Pedido a Nación para reactivar el turismo: en Iguazú reclaman ayuda para pagar salarios y recuperar el Previaje
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El turismo de Puerto Iguazú, uno de los principales motores económicos de Misiones y una de las puertas de entrada más importantes del turismo internacional a la Argentina, comienza a mostrar señales de preocupación entre sus prestadores. La caída de la actividad, las dificultades para afrontar los costos operativos y la necesidad de preservar los puestos de trabajo llevaron a un empresario hotelero a elevar un pedido urgente de asistencia al Gobierno nacional, con una batería de medidas que incluye subsidios salariales, alivio impositivo, créditos a tasa cero y el regreso del Previaje.
La solicitud fue presentada este viernes 9 de octubre por Omar Luis Masulo, propietario de Cabañas Castillo Iguazú, quien dirigió una carta al secretario de Turismo, Ambiente y Deportes de la Nación, Daniel Scioli, para advertir sobre la delicada situación que atraviesan los establecimientos turísticos y reclamar herramientas extraordinarias que permitan sostener la actividad hasta la llegada de la temporada de verano de 2027.
El planteo nace de una preocupación concreta: mantener las puertas abiertas y evitar despidos en un contexto en el que los ingresos no alcanzan para acompañar las obligaciones salariales, previsionales y operativas de las empresas.
En su establecimiento trabajan tres personas registradas. Masulo asegura que sostener esos empleos se convirtió en un esfuerzo cada vez mayor y advierte que la situación puede ser todavía más compleja para hoteles y emprendimientos de mayor escala, cuya estructura de costos laborales es considerablemente más elevada.
“No queremos que se pierdan puestos de trabajo. Para nosotros, cada uno de los tres empleados de nuestro complejo forma parte de la familia de Cabañas Castillo Iguazú”, expresó en la carta dirigida al funcionario nacional.
El empresario explicó que todos sus trabajadores están registrados y que actualmente debe hacer “verdaderos malabares” para cumplir con las obligaciones salariales y previsionales.
“No queremos ni imaginar cómo estarán haciéndole frente aquellos hoteles o establecimientos de mayor envergadura que necesitan mucha más mano de obra”, agregó.
La advertencia refleja una de las principales vulnerabilidades del negocio turístico: cuando cae la ocupación, los ingresos se reducen inmediatamente, pero buena parte de los costos permanece prácticamente inalterada. Salarios, cargas sociales, mantenimiento, servicios e impuestos deben afrontarse independientemente de la cantidad de habitaciones ocupadas.
En una plaza como Puerto Iguazú, donde el turismo moviliza una extensa cadena de valor que incluye alojamiento, gastronomía, transporte, excursiones, comercio y servicios, las dificultades de los establecimientos pueden trasladarse al conjunto de la economía local.
Volver al ATP: que Nación cubra hasta el 50% de los salarios
La propuesta central de Masulo es recuperar mecanismos de asistencia similares a los que se implementaron durante la pandemia, cuando el Estado nacional intervino para sostener el empleo privado en sectores afectados por la paralización económica.
En particular, solicita la creación de un programa de asistencia salarial que cubra hasta el 50% de las remuneraciones, siguiendo el esquema del antiguo Programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción (ATP).
La medida tendría carácter transitorio y se mantendría, según la propuesta, hasta que se reactive la actividad económica y comience la temporada de verano de 2027.
El objetivo es que las empresas puedan conservar sus planteles de trabajadores durante los meses de menor facturación, evitando que la caída de ingresos termine convirtiéndose en una reducción permanente del empleo.
La iniciativa apunta especialmente a los pequeños y medianos establecimientos, que suelen contar con menor respaldo financiero para atravesar períodos prolongados de baja demanda.
En términos económicos, la asistencia funcionaría como un mecanismo de sostenimiento del capital humano del sector: permitiría preservar trabajadores capacitados, evitar los costos asociados a despidos y posteriores contrataciones y mantener la capacidad operativa de las empresas para cuando se recupere la demanda.
Menos cargas patronales, postergación de impuestos y créditos a tasa cero
El pedido a Scioli no se limita a los salarios. También propone una reducción extraordinaria de las obligaciones vinculadas al empleo formal.
Masulo solicita una disminución de hasta el 95% de las contribuciones patronales y aportes a la seguridad social durante el período de emergencia, junto con la postergación de los vencimientos correspondientes, sin aplicación de multas ni intereses.
Se trata de dos herramientas destinadas a aliviar la presión financiera sobre los prestadores turísticos, particularmente aquellos que dependen de la estacionalidad y necesitan conservar personal durante los meses de menor movimiento.
A estas medidas suma la creación de líneas de financiamiento a tasas subsidiadas o directamente a tasa cero, destinadas específicamente al pago de salarios.
El planteo reconoce una dificultad habitual de las empresas de servicios: cuando disminuye la facturación, el acceso al crédito convencional puede resultar insuficiente o demasiado costoso para financiar gastos corrientes.
Por eso, el empresario considera necesario implementar instrumentos de emergencia que permitan cubrir los compromisos laborales sin incrementar de manera significativa el endeudamiento de los establecimientos.
También reclama la creación o reactivación de un programa nacional de auxilio para prestadores turísticos, con asistencia directa a las empresas afectadas por la retracción de la actividad.
El regreso del Previaje, la gran apuesta para recuperar la demanda
Más allá de las medidas destinadas a reducir costos, el empresario plantea que la recuperación del turismo requiere una política activa para estimular el consumo.
En ese sentido, uno de los puntos más importantes de la carta es el pedido de reactivar el programa Previaje, una herramienta que durante sus anteriores ediciones buscó incentivar los desplazamientos turísticos dentro de la Argentina mediante la devolución de parte de los gastos realizados por los viajeros.
Masulo propone recuperar un esquema de reintegros del 50% sobre los consumos turísticos, aplicable a alojamientos, transporte, excursiones y gastronomía.
La iniciativa apunta a que los argentinos encuentren un incentivo económico para viajar dentro del país y que ese gasto se distribuya entre los distintos eslabones de la actividad.
El empresario sostiene que el Previaje “demostró ser una herramienta extraordinaria para reactivar el turismo interno” y considera que su implementación permitiría fortalecer a toda la cadena turística.
La propuesta incorpora, además, una dimensión económica más amplia: estimular el consumo de servicios nacionales para que una mayor proporción del gasto turístico permanezca dentro del país.
Para destinos como Puerto Iguazú, la recuperación del turismo interno resulta especialmente relevante porque permite complementar el movimiento de visitantes extranjeros y diversificar las fuentes de demanda.
El impacto potencial no se limitaría a los hoteles. Una mayor llegada de turistas también generaría oportunidades para restaurantes, remises, agencias de viajes, guías, comercios y prestadores de excursiones, actividades que dependen directamente de la circulación de visitantes.
Sin embargo, la implementación de una nueva edición del Previaje requeriría una decisión presupuestaria del Gobierno nacional y la definición de sus condiciones de acceso, alcance y financiamiento.
Iguazú, una economía que necesita turistas durante todo el año
El reclamo expone una característica estructural de Puerto Iguazú: su enorme dependencia del turismo como generador de actividad económica y empleo.
A diferencia de otras ciudades con estructuras productivas más diversificadas, una parte significativa del movimiento comercial de Iguazú está vinculada, directa o indirectamente, a los visitantes que llegan atraídos por las Cataratas y los demás atractivos de la región.
La actividad turística tiene, además, un efecto multiplicador sobre numerosos sectores. Cada habitación ocupada puede traducirse en consumos gastronómicos, contratación de transporte, excursiones, compras y servicios complementarios.
Pero esa misma dependencia amplifica las consecuencias de una caída en la demanda.
Cuando disminuye el movimiento turístico, el impacto no queda encerrado en los balances de los establecimientos hoteleros. También afecta a trabajadores, proveedores y pequeños emprendimientos que forman parte del circuito económico local.
El caso de Cabañas Castillo Iguazú ilustra particularmente la situación de los prestadores de menor escala, que necesitan sostener estructuras permanentes de personal y mantenimiento aun cuando los ingresos fluctúan.
En ese contexto, la propuesta de asistencia nacional plantea dos objetivos complementarios: reducir temporalmente los costos para evitar cierres y despidos, y estimular la demanda para recuperar la facturación.
Una carrera contra el calendario: llegar al verano con las empresas abiertas
El factor tiempo ocupa un lugar central en la carta enviada a Scioli.
Masulo no solicita un esquema permanente de subsidios, sino medidas extraordinarias que permitan atravesar la coyuntura y llegar en condiciones a la próxima temporada de verano.
La preocupación es que, sin algún tipo de acompañamiento, los establecimientos más vulnerables puedan verse obligados a reducir personal, acumular deudas o interrumpir sus operaciones antes de que llegue una eventual recuperación de la demanda.
La pérdida de puestos de trabajo representa, además, un costo que excede la situación individual de cada empresa. En una actividad intensiva en servicios, conservar trabajadores con experiencia es fundamental para mantener la calidad de atención y la capacidad de respuesta frente a una mejora de la ocupación.
Por eso, el empresario insiste en que la asistencia debería implementarse antes de que los problemas financieros deriven en decisiones irreversibles.
“Estas medidas serían fundamentales para sostener nuestras empresas, mantener el empleo y estar preparados para recibir a los visitantes cuando llegue la temporada de verano”, expresó.
El planteo también abre una discusión sobre el papel de las políticas públicas en destinos turísticos que enfrentan dificultades de rentabilidad. Mientras los programas de asistencia salarial y alivio tributario buscan actuar sobre los costos, herramientas como el Previaje intervienen sobre el otro componente de la ecuación: la demanda.
Ambos enfoques, según la propuesta presentada, deberían funcionar de manera complementaria.
Un llamado de auxilio desde uno de los principales destinos turísticos del país
La carta de Masulo está dirigida directamente a Daniel Scioli, a quien solicita sensibilidad frente a la situación que atraviesan los prestadores turísticos.
Aunque reconoce los esfuerzos de la gestión nacional, el empresario advierte que la realidad económica está poniendo en riesgo la continuidad de empresas y fuentes laborales.
El reclamo tiene una particularidad: no proviene de una gran cadena hotelera ni de una cámara empresarial, sino de un pequeño establecimiento que intenta preservar sus tres puestos de trabajo registrados.
Precisamente allí reside el eje de la advertencia. Si una estructura reducida encuentra dificultades para afrontar sus compromisos, la presión financiera puede adquirir una dimensión considerable en establecimientos que emplean a decenas o cientos de personas.
Por ahora, se trata de una solicitud individual que el empresario presenta también como expresión de la preocupación de otros prestadores del destino. La carta no incluye estadísticas de ocupación ni una cuantificación de las pérdidas del sector, pero sí describe las dificultades concretas que enfrenta su establecimiento.
La respuesta del Gobierno nacional será determinante para conocer si existe margen para recuperar instrumentos de asistencia extraordinaria o diseñar nuevos incentivos para el turismo interno.
Mientras tanto, desde Puerto Iguazú llega un mensaje que combina preocupación empresarial y defensa del empleo: el desafío ya no pasa solamente por atraer más turistas, sino por conseguir que las empresas y sus trabajadores puedan sostenerse hasta que esos visitantes regresen.
