Yerba mate: las cooperativas dan señales alcistas para el precio de la hoja verde

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En la antesala del inicio de la cosecha gruesa, el mercado yerbatero sigue en tensión por el precio de la materia prima. Con un mercado desregulado y sin referencias oficiales, distintas empresas comienzan a mover fichas y a instalar valores que buscan captar volumen en un contexto de alta incertidumbre.

La novedad más fuerte llega desde el sector cooperativo: Piporé iniciará la zafra en torno a los 450 pesos por kilo de hoja verde, luego de haber pagado a sus socios cerca de 400 pesos el año pasado.

Sin embargo, desde el propio ámbito cooperativo advierten que este dato debe interpretarse con cautela y no como un piso para la industria.

“Hay que aclarar que el socio de Piporé no es solamente productor. Es productor, secadero y molinero, con marca propia. Es decir, hay una integración vertical”, explicó a Economis Martín Britez, presidente de la cooperativa.

En ese esquema, el socio factura a la cooperativa un único concepto -la hoja verde-, pero ese valor incluye también la rentabilidad de las otras etapas de la cadena, lo que distorsiona la comparación con otras industrias.

“Por eso el valor que recibe el socio de Piporé no es un parámetro válido para la discusión actual del precio de la materia prima”, remarcó el directivo. 

Las Tunas paga a sus asociados 380 pesos por kilo de hoja verde, un valor que supera ampliamente los registros que se venían manejando en las últimas semanas y que vuelve a tensionar la discusión entre productores, secaderos e industriales. Incluso, es más que los 350 pesos que ofreció el empresario sirio Omar Kassab, en Andresito. Sin embargo, la propia cooperativa admite que ese precio complica la rentabilidad de la entidad. 

Los datos de las cooperativas no pueden tomarse como parámetro lineal para toda la industria, pero sí marcan el reconocimiento implícito de que el precio promedio que está pagando el mercado está muy por debajo de los costos de producción. 

Según distintos trabajos que se están realizando en el sector productivo, el costo de producción estimado para un yerbal de alto volumen de producción en 391,2 pesos, lo que, al cargar una rentabilidad mínima del 30 por ciento, daría un precio de 508,56 pesos. El problema es que no todos los yerbales tienen ese volumen, por lo que los costos son variables de acuerdo a la chacra y zona productiva. 

Este movimiento no es aislado. Se suma a una dinámica creciente de ofertas diferenciadas, donde cada actor intenta posicionarse antes del inicio pleno de la zafra, en un mercado atravesado por sobreoferta, caída del consumo interno y dificultades en la exportación.

El precio de la hoja verde se convirtió nuevamente en el eje de conflicto del sector. Mientras algunos industriales advierten que valores altos no son sostenibles en el actual contexto de consumo deprimido, productores y sectores primarios buscan recuperar rentabilidad tras meses de pérdida de poder adquisitivo.

En ese escenario, la aparición de ofertas como la de Las Tunas marca un punto de inflexión: no solo mejora la expectativa de precio, sino que también funciona como referencia implícita para el resto del mercado.

Sin embargo, la heterogeneidad sigue siendo la norma. Hay operadores que aún se mantienen en niveles más bajos o directamente evalúan retrasar el inicio de la cosecha, lo que configura un mapa fragmentado y sin precio de referencia claro.

La desregulación del sector dejó al mercado sin herramientas de referencia institucional, lo que obliga a que los precios se definan exclusivamente por oferta y demanda.

En este contexto, cada dato -como el de Piporé o el de Las Tunas- tiene un impacto inmediato en las expectativas del sector, aunque no necesariamente se traduzca en un nuevo equilibrio de mercado.

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