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Naftas: advierten que el precio “contenido” podría trasladarse gradualmente en los próximos meses

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El reciente aumento del 1% en los combustibles aplicado por YPF abrió un nuevo debate sobre la sostenibilidad de los precios en surtidor en un contexto atravesado por la suba del petróleo internacional, los impuestos postergados y el atraso respecto de la paridad de importación.

Según un análisis elaborado desde el Instituto de Energía de la Universidad Austral, la actual estabilidad en los precios responde más a una estrategia de contención que a un equilibrio definitivo del mercado.

“El precio de los combustibles hoy no está congelado, sino contenido. Y cuando un precio está contenido, lo que existe es una presión acumulada que en algún momento termina trasladándose, ya sea de manera gradual o más acelerada”, explicó el Ing. Roberto Carnicer, director del Instituto de Energía de la Universidad Austral.

La petrolera estatal decidió extender por 45 días el esquema de “buffer”, una herramienta que busca amortiguar el impacto inmediato de la suba internacional del crudo sobre el consumidor local. Sin embargo, el informe advierte que detrás de esa moderación persisten tres factores de presión: el valor del Brent, la diferencia con la paridad de importación de refinados y los impuestos diferidos que todavía no fueron plenamente aplicados.

“El buffer cumple una función importante desde el punto de vista macroeconómico porque evita trasladar de golpe aumentos que impactan directamente sobre la inflación, el transporte, la logística y toda la cadena productiva. Pero ese mecanismo no elimina el costo: simplemente lo difiere en el tiempo”, sostuvo Carnicer.

De acuerdo con el análisis, uno de los sectores más sensibles es el agro. El gasoil premium utilizado por el campo mantiene actualmente un atraso significativo frente a los valores internacionales, lo que refleja el desalineamiento existente entre los precios domésticos y la referencia externa.

A esto se suma el componente impositivo. El Decreto 302/2026 estableció una actualización parcial de los impuestos sobre combustibles, pero dejó pendiente para junio la aplicación plena de los incrementos remanentes.

“Argentina atraviesa hoy un equilibrio transitorio. Si el petróleo internacional continúa en niveles elevados y finalmente se aplican los ajustes impositivos postergados, es esperable que aparezcan nuevos aumentos en los surtidores”, señaló Carnicer.

El especialista también remarcó el dilema estructural que enfrenta el país en materia energética. “Un petróleo más caro favorece a Vaca Muerta, mejora las exportaciones y fortalece las inversiones en shale oil. Pero al mismo tiempo encarece los combustibles internos y genera tensión sobre consumidores, empresas y transporte”, explicó.

En ese sentido, destacó que el desafío para la política energética será encontrar un equilibrio entre competitividad internacional y previsibilidad local. “La Argentina necesita desarrollar su perfil exportador energético sin volver a esquemas de atraso permanente en los precios internos, porque eso termina afectando inversiones, refinación y abastecimiento”, concluyó.

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Analytica detecta una desaceleración de precios en alimentos y el NEA aparece entre las regiones con menores subas

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Los precios de alimentos y bebidas comercializados en cadenas de supermercados volvieron a mostrar una dinámica moderada durante la segunda semana de mayo. Según el relevamiento de la consultora Analytica, la variación semanal fue de 1%, mientras que el promedio móvil de las últimas cuatro semanas se ubicó en 2%.

El dato adquiere relevancia en un contexto donde el Gobierno nacional busca consolidar una desaceleración inflacionaria como principal activo político y económico del programa de estabilización. Aunque el relevamiento se concentra únicamente en alimentos y bebidas, el comportamiento de ese rubro sigue siendo uno de los indicadores más sensibles para medir el impacto real de la inflación sobre el consumo cotidiano.

Para mayo, Analytica proyectó una suba mensual del nivel general de precios de 2,4%.

El NEA mostró una de las menores subas del país

En la segmentación regional, el NOA y el NEA registraron las menores variaciones semanales, ambas con incrementos de 0,8%.

En el otro extremo apareció la Patagonia, donde los precios avanzaron 1,3% durante la semana relevada.

Aunque el informe no desagrega provincias ni productos específicos por región, el dato posiciona al NEA dentro de las zonas donde la presión semanal sobre alimentos mostró menor intensidad relativa.

Para economías regionales como Misiones, el comportamiento de los alimentos tiene una sensibilidad particular por el peso que poseen el transporte, la logística y el consumo fronterizo sobre la formación de precios. También influye el vínculo entre salarios, consumo interno y actividad comercial, especialmente en supermercados y comercios de cercanía.

Verduras y pescados lideran las subas

El informe de Analytica mostró diferencias marcadas entre categorías.

En el promedio de cuatro semanas, las verduras encabezaron los aumentos con una suba de 7,8%, seguidas por pescados y mariscos con 4,2%.

Más atrás quedaron pan y cereales, que avanzaron 1,8%, y carnes y derivados, con apenas 0,7%.

El dato sobre carnes resulta especialmente observado por el mercado porque históricamente ese rubro tuvo una fuerte incidencia sobre los índices generales de inflación en Argentina. Una variación contenida en ese segmento contribuye a moderar el impacto mensual del IPC.

Por otra parte, el relevamiento registró una caída de 4,9% en frutas, uno de los pocos rubros con retroceso de precios durante el período analizado.

La inflación de alimentos sigue siendo una variable política central

Aunque el Gobierno sostiene que el proceso de desaceleración inflacionaria comenzó a consolidarse, la evolución de los alimentos continúa bajo monitoreo permanente por parte del mercado, las consultoras privadas y las provincias.

La razón es doble. Por un lado, se trata del componente de mayor impacto inmediato sobre el poder adquisitivo. Por otro, funciona como termómetro social del programa económico.

La moderación observada en mayo coincide con un escenario de menor emisión monetaria y estabilidad cambiaria relativa, variables que el oficialismo considera centrales para sostener el proceso de desinflación.

Sin embargo, el comportamiento dispar entre categorías muestra que todavía persisten tensiones vinculadas a estacionalidad, logística y costos específicos de producción.

La evolución de los precios de alimentos dependerá de varios factores durante mayo: comportamiento del dólar, ritmo de consumo, dinámica salarial y estabilidad en costos de transporte y abastecimiento.

También será relevante observar si la desaceleración semanal logra consolidarse en el índice mensual general o si aparecen nuevas presiones en productos sensibles.

En regiones como el NEA, donde los costos logísticos y la cercanía con mercados fronterizos influyen sobre la estructura comercial, pequeñas variaciones macroeconómicas pueden trasladarse rápidamente al precio final.

Por ahora, el relevamiento de Analytica muestra una inflación de alimentos más contenida que en meses anteriores, aunque con diferencias marcadas entre rubros y una sensibilidad todavía alta sobre productos frescos.

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Mate, vino y asado: dos consumos emblema cayeron en el arranque del año y solo el vino logró sostenerse

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El primer trimestre de 2026 dejó una postal incómoda para tres productos profundamente asociados a la identidad argentina: el mate, el vino y el asado. La comparación interanual muestra que dos de esos consumos emblemáticos retrocedieron en el mercado interno. La yerba mate cayó 2,1% y la carne vacuna sufrió una contracción mucho más pronunciada, de 10%, mientras que el vino logró escapar a la tendencia general con una mejora de 1,5%.

El dato no es menor porque permite leer, detrás de productos cotidianos, el pulso del poder de compra, la presión de los precios y las tensiones productivas de cada cadena. En el caso de la yerba mate, las salidas a mercado interno desde los molinos totalizaron 64.970.974 kilos entre enero y marzo de 2026, frente a los 66.376.744 kilos del mismo período de 2025. La diferencia equivale a una retracción de algo más de 1,4 millones de kilos en el trimestre.

El indicador de salidas a mercado interno es uno de los más utilizados para aproximarse al comportamiento del consumo en góndola, ya que comprende tanto los envíos a centros de distribución de las firmas yerbateras como las compras de mayoristas, hipermercados y supermercados. La caída se da en un contexto particular para la cadena yerbatera: mientras el consumo interno aflojó, la producción primaria mostró una recuperación. Según las declaraciones juradas presentadas ante el Instituto Nacional de la Yerba Mate, entre enero y marzo se procesaron 80.847.651 kilos de hoja verde, contra 65.018.623 kilos en el mismo trimestre del año pasado.

Mate, vino y asado: consumo interno en el primer trimestre de 2026

Variación interanual frente al primer trimestre de 2025

Producto Volumen 2026 Variación interanual Lectura
Yerba mate 64.970.974 kilos -2,1% Cayeron las salidas al mercado interno, pese a una mayor cosecha de hoja verde.
Vino 166.781.500 litros +1,5% Fue el único de los tres consumos que logró crecer en el trimestre.
Carne vacuna 512.826 toneladas -10,0% La caída más fuerte: menor oferta, más exportaciones y precios al alza.
Fuente: elaboración propia en base a datos del INYM, INV y Ciccra citados en el relevamiento.

Ese contraste marca una de las tensiones centrales del sector: más hoja verde procesada no necesariamente implica mayor tracción del mercado interno. Para Misiones, principal provincia productora del país y territorio donde la yerba mate no es solo un hábito cultural sino una economía regional estratégica, el dato confirma que la discusión de fondo no pasa únicamente por el volumen cosechado, sino por la capacidad de ordenar precios, sostener rentabilidad primaria y recuperar dinamismo de consumo en un mercado golpeado por la pérdida de poder adquisitivo.

El vino fue la excepción entre los tres productos relevados. Las ventas al mercado interno alcanzaron 166.781.500 litros en el primer trimestre de 2026, con una suba interanual de 1,5%. Marzo resultó decisivo para explicar ese desempeño: las ventas llegaron a 60,3 millones de litros, con un incremento de 8,4% frente al mismo mes de 2025.

Dentro de ese universo, el vino sin mención varietal concentró el 72,9% del volumen total del trimestre y creció 5,8% interanual. En cambio, los varietales retrocedieron 10%. Por envase, la botella explicó el 60,3% del total despachado y aumentó 1,1%, mientras que el tetra brik avanzó 4,8%. La damajuana y el bag in box quedaron en terreno negativo, con caídas de 27,9% y 42,2%, respectivamente.

La carne vacuna mostró el deterioro más fuerte. El consumo aparente en el mercado interno fue de 512.826 toneladas res con hueso entre enero y marzo, 10% menos que las 569.491 toneladas del primer trimestre de 2025. En términos absolutos, la contracción fue de 56.665 toneladas.

La explicación combina menor oferta, más exportaciones y precios más altos. Según los datos citados de Ciccra, la producción de carne vacuna fue de 700.185 toneladas res con hueso, 5,1% por debajo del mismo período del año anterior, mientras que las exportaciones crecieron 11,4%. Esa doble dinámica redujo el volumen disponible para el mercado local. Al mismo tiempo, la faena cayó 7,6% interanual, hasta 2,973 millones de cabezas.

La presión se trasladó a los mostradores. En marzo, el rubro carnes y derivados aumentó 6,9% mensual y 55,1% interanual en el Índice de Precios al Consumidor. El asado subió 68,9% frente a marzo de 2025; la paleta, 66,5%; el cuadril, 64,7%; y la carne picada común, 63,2%.

La foto del trimestre sintetiza tres realidades distintas. La yerba mate produjo más, pero vendió menos en el mercado interno. El vino encontró un piso de recuperación apoyado en marzo y en segmentos de mayor volumen. La carne, en cambio, quedó atrapada entre menor disponibilidad, recomposición del precio de la hacienda y un consumidor que ajusta cantidades frente a valores de góndola cada vez más exigentes.

Para la economía real, el dato tiene una lectura más amplia: cuando caen consumos tan incorporados a la mesa cotidiana, el problema excede a cada cadena productiva. Habla de ingresos tensionados, precios relativos en movimiento y hogares que recalculan incluso en bienes de fuerte arraigo cultural. En la Argentina de 2026, ni los consumos más identitarios quedan al margen del ajuste del bolsillo.

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Eliminación de anticipos de IIBB: “No va a tener impacto en ventas ni en el consumo”

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La eliminación del cobro anticipado de Ingresos Brutos en los accesos a Misiones, anunciada por el gobernador Hugo Passalacqua y con vigencia desde el 1 de julio, comenzó a generar las primeras reacciones en el sector comercial. Desde Posadas, el empresario Fernando Vely planteó que la medida no tendrá un impacto directo en los precios en el corto plazo, aunque sí puede mejorar la operatoria entre proveedores y pymes.

En declaraciones a Radio Open 101.7, Vely —comerciante e integrante de la Cámara de Comercio e Industria de Posadas— sostuvo que el cambio responde a un reclamo que el sector venía gestionando desde hace meses, pero llamó a moderar expectativas sobre sus efectos inmediatos.

Una reforma que desarma un esquema de casi dos décadas

La decisión del Gobierno provincial implica el fin del pago a cuenta de Ingresos Brutos en puestos de control como Centinela y El Arco, un sistema vigente desde 2007. La medida se aplicará durante 12 meses como prueba y alcanzará al 95% del padrón de contribuyentes.

Desde el Ejecutivo, se planteó como un paso hacia la simplificación tributaria: los controles quedarán limitados a la verificación documental, mientras que las grandes empresas continuarán con un esquema digital y mensual.

En términos operativos, la exclusión automática del pago a cuenta alcanza a unas 16.500 pymes, lo que modifica la relación fiscal en el ingreso de mercadería a la provincia.

Qué cambia: menos anticipos, pero impacto diferido

Desde la mirada empresaria, la principal modificación no está en el precio final, sino en la dinámica comercial. Vely explicó que el anticipo funcionaba como un costo que los proveedores trasladaban a los precios, aunque no siempre de manera uniforme.

Sin embargo, advirtió que el efecto de la eliminación no será inmediato. “Esto arranca recién en julio y muchas empresas ya hicieron sus compras de temporada”, señaló, aludiendo a la estacionalidad del comercio.

Según detalló, el impacto podría observarse recién en ciclos comerciales posteriores, como la temporada primavera-verano, cuando las nuevas condiciones fiscales comiencen a reflejarse en las listas de precios.

El Gobierno desactiva un eje de conflicto con el sector privado

La medida implica un movimiento político con impacto directo en la relación entre el Gobierno provincial y las cámaras empresarias, que cuestionaban el esquema de anticipos desde hace años.

Al eliminar el cobro en frontera, el Ejecutivo neutraliza uno de los principales reclamos del sector comercial y productivo, al tiempo que busca mejorar el clima para la inversión y la actividad.

En ese contexto, la respuesta empresaria combina respaldo con cautela. Vely reconoció que se trata de una “medida de fondo”, pero insistió en que el problema estructural sigue siendo la carga administrativa y la burocracia.

Alivio operativo más que baja de precios

De acuerdo con lo planteado por el comerciante, el principal beneficio será una mayor fluidez en la relación con proveedores, al eliminar gestiones y anticipos que generaban saldos a favor y tensiones comerciales.

También podría reducirse un recargo puntual —estimado en torno al 3%— en aquellos casos donde el anticipo era trasladado directamente al precio. Sin embargo, ese efecto dependerá de cada proveedor y de si estaba alcanzado por el régimen.

En términos generales, Vely descartó un impacto directo en el bolsillo del consumidor: “No va a tener un impacto en precios”, afirmó.

Uno de los puntos que emerge del análisis es la comparación con mercados cercanos como Corrientes o Chaco. Según el empresario, las diferencias de precios con proveedores de esas provincias estaban, en parte, vinculadas al esquema de anticipos.

La eliminación de ese costo podría contribuir a equiparar condiciones, en un contexto donde el comercio local compite no solo con otras jurisdicciones, sino también con el comercio electrónico.

La presión del e-commerce, según describió, obliga a los comercios a absorber costos para no perder competitividad, lo que limita la capacidad de trasladar cualquier ahorro al precio final.

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Colectivos en crisis en el AMBA: menos unidades, recortes en el servicio y boleto 1200% más caro

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Las paradas repletas, las largas esperas y los colectivos saturados dejaron de ser una postal excepcional para transformarse en parte de la rutina diaria en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). A pocos días de aplicarse un nuevo aumento del 5,4% en el boleto, que llevó la tarifa mínima a $753,74, el sistema de transporte público quedó otra vez bajo presión.

Las cámaras empresariales del sector advirtieron que el servicio está al borde de ser declarado en emergencia. La razón es una combinación explosiva: deuda estatal acumulada, suba persistente de costos operativos, falta de actualización en las compensaciones y una flota cada vez más reducida. Según denunciaron, el Estado mantiene una deuda superior a los $128 mil millones en concepto de subsidios y compensaciones pendientes.

A esto se suma la falta de precisiones por parte de Nación y Provincia sobre cómo se cubrirán los mayores costos derivados del incremento del gasoil y otros insumos esenciales para sostener la operación diaria.

Menos colectivos en circulación

Un informe elaborado por la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA confirma el deterioro estructural del sistema. En noviembre de 2019 circulaban en el AMBA 19.348 colectivos; en marzo de 2026 esa cifra cayó a 16.989 unidades, lo que implica casi 2.500 micros menos y una reducción cercana al 12%.

La baja no es solo estadística: impacta de manera directa en la frecuencia, en la capacidad de respuesta y en la calidad del servicio. Desde el sector empresario aseguran que durante abril la situación se agravó aún más, cuando se aplicó un recorte del 40% en la circulación como forma de presión ante la falta de respuestas oficiales.

Muchas líneas, según el relevamiento, operan actualmente apenas al 70% de su capacidad habitual.

El boleto subió más de 1200%

Mientras la oferta se achica, el costo para los usuarios se disparó. En poco más de seis años, el boleto de colectivo acumuló un aumento superior al 1200%, incluso en un contexto donde las empresas siguieron recibiendo subsidios, aunque con fuertes recortes y demoras.

El resultado es visible en cada parada: menos frecuencia, mayores tiempos de espera y unidades sobrecargadas, especialmente en horarios pico.

La situación revela una paradoja cada vez más evidente: viajar cuesta mucho más, pero el servicio responde cada vez peor.

Subsidios desordenados y deuda creciente

El informe académico también pone el foco en la compleja estructura de subsidios, repartida entre Nación, Provincia de Buenos Aires y Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Esa superposición de responsabilidades genera desajustes administrativos y dificulta una planificación uniforme del sistema.

El investigador del Instituto Interdisciplinario de Economía Política de la UBA, Rafael Skiadaressis, explicó que el principal factor de deterioro fue el fuerte aumento del precio del combustible.

Según señaló, esos mayores costos no fueron compensados de manera inmediata ni vía subsidios ni mediante actualizaciones tarifarias. Además, se acumuló una deuda vinculada al subsidio social destinado a jubilados que rondaría los $80 mil millones.

Flota envejecida y menos kilómetros

Uno de los efectos más directos del desfinanciamiento es la postergación de la renovación de unidades. Cuando faltan recursos, las empresas primero retrasan el recambio de colectivos y luego reducen la cantidad de vehículos activos.

Eso deriva en una flota más vieja, con mayores fallas mecánicas, menor confiabilidad y menos kilómetros recorridos.

Desde 2024, además, el esquema de subsidios se fragmentó aún más al dividirse por jurisdicciones, profundizando las desigualdades operativas y financieras entre empresas.

Paros y conflicto salarial

La fragilidad del sistema también quedó expuesta esta semana con nuevas interrupciones del servicio. Las líneas 707, 333, 407 y 437, operadas por la empresa Micro Ómnibus General San Martín (Mogsm) S.A., dejaron de circular en la zona norte del conurbano bonaerense por un conflicto salarial.

Los trabajadores mantienen un paro por salarios adeudados que ya supera una semana, en una nueva muestra de la tensión financiera que atraviesa el sector.

El antecedente más reciente fue el 9 de abril, cuando la reducción de frecuencias coincidió con un paro de la UTA. Aunque el Gobierno giró un anticipo de subsidios que permitió recomponer parcialmente el funcionamiento, la normalización fue desigual según la situación financiera de cada empresa.

Un sistema cada vez más caro y más frágil

El diagnóstico es claro: sin medidas estructurales, el deterioro continuará.

Menos unidades en la calle, tarifas en alza, subsidios desordenados y empresas con serias dificultades para sostener la operación conforman un escenario crítico para millones de pasajeros que dependen diariamente del transporte público.

El AMBA enfrenta así una ecuación cada vez más difícil de sostener: colectivos más caros, menos frecuentes y un sistema que, lejos de mejorar, parece avanzar hacia una crisis aún más profunda.

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