Día: 5 mayo, 2026

El programa “Ahora Gas” vuelve a Oberá

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El Gobierno de la Ciudad de Oberá informa que el jueves 7 de mayo se llevará a cabo una nueva jornada del programa “Ahora Gas”, una iniciativa que busca garantizar el acceso al gas envasado a un precio accesible para las familias de la ciudad.

Durante la jornada, se comercializarán garrafas de 10 kilos a un valor de $17.500, en la Plaza Mbororé del barrio Villa Stemberg, será a partir de la hora 8 hasta agotar stock

El programa “Ahora Gas” es impulsado de manera conjunta por el Gobierno de la Provincia de Misiones y el Gobierno de la Ciudad de Oberá, a través del Ministerio de Hacienda, Finanzas, Obras y Servicios Públicos, con el objetivo de acompañar a los vecinos y facilitar el acceso a un recurso esencial.

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Neurodiversidad en empresas: del discurso a la acción

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En muchas entrevistas laborales, ciertos gestos o conductas condicionan decisiones antes de que se evalúen las capacidades reales de una persona. Esa escena cotidiana refleja un problema estructural que persiste en buena parte de las organizaciones actuales. Frente a ese desafío, Santex impulsó el HR Lab: Neurodivergencia, Equipos e Inclusión, un espacio diseñado para transformar esa realidad desde la práctica.

El encuentro se realizó este martes por la mañana en las oficinas de Santex en Buenos Aires y propuso un enfoque diferente: en lugar de quedarse en los conceptos, el HR Lab invitó a trabajar sobre situaciones reales que enfrentan los equipos de Recursos Humanos. La dinámica estuvo orientada a construir soluciones aplicables desde el día siguiente, con herramientas concretas y experiencias compartidas entre los participantes.

Quienes gestionan talento enfrentan preguntas complejas sin respuestas lineales: cómo adaptar entrevistas libres de sesgos, cómo evaluar desempeño sin parámetros rígidos, cómo justificar presupuestos de inclusión ante la dirección. Este espacio los abordó en profundidad, a través de una metodología basada en mesas colaborativas y acompañamiento de especialistas.

Celeste Torresi, Chief Culture Officer de Santex, destacó el enfoque práctico de la iniciativa: “Acompañar la diversidad en las empresas requiere herramientas técnicas y criterios claros para el día a día. Esta actividad busca justamente eso: brindar un espacio concreto para trabajar sobre desafíos reales y generar soluciones aplicables”.


La propuesta también incorporó la experiencia de organizaciones que ya avanzaron en la inclusión de talento neurodivergente. María del Carmen Gironzi, referente de la alianza entre PANAACEA y Excelsium, señaló una barrera crítica que suele pasarse por alto en los procesos de selección: “Las personas con autismo suelen quedar siempre en la puerta de entrada, que es la primera entrevista con los reclutadores”.

Esa exclusión temprana, explicó, muchas veces se basa en interpretaciones erróneas del lenguaje no verbal o de estilos de comunicación diferentes: “En una única entrevista es imposible conocer a la persona. Las características del lenguaje no verbal o la forma de hablar y moverse hace que los entrevistadores no confíen en ellos”.

Sin embargo, cuando las compañías adaptan sus procesos y entornos, los resultados suelen ser ampliamente positivos. Empresas como Santex ya registran mejoras en productividad, comunicación interna y compromiso de sus equipos. En estos casos, la diversidad cognitiva no solo amplía oportunidades individuales, sino que transforma la dinámica colectiva.

El HR Lab retomó estas experiencias para trasladarlas a un formato participativo, donde cada asistente pudo trabajar sobre sus propios desafíos. La propuesta estuvo dirigida a líderes de Recursos Humanos y responsables de Diversidad e Inclusión que buscan avanzar desde la intención hacia la acción, con el objetivo de construir entornos laborales donde la diferencia no sea un obstáculo, sino una ventaja competitiva.


En un contexto donde la diversidad gana protagonismo en la agenda empresarial, iniciativas como esta resultan clave para cerrar la brecha entre el discurso y la práctica.

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Homenaje al músico y poeta Hugo Guardaviento en la Legislatura puso en valor su legado cultural

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La exposición puso en primer plano la obra y el legado del músico y poeta Hugo Guardaviento, en una iniciativa impulsada por la Cámara de Representantes de Misiones para reconocer su aporte a la cultura popular de la provincia.

El recorrido reúne objetos personales, producciones y elementos vinculados a su trayectoria artística, en un espacio que la Cámara sostiene como punto de encuentro entre la comunidad y sus expresiones culturales. La propuesta fue acompañada por un proyecto de declaración de interés, lo que refuerza el respaldo institucional a este tipo de actividades.

Durante la apertura, la diputada María del Carmen Méndez Asón destacó la importancia de reconocer a los artistas locales y promover su visibilización: “Este artista nos ha dejado mucho en su calidad musical, como poeta y en distintos ámbitos; su obra eleva el nivel de nuestros artistas y nos invita a mirar lo propio”.

Además, señaló que desde la Cámara se impulsa la apertura de estos espacios para que creadores misioneros puedan compartir su trabajo con la comunidad.

En representación de la familia, Matías, hijo del artista, expresó su agradecimiento por el homenaje y valoró el reconocimiento: “Es muy importante que se destaque a un artista local; estamos orgullosos del legado que dejó”.

Por su parte, el músico y ex colaborador Víctor “Cacho” Bernal resaltó el valor de este tipo de iniciativas: “Que un lugar como este reconozca a los hacedores de la cultura popular es muy significativo”. También consideró que estos espacios permiten acercar la obra de artistas a nuevas generaciones e incentivar el interés por la música y la poesía misionera.

La actividad incluyó la entrega de un reconocimiento a la familia del artista, que fue recibido por su hijo, además de una intervención artística a cargo de Mónica Revinski, inspirada en su obra, que aportó una dimensión expresiva al recorrido de la muestra.

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Índice “Argentino de a Pie”: ¿Cómo se vive la economía actual?

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Mientras los indicadores oficiales miden variables agregadas, hay una pregunta que pocas veces aparece en los informes técnicos: ¿cómo vive la economía una persona de carne y hueso? ¿Le alcanza el sueldo? ¿Resignó algo este mes? ¿Siente que en los próximos meses va a estar mejor o peor?

El Índice del Argentino de a Pie elaborado por la consultora Focus Market nace para responder exactamente eso. No reemplaza al IPC ni al PBI: los complementa con algo que los datos duros solos no capturan — la percepción y la experiencia cotidiana de la economía.

¿Qué mide el índice?

Es un indicador híbrido que cruza datos duros (precios, salarios) con datos de percepción (encuestas de hogares). Está construido sobre cuatro pilares:

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El resultado es un score de 0 a 100, con tres zonas de interpretación y distintas sub escalas: 

Escala de interpretacion
Fuente: Focus Market

Resultado Feb/Mar 2026: 61,8 puntos — Tensión Contenida

El índice de este período arroja 61,8 puntos, ubicándose en la zona de Tensión Contenida (60–70). Esto significa que la economía del hogar promedio no está en colapso, pero tampoco en calma: hay presión sostenida sobre el bolsillo, con señales mixtas según el pilar que se mire.

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Fuente: Focus Market

“El resultado de “tensión contenida” describe un escenario donde las presiones económicas siguen presentes, pero sin un desborde inmediato. Los hogares continúan ajustando consumos, postergando decisiones y administrando con mayor cautela sus ingresos, lo que evita un deterioro más brusco en el corto plazo. Sin embargo, esta “contención” no implica mejora, sino más bien una capacidad de adaptación que tiene límites. La persistencia de esta dinámica refleja una economía que aún no logra recomponer el poder adquisitivo de forma sostenida, dejando a los consumidores en una situación de equilibrio frágil, donde cualquier shock adicional podría reactivar tensiones más profundas”, explicó Damián Di Pace Director de la Consultora Focus Market.

Los cuatro pilares, en detalle Pilar 1 —  ¿Qué está pasando con el Ingreso real?

El primer pilar pregunta lo más básico: ¿alcanzó? No en términos abstractos, sino en la experiencia concreta de cada hogar al cierre del mes. Los resultados muestran una fotografía polarizada. Más de un tercio de los hogares no solo cubrió sus gastos sino que logró ahorrar algo — una señal de estabilidad relativa que no debería pasarse por alto. Pero en el otro extremo, casi uno de cada tres declara que no llegó a fin de mes. Entre ambos extremos, el grupo del medio — los que “llegaron justo” — es llamativamente pequeño. Esa polarización es, en sí misma, un diagnóstico.

No estamos ante una crisis que afecta a todos por igual, sino ante una economía que funciona de manera muy distinta según el punto de partida de cada hogar. Un trabajador registrado con antigüedad, pareja con doble ingreso y sin deudas vive una realidad completamente diferente a la de un trabajador informal, monoparental o con cargas de crédito. El índice los promedia en 60 puntos, pero detrás de ese número conviven situaciones que poco tienen en común.

alcanzaron los ingresos?
Fuente: Focus Market

Pilar 2 — ¿Cómo viene el Costo de vida?

Este pilar usa datos duros: compara la variación de la Canasta Básica Total (INDEC), con la del salario formal (RIPTE) entre diciembre 2025 y enero 2026.

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La canasta subió casi cuatro puntos más que el salario. Esa brecha negativa de 3,16% se traduce en un score de 68,4 lo que muestra que el costo de vida le está ganando al ingreso.

Pilar 3 — ¿Cuánto es el consumo posible?

Este pilar es, probablemente, el más revelador de los cuatro. No mide lo que cuesta la vida ni lo que gana el trabajador: mide lo que efectivamente dejó de comprarse. Y en esa pregunta — ¿a qué renunció este mes? — aparece la dimensión más humana y más cruda del ajuste.

Los datos muestran que el ajuste del consumo privado no es homogéneo ni simultáneo. Tiene capas.La primera capa, la más extendida, es el recorte del consumo discrecional: salidas, entretenimiento, vacaciones, ese gasto que uno puede postergar sin consecuencias inmediatas. La mayoría de los hogares ya pasó por ahí. La segunda capa implica resignar bienes durables y semi-durables: ropa, calzado, electrodomésticos, arreglos del hogar. También muy extendida. La tercera capa — la que más debería preocupar — es el recorte de alimentos. Y ahí el índice encuentra su dato más duro: el 14% de los encuestados declaró haber reducido la cantidad o calidad de lo que come.

Ese 14% no es un número abstracto. Significa que uno de cada siete hogares relevados ya no está ajustando por el lado del lujo ni del confort: está ajustando por lo básico. Es el indicador más directo de vulnerabilidad real que arroja esta edición del índice, y el que más interpela a cualquier lectura optimista del período.

El score de 55,9 en este pilar — el más bajo de los cuatro — refleja exactamente eso: que el margen de ajuste “sin daño” se está agotando para una porción significativa de la población.

Que resignaron?
Fuente: Focus Market

Pilar 4 — Cuáles son las Expectativas Económicas?El cuarto pilar mide algo distinto a los anteriores: no lo que pasó, sino lo que se espera. Y aquí el índice encuentra su nota más sorprendente — y también la más difícil de interpretar.Casi la mitad de los encuestados (46,9%) espera que su situación económica mejore en los próximos tres meses. Es el resultado más alto del índice, y contrasta fuertemente con los datos duros que muestran los pilares anteriores. 

¿Cómo se explica ese optimismo en medio de salarios que pierden contra la inflación y un consumo que ya recortó hasta alimentos?

Hay al menos dos lecturas posibles. La primera es psicológica: después de un período prolongado de deterioro, la expectativa de mejora puede ser más una necesidad que una proyección racional. Los hogares que aguantaron hasta acá tienden a apostar a que lo peor ya pasó, aunque los números no lo confirmen todavía. La segunda lectura es más estructural: parte de los encuestados puede estar anticipando mejoras concretas — una paritaria próxima, un trabajo nuevo, una deuda que se termina de pagar — que el índice no captura pero que existen en el horizonte real de cada familia.

Lo que sí queda claro es la tensión entre ese optimismo y los datos del período: el salario formal creció apenas 0,78% mientras la inflación fue tres veces mayor. Por ahora, la expectativa de mejora flota sobre evidencia que apunta en sentido contrario. Si en la próxima edición del índice esa brecha empieza a cerrarse — salarios acelerando, inflación desacelerando —, el optimismo habrá sido una señal adelantada valiosa. Si no, habrá sido, simplemente, esperanza.

El 26% que anticipa deterioro, en tanto, merece también su lectura: no es una minoría marginal. Es uno de cada cuatro hogares que ya no proyecta recuperación en el corto plazo — y eso, en cualquier contexto, es una señal que no conviene minimizar.

Como proyectan los hogares?
Fuente: Focus Market

El 26% que anticipa deterioro, en tanto, merece también su lectura: no es una minoría marginal. Es uno de cada cuatro hogares que ya no proyecta recuperación en el corto plazo — y eso, en cualquier contexto, es una señal que no conviene minimizar.

Cuando los datos oficiales hablan con la percepción:

Los pilares del índice capturan cómo siente la economía el argentino de a pie. Los cruces analíticos hacen otra cosa: toman esa percepción y la ponen a dialogar con los datos oficiales disponibles. El resultado no siempre coincide — y esa tensión, cuando aparece, es en sí misma información valiosa.El primer cruce es el más directo: ¿cuánto le sobra, en términos concretos, a una familia que vive del salario formal promedio?

Con el RIPTE de enero 2026 en $1.646.344 y una Canasta Básica Total para un hogar tipo de cuatro personas — equivalente a 3,09 adultos según la metodología del INDEC— en $1.397.672, la diferencia es de $248.673. En términos relativos, ese margen representa apenas un 17,8% sobre el umbral de pobreza.

Para dimensionarlo: hablamos de un colchón de menos de $250.000 pesos para cubrir cualquier imprevisto, deuda, gasto en salud, o simplemente una semana con más gastos que lo habitual. En un contexto de inflación mensual que todavía no baja del 2%, ese margen se licúa rápido.

Pero hay algo más que el número no dice explícitamente y que vale la pena subrayar: el RIPTE mide el salario promedio de los trabajadores registrados. Es decir, estamos hablando del segmento más protegido del mercado laboral — el que tiene obra social, aportes jubilatorios, paritarias y estabilidad relativa. Si ese trabajador llega al umbral de pobreza con apenas un 17,8% de margen, la pregunta que sigue es inevitable: ¿cómo llegan los que están por fuera del registro formal? La respuesta, en muchos casos, es que no llegan.

Esto ilumina de manera directa uno de los datos más llamativos de la encuesta: el 31,6% de los hogares relevados declara que no le alcanzó a fin de mes. 

Salario_Ripte

El segundo cruce es, quizás, el más incómodo del índice. El pilar de expectativas fue el más alto: 46,9% de los encuestados espera mejorar en los próximos tres meses. Es una señal que merece respeto — la expectativa colectiva tiene peso propio y no debería descartarse como mera ilusión. Pero cuando se la pone junto a los datos del período, aparece una brecha difícil de ignorar.

Entre diciembre de 2025 y enero de 2026, el salario formal creció 0,78%. La inflación del mismo período fue de 2,37% — casi tres veces más. En términos reales, el poder adquisitivo del trabajador registrado retrocedió alrededor de 1,6 puntos en un solo mes.

La pregunta que ese cruce plantea no es si el optimismo es válido o no — puede serlo perfectamente, si las condiciones cambian en los meses que vienen. La pregunta es sobre qué se apoya ese optimismo hoy. Los datos del período no ofrecen aún ningún punto de inflexión visible: ni una aceleración salarial, ni una desaceleración sostenida de la inflación, ni una mejora en el empleo informal que pudiera explicar ese salto en las expectativas.

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El tercer cruce es el que más interpela al índice como herramienta nacional. Porque un número como 61,8 puntos tiene sentido como promedio — pero un promedio puede esconder realidades tan distintas que terminan siendo incomparables.

La mediana del ingreso per cápita familiar por provincia, tomada de la EPH (Encuesta Permanente de Hogares) del tercer trimestre de 2025, revela una fractura que los agregados nacionales suavizan pero no resuelven. A nivel nacional, ese ingreso per cápita está prácticamente empatado con el costo de vida de un adulto equivalente según la canasta del INDEC.

Dicho de otro modo: el ingreso promedio de una persona apenas cubre lo que cuesta no ser pobre — sin margen, sin ahorro, sin imprevisto posible. Pero ese promedio nacional esconde, en realidad, dos países.

En un extremo están la Ciudad de Buenos Aires y Neuquén, donde el ingreso per cápita supera holgadamente la canasta individual y permite, al menos en teoría, cierta acumulación o cobertura de gastos adicionales. Son las jurisdicciones donde el índice de 61,8 podría incluso subestimar una realidad algo mejor para el hogar promedio.

En el otro extremo está el interior profundo: Chaco, Formosa, La Rioja, Santiago del Estero. En esas provincias, la mediana del ingreso per cápita no llega al 65% del costo de la canasta individual. No es que el margen sea estrecho — es que directamente no existe. Los hogares de esas regiones no están cerca del umbral de pobreza: están por debajo, o bordeándolo de manera estructural, con independencia de los ciclos económicos nacionales.

Lo que esto significa para la lectura del índice es importante: el 61,8 nacional es, para buena parte del país, un techo optimista. Cuando el índice dice “tensión contenida”, describe razonablemente bien la situación de un hogar en el Gran Buenos Aires o en Córdoba capital. Pero para un hogar en Resistencia o en La Quiaca, esa categoría no refleja su experiencia — refleja la de otro país que comparte moneda y bandera, pero poco más.

Ingresos vs Canasta Basica
Fuente: Focus Market en base a INDEC

“El Índice del “Argentino de a pie” se posiciona como una herramienta clave para comprender la economía desde una perspectiva más cercana y realista. A diferencia de los indicadores tradicionales, este índice pone el foco en la experiencia cotidiana de las personas: cómo impactan los precios, el consumo y los ingresos en la vida diaria. En un contexto donde variables como la inflación y la caída del consumo reflejan tensiones en el bolsillo de los hogares , este tipo de medición permite traducir los grandes números macroeconómicos en percepciones concretas. Así, no solo aporta datos, sino también contexto sobre cómo viven los argentinos la economía en tiempo real”indicó Damián Di Pace Director de la Consultora Focus Market. 

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