Día de los Abuelos: fuerza, movimiento y nutrición, claves para cuidar la autonomía en adultos mayores

Mantener la masa muscular, incorporar actividad física adaptada y asegurar una alimentación adecuada son algunos de los pilares que pueden contribuir al bienestar y la calidad de vida con el paso de los años.

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Cada 23 de agosto se celebra en Argentina el Día de los Abuelos, una fecha que también puede ser una oportunidad para poner en agenda el cuidado de la salud durante la adultez mayor. Con el paso de los años, preservar la fuerza, la movilidad y la masa muscular adquiere cada vez mayor importancia para sostener la independencia y realizar las actividades de la vida cotidiana.

Uno de los principales desafíos en esta etapa es la pérdida progresiva de masa y fuerza muscular. Por eso, mantenerse en movimiento y trabajar la musculatura de manera adecuada puede jugar un papel importante para conservar la funcionalidad y la autonomía. 

“La actividad física es indispensable para mantener la masa magra, junto con una alimentación adecuada, para que los resultados sean sostenibles” , explica el médico del deporte Carlos Ulloa, miembro del Consejo Consultor de Nutrición de Herbalife.

No se trata de entrenar más, sino de moverse mejor 

En adultos mayores, el objetivo del ejercicio no debería ser alcanzar intensidades extremas, sino favorecer la fuerza, el equilibrio, la movilidad y la capacidad para desenvolverse con mayor seguridad en las tareas diarias. 

Caminar a un ritmo moderado, hacer ejercicios de movilidad, natación o actividades acuáticas y sumar ejercicios de fuerza adaptados a las posibilidades de cada persona son alternativas que pueden formar parte de una rutina activa. 

El entrenamiento de fuerza ocupa un lugar especialmente importante, ya que puede contribuir al mantenimiento de la masa magra, mejorar el metabolismo y fortalecer los huesos. También conviene incorporar actividades orientadas al equilibrio y la estabilidad, que pueden ayudar a desenvolverse con mayor seguridad y reducir el riesgo de caídas.  

Las actividades de mayor impacto o intensidad, en cambio, deberían evaluarse según la condición física, los antecedentes y las necesidades de cada persona, idealmente con orientación profesional. La clave es encontrar una actividad que pueda sostenerse en el tiempo y adaptarse a cada etapa de la vida. 

Proteína y masa muscular: una relación que cobra más importancia 

La actividad física es solo una parte de la ecuación. La alimentación también resulta fundamental para preservar la masa muscular. 

La proteína aporta los aminoácidos que el organismo necesita para mantener y reparar el tejido muscular. Por eso, resulta importante asegurar una ingesta adecuada y distribuir las fuentes proteicas a lo largo del día. 

“Puede ser útil distribuir el consumo de proteína a lo largo del día, en todas las comidas y también en los snacks, para favorecer la síntesis muscular y la saciedad”, señala Clara Lucía Valderrama, miembro del Consejo Consultor de Nutrición de Herbalife.  

Entre las fuentes de proteína que pueden incorporarse a la alimentación diaria se encuentran los huevos, el pescado, el pollo, los lácteos, las legumbres y otras alternativas de acuerdo con las preferencias y necesidades de cada persona. 

Cuando alcanzar los requerimientos nutricionales exclusivamente a través de las comidas resulta difícil, los batidos proteicos o suplementos nutricionales pueden ser una alternativa práctica para complementar la alimentación, siempre de acuerdo con las necesidades individuales y bajo orientación profesional. 

La fuerza también es calidad de vida 

Mantener la masa muscular no está relacionado únicamente con la práctica deportiva. Los músculos intervienen en acciones cotidianas como levantarse de una silla, subir una escalera, caminar, mantener el equilibrio o cargar objetos. 

Por eso, cuidar la musculatura a medida que pasan los años puede tener un impacto directo sobre la independencia y la capacidad para sostener una vida cotidiana activa

Hábitos que acompañan el bienestar en la adultez mayor 

Además del ejercicio y la alimentación, otros hábitos también forman parte de una rutina orientada al bienestar: 

  •     incorporar movimiento de manera regular;  
  •     realizar ejercicios de fuerza adaptados;  
  •     consumir fuentes de proteína a lo largo del día;  
  •     mantener una hidratación adecuada;  
  •     priorizar un buen descanso;  
  •     realizar controles médicos periódicos;  
  •     adaptar la actividad física a las capacidades individuales.  

En el Día de los Abuelos, el mensaje es simple: sumar movimiento, cuidar la alimentación y preservar la fuerza son herramientas que pueden contribuir a mantener la autonomía y disfrutar esta etapa de la vida con mayor bienestar

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