Día: 16 agosto, 2026

La aprobación de la gestión de Milei cae al 31,4%, casi 6 de cada 10 desaprueban su gestión

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El Monitor de Opinión Pública (MOP) de Zentrix Consultora de julio muestra que la gestión presidencial tocó su nivel más bajo desde hace más de un año y la imagen negativa del Presidente trepó al 58,5%. Pero el desgaste no encuentra destinatario: la principal figura opositora arrastra un rechazo casi idéntico, ninguna figura del propio oficialismo ofrece recambio y la proyección hacia 2027 se dibuja, por ahora, sin ganadores claros.

La aprobación de la gestión de Javier Milei cerró julio en el 31,4%, su registro más bajo desde septiembre de 2025 y a más de 13 puntos del 45% que había alcanzado en febrero último, cuando por única vez en el año empató con la desaprobación. Desde ese pico la curva se invirtió sin pausa: el rechazo a la gestión volvió a expandirse hasta el 58,8%, de modo que hoy casi seis de cada diez argentinos desaprueban lo que hace el Gobierno nacional. La distancia entre aprobación y desaprobación —más de 27 puntos— es de las más amplias del año y describe a un oficialismo que perdió la iniciativa sobre el humor social.

El dato no es un traspié aislado sino la consolidación de una tendencia que ya lleva cinco meses. La ventana de febrero, cuando la gestión pareció encontrar un punto de equilibrio, quedó atrás: marzo abrió un ciclo descendente que no tuvo recuperación. La secuencia es elocuente por su regularidad. La aprobación pasó del 45% en febrero al 38,5% en marzo, y de allí a los registros del 33,1% y del 32,2% de los meses siguientes, hasta el actual 31,4. Para una administración que construyó su legitimidad sobre la promesa de un ordenamiento económico, la erosión sostenida del respaldo a la gestión es el síntoma más elocuente de que el consenso inicial se está agotando.

Conviene subrayar lo que estos números significan en clave política. No se trata de una desaprobación coyuntural asociada exclusivamente a una medida puntual, sino de un desgaste que se sostiene en el tiempo y convive con un rechazo presidencial consolidado. En julio, Javier Milei alcanzó un 58,5% de imagen negativa, mientras su imagen positiva cayó al 30,9%, profundizando una tendencia de deterioro que se observa desde comienzos de año.

En este escenario, la dimensión económica aparece como uno de los principales factores explicativos del malestar social. El 61,8% evalúa negativamente la situación económica del país, el 42,8% hace lo propio con su situación personal, el 61,9% tomó algún tipo de deuda en los últimos seis meses y el 66% agota sus ingresos antes o hasta el día 20 del mes. La pérdida de poder adquisitivo y el endeudamiento para sostener gastos básicos configuran una experiencia cotidiana de restricción que trasciende la percepción individual y se transforma en un diagnóstico colectivo. Este descontento económico, más que los episodios políticos puntuales, parece estar consolidándose como uno de los principales canales a través de los cuales el malestar social termina trasladándose al gobierno de Javier Milei.

El deterioro de la gestión se refleja, casi en espejo, en la imagen personal del Presidente. Milei cerró julio con casi 28 puntos de diferencial negativo y así se convierte en la figura con el balance más desfavorable de todo el relevamiento. Gestión e imagen ya no se distinguen: quien desaprueba lo que hace el Gobierno también rechaza al Presidente, y viceversa. La positiva, que en febrero llegaba al 47%perdió 16 puntos en el transcurso del año sin que el rechazo diera un solo respiro.

La segmentación revela con precisión dónde resiste y dónde se profundiza el rechazo a Milei. Por edad, conserva su mejor desempeño entre los menores de 40 años, donde la imagen positiva alcanza el 38%. A partir de esa franja, el rechazo se ubica por encima del 58% y llega al 59,6% entre los mayores de 60 años. Esta distribución etaria resulta significativa porque muestra que el deterioro de la imagen presidencial no es homogéneo: mientras el núcleo que aún sostiene al Presidente es predominantemente joven, los segmentos de mayor edad presentan los niveles más elevados de desaprobación.

El cruce con las variables económicas permite profundizar esta lectura. Entre los jóvenes, el endeudamiento, la situación laboral y la capacidad de los ingresos para sostener los gastos cotidianos presentan los niveles más críticos. El 77% afirma haber tomado deuda en los últimos seis meses, principalmente para cubrir gastos básicos y tarifas, mientras que el 42,7% manifiesta algún grado de dificultad para afrontar esas obligaciones, desde atrasos en algunas cuotas hasta la imposibilidad de pagarlas. A su vez, el 82,5% señala que sus ingresos familiares se agotan antes o hasta el día 20 del mes. El dato adquiere mayor relevancia al observar el mecanismo de financiamiento: mientras el 19,6% del total de los encuestados declara haberse endeudado mediante prestamistas o financieras informales, entre los jóvenes este porcentaje asciende al 35,8%. El cuadro que surge es claro: un segmento que enfrenta mayores dificultades laborales y de ingresos, no llega a fin de mes y recurre crecientemente al endeudamiento —en una proporción significativa, dentro del circuito informal— para sostener el consumo y cubrir gastos básicos. La persistencia de estas condiciones abre una pregunta central hacia adelante: si el deterioro de empleo, ingresos y endeudamiento continúa, ¿cuánto tiempo podrá sostenerse el respaldo político del electorado joven al Gobierno?

La brecha de género es todavía más filosa. Entre varones la positiva alcanza el 36,8%, pero entre mujeres cae al 25,1% y la negativa escala hasta el 65,9%: casi 15 puntos de diferencia según el sexo del encuestado, una de las grietas más pronunciadas de todo el estudio. La geografía completa el mapa: el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) lo castiga con un 63,6% de imagen negativa, muy por encima del interior del país, donde su rechazo es sensiblemente menor. El perfil de mejor imagen del Presidente queda así nítidamente dibujado —varón, menor de 40 años, del interior— y el de peor es su reverso exacto: mujer, mayor de 40, del conurbano y la Ciudad de Buenos Aires. Esa polarización sociodemográfica es, en sí misma, un dato político: define con precisión quirúrgica dónde el oficialismo conserva base y dónde la ha perdido casi por completo.

El desgaste presidencial no encuentra heredero

Si el oficialismo se desgasta, la hipótesis más intuitiva sería que la oposición recoge ese descontento. Los datos de julio la desmienten con claridad: el rechazo a Milei no se transfiere a ninguna figura alternativa. El desencanto es transversal y alcanza a todo el arco dirigencial, sin excepción. Ninguno de los dirigentes medidos —ni de la oposición ni del propio oficialismo— logra perforar el umbral del 50% de rechazo, lo que configura un escenario de desconfianza generalizada antes que de recambio.

Axel Kicillof, la principal referencia opositora medida, registró un 51,5% de imagen negativa contra un 35,4% de positiva, el segundo diferencial más adverso del informe. Su estructura de apoyo es, sin embargo, casi el negativo fotográfico de la de Milei: donde el Presidente se hunde, el gobernador bonaerense mejora. Su positiva crece con la edad —del 21% entre los más jóvenes al 41% entre los mayores de 60— y rinde claramente mejor entre mujeres (43%) que entre varones (28%, con un 58% de negativa). Geográficamente su terreno es el AMBA, con un 41% de positiva, coherente con parte del territorio que gobierna, mientras que en el interior del país el rechazo trepa al 56%. Ese perfil, anclado con fuerza en su propio electorado, es a la vez su fortaleza y su límite: le garantiza un piso, pero le impide proyectarse como alternativa de alcance nacional.

Patricia Bullrich, desde el oficialismo, tampoco ofrece una imagen capaz de descomprimir el desgaste presidencial: acumula un 50% de imagen negativa frente a un 36,6% de positiva. Su rasgo distintivo es la estabilidad. A diferencia del resto de las figuras medidas, su valoración se mantiene pareja en torno al 35-38% en los tres tramos etarios, sin gradiente por edad, lo que sugiere una dirigente ya plenamente conocida y catalogada por el electorado, con escaso margen de sorpresa en cualquier dirección. Mejora entre varones —donde queda casi en empate, con un 41% de positiva— y en el interior, mientras que entre mujeres el rechazo asciende al 56% y en el AMBA alcanza el 58,1%. Su figura confirma que el problema de imagen del oficialismo no se agota en el Presidente.

Myriam Bregman constituye la única excepción del tablero: es la única dirigente con diferencial de imagen positivo, con un 43,1% de positiva frente a un 40% de negativa. Su fortaleza tiene un epicentro claro en el género —entre mujeres alcanza el 53% de imagen positiva, el registro más alto de cualquier dirigente en cualquier segmento de todo el informe— y se distribuye de forma pareja por edad, con un leve pico incluso entre los mayores de 60, lo que desmiente la idea de que su valoración sea un fenómeno exclusivamente juvenil. Rinde mejor en Buenos Aires y en CABA, no así en el interior. Su caso, sin embargo, encierra una paradoja que se despliega en la proyección electoral: la buena imagen no se traduce, todavía, en volumen de voto.

Rumbo al 2027: pisos bajos y techos que no despegan

La proyección de voto para 2027 confirma y profundiza el diagnóstico de estancamiento. Milei exhibe el perfil más polarizado del tablero: combina el piso más firme —24,1% declara que “seguro lo votaría”— con el techo de rechazo más duro, un 57,1% que asegura que “jamás lo votaría”. Es el retrato de un votante fiel pero encapsulado: su núcleo resiste con convicción, aunque el rechazo que lo rodea le impone un límite temprano a cualquier ampliación. En términos estratégicos, Milei conserva capital propio, pero carece de la disposición latente necesaria para crecer.

Enfrente, el cuadro no es más alentador. Kicillof aparece apenas por encima en disposición positiva —26,2% de “seguro lo votaría”— pero arrastra a la mitad del electorado (50,7%) que “jamás lo votaría”, un techo que delata las dificultades del peronismo para trascender su propio núcleo territorial. Bregman es, a la vez, la mejor valorada del informe y la menos votada: su intención de voto duro es la más baja de los cuatro, apenas un 12,3%, con un rechazo del 50% que la confina al terreno de la simpatía sin conversión electoral. Es la paradoja típica de las figuras de nicho —despierta adhesión sin volumen— y explica por qué su buena imagen no altera el mapa competitivo.

La conclusión política del bloque es contundente. La Argentina de julio no exhibe un traspaso de poder en marcha sino un desgaste generalizado de la representación: cae el oficialismo, no sube la oposición y el electorado, lejos de migrar ordenadamente hacia una alternativa, reparte rechazos en todas las direcciones. Ninguna figura, oficialista u opositora, muestra hoy un techo competitivo de cara a 2027. El escenario es de desencanto sin destinatario, y en esa ecuación reside la principal incógnita del ciclo político que se abre: la caída de Milei está a la vista de todos, pero por ahora nadie logra convertir ese desgaste en construcción propia.

Sobre el estudio

Los datos surgen del Monitor de Opinión Pública (MOP), un estudio desarrollado desde Zentrix Consultora con el propósito de relevar percepciones políticas y económicas de la población residente en la Argentina. El relevamiento, correspondiente a la medición de julio incluyó 1.468 casos válidos con cobertura nacional y se realizó entre el 21 y el 30 de julio de 2026. Se hizo mediante un diseño muestral ponderado por región, edad, sexo y voto declarado (balotaje presidencial de 2023 y elecciones legislativas de octubre de 2025) según el último padrón electoral. La recolección de datos se efectuó a través de un cuestionario autoadministrado en línea, con difusión controlada y posterior depuración de registros inválidos. Bajo estas condiciones, el margen de error teórico se estima en ±2,1%, con un nivel de confianza del 95%. Los resultados no deben extrapolarse a niveles subnacionales sin la debida cautela metodológica.

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“La Odisea” rompe la taquilla mundial: ya recaudó US$1.100 millones y marcó un récord para IMAX

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La apuesta era gigantesca y la respuesta del público terminó siendo todavía mayor. “La Odisea”, de Christopher Nolan, superó los US$1.100 millones de recaudación mundial y alcanzó dos marcas que permiten dimensionar el fenómeno comercial detrás de una de las grandes producciones cinematográficas de 2026.

La adaptación de la epopeya de Homero ya es la película más taquillera de toda la carrera de Nolan y, al mismo tiempo, se convirtió en el estreno que más dinero generó en la historia del formato IMAX: US$289 millones.

El dato trasciende al cine como fenómeno cultural. Detrás de “La Odisea” aparece una industria que sigue demostrando que, frente al avance de las plataformas de streaming y los cambios en los hábitos de consumo, todavía existe un negocio multimillonario alrededor de aquellas películas capaces de transformar su estreno en una experiencia que el público quiere consumir en una sala.

Y allí está una de las claves del éxito de Nolan: IMAX dejó de ser solamente una tecnología de exhibición para convertirse en parte del producto que se vende.

US$289 millones solamente en IMAX

El desempeño en ese segmento es posiblemente el dato económico más significativo.

De los US$1.100 millones obtenidos por “La Odisea” a escala global, US$289 millones provinieron de funciones IMAX. Es decir, más de una cuarta parte de toda la recaudación mundial de la película estuvo vinculada con ese formato.

La cifra permitió superar el récord que mantenía la primera “Avatar”, de James Cameron, que había generado US$271 millones en IMAX.

La marca resulta especialmente significativa porque IMAX funciona precisamente sobre una propuesta de diferenciación frente al consumo audiovisual doméstico: pantallas de enormes dimensiones, sistemas específicos de proyección y sonido y una experiencia difícil de replicar en televisores o dispositivos personales.

Richard Gelfond, CEO de IMAX, aseguró que la compañía había partido de expectativas muy altas y que la película terminó superándolas. El ejecutivo señaló además que el desempeño del filme está encabezando lo que la empresa espera que sea su mejor año histórico de taquilla mundial.

Nolan también rompe su propio récord

El segundo récord pertenece directamente a Christopher Nolan.

Con US$1.100 millones, “La Odisea” desplazó a “The Dark Knight”, que hasta ahora había sido la película de mayor recaudación del director, con US$1.006 millones.

La magnitud comercial acumulada por Nolan también impresiona: sus largometrajes ya generaron más de US$7.000 millones en las boleterías mundiales.

El fenómeno adquiere todavía mayor dimensión porque “La Odisea” llegó apenas tres años después de “Oppenheimer”, estrenada en 2023 y ganadora de siete premios Oscar, incluidos mejor película y mejor director.

Nolan consiguió así algo cada vez más difícil dentro de una industria dominada por franquicias, secuelas y universos cinematográficos: convertir el nombre del director en una marca comercial capaz de movilizar audiencias globales.

La experiencia de sala vuelve al centro del negocio

El récord también aporta una señal sobre la transformación que atraviesa el negocio cinematográfico.

Durante años, la expansión del streaming abrió interrogantes sobre el futuro de las salas tradicionales. El desafío para la industria dejó de ser únicamente producir buenas películas: también pasó a ser convencer al espectador de que vale la pena salir de su casa y pagar una entrada por una experiencia que no puede obtener frente a su propio televisor.

Los números de “La Odisea” muestran hasta qué punto los formatos premium pueden formar parte de esa respuesta.

Con casi US$300 millones generados exclusivamente bajo la marca IMAX, el estreno convirtió a la tecnología de exhibición en uno de los protagonistas comerciales del fenómeno.

Y eso tiene una lectura particular desde Misiones.

Posadas, dentro del mapa IMAX

Para el público misionero, el fenómeno tiene además una cercanía poco habitual para un estreno global de estas características: Posadas cuenta con una sala IMAX en el Parque del Conocimiento, una infraestructura cinematográfica que coloca a la capital provincial dentro del circuito de exhibición de este tipo de producciones.

La particularidad adquiere otra dimensión cuando una película como “La Odisea” convierte precisamente al formato en parte central de su éxito comercial.

No se trata solamente de qué película mira el público, sino de cómo decide verla.

La película se estrenó mundialmente el 17 de julio y reunió uno de los elencos más potentes de Hollywood: Matt Damon, Tom Holland, Zendaya, Anne Hathaway, Robert Pattinson y Charlize Theron, entre otros.

Aun con su desempeño extraordinario, “La Odisea” no es todavía la película más taquillera de 2026. Ese lugar corresponde a “Spider-Man: un nuevo día”, que acumulaba US$1.670 millones según los datos consignados en el material.

Pero Nolan consiguió otra cosa: romper simultáneamente su propia marca y la de una tecnología de exhibición que busca consolidarse como uno de los refugios del negocio cinematográfico frente al streaming.

La paradoja es interesante.

En tiempos en que prácticamente cualquier contenido puede llegar a una pantalla personal, una historia escrita hace casi tres mil años está llevando nuevamente a millones de espectadores hacia las pantallas más grandes disponibles.

Y esa odisea ya mueve más de US$1.100 millones.

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El peso argentino está 19% sobrevaluado frente al dólar: qué revela el Índice Big Mac sobre el atraso cambiario

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Argentina vuelve a aparecer en una discusión conocida, aunque esta vez el termómetro no surge de las reservas, el comercio exterior ni de las cotizaciones financieras. Surge del precio de una hamburguesa.

La última actualización del Índice Big Mac, elaborado por The Economist y correspondiente a julio de 2026, estima que el peso argentino está sobrevaluado un 19% frente al dólar cuando la comparación se ajusta por las diferencias de ingreso entre países.

El resultado aporta otra señal a uno de los debates centrales de la economía argentina: cuánto se encareció el país en dólares y hasta qué punto el tipo de cambio acompaña el aumento que acumularon los precios internos.

La particularidad es que el indicador ofrece dos fotografías diferentes.

Si se observa únicamente el precio de mercado, Argentina todavía aparece como un país ligeramente más barato que Estados Unidos. Un Big Mac cuesta US$5,91 en Argentina frente a US$6,22 en Estados Unidos, una diferencia del 5%.

Pero esa comparación cambia cuando se incorpora una variable decisiva: el ingreso por habitante.

Según el cálculo de The Economist, por la diferencia de PIB per cápita entre ambos países, la hamburguesa debería costar en Argentina 20,2% menos que en Estados Unidos. Como la brecha real es de apenas 5%, el resultado es que el peso argentino aparece sobrevaluado en 19%.

Argentina se encareció en dólares

El dato no significa que el dólar necesariamente deba subir 19% ni constituye una proyección sobre el futuro del tipo de cambio. Pero sí ofrece una referencia interesante para medir cuánto se modificaron los precios relativos de la economía argentina.

El Índice Big Mac nació en 1986 como una manera sencilla de representar la teoría de la paridad del poder adquisitivo (PPA). La idea es que, a largo plazo, los tipos de cambio deberían tender hacia niveles que permitan que una misma canasta de bienes tenga precios similares entre diferentes países.

En Argentina, la señal resulta particularmente significativa por el fuerte movimiento de los precios internos. El propio análisis que acompaña al índice advierte que el país pasa de una ligera subvaluación en la comparación directa a una sobrevaluación cuando se incorpora el nivel de ingresos, un fenómeno asociado al avance de los precios domésticos.

En términos simples: Argentina puede seguir siendo algo más barata que Estados Unidos en dólares, pero resulta cara para el nivel de ingresos que genera su economía.

Y esa diferencia es relevante.

Porque el problema de un país que se encarece en dólares no se limita al turista argentino que encuentra más conveniente viajar al exterior. También impacta sobre empresas que deben competir con productos importados, industrias exportadoras cuyos costos se pagan en pesos pero se traducen a dólares y economías regionales que venden su producción en mercados internacionales.

El contraste regional

Argentina no es, sin embargo, la economía con mayor sobrevaluación de América Latina según este indicador.

El caso extremo es Uruguay. Allí un Big Mac cuesta US$8,94, 43,7% más que en Estados Unidos. Cuando se ajusta la comparación por PIB per cápita, el peso uruguayo aparece 77,4% sobrevaluado frente al dólar.

Le sigue Colombia, donde el peso aparece sobrevaluado 63,6% ajustado por ingresos. Costa Rica registra 38,1% y México, 25,4%.

Argentina, con su 19%, aparece después de ese grupo.

En niveles inferiores se encuentran Honduras, con 7,7%; Chile, con 6,1%; Nicaragua, con 5,9%; y Perú, prácticamente en equilibrio, con una sobrevaluación de apenas 0,5%. En sentido contrario, Brasil conserva una mayor competitividad cambiaria: el real aparece subvaluado alrededor de 6%, mientras que el quetzal guatemalteco registra una subvaluación del 9%.

La comparación con Brasil resulta especialmente significativa para Argentina por tratarse de su principal socio comercial y de un competidor directo para numerosas actividades industriales.

Mientras el Índice Big Mac ubica al peso argentino 19% por encima de su valor de equilibrio ajustado por ingresos, el real brasileño aparece 6% por debajo.

No constituye por sí sola una medición de competitividad bilateral, pero la diferencia ilustra dos estructuras de precios que se mueven en direcciones distintas.

La otra cara del dólar barato

Una moneda apreciada tiene beneficios evidentes para determinados sectores de la economía. Abarata en términos relativos los bienes importados, los viajes internacionales, la maquinaria y determinados insumos provenientes del exterior.

Pero también tiene costos.

Una moneda sobrevaluada encarece al país para el turismo receptivo y resta competitividad a las exportaciones, mientras que una moneda subvaluada produce el efecto inverso: vuelve al país relativamente más barato para extranjeros y mejora las condiciones de quienes venden al exterior.

La discusión adquiere una dimensión particular para provincias exportadoras como Misiones.

Yerba mate, té, madera y productos forestales compiten en mercados internacionales y tienen una parte importante de sus costos determinada dentro de la economía argentina. Si esos costos aumentan en dólares más rápido que los precios internacionales de los productos, los márgenes se comprimen aunque las exportaciones continúen creciendo en volumen.

Por eso, detrás de la curiosidad estadística de una hamburguesa aparece una discusión mucho más profunda: qué dólar necesita una economía que busca estabilizar sus precios sin perder capacidad para producir, exportar y competir.

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Michel busca “transparentar” el valor de exportación del litio, “minerales críticos” y “tierras raras”

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El diputado nacional Guillermo Michel presento un proyecto de ley para transparentar el valor que declaran los exportadores por las ventas de litio, “minerales críticos” y “tierras raras”.

El objetivo del proyecto es defender los recursos naturales de la Argentina y que los minerales críticos que se exportan paguen impuesto en nuestro país en niveles adecuados. 

“No solo debemos defender el territorio argentino sino también nuestros recursos naturales. Es necesario que las exportaciones de bienes como el litio u otros minerales o “tierras raras” paguen impuestos en Argentina a valores razonables” señalo el diputado nacional.

Asimismo, Michel señalo que “La experiencia internacional demuestra que los Estados productores de recursos minerales han desarrollado mecanismos específicos para defender sus recursos y mejorar la determinación de los precios. Brasil, Perú, Chile y Australia constituyen ejemplos de distintas herramientas utilizadas para enfrentar problemas vinculados con la valoración, las referencias de precios, las operaciones entre partes relacionadas y el control tributario de las materias primas”.

Las claves del proyecto de ley

El proyecto establece la facultad de que el poder ejecutivo fije un “valor de referencia” a través de precios índices FOB, fijos o mínimos cuando se tratare de exportación de mercaderías, cualquiera sea su modalidad de venta, que no tuvieren cotización internacional conocida en mercados transparentes, incluido el litio, “minerales críticos” y “tierras raras”. Esta herramienta evita la subvaluación de las exportaciones para pagar menos impuestos en nuestro país.

El proyecto también habilita al estado a implementar un registro de los contratos celebrados con motivo de tales operaciones y a establecer un régimen mediante el cual los exportadores podrán solicitar la celebración de una “Determinación Conjunta de Precios” en la cual se fijen los criterios y metodología aplicables para la determinación de los precios a que hace mención el presente artículo. Esto último les dará previsibilidad a los exportadores y al estado.

También se habilita al Poder Ejecutivo nacional a poner a disposición de las provincias en cuyo territorio se lleven adelante actividades de explotación de litio, “minerales críticos” y “tierras raras” toda la información, incluida los precios índices FOB, fijos o mínimos establecidos y permitiendo acceso a las jurisdicciones de los datos incorporados al “registro de los contratos celebrados”. Esto permitirá a los estaos provinciales “cruzar” la información y los precios que utilizan los productores para el pago de regalías.

La experiencia internacional

La utilización de mecanismos de referencia, cotización o comparación para controlar el valor de operaciones internacionales de commodities no constituye una innovación aislada.

Existen antecedentes en distintos países productores y exportadores que demuestran que los Estados han desarrollado herramientas específicas para enfrentar las dificultades que presenta la valoración de materias primas y minerales.

En su marco específico para minerales, la OCDE señala que las ventas transfronterizas de productos minerales entre partes vinculadas pueden generar riesgos relevantes cuando el mineral se comercializa a precios inferiores a los que corresponderían en condiciones de plena competencia, trasladando ingresos y beneficios hacia el exterior. (OECD)

Brasil cuenta con el denominado Método del Precio bajo Cotización en la Exportación —PECEX—, aplicable a determinados bienes sujetos a precios públicos. El mecanismo utiliza valores de cotización de bienes en bolsas de mercancías y futuros internacionalmente reconocidas y contempla ajustes por las primas o condiciones de mercado correspondientes.

Perú también ha desarrollado herramientas específicas de valoración y control de precios. La administración tributaria y aduanera peruana utiliza precios de referencia para verificar valores declarados y, en determinados supuestos, para la aplicación de métodos de valoración.

Chile, por su parte, utiliza referencias internacionales de precios de minerales en determinados mecanismos tributarios vinculados con la actividad minera. La información oficial del Servicio de Impuestos Internos contempla, por ejemplo, referencias a precios internacionales del cobre, oro y plata para determinados efectos fiscales y de retención. (SII)

Australia ofrece también un antecedente relevante por la importancia que posee la minería en su economía. La Australian Taxation Office —ATO— aplica reglas específicas de precios de transferencia para operaciones entre partes vinculadas y exige documentación sobre las operaciones internacionales, incluyendo categorías relacionadas con bienes tangibles y operaciones entre partes vinculadas. (ATO) Asimismo, documentos de la administración australiana identifican expresamente entre los commodities sujetos a análisis de riesgo a minerales y elementos como litio, tierras raras, uranio, cobre, plomo, zinc y níquel, entre otros. (ATO)

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Las ventas por el Día del Niño bajaron 2,5% interanual

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Las ventas por el Día del Niño cayeron 2,5% frente a la misma fecha del año anterior, medidas a precios constantes. A pesar de los esfuerzos comerciales orientados a captar volumen mediante descuentos agresivos y cuotas, la demanda respondió de manera selectiva, postergada y se volcó hacia tickets de menor escala. En consecuencia, la tracción generada resultó insuficiente para quebrar la tendencia de estancamiento del mes y consolidar un repunte estructural de la actividad.
 


El 81,2% de los comercios encuestados adhirieron a acciones promocionales (5,8 puntos porcentuales menos que el año anterior), destacándose con un 55,3% la financiación con tarjeta y con un 46,2% los descuentos en efectivo. El gasto medio por operación se situó en $45.892 en contraste con los $33.736 del año anterior, reflejando una suba en términos reales del 0,8% una vez absorbido el impacto inflacionario.

En términos de desempeño relativo a lo proyectado, los resultados mostraron un panorama ajustado a metas conservadoras. Mientras que un 43,6% de los comercios indicó haber alcanzado ventas en línea con lo previsto, un 41,7% manifestó que la fecha estuvo por debajo de sus estimaciones (38,1% peor y 3,6% mucho peor). Solo un 14,7% logró un balance favorable respecto a lo esperado (12,7% mejor y 2% mucho mejor), evidenciando el límite impuesto por el poder adquisitivo actual.
 


La información cualitativa relevada evidencia que el desempeño de las ventas respondió primordialmente a estrategias de tracción de flujo financiero y rotación de mercadería. La absorción de costos de financiamiento y la aplicación de descuentos agresivos permitieron alcanzar niveles de colocación similares o levemente inferiores a los del año anterior, aun a costa de comprimir la rentabilidad. En paralelo, el comportamiento del consumidor se caracterizó por la postergación de la decisión de compra hasta el último momento y la priorización de bienes de menor valor unitario, en un contexto condicionado por restricciones presupuestarias y mayor concurrencia de canales alternativos de comercialización.
 


Respecto a la incidencia de la fecha sobre la actividad, el relevamiento refleja que el impacto comercial fue predominantemente acotado y por debajo de las expectativas de reactivación. Para el 36% de los comercios la fecha sumó movimiento, pero no alteró el panorama general, mientras que un 35,5% reportó un impacto moderado y un 19,3% señaló una nula incidencia en sus ventas. De este modo, apenas el 9,1% consideró que la celebración resultó clave para dinamizar el mes, confirmando que la jornada operó principalmente como un alivio transitorio de liquidez y rotación de inventario más que como un dinamizador estructural del consumo pyme.
 


Análisis sectorial

La totalidad de los cinco rubros relevados registró contracciones interanuales en sus niveles de venta frente a 2025. Las caídas más pronunciadas se observaron en Juguetería (-4,8%) e Indumentaria (-4,1%), seguidas por Calzado y marroquinería (-3,1%). En tanto, Librería (-1,8%) y Equipos de audio y video, celulares y accesorios (-1%) exhibieron los retrocesos más moderados del período.

  1. Calzado y marroquinería.

En comparación con la misma fecha del año anterior, el rubro presentó una caída del 3,1%. En cuanto al ticket promedio, el mismo se ubicó en $50.680. El sector evidenció una baja tasa de conversión, registrando afluencia de consultas que no se tradujeron en operaciones efectivas debido a la retracción del poder de compra. Frente a este escenario, los comercios adoptaron esquemas comerciales agresivos basados en descuentos directos y planes de financiación para traccionar liquidez, resignando margen de rentabilidad en un mercado altamente competitivo y dependiente de las promociones de última hora.

  1. Equipos de audio y video, celulares y accesorios.

El ticket promedio de compra se ubicó en torno a los $51.136, mientras que, en comparación al Día del Niño del año anterior, las ventas del rubro registraron un descenso del 1%. La demanda se concentró predominantemente en productos complementarios y de menor valor unitario, como accesorios y parlantes portátiles, observándose una menor tracción en artículos principales como celulares. La operatoria comercial dependió casi exclusivamente de opciones de financiamiento en hasta tres cuotas, limitadas por los comercios para preservar márgenes ante el costo financiero, y con una marcada dispersión en los resultados según la gama de productos ofrecida.

  1. Indumentaria y accesorios.

El ticket de compra promedio se ubicó en $42.344, con una caída en la variación interanual del 4,1%, siendo el segundo descenso más pronunciado de la medición. El desempeño del rubro estuvo condicionado por un cambio de hábito donde la indumentaria pierde prioridad frente a otros rubros específicos de la fecha, sumado a la competencia con ferias y canales informales. Para hacer frente a la caída de actividad previa y obtener liquidez, los comerciantes aplicaron descuentos. Eso permitió sostener los volúmenes en niveles similares o levemente inferiores al año anterior, aunque en un marco de márgenes acotados y moderada afluencia.

  1. Juguetería.

El ticket promedio se ubicó en $45.038, con una variación interanual negativa del 4,8%.De este modo, fue la caída más pronunciadadel relevamiento. El desempeño del sector estuvo condicionado por una marcada disparidad en el acceso a herramientas crediticias: mientras algunos locales lograron traccionar operaciones mediante acuerdos específicos y cuotas, otros señalaron una insuficiente oferta de financiamiento por parte de las entidades bancarias. La demanda se inclinó preferentemente hacia artículos de menor costo y compras de último momento, en un contexto de intensa competencia frente a bazares con opciones de bajo precio, plataformas electrónicas, productos importados y ferias informales.

  1. Librería.


El ticket promedio se ubicó en $38.279, con una variación interanual que reflejó una baja del 1,8%. El segmento experimentó un flujo comercial de activación tardía, concentrando la mayor parte de las operaciones durante la jornada del sábado. Para equiparar los volúmenes del período anterior, los comercios recurrieron a esquemas de descuentos y promociones especiales, con una salida orientada casi exclusivamente a títulos de menor formato y bajo costo unitario. Asimismo, se manifestó una pérdida de relevancia relativa del libro como opción de obsequio frente a otros rubros tradicionales de la fecha.

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