Día: 3 septiembre, 2026

Por unanimidad, Misiones puso fin a la prohibición del glifosato y abrió una nueva etapa para el agro

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Los tiempos de la política son distintos. Apenas tres años después de la prohibición del uso del glifosato en las chacras misioneras, la Cámara de Diputados votó por unanimidad eliminar esa prohibición. Incluso con el voto de Carlos Rovira, impulsor de aquella ley resistida por todo el arco productivo. 

Con el mismo énfasis con el que se defendió la prohibición, la Cámara de Representantes de Misiones puso fin por unanimidad este jueves a uno de los capítulos más controvertidos de la política productiva provincial. Se terminó el divorcio entre el sector productivo y la política”, definió Enrique Bongers, el presidente de la Asociación Maderera de Aserraderos y Afines del Alto Paraná al destacar la decisión del gobernador Hugo Passalacqua. 

Después de tres años de reclamos, prórrogas y advertencias del sector privado, la Legislatura modificó el artículo 7 de la Ley VIII N.º 103 y eliminó la prohibición expresa del uso de glifosato, sus componentes y productos afines en todo el territorio misionero.

La reforma obtuvo dictamen favorable durante la mañana de este jueves y fue incorporada sobre tablas en la sesión nocturna. El acompañamiento de todos los bloques le otorgó un fuerte respaldo político a una decisión que había sido reclamada por productores yerbateros, forestales, tabacaleros, tealeros, ganaderos, citrícolas y representantes de la agricultura familiar.

El cambio no deroga la política de promoción de los bioinsumos ni abandona el objetivo de avanzar hacia una producción con menor impacto ambiental. Lo que desaparece es la obligación de eliminar el glifosato en una fecha predeterminada, aun cuando no existieran sustitutos disponibles, eficaces y económicamente accesibles.

La transición quedará ahora sujeta al desarrollo y la autorización de fitosanitarios más amigables con el ambiente por parte de los organismos nacionales competentes y de las autoridades de los países compradores de productos misioneros. El Poder Ejecutivo provincial tendrá la facultad de establecer los plazos, las condiciones y los requisitos para avanzar en ese proceso.

En términos jurídicos, la modificación representa mucho más que una nueva prórroga. Hasta ahora, la prohibición seguía formando parte de la ley y solamente se postergaba su entrada en vigencia. Con la reforma sancionada, el veto automático desaparece y es reemplazado por un esquema gradual, condicionado por la tecnología disponible, las autorizaciones sanitarias y las exigencias comerciales.

La Ley de Promoción de la Producción de Bioinsumos fue aprobada en junio de 2023 como una de las apuestas ambientales más ambiciosas de Misiones. La norma creó un marco para promover la investigación, el desarrollo, la producción, el registro, la comercialización y la utilización de productos biológicos.

Sin embargo, su artículo 7 incorporó la disposición que desató el conflicto: prohibió en toda la provincia el uso de glifosato, sus componentes y productos afines. La aplicación fue diferida durante dos años con la intención de permitir una reconversión progresiva de los sistemas productivos.

Desde el comienzo, las entidades rurales advirtieron que el plazo legal no contemplaba la realidad de las chacras. El cuestionamiento no se concentró solamente en el costo de los bioinsumos, sino también en su disponibilidad, su eficacia agronómica y la falta de homologación en los mercados nacionales e internacionales.

Antes de que la prohibición entrara plenamente en vigor, el gobernador Hugo Passalacqua dispuso mediante el Decreto 1608/24 una prórroga de cinco años. De esa manera, el horizonte de aplicación se trasladó hasta 2030.

Posteriormente, el Decreto 1675/25 extendió la posibilidad de utilizar el herbicida hasta que los organismos nacionales y los países de destino de las exportaciones autorizaran alternativas más amigables con el ambiente. Esa decisión ya había introducido el criterio que ahora quedó incorporado definitivamente a la ley.

La reforma impulsada por Passalacqua y presentada con la firma de 18 diputados convirtió aquella salida transitoria en una nueva regla permanente. La Legislatura dejó de fijar una fecha rígida y estableció que el reemplazo deberá avanzar cuando existan herramientas capaces de responder a las necesidades reales de cada cadena productiva.

Como había señalado Economis al anticipar la modificación, el cambio no supone una reivindicación del herbicida, sino el reconocimiento de que una prohibición sin sustitutos probados podía aumentar los costos, reducir los rendimientos, fomentar aplicaciones informales y colocar a Misiones en desventaja frente a otras provincias y países competidores.

Un respaldo transversal del sector productivo

La sanción llegó con la conformidad de las principales organizaciones agropecuarias, económicas y forestoindustriales de Misiones y la región.

La Sociedad Rural Argentina respaldó la iniciativa al considerar que aporta estabilidad y certidumbre a los productores. El posicionamiento de una de las entidades de mayor peso político del agro nacional reforzó la demanda para que las transformaciones ambientales sean acompañadas por condiciones técnicas y económicas concretas.

La Confederación Económica de Misiones también manifestó su conformidad. La entidad había cuestionado la prohibición desde su sanción y llegó a reclamar la derogación completa de la Ley de Bioinsumos en representación de productores, cooperativas, pequeñas y medianas empresas, asesores técnicos y organizaciones vinculadas con las cadenas forestal, yerbatera, tabacalera, tealera, ganadera y citrícola, además de la agricultura familiar y el comercio.

Para la CEM, la adecuación del artículo 7 permite recuperar previsibilidad y evitar que la producción misionera deba competir bajo restricciones que no existen en otras jurisdicciones.

La Asociación Forestal Argentina, que recientemente celebró su 80.º aniversario en Posadas, sostuvo que la nueva norma otorga estabilidad con rango legal. La entidad remarcó que actualmente no existen en el mercado sustitutos de eficacia equivalente comprobada para el control inicial de malezas, una etapa decisiva en la implantación forestal.

También acompañaron la modificación la Asociación de Productores, Industriales y Comerciantes Forestales de Misiones y Norte de Corrientes y la Asociación Maderera, Aserraderos y Afines del Alto Paraná. Ambas entidades consideraron que la reforma termina con la incertidumbre normativa que condicionó durante los últimos años las decisiones de inversión y los planes productivos del sector.

El objetivo ambiental se mantiene

La eliminación de la prohibición no implica que Misiones abandone la investigación y el desarrollo de bioinsumos. La política provincial continuará apoyándose en organismos como Biofábrica Misiones, universidades e institutos científicos para generar productos basados en microorganismos nativos y soluciones adaptadas a las condiciones locales.

El cambio está en el método. La sustitución ya no dependerá de una fecha impuesta por ley, sino de la existencia de alternativas que estén probadas, certificadas, disponibles a escala, sean económicamente accesibles y tengan reconocimiento en los mercados donde se comercializa la producción misionera.

La nueva redacción busca evitar una contradicción que había quedado expuesta durante el debate: un productor podía verse impedido de utilizar glifosato en Misiones aun cuando el herbicida estuviera autorizado por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria y admitido por el país comprador. Al mismo tiempo, podía ser obligado a utilizar productos biológicos que todavía no contaran con homologación fuera de la provincia.

Con la votación unánime, la Legislatura cerró esa etapa. La provincia conserva el horizonte de una producción sustentable, pero reconoce que la transformación deberá construirse con ciencia, escala, asistencia técnica y competitividad.

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Encuesta IAEF: las empresas argentinas prevén un aumento en las inversiones y mayor rentabilidad

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La consultora EY Argentina, en conjunto con el Instituto Argentino de Finanzas (IAEF), presentó los resultados de la vigésima segunda encuesta anual sobre inversión y financiación con la participación de más de 100 de las principales empresas líderes de la Argentina.  

Frente a un escenario de desaceleración de la inflación y mayor estabilidad cambiaria, los ejecutivos consultados prevén para el 2026 un crecimiento en las ventas y en la rentabilidad de sus compañías.   

Con respecto a las inversiones, el 84% de los empresarios destacó que crecerán o permanecerán constantes con relación al 2025. Este año estuvieron enfocadas principalmente en activos fijos, incorporación de tecnología y fortalecimiento del capital de trabajo. 

“Con una mirada de más largo plazo, los proyectos de inversión están empezando a madurar, lo cual es una señal muy positiva. Por otro lado, las necesidades de financiamiento siguen manteniéndose en niveles bajos, lo que refleja cierta cautela que aún prevalece en el mercado. La recuperación de la economía no es pareja en todos los sectores, y en muchos aún se nota la existencia de capacidad ociosa”, destacó Alejandro Kelman, socio de EY Argentina.

En relación con las fuentes de financiamiento empleadas por las compañías en sus proyectos, el 27% se autofinanció, el 22% recurrió a entidades financieras y el 19% utilizó recursos provenientes de proveedores. “Es importante que el financiamiento estructurado y la utilización del mercado de capitales vuelvan a ser considerados para financiar proyectos de gran envergadura como los RIGI”, señaló Kelman.

Los sectores energéticos, agro e infraestructura se mantienen como áreas estratégicas con el mayor potencial para fomentar el crecimiento económico y fortalecer las exportaciones. El sector energético aparece cada vez más como el principal dinamizador de la economía en el futuro.

Por otro lado, la simplificación tributaria y administrativa y un acuerdo gobierno-sindicato-empresas surgen como las principales acciones del Estado que los ejecutivos afirman que mejorarían la competitividad y facilitaría su plan de inversiones.  

“Es importante resolver los principales obstáculos que aún enfrentan las empresas como son la reducción de la carga fiscal y las altas tasas de interés. A pesar de estos desafíos, el ánimo del sector privado es optimista”, agregó el socio de EY Argentina.

Sobre las medidas que podrían favorecer la confianza para decidir una inversión, solicitan un plan económico claro y sustentable (29%), una reforma tributaria que estimule la inversión (22%), una política cambiaria estable (21%) y leyes de protección de las inversiones (12%). 

La reducción del costo de capital, la estabilidad fiscal para nuevas inversiones, la implementación de estímulos para la generación de empleo, e incentivos tributarios sectoriales son las condiciones que se solicitan con el fin de concretar los planes de inversión.

Las empresas sostienen que la reducción de cargas sociales a cambio de un nuevo empleo (38%), la reducción de alícuotas a cambio de reinversión de utilidades (25%), la desgravación de inversiones en inversiones estratégicas (13%) y la amortización acelerada de inversiones de capital (12%) son medidas que podrían mejorar el clima de inversiones en la Argentina.

“Al consultar sobre la posible “Apuesta País”, las respuestas resultaron claras y se orientan hacia sectores con alto valor agregado y proyección internacional: energía no convencional, minería —en especial litio, cobre y oro—, alimentos y economía del conocimiento. Para alcanzar este objetivo, es imprescindible abordar tres ejes fundamentales: reducir los costos operativos para fortalecer la competitividad, asegurar previsibilidad en las reglas de juego para competir eficazmente y dar espacio a la transformación de los negocios a través de la Inteligencia Artificial”, concluyó Kelman.

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BCRA admite que las tasas son “impagables” para muchas familias y pide refinanciar deudas

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El vicepresidente del Banco Central, Vladimir Werning, reconoció en Puerto Iguazú que el elevado costo del crédito está profundizando la mora de los hogares. Pidió a los bancos absorber pérdidas y ofrecer refinanciaciones con tasas más bajas y plazos más largos, sin asistencia estatal.

La discusión sobre la mora crediticia de las familias sumó en Misiones una definición relevante de la autoridad monetaria. Durante la apertura de la 47ª Convención Anual del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF), en Puerto Iguazú, el vicepresidente del Banco Central de la República Argentina (BCRA), Vladimir Werning, admitió que las tasas de interés todavía se encuentran en niveles elevados y que, para una parte de los hogares, resultan “impagables en términos reales”.

El diagnóstico del funcionario pone el foco en una tensión central del actual proceso económico: mientras el costo financiero para las empresas se redujo con mayor velocidad después del shock cambiario asociado a las elecciones de 2025, las familias continúan enfrentando condiciones crediticias más exigentes. Esa brecha aparece vinculada con una mora que, según Werning, permanece estable en torno al 7,7% desde hace tres meses.

El crédito corporativo bajó más rápido que el familiar

Werning planteó que la evolución de las tasas fue diferente según el tipo de deudor. Después del salto registrado durante el período electoral de 2025, las entidades financieras redujeron rápidamente las tasas reales aplicadas a las empresas.

El funcionario vinculó esa mejora con una menor percepción de riesgo político, mejores expectativas sobre las reformas económicas y perspectivas de remonetización y acumulación de reservas. Como consecuencia, sostuvo que el costo financiero para las compañías quedó aproximadamente en un quinto del máximo alcanzado durante el momento de mayor incertidumbre.

La mora empresarial acompañó esa trayectoria y se mantuvo contenida. Incluso, Werning señaló que actualmente es menor que durante el último ciclo de expansión del crédito privado registrado durante la gestión de Mauricio Macri.

En los hogares, en cambio, el traslado de esa mejora fue mucho más limitado. Según explicó, las tasas destinadas al financiamiento familiar descendieron apenas una cuarta parte desde el máximo electoral y todavía permanecen en torno a tres cuartas partes de aquel pico.

“Las tasas de interés son altas e inducen a la mora porque son impagables en términos reales para muchos”, reconoció el vicepresidente del BCRA.

La salida que propone el Banco Central

Frente al aumento de los incumplimientos, Werning ubicó la solución en una negociación directa entre bancos y deudores. La herramienta central sería la refinanciación, pero bajo condiciones sustancialmente diferentes de las que originaron el problema.

“Esas refinanciaciones tienen que venir con tasas de interés mucho más bajas para dar oportunidad de pago y con plazos más largos”, planteó.

El punto es relevante porque una refinanciación con una tasa todavía elevada puede postergar el incumplimiento sin resolver la capacidad de pago. En esa lógica, el costo al que las entidades financieras reestructuren las obligaciones aparece como una variable decisiva para determinar si la mora finalmente comienza a descender.

Werning sostuvo además que los bancos tienen capacidad patrimonial para absorber las pérdidas derivadas de sus carteras crediticias y rechazó que el Estado deba asistirlos por ese motivo.

“Los bancos hoy tienen capital de sobra y claramente tienen capacidad de absorber las pérdidas por las decisiones equivocadas que han tomado; no necesitan asistencia externa”, afirmó.

La definición establece un límite claro frente a eventuales mecanismos de auxilio estatal: la recomposición de las carteras deterioradas debería recaer sobre las propias entidades, mientras que el alivio para los deudores debería surgir de mejores condiciones de financiamiento.

Una mora elevada que podría haber encontrado un techo

El 7,7% de mora que mencionó Werning funciona como el principal dato para medir la magnitud del problema. Según su exposición, el indicador permaneció estable durante los últimos tres meses, lo que podría indicar que el deterioro comenzó a encontrar un techo.

El otro dato relevante es que el crédito destinado a las familias dejó de contraerse, aunque todavía no ingresó en una etapa de recuperación. Para el vicepresidente del BCRA, una nueva expansión del financiamiento a los hogares podría contribuir a mejorar la relación entre los préstamos vigentes y las obligaciones impagas.

Las refinanciaciones, en tanto, crecieron con fuerza. La expectativa oficial es que ese proceso permita comenzar a reducir la mora, aunque el resultado dependerá de las condiciones efectivamente ofrecidas por los bancos.

El desafío consiste entonces en evitar que la refinanciación se transforme simplemente en una acumulación de deuda. Si el nuevo préstamo mantiene un costo incompatible con los ingresos de los hogares, el problema puede trasladarse hacia adelante en el calendario sin modificar su causa.

El Gobierno busca preservar el acceso al crédito

Werning también rechazó iniciativas legislativas orientadas a modificar artificialmente la calificación de los deudores o a intervenir sobre los registros de morosidad. Desde su perspectiva, esas medidas podrían dificultar la evaluación del riesgo por parte de las entidades financieras y terminar restringiendo el crédito futuro.

“Romper el termómetro solo va a generar más incertidumbre”, advirtió.

La posición del BCRA apunta así a preservar el funcionamiento del mercado crediticio sin desconocer el deterioro de la capacidad de pago de los hogares. El problema, desde esa perspectiva, no sería solamente cuánto crédito existe, sino bajo qué condiciones puede volver a crecer.

La definición también expone una contradicción que atraviesa la recuperación: ampliar el financiamiento puede ayudar a recomponer el consumo y la actividad, pero hacerlo a tasas demasiado elevadas puede incrementar nuevamente la morosidad.

Desinflación, condición para recuperar el crédito

Durante su presentación en Puerto Iguazú, Werning defendió además la continuidad del esquema monetario oficial y descartó utilizar una inflación más elevada como mecanismo para estimular la actividad.

“La estabilidad es condición necesaria y un poco de inflación es algo gravísimo”, sostuvo.

El vicepresidente del BCRA argumentó que la aceleración de precios registrada durante 2023 provocó pérdida de poder adquisitivo, deterioro de las reservas y un debilitamiento del balance de la autoridad monetaria, sin generar un crecimiento sostenible.

En ese marco, el Banco Central mantiene un régimen de control de los agregados monetarios orientado a administrar la liquidez y evitar que movimientos transitorios de precios terminen incorporándose a la dinámica inflacionaria.

La estrategia tiene una consecuencia directa sobre el crédito: la recuperación de los préstamos familiares depende no solo de una reducción de las tasas nominales, sino también de que la estabilización monetaria permita disminuir de manera sostenida el costo real del financiamiento.

El crédito en dólares abre otro frente

La política crediticia también está cambiando en el segmento empresario. El BCRA habilitó recientemente a las entidades financieras a destinar hasta el 15% de sus depósitos en moneda extranjera a empresas que no generan ingresos en dólares.

Werning justificó la medida como una forma de movilizar recursos que permanecen sin utilización dentro del sistema financiero y canalizarlos hacia proyectos productivos. Entre los sectores que podrían beneficiarse mencionó especialmente a la construcción.

La apertura de esta vía de financiamiento contrasta con el escenario de los hogares: mientras el crédito empresarial recupera dinamismo, especialmente a partir de los préstamos en dólares, el financiamiento familiar apenas logró detener su caída.

La señal que dejó Werning desde Misiones combina ambos procesos. El BCRA pretende que el crédito vuelva a expandirse, pero sin abandonar la disciplina monetaria ni trasladar al Estado las pérdidas derivadas de las decisiones crediticias de los bancos.

Para las familias endeudadas, la variable crítica será otra: que esa recuperación llegue acompañada por refinanciaciones capaces de convertir una deuda hoy difícil de pagar en una obligación compatible con los ingresos. Allí se juega si el 7,7% de mora representa efectivamente un techo o apenas una pausa antes de un nuevo deterioro.

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Musimundo: Trabajo intervino por despidos y salarios adeudados en Misiones

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En el Ministerio de Trabajo y Empleo de la Provincia de Misiones se llevó a cabo este jueves una audiencia en el marco de los reclamos presentados por los trabajadores de la firma Musimundo (CARSA S.A.), vinculados a la falta de pago de haberes y a despidos denunciados como injustificados por los trabajadores y la representación sindical.

La intervención del organismo provincial se inició a partir de la presentación efectuada por el Centro de Empleados de Comercio de Posadas, vinculada al cierre de los establecimientos de la firma y a los reclamos planteados por los trabajadores.

Durante la jornada del lunes 31 de agosto, el Área de Inspecciones, la Policía del Trabajo y la Dirección de Asuntos Jurídicos del Ministerio de Trabajo y Empleo de Misiones se hicieron presentes en las diferentes sucursales de la firma en la provincia, realizando las correspondientes actuaciones y relevamientos de la situación de los trabajadores. Se constató que los trabajadores no podían ingresar a sus puestos de trabajo, debido a que las sucursales se encontraban cerradas.

Estuvieron presentes en la audiencia representantes de los Centros de Empleados de Comercio de Posadas, Eldorado, Puerto Iguazú y Oberá, representantes de la Confederación General del Trabajo (CGT) y delegados gremiales de los trabajadores de la firma, quienes fueron recibidos por la ministra de Trabajo y Empleo, Silvana Giménez, junto a los equipos técnicos del organismo provincial.

La representación sindical expuso los incumplimientos laborales denunciados y planteó la necesidad de una respuesta ante la situación de los trabajadores, teniendo en consideración el carácter alimentario de los haberes laborales.

La firma MUSIMUNDO (CARSA S.A.), encontrándose debidamente notificada para la audiencia, no se hizo presente al encuentro, circunstancia que quedó asentada en las actuaciones administrativas correspondientes.

Ante la ausencia de la empresa, desde la representación sindical se presentó documentación informando que se habría dictaminado la quiebra presentada ante la Justicia de la ciudad de Resistencia, provincia del Chaco, en fecha 2 de septiembre.

El Ministerio de Trabajo y Empleo de Misiones continuará acompañando a las entidades sindicales y a los trabajadores, ejerciendo plenamente sus competencias institucionales, promoviendo las instancias de diálogo correspondientes y garantizando el acceso a la información necesaria respecto de la situación de cada trabajador, de los créditos laborales que pudieran corresponder y de las alternativas legales disponibles para su reconocimiento y cobro, resguardando los derechos laborales de quienes atraviesan esta situación.

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El Senado avanza con una nueva ley de biocombustibles hasta 2036

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El Senado dio un paso clave hacia un nuevo marco regulatorio para los biocombustibles. Un plenario de comisiones emitió dictamen de mayoría sobre una iniciativa impulsada por Patricia Bullrich, con respaldo de La Libertad Avanza y bloques dialoguistas, que eleva los porcentajes obligatorios de mezcla de bioetanol y biodiésel y extiende hasta 2036 un régimen de transición para las empresas del sector.

El acuerdo establece que el corte de bioetanol pasará del actual 12% al 15% después de un año de vigencia de la nueva norma, mientras que el biodiésel subirá del 7,5% al 10% en el mismo período. El proyecto también incorpora límites a la participación de cada empresa para evitar una concentración excesiva del mercado y busca otorgar un horizonte regulatorio de 15 años.

El avance representa una señal política para las provincias vinculadas a la producción de biocombustibles. El bioetanol tiene como principales materias primas la caña de azúcar y el maíz, con fuerte presencia productiva en Tucumán, Salta y Jujuy, mientras que la industria del biodiésel tiene un núcleo relevante en Santa Fe a partir del procesamiento de aceite de soja.

Un nuevo mapa para el biodiésel

El dictamen mantiene inicialmente un corte obligatorio de biodiésel del 7,5% para todo gasoil o diésel oil comercializado en el país. A partir de los 12 meses de la sanción de la ley, ese porcentaje subiría al 10%.

El esquema establece además dos segmentos de empresas: las integradas, que pueden participar en distintas etapas de la cadena productiva, y las no integradas. Para estas últimas se fija inicialmente un cupo equivalente al 6,5% del mercado total.

Ese porcentaje tendrá una reducción progresiva: será del 5,5% en 2029, del 5% en 2030 y del 3% en 2031. Desde 2032, el 7% podrá ser comercializado entre todas las firmas, de acuerdo con el esquema previsto en el dictamen.

El proyecto incorpora además un límite para evitar que una compañía concentre una porción dominante del mercado. Según lo planteado durante el debate, ninguna empresa podrá acceder a más del 10% del cupo correspondiente al segmento de las no integradas.

La discusión, sin embargo, dejó una tensión sectorial sin resolver. Las pymes elaboradoras de biodiésel rechazan el nuevo esquema porque pretenden conservar el 7,5% de participación que actualmente tienen asignado y cuestionan la reducción progresiva de su espacio dentro del mercado.

Por ese motivo, el senador peronista Fernando Salino anticipó la presentación de un dictamen de minoría, con el argumento de que la propuesta no contempla el reclamo de las pequeñas y medianas empresas del sector.

Bioetanol: 15% y competencia por el cupo

Para el bioetanol, el proyecto plantea mantener durante un año el corte obligatorio del 12% y luego llevarlo al 15%. La composición de ese porcentaje preservará la participación de las dos principales materias primas: 6% de bioetanol elaborado a partir de caña de azúcar y 6% proveniente del maíz.

El 3% restante quedará destinado a un esquema de competencia, según explicó la senadora salteña Royón durante el debate.

La arquitectura busca evitar que el incremento del corte se traduzca automáticamente en una concentración de los negocios en los actuales grandes proveedores. Por eso, el proyecto incorpora reglas sobre cupos y participación empresarial.

La senadora Beatriz Ávila consideró que el dictamen constituye un avance trascendente porque la legislación vigente había quedado desactualizada. También destacó que el nuevo esquema incorpora previsibilidad durante 15 años, declara la actividad de interés público, contempla beneficios impositivos y permite que las provincias puedan incrementar los cupos.

El límite a la concentración, en el centro del acuerdo

Uno de los puntos políticos y económicos más relevantes del dictamen es la incorporación de límites a la concentración. El texto establece que ninguna empresa podrá concentrar más del 20% del volumen correspondiente, mientras que para el segmento de compañías no integradas del biodiésel se establece un límite específico del 10% del cupo.

La discusión sobre la estructura del mercado no es secundaria. El aumento de los cortes obligatorios amplía de manera automática la demanda de biocombustibles, por lo que la distribución de esos nuevos volúmenes puede determinar quién captura el crecimiento generado por la nueva regulación.

Para las empresas, el horizonte hasta 2036 busca reducir la incertidumbre regulatoria y permitir decisiones de inversión de mayor plazo. Para las pymes, en cambio, el punto crítico será la forma en que se distribuyan los cupos durante la transición.

La propuesta, por lo tanto, intenta resolver dos objetivos simultáneos: aumentar el uso de biocombustibles y evitar que el crecimiento regulado de la demanda quede concentrado en pocos jugadores.

Exenciones y una discusión que llegó al gasoil patagónico

El dictamen también contempla excepciones al corte obligatorio de biodiésel. Quedan alcanzados por ellas los combustibles destinados a embarcaciones fluviales y marítimas, minería, primeros llenados, gasoil antártico, formulación de lodos de perforación en yacimientos y centrales eléctricas, además de determinadas zonas frías patagónicas.

Durante el debate, el senador Agustín Coto planteó precisar qué debe entenderse por “zonas frías patagónicas” y propuso utilizar como referencia la normativa IRAM, debido a que el combustible mezclado puede presentar dificultades operativas bajo temperaturas extremadamente bajas. El planteo fue aceptado por los demás senadores.

La autoridad de aplicación también conservará la posibilidad de modificar excepcionalmente el porcentaje obligatorio mediante una resolución fundada, cuando existan situaciones comprobadas de escasez que puedan afectar el abastecimiento interno o razones técnicas y de calidad que lo justifiquen.

Una señal para las provincias productoras

El consenso alcanzado en comisiones tiene además una dimensión federal. La ampliación del mercado de bioetanol puede beneficiar a las cadenas productivas vinculadas con la caña de azúcar y el maíz, mientras que el nuevo esquema de biodiésel impactará especialmente sobre la industria aceitera y los establecimientos productores de Santa Fe.

Por eso, el acompañamiento de legisladores de distintos espacios adquiere una lectura que excede el debate energético. Royón, el radical Flavio Fama, Beatriz Ávila, Alejandra Vigo, Carlos Espínola y Carolina Moisés respaldaron el dictamen, aunque Moisés lo hizo con disidencia parcial.

La aprobación del dictamen no implica todavía la sanción de la nueva normativa. El próximo desafío será trasladar el acuerdo alcanzado en comisión al recinto, donde deberán resolverse las diferencias que permanecen abiertas, en particular la situación de las pymes de biodiésel.

El Gobierno logró así una primera convergencia con sectores dialoguistas alrededor de una reforma que combina mayor demanda obligatoria, reglas contra la concentración y un horizonte regulatorio extendido. La discusión pendiente será determinar si ese nuevo mercado consigue distribuir los beneficios de la expansión entre grandes empresas, pymes y las provincias que aportan las materias primas.

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