Día: 9 junio, 2026

Misiones llevó la agenda audiovisual al mayor encuentro de industrias culturales del país

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El Consejo Federal de Inversiones (CFI) es el organismo público interestadual que asiste a las provincias con soporte técnico, financiero y estratégico. No es un ente ajeno al territorio: es la herramienta que las provincias tienen para coordinarse sin depender de la hegemonía porto centrista. Bajo ese paraguas, el CFI coordina la quinta cohorte de la Diplomatura en Industrias Culturales y Creativas (ICC) que desde abril y hasta octubre reúne a funcionarios de todo el país, para construir políticas públicas sectoriales con base en diagnósticos reales.

Por Misiones cursan la diplomatura el presidente del IAAviM, Sergio Acosta, y  la subsecretaria de Patrimonio de la Secretaría de Cultura, Laura Lagable. Juntos desarrollan, como proyecto final del programa, un proyecto de política pública para el sector audiovisual misionero con eje en formación y financiamiento, dos nudos fundamentales que la provincia viene trabajando desde hace tiempo y que el IAAviM tiene en el centro de su agenda institucional.

El encuentro en Mendoza

Entre el 4 y el 6 de junio, la ciudad de Mendoza fue sede del Encuentro Federal de Industrias Culturales y Creativas, una instancia presencial histórica dentro de la Hoja de Ruta diseñada por el CFI para el desarrollo de la Argentina. Durante tres días, funcionarios provinciales, referentes sectoriales y técnicos del CFI trabajaron en talleres prospectivos por sector para producir recomendaciones concretas que guiarán la acción del organismo nacional junto a las provincias en los próximos años.

La delegación de Misiones fue encabezada por el Secretario de Estado de Cultura, Joselo Schuap, y compuesta por enlaces provinciales y referentes de los diez sectores que la Unesco reconoce como industrias culturales y creativas: artes visuales, artesanías, audiovisual, danza, diseño, editorial, gastronomía, música, teatro y videojuegos. Una representación amplia, que lleva la huella de una provincia que entiende la cultura como sistema productivo y no como ornamento.

Los debates partieron de diagnósticos elaborados durante más de seis meses por enlaces provinciales a lo largo del país. Los ejes de análisis fueron seis: circulación, normativa y gobernanza, financiamiento, datos e indicadores, formación e internacionalización. El formato no fue el de la conferencia magistral sino el del taller prospectivo: problemática, propuestas, priorización y acuerdos.

Acuerdos del sector audiovisual

El taller del sector audiovisual contó con la participación de Vanessa Ragone, en representación de las cámaras empresariales y de referentes del sector y autoridades audiovisuales de las 23 provincias, una concurrencia que por sí sola habla del nivel de interés que el sector despierta en todo el país. Los ejes de trabajo fueron dos: datos e indicadores, e internacionalización.

En materia de datos e indicadores, los acuerdos alcanzados son los siguientes:

. Consensuar criterios metodológicos comunes para la medición del sector, diseñando una encuesta amplia, modular, adaptable a la realidad de cada provincia y construida desde los enlaces provinciales, cámaras y universidades.

. Establecer alianzas con universidades regionales —UNR, UNAM, UNTREF, UNRAF— y actores privados como Ultracine y Edelman, para definir criterios, comprender las necesidades locales y concretar la encuesta federal.

. Establecer tiempos de ejecución y la programación de una próxima reunión virtual en un mes. 

En internacionalización, los compromisos adoptados apuntan a construir capacidad de presencia en mercados internacionales:

. Fortalecer Puente Audiovisual, la plataforma que actualmente articula a 10 provincias para la participación conjunta en mercados nacionales como Ventana Sur.

. Desarrollar un análisis de mercado para proyectos provinciales con potencial de circulación internacional.

. Generar alianzas con embajadas, organismos de comercio exterior, turismo y cámaras del sector.

. Producir un manual práctico de participación en mercados internacionales.

. Crear capacitaciones específicas y espacios de mentorías orientados a la internacionalización.

. Trabajar la formalización de empresas del sector.

. Desarrollar un sistema de GPS y trazabilidad de proyectos audiovisuales.

. Articular con Ibermedia y evaluar el mecanismo de Misión Inversa como herramienta de atracción de inversiones.

La potencia federal y la deuda pendiente

El encuentro cerró el sábado con la presentación de resultados, la sistematización de los acuerdos alcanzados en cada taller y la construcción de una agenda federal de trabajo. La articulación público-privada-académica estuvo presente como eje transversal, no como slogan, sino como alianzas operativas: que la universidad acompañe la producción de datos, que el sector privado participe de la formación, que el Estado coordine sin acaparar.

Según Acosta, presidente del IAAviM, “el CFI se consolida como aliado estratégico de las provincias en el desarrollo de sus industrias culturales; pero esa arquitectura federal funcionará mejor cuando el organismo nacional del cine argentino juegue en la misma dirección. Sin un INCAA con políticas públicas genuinamente federales, las provincias pueden articularse entre sí todo lo que quieran: el techo sigue siendo bajo. El interior del país tiene cine, tiene talento y tiene financiamiento local en construcción. Lo que falta es que Buenos Aires deje de ser el único espejo en el que se mire la cinematografía argentina”.

El encuentro de Mendoza fue un paso real en esa dirección. El IAAviM estuvo presente y no fue sólo a escuchar, sino a aportar ideas, experiencia y a marcar la agenda federal.  

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Franquicias: el sistema que fabrica empresarios

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Por Pablo Cappa, director Comercial de Lepus Consultora en Franquicias. Cada 10 de junio se celebra el Día Mundial de las Franquicias, una fecha promovida por el Consejo Mundial de Franquicias para reconocer el aporte que este modelo realiza a las economías de todo el mundo. Más allá de la conmemoración, la jornada ofrece una oportunidad valiosa para reflexionar sobre el verdadero alcance de un sistema que, desde hace décadas, genera empresas, empleo y oportunidades de desarrollo.

Las franquicias suelen analizarse por sus indicadores económicos. Y existen razones de peso para hacerlo. Diversos estudios internacionales muestran que los negocios franquiciados presentan una probabilidad de éxito significativamente superior a la de los emprendimientos independientes. Sin embargo, su principal fortaleza trasciende las estadísticas y se relaciona con algo mucho más profundo: la capacidad de formar empresarios.

Las franquicias fabrican empresarios. Lo hacen desde ambos lados del mostrador y mediante un mecanismo probado en mercados de diferentes tamaños. Por un lado, permiten que las marcas expandan su presencia sin asumir la totalidad de las inversiones necesarias para abrir nuevas sucursales. El crecimiento deja de depender exclusivamente del capital propio y pasa a construirse junto a emprendedores que invierten, operan y se comprometen con cada unidad de negocio.

Ese compromiso constituye una diferencia fundamental. El franquiciado no administra un local ajeno. Gestiona una empresa propia bajo un modelo validado, con procedimientos definidos y respaldo permanente. Esa combinación reduce incertidumbres y mejora las posibilidades de crecimiento sostenido.

Por otro lado, el sistema también transforma a quienes ingresan como operadores de una sola unidad. Muchos comienzan con un único local, aprenden el funcionamiento del negocio, incorporan experiencia de gestión y adquieren conocimiento financiero. Con el tiempo, recuperan la inversión inicial y encuentran condiciones favorables para expandirse.

El proceso no responde a una fórmula mágica. Responde a la lógica de la economía de escala. Cuando una red crece, puede negociar mejores condiciones con proveedores, distribuir inversiones publicitarias entre numerosos puntos de venta y desarrollar áreas especializadas de capacitación, supervisión y soporte. Además, logra profesionalizar procesos, optimizar recursos y fortalecer la rentabilidad de toda la estructura.

Por ese motivo, las franquicias representan uno de los caminos más seguros para quienes buscan construir un proyecto empresarial. La posibilidad de comenzar con una unidad, consolidar la operación y luego reinvertir para abrir nuevos locales genera un círculo virtuoso que acelera el crecimiento.

Los ejemplos abundan en distintos mercados. Greg Flynn, a través de Flynn Group, se convirtió en uno de los mayores franquiciados del mundo. Actualmente opera más de 1.000 locales de marcas como Pizza Hut, Taco Bell, Wendy’s, Planet Fitness y Panera Bread.

Argentina también ofrece casos que demuestran el potencial de este modelo. Existen franquiciados que administran más de 100 locales de distintas marcas, construyendo grupos empresarios de gran escala a partir de una primera inversión. Estas historias reflejan que el sistema no solo expande redes comerciales. También crea oportunidades concretas de desarrollo empresarial.

Su impacto económico resulta igualmente significativo. Los datos oficiales indican que las franquicias generan alrededor de 260.000 puestos de trabajo en el país. Para comprender la magnitud de esa cifra, alcanza con compararla con otra actividad de gran relevancia económica: toda la industria automotriz emplea menos de 76.000 personas.

Algunas personas pueden considerar el Día Mundial de las Franquicias como una acción de marketing. Sin embargo, la fecha también permite visibilizar una realidad que muchas veces pasa inadvertida. Detrás de cada local existe inversión privada, generación de empleo, pago de impuestos y actividad económica que beneficia a comunidades enteras.

Además, la iniciativa busca acercar a los vecinos con quienes operan esos negocios. Con frecuencia se percibe a las franquicias como estructuras corporativas lejanas. Sin embargo, detrás de cada punto de venta suele encontrarse un empresario local que invirtió sus ahorros, genera puestos de trabajo, compra en la zona y comparte los mismos desafíos cotidianos que el resto de la comunidad.

Muchas veces, el dueño de una franquicia vive cerca de su negocio, lleva a sus hijos a las mismas escuelas y realiza sus compras en los mismos comercios que sus clientes. Por eso, cuando hablamos de franquicias, no siempre hablamos de grandes corporaciones. En numerosas ocasiones, hablamos de vecinos que decidieron emprender y encontraron en este modelo una herramienta eficaz para crecer, generar valor y construir futuro.

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La construcción perdió más de 90 mil empleos y reclama previsibilidad para salir de la crisis

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La industria de la construcción atraviesa uno de los momentos más delicados de los últimos años. Con obras públicas paralizadas, proyectos demorados, dificultades de financiamiento y una fuerte caída de la actividad, el sector acumula la pérdida de más de 90 mil puestos de trabajo en apenas dos años y advierte que la recuperación económica difícilmente pueda consolidarse sin una estrategia de inversión sostenida en infraestructura.

El diagnóstico fue planteado por el presidente de la Cámara Argentina de la Construcción (Camarco), Gustavo Weiss, durante la 71° Convención Anual de la entidad, donde expuso la compleja situación que enfrentan las empresas constructoras en un contexto marcado por el ajuste fiscal y la retracción de la obra pública nacional.

“Las empresas de la construcción atraviesan un momento muy duro”, sintetizó Weiss al describir una realidad atravesada por obras suspendidas, proyectos ralentizados y dificultades en los pagos de trabajos ya ejecutados. Según explicó, el impacto excede a las compañías constructoras y alcanza a toda la cadena productiva vinculada al sector, incluyendo proveedores, industrias asociadas y trabajadores.

La consecuencia más visible de esta contracción es el empleo. La pérdida de más de 90 mil puestos laborales en los últimos dos años refleja la magnitud del ajuste que atraviesa una actividad históricamente considerada uno de los principales motores de generación de trabajo formal en Argentina.

La crisis también afecta al segmento privado. Weiss sostuvo que la caída de la actividad no solo golpea a la obra pública sino también a los nuevos desarrollos inmobiliarios y a las inversiones productivas impulsadas por empresas privadas. La combinación de tasas elevadas, escaso financiamiento de largo plazo y expectativas todavía cautelosas limita la puesta en marcha de nuevos proyectos.

Pese a este escenario, el titular de Camarco destacó la capacidad de adaptación demostrada por el sector. Señaló que las empresas constructoras han mantenido su capacidad técnica y continúan aportando propuestas para enfrentar los desafíos estructurales de infraestructura que enfrenta el país.

En ese contexto, valoró que tanto el sector público como el privado hayan comenzado a discutir con mayor profundidad los mecanismos de financiamiento necesarios para cubrir el déficit de infraestructura acumulado durante décadas. Para Weiss, el debate ya no pasa exclusivamente por el gasto público tradicional, sino por la búsqueda de modelos que permitan atraer capital privado bajo esquemas previsibles y sostenibles.

El dirigente reconoció además los avances alcanzados por el Gobierno nacional en materia de estabilización macroeconómica. Sin embargo, advirtió que el equilibrio fiscal y la desaceleración inflacionaria, aunque necesarios, no son suficientes para impulsar un ciclo de crecimiento sostenido.

“El esfuerzo macroeconómico no alcanza si no se complementa con inversiones productivas que generen empleo”, afirmó. La observación adquiere relevancia en un momento en el que la administración nacional busca consolidar la estabilidad económica mientras reduce significativamente la participación del Estado en la ejecución de obras.

En esa línea, Weiss destacó el creciente interés por esquemas de concesión y participación público-privada para financiar infraestructura. Consideró que estos mecanismos pueden transformarse en herramientas eficaces para movilizar inversiones, siempre que se desarrollen bajo marcos regulatorios transparentes y reglas de juego claras.

No obstante, alertó que el volumen actual de inversión continúa siendo insuficiente frente a las necesidades del país. El deterioro de rutas nacionales, redes logísticas, infraestructura energética y planes habitacionales genera costos crecientes para la economía y limita la competitividad de las distintas regiones productivas.

Para provincias exportadoras como Misiones, donde los costos logísticos representan una de las principales desventajas competitivas frente a otros mercados, la situación adquiere una dimensión estratégica. La falta de inversión en rutas, puertos, energía y conectividad impacta directamente sobre sectores clave como la forestoindustria, la yerba mate, el té y el comercio fronterizo.

Desde la visión de Camarco, el principal desafío ya no es la capacidad técnica del sector, sino la ausencia de previsibilidad. Weiss sostuvo que Argentina dispone de empresas, profesionales y recursos humanos con experiencia suficiente para ejecutar las obras que el país necesita, pero remarcó que la inversión requiere estabilidad jurídica y económica.

“Sin reglas de juego claras, sin contratos que se respeten, sin financiamiento y sin continuidad, la inversión se debilita, se encarece y las oportunidades se pierden”, advirtió.

La definición refleja una preocupación recurrente entre los actores económicos: la necesidad de construir marcos institucionales duraderos que trasciendan los ciclos políticos y permitan planificar proyectos de infraestructura con horizontes de largo plazo.

En ese sentido, Weiss reivindicó el rol histórico de la Cámara Argentina de la Construcción como articuladora entre el sector privado y el Estado. A 90 años de su creación, sostuvo que la entidad mantiene el objetivo de promover consensos que permitan fortalecer la inversión, generar empleo y elevar los estándares de calidad de la infraestructura nacional.

El mensaje final estuvo orientado a instalar una discusión estratégica que trascienda la coyuntura económica. Para el titular de Camarco, la infraestructura no debe ser entendida como un gasto, sino como una condición indispensable para el desarrollo. La competitividad de las economías regionales, la atracción de inversiones y la capacidad de crecimiento del país dependen, en gran medida, de la calidad de sus rutas, sistemas energéticos, viviendas y redes logísticas.

Por eso, concluyó, Argentina necesita construir un consenso amplio y sostenido que permita comprender que sin inversión en infraestructura no existe desarrollo posible. En una economía que busca dejar atrás décadas de estancamiento, la construcción vuelve a plantear una advertencia que atraviesa gobiernos y modelos económicos: ningún país logra crecer de manera sostenida si deja de invertir en las bases materiales de su propio desarrollo.

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Arriazu ve una oportunidad histórica para Argentina: “Los planetas están alineados si no chocamos la calesita”

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En medio de una de las etapas más complejas para la industria de la construcción, el economista Ricardo Arriazu eligió transmitir un mensaje que combinó diagnóstico duro y optimismo estratégico. Durante la 71° Convención Anual de la Cámara Argentina de la Construcción (Camarco), sostuvo que Argentina atraviesa una oportunidad histórica de crecimiento impulsada por el ordenamiento macroeconómico, el potencial exportador de la energía y la minería y una mejora sustancial de las cuentas externas. Sin embargo, dejó una advertencia que resume su mirada sobre el momento actual: “Los planetas están alineados si no chocamos la calesita”.

La exposición estuvo marcada por una fuerte diferenciación entre el presente y el futuro de la economía argentina. Arriazu reconoció que la construcción atraviesa una situación crítica luego del desplome de la inversión pública y la ausencia de mecanismos de financiamiento de largo plazo, pero consideró que el sector podría convertirse en uno de los principales beneficiarios de un escenario de estabilidad económica sostenida.

“La participación de la construcción en el PBI llegó a ser del 25%, ahora está en el 3%, cuando el promedio mundial es del 6%”, señaló el economista, al describir la magnitud del retroceso. Según explicó, Argentina enfrenta además un déficit estructural en materia habitacional y un mercado hipotecario prácticamente inexistente. “Estamos invirtiendo menos que la depreciación de las viviendas”, afirmó, reflejando la pérdida de capacidad de acumulación de capital en uno de los sectores históricamente más dinámicos de la economía.

Para Arriazu, la recuperación de la construcción depende de una condición indispensable: la eliminación definitiva de la inflación. Sin estabilidad de precios, sostuvo, resulta imposible reconstruir el crédito hipotecario y desarrollar instrumentos financieros de largo plazo que permitan movilizar inversiones.

Mientras ese proceso madura, propuso avanzar con sistemas de financiamiento indexados, aunque reconoció las limitaciones actuales. “Hay que utilizar un sistema indexado, pero el salario no acompaña y los bancos no tienen fondeo”, explicó. En ese sentido, planteó la necesidad de crear mecanismos de compensación que permitan equilibrar la evolución de ingresos y cuotas.

El economista también apuntó contra la falta de instrumentos de ahorro de largo plazo, un problema que considera central para financiar el desarrollo. En particular, cuestionó el deterioro de herramientas como el Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) y los sistemas de seguros, históricamente utilizados para canalizar recursos hacia proyectos de infraestructura y vivienda. Su propuesta fue reducir la exposición del FGS a títulos públicos y direccionar parte de esos recursos hacia la actividad constructiva.

Sin embargo, la parte más contundente de su presentación estuvo vinculada a las perspectivas macroeconómicas. Arriazu aseguró que el país atraviesa una transformación estructural que podría modificar décadas de restricciones externas recurrentes. A diferencia de otros ciclos de crecimiento que terminaron en crisis cambiarias, sostuvo que la expansión actual podría apoyarse en una oferta genuina de divisas proveniente de sectores altamente competitivos a nivel internacional.

En esa línea, corrigió significativamente sus propias estimaciones sobre el desempeño externo de la economía. Mientras inicialmente proyectaba un superávit comercial de 13.500 millones de dólares para este año, ahora estima que la cifra podría alcanzar los 20.000 millones de dólares, acompañada incluso por un saldo positivo en la cuenta corriente.

La explicación se encuentra en el fuerte crecimiento de las exportaciones. Según sus cálculos, Argentina sumará este año alrededor de 20.000 millones de dólares adicionales por ventas al exterior, impulsadas principalmente por una cosecha agrícola récord y el avance de los complejos energético y minero.

Desde su perspectiva, el país está transitando un profundo cambio en la estructura productiva. Históricamente, explicó, el esquema económico argentino favoreció a determinados sectores mediante subsidios y protección, generando distorsiones que limitaron la competitividad general. La nueva etapa implica un proceso simultáneo de destrucción y creación de actividades económicas.

Allí aparece uno de los principales desafíos de la transición. Los sectores que actualmente generan dólares —energía, minería y agroindustria— demandan relativamente poca mano de obra, mientras que actividades intensivas en empleo como la construcción, el comercio y parte de la industria todavía enfrentan dificultades. “El problema es entrar en el péndulo del ajuste y salir de él. Hoy es clave cómo me adapto, cómo cambio hacia sectores que van a crecer”, planteó.

Respecto de la política cambiaria, Arriazu respaldó la estrategia oficial y consideró que una devaluación brusca hubiera puesto en riesgo todo el programa económico. “Devaluar hubiera tirado todo el programa al demonio”, afirmó, al tiempo que defendió la apreciación relativa del peso como una consecuencia natural de un proceso exitoso de estabilización.

Su argumento se basa en que los países que logran consolidar estabilidad macroeconómica suelen volverse más caros en términos internacionales. “Si Argentina tiene éxito, Argentina va a ser cara”, sostuvo. Para el economista, el principal obstáculo que aún persiste no es económico sino reputacional: “Tenemos los mejores números macro de América Latina, pero también el riesgo país más alto porque fuimos estafadores seriales”.

Esa referencia apunta directamente a la necesidad de reconstruir credibilidad institucional y financiera luego de décadas de defaults, reestructuraciones y cambios permanentes de reglas de juego. En su visión, la reducción sostenida del riesgo país será la llave para destrabar inversiones masivas en infraestructura, vivienda y producción.

La apuesta de largo plazo está puesta en el sector energético. Arriazu proyectó que para 2030 Argentina podría exportar más de 30.000 millones de dólares anuales únicamente por energía, una cifra que transformaría de manera estructural la disponibilidad de divisas y modificaría una de las principales restricciones históricas al crecimiento económico.

Por eso, más allá de los problemas coyunturales que enfrenta hoy la construcción, el economista llamó a los empresarios a mirar el horizonte estratégico. Su mensaje final fue una síntesis de advertencia y esperanza: Argentina cuenta con recursos naturales, capacidad exportadora y condiciones macroeconómicas que podrían abrir un ciclo de crecimiento sostenido. La incógnita, según planteó, no está en las oportunidades sino en la capacidad política y social para aprovecharlas.

“Los planetas se alinearon. Tenemos una oportunidad espectacular. Pero Argentina tuvo muchas veces oportunidades que desperdició. Espero que esta vez la aprovechemos”, concluyó.

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Aristóbulo del Valle: la Bienal Cainguás como Identidad, y un reconocimiento latinoamericano que trasciende fronteras

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El municipio de Aristóbulo del Valle recibirá presencialmente el prestigioso galardón el próximo 13 de junio en la ciudad de Bogotá, Colombia. El reconocimiento internacional corona el éxito de una propuesta artística y social cuya segunda edición ya tiene fecha confirmada del 18 al 21 de noviembre.

La gestión municipal de Aristóbulo del Valle se prepara para un hecho trascendental. El próximo 13 de junio, una comitiva encabezada por el intendente Juan José Mac Donald y el director de Cultura y Turismo, Luis Bernal, viajará a Colombia para recibir el «Premio Latinoamericano al Desarrollo Económico y Social», otorgado por la Fundación INCLUSOCIAL. Este galardón, que evalúa el desempeño de 1.105 entidades territoriales de 16 países, distingue a Aristóbulo del Valle por su capacidad de integrar políticas públicas con un enfoque profundamente humano, donde la cultura, la solidaridad y la biodiversidad se entrelazan como ejes de desarrollo.

Este reconocimiento es el resultado de un camino iniciado con la primera edición de la Bienal Cainguás, realizada entre el 11 y el 14 de diciembre de 2024. Más que un evento artístico, la Bienal nació como una respuesta estratégica a una necesidad de reinvención institucional tras la consolidación del municipio de Salto Encantado, buscando definir una identidad propia que fuera, a su vez, un motor turístico y cultural para la región. Aquella primera edición no solo convocó a más de 50 artistas —de los cuales fueron seleccionados cinco para realizar obras en vivo bajo la temática de la biodiversidad misionera en madera y hierro—, sino que logró un impacto político-cultural sin precedentes. El éxito de esta iniciativa se validó con la muestra posterior de las obras premiadas en el Museo Juan Yaparí de Posadas, consolidando un patrimonio artístico que hoy embellece el Parque Lineal Cainguás y la Casa de la Cultura local.

La distinción otorgada por INCLUSOCIAL subraya la excelencia de una gestión que entiende el arte como una herramienta de cohesión social. La fundación colombiana, dedicada históricamente a la defensa de poblaciones vulnerables y a la creación de alianzas estratégicas para el desarrollo, ha visto en la Bienal Cainguás un ejemplo a seguir por el resto de los mandatarios de Latinoamérica. Este premio valida la metodología de trabajo de una dirección que, en conjunto con el Ministerio de Cultura provincial, la Fundación Urunday, la Fundación Don Moncho y la Facultad de Artes de la UNAM, ha logrado convertir el espacio público en un escenario de creación y encuentro.

Con la mirada puesta en el futuro, la segunda edición de la Bienal Cainguás se desarrollará del 18 al 21 de noviembre. Este año, el evento promete elevar la vara con una innovación fundamental: la inclusión de una categoría específica para artistas de los pueblos originarios mbyá guaraní. Esta pieza será elegida por los propios caciques de las comunidades locales, garantizando una representación genuina que fortalecerá el diálogo entre el arte contemporáneo y los saberes ancestrales. Además, la convocatoria se extenderá a todo el NEA argentino, consolidando al Parque Lineal Cainguás como un museo al aire libre que integra a emprendedores locales, peñas musicales y la creación artística como pilares de una comunidad que se proyecta al mundo.

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