La yerba Progreso se ofrece a 800 el medio kilo. En un hipermercado, Playadito se consigue a 3.299 pesos y la Marolio a 1.999. Todos precios que rompen el mercado y que hacen imposible pensar en aumentar el valor de la hoja verde. La “competencia” provocada por la desregulación se está mordiendo la cola y las principales industrias pierden mercado por la irrupción de marcas económicas, beneficiadas con la compra de materia prima barata. Pisar los precios en góndola tiene también un efecto sobre la industria tradicional -las grandes marcas-, que se tiene que acostumbrar a competir con valores que no alcanzan para cubrir los costos de producción y operación, que se dispararon con la economía liberada: energía y combustible son las principales cargas. Básicamente trabajan al costo. 

La maquinaria está bajo presión. Según fuentes del sector industrial, algunos bancos comenzaron a analizar los pedidos de la industria bajo una luz amarilla, de riesgo. Esa calificación perjudica a los molinos y secaderos, que necesitan financiamiento. Lo que antes se conseguía apenas con la marca, ahora es mirado con lupa. Y más caro. Obviamente, esa situación perjudica a toda la cadena y en última instancia a los productores, que están peleando por un mejor precio. 

“Ojalá que a poquito empiece a recomponerse el precio. Creo que nos beneficiamos toda la cadena y todos, desde la estación de servicio, el almacén, toda la comunidad”. La frase no es de un productor, sino de un industrial que comienza a sentir los efectos de la desregulación. 

El cuadro de la cadena yerbatera muestra un descalce extremo entre costos y precios que explica el deterioro del sector productivo. Con un costo estimado por el INYM de $423,99 por kilo y un precio teórico con margen del 30% de $551,19, el productor terminó recibiendo en promedio apenas $240 por kilo, lo que implica una pérdida directa de $311,19 por kilo. Proyectado sobre una producción de 889.253.082 kilos de hoja verde en 2025, el resultado es una transferencia negativa de ingresos de $276.726 millones, equivalentes a unos USD 200 millones.

A marzo de 2026, el deterioro de la ecuación económica se profundiza sin freno. El costo de producción, ajustado por una inflación acumulada del 16,8% entre octubre y marzo, pasa de $423,99 a $495,22 por kilo, lo que eleva el precio teórico con margen al $643,79. Sin embargo, el precio efectivamente pagado al productor se mantiene en torno a los $240, lo que eleva la pérdida a $403,79 por kilo

Proyectado sobre el mismo volumen de producción de 2025 (889 millones de kilos), la transferencia negativa de ingresos asciende a $359.071 millones, equivalentes a unos USD 260 millones. Es decir, lejos de corregirse, el descalce entre costos y precios se agrava, consolidando un esquema en el que el productor absorbe cada vez una mayor porción de la crisis de la cadena. 

El núcleo productivo financió al resto de la cadena absorbiendo más de la mitad del valor potencial de su producción.

En paralelo, los datos del sector industrial refuerzan el cuadro de fragilidad. Entre 2023 y 2025, las ventas en el mercado interno pasaron de 285,3 millones de kilos a 266,8 millones, lo que representa una caída acumulada del 7,1%

Sin embargo, en ese mismo período, la deuda bancaria de los principales molinos saltó de $100.170 millones a $153.580 millones, con un incremento del 53,5%. La combinación es clara: caída de ventas y fuerte aumento del endeudamiento. Este patrón revela que la industria no solo enfrenta un mercado más débil, sino que además sostiene su operatoria con mayor apalancamiento financiero, elevando los riesgos de mora y profundizando la inestabilidad de toda la cadena.

Incluso las principales firmas, que exportan y están en números récord, tienen una rentabilidad acotada. El dólar planchado conspira bloquea mejores ingresos, mientras que el precio del combustible o la energía eléctrica se triplicaron. Y nadie puede mover para arriba el dólar exportador, porque la competencia de Brasil o Paraguay, acecha amenazante. 

Un informe del becario del CONICET y egresado de la Universidad Nacional de Misiones (Unam), Guillermo Gering, advierte que, pese al volumen récord exportado en 2025, la Argentina está capturando cada vez menos valor por unidad. Ese año se alcanzaron 58 millones de kilos exportados por 113 millones de dólares, pero con un precio promedio de apenas 1,95 dólares por kilo, el nivel más bajo de los últimos cinco años. Es decir, el crecimiento en volumen no se tradujo en una mejora de rentabilidad, sino más bien en una consolidación de un perfil exportador de bajo valor agregado.

La comparación con Brasil resulta elocuente y expone una brecha creciente en la estrategia productiva. Mientras Argentina colocó más de 58 mil toneladas, Brasil exportó alrededor de 48 mil toneladas, pero generó casi los mismos ingresos en dólares. 

La clave está en el precio: el producto brasileño promedió 2,44 dólares por kilo, un 25% más que el argentino. Según el informe, esto responde a un modelo basado en innovación, desarrollo tecnológico y diversificación de productos -extractos, polvos y derivados- que permiten capturar mayor valor en mercados internacionales cada vez más orientados a la yerba como “superalimento”.

Mientras el mercado global proyecta pasar de 2.400 millones de dólares en 2025 a 4.300 millones en 2035, impulsado por la demanda en Asia y Europa, la Argentina continúa concentrada en la exportación de materia prima para consumo tradicional. En paralelo, los beneficios del crecimiento exportador no se distribuyen en la cadena: “El récord de exportaciones descansa sobre una base de trabajo humano mal remunerado”, advierte Gering.

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Los argentinos comen 5 kilos menos de carne al año y más del 25% de los precios siguen siendo impuestos

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El precio de los alimentos es una de las mayores preocupaciones del día a día y puede hacer que el plato de las familias cambie. Así lo revela el informe Composición de precios que dio a conocer FADA (Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina). Desde el último año, comemos cinco kilos menos de carne de vaca: pasamos de consumir 49 kilos y medio a 44 kilos y medio por año por persona. Por otro lado, consumimos un kilo y medio más de carne de cerdo, ahora comemos 19 kilos y 300 gramos. “La suba de los precios cambia los hábitos de consumo: en el último año se registró una inflación del 33%. La carne de vaca aumentó 64% y la de cerdo 25%. Esta diferencia, entre otros motivos, causó que muchas familias opten por el cerdo como una alternativa más amigable con sus bolsillos”, explica Antonella Semadeni, economista FADA. También consumimos 7% más de lácteos, puede deberse a que el aumento en el último año fue del 13%, por debajo de la inflación. 

La guerra en Medio 0riente empieza a impactar en las góndolas. Actualmente, los costos son: el 51% del precio de la carne, el 61% del pan y el 71% de la leche y podrían pesar más por el aumento del combustible y la urea que se utiliza para los cultivos. “Lo que pasa en Medio Oriente afecta nuestros bolsillos: en el actual contexto de guerra, el primer costo que va a subir es el de los fletes, principalmente por el aumento en los combustibles debido al bloqueo del estrecho de Ormuz. El flete representa el 6% del precio del sachet de leche y es el 8% de los costos del productor de trigo”, detalla Nicolle Pisani Claro, Economista Jefa FADA. “Los aumentos en la logística van a repercutir en precios y en las ganancias de los diferentes eslabones que producen estos alimentos”, afirma la economista.

Pan, leche y carne: ¿Por qué suben?

Desde el campo hasta la mesa, cada etapa incorpora costos de producir, tiene ganancias y paga impuestos que se van acumulando a lo largo del proceso y dan como resultado el precio que pagamos en la góndola, no es algo azaroso o arbitrario

En cualquiera de los 3 productos, $1 de cada $4 que pagamos, son impuestos”, revela María Luz Silvetti, economista FADA. “En otras palabras, cada 4 bollitos de pan, nos comemos uno de impuestos y nos tomamos un vaso de leche por cada sachet”, agrega. ¿Cuáles son esos impuestos? Los que se destacan son: el IVA a nivel nacional, ingresos brutos en lo provincial y las tasas a industrias y comercios a nivel municipal”, detalla Silvetti. Del total de los impuestos que se pagan en estos productos, más del 70% corresponden a nivel nacional.

Cambios en los costos o en los impuestos pueden hacer que los precios suban y las ganancias disminuyan, con mayor o menor impacto. “Por ejemplo, una variación en el precio de los granos impacta en los siguientes eslabones. Sin embargo, dentro del precio final, el maíz representa sólo el 12% del precio final de la carne de cerdo, 13% en carne aviar, 6% en carne de vaca y 4% en leche. El trigo es sólo el 10% del precio final del pan francés”, expresa Semadeni. “De esta forma se deduce que los granos no influyen tan fuertemente ya que alrededor del 90% de los costos son otros”, agrega la economista.

El precio empieza mucho antes de la góndola

Al analizar por alimento, vemos que del precio de la carne, un 51% son los costos, 28% los impuestos y 21% la ganancia. “Para llegar a los bifes que compramos es necesario un proceso que lleva años, con costos importantes como la tierra donde se crían los animales, la sanidad, la alimentación, el transporte, el personal”, explica Fiorella Savarino, economista FADA. Al examinarlo en orden, se ve que en el precio de la carne de vaca el 35% es la cría, 16% el feedlot, 1% frigorífico, 20% carnicería y 28% impuestos.

En el caso del pan el 61% son costos de producir, el 24% impuestos y el 15% la ganancia. “Este precio se construye a lo largo de toda la cadena. Si lo vemos por eslabones, cronológicamente, la producción del trigo en el campo es el 7% del precio del pan, el molino el 4% y la panadería el 65%, el otro 24% son los impuestos.

En la leche 71% son costos, 26% son impuestos y sólo un 3% son ganancias. Del valor que pagamos al comprar un sachet, el tambo es el 27%, 24% la industria, 23% el comercio y 26% los impuestos.

“COMPOSICIÓN DE PRECIOS” EN NÚMEROS

CARNE

  • Comemos 5 kilos menos de carne de vaca y un kilo y medio más de cerdo.
  • Consumíamos 49 kilos y medio de carne de vaca, ahora 44 kilos y medio.
  • Nos comemos un cuarto kilo de impuestos por cada kilo de carne.
  • 28% son impuestos, el 51% son costos y 21% ganancia.
  • El maíz representa sólo 6% del precio final de la carne.
  • Precio carne por eslabones: la cría representa el 35%, el feedlot 16%, frigorífico 1%, carnicería el 20% y los impuestos el 28%.

LECHE

  • Consumimos 7% más de lácteos, en el último año.
  • Nos tomamos un vaso de impuestos por cada sachet de leche.
  • 71% son costos de producción, 26% impuestos y 3% ganancia.
  • El maíz representa el 4% del precio del sachet al consumidor.
  • Precio leche por eslabones: el tambo representa el 27%, la industria el 24%, el comercio 23% e impuestos el 26%.

PAN

  • Precio del pan: el 61% son costos, el 24% impuestos y el 16% la ganancia. 
  • El trigo representa sólo el 10% del precio.
  • Cada 4 bollitos de pan, nos comemos 1 de impuestos. 
  • Precio pan en eslabones: el trigo representa el 7%, el molino el 4%, la panadería el 65% y los impuestos el 23%.
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Despegar abre la convocatoria para su escuela de tecnología

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Despegar, la empresa de tecnología de viajes líder de Latinoamérica, anuncia la apertura de las inscripciones para la 19ª edición de “Jóvenes de Alto Vuelo” (JAV), su iniciativa de formación en tecnologías de desarrollo web. Desde su lanzamiento en 2013, 396 talentos han pasado por esta “escuelita” tecnológica, incorporándose a la compañía desde el primer día y desarrollando allí su carrera profesional. La convocatoria para esta nueva edición estará abierta del 27 de abril al 5 de mayo.

“Con 14 años de trayectoria, Jóvenes de Alto Vuelo se consolidó como uno de los principales semilleros de talento tecnológico dentro de Despegar. Hoy, casi el 50% de nuestros desarrolladores inició su camino a través de este programa, que combina formación intensiva con la participación en proyectos reales. Además del aprendizaje técnico, quienes se suman a JAV incorporan desde el primer momento la cultura de nuestros equipos y la forma en que trabajamos en Despegar. Ver cómo muchos de quienes comenzaron aquí hoy lideran proyectos y equipos dentro de la compañía refleja el impacto que el programa tiene en nuestro desarrollo tecnológico”, señaló Kevin Thienemann, VP de Ingeniería de Despegar.

En esta nueva edición podrán postularse personas mayores de 18 años, que residan en CABA, Gran Buenos Aires o La Plata, con estudios secundarios completos y  conocimientos de desarrollo, programación y Programación Orientada a Objetos (POO). La inscripción deberá realizarse a través de este link, entre el 27 de abril y el 5 de mayo.

En línea con la evolución tecnológica de la empresa, el programa profundizará en la incorporación de herramientas de inteligencia artificial dentro del proceso de aprendizaje. En los últimos años, Despegar ha integrado estas tecnologías en sus equipos de desarrollo para optimizar procesos, mejorar la productividad y potenciar la construcción de productos digitales.

“En Despegar entendemos la inteligencia artificial como una herramienta que amplifica las capacidades de nuestros desarrolladores. Por eso buscamos que quienes se suman a JAV también puedan familiarizarse con estas tecnologías desde el inicio y comprender cómo integrarlas al proceso de desarrollo”, señaló Lucio Loiacono, responsable de Tech University de Despegar.

Al mismo tiempo, la iniciativa refuerza su propósito original de brindar oportunidades a quienes buscan dar sus primeros pasos en el sector tecnológico. En sus primeras ediciones, JAV fue el primer empleo de muchos desarrolladores y, en los últimos años, la compañía volvió a poner el foco en ese objetivo, priorizando perfiles con potencial, curiosidad y ganas de aprender.

“JAV nació con la idea de ofrecer una primera oportunidad a personas con vocación por la tecnología y entusiasmo por crecer profesionalmente. Más allá de los conocimientos técnicos, valoramos el compromiso, la curiosidad y la capacidad de trabajar en equipo. Muchos de quienes hoy forman parte de Despegar comenzaron su camino aquí”, agregó Loiacono.

La 19ª edición de JAV se suma a otras iniciativas de formación impulsadas por Despegar, reafirmando el compromiso de la compañía con el desarrollo del talento tecnológico en la región.

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