Mes: septiembre 2026

Integrar, no empezar de nuevo: una agenda posible para la salud argentina

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Por Mario Koltan, presidente de Boreal Salud – Cada vez que hablamos de los problemas del sistema de salud argentino aparece la idea de una reforma profunda. Como si para resolver sus dificultades fuera necesario desarmar lo existente y comenzar de nuevo.

Quizás el desafío sea otro. Argentina cuenta con profesionales capacitados, hospitales de referencia, una extensa tradición de obras sociales y un sector privado con capacidad prestacional y tecnológica. Sin embargo, todas esas capacidades conviven dentro de un sistema profundamente fragmentado.

Hospitales públicos, obras sociales, empresas de medicina privada y PAMI administran recursos, padrones, información y redes diferentes. Esa fragmentación genera superposiciones, dificulta determinar quién debe financiar cada prestación y produce enormes diferencias de acceso. Por eso, antes que pensar en construir un sistema completamente nuevo, deberíamos preguntarnos cómo conectar mejor el que ya tenemos.

Según el Censo 2022 —la última fotografía poblacional integral disponible—, el 60,9% de la población declaró contar con obra social, prepaga o PAMI y el 35,8% dependía exclusivamente del sistema público. 

Pero tener una credencial no garantiza una atención oportuna. Los tiempos para conseguir un turno, la disponibilidad de especialistas, las distancias, los medicamentos o la continuidad de un tratamiento también forman parte de la cobertura.

Necesitamos pasar de medir solamente cuántas personas tienen cobertura a conocer cómo acceden realmente a la salud.

Integrar también significa usar mejor los recursos

El hospital público ocupa un lugar insustituible y debe continuar atendiendo a toda persona que lo necesite. Pero cuando alguien que posee obra social, prepaga u otro financiador se atiende allí, esa prestación debería poder identificarse y facturarse de manera eficiente al responsable.

Preservar el acceso universal y recuperar esos recursos no son objetivos contradictorios. Cobrar correctamente a quien corresponde también fortalece al sistema público. 

Algo similar ocurre con los medicamentos y tratamientos de altísimo costo. Hay riesgos que una obra social o un financiador, especialmente si es pequeño, difícilmente pueda afrontar individualmente. Necesitamos mecanismos colectivos, evaluación técnica y reglas transparentes que permitan distribuir mejor esos riesgos. 

Una agenda posible

No todo requiere empezar de cero. Podemos avanzar hacia una identificación sanitaria única; lograr que las historias clínicas sean interoperables; mejorar la recuperación de costos de los hospitales públicos; fortalecer la atención primaria; generar mecanismos comunes para tratamientos de altísimo costo y construir indicadores públicos sobre acceso y calidad. 

También debemos encontrar un equilibrio entre libertad de elección y solidaridad. La competencia puede generar eficiencia, pero la salud no es un mercado convencional. Los riesgos son diferentes y quienes más necesitan del sistema no pueden quedar en desventaja por su edad, sus enfermedades o su condición socioeconómica.

La discusión sobre el futuro de la salud argentina no debería reducirse a una disputa entre lo público y lo privado, entre obras sociales y prepagas o entre Nación y provincias.

Ninguno de esos actores puede resolver por sí solo las necesidades sanitarias de toda la población.

Argentina no necesita necesariamente empezar de nuevo. Necesita conectar mejor sus capacidades, distribuir los riesgos de manera más inteligente y lograr que los distintos actores funcionen como partes de un mismo sistema.

Quizás por allí empiece una reforma posible.

Mario Koltan es presidente de Boreal Salud
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Bitcoin pierde más monedas de las que se minan: qué significa esto para los tenedores en América Latina

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Un análisis basado en datos de Glassnode y Fidelity Digital Assets muestra que la cantidad de monedas que es improbable que vuelvan a moverse ya supera a la nueva oferta. Cada día, más de 566 BTC “envejecen” hacia la oferta antigua de Bitcoin (monedas que no se han movido on-chain durante más de 10 años), mientras que los mineros producen solo 450 BTC por día tras el halving de 2024. Por separado, se estima que la oferta circulante efectiva de Bitcoin ronda entre 15,8 y 17,5 millones, en lugar de los 20 millones de monedas en circulación que establece el protocolo, lo que refleja monedas que se cree pérdidas por contraseñas olvidadas, discos duros descartados o propietarios fallecidos sin un plan de sucesión.

Todas estas monedas podrían volver a moverse algún día, pero las probabilidades varían ampliamente. Las monedas perdidas por un error de custodia podrían reaparecer si se recupera una contraseña o se encuentra un dispositivo. Las monedas en wallets de quema (burn wallets) conocidas no tienen clave privada alguna, lo que hace que su retorno sea prácticamente imposible. El aproximadamente 1,1 millón de BTC de Satoshi Nakamoto se ubica en un punto intermedio: es probable que las claves aún existan, pero esas monedas no se han movido en más de una década. Y las monedas atadas a una sucesión sin resolver pueden permanecer inactivas simplemente porque nadie posee actualmente el acceso necesario para moverlas.

A medida que la adopción de bitcoin continúa creciendo en toda América Latina —tanto como vehículo de ahorro para individuos como activo de tesorería para empresas—, la falta de planificación sucesoria y de prácticas de custodia sólidas representa un riesgo que muchos inversores todavía subestiman. Esto refleja una tendencia regional más amplia: cada vez más personas ingresan al ecosistema de Bitcoin sin comprender del todo los riesgos asociados a la autocustodia.

“La historia más interesante del mundo cripto en América Latina no es el precio, sino la utilidad. Creemos que Bitcoin se está convirtiendo en infraestructura cotidiana para pagos, ahorro y remesas. Escalar eso de forma segura implica resolver el único problema que la autocustodia no puede resolver a escala poblacional: una clave perdida es dinero perdido para siempre. La custodia calificada elimina ese punto único de falla, de modo que el crecimiento se apoya en la confianza, y no en el heroísmo individual,” explica Luis Ayala, gerente general para América Latina de BitGo

Bitcoin ya ocupa un lugar firme como activo de largo plazo tanto en las carteras institucionales como personales de la región, lo que plantea una pregunta práctica: cómo proteger esa inversión. Trabajar con un custodio calificado como BitGo —que gestiona de forma profesional las claves privadas, la continuidad operativa y la transición patrimonial— ha dejado de ser un lujo reservado a inversores sofisticados para convertirse en un requisito básico para quien no quiera contribuir involuntariamente a la escasez de Bitcoin.

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La pobreza de tiempo, la tendencia que redefine el bienestar laboral

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Un empleo también se mide por el tiempo que deja disponible fuera de la jornada. Esa dimensión empieza a cobrar relevancia en un mercado donde las personas valoran cada vez más la flexibilidad, los horarios y las condiciones que permiten compatibilizar el trabajo con el resto de su vida.

La discusión sobre la llamada “pobreza de tiempo” ha puesto este tema sobre la mesa en México. Estimaciones oficiales señalan que 84.2 millones de personas enfrentan esta condición, relacionada con el tiempo limitado para el ocio y el cuidado personal ante la suma de trabajo remunerado, labores domésticas y otras necesidades.

Para Haydeé Jaime, Content Strategy Manager de Pandapé, “Esta conversación permite observar una transformación importante en las expectativas laborales: el bienestar ya no depende únicamente de lo que ocurre durante la jornada, sino también de lo que un empleo permite hacer fuera de ella. Para las organizaciones, entender esta dimensión puede ser clave para construir experiencias capaces de atraer y retener talento en un mercado donde las condiciones laborales tienen cada vez más peso”.

El tiempo dedicado al trabajo no es sólo jornada laboral

La distribución de las horas revela que el problema no termina cuando concluye una jornada laboral. La Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo (ENUT) 2024 de INEGI muestra que las mujeres destinan en promedio 61 horas semanales al trabajo, frente a 58 horas de los hombres, donde los traslados también forman parte de esta ecuación.  

La propia ENUT considera dentro del trabajo para el mercado el tiempo destinado a los desplazamientos laborales, una variable que permite entender que la experiencia de un empleo no se limita a las horas que una persona permanece frente a una computadora, atiende clientes o cumple una jornada presencial.

Flexibilidad que responde a la vida real

Esta realidad empieza a reflejarse en las decisiones laborales. Los resultados del “Market Research 2026”, elaborado por Pandapé y Computrabajo, señalan que para 44% de los colaboradores el salario es el principal factor para decidir un cambio, mientras que el resto del peso corresponde a otras condiciones laborales. 

El equilibrio entre vida personal y laboral aparece entre esas condiciones. Datos recientes del mercado laboral mexicano también muestran que la flexibilidad, el respeto a los horarios y la posibilidad de establecer límites a la disponibilidad fuera de la jornada ganan relevancia en las decisiones de permanencia.

Del beneficio a la propuesta de valor

El reto para las organizaciones consiste en dejar de entender la flexibilidad como un beneficio aislado y comenzar a incorporar a una Propuesta de Valor al Empleado y experiencia laboral coherente. Horarios adaptables, modelos híbridos cuando la operación lo permite, límites claros de comunicación y una mejor gestión de los tiempos pueden influir en la percepción que una persona tiene de su empleo.

La tecnología también puede ampliar la capacidad de las áreas de Recursos Humanos para conocer mejor al talento y tomar decisiones con más información. Las evaluaciones por competencias, la psicometría y otras metodologías basadas en datos permiten observar habilidades, comportamiento y potencial, mientras que una gestión más eficiente de los procesos puede liberar tiempo para tareas de mayor valor humano.

“El siguiente paso para las organizaciones será entender que hablar de bienestar no significa únicamente ofrecer más beneficios, sino diseñar condiciones laborales que sean compatibles con la vida de las personas. Cuando el talento evalúa una oportunidad, también considera sus tiempos, sus responsabilidades y el espacio que conservará para sí mismo; reconocerlo puede convertirse en una ventaja para construir relaciones laborales más sostenibles”, concluye Haydeé Jaime.

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Transferencias automáticas muestran leve suba en el parcial de septiembre

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Entre el 1° y el 21 de septiembre inclusive, las transferencias automáticas de origen nacional exhiben una leve variación positiva del 0,8% real respecto a igual período de 2025. En ese marco, los envíos por coparticipación presentan una mejora del 1,7% real i.a,  apoyados fundamentalmente en el impuesto a las Ganancias. A su vez, los fondos por leyes y regímenes especiales caen 16,7%, con mayor fuerza en Bienes Personales que es parcialmente compensado por la suba de los recursos derivados del monotributo; y la  compensación del Consenso Fiscal marca -4,8%. Así, el resultado positivo general se apoya exclusivamente en la performance positiva, hasta el momento, de la coparticipación.

Al viernes 18 de septiembre inclusive, las transferencias no automáticas a provincias de septiembre alcanzaban $ 71.031 millones, un valor que ya se ubicó por encima de lo distribuido en todo agosto. El 44% de ese total corresponden a Aportes del Tesoro Nacional (ATN), por $ 31.000 millones. Justamente el viernes 18 se concretó el pago de $ 5.000 millones por ATN a la provincia de Corrientes, hasta el  momento el último desembolso observado por dicho concepto, que se suma a los $ 3.500 millones enviados a Jujuy y La Pampa y los $ 5.000 millones a Misiones que se pagaron el viernes 4 de septiembre; y los $ 7.000 millones a Catamarca y Salta que se pagaron el viernes 11. Así, se observa que los días viernes del mes en curso es cuando el gobierno  nacional paga estos aportes.  

Por otro lado, dos provincias recibieron transferencias para sus Cajas previsionales  provinciales: La Pampa por $ 5.000 millones y Neuquén por $ 8.000 millones; estos envíos, hasta el momento, explican el 18% del total repartido en el mes; y como tercer concepto de mayor volumen de envíos en lo que va de septiembre es Comedores Escolares, por $  9.479 millones (13% del total) a seis provincias.  

En conjunto, los envíos por ATN, por Cajas previsionales y por Comedores Escolares  explican el 75% de lo distribuido en lo que va del mes. Volviendo a los ATN, en lo que va del año el reparto alcanza los $ 182.000 millones, encabezado por Misiones ($ 25.000 millones), Corrientes ($ 19.000 millones) y Catamarca  ($ 18.500 millones).

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Itapúa duplica su ritmo de crecimiento empresarial y ya no depende solo del campo

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Itapúa ya no tiene la misma estructura económica ni territorial de hace apenas una década. El tercer departamento más poblado de Paraguay atraviesa una transformación que combina más empresas, mayor peso de los servicios, crecimiento de los ingresos y una acelerada urbanización. Pero detrás de esos números aparece también una cuenta regresiva: la ventana demográfica favorable podría extenderse apenas hasta 2035.

Los datos surgen de un análisis publicado por Forbes Paraguay sobre estadísticas del Instituto Nacional de Estadística (INE). El Censo Nacional de Población y Viviendas de 2022 contabilizó 449.642 habitantes en Itapúa, uno de los grandes polos económicos del sur paraguayo y vecino directo de Misiones.

El diagnóstico adquiere particular relevancia desde este lado del Paraná. Encarnación y su área metropolitana conforman con Posadas un espacio urbano y comercial estrechamente integrado, donde las transformaciones económicas de una orilla terminan repercutiendo sobre la otra.

“A Itapúa le queda todavía una ventana de oportunidades que tiene que ser capitalizada con políticas públicas, principalmente en salud, en educación, en empleo, es decir, en productividad”, señaló a Forbes Iván Ojeda, director del INE.

El dato que mejor dimensiona la velocidad del cambio está en el tejido empresarial. El Directorio General de Empresas y Establecimientos contabilizó 32.641 empresas activas con RUC en Itapúa durante 2024, contra 21.560 en 2022. Son 11.081 firmas adicionales en apenas dos años, equivalentes a un crecimiento del 51,4%.

La expansión no respondió a un único salto estadístico. El número de empresas aumentó 26,4% en 2023 y volvió a crecer 19,8% durante 2024.

La base de esa estructura es eminentemente pequeña. Las microempresas representan el 78,7% del universo empresarial, con 25.683 unidades. Es un dato central para entender la economía itapuense: el crecimiento se apoya fundamentalmente en una extensa red de pequeños emprendimientos antes que en unas pocas grandes compañías.

Al mismo tiempo está cambiando la composición de la actividad. Los servicios explicaron 54,6% del incremento empresarial acumulado y elevaron su participación desde 35,6% hasta 42% del total. El comercio, sin embargo, continúa encabezando el ranking por cantidad de firmas: reunió 14.139 empresas en 2024.

Es una combinación típica de economías que avanzan hacia estructuras más urbanas: crecen las ciudades y, con ellas, aumenta la demanda de servicios profesionales, financieros, gastronómicos, turísticos, tecnológicos y personales.

Encarnación concentra la mitad del salto empresarial

La transformación tampoco se distribuye de manera uniforme sobre el territorio.

Encarnación aportó 5.622 de las nuevas empresas registradas entre 2022 y 2024, es decir, el 50,7% de todo el crecimiento departamental. La capital de Itapúa registró además el mayor incremento absoluto en comercio, industria y servicios.

Detrás aparece Cambyretá, una extensión cada vez más integrada a la dinámica urbana de Encarnación. Hohenau sobresale en industria y servicios, mientras Tomás Romero Pereira muestra mayor fortaleza comercial.

Ese mapa revela una economía con varios polos, aunque con una concentración creciente alrededor de Encarnación. Y para Misiones el dato no es menor: el principal núcleo empresarial del departamento paraguayo está precisamente frente a Posadas.

Más ingresos, aunque todavía por debajo del promedio paraguayo

La expansión empresarial tiene correlato en los ingresos.

Según la Encuesta Permanente de Hogares Continua citada por Forbes, el ingreso mensual promedio de Itapúa pasó de 2.126.969 guaraníes en 2022 a 2.735.431 guaraníes en 2025. El aumento nominal acumulado ronda el 29%.

La distancia con el promedio paraguayo todavía es significativa: a nivel nacional el ingreso promedio alcanza 3.217.356 guaraníes mensuales.

También mejoraron algunos indicadores vinculados con el capital humano. Los años promedio de estudio aumentaron de 8,7 a 9,2 entre 2022 y 2025.

En infraestructura domiciliaria, la cobertura de recolección de residuos avanzó desde 55,8% hasta 61,7% de los hogares, mientras que el acceso a electricidad llegó al 99,7%.

Hay un cambio todavía más profundo detrás de las empresas y los ingresos: Itapúa dejó de ser un departamento predominantemente rural.

En 1992 apenas 29,3% de su población residía en áreas urbanas. Diez años después la proporción llegaba a 30,7%. El salto comenzó a hacerse evidente en la década siguiente: para 2012 ya alcanzaba 42,1%.

El Censo 2022 terminó de cruzar la frontera. Por primera vez en la historia estadística del departamento, la población urbana superó a la rural: 50,5% contra 49,5%.

En treinta años, Itapúa pasó así de tener menos de uno de cada tres habitantes viviendo en ciudades a superar la mitad de su población.

No es solamente una modificación demográfica. Cambia el mercado. Una población más concentrada amplía las escalas para comercio, servicios, vivienda, transporte e infraestructura y modifica las necesidades de inversión pública.

La oportunidad tiene fecha: 2035

El crecimiento poblacional, en cambio, será mucho más moderado.

Las cifras posconciliación del INE utilizadas en el análisis ubican la población alrededor de 461.000 habitantes dos décadas después de 2002 y proyectan aproximadamente 464.000 personas para 2025 y 468.000 para 2030.

Detrás de esa estabilidad aparecen dos variables importantes. La fecundidad se ubica en 1,87 hijos por mujer y el departamento registró un saldo migratorio interno negativo de aproximadamente 1.482 personas entre 2017 y 2022. Central, Alto Paraná, Misiones y Asunción aparecen entre los principales destinos de quienes emigran.

Eso convierte a la retención de trabajadores y profesionales en una cuestión económica, no solamente demográfica.

Itapúa todavía dispone, además, del denominado bono demográfico: una etapa en la cual la proporción de población en edad laboral resulta particularmente favorable frente a la población dependiente.

Pero esa ventaja no será permanente.

“Con las proyecciones actuales se tiene un horizonte temporal aproximado hasta el 2035”, explicó Ojeda a Forbes.

En otras palabras, queda aproximadamente una década para transformar esa estructura etaria favorable en más productividad, inversión y empleo. Después, el envejecimiento poblacional comenzará a modificar la ecuación.

Los promedios, sin embargo, esconden fuertes desigualdades territoriales. Mientras Encarnación registra una incidencia de pobreza multidimensional de apenas 4,9%, Cambyretá se ubica en 7,7% y Hohenau en 8,8%, otros distritos presentan una realidad completamente diferente.

En Alto Verá la incidencia alcanza 60,2%. Mayor Julio Dionisio Otaño llega a 45%; San Pedro del Paraná, a 41,3%; José Leandro Oviedo, a 39,2%; y Carlos Antonio López, a 37%.

La brecha también aparece en las Necesidades Básicas Insatisfechas. El 28% de los hogares del departamento presenta al menos una NBI, con la educación como una de las principales dimensiones problemáticas. Encarnación baja hasta 21%, pero Alto Verá alcanza 47% y Jesús, 40%.

La expansión empresarial y urbana, por lo tanto, convive con un mapa de desigualdad territorial muy marcado. El Itapúa que se moderniza alrededor de Encarnación no avanza a la misma velocidad que el Itapúa rural del interior.

Hay finalmente una herramienta que convierte toda esta información en un insumo económico.

El INE desarrolló un portal geoestadístico abierto con unas 250 capas de información estadística y geoespacial, según el informe de Forbes. La plataforma permite cruzar población, infraestructura, condiciones sociales y actividad económica con desagregación territorial.

Para una empresa, esos datos permiten estimar dónde están los potenciales consumidores, cómo es la infraestructura de una zona o qué concentración empresarial existe. Para el sector público, ofrecen una radiografía mucho más precisa de dónde están las carencias.

Y allí aparece quizá la síntesis del momento que atraviesa Itapúa. El departamento tiene más empresas, mayores ingresos, una población cada vez más urbana y todavía conserva una estructura demográfica favorable. Pero también tiene enormes diferencias internas y una ventana temporal que no permanecerá abierta indefinidamente.

El desafío que plantea el propio director del INE es transformar esa combinación en productividad. Porque 2035 parece lejano en términos políticos, pero es prácticamente mañana cuando se habla de educación, infraestructura, inversión y desarrollo económico.

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