Día: 5 agosto, 2026

Caputo defendió el agro, la minería y la energía: “Son generadores de dólares”

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El ministro de Economía, Luis Caputo, defendió el rumbo productivo del Gobierno nacional y rechazó las críticas que señalan que el actual esquema económico concentra sus beneficios en el agro, la minería, el petróleo y la energía. Para el funcionario, el crecimiento de esos sectores no implica relegar al resto de la economía, sino generar las divisas necesarias para que también puedan expandirse otras actividades.

“Que crezcan estos cuatro sectores es muy bueno porque son los generadores de dólares”, sostuvo Caputo durante su participación en el ciclo “Miradas al futuro 2026”, organizado por la Cámara de Agentes de Bolsa. El ministro planteó que el ingreso de divisas generado por esas actividades fortalece al sistema financiero y permite al Banco Central consolidar su solvencia para sostener la estabilidad del mercado cambiario.

La argumentación oficial parte de un problema estructural de la economía argentina: la denominada restricción externa. Según Caputo, una mayor generación de dólares permitirá que los demás sectores productivos puedan acceder a las divisas necesarias para importar insumos y sostener su actividad. “Con las inversiones ya aprobadas el flujo de dólares va a ser cada vez mayor y eso es imprescindible para este país”, insistió.

El ministro buscó así responder a las críticas sobre el desempeño desigual de la economía, especialmente frente a los cuestionamientos por la situación de la industria y la construcción. En su exposición, rechazó la idea de que el país haya atravesado un período de auge industrial en los años previos y sostuvo que la industria cayó 10% entre 2011 y 2023, pese a haber contado con subsidios y tarifas reguladas.

“Que crezcan los sectores que generan dólares beneficia al resto de la economía”, resumió Caputo, al sostener que la expansión de las actividades vinculadas con recursos naturales puede convertirse en una condición para ampliar las posibilidades del conjunto del aparato productivo.

La discusión tiene como trasfondo el desafío de conseguir un crecimiento que no vuelva a quedar limitado por la falta de dólares. En la visión del Gobierno, el desarrollo de sectores con capacidad exportadora permitiría incrementar el flujo de divisas, mejorar la posición del Banco Central y, a partir de allí, reducir las restricciones que históricamente afectaron a las empresas que necesitan importar bienes de capital, insumos y componentes.

En ese marco, Caputo también descartó la necesidad de recurrir a una devaluación como mecanismo para recuperar competitividad. La apuesta oficial consiste en que el aumento de la productividad, la inversión y la generación genuina de divisas permitan mejorar las condiciones de la economía sin apelar a un salto cambiario.

El ministro también defendió el proceso de desinflación y lo vinculó con una política monetaria en la que el Banco Central dejó de financiar al Tesoro. Según sostuvo, la independencia del BCRA permitió avanzar en una desaceleración de la inflación más profunda de lo previsto y consideró que los procesos de estabilización requieren tiempo para consolidarse.

Caputo afirmó además que el país atraviesa una etapa diferente a experiencias anteriores porque, según su interpretación, la estabilización se está llevando adelante sin vulnerar el derecho de propiedad. La definición forma parte de la defensa más amplia que el ministro realiza del programa económico y de su estrategia para atraer inversiones.

El desafío que queda planteado es convertir el ingreso de dólares de los sectores exportadores en una plataforma de crecimiento más extendido. La tesis oficial es que el agro, la minería, el petróleo y la energía pueden aportar las divisas que históricamente escasearon; la prueba económica será determinar cuánto de ese flujo logra traducirse en inversión, empleo, crédito y actividad para el resto del entramado productivo.

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Activos argentinos en baja: el Merval perforó los 2.000 puntos y subió el riesgo país

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Los activos argentinos atravesaron una jornada negativa, en contraste con el desempeño de algunos de los principales mercados internacionales. El S&P Merval cayó 1% hasta 3.156.331,80 puntos, mientras que medido en dólares retrocedió 0,8% y volvió a perforar la barrera de los 2.000 puntos. La presión también alcanzó a los bonos soberanos y llevó al riesgo país a 428 puntos básicos.

La rueda dejó una señal relevante para el mercado local: pese a un escenario externo que mostró algunos indicadores favorables, los activos argentinos todavía encuentran dificultades para sostener una dinámica positiva. La economista Elena Alonso señaló que el comportamiento reciente del Merval muestra que, por el momento, el mercado argentino no logra aprovechar plenamente el buen clima internacional.

Entre las acciones que encabezaron las bajas se ubicaron BBVA, con una caída de 2,6%; Banco Macro, que retrocedió 2,4%; Transportadora de Gas del Norte, con una baja de 2,4%, e YPF, que perdió 2%. La tendencia también se reflejó en Wall Street, donde los ADR argentinos operaron mayormente en terreno negativo: Banco Macro cayó 2%, YPF cedió 2% y BBVA bajó 1,7%.

La debilidad se extendió a la deuda soberana. Los bonos argentinos en dólares negociados en Wall Street registraron bajas generalizadas de hasta 0,6%. El Global 2041 encabezó los retrocesos, seguido por los Global 2035 y 2038, ambos con pérdidas de 0,5%, mientras que el Global 2046 cayó 0,4%.

En ese contexto, el riesgo país elaborado por J.P. Morgan aumentó siete puntos y llegó a 428 unidades. El indicador vuelve así a ganar relevancia para una economía que busca reducir el costo de financiamiento y recuperar acceso sostenido a los mercados internacionales de crédito.

La presión también se observó en otros instrumentos. Según el análisis de SBS, los activos dollar-linked retrocedieron en promedio 0,2%, mientras que la deuda ajustada por CER cayó 0,15% en el tramo corto y 0,35% en el largo. Los títulos a tasa fija permanecieron prácticamente estables, mientras que los instrumentos floaters mostraron las mayores pérdidas, particularmente en el tramo largo.

El comportamiento de los activos locales se produjo mientras Wall Street presentó una dinámica mixta. El Dow Jones alcanzó un nuevo máximo histórico, mientras que la evolución del oro y la baja de los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense configuraron un escenario externo que, en principio, ofrecía mejores condiciones para los mercados emergentes.

El oro registró además una fuerte suba y alcanzó máximos de casi siete semanas. El metal precioso avanzó 3,8% hasta US$4.309,55 por onza, mientras el rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a diez años se ubicó cerca de mínimos de una semana. En paralelo, el dólar operó cerca de sus niveles más bajos en seis semanas frente a otras monedas.

La mejora en la cotización del oro tuvo un efecto directo sobre las reservas internacionales argentinas. El stock del Banco Central superó los US$50.000 millones y alcanzó un nuevo máximo desde 2019, favorecido por la revalorización del metal y por una compra de US$8 millones en el mercado.

El frente externo también incorporó una novedad vinculada con China. El Banco Central renovó el swap de monedas con el país asiático por RMB 130.000 millones y mantuvo activa la utilización de RMB 35.000 millones, equivalentes a unos US$5.000 millones, que Argentina utiliza desde 2023. La extensión del vencimiento, que pasó de tres a cinco años, amplía el horizonte de esa herramienta de liquidez internacional.

El contraste entre reservas en ascenso y activos financieros bajo presión muestra una de las tensiones centrales del mercado argentino. La acumulación de reservas y la mejora de algunos indicadores externos constituyen señales relevantes para la solvencia, pero no necesariamente se traducen de manera inmediata en una menor percepción de riesgo sobre los títulos argentinos.

Para los inversores, el foco queda puesto entonces en la capacidad de la economía para transformar la mejora de las variables externas y la acumulación de reservas en una reducción sostenida del riesgo país. Mientras ese proceso no se consolide, la volatilidad seguirá funcionando como un filtro sobre las expectativas y los activos argentinos continuarán mostrando una sensibilidad mayor que la de los mercados internacionales.

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Cinco claves para proteger el suelo misionero cuando llegan las lluvias intensas

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Ante los pronósticos que anticipan un evento El Niño para los próximos meses, especialistas del INTA recomiendan comenzar desde ahora a implementar acciones de conservación del suelo. Mantener la cobertura vegetal, respetar las curvas de nivel y acondicionar los caminos rurales son algunas de las prácticas que ayudan a reducir el impacto de las lluvias intensas.

Las lluvias abundantes favorecen la producción, pero cuando se presentan de forma intensa y concentrada también pueden generar erosión, anegamientos y pérdida de fertilidad. En una provincia como Misiones, donde predominan los suelos con pendientes, estos riesgos aumentan considerablemente, más cuando se esperan precipitaciones de alta intensidad.

Frente a este escenario, técnicos del INTA plantean una serie de recomendaciones destinadas a productores y municipios para disminuir los daños ocasionados por las lluvias extraordinarias. El objetivo no es solo resguardar los cultivos, sino también conservar el suelo, preservar la calidad del agua y mantener la transitabilidad de los caminos rurales.

“Muchas veces pensamos en las lluvias intensas recién cuando empiezan los problemas, pero la mayor parte de las prácticas que reducen la erosión y protegen la infraestructura deben implementarse antes”, explica Sebastián Barbaro, especialista en manejo y conservación de suelo de INTA Cerro Azul.

Mantener el suelo siempre cubierto

Una de las principales recomendaciones consiste en mantener la cobertura vegetal durante todo el año, ya sea mediante vegetación espontánea o cultivos de cobertura.

El suelo cubierto amortigua el impacto de las gotas de lluvia, disminuye el escurrimiento superficial y favorece la infiltración del agua. Además, las raíces ayudan a estabilizar su estructura y reducen el arrastre de partículas, una de las principales causas de pérdida de fertilidad. Según Barbaro, esta práctica constituye una de las herramientas más efectivas para disminuir la erosión y fortalecer la resiliencia de los sistemas productivos frente a eventos climáticos extremos.

Sembrar y plantar siguiendo las curvas de nivel

Otra medida fundamental consiste en realizar la siembra, la plantación y todas las labores agrícolas siguiendo las curvas de nivel del terreno.

Cada hilera actúa como una pequeña barrera que reduce la velocidad con la que el agua desciende por la pendiente, favoreciendo su infiltración y disminuyendo su capacidad erosiva.

Construir terrazas y barreras vivas

Para manejar los excesos de agua dentro de los lotes también resulta importante la construcción de terrazas de desagüe. Estas estructuras, formadas por un lomo o camellón y un canal, interceptan el agua que escurre superficialmente y la conducen hacia desagües seguros, evitando que gane velocidad, forme cárcavas o provoque procesos erosivos severos.

Como complemento, se recomienda establecer barreras vivas mediante especies perennes implantadas sobre curvas de nivel y combinar distintos cultivos en franjas. Estas prácticas ayudan a retener sedimentos, mejorar la infiltración y conservar la fertilidad del suelo.

Conservar los drenajes naturales del terreno

Uno de los errores más frecuentes en las explotaciones agropecuarias misioneras es intervenir las zonas bajas por donde naturalmente escurre el agua de lluvia.

Bajos, depresiones y zanjones naturales cumplen una función clave para conducir el excedente hídrico fuera del lote. Cuando estos sectores se alteran mediante labores de preparación del suelo, siembras o plantaciones, aumenta el riesgo de anegamientos y erosión. En cambio, conservar estos drenajes naturales permite evacuar el agua de manera segura, reduciendo los daños sobre los cultivos y la infraestructura rural.

Preparar los caminos antes de las lluvias

Las medidas preventivas también alcanzan a los caminos rurales, cuyo tránsito suele verse afectado durante los períodos de lluvias intensas. Entre las tareas prioritarias se destacan la limpieza de cunetas y alcantarillas, el mantenimiento de drenajes, la recuperación del perfil de los caminos y el control de cárcavas.

Además de facilitar la circulación, estas acciones reducen el arrastre de sedimentos hacia arroyos y vertientes, contribuyendo a preservar la calidad del agua y los ecosistemas asociados.

La prevención comienza antes de la tormenta

Barbaro sostiene que ninguna de estas prácticas, por sí sola, resuelve el problema de la erosión. “Lo importante es combinarlas de acuerdo con las características de cada lote. La cobertura del suelo, las curvas de nivel, las terrazas y el respeto por los drenajes naturales forman parte de una estrategia integral para conservar el recurso más valioso que tiene cualquier sistema productivo”.

El especialista remarca que la mayor parte de estas prácticas deben implementarse antes del inicio de la temporada de lluvias intensas. Una vez que las precipitaciones extraordinarias comienzan, muchas obras de conservación ya no pueden ejecutarse o resultan mucho más costosas. Preparar los lotes con anticipación permite reducir pérdidas económicas y preservar el principal capital de cualquier sistema productivo: el suelo.

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Bitcoin cerró un julio turbulento sin salir de su rango de cotización

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Después de un julio que puso a prueba a las criptomonedas desde múltiples frentes, marcado por una fuerte venta de Bitcoin por parte de Strategy, una escalada en Medio Oriente y una liquidación de acciones tecnológicas, Bitcoin cerró el mes con una suba del 5% respecto de su valor inicial y comenzó agosto sosteniéndose con firmeza, incluso mientras los mercados absorbían uno de los eventos macroeconómicos más inusuales del año. En ese contexto, Estados Unidos y Japón llevaron a cabo una intervención coordinada para apoyar al yen: la primera acción conjunta de este tipo entre ambos países desde 2011 y la primera dirigida específicamente al yen desde 1998..

Según Crypto Finance, la empresa de activos digitales que forma parte de Deutsche Börse Group, julio elevó la exigencia de prueba para los activos de riesgo en general. La inflación continuó moderándose, pero los bancos centrales se mantuvieron cautelosos y el dólar se mantuvo firme, lo que llevó a los inversores a volverse más selectivos respecto de las acciones vinculadas a inteligencia artificial y de crecimiento. El S&P 500 se mantuvo cerca de sus máximos históricos, lo que ocultó un mercado mucho más selectivo por debajo, a medida que el liderazgo se concentró en un grupo más reducido de compañías.

En ese contexto, las criptomonedas se sostuvieron, con Bitcoin operando en gran parte dentro del rango de USD 62.000 a 65.000 a lo largo del mes, y la firma señala a los flujos de ETF como el principal motor detrás de esa estabilidad. Los flujos se volvieron más volátiles hacia el cierre del mes, pero la demanda institucional se mantuvo mayormente constructiva y ayudó a absorber la presión vendedora durante los períodos de debilidad macroeconómica.

Los avances regulatorios sumaron un respaldo adicional. La CLARITY Act avanzó en su proceso legislativo durante julio y, si bien su resolución final todavía está pendiente, se la considera un catalizador clave para el sector de cara a la segunda mitad del año.

Strategy, la compañía de Michael Saylor, siguió siendo un factor que influyó en el sentimiento del mercado. La empresa señaló que continuará vendiendo Bitcoin en el margen hasta que sus acciones preferentes STRC alcancen la paridad, que actualmente cotizan a USD 92,15. Los inversores continúan debatiendo la creciente oferta de valores preferentes y productos estructurados vinculados a Bitcoin que emite la compañía, aunque su mejor posición de liquidez y su flexibilidad de financiamiento redujeron durante el mes las preocupaciones sobre una venta forzada.

Mike Schwitalla, Chief Commercial Officer de Crypto Finance, sostuvo que el patrón observado durante julio refleja un mercado que está madurando en la forma en que valora el riesgo.

“Que Bitcoin haya operado a través de una venta de Strategy, una caída de las acciones tecnológicas y una intervención cambiaria coordinada sin registrar una baja equivalente dice mucho sobre hacia dónde se dirigen los flujos institucionales. Los inversores que construyeron su exposición a través de acuerdos adecuados de custodia, brokerage y liquidación son los que están en condiciones de sostener su posición durante un mes como este, sin tener que reaccionar ante cada titular. Ese es precisamente el tipo de infraestructura que los bancos y los gestores de activos están pidiendo a medida que desarrollan su capacidad en activos digitales”, afirmó.

La resiliencia observada durante julio está en línea con una tendencia más amplia que Crypto Finance viene registrando a lo largo de 2026. Los bancos de América Latina y la Península Ibérica están desarrollando cada vez más capacidad para ofrecer exposición a activos digitales a sus propios clientes, en lugar de tratar a las criptomonedas como un negocio para evitar o externalizar por completo. Ese cambio está llevando a las instituciones a buscar acuerdos de custodia, brokerage y liquidación que cumplan con el mismo estándar regulatorio que su infraestructura bancaria existente.

“Lo que se destacó en julio fue la capacidad del mercado de mantener el equilibrio mientras otros activos de riesgo estaban bajo presión. Ese tipo de resiliencia sólo se vuelve invertible cuando la infraestructura subyacente, la custodia y los procesos de liquidación están construidos con estándares institucionales”, agregó Schwitalla.

¿Qué esperar en agosto?

De cara a lo que viene, Crypto Finance espera que los resultados trimestrales de varias compañías de alto perfil y la publicación del informe de nóminas no agrícolas de Estados Unidos de esta semana influyan en el desempeño de las criptomonedas, junto con los avances de la Clarity Act. Si el miércoles se presenta una moción de cierre de debate (cloture), una votación de procedimiento podría realizarse tan pronto como el viernes.

Además, el foco del mercado en agosto se orientará hacia la inflación, los datos de empleo y los rendimientos de los bonos del Tesoro, luego del reajuste de expectativas con sesgo restrictivo (hawkish) registrado en julio. Con el rendimiento a 30 años ya por encima del 5,2%, la compañía espera que los mercados sigan especialmente sensibles a cualquier dato que modifique las expectativas sobre el rumbo de la política de la Reserva Federal. El yen también merece una atención especial, ya que los movimientos bruscos en el USD/JPY históricamente han tenido consecuencias para los activos de riesgo en general, dado el rol de las operaciones de carry trade financiadas en yenes, y una nueva ola de volatilidad en la moneda podría trasladarse a las acciones, las tasas y las criptomonedas por igual.

En renta variable, la inteligencia artificial sigue siendo el tema dominante, aunque Crypto Finance espera que los inversores continúen premiando a las compañías que puedan demostrar una monetización clara y generación de flujo de caja libre, por sobre aquellas que todavía dependen de expectativas de crecimiento futuro. En cuanto a las criptomonedas, los flujos de ETF y los avances regulatorios siguen siendo los catalizadores a seguir. Ante la ausencia de mayores ingresos institucionales o avances significativos en el plano regulatorio, y con las condiciones de liquidez propias del verano aún vigentes, Crypto Finance espera que Bitcoin continúe operando dentro de su rango establecido de USD 62.000 a 65.000 durante el resto de agosto.

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La nueva inflación: por qué el boom de la inteligencia artificial podría retrasar la baja de las tasas de interés

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La inteligencia artificial promete redefinir industrias enteras. Sin embargo, antes de que sus beneficios se reflejen plenamente en la economía, existe una etapa previa que demanda inversiones sin precedentes. La construcción de centros de datos, la expansión de las redes eléctricas, el mayor consumo de energía y la creciente demanda de materiales industriales y mano de obra especializada están configurando uno de los mayores ciclos globales de inversión de los últimos años.

Según el último informe de estrategia global de Janus Henderson Investors, ese proceso podría convertirse en un factor adicional de presión sobre los precios y reducir el margen de los bancos centrales para avanzar con un ciclo sostenido de recortes de tasas. La firma sostiene que la infraestructura necesaria para desarrollar la inteligencia artificial tiene el potencial de generar una nueva fuente de inflación antes de que comiencen a percibirse plenamente sus ganancias de productividad.

“El mercado suele concentrarse en el potencial desinflacionario de la inteligencia artificial por las ganancias de productividad que podría generar. Sin embargo, antes de llegar a esa etapa será necesario atravesar un proceso de inversión de enorme magnitud, que demandará energía, materiales, infraestructura y capital a una escala inédita. Ese proceso puede convertirse en una fuente adicional de presión inflacionaria”, explica Michael Contopoulos, Head of Multi-Asset Macro Investing de Janus Henderson Investors.

Un cambio estructural

El informe sostiene que la inteligencia artificial no representa un fenómeno aislado. Se suma a otras tendencias de largo plazo, como la desglobalización, el envejecimiento de la población, el aumento de la deuda pública y las tensiones geopolíticas, que están configurando un escenario de inflación más persistente y un costo del capital estructuralmente más elevado.

“La economía global atraviesa un cambio generacional que probablemente marque el final del mercado alcista de la renta fija que predominó durante más de 50 años. Estamos entrando en un régimen caracterizado por una mayor volatilidad, inflación más persistente y tasas de interés estructuralmente más altas”, señala Daniel Siluk, Head of Global Short Duration and Liquidity.

En este contexto, Janus Henderson considera que los mercados podrían estar subestimando cuánto tiempo permanecerán elevadas las tasas de interés. El informe sostiene que los bancos centrales podrían verse obligados a mantener una política monetaria restrictiva durante más tiempo del previsto, e incluso no descarta nuevos aumentos si las presiones inflacionarias resurgen.

“Hoy el mercado ya no espera una sucesión de recortes de tasas como hace algunos meses. El escenario pasó a ser uno de tasas altas durante más tiempo e incluso no puede descartarse la necesidad de nuevos aumentos si reaparecen presiones inflacionarias”, afirma Michael Contopoulos.

Cómo cambia el mapa para los inversores

Sobre la base de este diagnóstico, la gestora considera que el nuevo escenario obliga a revisar las estrategias tradicionales de inversión en renta fija. En particular, sostiene que los bonos de corta duración ofrecen una mejor relación entre riesgo y rendimiento que los instrumentos de vencimientos largos, más expuestos a eventuales subas de tasas. Según el informe, este cambio ya comenzó a reflejarse en las decisiones de grandes inversores institucionales en Estados Unidos y Europa, donde crecen las asignaciones hacia activos de menor duración y tasa variable.

“En un contexto de mayor incertidumbre macroeconómica y riesgo de nuevas presiones sobre las tasas de interés, creemos que los inversores deberían priorizar instrumentos de menor duración. Hoy ofrecen una mejor relación entre riesgo y retorno y permiten construir carteras más resilientes frente a un escenario que cambió estructuralmente”, concluye John Kerschner, Global Head of Securitized Products de Janus Henderson Investors.

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