Alejandro Pegoraro

Director de Consultora Politikon Chaco

Lento pero consolidado proceso de recuperación en Misiones

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La tan ansiada recuperación de la actividad económica requiere, como condición necesaria, no solo la mejora en el poder de compra de los salarios, sino también de la recuperación del mercado de trabajo. Desde la asunción del presidente Javier Milei hasta octubre, último dato disponible, se perdieron 124 mil puestos de trabajo solamente en el sector privado formal y otros 43 mil en el sector público. Por el contrario, el empleo autónomo o cuentapropista se incrementó, denotando así la situación de que muchas personas se volcaron a actividades particulares ante la pérdida de su puesto de trabajo. 

Si bien la cuestión del empleo está en la agenda pública, no está quizás tan instalado como la cuestión salarial y aquí es relevante seguir con más fuerza su desempeño: el salario real puede crecer pero, si el empleo no se recupera, esa eventual mejora llega a cada vez menos personas provocando entonces que la recuperación económica tarde mucho más en llegar.

La Secretaría de Trabajo difundió su reporte mensual, que corresponde a octubre, afirmando que el empleo en el sector privado creció 0,1% mensual, pero el resto de los segmentos del empleo no tuvo alzas: si bien el registrado en el sector público se mantuvo estable, los otros fueron a la baja: el empleo en casas particulares cayó 0,4%; los autónomos -0,5%; monotributistas -1,3% y monotributistas sociales -0,2%. Por ende, el saldo global de octubre, aún con una suba en el sector privado formal, fue negativo en -0,2%. 

Vayamos a Misiones. El dato correspondiente al empleo registrado en el sector privado (de los otros segmentos no hay información oficial desagregada por provincia) tuvo un mes positivo en octubre, creciendo 0,2% y logrando crear 169 empleos. A esos se suman los que ya se habían logrado crear en septiembre, que fueron 565. Por ende, el saldo del último bimestre fue de 734 empleos creados, un dato altamente alentador de cara al proceso de recuperación de todo lo que se perdió antes: entre diciembre 2023 y agosto 2024, fueron 5.765 los empleos destruidos. 

En vista de esto, podemos pensar que hay una incipiente tendencia a la recuperación: tras varios meses de duras caídas, el panorama actual muestra un proceso positivo que permite pensar en la posibilidad de que el año haya cerrado algo mejor de lo esperado meses atrás. 

El rezago en la disponibilidad de datos oficiales genera que recién conozcamos los datos finales del 2024 a principios de marzo pero, además, también hay mucho retraso en la disponibilidad de información del empleo sectorial: es decir, no es factible hoy asignarle a uno u otro sector en particular esta recuperación de los dos últimos meses vista en la provincia. 

Pero podemos hacer un análisis complementario quizás no tanto para ver la creación de empleo sino la recuperación (o estancamiento) por sectores de actividad si vemos la cantidad de empleadores que existen. El dato de octubre que brinda la SRT muestra que el número de empleadores en Misiones creció 1,6% mensual, aunque todavía está 3,8% debajo de los niveles previos al cambio del gobierno nacional. 

Particularmente este mes de análisis, hay buenas perspectivas en sectores de fuerte presencia en la estructura laboral provincial: la cantidad de empleadores en el Comercio, por caso, creció 0,1%; a su vez, los empleadores del rubro de actividades administrativas y apoyo a empresas (como podría ser, por ejemplo, una agencia de viajes) creció 1,0% mensual. En la Industria manufacturera se observó un alza de 0,1%, en el sector financiero 1,2% y en otros sectores vinculados a servicios también hay optimismo: el de servicios artísticos, recreativos y culturales (muy golpeado en el año) hay una suba del 2,1%. Esto permite ser optimista y proyectar una consolidación de la recuperación en aquellos sectores que están iniciando ese camino, como también ver que la caída en otros se moderó de manera importante y podría, en un tiempo más, iniciar la recuperación, como es el caso de la construcción y los servicios vinculados al turismo interno. 

Siguiendo esa línea, fue muy relevante el dato presentado esta semana por el INDEC referido a la construcción. Si bien este sector sigue muy golpeado, la reactivación observada en Misiones no deja margen al pesimismo: en algunos municipios como Leandro N. Alem y Posadas, y sobre todo esta ultima por su magnitud en este mercado, los permisos de construcción acumulados ya superan los del 2023; ocurre lo mismo para esos dos casos en la superficie autorizada: es decir, hay más proyectos y que son de mayor envergadura. En este marco, particularmente Posadas se esta ubicando como la gran resiliente del nordeste: muestra subas en permisos de obra y en superficie autorizada a contramano de lo observado en las otras capitales de la región. Incluso, a nivel país, Posadas se ubicó como la sexta capital con el mejor resultado de esta materia. 

Falta tanto para volver a estar en una situación que pueda ser considerada estable o normalizada que, muchas veces, no se llega a tomar dimensión de los avances obtenidos. Pero hay un camino muy claro marcado: aún con algunos nubarrones que puedan aparecer en el medio, el proceso de recuperación parece iniciado y se da con una novedad: esta vez, el sector privado principalmente y, en menor medida, los gobiernos locales son los están conduciendo la locomotora. 

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El año del ajuste nacional en Misiones: cero pesos para Ciencia y brutal recorte social

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A partir de numerosos factores que van desde una brutal recesión inducida, cambios normativos en impuestos coparticipables y, sobre todo, una decisión política innegociable de reducir el gasto público, el 2024 finalizó con un inédito ajuste sobre las provincias en doble vía: tanto en aquellos fondos cuya distribución está delimitada por ley y en aquellos donde el Gobierno nacional decide su reparto. Misiones, en este contexto y por estas razones, perdió unos $ 254.678 millones en el año. El consolidado de las provincias y CABA, a su vez, perdieron unos $ 8,6 billones. 

En el caso misionero, el 52% de esos recursos perdidos vinieron del lado de los fondos automáticos: la Provincia perdió por esa vía unos $ 131.904 millones en el año.  En este caso, impactó muy fuerte sobre la distribución coparticipable el cambio que se realizó sobre el impuesto a las Ganancias hacia finales del 2023, pero también golpeó la significativa caída de la recaudación tributaria (sobre todo del IVA) que estuvo apoyada en la recesión económica. Si bien en los últimos dos meses del año hubo recuperación, el 2024 en términos generales fue muy malo con mayor peso en el primer semestre del año particularmente. Sobre este punto, no hay una incidencia directa del Gobierno nacional en esta pérdida de recursos, pero si indirecta: no decide cuánto mandar a las provincias por coparticipación (ya que eso está regulado por ley) pero sí fue determinante su accionar en relación con la recesión que, repetimos, fue inducida como parte del programa de estabilización, y que afectó a la recaudación tributaria y, por ende, afectó la distribución de fondos. 

Por su lado, el 48% de los recursos perdidos por la Provincia en el año vino del lado de las transferencias no automáticas: principalmente, partidas presupuestarias que fueron recortadas acá si por voluntad y decisión exclusiva del Gobierno nacional. La pérdida en este caso para Misiones llegó a los $ 122.774 millones, provocada por una merma en términos reales del 82,7%. A diferencia del punto anterior, acá si el recorte es pura responsabilidad del Gobierno nacional. Sobre esto cabe indagar dónde recayó con más fuerza este ajuste en Misiones por parte del gobierno de Milei. 

Un primer aspecto importante para destacar es que en 2023, la Nación financió con envíos no automáticos un total de 91 actividades, es decir, programas de diferente naturaleza como educativos, sociales, sanitarios y otros. En 2024, el financiamiento nacional alcanzó solo a 37 actividades, lo cual ya marca de entrada el importante recorte en las partidas presupuestarias. Veamos caso por caso los impactos. 

Si bien hay diferentes formas de clasificar los programas presupuestarios, a los fines de ordenar la información creemos conveniente hacerlo por jurisdicción institucional: es decir, por ministerios y/o secretarios y las actividades que ellas abarcan. 

En 2023, la Jefatura de Gabinete de la Nación envió recursos a la provincia por el programa de Conectividad e inclusión Digital para la Ciudadanía; en ese año, fueron unos $ 31 millones. En 2024, ese programa desapareció. 

En aspectos vinculados al Ambiente y Desarrollo Sostenible, en 2023 el ministerio de ese momento financió por $20 millones el programa de Promoción de Ciudades Sostenibles; en 2024, el ministerio fue cerrado como también así los programas, por lo que no hubo recursos para ello. Algo similar se observa para el caso de la Ciencia y la Tecnología: en 2023 Misiones recibió $286 millones en el marco del programa de Promoción Federal de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación creado por Ley Nro. 27.614; en 2024, de la mano de la eliminación de ese ministerio, también se recortaron los fondos para ese programa. Cero pesos para la ciencia y técnica. 

El mismo camino se vio para la Cultura. En 2023, Misiones recibió $ 59 millones por tres programas de apoyo a la cultura- En 2024, el financiamiento para la Cultura cayó a cero pesos

Respecto a los programas de Desarrollo Social, hubo un cambio de inicio a partir de la reconfiguración propia del ministerio, que pasó a llamarse Capital Humano. En 2023, el financiamiento de Desarrollo Social fue por $ 4.233 millones destinados a diez programas, mientras que en 2024 solo se financiaron dos programas (Acciones Federales para el Desarrollo de la Primera Infancia y Acciones Focalizadas en Personas Celiacas) por $ 206 millones: es decir, una caída del 98% en los programas sociales.

En 2023 existía el ministerio de Desarrollo Territorial y Hábitat, que financió tres programas en Misiones por $ 651 millones con la particularidad de que la totalidad de esos fondos provinieron de créditos de organismos internacionales: Acciones de Mejoramiento Barrial (BID), Acciones para el Desarrollo Integral del Hábitat (CAF) y Acciones para la Mejora Integral para Asentamientos Fronterizos (FONPLATA). En 2024, no hubo financiamiento para ninguno de esos programas. 

En ministerio de Economía, por su parte, financió 14 programas en 2023 por $ 4.910 millones, donde se destacaron fondos de Apoyo a la Emergencia, Desarrollo de Infraestructura Rural en Argentina e Implementación de Políticas para el Desarrollo del Agregado de Valor en las Cadenas Agroalimentarias (las tres totalizaron $ 3.221 millones). En 2024, solo se financiaron dos programas: Operativos Estadísticos continuos y específicos, por $ 89 millones entre los dos: una caída del 99%.

Respecto a programas educativos, en 2023 se financiaron 24 programas por un total de $ 15.924 millones; en 2024, fueron 15 programas los que recibieron financiamiento por un valor total de $ 8.122 millones: una caída del 84% en programas educativos. En este punto, los aspectos más destacados están en la eliminación del Fondo Nacional de Incentivo Docente que provocó la perdida de casi $ 36 mil millones, que fue parcialmente compensado con los envíos de 2024 correspondiente al Programa Nacional de Compensación Salarial Docente (por poco más de $ 5 mil millones). Si bien ambos programas tienen naturalezas distintas, son aplicables al salario docente y por ello decimos que fue parcialmente compensada la caída del FONID. 

En Comedores Escolares el financiamiento del 2024 cayó en 41%; acciones de Educación Sexual -93%; Capacitación Docente -92% y programas de Terminalidad Educativa de Jóvenes y Adultos -71%, entre otras.

El ministerio de Justicia también ajustó fuerte: los programas de esa cartera recortaron el financiamiento en un 56%. Obras Públicas fue uno de los recortes más fuertes además de simbólicos: hubo nueve programas con financiamiento por $ 10.608 millones en 2023 y cayó a tres programas por $ 778 millones en 2024: equivale a una merma del 98%. Los únicos programas que recibieron fondos de esta cartera en Misiones durante el 2024 fueron Ejecución de Obras de Infraestructura de Saneamiento Norte Grande Etapa II financiado por la CAF (por $ 27 millones); Infraestructura Hídrica del Norte Grande financiado por el BID (por $ 699 millones) y Obras Por Transferencia a Provincias y Municipios (por $ 52 millones).

En programas sanitarios, el ajuste fue de “solo” el 21% donde se destaca la desaparición del financiamiento para programas de Salud Mental ($ 18 millones en 2023 y $ 0 en 2024); la Atención Sanitaria a Poblaciones Indígenas ($ 94 millones en 2023 y $ 0 en 2024) y el Manejo de Enfermedades Crónicas no Transmisibles ($ 574 millones en 2023 y $ 0 en 2024) entre otros. 

Dentro de la cartera correspondiente a Trabajo y Empleo, el financiamiento cayó 99% y se concentró casi en su totalidad en la desaparición de fondos para el financiamiento del déficit de la caja previsional provincial.

Por su parte, las acciones vinculadas a Turismo tuvieron una caída del 96% y solo se financió un programa (Competencias Nacionales) y no se ejecutaron fondos, por ejemplo, del programa de Inversiones en Infraestructura Turística (que tuvo $ 375 millones en 2023). A su vez, los fondos del ministerio del Interior cayeron 26%, siendo un descenso contenido por los ATN. En este punto cabe hacer un comentario relevante: si bien Misiones fue la provincia que más ATN recibió en 2024, igualmente no le significó una diferencia ya que cayeron 17% contra el 2023. Finalmente, el financiamiento para las Acciones de Integración de Personas con Discapacidad cayó en un 100 durante el 2024.

Como puede observarse, lejos de ir “contra la casta política”, la decisión de recortar partidas a provincias recayó sobre aspectos sensibles a la asistencia social, el desarrollo económico y el fortalecimiento educativo y sanitario. Para el 2025 no se prevé que existan diferencias: no veremos caídas de tanta magnitud (porque la base comparativa queda en extremo baja) pero tampoco crecimiento, ya que el gobierno de Milei continuará con la canilla cerrada para las provincias.

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Las bases para el crecimiento misionero en 2025

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Se termina un año muy complicado para la Argentina, donde quedó en evidencia la fragilidad de nuestro sistema pero también la capacidad de resistencia y de resiliencia de su gente. Una crisis más que volvió a poner en el piso a la industria, a la capacidad productiva y la capacidad de compra, acompañado de políticas desregulatorias que atacaron actividades productivas enteras y de una nueva relación nación – provincias que se caracterizó por el desfinanciamiento a los programas distritales y el destrato directo hacia los mandatorios. Veamos cómo reaccionó Misiones a estos contextos.

Desde el punto de vista de las cuentas públicas, la provincia no abandonó el camino del equilibrio fiscal que ya mostraba desde hace muchos años atrás, aunque ello no fue sencillo. En términos de ingresos, el año se caracterizó por una fuerte contracción en todos los principales canales de recaudación. El 2024 va a cerrar con una caída cercana al 10% en los recursos por coparticipación, siendo el tercer peor año de los últimos diez. Este resultado es mérito de la recesión que afectó la recaudación aunque también tuvo una fuerte influencia la modificación del impuesto a las Ganancias de la cuarta categoría realizada en el último tramo del 2023. A la par, los envíos no automáticos de recursos nacionales van a cerrar el año con una baja del 83% para la provincia, una cifra que no tiene antecedente por su magnitud y que tiene su razón de ser en la decisión política del gobierno nacional de cortar la mayor cantidad de canillas de financiamiento a gobiernos subnacionales, incluso aquellas garantizadas por ley. A esto se le suma también una merma de la recaudación propia provincial, atado justamente al escenario recesivo generalizado del que ninguna provincia pudo escapar. 

Ante este marco, y para alcanzar la meta de sostener el equilibrio fiscal, el gasto debió necesariamente ser ajustado, principalmente en aquellas partidas donde existía un importante componente de gasto no esencial y que son positivos para un año de expansión y no para un año de contracción como fue este. Lógicamente el gasto salarial sufrió mucho en el primer tramo del año con inflación todavía creciendo a fuerte ritmo pero logró cierta calma y estabilidad hacia el segundo semestre; y la inversión pública no pudo volver a niveles de años previos debido justamente al recorte de diferentes fuentes de financiamiento. La expectativa en este marco está puesta en lo que viene: ante un 2024 contractivo, se espera un 2025 expansivo. Se presupone que las cuentas públicas permitirán ello ante una mejora de los ingresos y un nuevo reacomodamiento del gasto que ya no implique estar mirando día a día el saldo de cuenta corriente. 

En este marco, hay expectativa en la función social del Estado como podría ser lo salarial y las políticas de promoción social, pero hay mucha más expectativa en la función económica del gobierno provincial: que la inversión pública vuelve a ser un actor central de la dinamización económica provincial. Los datos de la construcción ratifican el año en extremo difícil que fue el 2024 para ese sector y aunque en los últimos meses Misiones presentó algunas mejoras en empleo, salarios y permisos de obra, todavía queda mucho por recuperar. El sector privado es un aliado imprescindible para ello, pero por características económicas, sociales e históricas, el Estado es la principal locomotora de dinamización de la construcción vía obra pública, algo que se comprueba en cada escenario post-crisis de las últimas décadas.

En relación con el consumo, el gobierno provincial ha hecho mucho para impulsarlo o, de mínima, contenerlo. Hace unos días se conoció el balance parcial del impacto de los programas Ahora que son sin duda una herramienta de alto impacto y de gran alcance que sirve para paliar impactos recesivos pero no para darles solución definitiva. No por falta de mérito, sino porque lógicamente se requiere una recuperación global que venga de la mano de la capacidad de compra de los salarios. 

Por su parte, y como lo fue tras la pandemia, el empleo será un factor determinante para el crecimiento económico del próximo año. Misiones mostró sólidos escudos en un escenario nacional de fuerte caída del empleo, y si bien no escapó de la tendencia general, sostiene una estructura fortificada de la mano de matriz diversificada. El empleo en sector privado formal se mantiene en niveles altos y el objetivo está en volver a alcanzar los picos de puestos de trabajo que se vieron a mediados del 2022, de modo tal de que ese sea el nuevo punto de partida para el crecimiento. Dentro de esto, hay sectores que pueden ser protagonistas: algunos que han sido muy golpeado este año como la industria, cuya reactivación redunda fuertemente en el escenario global, y otros que son todavía chicos en relación con el mercado total pero que tienen alta dinámica y buena evolución como el mundo tecnológico. 

 El 2025 llega con muchas mejoras perspectivas de lo que pudimos haber pensado hacia mediados de este año, aunque no por ello debemos relajarnos y descansar en ellas. Se requiere un trabajo arduo y altamente articulado entre el sector público y privado para, luego de haber hecho altos esfuerzos de contención, poner en marcha la economía local e iniciar un proceso de crecimiento sostenible. Hay muchas alertas todavía, pero el sendero parece estar mucho más allanado. Feliz 2025 para todos.

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Las buenas señales que dejó el tercer trimestre

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El país está todavía, ya cerrando el año, lidiando con los efectos de una feroz recesión inducida de inicios de año, inflación que se fue moderando aunque todavía en niveles muy superiores a cualquier país de referencia, salarios que intentan sacar la cabeza del pozo y actividad que se mueve de manera heterogénea. 

Aún con eso, el tercer trimestre y los primeros datos que corresponden al cuarto muestran que podríamos estar frente a las instancias finales del padecimiento para pasar a un proceso de recuperación. 

Se puede pensar en la analogía de las inundaciones: primero hay que rogar que deje de llover y una vez que eso ocurre, hay que comenzar a sacar el agua de adentro de la casa e intentar recuperar lo perdido. El escenario actual muestra que dejó de llover. 

El primer dato alentador lo conocimos a inicios de semana: el PIB, si bien aún por debajo de los niveles del año pasado, se incrementó 3,9% en el tercer trimestre contra el trimestre anterior. Se trata de la suba trimestral más fuerte desde la salida de la pandemia. Naturalmente, ante períodos de fuerte crisis y caída, la normalización (o el intento dé) produce rebotes importantes. No por ello hay que esperar niveles similares de suba para los trimestres venideros, pero es un excelente punto de partida para alentar el crecimiento. 

De la mano de eso, este viernes conocimos el dato del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE), que corresponde a octubre. Este es un indicador adelantado que permite anticipar la forma en que se está moviendo el PIB y la actividad económica, pero a diferencia del dato definitivo del PIB, se lo mide a nivel mensual. El EMAE en el tercer trimestre había mostrado una suba del 3,9% contra el trimestre anterior, por lo que anticipó de manera precisa el alza del producto. Ahora conocimos el dato de octubre, que mostró un crecimiento mensual del 0,6% y si bien sigue debajo de igual mes del año anterior, recortó mucho la caída (estaba en -8,4% en marzo y quedó -0,7% en octubre). 

Pero lo más importante que dejó el EMAE de octubre es que el nivel de actividad en ese mes ya superó el de noviembre de 2023, es decir, previo al cambio de gobierno. En otras palabras: la actividad económica ya recuperó todo lo perdido durante la actual gestión de gobierno

Dato alentador, desde ya, aunque hay que ser prudentes en este caso: la suba de la actividad es altamente heterogénea: lideran sectores como la minera y el agro, mientras que la industria, comercio y construcción siguen atrasados

Esto genera el desafío de continuar expandiendo la actividad para abarcar a los sectores más sensibles al mundo económico nacional (y los que generan más empleo). 

Por otro lado, conocimos los datos del mercado de trabajo también del tercer trimestre: la desocupación sigue en niveles superiores a igual período del año anterior (6,9% vs. 5,7%) aunque desaceleró bastante en relación con el trimestre anterior (era 7,6%), mientras que la tasa de empleo está 0,5 puntos debajo del 2023 pero +0,2 respecto al segundo trimestre del corriente. Podemos inferir que la mejora en la actividad redundó en el mercado de trabajo, aunque en una intensidad mucho más leve. 

En este caso, vale la pena profundizar el desempeño de Posadas. En términos generales, hay sentimientos encontrados: si miramos las tres principales tasas del mercado de trabajo, Posadas mostró una baja en la tasa de desocupación (de 6,3% del segundo trimestre al 3,4% en el tercero). Eso se celebra, pero se prenden ciertas alertas cuando ahondamos en las razones de esa baja: concluimos que se debió no a un aumento del empleo (que se mantuvo constante) sino un aumento en la inactividad. Dicho de manera simple: hubo seis mil personas que dejaron de ser desocupadas no por haber pasado a ser ocupadas, sino porque se retiraron del mercado de trabajo (es decir, dejaron de buscar trabajo) pasando a ser inactivos. Es difícil distinguir razones concretas de ese movimiento y solo podremos saberlo con mayor precisión cuando el INDEC abra los datos crudos de la Encuesta Permanente de Hogares para el período analizado (lo que sucederá recién a principios de febrero de 2025). 

En resumen: el empleo se mantuvo estable, que podría ser algo destacado si miramos el vaso medio lleno desde una perspectiva de la estabilidad, aunque el deseo naturalmente era lograr la expansión. La desocupación bajó, lo cual es positivo en el sentido de no agrandar la población desocupada, pero no lo es tanto si miramos las razones de la baja. En el contexto en que se produjo este resultado, no es para nada malo; por el contrario, permite sentar mejores condiciones para lograr mejoras genuinas hacia adelante.

Pero ahondemos un poco más y se van a observar ciertos indicadores que resultan de interés. En primer lugar, la tasa de ocupados demandantes de empleo en Posadas (es decir, aquellos que tienen una ocupación pero están buscando otra) cayó del 14,2% al 11,9%. A su vez, la tasa de subocupación (ocupados que trabajan menos de 35 horas semanales por causas involuntarias) bajó del 15,1% al 12,8% y la tasa de subocupación demandante de empleo (es decir, las personas subocupadas que están buscando una segunda ocupación) cayó del 11,6% al 10,5%. 

¿Por qué esto es relevante de analizar? Vayamos punto por punto. Cuando la tasa de ocupados demandantes crece, normalmente ocurre porque esas personas, teniendo un trabajo de tiempo completo, buscan cambiar ese trabajo para tener mayores ingresos. El hecho de que la tasa haya caído podría indicar cierta mejora en la situación de ingresos de esos trabajadores, lo que ahondaremos un poco más adelante.

Sigamos con la situación de la subocupación: considerando que la tasa de empleo se mantuvo estable, la caída en la subocupación podría inferir que hubo personas que eran subocupadas y pasaron a ser ocupados plenos: es decir, pasaron a trabajar en puestos de tiempo completo. Esto, naturalmente, implica una mejora en las condiciones de empleabilidad. Por ende, podemos pensar que la baja en la tasa de desocupación redundó en una mayor calidad en la tasa de empleo. 

En tercer lugar, vayamos a los subocupados demandantes. En línea con lo que se explicó para el caso de los ocupados demandantes, en este caso el trabajador, que trabaja a medio tiempo (recordamos, menos de 35 horas semanales por razones involuntarias) busca una segunda ocupación (ya que tiene el tiempo para ello) que le genere mayores ingresos. Cuando crece la tasa de subocupación demandante de empleo, se lo asocia a un escenario de crisis de ingresos por lo que más personas buscan tener más horas de trabajo para poder gozar de mayores ingresos. En el caso de Posadas durante el tercer trimestre, esa tasa cayó, por lo que podría vincularse al hecho de que los ingresos mostraron cierta estabilidad tendiente a la mejora, provocando que existan menos personas que se vuelquen a buscar un segundo empleo. 

Entonces, en resumen: hay menos ocupados buscando cambiar su trabajo; y hay menos subocupados porque mejoraron las condiciones de empleo y, dentro de estos, hay menos que están buscando un segundo empleo. Detrás de esto, se puede inferir una mejora en los ingresos. 

¿Cómo podemos respaldar esas conclusiones? Básicamente, en dos indicadores. Uno aplicado a la cuestión local y uno a nivel nacional (y no aún en lo local por falta de datos). El primero hace referencia a la evolución del salario en el sector privado formal, algo de lo que hablamos acá la semana pasada: durante el tercer trimestre, en este segmento el salario misionero mostró fuerte mejora contra el trimestre anterior: +4,8% en julio, +0,3% en agosto y +0,8% en septiembre, cerrando el trimestre acumulado con una mejora del 7,3%. Si bien el sector privado es solo una parte del mercado de trabajo global, podría ser un buen indicador para ver la evolución de los ingresos. 

El segundo indicador no tiene todavía alcance local pero sí marca una situación generalizada a nivel nacional. Según datos del INDEC, el Ingreso medio per cápita familiar del tercer trimestre creció, respecto al anterior, un 27%, con mayor fuerza en el decil de menores ingresos (+32%) y algo más moderado en los deciles medios (23%). ¿Esto significa que los salarios crecieron a esos niveles? No necesariamente, ya que el ingreso per cápita familiar contempla la totalidad de ingresos tanto laborales como no laborales. Aun con eso, podemos ver una clara mejora. No es preciso afirmar que esa misma mejora se aplica para Posadas, pero considerando una mejora en el escenario nacional, es factible que la misma, aunque en otras intensidades, también alcance al aglomerado misionero.

Esto nos lleva al otro tema relevante de la semana vinculado a las novedades destacadas del tercer trimestre. Conocidos los datos de la distribución del ingreso de ese período, difundidos por el INDEC, comenzamos a ver diferentes estimaciones de niveles de pobreza. Si bien no se trata de datos oficiales (que son semestrales y que recién los conoceremos en marzo del año que viene) son estimaciones con dos virtudes: están basados en datos oficiales y son realizados por profesionales de reconocidísima trayectoria y prestigio en el campo de los indicadores socioeconómicos. El que fue más difundido fue el de Leopoldo Tornarolli, reconocido economista del Centro de Estudios Distributivos, Laborales y Sociales (CEDLAS) de la Universidad Nacional de La Plata. Tiene una amplia espalda que avala su trabajo: fue una de las personas que reconstruyó las estadísticas del INDEC de todo el período en el que el organismo estuvo intervenido políticamente y cuando se rompieron muchas series de medición. Tornarolli tomó los datos de ingresos, cruzó con los de canasta básica y así estimó que, en el tercer trimestre, la pobreza se ubicó en torno al 38,5%, cayendo muy fuerte desde el 54,8% del primer trimestre del año. Recordemos que estamos hablando de trimestres y no de semestres, que es como lo publica el INDEC. 

Otro economista que estimó los niveles de pobreza según los mismos datos oficiales fue Martín Rozada, especialista en econometría de la Universidad Torcuato Di Tella. Todos los meses, en base a datos de inflación, canastas básicas e ingresos, realiza su nowcast de pobreza. Rozada habitualmente difunde sus datos no por trimestres, sino por semestres móviles; de ese modo es más fácil comparar los resultados respecto a los publicados con INDEC dos veces por año. Para este profesional, el semestre junio-noviembre 2024 registró una tasa de pobreza del 40,5%, reduciéndose en más de diez puntos respecto al 52,9% del semestre enero-junio, que fue el dato oficial de INDEC. 

Puntos más, puntos menos, incluyendo los márgenes de error estimados para cada caso, las conclusiones muestran de manera casi unánime que hay una importante reducción de la pobreza respecto a períodos previos. Este proceso puede trasladarse a Posadas según lo que indicábamos antes: dada su contundencia, es inevitable que el aglomerado siga la misma tendencia, que podría ser de manera más intensa o menor.

Es claro que todavía vemos dos Argentinas: una que muestra una importante recuperación en diversos indicadores con ineludible derrame y otra que todavía exhibe signos de importante retraso sin horizonte claro. Pero se empiezan a ver con más fuerzas las primeras, generando que las señales para el 2025 sean mucho más positivas que hace un año atrás.

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Crece el salario en Misiones ¿Qué sectores están mejor que el año pasado?

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Esta semana se conoció el dato de empleo que generó cierto optimismo: a nivel país, creció 0,2% mensual y marcó su segunda suba consecutiva tras un año de bajas. En Misiones el incremento fue del 0,5%, la tercera suba más alta del país, recuperando 521 empleos en el mes y cortando cinco bajas consecutivas. Por supuesto, queda todavía mucho camino por recorrer. 

En agosto de 2023 Misiones había alcanzado el mayor volumen de empleo privado formal desde que se tiene registro con casi 110.300 puestos de trabajo, pero a partir de ahí y en línea con lo que ocurrió a nivel país, comenzó la baja. Entre septiembre y noviembre, luego de tocar su techo, Misiones perdió 1.600 empleos. Luego, ya con el actual Gobierno nacional en el cargo y con el golpe de la devaluación de diciembre, perdió 5.476 empleos entre diciembre y febrero de este año. Tuvo una fuerte recuperación en marzo con +2.592 empleos empujado por el agro, pero luego entre abril y agosto perdió otros 2.849 puestos de trabajo. 

Por ende, la recuperación de septiembre es leve, pero importante para frenar la merma. Pese a generar 521 empleos en ese mes, Misiones todavía está 6.816 empleos por debajo de aquel pico de agosto de 2023 (-6,2%) y 5.212 por debajo de los niveles previos al cambio de Gobierno (-4,8%)

Para dimensionar la magnitud de la caída, hagamos un ejercicio: para volver a los niveles de agosto de 2023, Misiones debería crecer al mismo ritmo que en septiembre (+0,5%) pero durante doce meses al hilo. 

En paralelo a la cuestión del empleo, está el salario. También esta semana, la Secretaría de Trabajo de la Nación difundió los datos de las remuneraciones promedio del sector privado formal. Para esto, cabe aclarar que si bien normalmente hemos analizado este indicador en su variación interanual, lo cual es correcto, es también preciso y necesario ver la evolución mensual. Esto es debido a que en los procesos de estabilización como el que está atravesando el país, luego de una muy fuerte crisis como la que tuvimos en el primer trimestre, es natural ver que en la comparación año-año los niveles sigan por debajo, pero es igual o más importante ver cómo evolucionan mes-mes para analizar qué tan lejos o cerca está la recuperación. Vayamos a los datos. 

De la mano del proceso de desinflación, el salario mostró un buen comportamiento durante el tercer trimestre del año. En términos interanuales, el año inició con bajas de -14,2% real en enero, -13,5% en febrero y -17,3% en marzo. Luego, hacia el segundo trimestre, comenzó un tibio proceso de desaceleración de la caída: -13,3% en abril, -10,2% en mayo y finalmente en junio logró volver al dígito único con -6,5%. Este proceso se consolidó hacia el tercer trimestre: -5,1% en julio, leve rebote a -5,9% en agosto pero una importante desaceleración en septiembre con -2,0%. Esa caída de septiembre en particular es la más leve desde el cambio de gobierno. Si bien todavía se sostiene en baja, es clave que se vaya tomando un sendero descendente. 

Para entender esto, hay que mirar ahora la evolución mensual. Entre enero y abril, Misiones presentó bajas de entre -1% y -6%, pero luego inició un proceso de recuperación. En mayo hubo una primera señal positiva: el salario creció 3,9% real mensual, desaceleró hacia junio con +1,0% y repuntó de nuevo en julio con 4,8%. Hacia agosto y septiembre, si bien moderó mucho la suba, lo relevante es que la sostuvo: +0,3% en agosto y +0,8% en septiembre. Esto implicó que durante el tercer trimestre acumulado, el salario en Misiones creció 7,3% respecto al trimestre anterior y, de ese modo, mostró mejores resultados que el total país y que el promedio NEA: para el nivel nacional, el tercer trimestre mostró alza de 2,3% trimestral y en el caso regional fue 4,3%. 

Estos resultados permitieron dar vuelta el escenario que se vio en los trimestres previos: tanto en el primero como en el segundo, Misiones había mostrado desempeños peores que las medias nacional y regional. Ahora, con este desempeño del tercer trimestre, permite volver a la carrera y comenzar a trazar un camino de recuperación. 

Entonces, en resumen: en la comparación interanual Misiones todavía muestra caída del salario real pero la viene recortando de manera muy importante: del -14,2% en enero a -2,0% en septiembre; a su vez, en la comparación mensual viene mostrando alzas en diferente magnitud sostenidamente desde mayo. Finalmente, observando los desempeños por trimestres, el tercero fue notablemente superior a los dos anteriores. 

Esta importante mejora trimestral se ve de manera generalizada entre los diferentes sectores de actividad de la provincia. Veamos caso por caso como fueron las evoluciones.

En el agro, el salario real mejoró 24,7% en el tercer trimestre respecto al anterior. La mayor suba se ve en Agricultura y Ganadería (+27,4%) y algo menor en Silvicultura (+10,0%); sin embargo, en el acumulado del año vs. acumulado enero-septiembre del 2023, todavía muestra una baja del 13% real.

La explotación de minas y canteras presentó alza del 5,7% trimestral; en el acumulado interanual, este sector se ubica todavía 30,2% por debajo.

La Industria Manufacturera tuvo un crecimiento del salario real del 6,8% trimestral con desempeños mayormente positivos. En este marco se destacan las subas exhibidas en alimentos (+14,9%), tabaco (+17,3%), calzado (+13,5%), madera (+4,9%) y textiles (+6,1%). 

A nivel acumulado interanual, el salario real de la industria está aún 6,5% por debajo con desempeños mayormente a la baja, aunque se destaca que hay dos actividades en particular que ya se recuperaron de la caída: textiles crece 1,0% y calzados 2,5%.

En el sector de suministro de Electricidad, Gas y Agua, el salario real creció 2,6% trimestral y está aún -1,0% acumulado interanual. 

En la Construcción, mejoró trimestralmente 3,9% aunque está -19,9% en el acumulado interanual

En el Comercio, el salario creció 2,8% trimestral, con mayor fuerza en venta y reparación de vehículos y venta por menor de combustible (4,3%) y algo menor en el comercio mayorista y minorista (+1,9% y +2,3% respectivamente). En el acumulado interanual, el sector está -5,4% por debajo. 

Restaurantes y Hoteles tuvo una importante recuperación trimestral, creciendo 14,4% real, pero eso no alcanzó todavía para igualar niveles del año pasado, ya que en el acumulado cae 6%. 

Por su parte, el sector de servicios de Transporte, Almacenamiento y Comunicaciones crece 3,2% trimestral con desempeños diversos entre sus actividades: por un lado, el transporte automotor y ferroviario crece 4,5% y la manipulación de carga, almacenamiento y depósitos lo hace al 2,0%, pero el transporte fluvial y telecomunicaciones caen -1,6% y -0,4% respectivamente. En el acumulado interanual, este sector a nivel general muestra una caída del 13,0%.

El sector de las Finanzas es uno de los que muestra resultados positivos en ambas instancias. Trimestralmente creció 0,3%, pero dado que en los trimestres anteriores ya había mostrado alzas (a diferencia de la mayoría de los otros sectores) en el acumulado interanual también mejora (+2,4%)

En lo referido a los servicios Inmobiliarios, Empresariales y de Alquiler hay también resultados varios: el sector en general muestra mejora del 5% trimestral y en ese marco, hay subas en servicios inmobiliarios (6,4%), alquiler de equipo de transporte y de maquinaria (4,6%) y servicios jurídicos, contables y otros servicios a empresas (6,0%) pero bajas en actividades de informática (-3,9%). Sin embargo, en el acumulado interanual, el sector en general cae 6,7% y las actividades informáticas es la única con subas, que fue de 4,2%. Esto es debido a que en los dos primeros trimestres del año tuvo subas relevantes. 

El sector de la Enseñanza privada mejoró mucho trimestralmente con alza de 13,6% pero queda todavía 26% por debajo en el acumulado interanual. Con los servicios de Salud ocurre algo similar: +8,5% trimestral y -12,5% acumulado interanual.

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