Alejandro Pegoraro

Director de Consultora Politikon Chaco

Municipios misioneros, a la cabeza de la recuperación

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Semana a semana, vemos diferentes resultados que muestran a la provincia de Misiones encabezando en el ámbito nacional la recuperación tras el golpe de la pandemia, en diferentes aspectos que hacen tanto al consumo, la actividad y el empleo, entre otras cosas. 

Siempre destacamos para cada caso, y es importante señalar, que algunos de esos indicadores en alza representan recuperación contra un momento muy malo cómo fueron esos primeros meses de la pandemia y su consecuente ASPO, pero todavía por debajo de niveles de años previos; y por ello hablamos de recuperación y no de crecimiento. Pero hay otros indicadores que sí señalan crecimiento, al posicionarse, por ejemplo, por encima de los niveles de 2019.

A su vez, cada uno de los resultados que vamos analizando tienen algún correlato: en la sociedad (por alza del consumo, por ejemplo), en el sector trabajador (por alza de empleo), en la administración provincial (por alza en recursos) o en el sector privado (alza de ventas).

En esta oportunidad, hay otro actor fundamental que también está siendo partícipe de este proceso de recuperación misionera, que son los municipios. Recordamos al lector que, así como las provincias reciben mes a mes recursos federales cuya distribución está regulada por ley (coparticipación federal), lo mismo sucede con los municipios del país. Si bien cada provincia tiene un sistema propio de reparto, hay algunos patrones comunes: los recursos que llegan de manera automáticas a los municipios se componen de una porción de los ingresos provinciales por transferencias automáticas del Estado nacional, y por porcentajes de lo recaudado de impuestos provinciales. 

¿Cómo es el sistema misionero de reparto de recursos automáticos a municipios? La Ley XV – Nº10 (antes 2.535) establece que la masa coparticipable municipal está compuesta por el 12% de los recursos por coparticipación federal y el 12% de lo recaudado de impuestos a los Ingresos Brutos, Inmobiliario y Automotor. Estos forman la masa coparticipable, que se distribuye en un 100% a los municipios misioneros, de acuerdo a guarismos establecidos en la misma ley. Además, hay algunas particularidades de financiamiento de municipios que surgen de recursos de rentas provinciales. 

Naturalmente, en épocas de baja recaudación (tanto nacional como provincial), los recursos a los municipios disminuyen; pero en la medida que crecen los primeros, también lo hacen los segundos. 

Ese segundo fenómeno es el que está viviendo los municipios de misioneros: de la mano no solo del buen ritmo de los recursos por coparticipación, sino (y principalmente) por el gran momento que vive la recaudación propia de la provincia, los recursos para los municipios no solo crecen a altísimas tasas, sino que son además los que más crecieron en todo el país en el primer semestre 2021. 

El total (bruto) distribuido a los gobiernos locales durante el primer semestre, solo por coparticipación municipal, fue de $6.637,3 millones: un 87,6% más que en el mismo período de 2020, lo que en términos reales equivale a una expansión en moneda constante del 26,3%. 

Esta suba es la más alta de todo el país, fuertemente empujada por el alza de la recaudación provincial, donde Misiones también muestra liderazgo a nivel nacional (+111,5% al primer semestre). De esta forma, los municipios están gozando de un momento de robustecimiento de sus recursos a partir de fuertes incrementos de su principal fuente de ingresos. 

Para comparar con otros distritos, segundo a nivel nacional se ubica Entre Ríos (+80,8%), y Catamarca (+72,9%), Formosa (+69,1%) y Córdoba (+63,4%) completan el top cinco. 

¿Están los municipios mejor que en el primer semestre 2019 y 2018, midiendo los ingresos en moneda constante? Si, y aquí radica la principal virtud de la suma mencionada. Así como la comparación del primer semestre 2021 contra 2020 marca un incremento real del 26,3%, si se los compara contra los del primer semestre 2019, están 11,7% por encima; y 6,6% arriba del igual período 2018. Pocas provincias muestran resultados similares.

El robustecimiento de la caja municipal no solo era importante sino también, imprescindible para poder llevar adelante un programa de gobierno que satisfaga las demandas sociales, considerando el hecho de que los municipios son el primer eslabón de la cadena institucional para los ciudadanos, y venían muy golpeados en los años previos, más allá de alguna ayuda específica que hayan recibido. 

A nivel general, el gasto público municipal se centra en la provisión de servicios y en el gasto salarial. Por ende, más recursos implica la posibilidad de eficientizar (e incluso, ampliar) servicios, mejorar la pauta salarial y realizar inversiones de obra pública de pequeña y mediana magnitud. 

La situación de cada uno de los municipios determinará si estos recursos le serán suficientes para poder cubrir la totalidad de su gasto; en caso de que no lo hagan, el foco del problema entonces podría llegar a ser, justamente, el gasto, y eso pone en la mesa la necesidad de plantear también ese debate. Una readecuación del gasto público municipal no significa para nada un ajuste (en el sentido peyorativo de la expresión), sino la asignación de prioridades para hacer rendir al máximo potencial todo peso extra que ingrese.

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Una semana, tres liderazgos

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En la semana que pasó, se dieron a conocer distintos resultados vinculados a cuestiones como recursos, consumo, empleo y actividad, y la provincia de Misiones volvió a dar la nota en casi todos de ellos.

En primer lugar, supimos que, en el mes de mayo, Misiones registró una de las mayores subas interanuales del país y fue uno de los pocos distritos con alzas mensuales. Lo interesante de la cuestión es observar como se movió la provincia en relación al promedio nacional, y vemos que, de los últimos 17 meses, Misiones tuvo un performance inferior a la media nacional en solo dos de ellos: en todos esos casos, se trata de caídas por caídas por encima del nivel general, ocurridas en diciembre 2020 y enero 2021. En los quince meses restantes, la provincia observó incrementos por encima la media nacional, o bien, caídas inferiores a la misma.

Esto marca el buen ritmo que mantiene este indicador, que se da no solo en la comparación nacional, sino también regional, registrando mejores comportamientos que la media del NEA.

Por otro lado, conocimos que Misiones fue líder en la recuperación del empleo en la construcción durante abril: se ubico cuarto en el ranking nacional comparado con abril 2020, pero fue primera en la variación mensual. Si tomamos únicamente la variación año-a-año, nuevamente desde enero 2020 al último dato disponible, confirmamos el mejor desempeño misionero en relación al promedio del país.

En estos últimos 16 meses, Misiones tuvo un peor desempeño solo en cuatro de ellos, que se dieron entre febrero y mayo de 2020. Desde ese momento a hoy, ya sea por menores caídas o por mayores subas, la provincia mostró un mejor desempeño. Ello, además, le permitió incrementar su participación en el total nacional: mientras que en enero de 2020 los puestos de trabajo en la construcción misionera participaba del 1,9% del total de los puestos a nivel nacional, a abril 2021 llega al 2,3%.

Un tercer punto donde se destacó Misiones esta semana tiene que ver con una cuestión donde, de hecho, la provincia ha tenido una destacadísima participación: los patentamientos de 0km.

De enero 2020 a junio 2021, es decir, los últimos 18 meses, Misiones ha tenido una mejor performance en 14 de ellos. Además, se destaca que hubo meses de fuertes crecimientos misioneros, que quedaron muy por encima de la media nacional, sobre todo en este semestre del 2021, con la sola excepción de lo que pasó en abril, por el arrastre del año anterior.

De hecho, fue tal el progreso misionero en este punto, que durante varios meses del último año fue líder nacional de crecimiento, y el primer semestre del 2021 terminó siendo la provincia de mayor suba de todo el país.

En estos tres indicadores detallados previamente, que se conocieron días atrás pero corresponden a distintos períodos del año, la provincia ha ratificado un rumbo de crecimiento que ya había comenzado muy tímidamente a principios de 2020, pero se terminó consolidando en el segundo semestre de ese año, con un desempeño que sorprendió a propios y extraños: mientras la mayoría de las provincias habían malabares para mantener un piso mínimo de actividad, Misiones, aún con sus limitaciones y sus desafíos pendientes, sacó a relucir la principal característica de la gestión de la Renovación, el misionerismo, y ello permitió, con ayuda de medidas de índole nacional fuertemente defendida por la gestión provincial (como el cierre de fronteras), un crecimiento que la apuntaló como una de las (sino la más, depende los indicadores que se tomen de base) provincias de mayor incremento de la actividad de todo el país.

Semanas atrás, en estas mismas columnas, presentábamos el Índice de Actividad Económica Provincial del Norte Grande (IAE-Norte Grande), donde se destacaba que Misiones mostró el mayor índice de actividad entre las diez provincias del Norte Grande en el 2020, a partir de “haber experimentado un importante crecimiento aún en plena pandemia, a contramano de otras provincias que quedaron más relegadas”, a la par que mencionábamos que no solo en 2020 Misiones fue líder regional, sino que también lo hacía ya en año 2019.

El primer avance del IAE-Norte Grande para el 2021 nos muestra la ratificación de liderazgo de la provincia, con un índice que supera los 150 puntos y un crecimiento por encima del 10%, seguida por Chaco, Salta, Tucumán y Corrientes.

En las próximas semanas conoceremos los resultados finales del IAE-Norte Grande, y podremos determinar con exactitud el grado de avance de la actividad, pero todo muestra que la tierra colorada seguirá dando muestras de crecimiento sostenido.

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Recuperación del consumo: Misiones es líder nacional en crecimiento de ventas en supermercados

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Uno de los principales temas que abordamos semana a semana en estas columnas refiere al desempeño que tuvo y tiene la provincia de Misiones respecto a la recuperación de su actividad, sobre todo, tras el golpe de la pandemia, y cómo dicha recuperación va llegando (o aún no) a la sociedad, que es siempre la principal beneficiaria de todo proceso de crecimiento.

En el último año, vimos que Misiones mantuvo un ritmo acelerado (y estable, no menos importante) de crecimiento en diferentes indicadores de la actividad económica, y en muchos de ellos, en algún punto del período, incluso fue líder a nacional: lo vimos en el caso del cemento (impulsor principal de la actividad de la construcción), lo vimos en los patentamientos (indicador fundamental del consumo de durables). En otros, no lideró a nivel país, pero si a nivel región (combustible, entre otros).

Pero la novedad que surgió en los últimos días tiene que ver con un aspecto donde Misiones no había mostrado en los meses previos una recuperación, pero ahora vuelve a romper un récord para pasar a ser líder nacional: las ventas en supermercados. Este es un indicador que nos permite medir mejor cómo la reactivación económica llega también a las personas, en forma de consumo. 

En primer lugar, cabe destacar una característica que no es para nada intrascendente: la encuesta de ventas en supermercados que realiza el INDEC se realiza sobre establecimientos cuyo salón de venta sea igual o mayor a 200 metros cuadrados. Por ende, se excluye a los menores. En Misiones, el total de establecimientos relevados son 15. 

¿Por qué esta aclaración? Porque se observó, en los primeros y más duros (en términos de restricciones) meses de la pandemia, se observó en diferentes puntos del país cambios de comportamiento: el consumo se mantuvo relativamente estable en términos generales (con algunas caídas propias de las dificultades económicas que se atravesaba y por el arrastre de una crisis que llevaba ya dos años), pero cambiaba el hábito del consumidor, que optaba por un comercio de cercanía o por compras en canales online, en lugar de trasladarse a un supermercado. Esto por supuesto tiró para abajo las ventas en esos establecimientos, pero sostiene en un mínimo el nivel de consumo general. 

Sin embargo, con el correr de los meses, la situación se fue normalizando y así veíamos que los supermercados recuperaban terreno, pero en diferentes niveles según la provincia. 

Para poner en contexto esta situación en el caso misionero: si medimos las ventas en precios constantes (es decir, descontando el impacto del alza de precios), desde marzo 2020 y hasta septiembre de ese año, la provincia vio caídas en sus ventas en un 8% promedio. En octubre vio su primera suba, muy leve (solo 0,8%), y cerró el año con nuevas caídas en noviembre y diciembre (de 3% promedio).  Enero inició bien (+2,7%) y volvió a caer en febrero (-5,1%). 

Pero en marzo ya se vislumbró un cambio: las ventas crecieron en un 8,9% real, un nivel que no se veía desde junio de 2018; y en abril (último dato disponible, que es el que da origen a esta columna) se rompió un récord, con un incremento del 32,1% en términos reales, una suba nunca antes vista en la provincia, y que no se vio en ninguna de las provincias en el período 2017-2021. 

De ese modo, Misiones es la provincia con la mayor alza en las ventas de supermercados de abril, rompieron techos de crecimiento y estableciendo una nueva marca que difícilmente pueda ser superada. 

Vamos a los datos. Las ventas a precios corrientes de abril 2021 en las bocas de expendio de la provincia de Misiones sumaron $1.639,9 millones. La suba respecto al mismo mes del año anterior, en pesos corrientes, fue de 86,1%; pero al medirlo a precios constantes, como se dijo, la suba es del 32,1%, y registra así el segundo incremento consecutivo en términos reales. ¿Sabían hace cuanto que Misiones no mostraba dos incrementos reales consecutivos en las ventas de supermercados? Desde el bimestre octubre-noviembre de 2019. 

Con respecto a las ventas a nivel nacional, Misiones representó en abril 2021 el 1,5% de las ventas totales y un 34,2% de las ventas del NEA, el mayor volumen dentro de la región. 

El dato positivo y alentador que esta novedad trae, se reconfirma aún más al analizar que rubros son los que tuvieron las mayores subas, y como eso impacta o no directamente en los hogares. 

Con una participación del 33% sobre el total de las ventas en la provincia, el rubro de “Almacén” de mayor volumen de ventas, y tuvo un desempeño muy bueno en abril, ya que vendió un 35,5% más, en términos reales, que el año anterior. Es decir, creció por encima de la media provincial. Algo similar se observa en el segundo rubro de mayor volumen de ventas, “Carnes”, que concentra el 12% del total, y creció un notable 42,3% real. 

En términos comparativos, y analizando en función de su variación interanual a precios constantes, sobre un total de once grupos de artículos, diez mostraron incrementos reales. Ordenados de mayor a menor, la lista está liderada por “Electrónica y artículos del hogar” con un incremento real del 253,3% (pero concentra un volumen de venta muy menor, participando solo del 3,7% del total, lo cual toda variación implica saltos porcentuales importantes); en segundo lugar se ubica “Alimentos preparados y rotisería” con una suba del 52,1% real (participa solo del 4,2% del total de ventas), y el podio se completa con Carnes, con una suba del 42,2% y concentrando el 12% del total de ventas. 

Le siguen: “Bebidas” (+40,5%), “Verdulería y frutería” (+39,6%), “Panadería” (+39,4%), “Indumentaria, calzado y textiles para el hogar” (+37,5%), “Almacén” (+35,5%), “Artículos de limpieza y perfumería” (+20,3%) y “Otros” (+13,9%), todo en términos reales. 

Por su parte, la única caída se observa en “Lácteos” (-7,2%). 

Sin dudas, el dato más destacable tiene que ver con los productos de almacén: es el principal rubro de venta y lo que primero van a comprar los hogares, especialmente aquellos de menores ingresos. Es aún mejor el desempeño que tuvo este rubro en abril al medirlo, a precios constantes, contra abril de los años anteriores: en 2021 está el mejor abril desde 2017: además del alza contra 2020, creció 27% contra 2019, 21%   contra 2018 y 25% contra 2017. 

Como adelantamos antes, Misiones lidera a nivel nacional. Sobre un total de 25 jurisdicciones (la provincia de Buenos Aires se desagrega en Gran Buenos y resto de la provincia), fueron 15 las que mostraron incrementos reales en abril. 

El ranking nacional está liderado, que registró la mayor expansión de ventas del mes con un 32,1% de incremento; le sigue Santiago del Estero (+20,1% – por repite posición por segundo mes al hilo) y Río Negro completa el podio (+16%). Otras nueve jurisdicciones crecen por encima de la media nacional, y solo tres lo hacen por debajo de la misma. Esto nos permite ver que el liderazgo de Misiones en este punto tiene un par de cabezas de ventaja sobre el resto. 

En el otro extremo, de las diez jurisdicciones que sufrieron caídas, San Juan (-8,3%), CABA (-7%) y Tucumán (-5,2%) registraron las más altas. 

Un último dato importante: los resultados acumulados del primer cuatrimestre del año. Misiones cierra este período con ventas a valores corrientes por un total de $6.044,3 millones. Contra el primer cuatrimestre de 2020, muestra una suba real del 8,4%, siendo el primer cuatrimestre desde 2017 que termina con alzas. 

A nivel nacional, además, finalizó segunda en el ranking, lo cual destaca aún más el comportamiento de las ventas misioneras, sobre todo en los últimos dos meses.

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¿Dónde duele más la inflación?

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Todos los meses volvemos a hablar de la inflación, el problema de nunca acabar en el país, sobre la que no hay consensos básicos acerca de su origen, pero sí acuerdos respecto de sus consecuencias. Ningún Gobierno de los últimos quince años logró dar una respuesta certera, logrando en algún caso contenerla, y en otros dispararla. 

Los datos recientemente conocidos de mayo volvieron a poner una señal de alerta en dos sentidos: si bien vista mes a mes hay una desaceleración (único aspecto, si se quiere, positivo), cuando observamos el acumulado de los primeros cinco meses del año, el 2021 muestra el mayor nivel inflación desde que se empezó a medir la nueva serie, es decir, diciembre 2016. 

No cobra sentido ir más atrás en la serie, debido a que, metodológicamente, las mediciones cambiaron. Por ende, debemos tomar la serie en vigencia, que se empezó a medir en diciembre de 2016, como se mencionó. 

Como se detalló, la inflación acumulada del período enero – mayo 2021 es la más alta de esta serie. En ese período de 2017, el alza del IPC fue del 10,5%; 11,9% en 2018; 19,2% en 2019; 11,1% en 2020; y 21,5% en este 2021. Es decir, casi diez puntos por encima del año anterior. No es solo un dato alarmante en sí, sino que también tira por la borda la meta del gobierno nacional de 29%. Para llegar a ese meta a fin de año, la inflación mensual de junio a diciembre debe ser del 0,9%. Improbable.

El otro dato negativo es la inflación medida año-a-año: quedó a tiro del 50%. El resultado final mostró un alza del 48,8%, el mayor nivel desde febrero de 2020, en un claro sentido ascendente: en enero, era del 38,5%. La única forma de cerrar el 2021 con una inflación por debajo de los 40 puntos, es que la misma tenga un promedio mensual del 2%. También, poco probable al día de hoy.

En el título de esta columna nos planteamos: ¿dónde duele más? El alza de precios repercute en un sinfín de variables: en ingresos de los hogares, en recursos gubernamentales, en costo de empresas, etc. En todas duele, eso está más que claro. 

Pero el dolor es más profundo en aquellos lugares y en aquellas familias donde el ingreso es menor y donde los indicadores sociales muestran situaciones de mayor vulnerabilidad: es el caso del NEA. Independientemente de las particularidades mismas de la región, el noreste se caracteriza por dos cuestiones que son directamente afectadas por el alza de precios: en primer lugar, es la zona donde los salarios formales son menores en términos absolutos; en segundo, es la región donde los hogares destinan más de sus ingresos solo a bienes y servicios básicos, que está vinculado directamente a lo anterior. 

Para tocar en primer lugar el punto de los salarios, si proyectamos los mismos a mayo 2021 y los medimos en moneda constante (usando como base diciembre 2016), están por debajo de mayo de 2017, de 2018, de 2019 y de 2020. Es decir, están en el peor momento. Hoy, el salario promedio de un trabajador formal del sector privado en el NEA está 20 puntos por debajo en moneda constante que en 2017. En el Chaco, están 23% por debajo, en Corrientes 18%, en Formosa 19% y en Misiones 20%. 

Comparando año contra año (es decir, solo vs mayo 2020), también todas están por debajo, pero con una brecha mayor entre ellas: mientras que en Misiones cae solo 1%, en el Chaco cae 7%; en Corrientes y en Formosa cae 5%. 

En este punto, nos encontramos en una encrucijada digna del huevo y la gallina. ¿Qué se requiere primero? ¿Alza fuerte de salarios o caída brusca de precios? La respuesta va a depender de la posición donde uno se pare.

En relación a la cuestión del poder adquisitivo, vinculado directamente a bienes básicos, los datos ofrecidos por el INDEC nos permiten comprobar la caída del poder de compra en algunos productos determinados. Comparando mayo 2021 contra mismo mes de 2018, el kilo de pan francés creció 200%; el de carne picada, 403,8%; el litro y medio de aceite de girasol un 434,8%; y el kilo de arroz blanco, un 387%, entre otros. 

Si tomamos, solo a modo gráfico, una canasta conformada por un litro y medio de aceite, un kilo de carne picada, un kilo de pan y un kilo de arroz, con el salario promedio del NEA de 2018 se podían comprar 101 bolsones de estos productos; en 2019, se podían comprar 85 y en 2020, 76. ¿En mayo de 2021? Apenas 61.

El poder adquisitivo de los hogares, sobre todo de los más vulnerables, sufre golpes mes a mes y solo tuvo algunos pequeños respiros en el {ultimo tiempo. Por eso, la lucha contra la inflación, que a veces pareciera que no tiene solución, debe estar hoy más vigente que nunca.

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La inversión pública como motor de reactivación ¿alcanza?

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Durante el primer semestre del 2020, el esfuerzo fiscal del Estado nacional estuvo centrado en la asistencia financiera tanto a sectores particulares como a provincias, a partir de la situación de congelamiento de la actividad por el ASPO, a través de transferencias corrientes que permitan sostener un piso de gasto enfocado, justamente, en la emergencia. 

De ese modo, puso en marcha programas de asistencia como ATP, IFE, ampliación de universo y montos de AUH y Tarjeta Alimentar, y otros programas de crédito orientados a monotributistas y pyme. En esa línea, el contexto actual con la segunda ola y las nuevas restricciones obligaron a restablecer el ATP, ya con otro formato y otro nombre (REPRO II), que hace foco en sostener el gasto corriente vía pago de salarios. 

En ese contexto, lógicamente y naturalmente, la inversión pública, entendida esta como el desembolso de recursos del estado nacional orientados a financiar obra pública, adquisición de equipamiento y materia u otro bien de capital, estuvo frenada, cobrando un leve impulso recién hacia finales del 2020. Sin embargo, en los primeros meses del 2021 dio un salto importante, a partir de la premisa de que la inversión pública permite reactivar la actividad. 

Tanto las transferencias de capital como la inversión real directa del Estado nacional a las provincias tuvieron un importante crecimiento en el período enero-mayo 2021, alcanzando la suma de $109.495 millones, un 197% más que en el mismo período de 2020. 

Si lo vemos en pesos contantes, es un 98,8% mayor al 2020, y también está por encima de 2019 (21,9%), pero por debajo de 2018, 2017 y 2016. Por ende, hay una aceleración importante, pero aún por debajo de otros años, sin poder volver a tocar el techo de 2017 (está casi 50% por debajo en pesos constantes). 

Aún con eso, y considerando las limitaciones de tipo económica (por financiamiento) y sanitarias, la aceleración de la inversión es notable y puede leerse en dos dimensiones: económica, como parte de un proceso justamente de reactivación; y también política, por ser año electoral, momentos en los cuales, históricamente, se acelera este tipo de erogaciones. 

¿Qué vemos en Misiones? Entre enero y mayo, la provincia tuvo transferencias de capital e inversión real directa por parte del Estado nacional por un total de $2.337,4 millones, con mayor peso de las transferencias (59% del total). Cuando se contrasta contra el mismo período de 2020, hay un incremento a pesos corrientes del 96,6%, y en términos reales, del 31,2%. 

Es decir, la inversión pública está hoy por encima de los niveles del 2020 y, al igual que lo observado en el caso nacional, está también por encima de los niveles del 2019; pero siguiendo esa misma línea, la inversión pública en Misiones está aún por debajo del 2018, 2017 y 2016. El caso más fuerte se ve al observar contra 2017, que fue el año donde la inversión tocó un techo: en 2021 la misma está 70,7% por debajo de 2017, siempre en términos reales.

Si bien el incremento de este período 2021 contra el año anterior es importante para el caso misionero, no se condice para nada con lo que están experimentando el resto de las provincias del NEA: Corrientes mostró un incremento similar (medidos en términos reales), con un alza del 40,1%, pero Chaco y Formosa dan un salto muy fuerte: +197,5% y +223,7% respectivamente. De hecho, el promedio regional muestra un incremento del 115% real, quedando Misiones muy por debajo de eso, y la provincia, por ende, está hoy con el menor incremento de la inversión pública nacional en el territorio. 

Además, en términos nominales, Misiones llega una ejecución de $2.337,4 millones, tal como se detalló previamente, siendo la segunda más baja de la región, solo por encima de Corrientes (acumulada $1.853 millones), pero queda bastante debajo de Formosa ($3.215 millones) y mucho más debajo de Chaco ($5.062,6 millones). 

A nivel per cápita, la situación es similar: Corrientes acumula la más baja ($1.653 por correntino), seguida de Misiones ($1.853 por habitante); mientras el Chaco y Formosa lo duplican: $4.203 en el primer caso, y $5.312 en el segundo. 

Muchas veces desde esta columna insistimos en que la Nación suele dejar a un costado a Misiones, muchas veces con argumentos económicos, y muchas otras veces, políticos. Si bien la sintonía entre el gobierno renovador y el albertismo es buena, es mucho más profundo el vínculo de la Nación con los gobiernos chaqueños y formoseños, lo cual explica muchas veces esta diferencia. 

También es cierto que hoy, la provincia de Misiones cuenta con finanzas mucho más holgadas que el resto de las provincias del NEA, que le permiten hacer frente a inversión propia (que de hecho, lo hace); pero ello no le quita fuerza y motivos al reclamo a la nación, sino todo lo contrario: imagínense todo lo que podría hacerse si el apoyo nacional es aún más fuerte.

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