Sáenz respaldó a Passalacqua: “Al gobernador lo eligió la gente”
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La cumbre del Norte Grande realizada en Posadas dejó acuerdos económicos, reclamos por infraestructura y energía, pero también una fuerte definición política. El gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, expresó un respaldo explícito a su par misionero, Hugo Passalacqua, reivindicó su legitimidad como mandatario elegido por el voto popular y lanzó duras críticas contra la conducción política que ejerce Carlos Rovira en Misiones.
Sin nombrarlo inicialmente, Sáenz habló del “ingeniero”, cuestionó que las decisiones políticas provinciales puedan tomarse por fuera del gobernador y terminó dejando una de las frases más contundentes de la jornada: “No puede gobernar un fantasma”.
El mandatario salteño enmarcó sus declaraciones en un respaldo político a Passalacqua en momentos de reconfiguración de la política misionera.
“Esto también es una muestra de apoyo al gobernador de Misiones en lo político, porque es importante”, afirmó Sáenz.
Recordó además su relación con dirigentes misioneros y particularmente con el exgobernador Oscar Herrera Ahuad. “Yo lo he visto al gobernador, lo he visto a Oscar Herrera Ahuad en su momento, he tenido la posibilidad de compartir con él y defender a los misioneros, y me parece fundamental este proceso que están viviendo acá en Misiones”, sostuvo.
“Lo eligió la gente a él”
Consultado sobre si acompañaría políticamente a Passalacqua ante una eventual candidatura, Sáenz fue todavía más lejos. Señaló que su respaldo no depende exclusivamente de una candidatura futura, sino de reconocer quién tiene actualmente la responsabilidad institucional de gobernar Misiones.
“Yo lo voy a acompañar seguramente si es candidato, pero más que nada acompaño la decisión de gobernar. Al gobernador lo eligió la gente a él”, afirmó.
Fue entonces cuando lanzó la frase más fuerte de su intervención: “No puede gobernar un fantasma, un señor ingeniero que no lo conoce nadie. O por lo menos no lo conozco yo”.
La referencia apuntó directamente a Carlos Rovira, ingeniero y conductor histórico del espacio político que gobernó Misiones durante las últimas dos décadas, aunque Sáenz evitó pronunciar inicialmente su nombre.
“No sé, no lo vi. Creo que se llama…”, ironizó el gobernador salteño antes de insistir en que su posición pasa por respetar la legitimidad democrática de quien fue elegido para ejercer el Poder Ejecutivo.
Sáenz sostuvo que su posición no responde solamente a las relaciones internas de la política misionera, sino a una concepción sobre el ejercicio del poder provincial.
“Yo acompaño a los gobernadores, acompaño a la gente que ha sido elegida por la gente y está bueno que sea democrático”, afirmó.
El gobernador salteño incluso reveló que intentó comunicarse en una oportunidad con Rovira, pero que nunca recibió respuesta.
Según relató, la necesidad del contacto surgió a partir de la relación parlamentaria entre dirigentes de ambas provincias.
“Yo he compartido bloque, los salteños compartimos bloque con los misioneros, y me dicen: ‘Hay que hablar con el ingeniero’. Bueno, yo creo que le mandé un mensaje una vez y nunca me contestó”, contó.
Ante la consulta de los periodistas sobre ese episodio, Sáenz agregó con ironía: “Parece que estaba con los horarios cambiados porque no vive acá”.
Cuando se le pidió precisar si se refería a una ausencia física o a un desconocimiento de la realidad provincial, respondió: “Desconozco por qué no vive acá, pero sí lo que sé es que por teléfono digita y dice qué es lo que hay que hacer o no hay que hacer para los misioneros”.
Un respaldo político a Passalacqua
Las declaraciones de Sáenz adquieren particular relevancia porque fueron pronunciadas en Posadas y en el contexto de una reunión que reunió a los mandatarios de las diez provincias del Norte Grande.
A diferencia de otros gobernadores, que concentraron sus declaraciones posteriores a la cumbre en energía, infraestructura, gas, economías regionales y la relación fiscal con la Nación, el mandatario salteño introdujo abiertamente la situación política interna de Misiones.
Ante la pregunta sobre el mensaje que había enviado a Rovira y que, según relató, nunca fue respondido, Sáenz cerró cualquier posibilidad de relativizar su cuestionamiento: “Nunca me lo contestó y tampoco quiero que me lo conteste”.
La definición más política llegó sobre el final: “Está bueno que sea democrático y sea de una vez por todas. Misiones, ¿hace cuánto tiempo que venimos esperando que el ingeniero decida qué es lo que van a hacer los misioneros?”.
Las palabras de Sáenz convirtieron así el cierre de la cumbre regional en algo más que una discusión sobre la agenda del Norte Grande. El gobernador salteño respaldó públicamente el liderazgo institucional de Passalacqua y cuestionó, sin demasiados rodeos, el poder político que Rovira mantiene sobre las decisiones del oficialismo misionero.
En un encuentro pensado para mostrar la unidad regional de los diez gobernadores frente a la Nación, Sáenz dejó además un mensaje hacia adentro de Misiones: para el mandatario salteño, la autoridad política debe estar en manos de quien recibió el mandato popular para gobernar.
