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Carne vacuna: la apertura de EE.UU. puede diluir la ventaja que ganó Argentina

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El mercado estadounidense se convirtió en 2026 en uno de los principales motores del crecimiento de las exportaciones argentinas de carne vacuna. En los primeros siete meses del año, Argentina colocó 67.118 toneladas en Estados Unidos, tres veces más que las 22.188 toneladas exportadas en igual período de 2025. El salto modificó el mapa de destinos y elevó el peso estratégico de la relación comercial bilateral.

El crecimiento adquiere mayor dimensión al observar el total exportado, explica un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR). Según datos del INDEC, Argentina despachó 403.100 toneladas de carne vacuna entre enero y julio, un 6,7% más que durante el mismo período del año pasado. Estados Unidos absorbió el 17% de ese volumen, frente al 6% registrado un año atrás, y se consolidó como el segundo destino detrás de China.

La pregunta que ahora enfrenta el sector no es solamente cuánto puede seguir creciendo ese mercado, sino qué ocurrirá con la ventaja relativa que Argentina consiguió durante 2026 si Washington abre de manera extraordinaria el ingreso de carne proveniente de otros grandes productores.

¿Cuánto erosiona este cambio la ventaja comercial que atesora Argentina?

En lo que va de 2026, Estados Unidos se convirtió en uno de los principales dinamizadores de las exportaciones argentinas de carne vacuna.

El crecimiento de los embarques hacia ese mercado no solo modificó el mapa de destinos para nuestras exportaciones, sino que también elevó la importancia estratégica de la relación comercial bilateral.

Según datos del INDEC, durante los primeros siete meses del año Argentina exportó a todos los destinos 403.100 toneladas de carne vacuna, un 6,7% más que en igual período de 2025.

Dentro de ese total, Estados Unidos adquirió 67.118 toneladas, triplicando las 22.188 toneladas registradas un año atrás. De esta manera, se consolidó como el segundo destino de la carne argentina, detrás de China. Su participación sobre el volumen total exportado pasó del 6% al 17% en apenas un año.

El crecimiento responde, en parte, a la mayor necesidad de abastecimiento externo que enfrenta el mercado estadounidense, pero también a un cambio sustancial en las condiciones de acceso para la carne argentina.

Actualmente, Argentina dispone de una cuota de 100.000 toneladas anuales para ingresar carne vacuna a Estados Unidos con arancel preferencial: 20.000 toneladas correspondientes a la cuota establecida por tratado comercial y otras 80.000 toneladas autorizadas para 2026 por decisión de la administración Trump.

De acuerdo con los datos informados a través de la Ventanilla Única de Comercio Exterior (VUCE), al 31 de julio Argentina había certificado 61.050 toneladas, equivalente al 61% de la cuota total.

Si se consideran exclusivamente las 20.000 toneladas correspondientes a la cuota establecida por tratado comercial, las estadísticas de la Aduana estadounidense mostraban, al 3 de agosto, un nivel de ejecución del 72,5%, con 14.500 toneladas utilizadas.

De esta manera, sobre las 61.050 toneladas certificadas por las autoridades argentinas, 14.500 corresponderían a la cuota de 20.000 toneladas, mientras que las 46.550 restantes se encuadrarían dentro del cupo adicional de 80.000 toneladas, habilitado en tramos trimestrales de 20.000 toneladas.

La lectura de estos números permite inferir que los dos primeros tramos adicionales ya fueron ejecutados en su totalidad, mientras que el tercero alcanzó casi un 33%. En consecuencia, quedarían unas 13.450 toneladas por ejecutar durante agosto y septiembre.

Hasta aquí, el escenario resulta favorable para Argentina. El problema aparece con la nueva decisión anunciada por el presidente Donald Trump.

De acuerdo con lo comunicado hasta el momento, Estados Unidos habilitaría, por un período de 90 días, una cuota de hasta 300.000 toneladas de carne vacuna destinada a molienda y libre de aranceles, con el objetivo de aumentar rápidamente la oferta disponible en el mercado interno y contener el precio de la carne picada.

Trump aseguró, además, que existe un compromiso para que ese producto llegue al consumidor a un precio 25% inferior a los valores actuales de mercado. Sin embargo, hasta el momento no se conocen con precisión los mecanismos mediante los cuales se implementaría esta condición.

Para Argentina, la medida plantea una situación particular. Hasta ahora, el país contaba con una posición relativamente privilegiada entre los proveedores que podían acceder al mercado estadounidense bajo condiciones arancelarias preferenciales. La apertura de un volumen extraordinario por fuera de las cuotas habituales puede diluir parte de esa ventaja, especialmente si genera una mayor competencia entre proveedores.

Y es precisamente en este punto donde aparece Brasil.

Más allá de los acuerdos vigentes con Australia y Nueva Zelanda, que en conjunto disponen de una cuota preferencial superior al millón de toneladas, Argentina se había convertido en uno de los principales beneficiarios de las nuevas condiciones de acceso al mercado estadounidense.

Uruguay, por su parte, mantiene una cuota de 20.000 toneladas, mientras que Brasil y Paraguay comparten una cuota para terceros países de 52.000 toneladas, prácticamente agotada en los primeros meses del año.

En este contexto, Brasil aparece como uno de los países con mayor capacidad para aprovechar esta nueva ventana de importación.

La situación comercial de Brasil ayuda a explicar por qué la decisión estadounidense adquiere especial relevancia para el gigante sudamericano.

Actualmente, Brasil se encuentra virtualmente fuera de China, tras haber prácticamente agotado su cupo anual de 1.106.000 toneladas otorgado bajo el régimen de salvaguardia, quedando expuesto, para lo que resta del año, a ingresar con un arancel de prácticamente el 76,5%

Al mismo tiempo, también enfrenta dificultades para sostener el acceso a la Unión Europea. Si nada cambia en lo inmediato, a partir del próximo mes podría quedar restringido su acceso al bloque, luego de las observaciones realizadas sobre los controles vinculados al uso de productos antimicrobianos en su ganadería.

Es por ello que una apertura extraordinaria del mercado estadounidense representa una alternativa especialmente atractiva y oportuna para la industria brasileña.

Para Argentina, en cambio, el anuncio de Trump puede terminar generando un efecto paradójico: mientras el país busca consolidar su presencia en Estados Unidos y negociar la renovación del cupo adicional de 80.000 toneladas, una apertura más amplia del mercado podría favorecer a competidores con una mayor capacidad exportadora, como Brasil

La pregunta, entonces, es si este anuncio representa realmente una buena noticia o una amenaza para el mercado exportador.

La respuesta depende de la situación de cada proveedor.

Para Brasil, que en los próximos meses deberá afrontar mayores costos para colocar carne en China o incluso una eventual disrupción de sus envíos a la Unión Europea, una ventana de 90 días sin aranceles en Estados Unidos puede representar una oportunidad significativa.

Para Argentina, en cambio, el escenario es diferente. El país ya dispone de condiciones preferenciales para ingresar al mercado estadounidense y, al mismo tiempo, mantiene una fuerte presencia en China. Por eso, una apertura generalizada podría llegar a erosionar parcialmente la ventaja arancelaria conseguida durante este año, especialmente en lo que respecta al saldo del cupo adicional, cuya utilización se concentra mayoritaria mente en carne de menor valor comercial, destinada al procesamiento industrial.

Y aquí aparece una última variable que no debería perderse de vista: la política.

En un año atravesado por procesos electorales tanto en Brasil como en Estados Unidos, no sería extraño que las decisiones de los principales jugadores del mercado respondan no solo a las necesidades de abastecimiento y a la necesidad de reorientar sus flujos comerciales, sino también a objetivos políticos.

Para Argentina, el desafío será entonces doble: aprovechar la oportunidad que todavía ofrece el mercado estadounidense y, al mismo tiempo, evitar que una apertura extraordinaria termine diluyendo la ventaja comercial conseguida durante este año, especialmente de cara al próximo ciclo.

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Vaca Muerta entra en la disputa tecnológica entre Estados Unidos y China

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Vaca Muerta dejó de ser solamente una cuestión energética. La expansión de la infraestructura digital asociada al desarrollo hidrocarburífero convirtió al enclave productivo neuquino en un nuevo escenario de la disputa tecnológica entre Estados Unidos y China, con una cooperativa de servicios públicos en el centro de una controversia que ya alcanzó a la diplomacia y al Congreso.

El embajador de Estados Unidos en Argentina, Peter Lamelas, planteó públicamente la necesidad de limitar la participación de empresas chinas en proyectos vinculados con tecnología e infraestructura crítica en Vaca Muerta. Durante el AmCham Energy Summit 2026, el diplomático cuestionó el modelo de operación de las compañías chinas y puso el foco específicamente en la protección de datos.

“China exige a las empresas que le den al Estado chino acceso a cualquier dato que pasa por su tecnología y redes de IA”, sostuvo Lamelas. Según su argumento, esa situación representa un riesgo para potenciales inversores y puede dificultar la llegada de capital extranjero al desarrollo energético argentino.

La controversia escaló cuando el embajador intervino ante la Cooperativa Provincial de Servicios Públicos y Comunitarios de Neuquén Limitada, CALF, por las negociaciones que la entidad mantiene con Huawei. El proyecto contempla infraestructura de fibra óptica para Vaca Muerta y el desarrollo de un centro de datos orientado a inteligencia artificial.

Lamelas hizo público su cuestionamiento luego de enviar una carta a CALF para solicitar que frenara el acuerdo tecnológico. Posteriormente reforzó su posición con una advertencia de alcance más amplio: “La seguridad de los datos es una cuestión de seguridad nacional”, afirmó, al señalar que las empresas que evalúan invertir en Argentina necesitan garantías sobre la protección de su información y la confiabilidad de las redes.

El planteo estadounidense introduce una variable geopolítica en una cadena energética que Argentina busca expandir con inversiones de gran escala. La infraestructura digital es cada vez más relevante para operar y monitorear yacimientos, procesar información, automatizar procesos y administrar grandes volúmenes de datos. Por eso, la discusión sobre quién provee esa tecnología ya no es exclusivamente comercial.

La respuesta de CALF trasladó el conflicto hacia otra dimensión: la autonomía institucional. Directivos de la cooperativa expusieron ante la Comisión de Asuntos Cooperativos, Mutuales y Organizaciones No Gubernamentales de la Cámara de Diputados y defendieron su derecho a establecer relaciones comerciales dentro del marco legal argentino.

Yenny Fonfach Velásquez, secretaria general de CALF, remarcó que la entidad tiene 92 años de trayectoria y que comenzó como una cooperativa eléctrica para luego ampliar sus actividades hacia servicios tecnológicos y proyectos vinculados con energías renovables. La entidad, sostuvo, mantiene vínculos comerciales con compañías de distintos países y no limita sus relaciones a empresas chinas.

“No venimos ni a defender una empresa china, ni a criticar a una embajada, pero venimos a defender la autonomía de la cooperativa”, afirmó Fonfach Velásquez. El argumento apunta a separar dos debates que ahora aparecen superpuestos: la evaluación de los riesgos de seguridad asociados a determinada tecnología y la capacidad jurídica de una cooperativa argentina para contratar proveedores en el mercado internacional.

La dirigencia de CALF informó además que remitió una presentación tanto a la Embajada estadounidense como a la Cancillería argentina para solicitar precisiones sobre la naturaleza de la intervención diplomática. La preocupación central, según explicó, es determinar si existe algún requerimiento institucional concreto relacionado con seguridad, infraestructura crítica o protección de datos que pueda afectar el proyecto.

La situación adquirió mayor tensión a partir del relato del gerente de Tecnología de CALF, Sergio Fernández Novoa. Según expuso ante los diputados, recibió un mensaje de WhatsApp del agregado de Asuntos Económicos de la Embajada estadounidense, Andrew Dilts, en el que se le habría solicitado poner fin a las negociaciones con Huawei para la provisión de equipamiento y el desarrollo del data center.

De acuerdo con su testimonio, la comunicación incluyó la advertencia de que la continuidad del proyecto podría derivar en restricciones o revocaciones de visas para directivos de las cooperativas. Fernández Novoa interpretó el planteo como una cuestión de gravedad institucional y cuestionó la ausencia de respuestas de la Cancillería argentina.

La discusión plantea una cuestión más profunda para Argentina: hasta dónde puede llegar la presión de una potencia extranjera cuando una empresa o cooperativa local decide contratar tecnología de un país considerado estratégico por otra potencia. La respuesta no se limita a la relación bilateral con Estados Unidos y China, sino que involucra la autonomía regulatoria, la política exterior y la definición de qué infraestructura debe ser considerada crítica.

El caso resulta especialmente sensible porque Argentina mantiene vínculos económicos y estratégicos con China que exceden el comercio bilateral. Entre ellos se encuentran el swap de monedas utilizado como instrumento de fortalecimiento de reservas y la infraestructura espacial instalada en Neuquén. Cualquier decisión destinada a restringir la presencia china debe, por lo tanto, considerar compromisos existentes y el costo económico de alterar relaciones ya consolidadas.

Al mismo tiempo, Estados Unidos representa una fuente potencial de inversión y financiamiento en sectores estratégicos para Argentina, especialmente energía, minería e infraestructura. El Gobierno busca precisamente ampliar esos flujos de capital en el marco de una estrategia de integración económica con Washington. La presión sobre proyectos tecnológicos vinculados con empresas chinas introduce, por lo tanto, una tensión que puede afectar el margen de maniobra de la política económica exterior.

El dilema se vuelve todavía más complejo cuando la infraestructura tecnológica forma parte de un proyecto energético. Un data center, una red de fibra óptica o sistemas de inteligencia artificial pueden ser considerados herramientas comerciales por una empresa y, simultáneamente, infraestructura estratégica desde la perspectiva de un Estado.

Ahí aparece una posible salida institucional al conflicto: establecer reglas generales y transparentes para determinar qué tecnologías pueden utilizarse en infraestructura crítica, qué requisitos de ciberseguridad deben cumplir los proveedores y qué mecanismos de auditoría y protección de datos deben aplicarse, independientemente del país de origen de la compañía.

Una regulación de ese tipo permitiría desplazar la discusión desde la presión diplomática hacia criterios verificables. También podría brindar mayor seguridad a las empresas argentinas, que necesitan conocer de antemano qué condiciones deben cumplir para desarrollar proyectos tecnológicos vinculados con energía, comunicaciones e inteligencia artificial.

La disputa en torno a CALF muestra que el desarrollo de Vaca Muerta está comenzando a generar efectos que exceden la producción de petróleo y gas. La infraestructura necesaria para convertir el recurso en una plataforma energética competitiva incluye carreteras, ductos, electricidad, conectividad y capacidad de procesamiento de datos. Cada uno de esos componentes puede convertirse en un activo estratégico.

Por eso, la controversia entre Washington, Beijing y una cooperativa neuquina funciona como una señal de alerta sobre el nuevo mapa de inversiones que deberá administrar Argentina. El desafío será atraer capital y tecnología de distintos orígenes sin perder capacidad de decisión sobre infraestructura crítica, protección de datos y seguridad nacional.

La reunión entre CALF y la Embajada estadounidense, prevista para este miércoles, podría aportar precisiones sobre el alcance del reclamo. Mientras tanto, el pedido del jefe del bloque de Unión por la Patria, Germán Martínez, para convocar a representantes de la Embajada ante el Congreso anticipa que el conflicto seguirá teniendo una dimensión institucional.

Vaca Muerta aparece así en el cruce de dos agendas que hasta hace pocos años se analizaban por separado: la transición energética y la competencia tecnológica global. Para Argentina, la oportunidad consiste en aprovechar ambas sin quedar atrapada entre ellas. La condición será construir reglas que protejan los intereses nacionales, den previsibilidad a los inversores y permitan evaluar la tecnología por sus estándares de seguridad y confiabilidad, y no únicamente por la bandera de la empresa que la provee.

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China, el nuevo mercado que busca conquistar la yerba mate misionera

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La yerba mate misionera encontró una nueva vía de acceso a uno de los mercados de mayor escala del mundo. Sergio Ferreyra, empresario de San Vicente, regresó de una misión comercial de 15 días por China con un acuerdo de exportación firmado y el objetivo de sumar a otros productores de Misiones a una estrategia que busca transformar el interés inicial en negocios concretos.

Ferreyra integró una delegación organizada por Latin America International Group of China, que articuló encuentros con empresarios, funcionarios, universidades y cámaras de comercio de distintas ciudades. La agenda incluyó Beijing, Shanghái, Guiyang y otras localidades, donde el empresario llevó muestras de yerba mate, mates y bombillas para explicar cómo se prepara y consume la infusión argentina.

“En China existe una tradición milenaria en el consumo de té, y nuestro objetivo fue presentarles la cultura del mate. Tuvimos una excelente recepción”, explicó Ferreyra. La misión tuvo un resultado inmediato: formalizó un convenio con una empresa china que contempla distintas presentaciones de yerba canchada, mate cocido, yerba empaquetada y material promocional.

El acuerdo todavía requiere avanzar en aspectos operativos y comerciales, pero establece un primer vínculo directo con un comprador del mercado asiático. Ferreyra anticipó que ahora buscará reunirse con otros yerbateros interesados en participar del proceso para garantizar una oferta capaz de atender la demanda y, al mismo tiempo, ampliar la presencia de productos misioneros.

La particularidad de la experiencia es que Ferreyra no proviene originalmente de la industria yerbatera. Su actividad empresarial está vinculada a los servicios eléctricos, la energía renovable y el mantenimiento industrial de establecimientos agroindustriales. En San Vicente, además, trabaja con proyectos relacionados con paneles solares, baterías de litio y energía fotovoltaica.

Su acercamiento a la yerba mate surgió a partir de su vínculo con el sector agroindustrial y de la decisión de registrar una marca propia, Yerba Mate Margarita. La misión a China fue planteada con una estrategia más amplia: promocionar la infusión, explorar compradores, detectar oportunidades de inversión y evaluar alternativas para que empresas del gigante asiático puedan participar en proyectos productivos dentro de Misiones.

El dato que dimensiona el desafío comercial es también el que expone la oportunidad. Ferreyra calculó que apenas alrededor del 1% de las personas con las que mantuvo reuniones conocía la yerba mate. La baja penetración del producto implica una barrera cultural y comercial, pero también deja un mercado prácticamente por desarrollar.

“Acá la provincia más chica tiene como 48 millones de habitantes”, señaló el empresario al describir la escala del mercado chino. Su estrategia apunta especialmente al mate cocido, por su mayor similitud con los hábitos de consumo asociados al té, aunque también detectó interés por el mate tradicional y otros subproductos derivados de la yerba.

El objetivo, en ese sentido, no consiste solamente en enviar materia prima. Ferreyra sostuvo que para Misiones resulta más conveniente avanzar con productos terminados y con valor agregado, en lugar de limitarse a la exportación de yerba canchada. La posibilidad de ingresar con diferentes marcas, presentaciones y productos elaborados permitiría capturar una mayor proporción del valor generado por la cadena.

La experiencia también mostró la importancia de reducir intermediaciones. Latin America International Group of China funcionó como articulador para conectar a los empresarios argentinos con actores locales, pero el propósito de la misión fue generar vínculos comerciales directos con empresas, fábricas y universidades.

Ferreyra destacó particularmente el trabajo de Néstor Fernando Andrades, presidente de la organización, a quien atribuyó un papel determinante en la apertura de la agenda comercial. Según explicó, Andrades lleva 42 años construyendo vínculos entre empresarios e instituciones de Sudamérica y China, una red que permitió que la delegación accediera a reuniones que difícilmente estarían disponibles para un visitante comercial individual.

La estrategia tiene además una dimensión provincial. Durante una visita previa de Andrades a Misiones se planteó la posibilidad de impulsar inversiones chinas vinculadas con la industria alimentaria y la infraestructura. Entre las iniciativas mencionadas aparece la eventual instalación de una planta deshidratadora para legumbres, frutas y otros alimentos en las inmediaciones de Posadas u Oberá.

Ese enfoque permite ampliar la discusión más allá de la exportación de yerba mate. La búsqueda consiste en utilizar la relación comercial con China como plataforma para atraer inversiones, incorporar tecnología y generar nuevas capacidades industriales en Misiones. En paralelo, la provincia podría posicionarse como nodo logístico y productivo para empresas interesadas en operar en el mercado regional.

Para el empresario de San Vicente, la experiencia implicó también asumir el riesgo financiero de abrir una puerta comercial desde una PyME. Estimó que destinó alrededor de US$10.000 de recursos propios para concretar el viaje, una inversión que ahora busca recuperar mediante las operaciones comerciales que surjan del vínculo iniciado en China.

El primer resultado ya está sobre la mesa: un contrato de venta y una invitación para participar en septiembre de un encuentro que reunirá a unos 2.000 empresarios. El siguiente desafío será convertir ese primer acuerdo en una operación sostenida, ampliar el número de compradores y lograr que más productores misioneros puedan participar de la oportunidad.

La experiencia deja así una señal relevante para una cadena que atraviesa dificultades: abrir mercados no depende únicamente de grandes misiones oficiales o de empresas de escala exportadora. También puede comenzar con una PyME que asume el costo de viajar, lleva un producto desconocido a miles de kilómetros y encuentra un comprador dispuesto a probarlo.

Para Misiones, el desafío ahora es escalar ese primer vínculo. Si la yerba mate logra pasar de una curiosidad exótica dentro de la cultura del té a un producto comercial con distribución estable, China puede convertirse no solo en un destino de exportación, sino también en una fuente potencial de inversiones y nuevos negocios para la economía misionera.

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Argentina renovó el swap con China por US$ 19.000 millones

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La Argentina renovó el swap de monedas con China por US$ 19.000 millones con un plazo de vencimiento de cinco años.

“El Banco de la República Popular de China (PBoC, por sus siglas en inglés) y el Banco Central de la República Argentina (BCRA) firmaron la renovación de su acuerdo bilateral de swap de monedas por un monto de RMB 130 mil millones”, informó el BCRA en un comunicado. 

El BCRA afirmó: “A diferencia de los acuerdos previos, en esta oportunidad se extiende de 3 a 5 años el plazo de vencimiento del nuevo acuerdo, lo que permitirá brindar una mayor previsibilidad sobre la continuidad de esta herramienta”.

“La activación por RMB 35 mil millones (US$ 5 mil millones) iniciada a principios de 2023 se mantiene vigente para respaldar la estabilidad financiera en Argentina y dar soporte al comercio y la inversión entre ambos países”, aclaró la autoridad monetaria.

El BCRA también destacó que “la renovación de estos acuerdos afianza la estrecha cooperación entre ambas instituciones y la excelente relación que han mantenido en los 17 años transcurridos desde el primer acuerdo firmado en 2009”. De esta forma, no se verán afectadas las reservas brutas del Banco Central.

A mediados de junio, Santiago Bausili, titular de la autoridad monetaria, se había reunido con su par de China, Pan Gongsheng, a través del del simposio internacional organizado por el Banco de Pagos Internacionales (BIS) y el PBoC.

Junto a otros presidentes de bancos centrales, el encuentro sirvió para darle forma final al acuerdo anunciado esta tarde para conseguir otro plazo de extensión. En base a las autoridades asiáticas, el eje central del evento trató “sobre la situación económica global y la cooperación económica y financiera bilateral“.

El swap de monedas tenía como fecha de finalización este 6 de agosto. El BCRA había utilizado un tramo equivalente a US$ 5.000 millones para reforzar reservas y sostener la estabilidad cambiaria, y la devolución total estaba prevista para este año de manera escalonada. Según los últimos balances del BCRA, el monto pendiente se redujo a unos US$ 675 millones.

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Valdés llevó al embajador chino a tomar mate y recorrer Ituzaingó y Virasoro

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El gobernador recorrió plantas industriales yerbateras y el puerto ituzaingueño, antes lo había recibido protocolarmente en el Centro Administrativo.

“Recorrimos junto al embajador Wang Wei el puerto de Ituzaingó y el establecimiento Las Marías, en Virasoro. También, le presenté un mapa con todas zonas productivas y la red de parques industriales, para mostrar diversidad las posibilidades de inversión estratégica que tenemos”, contó el mandatario correntino.

“China y otros países ven con buenos ojos la gran inversión que planificamos en logística de alta calidad con nuevos puertos, rutas y el aeropuerto de carga pesada; a lo que sumamos la conexión estratégica con el interior del país y con Uruguay, Brasil y Paraguay”, agregó el gobernador de la provincia correntina.

Por último, destacó: “Nuestra provincia tiene enormes oportunidades y mucho futuro. Apostamos a que más empresas internacionales se radiquen acá, agreguen valor a nuestra materia prima y generen empleo. Queremos que cada vez más familias y jóvenes correntinos tengan trabajo”.

Fuente Corrientes Hoy

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