Día: 11 julio, 2026

Inglaterra le ganó en el alargue a Noruega y se clasificó a la semifinal

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Inglaterra le ganó por 2 a 1 a Noruega en el primer tiempo del suplementario y se clasificó como el tercer semifinalista de la Copa Mundial 2026, a la espera de Argentina o Suiza .

Los goles llegaron de la mano de Andreas Schjelderup a los 36 del primer tiempo mientras que Jude Bellingham lo empataba 10 minutos más tarde y a los 3 minutos del alargue capturo el rebote que dejo el arquero noruego, Ørjan Nyland, para el 2-1 final que le permitió obtener el boleto a la fase previa a una nueva final.

Inglaterra no brilla pero tiene carácter. Lo había demostrado contra México, ganando un partido muy caliente siendo totalmente visitante. Lo confirmó hoy, cuando tuvo que reponerse a muchos contratiempos para poder llegar a la tan ansiada semifinal. Ni el golazo inicial de Schjelderup. Ni el calor sofocante de Miami que en un primer momento había amenazado con retrasar el inicio del partido. Tampoco el virus que obligó a Declan Rice, una de sus principales figuras, a salir terminado el primer tiempo. Nada frenó a los ingleses para seguir en la Copa del Mundo y meterse entre los mejores cuatro.

El equipo de Tuchel se repuso a todo esto para terminar ganándole 2-1 a Noruega en prórroga. Fue un partido que arrancó con el freno de mano puesto, con los Vikingos proponiendo un 4-5-1 en bloque bajo para neutralizar las bandas de los ingleses. Pero el partido se fue armando. Lo abrió, casi sin buscarlo, un remate sorpresivo del volante izquierdo noruego. Pickford le sacó el manotazo a la pelota, que hizo una trayectoria muy extraña, pegó en un ángulo y entró. Iban 36 minutos y la cosa parecía que se iba a poner negra para Inglaterra. A Sorloth le faltó velocidad para poner el 2-0 en una contra muy clara y el 1-1 llegó en el final de la primera mitad. Jude Belingham, otra vez figura, hizo lo que mejor sabe. Se metió en el área llegando vacío, dominó para pasar a un par de defensas y definición cruzada de zurda para el empate.

Fue un cuartos de final cambiante. Tanto en el protagonismo como en las formas. En el segundo tiempo, Noruega abandonó la pasividad y agarró más la pelota. Demostró, más allá de la eliminación, que estuvo a la altura y hasta pudo haberse puesto otra vez en ventaja. Tuvo contra las cuerdas a uno de los candidatos, que se quedaba sin piernas y no encontraba aire.

A los de Haaland, justamente, esta vez les faltó ser más certeros. El goleador del Manchester City tuvo dos cabezazos que atajó Pickford. No mucho más que eso. A los 12’, a Heggem le anularon el 2-1 por una falta previa (empujón) en el tiro de esquina del propio Erling. A los 31’, Ajer metió un testazo en el travesaño. Hasta el fin del tiempo reglamentario fue casi todo de los nórdicos Con Bobb y Nusa por las bandas, con mucha más velocidad, habían lastimado a su rival.

Llegó el alargue y la clasificación de Inglaterra se empezó a consumar de una manera impensada. Nyland, quien había sido la gran figura contra Brasil, fue el máximo responsable de la eliminación de su equipo. Cosas del fútbol. A los tres minutos de iniciado, tuvo una flojísima reacción ante un remate de media distancia, dejó un rebote corto y el propio Bellingham la empujó para el gol definitivo. El 1, idolatrado hasta hace pocos días, terminó llorando desconsoladamente y abrazado por sus compañeros.

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El gobierno de Trump demandó a periodistas del New York Times

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El Departamento de Justicia de Estados Unidos citó a varios reporteros del diario New York Times, por haber elaborado un informe sobre las supuestas fallas que presenta el lujoso avión presidencial Air Force One, que había sido donado por el gobierno de Qatar.

De esta manera, el gobierno de Donald Trump pretende que los periodistas se presenten el próximo miércoles ante un juzgado federal en Manhattan, en un nuevo capítulo de la embestida contra la prensa independiente, según los estimaron los analistas estadounidenses.

Los documentos indican únicamente que los periodistas deberán declarar “en relación con una presunta violación de la ley penal federal”, pero lo que generó más indignación entre los directivos del periódico es que en algunos casos las citaciones fueron entregadas por agentes federales que se presentaron en los domicilios de los periodistas.

A través de un comunicado, los representantes del NY Times señalaron que “La presencia de agentes federales de las fuerzas del orden en la puerta de los periodistas debería conmocionar la conciencia de cualquier estadounidense que crea en la Constitución y en la libertad de prensa que protege”, declaró el abogado David McCraw.

“Este acto descarado no debe considerarse más que un intento de impedir que el público sepa lo que ocurre en su país, intimidando a los periodistas para que no puedan ejercer su profesión”, agregó.

Entre los periodistas citados a declarar figuran Julian E. Barnes, Eric Lipton, Tyler Pager y Eric Schmitt, autores de una investigación publicada esta semana en el periódico. Y en ese informe se reveló que el Servicio Secreto le recomendó a Trump utilizar el viejo avión Air Force One en su reciente viaje a Turquía, debido a supuestas fallas de seguridad en Boeing 747-8, donado por las autoridades qataríes en mayo de 2025.

Como los periodistas citaron fuentes anónimas al explicar algunas cuestiones, un funcionario del FBI -al tanto del artículo- pidió que no sea publicado y además exigió que se revelaran los nombres de las personas que filtraron las fallas en la aeronave, pero no tuvo éxito, ya que la nota fue publicada, tal como estaba planificado.

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Argentina inicia el reemplazo del histórico fusil FAL

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Después de casi seis décadas de servicio, el histórico Fusil Automático Liviano (FAL) comenzó a recorrer el tramo final de una trayectoria que lo convirtió en uno de los símbolos del equipamiento militar argentino.

El Ministerio de Defensa firmó con su par de Israel el contrato para la adquisición de los primeros fusiles ARAD, fabricados por la empresa Israel Weapon Industries (IWI), en una operación que constituye uno de los principales programas de modernización del armamento individual de las Fuerzas Armadas en los últimos años

El acuerdo, cerrado el 28 de junio bajo la modalidad de cooperación entre Estados, contempla una primera entrega de 700 fusiles ARAD 7, acompañados por 167 dispositivos de fogueo y diversos accesorios, por un monto cercano a 1,73 millones de dólares.

Según la documentación difundida por TN y replicada por distintos medios, el envío podría concretarse en las próximas semanas, marcando el comienzo formal del reemplazo progresivo de los FAL actualmente en servicio.

El contrato establece además una ventana de ejecución de tres años durante la cual la Argentina podrá ampliar las adquisiciones hasta un monto total de 12 millones de dólares. Esto permitirá incorporar tanto la versión ARAD 7, calibre 7,62 mm, como la ARAD 5, calibre 5,56 mm, según las necesidades operativas de cada fuerza.

La decisión forma parte de un programa más amplio financiado a través del Fondo Nacional de la Defensa (FONDEF) y enmarcado dentro de los objetivos del Plan de Capacidades Militares (PLANCAMIL), orientado a recuperar y modernizar capacidades consideradas estratégicas para el instrumento militar argentino.

Contrariamente a lo que podría suponerse, el proyecto no se limita únicamente al reemplazo del FAL. De acuerdo con información difundida por especialistas en defensa y medios sectoriales, la iniciativa contempla una modernización integral del armamento portátil, incluyendo futuras adquisiciones de pistolas, ametralladoras, lanzagranadas, sistemas ópticos y municiones para el Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea.

El camino hacia esta decisión comenzó durante 2024. Según publicaciones especializadas, el Estado Mayor Conjunto inició reuniones técnicas con representantes de empresas internacionales para evaluar alternativas disponibles en el mercado. Entre los candidatos analizados figuraban distintos sistemas de armas, aunque el ARAD israelí fue consolidándose como una de las opciones con mejores resultados en las pruebas técnicas y operativas realizadas posteriormente.

Durante ese proceso, delegaciones argentinas viajaron a Israel para conocer las capacidades de los sistemas desarrollados por IWI y otros fabricantes. Posteriormente, equipos conjuntos del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea realizaron evaluaciones técnico-operacionales cuyos resultados fueron incorporados al análisis final elevado al Ministerio de Defensa.

La selección del ARAD representa un cambio significativo para las Fuerzas Armadas. El FAL, desarrollado originalmente por la firma belga FN Herstal, comenzó a equipar a las tropas argentinas durante la década de 1960 y participó en prácticamente todos los despliegues militares relevantes del país, incluyendo la Guerra de Malvinas.

La incorporación de los primeros lotes no implicará una sustitución inmediata de todo el parque de FAL existentes. Por el contrario, se trata de un proceso gradual que demandará varios años y que comenzará con la distribución inicial entre las distintas fuerzas para realizar verificaciones operativas, pruebas de desempeño y adaptación doctrinaria. Solo después de esa etapa se avanzará en una incorporación más amplia.

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Acuerdo Mercosur-UE: las economías regionales ganan acceso preferencial a un mercado clave

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La entrada en vigencia del Acuerdo Interino de Comercio (AIC) entre el Mercosur y la Unión Europea inaugura una nueva etapa para el comercio exterior argentino. Con un mercado integrado por 31 países y cerca del 20% del Producto Bruto Interno mundial, el entendimiento crea una de las mayores áreas de libre comercio del planeta y redefine el escenario para las economías regionales agroindustriales, que encuentran en Europa uno de sus principales destinos de exportación.

El informe elaborado por la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) sostiene que la apertura comercial llega en un momento favorable para el sector. Durante 2025, las economías regionales alcanzaron un récord histórico de exportaciones por US$ 11.313 millones, mientras que la Unión Europea concentró el 20,3% de esos envíos, consolidándose como el segundo mercado más importante para estos productos.

Con el acuerdo Mercosur-UE en vigencia, se abren oportunidades para las economías regionales en un mercado que ya hoy absorbe cerca del 20% de sus ventas externas, impulsando una oferta agroindustrial que viene de alcanzar un récord en exportaciones.

1. Presencia de las Economías Regionales Agroindustriales en la Unión Europea

Desde el 1 de mayo de 2026, se encuentra en vigencia el Acuerdo Interino de Comercio (AIC) entre el Mercosur y la Unión Europea. Si bien hay una solicitud del Parlamento Europeo para que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea dictamine la validez de la división del acuerdo original en dos instrumentos jurídicos separados, la aplicación práctica del acuerdo comercial es legalmente válida. El mismo equivaldría a una de las zonas de libre comercio más importantes del mundo al agrupar 31 países (27 de la UE y 4 del Mercosur) y representar casi el 20% del PIB global.

Al analizar las implicancias de este acuerdo, es importante destacar que libera el 100% de los bienes industriales y el 82% de los bienes agrícolas para ingresar a la Unión Europea. Asimismo, para los bienes agrícolas que no tienen liberalización total, se establecen cuotas de acceso. Es en este marco que interesa evaluar cuál es el relacionamiento actual que tiene Argentina con la UE en materia de exportaciones de productos regionales agroindustriales y profundizar en posibles impactos sectoriales. (BCR, 2026bBCR, 2025)

Tal como se ve en el siguiente gráfico, las economías regionales agroindustriales vienen de alcanzar un récord en sus exportaciones con USD 11.313 millones en 2025 y una tendencia creciente importante en los últimos dos años. Si se hace foco en materia de destinos, la Unión Europea es fundamental. Este bloque no solo es el segundo destino de exportación más importante para el país, concentrando el 9,3% de los despachos totales a 2025, sino que además absorbe el 20,3% del total exportado por las economías regionales. (BCR, 2026a

Más allá de lo comentado anteriormente, entre 2015 y 2025, las exportaciones de las principales economías regionales crecieron más de un 21%, mientras que los envíos a la Unión Europea “tan solo” un 10%, lo que representa una caída en la participación del bloque de más de un 9% en una década. Este comportamiento consolida una tendencia decreciente que tocó un piso en 2025, escenario que contrasta con los niveles de principios de milenio, cuando en 2003 el mercado europeo concentraba el 31,6% de los envíos regionales argentinos. 

Dada esta tendencia, el nuevo acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea emerge como una oportunidad para aumentar la presencia de productos regionales argentinos en el bloque. Al respecto, el análisis por complejo correspondiente a 2025 revela una marcada heterogeneidad en el grado de exposición al mercado europeo. Tal como se observa en el siguiente gráfico, hay complejos agroindustriales regionales que registran una alta concentración en la Unión Europea: el maní destina el 57,89% de sus exportaciones a ese bloque, seguido por el tabaco (49,85%), el limón (45,69%) y los otros cítricos (42,44%).

En una franja intermedia se ubican porotos (37,29%), arroz (34,64%), pesca (28,24%), mientras que, en el extremo opuesto, se encuentra un amplio conjunto de complejos con una presencia más acotada en el mercado europeo, todos por debajo del 13%. Entre ellos se identifican el resto frutícola, uva, té y hasta los cueros bovinos. El promedio del resto de los complejos se ubica en apenas 0,57%.

En conjunto, se evidencia que el peso del mercado europeo varía de forma significativa según el complejo considerado. De esta forma, dependiendo del programa de desgravaciones arancelarias y diferentes modificaciones en los esquemas de relacionamiento comercial a nivel de complejo y productos, existe un potencial de profundizar nuestra competitividad en algunos sectores. En otros en los cuales hoy la presencia es acotada, si las condiciones mejoran y la demanda acompaña, un potencial de incrementar las exportaciones de un mayor abanico de productos regionales agroindustriales.


2. Dimensiones del acuerdo para evaluar impactos sectoriales

Si bien el acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea ofrece una oportunidad para dinamizar las exportaciones agroindustriales, su impacto sectorial puede ser diferencial. 

El beneficio para cada complejo agroindustrial dependerá estrictamente de sus condiciones particulares: el diseño específico de cupos y aranceles, las regulaciones técnicas, el posicionamiento de sus marcas de origen y sus ventajas competitivas iniciales.

Siguiendo en la misma línea, para evaluar el impacto del acuerdo, el primer eje de análisis debe ser necesariamente arancelario. Esto implica identificar, para cada producto y posición arancelaria, cuál era el arancel base previo al acuerdo, cuál es el cronograma de desgravación acordado y en qué plazo se alcanza la eliminación total o parcial del derecho de importación. Dos productos pueden quedar alcanzados por una reducción arancelaria, pero tener impactos muy distintos según el punto de partida y el ritmo de eliminación, ya que algunos tienen eliminación inmediata, mientras otros desgravan gradualmente en plazos de 4, 7, 8, 10 o hasta 15 años, además de contemplar excepciones o tratamientos especiales.

Por ejemplo, para el caso de la pesca el efecto es directo: productos relevantes para su canasta exportadora obtienen acceso libre de aranceles de forma inmediata desde la entrada en vigor del acuerdo, como la merluza hubbsi y las vieiras. Lo mismo ocurre para el caso del complejo limón, en donde el aceite esencial de limón, uno de los principales productos de exportación del complejo, podría ingresar al mercado europeo inmediatamente sin aranceles.

Esta ventana se extiende a otros bienes regionales clave como el aceite de maní, el vino (embotellado y a granel) y los limones. Para estos productos, el acuerdo contempla la eliminación total de aranceles en un período de transición de 4 a 7 años, facilitando un acceso libre al bloque comunitario.

Sumado al desarme arancelario, la magnitud del acceso real estará condicionada por los cupos asignados a cada producto. De este modo, la desgravación impositiva ve limitado su impacto si los volúmenes permitidos son reducidos frente a la capacidad exportadora real del complejo. A modo de ejemplo, en el caso de la leche entera en polvo, el principal producto exportador del sector lácteo, la mejora arancelaria se encuentra sujeta a un cupo máximo para todo el Mercosur de 10.000 toneladas anuales hacia el décimo año de vigencia del acuerdo. Este volumen contrasta significativamente con la escala del sector, considerando que el complejo argentino despachó más de 60.000 toneladas de este producto al mundo solo en el primer cuatrimestre de este año.

Una dimensión estratégica adicional corresponde a las indicaciones geográficas, herramientas que hacen distinguible la calidad regional de un producto, la reputación territorial y las denominaciones de origen. En algunos complejos regionales, el beneficio del acuerdo trasciende de la mejora arancelaria e impacta en una mayor protección legal y comercial del origen territorial. Esto es importante en productos donde el lugar de producción funciona como atributo de calidad, diferenciación o identidad, como vinos, yerba mate, cordero patagónico, chivito criollo, dulces regionales o salames con reconocimiento local.

Asimismo, las normas sanitarias y fitosanitarias condicionarán el impacto efectivo del acuerdo en la medida de que cada complejo pueda cumplir con las exigencias regulatorias del mercado de destino: certificaciones sanitarias, trazabilidad, normas de calidad, etiquetado, etc. El acuerdo en sí incorpora mecanismos de cooperación, transparencia y facilitación para evitar que estas exigencias se conviertan en obstáculos sin justificación al comercio.

De igual forma, la dimensión logística relacionada con los tiempos aduaneros (documentación, costos logísticos, habilitaciones) suele ser un factor relevante para los productos perecederos, como vinos, frutas, pesca o alimentos frescos. El nuevo acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur señala que las mercaderías perecederas tendrían trato prioritario en la liberación aduanera.

En este punto, cabe señalar que las autoridades argentinas de distintas áreas fueron articulando acciones para facilitar las gestiones que deben enfrentar las exportaciones destinadas a la Unión Europea. De entre ellas, cabe mencionar: a) la habilitación aduanera para que la declaración de origen se haga como un sistema de autocertificación de origen, declarado en la factura comercial o en el documento de embarque; b) la interoperabilidad de los certificados sanitarios y fitosanitarios del SENASA requeridos por la UE en forma 100% digital para frutas, hortalizas y productos de pesca con cruce de datos con el sistema aduanero europeo TRACES; c) sistema de consultas mensuales del estado de posiciones arancelarias para productos bajo cuotas y en el caso de productos sensibles bajo cuotas el consumo de los contingentes preferenciales se liquida y asigna automáticamente en el Sistema Malvina al consignar el código del acuerdo; y d) perfiles de riesgo optimizados según empresas para evitar controles de carga con inspección presencial innecesarias en productos perecederos.

A su vez, un último aspecto a considerar es la competitividad en ambas direcciones: evaluar las oportunidades exportables argentinas frente a la sensibilidad de la producción local ante el ingreso de bienes europeos, especialmente en sectores donde la UE se consolida como un productor clave (como lácteos, vinos, alimentos procesados). Asimismo, la velocidad del impacto dependerá de la inserción comercial previa. Si el bloque europeo ya es un destino clave, la mejora en márgenes y competitividad será inmediata; caso contrario, representará un desafío de mediano plazo que exigirá desarrollar canales y adaptar la oferta.


3. Oportunidades y desafíos para las principales economías regionales argentinas

En relación con las dimensiones de análisis, desde un inicio pueden advertirse algunos sectores que podrían consolidarse claramente como “ganadores” con el nuevo acuerdo, mientras que se identifican algunos otros con mayores riesgos a afrontar.

En este sentido, para el caso de la pesca el impacto es directo en aquellos productos donde el sector ya tiene una fuerte presencia en el bloque europeo. En particular, el acuerdo tendría un resultado positivo en los langostinos congelados, el principal producto de exportación de la pesca argentina, que de tener un arancel base de hasta 18% para ingresar a la UE pasaría de forma progresiva al 0% en 4 años, libre de cupos, lo que representa una clara mejora para los márgenes del sector.

En la misma línea, el complejo manisero aparece como uno de los casos más representativos de un sector que ya cuenta con una inserción consolidada en el bloque y que podría profundizarla, ya que Argentina es el origen de buena parte del maní que consume Europa. Si bien el maní en grano ya ingresaba en condiciones relativamente favorables, el verdadero margen de mejora se concentra en los productos industrializados, como el aceite de maní, el maní tostado y la manteca de maní, donde la desgravación arancelaria progresiva abre la puerta a escalar en valor agregado. 

Otro ejemplo ilustrativo es la miel, producto que está mostrando un gran dinamismo exportador y cuyo principal bien exportado es la miel natural con casi el 98% de los envíos del sector al exterior. Al representar el bloque europeo uno de los principales destinos del sector, con un 28% del total exportado, el acuerdo genera mejoras arancelarias claras: la miel natural pasa de enfrentar un arancel base de 17,3% a poder ingresar con arancel cero dentro de un cupo Mercosur de 45.000 toneladas. Ya para el mes de mayo, el sector argentino logró completar el cupo previsto para nuestro, aunque mientras el Mercosur siga negociando el reparto por país, el llenado de la cuota se completará bajo criterio FIFO (primero en entrar, primero en salir). En este caso, se destaca que Argentina viene de exportar en total 90.000 toneladas en 2025, por lo que si se logra obtener una cuota relevante podría generarse una oportunidad concreta para el sector.

Un caso distinto, pero igualmente ilustrativo, es el del complejo foresto-industrial. A diferencia del maní, se trata de un sector que hoy muestra un bajo nivel de inserción en el mercado europeo, pero con un potencial de crecimiento significativo. Si bien los productos más exportados por el sector ya se encontraban exentos, como la pasta química de madera y la madera aserrada de pino, se abre la oportunidad para otros productos como madera contrachapada, tableros de fibra, papel y cartón, que parten de aranceles positivos y acceden a cronogramas de desgravación gradual. En este caso, el desafío no parece limitarse a la reducción arancelaria, sino a la capacidad del sector para diversificar su oferta exportable y consolidar presencia efectiva en el mercado europeo.

El caso vitivinícola, por su parte, combina oportunidades claras con desafíos competitivos. Por el lado positivo, el acuerdo mejora el acceso de los vinos argentinos a la UE mediante la reducción y eliminación gradual de aranceles, facilita prácticas enológicas y de etiquetado, y refuerza la protección de las indicaciones geográficas argentinas, un activo central para las regiones productoras. Sin embargo, la apertura opera en ambas direcciones: el acuerdo también habilita el ingreso gradual de vinos europeos al mercado del Mercosur lo que podría presionar los márgenes de la industria local justamente en su mercado de exportación más relevante. Esto, teniendo en cuenta que los vinos europeos ya vienen creciendo en términos de presencia comercial en el Mercosur.

El sector lácteo representa, en cambio, el caso de una apertura más bien defensiva, donde las oportunidades quedan acotadas. Si bien productos como la leche en polvo y distintos tipos de quesos obtienen acceso preferencial al mercado europeo, este beneficio se encuentra limitado por cupos arancelarios administrados a nivel regional, lo que reduce su impacto frente a la escala potencial del complejo argentino. A esto se suma una doble presión: por un lado, la fuerte competitividad de los lácteos europeos, que ingresarán al mercado regional con aranceles decrecientes en segmentos donde la UE es líder; por el otro, la protección de indicaciones geográficas europeas, que podría exigir adaptaciones comerciales en ciertos productos y denominaciones, aunque el acuerdo contempla excepciones y condiciones específicas para usuarios previos en algunos casos, como ocurre con términos vinculados al Parmigiano Reggiano o Gruyère.

En conjunto, estos casos sintetizan la lógica diferenciada que atraviesa al acuerdo para las economías regionales argentinas. En todos ellos, el aprovechamiento efectivo dependerá de las condiciones particulares de cada complejo y de su capacidad para adaptarse a las exigencias del nuevo escenario comercial.

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La balanza energética logró en el primer semestre el mayor superávit de la historia

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La balanza comercial energética argentina alcanzó un nuevo hito durante el primer semestre de 2026. Impulsada por el fuerte crecimiento de la producción de petróleo y gas, el aumento de las exportaciones y la reducción de las importaciones de combustibles, el saldo positivo del sector habría superado los US$ 6.987 millones, el mayor registro para una primera mitad de año desde que existen estadísticas comparables, de acuerdo con un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR).

Exportaciones en máximos históricos e importaciones en mínimos de 20 años llevan al saldo comercial de la energía a crecer un 87%. Más del 70% del crecimiento exportador se explica por el alza de la producción.

El año 2026 espera ser un año importante para el sector del petróleo y gas de la República Argentina. Proyectamos para este año un crecimiento del 16% en la extracción de petróleo del país, lo que llevaría a la mayor producción petrolera de la historia argentina y rompería el máximo productivo de 1998. 

En este sentido, cabe destacar que más del 72% de las exportaciones de combustibles y energía de la Argentina consisten en petróleo crudo y gas. Por lo tanto, el crecimiento productivo y exportador de estos bienes es determinante para la balanza energética nacional. Y su impulso proviene principalmente de Vaca Muerta con su producción no convencional, que ya representa más del 68% del petróleo y del 67% del gas del país en lo que va del 2026.

De esta manera, estimamos que la balanza comercial de la energía argentina superó los US$ 6.987 millones en el primer semestre del año. Así, la primera mitad del 2026 se muestra con un superávit un 87% mayor que en 2025. No conforme con ello, nos encontramos ante el mayor superávit energético de la historia argentina para un primer semestre. 

No caben dudas que este 2026 viene siendo atravesado por una alta volatilidad de los precios de la energía. La guerra entre Estados Unidos e Irán, que derivó en el cierre del Estrecho de Ormuz, trajo consigo una importante alza de las cotizaciones internacionales del petróleo. Tres meses después del inicio del conflicto, y luego de un alto el fuego, esta semana tuvo lugar un reinicio de hostilidades. Hace pocos días los precios de la energía se encontraban cerca de los niveles previos a la guerra, aunque hoy vuelven a encontrar espacio para subir mientras recrudezca el conflicto. 

Sin embargo, es claro el impacto en las exportaciones de la mayor producción y los mayores precios en este primer semestre. Las exportaciones de combustibles y energía habrían marcado un crecimiento del 52% en la primera mitad de 2026, pasando de US$ 5.345 millones a más de US$ 8.118 millones. La energía viene representando más del 15% de las exportaciones en lo que va del año, una participación en máximos de 20 años que representa a su vez el máximo histórico de exportaciones para un primer semestre. 

Por otro lado, las importaciones de combustibles y lubricantes se proyectan con una merma de 29% en dólares para la primera mitad del año. De esta manera, se ubicarían en mínimos de 2007 medido en dólares corrientes. Representando menos del 3%, la participación de la energía en las importaciones toca un mínimo que no se veía desde 1999. 

Asimismo, a la hora de separar el crecimiento de las exportaciones de combustibles y energía, el ascenso productivo de Vaca Muerta impacta más que la guerra en Medio Oriente. En este sentido, el 79% del crecimiento exportador en lo que va del año corresponde a subas en las cantidades exportadas. De manera análoga, el 21% de la suba de exportaciones hasta mayo se explican por la suba de los precios internacionales, de acuerdo con los datos de comercio exterior del INDEC. 

De esta manera, más allá de las oscilaciones de los valores de la energía, no hay dudas que la cuenca neuquina y su creciente producción de hidrocarburos vienen impulsando hacia arriba la balanza energética argentina. Proyectando el cierre de 2026, las exportaciones de combustibles y energía podrían superar los US$ 14.400 millones. Con las tendencias de importaciones actuales, la balanza energética del 2026 podría marcar un récord histórico y superar los US$ 12.000 millones.

Más allá de las exportaciones y las importaciones energéticas, un aspecto relevante para el sector de los  hidrocarburos en Argentina espera tener lugar en noviembre de este año. Desde Allen hasta Punta Colorada, el oleoducto VMOS espera llegar a una capacidad de exportación de hasta 550 mil barriles por día, con posibilidad de llegar hasta 700 mil barriles diarios de seguir creciendo la producción. 

Este oleoducto de casi 600 kilómetros conectará la cuenca neuquina con la costa de Río Negro, terminando en una terminal de exportación. Sobre finales de este año se espera que el oleoducto se ponga en marcha y genere una evacuación adicional de 190.000 barriles diarios. Sobre mediados de 2027, la capacidad de VMOS ya podría ubicarse en torno a los 390.000 barriles por día. Aprobado en el marco del RIGI en marzo de 2025, se espera que el proyecto genere un nuevo salto exportador para la energía argentina. Con ello, en 2027 las exportaciones de energía podrían proyectarse por encima de los US$ 18.500 millones.

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