En 2025 el e-commerce argentino creció bajo presión: China, precios globales y la disputa por el consumidor

Getting your Trinity Audio player ready...
Compartí esta noticia !

El año 2026 se perfila como un punto de inflexión para el comercio electrónico en Argentina y el mundo. La expansión sostenida del e-commerce, tanto local como global, ha consolidado el canal digital como uno de los pilares centrales del consumo moderno. En la Argentina, pese a un contexto macroeconómico complejo, crecimiento inflacionario y una caída prolongada del consumo presencial, las ventas online marcaron cifras crecientes que reflejan la adaptación de consumidores y comercios al entorno digital.

Al mismo tiempo, el aumento de la presencia de plataformas y vendedores de origen chino ha acelerado transformaciones en la oferta, los precios y las expectativas de los consumidores argentinos, obligando a actores locales a repensar estrategias de marca, logística y posicionamiento para competir efectivamente en un mercado cada vez más globalizado.

Alejandro Ochoa, CEO de Urban Cow comparte: “Creo que las fábricas que no se pueden adaptar y no puedan desarrollar un producto para venderlo directo al público, van a tener muchos problemas. Van a tener que mejorar e innovar, actualmente estamos en un mercado con competencia extranjera, que hace que haya que preocuparse por mejorar las instalaciones, los productos, la tecnología y los procesos de venta ecommerce”.

Los datos más recientes del sector confirman la magnitud del fenómeno. La Cámara Argentina de Comercio Electrónico (CACE) difundió los resultados preliminares de su Estudio Anual de Comercio Electrónico 2025, elaborado junto con Kantar a partir de un relevamiento sobre unas 200 empresas que venden por Internet. El informe mostró un crecimiento de la facturación del 60% en términos nominales durante 2025, alcanzando los $35.326.983 millones de pesos. Esta suba se ubicó por encima de la inflación interanual del 31%, lo que indica un crecimiento real del canal online dentro del ecosistema comercial argentino.

El estudio también reveló un fuerte dinamismo en volumen: la cantidad de unidades vendidas aumentó más de un 28% respecto de 2024, hasta alcanzar 645 millones de productos comercializados por comercio electrónico. Las órdenes de compra crecieron un 3% interanual, mientras que el ticket promedio registró una suba del 55% frente al estudio anterior, ubicándose en $143.128. Esto muestra un mercado que combina mayor cantidad de artículos vendidos con una recomposición de valores nominales por operación.

El crecimiento no fue uniforme entre rubros. En términos de facturación, el ranking de categorías con mayor peso en 2025 estuvo liderado por Pasajes y turismo, seguido por Alimentos, bebidas y artículos de limpieza, Equipos de audio, imagen, consolas, TI y telefonía, Artículos para el hogar y Electrodomésticos de línea blanca y marrón. También se destacaron Deportes, Cosmética y perfumería, productos Infantiles, Accesorios para motos y autos, y Materiales y herramientas de construcción.

Al analizar las categorías con mayor crecimiento por encima del promedio general del 60%, sobresalen especialmente los productos Infantiles, con un aumento del 209% en facturación, Materiales y herramientas de construcción con un 117%, Deportes con 71%, Electrodomésticos con 70%, Pasajes y turismo con 68% y Alimentos y bebidas con un 64%. Estos datos reflejan una ampliación del uso del canal online hacia rubros que antes tenían menor penetración digital.

Si se observa el ranking por unidades vendidas, no por facturación, el comportamiento cambia y muestra con más claridad los hábitos cotidianos de compra. Allí lideran Alimentos y bebidas, seguidos por Herramientas y construcción, Hogar, muebles y jardín, Electrodomésticos y aires acondicionados, rubros Infantiles y Accesorios para vehículos. Completan la lista Artículos de oficina e industria, Indumentaria urbana y deportiva, Artículos de limpieza y Productos de belleza.

Además, distintos informes sectoriales coinciden en que creció la proporción de argentinos que realizan compras en el exterior, especialmente a través de plataformas internacionales y marketplaces globales, fortaleciendo el comercio transfronterizo. Este fenómeno señala un cambio profundo en los hábitos de consumo digital, donde la comparación de precios y la búsqueda de variedad global pasan a ser variables centrales.

Mientras el e-commerce argentino mostró un crecimiento sólido durante 2025, el comercio electrónico global siguió dominado por China, que continúa siendo el mercado más grande del mundo en ventas online. Las proyecciones más recientes estiman que el país supera los 900 millones de compradores digitales activos.

Las plataformas chinas, como Alibaba, JD.com y la tienda internacional Temu, han impulsado cambios en la dinámica de consumo global, con precios ultra competitivos y estrategias de social commerce basadas en redes sociales y transmisiones en vivo. Este modelo acorta el recorrido entre descubrimiento y compra, y presiona a los competidores a mejorar experiencia, velocidad y precio.

En Argentina, aunque las compras cross-border no provienen exclusivamente de China, muchos consumidores adquieren productos de origen chino a través de distintos marketplaces internacionales. Esto empuja a las plataformas locales a reforzar su propuesta de valor, mejorar la logística, optimizar los tiempos de entrega y fortalecer estrategias de fidelización para no perder cuota frente a competidores extranjeros.

Desde la perspectiva de los vendedores internacionales también surgieron nuevos desafíos. Grandes jugadores como Shein y otros retailers globales enfrentaron mayores barreras comerciales, ajustes impositivos y regulaciones en distintos mercados. Aun así, la capacidad de fabricación, escala y eficiencia logística de China mantiene su atractivo como centro de oferta mundial.

Los comerciantes locales, por su parte, enfrentan retos estructurales para sostener el crecimiento online. La inflación y la pérdida de poder adquisitivo impulsan un consumidor más sensible al precio, lo que favorece la comparación permanente y la migración hacia ofertas internacionales más económicas. A esto se suman los desafíos logísticos, donde la eficiencia en la entrega se volvió un factor competitivo clave.

Otro punto crítico es la inversión en capacidades técnicas: SEO, inteligencia artificial, analítica de datos y automatización de procesos son cada vez más necesarios para competir, pero no siempre están al alcance de pequeñas y medianas empresas.

El 2025 dejó en claro que el comercio electrónico ya no es una moda transitoria, sino una transformación estructural del consumo. A nivel global, unas 2.77 mil millones de personas compraron online durante el año, lo que representa cerca del 33% de la población mundial, y se estima que el número seguirá creciendo hacia 2026.

Con China consolidando su liderazgo y Argentina mostrando un ecosistema digital cada vez más maduro, el desafío para las marcas locales será competir en un mercado donde el consumidor exige rapidez, variedad, precios competitivos y experiencias personalizadas, con estándares de servicio cada vez más altos.

Autor

Compartí esta noticia !

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin