El Gobierno de Misiones modificó el mecanismo de distribución de los beneficios provenientes de la venta futura de créditos de carbono y elevó del 30% al 45% la participación destinada a propietarios de bosques nativos. Los recursos serán canalizados mediante aportes no reembolsables y administrados a través de un fideicomiso que contempla además fondos para proyectos ambientales y políticas provinciales de conservación.
El Gobierno de Misiones modificó el mecanismo de distribución de los beneficios provenientes de la venta futura de los créditos de carbono obtenidos recientemente y aumentó del 30% al 45% la participación destinada directamente a propietarios de bosques nativos.
El nuevo esquema establece que los recursos serán volcados a la comunidad bajo la figura de aportes no reembolsables y administrados a través de un fideicomiso estructurado en tres cuentas específicas. La distribución contempla fondos para propietarios de bosques nativos, proyectos vinculados con la conservación y programas ambientales desarrollados por el Estado provincial.
La principal modificación se concentra en la Cuenta 2, cuya participación aumenta 15 puntos porcentuales, del 30% previsto inicialmente al 45% del total. Estos recursos serán asignados directamente a propietarios de bosques nativos, con montos calculados según el tamaño, la clasificación y el tipo de bosque.
Un nuevo esquema para la distribución de los recursos
Con el reordenamiento, la Cuenta 1 recibirá el 20% de los fondos y estará destinada a otorgar aportes no reembolsables a proyectos presentados por emprendedores, PyMEs, organizaciones no gubernamentales, municipios, pueblos originarios y universidades.
Los proyectos comprendidos en esta cuenta estarán orientados a la conservación del ambiente, la adopción de energías renovables y materiales sustentables, la incorporación de nuevas tecnologías en agricultura y silvicultura, el fomento del conocimiento y la certificación de buenas prácticas ambientales en distintos sectores de la economía misionera.
En tanto, la Cuenta 3 concentrará el 35% de los recursos y financiará directamente programas y políticas de conservación desarrollados por el Estado provincial.
El esquema anterior contemplaba una distribución del 30% para propietarios de bosques nativos, otro 30% para proyectos de la sociedad civil vinculados con el ambiente y el 40% restante para políticas provinciales de conservación.
Con la modificación, la distribución queda establecida en 45% para propietarios de bosques nativos, 20% para proyectos ambientales y 35% para programas y políticas de conservación del Estado provincial.
Mayor participación para propietarios que conservan bosques nativos
La decisión de elevar del 30% al 45% la participación correspondiente a los propietarios de bosques nativos busca reforzar el incentivo destinado a quienes conservan estas superficies, que pasan a recibir la mayor proporción dentro del nuevo esquema de distribución.
Al mismo tiempo, el mecanismo mantiene recursos específicos para financiar iniciativas ambientales impulsadas desde distintos sectores de la comunidad y para sostener los programas y políticas de conservación desarrollados por la Provincia.
De esta manera, la distribución de los beneficios derivados de los créditos de carbono articula el reconocimiento a los propietarios de bosques nativos con el financiamiento de proyectos sustentables y las acciones de conservación impulsadas por el Estado provincial.
Ante cientos de estudiantes en el Cine Teatro Mecking, el intendente Matías Sebely y autoridades de la Universidad de la Cuenca del Plata formalizaron la llegada de la primera carrera médica universitaria en el interior misionero. Las estimaciones prevén un movimiento millonario en alquileres, comercio y servicios.
Durante la mañana de hoy, la ciudad de Leandro N. Alem dio un paso clave en su consolidación como polo universitario regional con la presentación formal de la carrera de Medicina de la Universidad de la Cuenca del Plata (UCP). El encuentro, desarrollado en un colmado Cine Teatro Alem “Enrique Carlos Mecking”, oficializó la radicación de la primera propuesta de grado en medicina en el interior de la provincia de Misiones y exhibió en detalle las obras del moderno Campus Universitario que la casa de estudios ya edifica en la localidad.
La jornada estuvo encabezada por el intendente local, Matías Sebely, quien presentó y acompañó a la comitiva universitaria integrada por la vicerrectora de la UCP, Dra. Martina Perduca, y el decano de la Facultad de Ciencias de la Salud y Bienestar, Dr. Gustavo Agolti. Cientos de alumnos de escuelas secundarias locales y de localidades vecinas siguieron la presentación de la oferta académica, interiorizándose sobre una oportunidad de formación superior inédita para la zona, orientada a evitar el desarraigo de los jóvenes y formar recursos de salud en su propia tierra.
Un campus de avanzada en el barrio Evita
El proyecto académico va de la mano de una importante apuesta de infraestructura. El nuevo campus universitario se levanta sobre un predio de cinco hectáreas ubicado en el barrio Evita, un punto estratégico por su conexión directa con la Ruta Nacional 14 y la Ruta Provincial 4, lo que facilitará la llegada y el traslado diario de alumnos y docentes de todo el centro y sur misionero.
Las instalaciones proyectadas contarán con un edificio central, bloques interfacultativos e infraestructura de última generación para las ciencias de la salud. El complejo dispondrá de aulas adaptadas a nuevos formatos pedagógicos, auditorio, biblioteca general, laboratorios científicos y un centro de simulación clínica provisto de consultorios y quirófanos simulados para el entrenamiento práctico intensivo.
Población y escenarios de matrícula
La llegada de la UCP impactará de lleno en una comunidad en crecimiento. De acuerdo con los datos del Censo 2022, el municipio de Leandro N. Alem cuenta con aproximadamente 17.500 habitantes, mientras que el departamento asciende a 49.800 personas. En esa estructura, la franja etaria de 18 a 24 años representa el segmento de mayor demanda de educación superior.
A partir de esos parámetros y ante la falta de registros de inscripción definitivos, un análisis con escenarios prudentes permite proyectar el alcance del estudiantado y su procedencia:
Inyección económica en el comercio y los servicios locales
La radicación de estudiantes externos generará un efecto dinamizador directo en la economía de Alem, motorizando rubros como alquileres, gastronomía, transporte, conectividad y comercios cotidianos a lo largo de los diez meses del ciclo lectivo.
Tomando como base un gasto mensual estimado de entre $350.000 y $550.000 por alumno externo según el escenario, el impacto monetario proyectado evidencia magnitudes significativas. En un escenario medio, el flujo alcanzaría aproximadamente $54 millones por mes.
Polo educativo, eventos y proyección regional
Esta iniciativa se alinea con el modelo de desarrollo que impulsa la gestión de Matías Sebely, basado en la participación ciudadana, la integración regional con el Mercosur y el perfil consolidado de Alem como ciudad de eventos. La actividad académica permanente garantizará un flujo constante de estudiantes, docentes y familias, complementando la economía turística con un movimiento comercial continuo durante todo el año.
Con el respaldo formal del Gobierno de Misiones, que declaró a la presentación de la carrera de Interés Provincial mediante el Decreto N.º 1721, el cronograma avanza hacia el ciclo lectivo 2027, fecha proyectada para el inicio del dictado de clases en la que estas estimaciones comenzarán a contrastarse con la realidad de una ciudad que se prepara para formar a los médicos del futuro.
La quema de un muñeco, que simbolizó los daños provocados por las políticas neoliberales y coloniales del Gobierno nacional, coronó la jornada de protesta realizada esta tarde en la plaza 9 de Julio de Posadas, en repudio a la visita de Javier Milei a Misiones.
Convocado por la Multisectorial por la Soberanía de Misiones, el espacio público se transformó en un punto de encuentro, arte y lucha colectiva. A través de bandas de música y diversas expresiones artísticas, el festival reunió a vecinos y militantes para visibilizar la crisis socioeconómica derivada de las medidas impulsadas por el Ejecutivo nacional.
El festival y la vigilia cultural comenzaron a las 18:00 con la presencia de jubilados que exigieron ingresos dignos, trabajadores despedidos atravesados por la incertidumbre y jóvenes precarizados que reclaman un futuro previsible. También se sumaron familias afectadas por los recortes en el área de discapacidad y productores locales golpeados por el impacto del modelo neoliberal en el trabajo de la tierra.
Uno de los momentos centrales de la jornada ocurrió cuando los asistentes encendieron la pira del muñeco. La figura representó el desempleo y la vulneración de derechos básicos, como el acceso a los alimentos, al agua y a la energía, además del deterioro de la salud y la educación pública, el transporte y los emprendimientos provinciales. Asimismo, se denunció el desmantelamiento de instituciones clave para el desarrollo regional y científico, como el INYM, el INTA y el CONICET.
La quema, impulsada por la Multisectorial, recuperó la tradición regional del ritual popular de la Fiesta de San Juan: el fuego como elemento purificador que quema los males para dar paso al renacer y a la esperanza colectiva.
Con la participación de representantes de más de 70 agrupaciones, la jornada de este jueves reafirmó el compromiso de defender el trabajo, la salud, la educación y la producción frente al ajuste del Gobierno nacional.
Las manifestaciones continuarán mañana, viernes 4, con una concentración frente al Campus de la Universidad Nacional de Misiones, otro espacio emblemático de la resistencia social contra las medidas de ajuste.
El presidente Javier Milei participará este viernes 4 de septiembre de 2026 en el cierre de la 47.ª Convención Anual del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF) en el Hotel Loi Suites de Puerto Iguazú, en lo que será su primera visita oficial a la provincia desde su asunción. Formarán parte de la comitiva oficial ministros y referentes del gabinete económico, como Luis Caputo y Federico Sturzenegger.
Mientras el Gobierno nacional anuncia mayores sanciones contra las empresas que operan en las Islas Malvinas y promete utilizar todas las herramientas del Estado para defender la soberanía argentina, una marca profundamente misionera mantiene una presencia singular en el archipiélago: la yerba Piporé, de Santo Pipó.
La revelación la hizo Raúl Karaben, socio de la cooperativa yerbatera, durante el encuentro del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas que se realiza en Puerto Iguazú. Allí aseguró que Piporé es la única yerba mate que se comercializa en las islas, aunque no llega directamente desde la Argentina continental.
“Piporé se vende en las Islas Malvinas. Nosotros abastecemos a los chilenos, vendemos muy bien en Chile y Punta Arenas”, explicó Karaben. Desde ese extremo austral, la yerba cruza hacia el archipiélago y encuentra consumidores en un territorio atravesado nuevamente por la tensión diplomática.
El dato apareció en medio de una exposición destinada a explicar el negocio yerbatero, pero adquirió una dimensión política inevitable. En el auditorio estaba Federico Sturzenegger, ministro de Desregulación y Transformación del Estado y uno de los principales impulsores de los cambios que quitaron al Instituto Nacional de la Yerba Mate sus facultades para ordenar el mercado y establecer precios de referencia.
Pero Karaben no se refugió únicamente en el costado exitoso del negocio exportador. Cuando describió la situación interna, eligió una definición brutal: “El precio está para el tujes”. Según el empresario, el productor percibe apenas un tercio de lo que cobraba cuatro años atrás y esos ingresos “no le alcanzan para lo más mínimo”.
Karaben evitó atribuir el derrumbe exclusivamente a las decisiones del Gobierno nacional. “¿Es producto del Gobierno? No. La yerba tiene ciclos”, sostuvo. Explicó que el mercado pasó de una etapa de escasez a otra de sobreoferta: la producción aumentó de unos 800 millones a aproximadamente 980 millones de kilos y, con más materia prima disponible, el precio se desmoronó.
El ajuste, advirtió, recae primero sobre el eslabón más débil. “Pierde el más chiquito”. Son cerca de 12.000 productores y son ellos, especialmente los de menor escala, quienes atraviesan el momento más crítico. Pero el impacto alcanza finalmente a toda la cadena. “Estamos mal porque la yerba está mal. El mal precio es para todos”, resumió.
Su mirada también chocó con la propuesta del Gobierno de Misiones de recuperar un valor obligatorio para la materia prima. “Poner un precio mínimo es una pavada”, lanzó. Argumentó que los precios fijados administrativamente pueden terminar eludiéndose mediante acuerdos informales o notas de crédito posteriores. Desde esa perspectiva, establecer un valor de referencia no resuelve el desequilibrio de fondo ni responde la pregunta central: quién pagará efectivamente el precio mínimo que reclama la Provincia.
Karaben cuestionó, además, el cruce de responsabilidades entre Posadas y Buenos Aires. Consideró que la Provincia “le tira la pelota a la Nación”, aunque el problema no haya sido originado exclusivamente por el Gobierno nacional. Recordó que la yerba atravesó una etapa de precios muy favorables que impulsó nuevas plantaciones y amplió la oferta hasta superar la capacidad de absorción del mercado.
“¿La responsabilidad la tiene el Gobierno? No, pero sí, porque no hace nada para atender la problemática”, planteó. La frase condensó su diagnóstico: el Estado no creó por sí solo la crisis, pero tampoco puede desentenderse de sus consecuencias sobre miles de familias productoras.
La crítica más dura quedó dirigida hacia la política productiva provincial. “Misiones no tiene política agraria”, sentenció Karaben. Para el dirigente cooperativista, la crisis de la yerba mate es apenas la manifestación más visible de una debilidad estructural: la falta de diversificación. “No se puede vivir de un monoproducto”, advirtió.
La escena concentró varias de las contradicciones que rodean a la actividad. Piporé habló de exportaciones y expansión internacional frente al funcionario que condujo la apertura del mercado interno, mientras los productores misioneros denuncian una fuerte caída del precio de la hoja verde y reclaman nuevas herramientas de regulación.
Karaben describió una actividad con características difíciles de encontrar en otros sectores productivos. La yerba mate no ofrece resultados inmediatos: es un árbol que requiere alrededor de cinco años antes de entregar su primera cosecha comercial, pero luego puede mantenerse productivo durante cuatro décadas.
Esa espera inicial condiciona las decisiones de inversión y limita la capacidad de reaccionar rápidamente ante los movimientos del mercado. Cuando los precios caen, el productor no puede sustituir de inmediato el cultivo. Cuando la demanda aumenta, tampoco es posible multiplicar la oferta de una temporada a otra.
La producción se concentra prácticamente en tres países: la Argentina, Brasil y Paraguay. Dentro del mercado argentino, aproximadamente el 85 por ciento de la yerba mate se cultiva en Misiones.
Brasil, que durante años tuvo un peso mayor dentro del mapa regional, redujo parte de su superficie yerbatera ante el avance de la soja. De ese modo, el grueso de la producción quedó concentrado en la Argentina y, especialmente, en suelo misionero.
Karaben también describió un proceso de concentración productiva. Los primeros ocho establecimientos representan alrededor del 75 por ciento de la producción, mientras que los quince principales reúnen cerca del 90 por ciento.
La yerba mate, además, se mueve dentro de un mercado interno relativamente inelástico. El consumo argentino presenta pocas variaciones estructurales y deja escaso margen para crecer únicamente dentro del país.
“Si alguien sube, le ganó a otro”, resumió Karaben. En otras palabras, cuando una marca aumenta su participación, generalmente lo hace desplazando a un competidor, no porque se haya ampliado considerablemente el consumo total.
Por esa razón, la exportación se convirtió en una pieza estratégica.
El largo viaje hacia el mundo árabe
Piporé construyó una presencia especialmente fuerte en los países árabes. La relación tiene raíces históricas y comenzó a consolidarse después de la Segunda Guerra Mundial, cuando numerosos inmigrantes sirios y libaneses que habían vivido en la Argentina regresaron a sus lugares de origen llevando consigo el hábito de tomar mate.
Ese consumo, nacido de la experiencia migratoria, se transmitió entre generaciones y atravesó fronteras. En la actualidad, la yerba llega a más de 25 países del mundo árabe.
La guerra en Siria produjo nuevos desplazamientos poblacionales y contribuyó a expandir el consumo hacia otros destinos. El mate acompañó a esas comunidades como una marca de identidad, del mismo modo que sucede con los argentinos que viven en el exterior.
Karaben identificó así dos grandes perfiles entre los consumidores internacionales: el argentino nostálgico que busca sostener sus costumbres y el consumidor árabe que incorporó la yerba como parte de su propia tradición familiar.
La cooperativa también exporta a mercados alejados del consumo histórico sudamericano, entre ellos Alemania, Bulgaria, Dinamarca, Noruega y Canadá. Chile ocupa un lugar central dentro de esa estrategia, especialmente el sur del país.
Desde allí se produce la conexión más inesperada: Punta Arenas funciona como puerta de entrada de Piporé hacia las Islas Malvinas.
La presencia de Piporé en las islas aparece justo cuando la cuestión Malvinas volvió al centro de la agenda nacional. El presidente Javier Milei anunció el endurecimiento de las sanciones contra compañías que desarrollen actividades sin autorización argentina y anticipó mayores recursos para avanzar con una base naval en Tierra del Fuego.
En ese contexto, la ruta comercial de la yerba expone una paradoja. Una cooperativa nacida en Misiones, propiedad de productores argentinos y estrechamente ligada a una de las economías regionales más representativas del país, llega al territorio a través del circuito comercial chileno.
No se trata de una operación directa con origen argentino hacia las islas, sino de la expansión regional de una marca que logró instalarse con fuerza en el mercado austral. Desde Punta Arenas, el producto continúa un recorrido que termina colocando yerba misionera en las góndolas malvinenses.
Piporé, próxima a cumplir 96 años de historia, se convirtió así en una inesperada avanzada argentina. No lleva discursos ni documentos diplomáticos. Lleva yerba mate.
En el marco de la visita del presidente de la Nación, Javier Milei, a nuestra provincia, desde el Partido Agrario y Social (PAYS) expresamos nuestro más enérgico repudio a las políticas económicas y sociales que lleva adelante el Gobierno nacional y que están provocando un profundo deterioro de las condiciones de vida y de producción de miles de familias misioneras.
Misiones no puede permanecer indiferente frente a un modelo económico que profundiza las desigualdades, destruye el mercado interno y abandona a las economías regionales.
El sostenimiento de un tipo de cambio que encarece enormemente nuestra vida cotidiana y nuestra producción, mientras abarata artificialmente el consumo en los países vecinos, está provocando una caída brutal de la actividad comercial y económica en nuestra provincia. Comerciantes, trabajadores, pequeñas empresas y productores padecen diariamente las consecuencias de esta asimetría, sin que el Gobierno nacional implemente políticas concretas para compensarla.
La situación de la yerba mate es particularmente grave. La desregulación impulsada por el Gobierno nacional dejó a miles de productores y trabajadores tareferos librados a la lógica de un supuesto “libre mercado” que, en la práctica, significa precios de miseria para quienes producen y trabajan y concentración de beneficios en los eslabones más poderosos de la cadena. Más de 15.000 familias vinculadas directamente a la actividad yerbatera enfrentan una crisis que amenaza su permanencia en la chacra.
La producción forestal, uno de los pilares de la economía misionera, tampoco escapa a esta realidad. La caída de la actividad, el cierre de empresas y la pérdida de puestos de trabajo muestran las consecuencias de una política nacional que parece desconocer la realidad productiva de las provincias y, particularmente, las características de una economía regional como la nuestra.
A esto se suma una consecuencia dolorosa que no puede ser naturalizada: miles de misioneros que se ven obligados a buscar oportunidades y trabajo al otro lado de nuestras fronteras, provocando desarraigo y debilitando nuestras comunidades. Cuando un trabajador debe abandonar su tierra para poder sobrevivir, no estamos frente a una estadística: estamos frente al fracaso de una política económica.
El presidente Milei llegó al Gobierno prometiendo terminar con privilegios, corrupción y una supuesta “casta”. Sin embargo, buena parte de las decisiones adoptadas han terminado perjudicando a trabajadores, jubilados, productores, comerciantes y pequeños empresarios, mientras se favorecen intereses concentrados y sectores económicos con enorme capacidad de presión.
La mayoría de los argentinos no votó para entregar la soberanía nacional. No votó para destruir la producción argentina. No votó para que nuestras familias se endeuden para llegar a fin de mes. No votó para que nuestros jóvenes deban emigrar en busca de un futuro.
Y tampoco votó para que las provincias productivas sean condenadas al abandono.
Por eso, aprovechando su presencia en Puerto Iguazú, en esta tierra colorada que limita con Paraguay y Brasil, que conoce como pocas regiones del país las consecuencias de las asimetrías fronterizas y que alberga a una de las Siete Maravillas Naturales del Mundo, desde el Partido Agrario y Social le decimos al presidente:
Mire a Misiones. Escuche a sus productores. Escuche a sus trabajadores. Escuche a nuestros comerciantes. Escuche a nuestras familias.
Le exigimos que gobierne para el conjunto del pueblo argentino y no para los intereses de unos pocos.
Que defienda el trabajo nacional, las economías regionales y la producción.
Que respete a quienes todos los días trabajan la tierra y sostienen nuestras comunidades.
Que comprenda que la soberanía también se defiende produciendo, trabajando y viviendo dignamente en nuestra propia tierra.
Desde el Partido Agrario y Social reafirmamos nuestro compromiso con una Argentina federal, productiva, soberana y socialmente justa.
Y frente a cualquier intento de entregar nuestro patrimonio, nuestra producción o nuestra soberanía, lo decimos con absoluta claridad: