Misiones otorgó $45.403 millones en crédito productivo con tasas bonificadas de hasta 14 puntos
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En un escenario en el que la tasa de referencia nacional ronda el 69 por ciento y el crédito se encarece para empresas y familias, Misiones decidió no esperar a que la macro mejore: salió a respaldar el entramado productivo. Entre junio de 2024 y agosto de 2025, el Ministerio de Hacienda de Misiones canalizó $45.403 millones en líneas de financiamiento con bonificaciones de tasa de entre 5 y 14 puntos porcentuales, alcanzando a 1.688 beneficiarios entre empresas, productores, cooperativas y prestadores de servicios.
Es una estrategia de protección activa que mitiga la crisis y afianza el perfil de provincia productiva y exportadora y que contrasta con una política desesperada del ministro de Economía, Luis Caputo, que llegó a convalidar un estratosférico 75,6% para asegurarse de que no quedaran pesos “excedentes” que trajeran el riesgo de presión inflacionaria o de fogonear la demanda de dólares. Esa estrategia conspira contra el crédito productivo y las inversiones.
En Misiones el corazón de la política pública es diametralmente opuesto: absorber parte del costo financiero para que el crédito vuelva a ser una herramienta posible. Así, el 78,5 por ciento de los fondos ($35.649 millones) se ejecutó con el Banco Macro y el 21,5 por ciento ($9.754 millones) con el Banco Nación, combinando instrumentos de corto y largo plazo, y focalizando en sectores estratégicos como industria, agro, forestal, tecnología, transporte y servicios.
El jueves la Cámara de Representantes declaró su beneplácito a la batería de medidas de alivio financiero, un respaldo institucional que subraya la diferencia de enfoque con la macro nacional. El respaldo institucional importa: fija posición y aporta trazabilidad pública a un esquema de asistencia que viene operando de manera sostenida en sectores clave de la economía real. En ese marco, la ingeniería financiera provincial se apoya en dos vectores: velocidad para capital de trabajo y precisión sectorial para mitigar cuellos de botella, junto con un horizonte de inversión que permite modernización y ampliación de capacidad.
La capilaridad del esquema se refleja en el número de alcanzados: 1.594 operaciones por Macro y 94 por Nación, con prioridad para capital de trabajo, descuento de cheques, inversión productiva y modernización tecnológica.
En el Banco Macro, el capital de trabajo explica la porción más relevante, con $17.435 millones colocados y bonificación de 10 puntos porcentuales hasta junio de 2025, reducida a 5 puntos desde julio, para sostener el día a día de las pymes. El descuento de cheques específico para el sector yerbatero aportó $7.422 millones y acumuló 960 operaciones (780 liquidadas y 180 aprobadas pendientes), con una decisión clave: la Provincia subsidia el 100 por ciento de la tasa para documentos a 60 y 90 días, herramienta decisiva en plena zafriña. Esa línea se extendió por otros tres meses y por tres mil millones.
Para inversión de largo plazo, se desplegaron $6.532 millones a 36/48 meses con bonificación de 7 puntos, apuntalando ampliaciones de capacidad y mejoras de productividad.
El capítulo transporte y logística sumó $2.700 millones para la compra de colectivos (seis beneficiarios, plazos de 24/36 meses, bonificación de 7 puntos) y $960 millones para maquinaria vial (también seis beneficiarios y 7 puntos de subsidio de tasa), impactando en costos logísticos y en la calidad de los servicios urbanos y rurales.
La línea de inversión tecnológica, iniciada en marzo de 2025, aportó $600 millones y elevó su bonificación de 7 a 10 puntos desde julio de 2025, atendiendo la necesidad de digitalización, automatización y mejoras de eficiencia.
El Banco Nación complementó con financiamiento sectorial y regional a tasas efectivamente pagables tras la bonificación provincial.
En energía (biomasa y gas natural a granel) se ejecutaron $3.800 millones con 7 puntos de aporte provincial, un vector crucial para industrias electrointensivas y para el desarrollo de polos productivos fuera de los grandes centros. El paquete yerbatero sumó $2.580 millones con 10 puntos bonificados, mientras que el sector forestal -columna vertebral del agregado industrial misionero- recibió $1.160 millones con 10 puntos de reducción de tasa.
Para capital de trabajo e inversión general se colocaron $1.180 millones con 14 puntos de bonificación, el mayor esfuerzo en términos de tasa, y la línea para micro y pequeñas empresas aportó $1.033,8 millones -con 57 beneficiarios, la de mayor alcance dentro del Nación-, apuntando a té, maquinaria, servicios industriales e innovación.
Más allá de los montos, el diseño importa. Misiones eligió velocidad en capital de trabajo para sostener cadenas de pago; precisión sectorial con el descuento de cheques yerbateros -donde la tasa subsidiada completamente permitió dar aire financiero a productores y secaderos-; horizonte con créditos de 36/48 meses para inversión; y modernización con una línea tecnológica que subió la bonificación cuando la macro se endureció. El resultado es un alivio directo y medible sobre costos financieros, que se traduce en empleo sostenido, capacidad operativa preservada y competitividad en sectores que exportan o sustituyen importaciones.
También hubo una gestión de vigencias pensada para no cortar el flujo: el corto plazo por Macro y la línea tecnológica se mantienen hasta el 31 de diciembre de 2025, mientras que el descuento de cheques para yerba rige hasta el 31 de octubre de 2025; las líneas del Nación continúan con reglamentaciones y cupos en ejecución, con colocaciones fuertes entre junio de 2024 y junio de 2025. Este calendario le da previsibilidad al ecosistema productivo para planificar compras de insumos, negociar precios y programar inversiones.
