Diplomacia y economías regionales
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Si algún condimento le faltaba al escenario electoral, la irrupción del designado embajador de Estados Unidos en Argentina, obliga a reposicionarse. El discurso del (poco) diplomático Peter Lamelas ante el Senado de su país estuvo lleno de amenazas incompatibles con la autonomía nacional. Anticipó que se reunirá con los gobernadores para “vigilar” que no concreten acuerdos con China y opinó sobre cuestiones de política judicial interna, al subrayar que buscará “asegurar que Cristina Kirchner reciba la justicia “que bien merece”.
De ser confirmado, “me mantendré firme contra la influencia maligna de potencias adversarias en la región, ya sean actores ambiciosos o regímenes autoritarios como Cuba, Venezuela, Nicaragua, China, Irán y otros que buscan socavar los valores democráticos. Voy a trabajar para mantenerlos fuera del continente”, dijo el futuro embajador, como si 70-80-90 volvieran a repetirse.
Y agregó que recorrerá las provincias “para dialogar con los gobernadores y vigilar que no hagan acuerdos con los chinos”. “Eso puede prestarse a la corrupción, a la corrupción por parte de los chinos”, repitió.
El futuro embajador fue más allá, al describir hasta qué punto Estados Unidos buscará fortalecer al Presidente frente al peronismo en las inminentes elecciones. “Debemos seguir apoyando la presidencia de Javier Milei durante las elecciones de mitad de mandato y durante el próximo mandato para poder construir una mejor relación entre nuestros países”, detalló. Y ante una pregunta sobre la posición frente al reclamo de Argentina por la soberanía de las Islas Malvinas, sostuvo: “Estados Unidos no reconoce la soberanía sobre las islas ni para Argentina ni para Gran Bretaña. Reconocemos la administración del pueblo británico en la isla, pero mantenemos una posición de neutralidad sobre las islas. Cualquier cosa que fomente el diálogo continuo entre Gran Bretaña y Argentina es bienvenida”.
Es el Braden o Perón del siglo XXI. “Ni Monroe se animó a tanto”, dijo Cristina Fernández no en referencia a la sensual blonda, sino a la doctrina enunciada por el presidente de Estados Unidos, James Monroe ante el Congreso en 1823. Washington resumía así su apoyo a la independencia del continente con la postura “América para los americanos”, rechazando el colonialismo y las monarquías europeas. Ese “respaldo” emancipador, sirvió después para justificar intervenciones en Latinoamérica y su expansión por el hemisferio, que incluyó ocupaciones o validaciones a dictaduras aliadas.
Varios gobernadores alzaron su voz en contra de las incontinencias de Lamelas y rechazaron su designación.
En Misiones, que tiene varios acuerdos vigentes y una relación de amistad con China, se piensa igual, pero se adoptó una posición diplomática ejemplar. “Somos amigos de todos, soberanamente”, señalaron en el Gobierno.
El desdén de Lamelas por la Argentina debería ser rechazado por cualquiera que defienda los colores de la bandera. Sin embargo, Javier Milei y su Gobierno no han dicho ni mu. El alineamiento incondicional con Donald Trump obnubila al Presidente. Poco puede esperarse de una gestión que está sospechada de filtrar información sensible en contra de la Argentina. De hecho, se teme que funcionarios libertarios filtraron información a Estados Unidos para favorecer a los fondos buitre en el juicio por YPF y que la Argentina le entregue la empresa pública a Estados Unidos.
La Procuración del Tesoro tomó conocimiento del hecho y despidió a 60 empleados de inmediato, pero no hay certezas sobre la extensión de la filtración. Se habla de una posible venta de datos confidenciales y los ojos están puestos en Santiago Caputo, el asesor estrella del Presidente. Nuevamente, Milei no ha dicho una sola palabra.
Concentrado en la campaña electoral, el Presidente jugó fuerte para sostener el voto del campo. En la Sociedad Rural, anunció una importante baja de las retenciones a la soja que pasarán del 33% al 26% y enfatizó que “será permanente”. Las retenciones a la carne aviar y vacuna se reducirán del 6,75% al 5%; las retenciones al maíz, del 12% a 9,5%; las del sorgo, de 12% a 9,5%; las retenciones al girasol de 7% y 5% al 5,5% y 4%; y las retenciones a la soja del 33% al 26% y a los subproductos de soja de 31% a 24,5%, prometió.
Si se mira con lupa, la “baja” no es otra cosa que volver a un punto de partida: después de una baja temporal, el mismo Gobierno había aumentado las retenciones el 1 de julio. Las de soja pasaron de 26 a 33, las de maíz y sorgo al 12% en lugar del 9,5%, y el girasol aportará al 7%. Ahora se retrocedió un casillero para forzar la liquidación de exportaciones y conseguir dólares frescos.
Todo para la zona núcleo del “campo”, mientras que las economías regionales están atravesando una de las peores crisis, por precios y baja rentabilidad.
Esa preferencia es también parte de la discusión electoral. Lo planteó Oscar Herrera Ahuad en una entrevista con Open1017: “Si vamos a votar una ley que le genera ganancias extraordinarias a una provincia minera, yo quiero a cambio políticas para el sector yerbatero, tealero, tabacalero. Si vamos a hablar de libre mercado, yo compito contra dos países con IVA al 8%. Necesito herramientas”, reclamó.
Valoró también el reciente alineamiento entre gobernadores: “Verlos con una misma agenda es muy positivo. Hay que seguir insistiendo en la tarifa diferencial para el norte, por ejemplo. Si en el sur hay subsidios por el frío, ¿por qué no lo mismo en el norte por el calor extremo?”.
“Hay una falta de oportunidades real. Cuando te sentás con productores yerbateros o del sector forestal, todos dicen lo mismo: no hay obra pública, no hay exportaciones, no hay consumo interno. Es un combo perfecto para la recesión. La gente no quiere promesas, quiere trabajo”.
“Vamos a ir al Congreso con proyectos concretos, como un dólar diferencial para exportaciones del sector forestal, o leyes compensatorias que equilibren esta macroeconomía que excluye al norte”, concluyó.
Durante una extensa entrevista, analizó las tensiones entre Nación y provincias, la falta de reciprocidad política y las oportunidades que se pierden por no incluir a las economías regionales en el diseño macroeconómico. “¿Qué se está haciendo con el 12,7% del impuesto a los combustibles líquidos que debería ir a obras viales? ¿Dónde está ese servicio que ya estamos pagando?”, preguntó. Y fue más allá: “Tampoco se cumple con el 7% que corresponde al impuesto al dióxido de carbono, que debería destinarse a la reconversión energética y la protección de bosques nativos. Ese fondo tampoco llega”.
El diputado y ex gobernador que se postula a la Cámara baja, remarcó que “hoy la Argentina tiene superávit, pero sin salud, sin educación, sin obra pública, con recortes en universidades y jubilaciones. Así cualquiera logra superávit”, disparó. Y contrastó con la experiencia misionera: “Nosotros tenemos equilibrio fiscal sin abandonar las políticas públicas. Seguimos atendiendo salud, seguridad, programas sociales y construyendo viviendas con recursos propios”.
Ese superávit fiscal es una marca registrada de Misiones, que tiene como cimientos un bajo nivel de endeudamiento y exposición financiera. Los mismos pilares se pueden auscultar en el Presupuesto 2026 que el gobernador Hugo Passalacqua está terminando de pulir para ser presentado la semana próxima en la Legislatura. Control de gastos, inversiones en infraestructura como elementos dinamizadores de la economía y un rol activo del Estado en la contención de los sectores más frágiles.
Esas fortalezas son claves para sostener el andamiaje en momentos de alta presión. El comercio sufre el renacer de las asimetrías con Paraguay y Brasil y se sostiene en pie por la virtud de los Ahora, que retienen a clientes y consumo dentro de las fronteras. Las economías regionales también dependen del apoyo del Estado ante la retirada de Nación, como en el caso de la yerba mate, o un dólar poco competitivo, como el té, que comenzará a discutir precios, o la madera, con pocos incentivos para la exportación.
Aún así, Misiones es la potencia exportadora de la región, no sólo en volumen, sino en precios conseguidos, gracias a la industrialización de su materia prima. Es, por lejos, la que más exporta y la única con manufacturas de origen agropecuario e industrial. La base está y el respaldo es vital.
La logística es fundamental para bajar los costos y mejorar competitividad. El puerto de Posadas se ha convertido en una herramienta muy utilizada por los exportadores, con incentivos especiales para las pymes que recién comienzan o aquellas que quieren ampliar mercados. Ahora se sumará un jugador que promete abrir nuevos horizontes: se trata de la naviera Maersk, la más grande del mundo, está en negociaciones para desembarcar en la capital misionera y comenzar a operar carga, lo que ampliará frecuencias y volumen. El depósito fiscal en el Puerto facilita toda la tarea, incluso para aquellos que quieren sacar su mercadería vía aérea.
Las principales empresas están ocupando el puerto para sacar su carga y achicar costos en una sintonía fina que tiene al Estado sentado a la misma mesa.
El Gobierno usa las herramientas posibles para sostener la actividad. El miércoles a las 10 se presentará el Fondo de Garantías Misiones -un aporte de la Provincia con el Consejo Federal de Inversiones- que servirá para garantizar créditos a pymes y empresas locales. Llamativamente, la propuesta generó escaso entusiasmo en la Confederación Económica de Misiones, que el mismo día a las 10.30 convocó a una reunión para insistir en la derogación del artículo 7 de la ley que prohíbe el uso del glifosato para “proteger la productividad y competitividad de nuestra provincia”. Es curioso el posicionamiento de la cúpula empresarial: “El futuro económico de nuestra provincia está en riesgo”, reza la convocatoria de la CEM. Pero ni la productividad ni la competitividad de economías como la yerba o el té dependen hoy del glifosato, sino de factores exógenos. Más curioso aún resulta el apuro en “delinear una estrategia efectiva” en contra de la prohibición que recién empezará a regir en cinco años.
