El Coro Estable, la Orquesta de Cámara y el Conjunto de Música Popular del Parque del Conocimiento presentarán Pop Rock de los 80’s, un recorrido por clásicos de Queen, U2, The Police, Michael Jackson, A-ha y otras figuras que marcaron una década. La cita será el sábado 13 de junio, a las 20 hs., en el Teatro Lírico.
Los Elencos artísticos del Parque del Conocimiento entregarán una nueva propuesta musical llamada Pop Rock de los 80’s, un espectáculo que reunirá al Coro Estable, la Orquesta de Cámara y el Conjunto de Música Popular en un recorrido por algunas de las canciones más representativas de aquella década.
Bajo la dirección de Adrián Llano, el concierto presentará versiones especialmente adaptadas para formato sinfónico-coral de obras popularizadas por Queen, U2, The Police, a-ha, Michael Jackson, Journey y Survivor, entre otros artistas que definieron el sonido de los años ochenta.
La propuesta combina la potencia del pop y el rock con la riqueza tímbrica de los elencos estables del Parque, ofreciendo nuevas lecturas de canciones que trascendieron su tiempo y continúan formando parte de la banda sonora de distintas generaciones.
Como parte de la experiencia, el público está invitado a sumarse al espíritu de la época con algún detalle inspirado en la estética ochentosa. Camperas de jean, colores neón, hombreras, peinados extravagantes o accesorios retro serán bienvenidos en una noche que promete mucho más que un ejercicio de nostalgia: una celebración colectiva de canciones que siguen vigentes décadas después de haber sido creadas.
En las instalaciones del Instituto FAE (Fundación Argentina Educativa) comenzó el dictado del curso de Gestión de Recursos Humanos, una propuesta gratuita impulsada por la Oficina de Empleo y dictada por la mencionada casa de estudios.
Esta capacitación es una propuesta clave que asegura un trayecto formativo de excelencia, certificado y adaptado a las demandas actuales del sector laboral y empresarial. El programa ofrece una formación integral para comprender la complejidad del comportamiento humano dentro del entorno laboral, brindando herramientas técnicas para optimizarlo.
La profesora a cargo, Lorena Montero, explicó que el curso “es una formación de dos meses en donde vamos a tratar conceptos básicos: qué son los recursos humanos, cuáles son sus funciones principales, cómo presentar un currículum y de qué manera afrontar una entrevista laboral”.
Durante las clases, los participantes aprenderán a manejar los procesos fundamentales del área, desde la selección y el desarrollo hasta la administración estratégica del equipo de trabajo. La docente destacó que el trayecto está diseñado para que los estudiantes adquieran un perfil profesional capaz de tomar decisiones acertadas y liderar equipos con una visión moderna y humana.
Por su parte, quienes se sumaron a la propuesta destacaron la gratuidad de la misma, ya que la consideran “un factor importante en estos momentos de crisis, principalmente para quienes buscan reinsertarse en el mundo laboral”.
Si bien las clases ya se iniciaron, desde el Instituto FAE recordaron que los interesados todavía pueden incorporarse. “Contamos con un cupo de 40 vacantes. Aunque estén cubiertas, siempre existe la posibilidad de que se libere algún lugar, por lo que ya estamos manejando una lista de espera”, explicaron.
Las herramientas de gestión de personal y la formación continua se consolidan hoy como pilares muy valorados por el sector comercial e institucional de la ciudad.
Un análisis de Hedgepoint Global Markets muestra que el mercado global del café sigue influido por un entorno macroeconómico desafiante, marcado por presiones inflacionarias persistentes, altos tipos de interés e incertidumbres geopolíticas, mientras que los fundamentos específicos de commodities continúan impulsando la dinámica de precios. A pesar de la perspectiva de una cosecha récord en Brasil en 2026/27, factores como la disponibilidad restringida en otros orígenes, la reducción del comercio interno y los riesgos climáticos siguen limitando movimientos descendentes más intensos.
Aunque las recientes discusiones sobre un posible acuerdo de paz entre EE. UU. e Irán han contribuido a una mayor estabilidad en los precios del petróleo, la crisis energética sigue ejerciendo presión sobre las economías globales. Al mismo tiempo, la inflación en Estados Unidos sigue avanzando, con el IPC y el PCE registrando un aumento en abril, incluyendo los indicadores base.
En este escenario, a pesar de que la Reserva Federal mantiene los tipos de interés, persisten dudas sobre los próximos pasos de la política monetaria estadounidense, reforzando un entorno de altos costes financieros, un factor que también afecta directamente al mercado del café.
En Brasil, la apreciación del Real en 2026 se ha convertido en un punto de atención adicional para el sector cafetero. La moneda brasileña opera a niveles más fuertes, reduciendo el rendimiento que reciben los productores en las exportaciones. Aunque los cambios en la política monetaria de Estados Unidos pueden reducir la diferencia de tipos de interés, la moneda brasileña sigue beneficiándose del carry trade y del flujo de inversiones extranjeras.
En cuanto a los precios, la expectativa de una cosecha récord en Brasil en 2026/27 sigue ejerciendo presión a la baja sobre el mercado. Sin embargo, la menor disponibilidad de café a corto plazo en otros orígenes, la reducción de ventas por parte de los productores brasileños y las preocupaciones climáticas han limitado parte de este movimiento.
Laleska Moda, analista de Inteligencia de Mercado en Hedgepoint Global Markets (Foto: divulgacion)
Según Laleska Moda, analista de Inteligencia de Mercado en Hedgepoint Global Markets, la cosecha récord en Brasil ejerce presión a la baja sobre los precios, pero una menor disponibilidad a corto plazo en otros orígenes, la reducción de ventas por parte de los productores en Brasil y las preocupaciones sobre El Niño podrían limitar este movimiento.
Además del entorno macroeconómico, el comportamiento de los participantes del mercado también sigue influyendo en los precios. Los diferenciales de Arabica entre julio y septiembre siguen apuntando a un mercado invertido, aunque a niveles más bajos que los registrados anteriormente. Niveles más altos de dispersión aumentan los costes financieros y pueden afectar la reposición de inventarios en los destinos, haciendo que sea más caro la acumulación.
Los fondos de cobertura también han mostrado una postura más cautelosa. Aunque aún mantienen posiciones largas netas, ha habido una reducción de la exposición en los últimos meses debido a la expectativa de un mayor suministro brasileño en la cosecha 2026/27. Al mismo tiempo, el aumento en el número de intereses abiertos sugiere una tendencia moderadamente bajista, aunque las posiciones cortas dependen de un escenario de oferta más cómodo.
La cosecha brasileña de la 2026/27 debería ganar ritmo en las próximas semanas El retraso observado hasta ahora está relacionado con la floración tardía registrada en 2025 y el alto volumen esperado para la temporada actual, además de las lluvias en algunos lugares que retrasaron las actividades. Los informes preliminares apuntan a un aumento en el tamaño de los granos y a una buena calidad de la bebida, aunque se deberían realizar evaluaciones más definitivas después de junio, cuando la cosecha debería acelerarse debido al volumen actual de judías verdes.
Las estimaciones de Hedgepoint apuntan a una producción total de 75,6 millones de bolsas entre Arabica y Conilon, estableciendo un nuevo récord. Se espera que las cifras de exportaciones y demanda aún sufran revisiones futuras. Aun así, los productores siguen evitando ventas más agresivas. La negociación se mantiene por debajo de los niveles históricos y los contratos a futuro de la nueva cosecha también muestran un ritmo más reducido, especialmente porque los precios futuros siguen siendo inferiores a los practicados en el mercado físico. Este comportamiento también se reflejó en las exportaciones, especialmente tras el lento inicio de la cosecha 25/26.
La menor disponibilidad en otros orígenes sigue apoyando parte de los diferenciales. La mayoría de los productores de arábica están en temporada baja, con stocks más pequeños y una postura de marketing más cautelosa. En Colombia, además de una menor producción, la apreciación de la moneda local limita las exportaciones y mantiene altos diferenciales. En el mercado robusta, el suministro vietnamita sigue limitado durante la temporada baja, mientras que las fuertes lluvias retrasan la cosecha en Indonesia y afectan a la disponibilidad global.
Otro factor que sigue presente en el radar es el clima. La NOAA aumentó la probabilidad de que El Niño se desarrolle entre mayo y julio al 82%, con la posibilidad de que permanezca durante todo el invierno de 2026/27 en el hemisferio norte, equivalente al verano en el hemisferio sur.
Según Laleska Moda, aunque sigue existiendo incertidumbre sobre la intensidad y el momento máximo del fenómeno, el evento podría afectar la producción global de café en 2026 y 2027, manteniendo el clima entre los principales factores de atención para el sector.
Aunque la perspectiva de una mayor producción brasileña mantiene una tendencia bajista en los precios, el mercado sigue atento a la disponibilidad global, al comportamiento de los productores y a los riesgos climáticos. En un escenario aún marcado por incertidumbres macroeconómicas y menor oferta en otros orígenes, estos factores continúan añadiendo volatilidad a las perspectivas para el mercado global del café en los próximos ciclos.
Por David Burrieza, director de los Mercados de Energía, Telco e Industria para la región de Perú y Cono Sur en Minsait. El mercado eléctrico argentino está entrando en una nueva etapa. Después de años marcados por precios administrados, subsidios y distintos mecanismos de intervención, el sistema avanza hacia un proceso de normalización que busca dar mayor peso a las señales económicas, abrir más espacio a la contratación entre privados y reflejar con mayor claridad los costos reales de la energía.
Este cambio no es menor. Tampoco es únicamente regulatorio o tarifario. En la práctica, redefine la forma en que generadores, comercializadores, grandes usuarios y empresas energéticas deben tomar decisiones. La energía deja de ser vista sólo como un insumo operativo y pasa a ocupar un lugar estratégico dentro del negocio, con impacto directo en la caja, los márgenes, la planificación financiera y la competitividad.
En un contexto más dinámico, la pregunta ya no es solamente cuánto cuesta la energía, sino cómo se gestiona la exposición a ese costo. Y ahí aparece uno de los grandes desafíos para las compañías argentinas: tomar decisiones relevantes en un entorno de mayor volatilidad, con información que muchas veces sigue estando dispersa, fragmentada o alojada en procesos manuales difíciles de auditar.
Durante mucho tiempo, operar eficientemente podía ser suficiente. Hoy, eso ya no alcanza. Las empresas necesitan integrar datos, anticipar escenarios y contar con trazabilidad sobre sus decisiones. En otras palabras, necesitan poder explicar no sólo qué decisión tomaron, sino con qué información, bajo qué supuestos, con qué nivel de riesgo y con qué impacto esperado.
La fragmentación de la información es uno de los principales puntos críticos. En muchas organizaciones, las áreas de Operación, Comercial, Finanzas, Regulación y Tecnología trabajan con datos que no siempre conversan entre sí. Contratos, mediciones, liquidaciones, precios, provisiones, coberturas y proyecciones financieras pueden estar distribuidos en múltiples sistemas, planillas o circuitos internos.
Cuando eso ocurre, los ciclos de decisión se vuelven más lentos, aumenta la dependencia de procesos manuales y se debilita la capacidad de responder frente a auditorías, reguladores o instancias internas de control. En un mercado más expuesto a señales económicas, esa debilidad deja de ser un problema administrativo y se convierte en un riesgo de negocio.
El nuevo escenario exige pasar de una gestión reactiva a una gestión basada en evidencia. No se trata de predecir el mercado, porque ningún actor puede eliminar por completo la incertidumbre. Se trata de estar mejor preparado para interpretarla, modelarla y tomar decisiones con mayor control.
Desde nuestra experiencia, hay tres capacidades que serán cada vez más importantes para competir en esta nueva etapa del mercado eléctrico argentino.
La primera es contar con un dato unificado. Esto significa construir una visión común que integre información operativa, contractual, económica y financiera. Sin una base confiable, cualquier decisión queda expuesta a inconsistencias, reprocesos o interpretaciones parciales.
La segunda es la capacidad de simular escenarios de manera ordenada. Los cambios en precios, demanda, regulación o condiciones contractuales pueden tener efectos relevantes sobre la caja, los márgenes y la exposición al mercado. Las empresas que puedan anticipar esos impactos estarán mejor posicionadas para planificar, negociar y gestionar riesgos.
La tercera es la trazabilidad por diseño. En un entorno más exigente, no basta con tomar decisiones rápidas. También será necesario dejar evidencia clara de los datos utilizados, los supuestos aplicados, las aprobaciones realizadas y los responsables involucrados. La trazabilidad será clave para fortalecer la gobernanza y dar confianza tanto hacia dentro como hacia fuera de la organización.
Este punto es especialmente importante porque la digitalización del sector energético ya no puede entenderse sólo como una vía para ganar eficiencia. Por supuesto que automatizar procesos, reducir errores y acelerar tareas sigue siendo relevante. Pero el valor más profundo está en habilitar una gestión más transparente, anticipatoria y robusta del negocio energético.
El nuevo ciclo del mercado eléctrico argentino no premiará necesariamente a quienes reaccionen más rápido, sino a quienes estén mejor preparados para decidir. Y en esa diferencia puede estar buena parte de la competitividad futura del sector.
Durante años, la tecnología ocupó un lugar secundario en el fútbol: estaba presente, pero como complemento. Ese papel está cambiando de forma definitiva. La gran cita futbolística internacional de 2026, se perfila como una de las competencias deportivas más automatizadas de la historia; donde los datos y los algoritmos intervienen desde el rendimiento físico hasta el arbitraje y la experiencia de miles de millones de espectadores.
Entre las innovaciones previstas se encuentran balones con chip de movimiento capaces de enviar datos en tiempo real al arbitraje, sistemas automatizados para analizar trayectorias y reconstrucciones 3D de jugadas, diseñadas para aportar mayor precisión en situaciones complejas como contactos, posiciones adelantadas y decisiones polémicas. También se consolida el uso de IA para prevención de lesiones, seguimiento físico y lectura táctica en tiempo real. Herramientas que permiten a jugadores, cuerpos técnicos y analistas deportivos anticipar escenarios de juego, optimizar el rendimiento y tomar decisiones con mayor rapidez durante los partidos.
“El cambio más relevante no está en producir más datos, sino en convertirlos en decisiones útiles dentro del momento en que importan. En el futbol, unos segundos pueden modificar un resultado; en las empresas, también pueden cambiar una operación completa”, señaló Rodrigo Cabot, gerente de I+D de Ecosistemas Global.
La transformación tecnológica también tendrá una dimensión menos visible para los aficionados. Detrás de cada transmisión, sistema de acreditación, ticket digital, aplicación móvil, plataforma de streaming o decisión asistida por tecnología existe una arquitectura de software que debe operar con alta disponibilidad. En un evento con millones de asistentes y audiencias conectadas a escala global, una falla técnica puede convertirse en un problema operativo, reputacional y de experiencia.
Por ello, disciplinas como calidad de software, testing automatizado, monitoreo continuo y ciberseguridad serán centrales para sostener la continuidad de los servicios digitales. El Mundial será una vitrina para la innovación deportiva, pero también para observar el nivel de resiliencia tecnológica que hoy exigen los eventos masivos.
El impacto rebasa la cancha. Las herramientas que ganan terreno en el deporte, como automatización, asistencia algorítmica, monitoreo inteligente y análisis predictivo, son las mismas que están modificando la forma en que las empresas administran procesos críticos. En ese caso, el futbol funciona como un escenario de alta visibilidad para entender hacia dónde se dirige la relación entre datos, tecnología y toma de decisiones.“La discusión ya no pasa por si la inteligencia artificial formará parte del fútbol, sino por cómo se utilizará y cuáles serán sus límites; porque, aunque la tecnología avance, seguirá existiendo algo imposible de automatizar: la emoción de un partido decisivo, la intuición de un jugador y la pasión colectiva”, concluye Cabot.