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Cómo seguir los precios de la competencia sin terminar con datos falsos

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Cualquier empresa que venda en más de una provincia termina armando una planilla de precios de la competencia. El problema aparece después, cuando esa planilla empieza a decidir cosas y nadie recuerda cómo se armó. Un dato mal tomado en marzo se convierte en una decisión de precios en julio.

Este texto es sobre la parte que casi nunca se documenta: de dónde salieron esos números y por qué dos personas mirando la misma página ven precios distintos.

El precio que ves no es el precio que existe

Los sitios de comercio arman la página según quién la pide. Leen la dirección pública de la conexión, deducen el país y a veces la ciudad, y con eso eligen lista de precios, stock y costo de envío. No hay ningún aviso en pantalla que diga que eso ocurrió.

A eso se suman otras capas. El flete se calcula desde el depósito que sirve esa zona. Los impuestos provinciales se incluyen en unos sitios y en otros no. Las promociones bancarias cambian según la región. Y muchas plataformas muestran primero a los vendedores locales, que no tienen los mismos precios que los nacionales.

Resultado: alguien consultando desde Posadas y alguien consultando desde Buenos Aires no están mirando la misma oferta, aunque la URL sea idéntica.

Dónde se rompe una planilla de precios

  • Datos tomados en distintas ciudades y cargados en la misma columna, sin aclarar de dónde salió cada uno
  • Precios sin indicar si son con flete incluido o sin flete, que es la diferencia más grande de todas
  • Consultas hechas con semanas de distancia y comparadas como si fueran del mismo día
  • Capturas guardadas sin fecha, que seis meses después no prueban nada
  • Cláusulas de ajuste atadas a un índice publicado que a su vez varía por zona

Ninguno de estos errores se ve en la planilla. Todos se ven después, cuando el margen no da lo que decía el cálculo.

Tomar el dato de la región correcta

La forma seria de hacerlo es consultar la página como si estuvieras en la zona que te interesa y comparar contra lo que ves desde tu oficina. Para eso se enruta el navegador por una salida de esa región. Proveedores como ProxyWing venden ese acceso por unos pocos dólares al mes, y para leer una página pública de precios alcanza de sobra.

Hacé la comparación en la misma jornada, para que los dos números sean del mismo día. Los precios se mueven semana a semana y una comparación armada con datos tomados con quince días de diferencia no dice nada útil sobre la diferencia regional.

Cuando el sitio empieza a devolver cualquier cosa

Quien haya intentado relevar precios en diez ciudades sabe lo que pasa después. A partir de cierta cantidad de consultas el sitio empieza a mostrar un captcha o, peor, sigue devolviendo páginas pero con valores viejos o genéricos. El relevamiento parece funcionar y en realidad ya está generando ruido.

Hay una costumbre que no cuesta nada y evita casi todo el problema: incluir en cada tanda un precio que ya conocés. Si ese número de control vuelve mal, toda la tanda es sospechosa y lo detectaste antes de que llegara a la planilla.

Qué anotar en cada fila

  • Fecha y hora de la consulta
  • Producto, marca y presentación exacta
  • Región desde la que se consultó el precio
  • Si el valor es con flete o sin flete, y si incluye impuestos
  • Sitio y vendedor
  • El número, al final

Con tres meses de eso ya tenés una serie propia. Es lo que después permite discutir un ajuste con un proveedor, y también distinguir una diferencia regional real de un sitio que ese día andaba mal.

El punto para quien decide

Los precios publicados no son hechos neutrales. Son una vista armada para quien mira, y el armado es invisible. Tratar una pantalla como si fuera el precio del mercado nacional es de donde salen las diferencias que después nadie sabe explicar. Consultar desde la región donde realmente vendés lleva unos minutos y es la corrección más barata que hay.

Preguntas frecuentes

¿Es legal relevar precios de la competencia?

Mirar una página pública de precios es investigación de mercado común. Lo que hay que leer son los términos de uso del sitio, sobre todo en lo que hace a la recolección automatizada. Las consultas manuales rara vez son un problema.

¿Alcanza con una VPN?

Para una sola región, sí. Se complica cuando querés varias ciudades en una misma jornada o cuando necesitás mantener una sesión abierta en un portal.

¿Por qué me da un precio y después el flete es otro?

Porque la mayoría de los valores publicados son sin flete y este se suma después desde el depósito que sirve la zona. Por eso conviene anotar siempre sobre qué base está tomado el número.

¿Cada cuánto conviene rehacer el relevamiento?

En rubros con precios móviles, semanal. En el resto, mensual suele alcanzar salvo que haya un faltante o una devaluación de por medio.

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Supermercados: la demanda se consolida como el principal freno y la confianza sigue en terreno negativo

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La fotografía que devuelve el comercio de alimentos y productos de consumo masivo tiene una particularidad: los empresarios esperan que los próximos meses sean algo mejores, pero todavía no encuentran señales suficientes para ampliar compras, contratar personal o apostar por una recuperación firme de la actividad.

La Encuesta de Tendencia de Negocios de supermercados y autoservicios mayoristas publicada este miércoles por el INDEC muestra que el Indicador de Confianza Empresarial (ICE) se ubicó en -1,1% en julio de 2026, todavía en terreno negativo. El índice combina la percepción sobre la situación comercial actual, las expectativas para los próximos tres meses y el nivel de stocks.

Detrás de ese número aparece un dato todavía más revelador sobre el momento del consumo: el 63,6% de las empresas identifica a la demanda como el principal factor que limita la posibilidad de aumentar su actividad comercial. Tres meses antes lo señalaba el 57,3%. Es decir, lejos de disiparse, la restricción vinculada a las ventas ganó 6,3 puntos porcentuales.

El problema central del sector ya no aparece, por lo tanto, en el abastecimiento ni primordialmente en el financiamiento. Está del otro lado del mostrador.

El diagnóstico empresario de julio continúa siendo predominantemente defensivo. Apenas 6,8% de las compañías considera que su situación comercial es buena, mientras 64,8% la define como normal y 28,4% como mala.

La diferencia entre respuestas positivas y negativas arroja un balance de -21,6%, con un indicador de difusión de 39,2%.

La serie histórica que presenta el INDEC permite observar que el balance comercial permanece claramente debajo de cero durante 2026, después de la recuperación parcial registrada hacia finales de 2025. La percepción empresaria, por lo tanto, está lejos de reflejar un escenario expansivo.

La misma cautela aparece al analizar la competencia. Un 68,2% señaló que no hubo modificaciones durante los últimos tres meses, pero 26,1% afirmó que aumentó, frente a apenas 5,7% que percibió una disminución.

En un mercado donde el consumo continúa condicionando la expansión, la pelea por cada venta adquiere mayor peso.

La composición de los factores que frenan la actividad probablemente sea uno de los elementos económicos más relevantes del informe.

La demanda concentra el 63,6% de las respuestas, muy por encima del costo laboral, que aparece en segundo lugar con 20,5%. Mucho más atrás se ubican el costo del financiamiento, con 5,7%; la competencia dentro del propio sector, 3,4%; otros factores, 3,4%; y los problemas de suministro, apenas 1,1%.

Sólo 2,3% respondió que no enfrenta ninguna restricción para incrementar la actividad.

La comparación contra tres meses atrás refuerza el diagnóstico. La demanda pasó de representar 57,3% de las limitaciones a 63,6%, mientras disminuyeron el costo laboral -de 21,3% a 20,5%-, el costo del financiamiento -de 6,7% a 5,7%- y la competencia -de 5,3% a 3,4%-.

El comportamiento de los inventarios ofrece otra pista sobre las estrategias comerciales.

El 64,8% considera que sus stocks están en niveles normales, pero 22,7% afirma que se encuentran por debajo de lo habitual y sólo 12,5% por encima. El balance resulta negativo en 10,2 puntos. Ese manejo prudente de inventarios tiene continuidad hacia adelante.

Consultados sobre el volumen de pedidos que realizarán a sus proveedores entre agosto y octubre, 83% anticipó que no habrá cambios, 12,5% espera disminuirlos y apenas 4,5% proyecta aumentarlos. El balance es de -8%.

El crédito continúa siendo una dificultad

El escenario financiero tampoco aparece despejado. El 27,3% de los empresarios califica como mala la situación financiera de su compañía, contra 10,2% que la considera buena y 62,5% que la define como normal. El balance se ubica en -17%.

Más marcado es el diagnóstico cuando la consulta se concentra específicamente en el crédito.

Un 33% considera difícil el acceso al financiamiento, 63,6% lo califica como normal y solamente 3,4% dice que resulta fácil. El balance es de -29,5%, uno de los indicadores más negativos de toda la encuesta.

Durante julio, 60,2% de supermercados y autoservicios mayoristas afirmó haber aumentado sus precios promedio de venta. Otro 37,5% señaló que permanecieron sin modificaciones y apenas 2,3% informó reducciones.

Pero quizás más relevante sea lo que las empresas esperan hacia adelante.

Para el trimestre agosto-octubre, 62,5% anticipa nuevos aumentos de sus precios promedio, mientras 37,5% prevé mantenerlos y ninguna de las empresas relevadas proyecta disminuciones.

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La inflación en el NEA aceleró en julio, en línea con el dato nacional

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El Índice de Precios al Consumidor (IPC) de la región del NEA registró un alza del 2,0% en el mes de julio de 2026, presentando una aceleración respecto al mes anterior. A nivel acumulado del primer semestre los precios del nordeste crecen 22,3% y 36,9% en la trayectoria interanual; en los dos últimos los casos, el NEA muestra la mayor suba del dato de inflación del país.

En el NEA, la suba mensual de julio 2026 presentó una aceleración de 0,1 puntos porcentuales respecto al mes previo (1,9% en junio 2026), levemente inferior a la observada para el total país (+0,2 p.p.). A nivel interanual, la suba de precios fue del 36,9%, su mayor nivel desde junio de 2025.

En la comparación con las otras regiones del país, el NEA presentó la tercera mayor suba mensual de precios de todo el país, al tiempo que sostiene el incremento más alto en el acumulado anual y en la trayectoria interanual, tal como se había visto en los meses previos.

Educación y Recreación y Cultura explicaron las subas más fuertes del mes

Desagregando por divisiones, durante julio hubo seis divisiones que mostraron expansiones superiores al total general regional: la más fuerte se vio en Educación con 7,5%, una suba de muy fuerte intensidad que es poco frecuente para el mes en cuestión, por lo que podría estar apoyado en fuertes incrementos de cuotas de establecimientos privados (tanto en educación formal como no formal); le siguió Recreación y Cultura con 4,0% (con mayor fuerza en artículos de librería, papelería y otros); y más atrás se ubicaron Vivienda, agua, electricidad, gas y otros (3,9%, otra vez empujado por energía eléctrica y gas y en menor medida, pero significativo, de alquileres); Salud (2,7%, traccionado por prepagas), Comunicación (2,3%) y Restaurantes y Hoteles (2,0%).

A su vez, las divisiones que arrojaron alzas inferiores al nivel general regional fueron Bienes y Servicios varios (1,9%), Alimentos y bebidas no alcohólicas (1,5%), Equipamiento y Mantenimiento del Hogar (1,4%), Transporte (1,3%), Bebidas Alcohólicas y Tabaco (1,3%) y Prendas de vestir y calzado (0,0%).

En el análisis de la comparación interanual, la división de Vivienda y servicios sostiene el liderazgo en la región con +72,8%, casi dos veces más que el nivel general regional (36,9%); le sigue Educación (45,8%) y Alimentos y bebidas no alcohólicas se cuela en el podio con 40,7%; a su vez, Prendas de vestir y calzado (13,7%) muestra la menor suba año/año.

¿Qué pasó con los alimentos?

En julio 2026, la división de Alimentos y bebidas no alcohólicas presentó un alza del 1,5%, el mismo nivel de suba que había mostrado el mes anterior. En este marco, los rubros de mayor suba durante julio dentro de este grupo fueron en Verduras, tubérculos y legumbres (6,7%), Pan y Cereales (1,9%), y Azúcar, dulces y golosinas (1,8%); por el contrario, la Carne mostró la mejor suba del mes en la región (0,2%).

Los precios Estacionales impulsaron el resultado regional; lo destacado: los Núcleo volvieron a desacelerar

Al observar los resultados de julio por categorías de precios, se observa que los precios Estacionales, en línea con el nivel país, fueron los de mayor crecimiento en el NEA con 3,6%, acelerando fuertemente contra el mes previo (+1,6 p.p.); por su parte, los precios Regulados se mantuvieron con la misma intensidad del mes anterior, mostrando una suba del 2,9%. En este marco, se destaca el comportamiento de los precios Núcleo, que desaceleraron por cuarto mes consecutivo: la suba de julio fue de 1,5% (-0,1 p.p. contra el dato de junio).

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La inflación volvió al terreno ascendente: 2,1% en julio y el NEA mantiene la mayor suba interanual

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La inflación argentina volvió a moverse hacia arriba. No fue un salto brusco, pero sí un cambio en la trayectoria que venía mostrando el Índice de Precios al Consumidor: después de tres meses consecutivos de desaceleración, el IPC aumentó 2,1% en julio, dos décimas por encima del 1,9% de junio, según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).

Con ese resultado, los precios acumularon un incremento de 19,3% durante los primeros siete meses de 2026, mientras que la inflación interanual llegó al 33,8%. También en esta última medición hubo una leve aceleración respecto de junio, cuando había sido de 33,5%.

La secuencia mensual permite dimensionar el cambio. Después del pico de 3,4% de marzo, el IPC descendió a 2,6% en abril, 2,1% en mayo y 1,9% en junio. Julio, con 2,1%, interrumpió así tres meses consecutivos de desaceleración.

El movimiento no alcanza por sí solo para definir un cambio de tendencia, pero sí revela una resistencia: la inflación todavía encuentra componentes capaces de correr bastante más rápido que el promedio.

Turismo y recreación encabezaron las subas

La división con mayor incremento a nivel nacional fue Recreación y cultura, con 5%. Le siguieron Restaurantes y hoteles, con 2,8%; Salud, 2,5%; Comunicación, 2,4%; Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, 2,2%; Bienes y servicios varios, 2,2%; y Equipamiento y mantenimiento del hogar, 2,1%.

Los Alimentos y bebidas no alcohólicas aumentaron 2%, una décima por debajo del nivel general.

En el otro extremo apareció un dato poco habitual: Prendas de vestir y calzado cayó 1,3%, convirtiéndose en la única de las doce divisiones del IPC nacional que registró una variación negativa durante julio. Bebidas alcohólicas y tabaco, con 1,5%, mostró la segunda variación más baja.

La composición del índice aporta otra señal significativa. Mientras los bienes aumentaron 1,6%, los servicios avanzaron 3,1%, prácticamente el doble. En la comparación interanual la brecha también es marcada: los bienes acumulan un incremento de 29,7%, frente al 42,5% de los servicios.

La inflación, de ese modo, ya no pasa exclusivamente por las góndolas. Los servicios mantienen una velocidad considerablemente mayor.

El núcleo quedó debajo del 2%, pero los estacionales saltaron 4,5%

La apertura por categorías permite afinar todavía más la lectura. Los precios estacionales aumentaron 4,5% en julio, mientras que los regulados avanzaron 2,1% y el IPC Núcleo subió 1,8%.

Que el núcleo haya permanecido debajo del nivel general es uno de los datos relevantes del informe. Pero al mismo tiempo, la aceleración de los estacionales y el comportamiento de distintos servicios terminaron llevando nuevamente al IPC general por encima del 2%.

NEA: una décima debajo en julio, pero primero en el acumulado

En julio, el NEA registró una inflación de 2%, una décima por debajo del promedio nacional. Compartió ese nivel con las regiones Pampeana, Noroeste y Patagonia. El GBA tuvo la mayor inflación mensual, con 2,3%, mientras que Cuyo presentó la menor, con 1,9%.

Si se mirara únicamente julio, el Nordeste aparecería en una posición intermedia.

Pero la fotografía cambia radicalmente al ampliar el horizonte.

Entre diciembre de 2025 y julio de 2026, los precios acumularon en el NEA un incremento de 22,3%, exactamente tres puntos porcentuales por encima del 19,3% nacional.

Es, además, la inflación acumulada más alta de todas las regiones argentinas.

Detrás aparecen el Noroeste, con 20,2%; GBA, 19,4%; Pampeana, 19%; Cuyo, 18,6%; y Patagonia, 17,5%.

La distancia entre los extremos es considerable: entre el 22,3% del Nordeste y el 17,5% de Patagonia existen 4,8 puntos porcentuales de diferencia en apenas siete meses.

El NEA también tiene la inflación interanual más alta

La misma señal aparece al comparar los precios contra julio del año pasado.

La inflación interanual del NEA alcanzó 36,9%, frente al 33,8% del promedio nacional: una brecha de 3,1 puntos porcentuales.

Nuevamente, se trata del registro más alto entre las seis regiones relevadas por el INDEC.

Le siguen el Noroeste, con 34,2%; GBA y Cuyo, ambos con 34%; Pampeana, con 33,4%; y Patagonia, con 31,8%.

El dato permite poner en perspectiva el 2% de julio. Aunque durante el último mes el NEA se ubicó apenas debajo del promedio nacional, la inflación acumulada previamente continúa colocando al Nordeste en la parte superior del mapa inflacionario argentino.

Y detrás de esa diferencia aparecen algunos componentes muy concretos.

Vivienda, el gran diferencial inflacionario del Nordeste

Uno de los datos más contundentes del informe está en Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles.

Durante julio, esta división aumentó 3,9% en el NEA, contra 2,2% a nivel nacional. Pero la diferencia se vuelve mucho más profunda cuando se amplía la comparación.

Desde diciembre, los precios vinculados a vivienda acumulan un incremento de 51,7% en el Nordeste, frente al 27,9% nacional.

Es decir, la suba regional prácticamente duplica el promedio del país.

En términos interanuales, la diferencia es todavía más contundente: Vivienda aumentó 72,8% en el NEA, contra 48,9% nacional.

Ese comportamiento ayuda a explicar una parte importante de la brecha inflacionaria acumulada entre el Nordeste y el resto de la Argentina.

Educación saltó 7,5% en un solo mes

El otro movimiento que sobresale en julio es Educación.

Mientras a nivel nacional aumentó 1,9%, en el NEA trepó 7,5%, convirtiéndose en la división con mayor aumento mensual de la región.

Desde diciembre, Educación acumula una suba de 41,1% en el Nordeste, frente al 26,9% nacional. En doce meses, el incremento regional alcanza 45,8%, contra 40% para el conjunto del país.

También hay componentes que mostraron una dinámica diferente. Los Alimentos y bebidas no alcohólicas aumentaron 1,5% en el NEA durante julio, medio punto menos que el 2% nacional.

Sin embargo, otra vez aparece el peso de la inflación acumulada: desde diciembre, los alimentos aumentaron 23,2% en el Nordeste, contra 20,1% nacional; y en doce meses acumulan 40,7%, frente al 34,5% del país.

Alimentos y vivienda explicaron más de la mitad de la inflación de julio en el NEA

La incidencia permite ir un paso más allá de observar qué precio aumentó más. Mide cuánto aportó cada división al resultado general.

En julio, Alimentos y bebidas no alcohólicas aportaron 0,56 puntos porcentuales a la inflación del Nordeste. Vivienda sumó otros 0,49 puntos.

Entre ambos explicaron 1,05 puntos de los 2 puntos de inflación regional del mes: algo más de la mitad del IPC del NEA.

El fenómeno es todavía más visible en el acumulado.

De los 22,3 puntos de inflación que acumula el Nordeste desde diciembre, Alimentos explican 8,51 puntos y Vivienda otros 5,32 puntos. En conjunto aportaron 13,83 puntos, aproximadamente el 62% del aumento acumulado del nivel general.

Ahí aparece probablemente la clave económica más relevante del informe: la mayor inflación del Nordeste no surge únicamente de consumos secundarios o movimientos estacionales. Una porción decisiva está asociada a alimentos y al costo de la vivienda y sus servicios, dos componentes con fuerte impacto sobre el presupuesto cotidiano de los hogares.

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A pesar de la caída en las ventas, el precio de la nafta no baja en el interior

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La venta de combustibles volvió a mostrar números en rojo. Durante junio se comercializaron al público 1.331.423 metros cúbicos, lo que representó una caída del 2,92% respecto de los 1.371.462 metros cúbicos vendidos en igual período del año pasado, según el informe elaborado por el medio especializado Surtidores. 

De esta manera, el sector acumuló cinco meses consecutivos de bajas interanuales, confirmando la tendencia que viene marcando el comportamiento de la demanda desde comienzos del año.

El relevamiento de la Secretaría de Energía de la Nación también mostró que la comparación con mayo dejó un resultado negativo del 3,07%, convirtiéndose en el segundo mes con menor nivel de ventas del primer semestre, únicamente por encima de febrero. 

De acuerdo con Surtidores.com, el comportamiento no fue uniforme entre los productos. Así, mientras las ventas de Gasoil G3 registraron un crecimiento interanual del 4%, en sentido contrario, la comercialización del Gasoil G2 mostró un descenso del 8,9%.

Por su parte, las naftas también reflejaron una demanda más moderada. La súper disminuyó 2,06%, mientras que la Premium registró una baja de 1,45%.

El monitoreo también muestra diferencias significativas en el comportamiento según las provincias. Neuquén encabezó el crecimiento interanual de las ventas de combustibles con un 7,7%, mientras que en el otro extremo aparecieron Salta, con una baja del 11,3%; Formosa, con 9,2%; La Rioja, con 7,9%; Jujuy, con 7,7%; y Córdoba, con 7,5%. Buenos Aires, el principal mercado del país por volumen, redujo sus despachos 1,8%, siempre respecto de junio de 2025.

Pese a ese comportamiento, el precio del litro de nafta en el interior evidenció un alza promedio de 2,8% en relación a mayo, con valores nominales que variaron desde los 1.745 y hasta los 2.773 pesos por litro según la localidad, de acuerdo con el relevamiento que realiza mes a mes la Fundación COLSECOR considerando las pizarras de las estaciones de servicios Axion, DAPSA, Puma, Shell e YPF.

En tanto, en Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) el valor del litro de nafta casi se mostró sin cambios, al registrar una suba de sólo 0,3% mensual.

Al considerar los valores nominales, se observó una brecha de alrededor de mil pesos, ya que el precio promedio en el interior se ubicó en 2.107 pesos, mientras que en CABA fue de 2.043 pesos.

Por su parte, los valores en el precio del gasoil mostraron una brecha nominal de 160 pesos entre el interior y la ciudad capital al promediar los 2.272 pesos por litro en las 30 localidades relevadas, y los 2.112 pesos en CABA.

Estos números muestran un incremento mensual de 0,8% en el interior, mientras que en Ciudad de Buenos Aires el alza en el precio fue de 0,3% respecto de mayo.

Volvió a crecer la brecha 

El Relevamiento de Precios (RePre) que realiza la Fundación COLSECOR también monitorea el comportamiento del valor de la bolsa de cemento, principal insumo de la industria de la construcción.

Así, se observó que luego de dos meses en los que se registraron diferencias de precios entre el interior y la ciudad capital de sólo 5% (la menor desde que se tienen registros), la brecha volvió a ampliarse, en este caso hasta el 8% en junio, luego de que el valor de la bolsa en CABA se ubicara en 17.300 pesos en los corralones de referencia, mientras que en el interior el precio promedio de las 30 localidades relevadas fue de 15.899 pesos.

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