Moody’s eleva la calificación soberana de Argentina y advierte sobre la falta de ingreso genuino de divisas

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Moody’s mejora la calificación crediticia de Argentina por las reformas económicas y el acuerdo con el FMI. La calificadora subió la nota soberana en moneda extranjera y local, destacando el programa económico del Gobierno y el apoyo multilateral. Aun así, advierte sobre los riesgos de una recuperación sin ingreso genuino de divisas.

La agencia internacional Moody’s Ratings elevó este jueves la calificación crediticia de Argentina de Caa3 a Caa1 para emisiones en moneda extranjera y local, tras evaluar positivamente las reformas económicas implementadas por el Gobierno y la reactivación del vínculo con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

El ajuste de la perspectiva de riesgo-país a “estable” refleja un balance entre los avances macroeconómicos y los desafíos estructurales que persisten, especialmente en materia de reservas, balanza de pagos y gobernabilidad.

Liberalización del cepo y régimen cambiario más flexible

Moody’s subraya que el reemplazo del esquema de “crawling peg” por un sistema de flotación administrada del peso dentro de una banda ha permitido una mayor normalización del mercado cambiario. La agencia considera que estas reformas, si bien aún parciales, constituyen un paso fundamental hacia la sostenibilidad externa.

Entre los logros destacados se incluye la eliminación de restricciones distorsivas en el acceso al mercado oficial de divisas, que habían deteriorado la competitividad y obstaculizado la inversión. Esta mayor flexibilidad cambiaria está diseñada para reconstruir reservas internacionales, mitigar riesgos de sobrevaluación y facilitar una corrección ordenada de los desequilibrios externos.

Apoyo del FMI y multilaterales: refuerzo clave de reservas

El nuevo programa con el FMI –un acuerdo de facilidades extendidas por u$s20.000 millones (3% del PBI)– resulta determinante para esta mejora crediticia. De ese total, u$s12.000 millones ya fueron desembolsados en abril, y otros u$s3.000 millones están sujetos a revisiones técnicas hasta fin de año.

Además, Moody’s destaca el aporte adicional de u$s6.100 millones por parte de bancos multilaterales, lo que contribuye a fortalecer las reservas sin recurrir al endeudamiento para financiar el déficit fiscal. Esta vez, a diferencia de programas anteriores, los fondos estarán dirigidos exclusivamente a sostener la balanza de pagos.

Datos económicos: señales de recuperación y desinflación

La economía argentina mostró una expansión de 5,9% en el primer trimestre de 2025, impulsada por la recuperación de la demanda interna y una mejora en la confianza. Moody’s proyecta un crecimiento del 4% para todo el año, con una leve desaceleración al 3,5% en 2026.

La desinflación, derivada del ajuste fiscal y monetario, ha permitido una recuperación de los salarios reales, mientras que la eliminación del financiamiento del déficit por parte del BCRA libera crédito para el sector privado. “El equilibrio fiscal representa un quiebre con el largo historial de dominancia fiscal”, destaca el informe.

Riesgos latentes: reservas exógenas y balanza de servicios en rojo

Pese a los avances, Moody’s advierte que la acumulación de reservas sigue siendo exógena, es decir, dependiente de los desembolsos del FMI y multilaterales, y no del superávit externo genuino.

El informe señala que el repunte de la demanda interna y el turismo emisivo están achicando el superávit comercial y ampliando el déficit en la balanza de servicios, lo que podría requerir nuevos flujos de financiamiento para sostener las reservas en 2026 y 2027.

Activos externos del sector privado: un salvavidas potencial

Como contrapeso a los riesgos, Moody’s destaca la existencia de u$s200.000 millones en activos líquidos del sector privado argentino depositados en el exterior, equivalentes al 31% del PBI, como una posible fuente de financiamiento futuro. A esto se suma la baja deuda corporativa y balances empresariales robustos, que podrían apuntalar una mayor inversión.

Gobernanza y desafíos estructurales

La agencia mantiene una evaluación negativa en materia de gobernanza (G-5), reflejo de décadas de políticas fiscales y monetarias erráticas que han derivado en sucesivas crisis. También identificó riesgos ambientales y sociales: el impacto del cambio climático sobre el agro, elevados niveles de pobreza y un mercado laboral altamente informal.

A pesar de estas debilidades estructurales, Moody’s elevó el techo soberano en moneda local a B1 (desde B3) y en moneda extranjera a B2 (desde Caa1), reconociendo una mayor previsibilidad institucional y una menor intervención estatal en la economía.

La mejora en la calificación marca un hito para la gestión económica argentina, pero el informe de Moody’s también funciona como advertencia: sin reformas estructurales profundas y generación genuina de divisas, la sostenibilidad externa seguirá en jaque.

El avance hacia la liberación plena del cepo y la repatriación de capitales serán claves en los próximos meses. El resultado de las elecciones legislativas de octubre, en este contexto, podría definir si el gobierno obtiene el mandato político necesario para acelerar el ajuste estructural y consolidar la recuperación.

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