Juan Carlos Argüello

Periodista, director de Economis

Promesas devaluadas

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A la larga, pasarán las turbulencias y bajará la fiebre del dólar a 40 pesos. Pero entonces habrá que hacer un recuento de daños que, se avizora, arrojará resultados desalentadores. Una devaluación de tal magnitud deja un puñado de ganadores y mayoría de perdedores, más pobreza y pérdida de poder adquisitivo.
La fiebre del dólar de los últimos días desnudó la fragilidad de un Gobierno empecinado en el mismo rumbo. Se ensayan diversas explicaciones para la feroz corrida cambiaria, pero la excusa de la pesada herencia muta en simple y sencilla mala praxis.
Cuesta entender cómo el mejor equipo expuso al Presidente a emitir un mensaje flojo, lleno de vaguedades e inexactitudes para “calmar a los mercados”.
Al hablar de un “nuevo acuerdo”, Macri no hizo más que reconocer tácitamente, el fracaso del pacto anterior. Los “mercados”, tan sensibles a la honestidad, salieron disparados a comprar dólares a sabiendas que el Presidente admitía como muy probable que el año que viene no pueda cumplir con los compromisos (de deuda) asumidos.
Los mercados no son claro, personas de la calle, desesperadas por un verde. Quienes salieron en malón a comprar billetes fueron los bancos y los grandes empresarios que habían apostado a Lebacs y que decidieron salirse. Es decir, los principales beneficiados por el modelo financiero que se impone como plan económico.
Los errores no forzados no se reducen al mensaje, como pretendió Rogelio Frigerio, sino a la gestión. La acumulación de vencimientos y la abultada emisión de deuda de corto plazo terminaron como iban a terminar: en un explosivo combo que expuso todas las debilidades del modelo. Pero no pueden siquiera aducir que no fueron avisados. También se devaluó la palabra presidencial.
La vulnerabilidad expuesta por Mauricio Macri quedó en evidencia apenas comenzado su mensaje: pedir un nuevo auxilio del Fondo Monetario Internacional conlleva reconocer el incumplimiento de las metas aceptadas hace menos de tres meses. Fue el 7 de junio cuando se firmó el acuerdo por 50 mil millones de dólares, con condiciones que, se anticipaba entonces, eran duras. Lo serán mucho más ahora. El buen FMI concedió una revisión del plan económico del mediante “políticas monetarias y fiscales más fuertes”. El organismo que conduce Christine Lagarde también dejó claro que no hay generosidad sin condiciones: no hay nuevo acuerdo sellado, solo la intención de rediscutirlo.
Es probable que el FMI “ayude” al Gobierno. Pero no debe verse allí un gesto de altruismo, sino la necesidad de no quedarse atado a un nuevo fracaso. ¿Qué condición ha cambiado para prometer ahora cumplir condiciones que serán más severas? Hasta ahora el Gobierno transfirió el costo del ajuste a las provincias y los sectores más vulnerables y con la devaluación licuó los ingresos de millones de argentinos, que hoy están más en la pobreza que hace una semana. Para mejorar ingresos, recién ahora se reactivarían retenciones y se aplicaría un remedio que podría agravar la enfermedad: suba de impuestos en medio de una fuerte recesión. Hasta el sojero aliado Gustavo Grobocopatel, admite que el modelo debería revisarse: “Da la impresión que el flujo de capitales debería tener algún tipo de regulación y se abrió demasiado rápido. Y las metas de inflación fueron un error”.
Sin embargo, el equipo presidencial insiste en que estamos condenados al éxito. “No estamos ante un fracaso económico”, prometió el elocuente Marcos Peña en medio de la corrida. El jefe de Gabinete reconoció que el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional para adelantar los desembolsos no está cerrado. Dijo que el jefe de Estado anunció “una intención” de trabajar en ese sentido.
El diputado nacional Luis Pastori prometió mejoras para el final del segundo semestre: “Estuve con Nicolás Dujovne la semana pasada. Ellos ven una estabilización hacia fin de año. Desactivar el pasivo financiero exige bajar el gasto”, relató el contador para justificar las medidas de ajuste.
Nótese que dice “ellos”. Son varios los radicales que ahora dicen “ellos”, como si el PRO no fuera socio.
“Estamos muy preocupados por la situación económica que atraviesa la Argentina. El Gobierno nacional debe hablar con franqueza a la gente y que sepa que se está trabajando para salir de esta situación económica”, reclamó el diputado Gustavo González, quien también espera resultados a fin del segundo semestre. El presidente del bloque de concejales de Cambiemos en Posadas, Pablo Velázquez fue más contundente: “El Gobierno nacional ha cometido muchos errores en el manejo de la economía”. ¿Hay distanciamiento? En otro universo ideológico, Ricardo Alfonsín pide que el Gobierno convoque a las otras fuerzas políticas para “salvar lo que queda” hasta 2019. El hijo del ex presidente también habla de ellos: “Gobierna el PRO, no gobierna la UCR”, critica.
El enojo radical obedece al ninguneo permanente dentro de la alianza. Este fin de semana, por caso, hubo varias cumbres para analizar la crisis. El radicalismo miró desde afuera.
El senador Humberto Schiavoni en una reunión realizada en Leandro N Alem, apenas reconoció algunos “errores propios”, pero adjudicó la corrida a “la situación de Turquía y Brasil”.
Pero ni Turquía ni Brasil explican la profundidad del drama argentino y cómo se inclinó la balanza. Desde diciembre de 2015 el peso se devaluó 165,22 por ciento. El dólar costaba 14,32 pesos. Hoy 40 en promedio.
La inflación en el mismo período fue de 115,83 por ciento. Por lo tanto, el dólar tuvo una depreciación real del 42,64 por ciento. ¿Qué pasa si se compara con los salarios? El índice de salarios tuvo un incremento interanual del 22,92 por ciento en relación a junio de 2017. El poder adquisitivo cayó 4,93 por ciento en los últimos doce meses sin contar el efecto traslación a precios de la corrida cambiaria. Pero si se analiza el salario desde diciembre de 2015, los trabajadores registrados perdieron un 15,21 por ciento de su poder adquisitivo. Ganan algunos, pierden casi todos.
Lo mismo sucede con las consecuencias de la corrida. Quienes la celebran argumentan que ahora se abrirá el mercado exportador y que caerán las importaciones o la fuga de divisas diaria por fronteras como la de Posadas con Encarnación. Pero admiten que todo esto se cumplirá solo si la devaluación no se traslada a los costos internos. Para eso, tiene que profundizarse la pérdida del poder adquisitivo.
Por ejemplo, se dará la paradoja de un mercado yerbatero fuerte por el valor de las exportaciones y productores mejor pagados por la mayor demanda de materia prima. Pero por estas horas, los tareferos están reclamando que se cumpla con el subsidio interzafra para poder parar la olla. El gobierno nacional, en su oleada de ajustes, ya anunció que no hay plata para tanto: el año pasado giró 67 millones de pesos. Ahora, el ministro de Trabajo, Jorge Triaca, comprometió apenas 18 millones.
Lo dicho, las decisiones se toman en el centro porteño, pero sus consecuencias se sienten en el terreno propio. El gobernador Hugo Passalacqua reunió este sábado a su gabinete económico para analizar la situación de los tareferos y ratificar que la Provincia hará lo que esté al alcance para contener las demandas sociales que son dejadas de lado por la Nación, especialmente con los sectores más vulnerables. En la reunión hubo un repaso de los últimos días y quedó flotando la idea cada vez más fuerte de que hay que “arreglarse con lo propio”. Los funcionarios insistieron en que el Instituto Nacional de la Yerba Mate también debería poner de su parte para ayudar al eslabón más débil de la cadena.
La crisis presupuestaria de las universidades también tiene su correlato en Misiones. La rectora Alicia Bohrein indicó que hay un atraso en las partidas de tres meses en promedio, lo que afecta la infraestructura y actualización de insumos necesarios para el funcionamiento. “A la larga, afecta la calidad educativa”, explicó. La mora alcanza a unos 26 millones de pesos. Como contrapartida, la Nación jura que se duplicó el aumento presupuestario. La discusión es falaz. Los recursos pierden contra la inflación y la actualización salarial está bastante por debajo. La crisis no es solo salarial ni presupuestaria. Bohrein advirtió que hay una mayor demanda estudiantil en comedores y albergues. Comida y vivienda. Nada menos.
En la Legislatura, el presidente del bloque renovador, Marcelo Rodríguez expresó su preocupación por el “tsunami” que implican la devaluación y sus consecuencias. Y, deslizó un dato que expone la gravedad del tema: “El tratamiento del Presupuesto provincial, con esta crisis, va a ser de forma. La gente se está movilizando, no tiene expectativa, está desilusionada por esta crisis que golpea a todos”, advirtió.
“La devaluación arrastró todo y no sabemos qué va a pasar mañana. Teníamos hasta la semana pasada un decrecimiento de la economía del 1 por ciento, ahora se dice que va a ser del 3 por ciento. Teníamos una inflación de 35, hoy se habla del 45. El pueblo argentino no tiene expectativas de la economía. ¿De qué presupuesto vamos a hablar con esta profunda crisis económica? El combustible será más caro el alimento, más caro. Se viene el desabastecimiento, porque hay especulación”, advirtió el legislador en una sesión en la que, en medio de las turbulencias, se votó por la ampliación de derechos.
El rol del Estado es una característica que distingue al gobierno provincial del nacional. A diferencia de la alianza nacional, la Renovación se sustenta en un rol activo del Estado para equilibrar las balanzas económicas y sociales. Los empresarios, muchas veces críticos del peso del Estado, perciben que puede ser un buen aliado en momentos de crisis. El presidente de la Confederación Económica de Misiones, Alejandro Haene, firmó ayer el pedido para que se extienda el programa Ahora Misiones a un día más por semana.
Es que el Ahora Misiones y sus variantes como el Ahora Pan, Ahora Gas y otras, promovieron ventas por más de 800 millones de pesos en el último año, una cifra nada despreciable en momentos en que el consumo está en retirada. El pedido de la CEM será analizado, pero las condiciones financieras son un obstáculo fuerte: 60 por ciento es la tasa de referencia del Banco Central, lo que expande los costos de las entidades financieras que participan.
No es el único respaldo del Estado a las empresas misioneras. El presidente de Emsa, Guillermo Aicheler presentó el nuevo cuadro tarifario después de los aumentos aplicados por la Nación. “Si aplicáramos todo el aumento de la Nación, muchas empresas cerrarían”, explicó, lapidario, el secretario de Energía, Sergio Lanziani. Por eso Passalacqua decidió volver a subsidiar el consumo de 80 grandes usuarios, que deberían pagar 45 por ciento más cara la energía que consumen en sus empresas, pero lo harán, en promedio, 25 por ciento más durante seis meses, el mismo porcentaje de aumento que sufrirán los usuarios de menos de 300 kw.
El empresario Martín Oria sorprendió con una queja: “Prometieron el Plan Belgrano y no llegó, no puede ser que el misionero pague el combustible más caro que el más rico de Buenos Aires. Cuando vino Macri a Misiones no sabía de qué hablábamos con el artículo 10 de la ley Pymes. No queremos subsidios, sino lo que es nuestro. Estamos cada vez peor y no es solo la luz cara, sino la energía que requiere Misiones“, argumentó.
Lanziani coincidió en que Misiones no está siendo favorecida por la política energética nacional. Recordó que Macri cuando estuvo en Misiones en abril había prometido que los futuros aumentos eléctricos iban a impactar solo el 50 por ciento en el NEA. “No cumplió“, enfatizó.
Recuperado de su intervención quirúrgica, Passalacqua retomó la actividad sin pausa con presencia en distintos puntos de la provincia. En cada municipio, pudo corroborar la adhesión al programa Ahora Patente, que busca recaudar 180 millones de pesos que estaban en mora. Sería un alivio sustancial para los municipios que sufren por la parálisis económica.

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Incertidumbre, falta de confianza y nafta al fuego: el dólar se disparó en un día de miércoles

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9.40, minutos antes que abran los “mercados” en Buenos Aires, el presidente Mauricio Macri, en un breve spot difundido por redes sociales, anunciaba que iba a pedir nuevamente un auxilio del Fondo Monetario Internacional para “devolver la confianza a los mercados”. Pasado el mediodía, el dólar rozaba los 34 pesos y los “mercados” cerraron con un récord de 34.48, que nadie espera que sean el techo.  En la city posadeña el dólar ya costaba 36 pesos
Se pueden escuchar múltiples razones, pero la primera que hay que resaltar es que el mismo mensaje del Presidente encendía la mecha de la desconfianza. Recurrir nuevamente al Fondo Monetario implica admitir que las metas impuestas hace apenas dos meses –parece que pasaron dos años- son incumplibles ni con el respaldo de la mayoría de los gobernadores que, a pesar de los daños colaterales internos, están decididos a sostener el timón para evitar una hecatombe política.
El mejor equipo no aparece siquiera para evitarle al Presidente el disgusto de tener que repetir promesas que quedan truncas en un suspiro. Llama la atención que un equipo tan acostumbrado a ganar desde el mensaje exponga al líder al bochorno de comparar archivos.
Periodistas amigos como Marcelo Bonelli no aportan demasiado al sugerir el nombre del misionero Ramón Puerta como la incorporación que le falta al gabinete para calmar las aguas. Todos recuerdan las horas del embajador en España en la Casa Rosada. Entró tras la huida en helicóptero del fugaz Fernando De la Rúa. Se fue después de la renuncia de Adolfo Rodríguez Saá en la semana de los cinco presidentes. No es el mejor deja vu.
El nuevo llamado a indagatoria de Cristina Fernández de Kirchner a manos del solícito Bonadío tampoco logra cambiar el tema de conversación. La falta de confianza en la economía, reflejada en la ansiedad por el dólar, domina todas las conversaciones y todos los noticieros. 
Pero volvamos a los que saben de economía. ¿Por qué sigue subiendo el dólar tras la promesa del nuevo blindaje del FMI? “El mercado ve poco probable el cumplimiento de las metas fiscales para lo cual salen capitales por posible incumplimiento de compromisos financieros. No significa que caiga en default pero si el Gobierno no cumple con las metas fiscales no tendrá los recursos para afrontar los vencimientos”, explica un conocedor de las negociaciones entre Macri y los gobernadores.
“El mercado ve que aún el dólar está barato y sigue demandando dólares”, agrega.
“Es difícil de entender porque siguen errando y no lo dejan flotar. Va un 80 por ciento de devaluación y siguen con la misma receta y cada vez menos balas. Han perdido toda credibilidad”, acota el senador Maurice Closs. 
La economista posadeña Mercedes D’Alessandro escribió: “La última semana hemos tenido nuevas expresiones de falta de confianza en los mercados”. Así empezó Macri su video-anuncio en el que cuenta que le van a pedir adelantos del FMI (que no estaban previstos) para salvar las papas del fracaso absoluto de su equipo económico. Fracaso en todo sentido: no logran siquiera cumplir con el plan que armaron con el FMI, están peor que en el escenario que se plantearon como “adverso”. No logran frenar el dólar, no logran frenar la inflación, no logran mejorar el empleo, la economía no crece, no pegan una, básicamente”.

La economista recordó que “cuando empezó la tormenta de Dujovne, Sturze y los amigos de la deuda, el dólar estaba menos de 23 pesos. Eso fue en mayo. Mayo 2018. En junio todavía se hablaba de que el dólar a 25 estaba bien… En el medio metieron al FMI para “calmar a los mercados”. Hoy el dólar está en 32 (Nota de la redacción: cerró en 34) y “los mercados” siguen rugiendo por más”.

“Aunque el gobierno quiera venderlo como “fue un shock” o “vino una tormenta”, no es así. ES EL MODELO ECONÓMICO”, argumenta.

Sin embargo, el modelo no se cambia. El ex diputado Alfredo Schiavoni, referente de Cambiemos en Misiones, entrevistado en el programa Dominio Público, señaló que “la Argentina atraviesa un momento muy delicado, en lo económico, por supuesto no pretendo ser alarmista ni nada por estilo, pero hay que entender que estamos atravesando una época de vacas flacas, y que muchas de las cosas y de los beneficios que por ahí antes teníamos, hoy no van a gozar la población, de eso hay que ser claro, hay que ajustarse el cinturón y apostar a hacer las cosas bien para poder salir de esta situación”.

“La economía argentina es muy frágil ante los vaivenes de la economía mundial, nuestra moneda es la que más se devalúo”, reconoció el ex legislador.

El economista Alejandro Rodríguez advierte que la suba no cesó. “¿7,4 por ciento de devaluación en un día y que no pase nada? Me sorprendería”, indica.
Pese a que suele ver el vaso medio lleno, esta vez no esconde su pesimismo: “Esto lleva la inflación a mínimo 35 por ciento y a 40 puede llegar”, anticipa.
El día de miércoles se termina con una sola certeza. Nadie puede asegurar que mañana volverá la calma. Para graficar las “turbulentas” horas en la Argentina, vale este pronóstico de Ecolatina: “Concretamente, según nuestras proyecciones, la divisa terminaría 2018 –de mínima- en la zona de 32 ARS/USD”. Fue publicado el lunes. Ya quedó viejísimo. 

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Los ciclos del ajuste

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El manotazo al Fondo Federal Solidario puso en alerta a los intendentes y gobernadores de todo el país. Como pocas veces antes, provocó la unidad de los 76 intendentes misioneros que estamparon su firma en un duro documento de reclamo al Gobierno de Mauricio Macri por la eliminación compulsiva de los recursos sojeros. El “mazazo”, como definió el gobernador Hugo Passalacqua, modificó también el escenario político, que hasta ahora tenía a la gobernabilidad como elemento pacificador.
Intendentes y gobernadores, perciben que el ajuste permanente termina afectando la gobernabilidad local. El problema no es de la Nación, si no que estalla en la comarca transformado la urgencia individual en un problema colectivo. Un municipio que deba paralizar una obra que financiaba con los recursos de la soja, tendrá automáticamente un puñado de desocupados y una cadena económica cortada desde el eslabón más débil.
Esa urgencia obliga a “apelar a la creatividad con políticas activas para hacer frente al tsunami que estamos viviendo”, como sintetizó Passalacqua la presentación del Ahora Patentes, la última versión del Ahora Misiones, el programa diseñado para sostener el consumo y la actividad. Ese programa y algunas otras medidas tomadas por el Gobierno provincial, más la decidida intervención del Estado en la economía, permiten que Misiones todavía sostenga algunos indicadores positivos, mientras que los de la Nación se derrumban con una caída de la actividad que llegó a 6,7 por ciento en relación a julio de 2017. Semejante descalabro no se veía desde la crisis de la burbuja inmobiliaria de Estados Unidos en 2009.
El documento de San Ignacio, firmado por los intendentes llegó a destino. El ministro del Interior, Rogelio Frigerio, lo recibió casi al instante, ya que llegó a Posadas apenas después de culminada la cumbre en la ciudad de las antiguas Misiones Jesuíticas. El enviado de Macri mantuvo una reunión con el Gobernador, el secretario de Hacienda, Adolfo Safrán y algunos de los principales dirigentes de Cambiemos -el radicalismo estuvo ausente- para comenzar a delinear el Presupuesto nacional. Passalacqua le ratificó la postura de Misiones de acompañar la sanción del Presupuesto, como herramienta de gestión fundamental, pero al mismo tiempo, que no se puede cargar con el peso de más recortes, mientras que la Provincia es una de las más ordenadas en sus finanzas.
“Siempre lo hemos apoyado y lo seguiremos haciendo, inclusive el año que viene; después el Gobierno tendrá que rendirle cuenta a la gente sobre cómo aplica esa herramienta que le dimos. Lo que no podemos es negarle, como pido que no nos nieguen, herramientas para poder gobernar; después la gente juzgará si el trayecto, el rumbo tomado con ese presupuesto es bueno o malo, dio o no resultado, pero eso es posterior. Esto es anterior y desde la oposición nosotros vamos a tener ese acto de coherencia política”, dijo Passalacqua. Lo que no quita que los diputados tengan vía libre para discutir punto por punto el Presupuesto de Macri para evitar males mayores a Misiones y conseguir lo que se pueda conseguir.
Esa coherencia ¿se replicará en la Legislatura?
En paralelo, queda claro que la gobernabilidad dada no significa justificar el rumbo. El ajuste, los recortes y sus consecuencias, corren por cuenta de quien los ejecuta. 
Según trascendió, Frigerio prometió que no habrá mayores recortes y que los recursos comprometidos, llegarán a destino. Pero esa promesa no pudo ser sostenida por el equipo económico nacional ante los ministros provinciales en el primer escarceo por el Presupuesto. Los funcionarios de Macri insistieron en que el ajuste debe llegar a los cien mil millones de pesos y los ministros provinciales, en que el recorte es responsabilidad política de la Nación.
Quedaron descartadas varias de las demandas del Gobierno nacional en las semanas previas, como la eliminación del Fondo Nacional de Incentivo Docente y el Fondo Nacional de Viviendas. También se descartó que las provincias cedan 5% de la coparticipación de IVA que reciben del Estado para financiar la Anses y perder Aportes del Tesoro Nacional (ATN), que según admitieron en el Ejecutivo tienen un acumulado de unos 40 mil millones de pesos que no fueron repartidos por la Rosada en el último cuarto de siglo. Lo que quedó claro es que las provincias no quieren soportar ni justificar más recortes.
El ajuste va más allá del Fondo de la Soja o la quita de reintegros a las exportaciones de las economías regionales que eran prioritarias en los spots de campaña. El ajuste irreversible es mucho más complejo aunque no sea tan visible. Es la falta de recursos para la vacuna de la meningitis, es la falta de presupuesto para la educación universitaria, que excede del salario de los docentes. Ese ajuste tiene consecuencias que después, en el tiempo, reconfiguran contextos socioeconómicos y modifican vidas. En una década, se hablará de provincias “atrasadas” en programas de televisión porteños que hoy se muestran consternados con los cuadernos de la corrupción.
El Gobierno apostó a que las denuncias contra Cristina Fernández sirvan para eclipsar el mal momento económico. Los cálculos de los PBIes robados justifican las flaquezas actuales en ingeniosas lecturas hechas por el ministro de Economía, Nicolás Dujovne y hasta por el propio Macri. Sin embargo, las encuestas marcan que las escandalosas denuncias de corrupción no logran cambiar el malhumor social por los problemas de bolsillo. En cualquier instancia, si Cristina sufre en su capital político, Macri no logra capitalizar ese descontento. Por el contrario, la política comienza a andar por el peligroso camino del descreimiento. No está mal querer flan. No en el ahora. Siempre. Es una signo de movilidad social ascendente. Lo que está mal es que el flan sea para unos pocos. 
No debe sorprender. El ajuste va por etapas y busca justificarse. El diputado nacional Luis Pastori, contador de profesión, argumentó que el refuerzo de los 11 años de la vacuna contra la meningitis “a esta altura no tiene ningún sentido, ningún valor, ningún efecto, de modo que no se justifica seguir manteniéndolo”. Los pediatras misioneros no coinciden. La falta de vacuna supondrá que los chicos de 11 años, aunque no contraigan la enfermedad, podrán contagiarla. Las consecuencias son la muerte o daños neurológicos irreversibles.
La también radical Anita Minder, primera generación de universitarios en su familia, negó los recortes presupuestarios y aseguró que todo se resume en un problema de negociación salarial. “La universidad no está en riesgo y no se ha recortado el presupuesto”, aseguró a la hora de argumentar su voto en contra de la solidaridad legislativa ante las tres semanas de paro docente. “No podemos hablar de la privatización de la universidad ni que se pararon obras”, insistió.
Ahora se puso de moda poner la lupa sobre “el costo de la política”. Se enumeran hasta el escándalo los gastos de legislaturas, diputados y senadores. Nada nuevo. Durante el breve paso de la Alianza por la Casa Rosada, también se discutía cuanto se le pagaba a un diputado, mientras que se hacía malabares para cumplir con las, oh casualidad, exigencias de un Fondo Monetario Internacional, por entonces perverso y exigente cobrador. No como el de ahora.
El diputado de Cambiemos, José Rocholl, justificó el ajuste nacional y las promesas incumplidas porque “permanentemente se fueron moviendo las variables”. El legislador reclamó que Misiones imite el recorte de empleados estatales porque “hay una superpoblación, hay demasiados funcionarios en cada ente de la administración provincial”.
Estas voces, sin embargo, no son las únicas en Cambiemos. Cada vez hay más descontentos, sobre todo en el radicalismo, que no creen en las promesas de los históricos, que son los que están consolidados en algún cargo dentro del Gobierno. Pastori apeló a echar la culpa en quienes cuestionan las políticas oficiales: “No vayas a comprar todo lo que aparece en los medios, especialmente en los medios de Misiones que sabés, todos, absolutamente todos, están comprados. Todos nos tiran mierda, todos los días”, le contestó a un veterano militante que le pedía explicaciones por el ajuste en la salud.
La política no es buena o mala en sí misma. Depende de la orientación. De qué priorice, del rumbo que marque. En estos días, que empieza el debate del presupuesto provincial, podrá apreciarse cuál es el destino de los recursos que prioriza el Estado misionero. La Educación se mantiene al tope de las prioridades, con más de 20 mil millones de pesos, seguida por la salud y el desarrollo social y el desarrollo económico. El vicegobernador Oscar Herrera Ahuad recorre la provincia de punta a punta para mantener actualizadas las necesidades de cada lugar donde sea necesaria una asistencia ante la crisis y la capacitación laboral es una de las principales demandas.
El Gobierno provincial no desdeña del rol del Estado en la economía. El Ahora Misiones y el Ahora Patente recién lanzado y los otros Ahora, vigentes y que vendrán, como el Ahora Góndola -en estudio para la comprar alimentos-, son herramientas que le sacan el jugo a los recursos para minimizar los daños. El Ahora Patentes, por ejemplo, busca mejorar la recaudación de los municipios y al mismo tiempo, poner al día a los contribuyentes. Hay casi 200 millones de pesos en mora en el pago de patentes, que son vitales para cubrir el vacío dejado por el Fondo de la Soja.

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El ajuste, punto de inflexión

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La eliminación del Fondo Solidario de la Soja supone una reconfiguración del equilibrio político y el pacto de gobernabilidad entre Provincias y la Nación. El ajuste sin aviso dejó descolocados a los gobernadores y con mayores urgencias a los intendentes de todo el país que usaban esos recursos para financiar obras de infraestructura y sostener el empleo en sus comunas.
El manotazo del equipo económico de Mauricio Macri le dio un golpe que habrá que ver si es definitivo, al acuerdo tácito de gobernabilidad. La Nación traslada el ajuste a las provincias para cumplir con las metas impuestas por el Fondo Monetario Internacional, pero la asfixia económica tiene efecto directo lejos de la Casa Rosada: los problemas siempre son locales, cercanos, aunque respondan a decisiones tomadas en los despachos del microcentro porteño.
En plena preocupación empresaria por la economía, con un dólar por encima de los 30 pesos, la inflación que se encamina a superar la meta del 32% que se pactó con el FMI, tasas altas, la acumulación de datos negativos en distintas actividades y el consumo, entre otras cuestiones, el Presidente apuesta a que las denuncias de corrupción distraigan la atención.
Los intendentes no ocultan su fastidio con el Gobierno nacional. Los gobernadores son un poco más cautos, por aquello de no echar nafta al fuego. Pero el descontento por el manejo de la Rosada es proporcional al recorte sufrido. Misiones recibió el año pasado 605 millones de pesos, un tercio de lo cual se repartió directamente entre los municipios. Para muchos significaba una herramienta única para poder hacer obras y sostener el empleo. Para ciudades como Posadas, el recorte equivale a una masa salarial entera.
Para nosotros es un mazazo y es en definitiva el pueblo misionero el que sufre ese mazazo”, definió el gobernador Hugo Passalacqua. “Ese dinero iba parte al Gobierno provincial y otra parte a los municipios. Estamos hablando de cientos de millones de pesos al año, que se traduce en escuelas, en patrulleros, en insumos y de lo que iba a los municipios, iba para empedrado, al cordón cuneta, potabilizar el agua, las plazas”, enumeró.
El mandatario misionero ratificó la relación respetuosa con la Nación -no con este Gobierno, sino con cualquier gobierno-, pero advirtió que “debe haber un tipo de respuesta” por parte de la alianza gobernante.
En eso trabaja el equipo de Passalacqua, quien trazó una metáfora “misionerista” para definir el impacto del ajuste: “Estamos cuesta arriba en la topada, con tierra colorada y mucho barro, se va a hacer difícil”.
Para la Nación, en cambio, el ajuste se justifica en que “gracias a decisiones adoptadas por el Gobierno nacional”, las Provincias han pasado a recibir un tercio de los recursos nacionales y continuarán aumentando su participación en los próximos años, lo cual torna innecesaria la continuidad de este mecanismo de compensación”, según la interpretación de Nicolás Dujove. Ese es el argumento central de justificación: que las provincias reciben más coparticipación. Lo que no dicen es que el flujo es volátil y depende del andar de la economía y que el aumento obedece mucho más a la inflación que a actividad económica real. Cada peso recibido, además, vale hoy 50 por ciento menos que hace apenas seis meses.   
Dujovne insistió en que la reducción de los reintegros a la exportación, que se deduce de recaudación coparticipable, compensa parcialmente la pérdida de ingresos de las Provincias. El ahorro fiscal para la Nación es de $ 8.500 millones en 2018 y $ 26.500 millones en 2019.
Sin embargo, Rogelio Frigerio admitió que el ajuste se hizo “para dar señales claras al mercado”. “Tenemos que tomar medidas porque necesitamos que nos sigan financiando. Y por eso tuvimos que anticipar esta iniciativa (la eliminación de este Fondo) que pensábamos tomar el próximo año”, enfatizó.
La ruptura del equilibrio en la balanza de la gobernabilidad se ratificó horas después en la Legislatura provincial. Apenas comenzó la sesión, a instancias de la Renovación y del partido Agrario y Social, llovieron las críticas al ajuste permanente del Gobierno nacional que ahoga a provincias y municipios. El presidente del bloque renovador, Marcelo Rodríguez llevó la voz cantante del reclamo que se trasladará al Congreso nacional.
Rodríguez, quien además preside la comisión de Presupuesto, advirtió que la eliminación unilateral del Fondo de la Soja decretó la defunción del Pacto Fiscal firmado en noviembre pasado, ya que cambiaron las condiciones económicas que le daban algún grado de certeza al acuerdo. Es que una de las condiciones que puso la Nación para seguir recibiendo el Fondo Solidario era que las provincias firmen el pacto fiscal. Las provincias firmaron, pero el fondo desapareció igual. El diputado recordó que otra de las promesas incumplidas de la Nación tiene que ver con el crecimiento económico del 3,5 por ciento proyectado para este año, que, terminará, en cambio, con una profunda recesión de la que todavía no se conoce el fin.
La mirada irritada de una veintena de legisladores obligó a los diputados de la alianza Cambiemos a acompañar el reclamo para que la Nación genere alguna compensación. Se instruye a los legisladores misioneros a proponer en el Congreso “la revisión” del Pacto Fiscal y la coparticipación de un porcentaje mayor del impuesto al cheque y de la recaudación del IVA, “para, de esta manera, compensar” las pérdidas del Fondo de la Soja.
Sin poder ejercer alguna defensa de sus políticas, los diputados de Cambiemos intentaron contraatacar con el caballito de batalla de Mauricio Macri: el combate a la corrupción. Pero el efecto fue el contrario.
La diputada Alba Nilsson citó palabras del Presidente contra ese flagelo y despertó carcajadas de todo el recinto. La empresa Iecsa, cuando estaba bajo el mando del Presidente, aparece mencionada en los cuadernos Gloria, con los que Nilsson pretendía dar cátedra.
Los argumentos de la legisladora, con el dedo acusador contra Oscar Thomas, quien no se presentó ante la Justicia, quedaron sepultados por la réplica del peronista Rafael Pereyra Pigerl, quien cuestionó que exhibiera información confidencial que, lejos de aportar claridad, podría entorpecer el accionar de la justicia en la justicia, ya que contenía datos del ex director de Yacyretá, como direcciones y teléfonos.  
Silvana Giménez, de la Renovación, también advirtió que “la corrupción no tiene signo político, ni ficha de afiliación”.
“Si nos limitamos a tirar los corruptos por la cabeza, damos lástima. No se deben invadir competencias del Estado, las medidas que deban tomarse en estos asuntos las definirá la Justicia”, espetó. Y, finalmente, recordó que la propia alianza Cambiemos en Misiones tiene problemas similares a los denunciados en Buenos Aires, donde la campaña se financió con numerosos aportantes truchos.
“Las personas que cobran planes sociales, tan despreciadas por la derecha liberal, le han servido para esconder aportantes poderosos, que sin dudas, no pusieron plata desinteresadamente”, dijo Giménez y trajo a colación el caso de María del Carmen Sussini, la jubilada misionera que rechazó ante la jueza federal con competencia electoral, Verónica Skanata, haber aportado diez mil pesos para la campaña de Cambiemos en Misiones. El contador de la alianza jura que se trata de una confusión de nombres y que la verdadera vive en Virasoro, Corrientes.
Pero en el fondo, queda en evidencia una maniobra similar a la usada en Buenos Aires. Acceso a la base de datos de la Anses y nombres que aparecen sin poder justificar siquiera los ingresos necesarios para los aportes que podrían encubrir plata negra de empresas que no pueden aparecer públicamente.
“Los paladines de la transparencia, los campeones de la lucha anticorrupción parecen estar inmersos en la misma mugre que dicen combatir”, cuestionó Giménez.
El radicalismo también intentó salir del brete del ajuste reclamando en la Legislatura la celeridad de algunas obras “paralizadas”. Pero tuvieron que masticar bronca cuando le hicieron saber que las obras que estaban cuestionando dependen de financiamiento nacional, que, como el fondo de la soja, se esfumó.
En el aire quedó la sensación de que el escándalo de los cuadernos no llega a ocultar los problemas reales de la economía. Ni siquiera los dirigentes de la alianza Cambiemos en Misiones confían en que las horas de televisión con los detalles escabrosos de presuntos hechos de corrupción, alcancen a tapar los problemas de gestión y el fracaso en promesas centrales como derrotar a la inflación y bajar la pobreza.
 

Por eso aparecen cada vez más díscolos en Cambiemos. El radicalismo tiene a varios dirigentes jóvenes que se animan a cuestionar los dictados de Nación. El economista Federico Villagra salió al ruedo y cosecha muchas adhesiones, sobre todo en el interior. Olimpio Vega, concejal de Garuhapé cuestionó con dureza el silencio del radicalismo misionero ante los problemas de gestión y que el partido avale el recorte del Fondo de la Soja.
Los jóvenes de Podemos también aprovechan el momento para hacer política por un sinuoso camino del medio. Pero flota la pregunta ¿a qué juegan? El líder del grupo, Facundo Sartori se mostró con la radical Anita Mander y con el ex diputado agrario, Héctor “Cacho” Barbaro mientras que se habla de un acuerdo con la Renovación.
El plan de ajuste del Gobierno nacional sirve para contrastar políticas y pensar en 2019. El mensaje del gobernador Hugo Passalacqua en la presentación del Presupuesto que ahora se conoció en su totalidad, expresa con claridad que el concepto del misionerismo se mantiene con la inclusión como premisa.
La inversión social domina el reparto, con la Educación como prioridad con el 30,57 por ciento de los recursos, además de 13,86 por ciento para la salud pública y un 12,34 por ciento al desarrollo social. La obra pública sigue siendo un “motor del desarrollo económico”. Se invertirán 14.691.328.000 pesos, el equivalente al 21,85 por ciento del total.  “Nuestro Gobierno orienta esta actividad hacia la ejecución de obras de contenido social, con miles de viviendas, escuelas, hospitales. La obra pública es la actividad económica con mayor efecto multiplicador y la de mayor ocupación de mano de obra”, define Passalacqua.

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Sandra y la fábrica de chocolate (misionero)

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El escaparate se asemeja al de una joyería, con sofisticadas presentaciones. Solo que en lugar de joyas, se lucen bombones y diversas formas de chocolate… hecho en Misiones. El aroma a chocolate se siente apenas se ingresa al particular negocio creado por Sandra Redruello, una emprendedora que apostó por el chocolate en un lugar poco tradicional. Es un producto que se asocia con el frío. Pero el calor misionero también se adapta a la producción chocolatera.
Sandra Reduello era una aplicada estudiante de Sistemas y trabajaba como administrativa en una importante empresa misionera. Sin embargo, su afición por la repostería la llamaba. Se anotó en un curso de decoración de tortas, se dio cuenta que tenía talento para este arte y fue así que dio el gran salto a este mundo de la repostería.
Primero intentó con la pastelería, descubrió que las tortas no eran lo suyo. El mundo del chocolate la cautivaba. “Busqué cursos de chocolatería en la provincia pero no se dictan, nadie enseñaba a templar el chocolate. Por eso tuve que viajar a Buenos Aires durante dos años una vez por semana para aprender todos los secretos”, contó a Economis.

 
Desde 2015 comenzó a producir sus propios dulces, “y no paré, no había una semana en que no tenía ventas”, recordó feliz. Destacó que el secreto fue innovar en las formas de acercarse a sus potenciales clientes y no dejar de capacitarse en la provincia y en Buenos Aires. A fin de mes viajará al primer congreso internacional de chocolatería y pastelería.
Participa de la Cámara de Mujeres Empresarias y aprovechó para capacitarse en técnicas de marketing, como de ventas para poder optimizar las formas de comunicarse con los clientes.
Su tienda, ubicada estratégicamente en Queirel 2949 casi avenida Lavalle, invita a disfrutar el chocolate con todos los sentidos, el aroma al chocolate inunda al visitante. Las formas llaman a mirarlos detenidamente y querer tocarlos para luego saborearlos.
Sandra atiende personalmente a sus clientes, aconsejándoles sobre cuáles son los secretos de cada bombón, trufa o barra de chocolate, incentivando a probar las diferentes formas en que va fusionando al dulce.
La parte de atrás del local es la fábrica. Pensada en toda su dimensión, la factoría cuenta con los espacios ya determinados para más máquinas de templado. Tiene una mesa especial para la manufactura de los dulces, los espacios para la materia prima y los productos terminados. También hay un espacio para un sector de frío.
“Siempre tuve la idea de cómo tener la distribución de la fábrica. Pero como sé que no se puede todo de una vez, lo diseñamos y dejamos los espacios preparados”, explica la emprendedora. “Siempre pensé que en cinco años debía tener la empresa totalmente terminada y vamos en camino a cumplirlo”, promete.


La inversión en su local es importante, entre máquinas de templado, moldes, sistemas de aerografía y exhibidores, además de la obra la inversión es cercana al millón de pesos. Para poder concluir el sector de ventas contó con el apoyo del Banco de Fomento de la provincia, del cual obtuvo un crédito.
Su visión emprendedora es clara. “Una vez que nos afiancemos en la empresa, el siguiente objetivo es crecer y avanzar en el sector turístico, ofreciendo nuestros productos en los diferentes hoteles y atractivos de la provincia”.
Actualmente producen en promedio 15 kilos de chocolate por semana. Este volumen de venta depende si hay pedidos especiales para eventos o fiestas.
 
El chocolate, esa dulce pasión
Los chocolates nunca pasarán de moda y se convierten en un arte que va más allá de los pimpollos y tabletas. Sandra Redruello ha reinventado este concepto y presenta diversas opciones para todos los gustos.
Su mente creadora promueve nuevas opciones como los chocolates salados y los bombones de corte, nuevas alternativas que la empresaria está trayendo para seguir innovando en Baresa.
“No me gusta hacer siempre lo mismo”, señala, divertida. Además de los dulces conocidos, fue probando y creando trufas con panceta, chocolates con picantes, trufas con queso de cabra, ciruelas con nuez y chocolate, trufas con roquefort, bombones con anchoas. Y uno especial, con putaparió de la región.
Además de los tradicionales bombones y barras, en el local uno puede encontrar botas y zapatos a la moda, un juego de ajedrez o de póker, tabletas con almendras y pasas de uva, también la aerografía en sus diferentes presentaciones cautiva a más de uno, no solo por su original presentación, sino por los deliciosos rellenos.
“Si tuviese que hacer siempre los mismos, es como que me asfixio”, dijo, por ello va buscando siempre nuevos sabores, o formas. En la fábrica tiene cientos de moldes donde va probando junto a Agustina, su ayudante, fusiones, colores y sabores para siempre dar ese toque diferente a sus productos.
Sandra tiene en claro su propuesta, por ello indicó que “proponemos, los chocolates tradicionales o rústicos al estilo Bariloche, los bombones y la vanguardia”. Siempre apuesta a seguir las nuevas tendencias y arriesgarse a que el cliente abra su mente a nuevos sabores.
Para ella es un tema de educación, muchos misioneros aún no logran identificar cuando algo es realmente chocolate o baño de repostería. Por eso quiere fomentar entre los habitantes de la tierra colorada una cultura chocolatera.
¿Dónde comprar? Queirel 2949, Posadas Misiones Teléfono: 0376 15-473-2020
Pedidos corporativos: 15 días antes para eventos.
Envíos al interior: Previa consulta 

 

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