Juan Carlos Argüello

Periodista, director de Economis

Qué me van a hablar de amor

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No queremos tener relaciones platónicas: queremos tener relaciones carnales y abyectas”. Corría 1991 y el canciller Guido Di Tella, en un encuentro con las autoridades del Banco Interamericano de Desarrollo, en Washington, buscaba demostrar el alineamiento de la Argentina con los Estados Unidos. Inauguró así una década de sumisión al consenso de Washington y las políticas del republicano George Bush y el demócrata Bill Clinton.
El alineamiento era el precio a pagar por ser el “alumno aplicado” y codear a la Argentina con el “primer mundo”.
Pasada una década, la Argentina explotaba con un enorme endeudamiento, pobreza y un descalabro financiero inédito, producto de la acumulación de una deuda externa impagable.
Más sofisticado -y elegante-, el presidente Mauricio Macri inauguró, también en Estados Unidos, una nueva era de vínculos personalísimos. “No sé cómo describirlo, porque estamos hablando de estos enamoramientos, hemos empezado una gran relación, y también con Christine debo confesar que hemos iniciado una gran relación ya desde hace algunos meses, y espero que funcione muy bien y que lleve a que todo el país termine enamorado de Christine”, dijo, con sonrisa pícara el Presidente al recibir el premio al Ciudadano Global que se entrega todos los años en New York City a los principales hombres de negocios y políticos del establishment financiero.
El Presidente estaba a sus anchas, feliz, descontracturado. Bailó  con la vicedirectora ejecutiva del Atlantic Council, Adrienne Arscht, piropeó a Christine y reiteró la promesa de que no seremos Venezuela. No es la primera alusión romántica del Presidente a la hora de definir relaciones diplomáticas: hace unos meses, cuando Mariano Rajoy, todavía presidente español, visitó la Argentina, Macri dijo que la relación con España “es la de dos amantes que se han reencontrado”.
Christine es Christine Lagarde. La presidenta del Fondo Monetario Internacional, con el que la Argentina tomó el mayor endeudamiento de la historia. No de la Argentina, sino de la del Fondo. Serán en total 57.100 millones de dólares, al mismo tiempo, más de cuatro veces más que lo que había tomado en 2001 Fernando De la Rúa antes de que escapara por la azotea.

Christine, por supuesto, como cualquier banquero, impuso condiciones. En un castellano neutro, dictó las condiciones de la política económica que deberá aplicarse de ahora en más en la Argentina. “Esto se verá respaldado por un presupuesto adecuado que sea sustentable. El mercado cambiario no tendrá intervención. Respaldo al plan económico para restablecer la confianza en los ambiciosos planes de reforma económica del Gobierno y para proteger a los más vulnerables”, remarcó. A su lado, el ministro de Economía, Nicolás Dujovne, solo asentía.

“Estamos muy contentos. Es claramente nuestro programa y estamos muy contentos de que la comunidad internacional nos apoye. Lo que no tenemos que hacer es prometer” sino “seguir trabajando todos los días navegando esta situación que ha sido difícil”, celebró el ministro.
El titular de la cartera económica reconoció que “la depreciación del tipo de cambio ha generado un alza en la inflación y eso se traslada a un deterioro transitorio a los salarios. Lamentablemente los salarios van a perder contra la inflación. Esperemos que lo recuperen el año que viene”. Difícil, si se aplican los mismos medicamentos.
Después anunció una batería de medidas para “sanear” de pesos la economía: Subas de encajes a bancos y pago de intereses periódicos a los plazos fijos, entre otros cambios normativos con el objetivo de reducir la base monetaria hasta julio de 2019. La lógica es brutal: “Si no hay pesos, no hay con qué comprar dólares”. Tampoco comida. El nuevo cepo.
Pero “los mercados” siguen desconfiando. El dólar cerró la semana en alza y tocó, en Misiones, los 44 pesos, la línea en la que el Banco Central debería volver a intervenir.
Fueron horas turbulentas. El mejor equipo perdió de un portazo a Luis Caputo, otra de sus piezas fundamentales, que, ahora nos enteramos por boca del Presidente, “no tenía vocación” para ocupar el cargo. El Messi de las finanzas aumentó la deuda pública en u$s 74.000 millones (sin contar u$s 15.600 millones que emitió para pagar a fondos buitre) y como presidente del BCRA dejó las mismas reservas que al asumir, con el detalle que en el medio recibió u$s15.000 millones del FMI.
Lo reemplaza Guido Sandleris, un ¿ex? investigador del Fondo Monetario Internacional. Atendido por sus propios dueños.
En una de las pocas apariciones televisivas que tuvo cuando era el segundo de Nicolás Dujovne, Sandleris falló en todos los pronósticos: dijo que la economía iba a crecer 3,5 por ciento -caerá 2,4- y que “lo peor ya pasó” en materia de inflación. El año cerrará con una inflación superior al 40 por ciento.  
Su segunda al mando es Verónica Rappoport, quien, al margen de sus pergaminos económicos, era una conocida twittera que se burlaba, hace menos de un mes, de los cambios de ministros a las apuradas y los planes económicos decididos en un fin de semana.
A ambos los une otro detalle, como integrantes de la Fundación Argentina para el Desarrollo con Equidad, fueron funcionarios de la Alianza. Sandleris fue jefe de Asesores del Secretario de Finanzas del Ministerio de Economía, durante la gestión de José Luis Machinea. Rappoport, asesora en el Ministerio de Economía entre 1999 y 2000.
Después de semejante muestra de amor, el Gobierno espera que el respaldo del FMI sirva para capear la tormenta. Pero las encuestas marcan cada día una caída en la imagen presidencial y una desconfianza generalizada en el programa de Gobierno.
Hasta ahora no hay quien capitalice ese malhumor, pero asoman movimientos que permiten vislumbrar escenarios repartidos. Juan Manuel Urutubey, Juan Schiaretti, Miguel Ángel Pichetto y Sergio Massa compusieron una foto “opositora”. El cuarteto quiero ser la unión renovadora del peronismo.
En Misiones, donde todo comenzó, Axel Kicillof cerró la presentación de Unidad Ciudadana, un espacio de kirchneristas, radicales disidentes e independientes. “Le vamos a devolver los derechos a cada argentino”, prometió el ex ministro de Economía que se retiró en andas del club Brown de Posadas.    

El programa económico que es del agrado de Lagarde no es novedoso: frenar la emisión y secar la plaza de pesos vía tasas altas.
Chau gradualismo. Hola dramatismo. La recesión no hará más que profundizarse y el ajuste se hará más duro, si cabe el término. La economía está sometida a las metas fiscales y a, vade retro, evitar un nuevo default.
La flexibilidad con la que se estaba manejando la negociación por el presupuesto mutó en anuncios destemplados de fin de la tarifa social para la energía eléctrica y el gas y desaparición inmediata de subsidios para el transporte público.  
Serán las provincias las que deberán asumir los costos si quieren sostener la asistencia a los sectores más vulnerables. La quita de subsidios significa para Misiones más de mil millones de pesos, sumado a la pérdida del Fondo Sojero, que se distribuía entre los municipios.  
Tanto se desvirtuó el escenario que el Presupuesto provincial, presentado en julio, deberá ser corregido antes de ser aprobado. El secretario de Hacienda, Adolfo Safrán, calculó en 3.095 millones de pesos la diferencia entre lo proyectado y la nueva economía nacional. Es que los cálculos se hicieron con una promesa de inflación del 17 por ciento para 2019 y un crecimiento del PBI de 2,5 por ciento. La inflación ya fue recalculada en 23 por ciento y la economía volverá a hundirse medio punto después de una caída de 2,4 este año.
El recálculo incluye mayores ingresos -por inflación- pero también los mayores gastos que deberá cubrir la Provincia para sostener tarifa eléctrica, transporte y recursos para municipios. En total, el Presupuesto se aprobaría en poco más de 70 mil millones de pesos, con la mitad de los recursos invertidos en las áreas sociales.  
No es una novedad. Desde 2016, la Nación comenzó a drenar el flujo de recursos a las provincias. La Provincia aportó más de 400 millones en concepto del ex Artículo N°9 y continuará con 100 millones más hasta fines del 2018.
Para 2019 el presupuesto destinado al Incentivo Docente fue congelado. Cada provincia deberá hacerse cargo de los incrementos salariales. Algunas podrán más, otras menos. Algunas de primeras, otras no.
Hasta ahora, la economía misionera se viene manteniendo a salvo de la tormenta. El desempleo es el más alto en doce años en la Argentina, pero en Posadas se mantiene relativamente estable entre los más bajos del país. La pobreza volvió a dispararse, aún sin conocer las consecuencias de la devaluación iniciada en mayo.
Según los datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos, la cantidad de personas en la pobreza pasó del 25,7% en el segundo semestre de 2017 al 27,3% en el primero de 2018. Eso significa que 800.000 personas cayeron debajo de la línea de la pobreza. Por su parte, la indigencia registró un leve aumento (del 4,8% al 4,9%).
Durante el primer semestre de 2018, se encuentran por debajo de la línea de pobreza 1.777.249 hogares, los cuales incluyen 7.581.118 personas. En ese conjunto, 344.009 hogares se encuentran, a su vez, bajo la línea de indigencia, e incluyen a 1.357.923 personas indigentes.
En Posadas, según la Encuesta Permanente de Hogares, hay 116.923 hogares, de los cuales, 24.182 están en la pobreza y 3.759 en la indigencia. Medido en personas, son 361.536 habitantes, de los cuales 102.917 son pobres y 13.064 indigentes.
En comparación con el primer semestre del año pasado, bajó la cantidad de hogares y personas en la pobreza. Pero, como en el resto del país, en Posadas también crece si se compara con el segundo semestre: había 20,5 por ciento de hogares pobres y ahora hay 20,7, mientras que hay una leve disminución de personas en esa condición, de 28,6 a 28,5.
Misiones no es inmune a la crisis, pero el rol del Estado en la economía es central. La sinergia con el sector privado es permanente, pero vale un ejemplo para tomar dimensión del impacto de las políticas públicas: el programa Ahora Misiones, lanzado hace dos años, con una anticipación asombrosa del brote inflacionario, generó ventas por 825.963.484,44 pesos. Es dinero que no se fugó por las fronteras y que permitió sostener empleo y contener la pobreza.  

El sector empresario quiere que pase rápido la tormenta. El presidente de la Confederación Económica de Misiones, Alejandro Haene señaló que “es central contar con un esquema que permita a las Pymes volver a solicitar créditos, poder negociar cheques de pago diferido a tasas razonables y fundamentalmente que existan líneas para la inversión, que es lo que mueve la economía en cualquier país normal”.
“Somos conscientes que la situación está sensible y prueba de ello es que más allá del acuerdo con el FMI, el dólar cerró la semana por encima de los 41 pesos. Hay que impedir a toda costa el daño social en los sectores más vulnerables y medios porque de lo contrario se van a observar problemas en el sector de la producción y en los niveles de empleo registrado. La visión es que el gobierno nacional está dispuesto más temprano que tarde a cumplir con el plan trazado, porque de ello dependen en gran medida las economías regionales”, indicó Haene.
El rol del Estado es una premisa inamovible para el Gobierno provincial. El gobernador Hugo Passalacqua anunció la extensión del Ahora Misiones y todo indica que, en medio de la recesión generalizada, el programa seguirá por un tiempo. Lo mismo sucede con los aportes del Estado a otras áreas o la incorporación permanente de derechos en la Legislatura.
Misiones es ejemplo. El concepto del Ahora Misiones se replica en varias provincias, que también buscan frenar la inflación.  
 

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La agroecología es “otra forma de producir alimentos”

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Así lo afirma Javier Souza Casadinho, ingeniero agrónomo. Quien plantea que el objetivo es producir alimentos sanos con cuidado del ambiente y sin agrotóxicos. También plantea la necesidad de rediscutir “para qué producimos” y “cómo nos alimentamos”.
Producción agropecuaria con menos costos, mantener la rentabilidad, con obtención de alimentos sanos, cuidado del ambiente y nulo uso de agrotóxicos. Son algunos de los principios de la agroecología, forma de producción en las antípodas del agronegocios (de transgénicos, químicos y comodities), que tuvo su primera semana de abordaje integral en Misiones. Donde hubo intercambio de experiencias concretas que confirman que otro modelo agropecuario de cuidado del ambiente es posible y necesario.
El ingeniero agrónomo, Javier Souza Casadinho, docente de la UBA e integrante de la organización internacional Rapal (Red de Acción en Plaguicidas) fue uno de los especialistas que visitó la provincia para debatir sobre este modelo productivo. Participó de dos charlas, una en Gobernador Roca y otra en Posadas.
En la primera se habló sobre la transición a la agroecología y en la segunda se abordó el concepto de Soberanía Alimentaria. Aquí parte de la entrevista con Economis antes de esas charlas:
-Javier venís a capacitar a productores e interesados sobre la transición a la producción agroecológica y luego sobre soberanía alimentaria
En realidad la idea es intercambiar siempre, no es capacitar sino compartir miradas y preocupaciones. Compartir saberes y modos de ver la realidad. Así como de como intervenir en la realidad
-Juancito Yadhian (médico misionero) una vez en una entrevista me repregunto y me planteó que no es “cómo producimos, sino para qué producimos” y eso es lo que se trata de mostrar en la semana de la Agroecología
Si un amigo mio. Claro, son preguntas muy obvias. A ver, soy docente de la Facultad de Agronomía donde dicto la cátedra de Sociología de la Extensión Rural donde uno de los ejes es esto, repreguntarnos para qué producimos. Porque no es tan obvio. Todo el mundo cree que se produce solo para ganar dinero, que no está mal aclaro.
Pero muchas veces se produce por otras razones, que tienen que ver con la soberanía alimentaria, el cuidado de bienes naturales, para reproducir parte de la cultura local. Hay muchas cuestiones de pensar por qué, para qué y qué se produce.
– Este Gobierno nacional viene potenciando los agronegocios, como el monocultivo de la soja que en los últimos años es la principal fuente de financiamiento de los gobiernos. Dejando de lado quizás la producción de alimentos
Esto es clave. Yo siempre aclaro que la Argentina siempre dependió de una canasta muy pequeña de productos. A los que nos interesa la historia agraria vemos que si bien la soja es la vedette ahora, en algún momento fue el trigo, mucho tiempo fue la carne y durante gran parte fue el lino.
Para que veas, el otro día estaba leyendo un articulo que hablaba de la producción agrícola en el país, de 1790, y si vos haces una extracción el problema es similar a la de hoy. La ganadería como eje de la producción que desarticulaba la producción, que determinaba que exportábamos carne e importábamos todo lo demás. Pasaron 200 años y estamos igual.
Pero al mismo tiempo ese mismo trabajo mostraba que había una resistencia. que desde la lógica campesina. había grupos de productores que plantaba trigo para autoconsumo. Lo que el gran capital veía que era negativo para sus propios intereses. cómo dedicar tierras para la agricultura y no para producir ganadería. Había productores con muchas dificultades como hoy, de acceso a la tierra, a la tecnología, con problemas del clima.
Entonces tenemos que repensar juntos. desde la política y desde las acciones, estas cuestiones. El para qué producimos, que producimos, si lo haremos todos, si lo vamos a exportar y vamos a comprar todo el resto. O vamos a apoyar la producción familiar para producir alimentos.
A lo largo de la historia hemos dependido de la carne, de las ovejas, del lino. Ahora vemos que China va a comprar menos soja y veremos como impacta en las exportaciones y en la balanza de pagos.
Hay que acompañar a los productores, porque los productores también están pasando por un proceso similar. Aquí en Misiones vemos que productores en Montecarlo y Caraguatay donde trabajo con la Universidad y los productores dejan la producción familiar y apuestan a plantar tabaco en sus dos o tres hectáreas, venderlo y comprar todo el resto. Pero a veces no alcanza y vemos la dificultad de acceder a los alimentos.
– Ahora que habla del tabaco, Misiones tiene una gran historia en lucha contra el uso de los agroquímicos y ahora se vuelve ese debate por el uso del glifosato. Que debe saber el productor para valorar el impacto de este debate sobre los ahora llamados “fitosanitarios”
Este es un debate importante. Hace dos semanas desde el entonces Ministerio de Agroindustria se convocó a una consulta pública, que se dio en Diputados y allí abrimos el debate con esta conceptualización que es importante. Este eufemismo de “fitosanitarios” o “agente para la protección de cultivo” como dicen los productores que algunas tabacaleras les hacen poner en los galponcitos donde los guardan.
No es menor la concepetualización. Es un debate que se viene dando hace tiempo. El termino usado debe implicar el riesgo que tiene el uso del producto. Aquí en Misiones debe ser la provincia del país con mayor uso por unidad de área productiva de estos elementos, quizás solo superada por la zona de producción horticola y de manzanas.
Hay muchos investigadores que han revelado el uso de 12 o 13 agroquímicos en la producción de tabaco, entre los herbicidas, matabrotos, insecticidas, fungicidas y acaricidas. Que atraviesan todos los tipos sociales, desde el productor campesino al productor empresarial, el paquete tecnológico es el mismo.
Esto lo ha reflejado en muchos trabajos de campo de Juan Yadhian y Hugo “Bubi” Gómez Demaio y lo hemos discutido y visto. Se da como una naturalización de los problemas ambientales y de los efectos en la salud de los misioneros. Es natural que una familia tenga un hijo con discapacidad, se ve con naturalidad los abortos espontáneos o que los hombres presenten problemas a nivel reproductivo.
Cuando analizamos cual es la valla más fuerte para la expansión de la agroecología, una es esa, como salimos de este monocultivo mental. De este esquema que nos hace depender tanto que los agrotóxicos a los productores, a los tomadores de decisiones, a los técnicos y nos hace pensar que no se puede producir de otra manera.
Acá en Misiones se va a dar un gran debate el año que viene, porque el convenio de Estocolmo, desde las ONG´s y algunos Gobiernos europeos se va a proponer prohibir la sulfuramida, componente principal del Mirex. No va a ser fácil, porque la sulfuramida tiene muchísimos usos además de hormiguicida, en la industria petrolera, textil. La situación es la misma que se dio en los casos del bromuro, el fipronil, el paraquat, la atrazina que son prohibidos o de uso restringido en el mundo y aún se siguen ocupando.
En muchos casos estos debates excede a la producción agrícola, por ejemplo con el uso de herbicidas en la prevención del dengue, los químicos en el cuidado de las mascotas, en la producción yerbatera, en las plantaciones de pinos y eucaliptus y otros productos. El uso de los plaguicidas por unidad de área es extremadamente alto, por los productos que se están usando por la cercanía a las comunidades.
Es un debate importante para discutir y tomar decisiones sobre estos temas.
-Hablábamos de que producir para generar una renta o ganancia no está mal
Claro, yo siempre digo que la agricultura es una actividad lícita. No está mal que el productor obtenga un beneficio. Lo que tenemos que discutir es que tipo de beneficio.
– Aquí estamos muy influenciados por Brasil y Paraguay donde se producen alimentos sin medir el costo ambiental o que usamos, con tal de producir más. Y el productor puede plantear que de esta forma produce más y agroecologicamente producirá menos. Que podemos decirle.
Son discusiones que tenemos que darnos. Por suerte la agroecología tiene una buena aliada, que es la “economía ecológica”, que nos da unas pautas para poder discutir en principio los sistemas económicos insertos en la naturaleza.
Una de las ideas para pensar esto, es esta idea que nos regalaron los agrónomos que viene de la economía, la “obtención del máximo beneficio” que es algo que tenemos que discutir con los tomadores de decisiones y con los productores, “hacia qué nos lleva obtener esos máximos beneficios”.
Qué insumos ocupamos, cómo tratamos el suelo, eso es lo importante. Pensar más en el beneficio de producir sustentable a largo plazo, pensar en la utilización de los insumos, estamos muy permeados los agrónomos por la ley de los “rendimientos decrecientes”, uno usa los insumos hasta que es rentable. Pero que pasa si mientras es rentable es altamente contaminante, eso nunca se discute.
Tenemos que discutir eso, el acceso a la tierra, la política impositiva por ello se debe producir mucho en poco tiempo. Por eso tenemos que discutir los beneficios a mediano y largo plazo en vez de esta cuestión de lo instantáneo y lo inmediato.
En nuestras clases de Sociología Rural discutíamos mucho esto que sucedía en la región pampeana donde la tierra era parte de la herencia y por eso los hijos debatían el beneficio de cuidar la tierra porque era para ellos. Ahí entraba la idea de las rotaciones de los cultivos, la inclusión de los cultivos no por ser productivos, sino por ser regenerativos. Esto no fue hace siglos, sino hace no más de 20 años y ahora se perdió.
Ahora la tierra no es un bien de herencia, sino que es un factor más de producción que ponemos y sacamos. Esto lo tenemos que repensar los productores, técnicos porque la tierra no es un factor de producción, porque ahí hay vida, microorganismos.
Por suerte están los productores agroecológicos que vienen planteando estas cuestiones. Este año visite zonas de Buenos Aires, Corrientes, Misiones, Mendoza, donde hay productores que piensan en algo rentable pero con sustentabilidad. Producen trigo, soja, nogales, no pensando en el máximo beneficio, sino analizando el agroecosistema, que cosas van a entrar o van a salir, como generamos más relaciones entre los sistemas. Encontramos productores que vuelven a plantar árboles en la región pampeana.
No está mal producir para el mercado. Solo hay que ver las condiciones reales de producción y reproducción de esa unidad.
– Otro de los temas de sus charlas es el concepto de Soberanía Alimentaria
Es un tema que estamos trabajando mucho en Buenos Aires y en otros distritos del país. Lo vamos tocando según la demanda de la población.
Lo pensamos desde la producción. Producción de alimentos, autoproducción de semillas, las huertas agroecológicas. La idea es centrarnos en producir alimentos realmente agroecológicos, que volvamos a producir alimentos.
Yo discuto mucho la idea de que Argentina está produciendo alimentos para 3 o 4 veces la población. La pongo en discusión, tenemos que ver si toda la soja es comida, si los árboles exóticos son comida. Vamos a tomar ese tema de la producción.
Otro eje importante es la calidad de lo que estamos comiendo. Otro eje importante que tomamos con consumidores urbanos. Qué estamos comiendo. Ahí hay muchas dudas por el uso de plaguicidas, de los productos transgénicos, desde cuando vamos a la carnicería o la verdulería, hasta cuando abrimos un paquete y no sabemos que hay adentro y lo estamos por comer.
En otras partes estamos viendo el tema del acceso. Ver como hacer nexos entre productores y consumidores, que parece fácil pero no lo es. Estamos viendo como los ligamos a partir de los mercados de cercanía, las compras comunitarias, encuentros entre productores y consumidores en las Ferias y otros lugares específicos. Esto se da mucho en los centros urbanos.
También estamos trabajando en la continuidad al acceso. Como hacemos que este acceso al alimento sano de calidad y a precio adecuado. Que el productor no venda barato o el consumidor no pague 10 veces más de lo que recibe el productor
La alimentación tiene además de las cuestiones culturales, geográficas, relacionadas por el clima. Un componente político, que debemos verlo. Tenemos que discutir si el Mercado o el Estado nos define que comemos, o si el ciudadano libre puede elegir que come, cuanto y con que calidad.
La soberanía alimentaria es un tema que va tomando mucho espacio en principio en los sectores urbanos principalmente. Donde las clases medias altas con acceso a la información y con poder adquisitivo se esta preguntando que como y cómo como. Pero también se está dando este debate en las clases más populares.
Nosotros vamos proponiendo estos temas, según donde vamos a dar las charlas. Pero las problemáticas siempre son similares. La contaminación de los alimentos y el acceso son problemas constantes. En los grandes centros urbanos como Buenos Aires se buscan diferentes alternativas para la producción, porque cada vez está quedando más lejos por la propia urbanización y esto aumenta los costos logísticos y el tiempo de corte y consumo.
-No es solo producir sino como nos alimentamos
Debemos recuperar la soberanía alimentaria como un poder de decisión, pareciera que el comer se nos ha puesto como una imposición “tengo que comer”. Pero es algo inherente a todos los animales el tener que comer.
Pero hemos perdido el tiempo de comer como un momento de socialización, de compartir, que es algo que se añora. Comer es mucho más que ingerir alimentos, hay una cultura que recuperar y un espacio que estamos perdiendo. No se si lo podremos recuperar como era hace 30 años, pero si tenemos que buscar tener más poder de decisión en que y cómo comemos.
Esto va de la mano de la idea de la producción. Que implica cómo rediscutimos la producción de alimentos, en este esquema que se promueve más los productos para exportación, donde el eje esta en exportar, en agregar tecnología, fíjate el énfasis en el nombre de la cartera “Agroindustria”. Fíjate en los problemas que tenemos en el INTA y en Agricultura Familiar, donde se los busca invisibilizar y no ver la producción de alimentos y de empleo que generan estos espacios.

Souza Casadinho en una de sus charlas

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El rumbo en crisis

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El desempleo en la Argentina ya alcanza al 9,6 por ciento de la población y es la cifra más alta en los últimos doce años. La inflación proyectada para el fin de año es del 45 por ciento. La deuda pública representará a fines de diciembre al 87 por ciento del PBI, con un salto desde el 57,1 de hace unos meses. El cálculo más pesimista, en medio de las negociaciones con Christine Lagarde, era que la deuda cerrara en 68,6 por ciento.
Ante el fracaso de las expectativas, el propio Fondo Monetario Internacional comenzó a dictar sus recetas al equipo económico para poder contener la inflación: en lugar de metas, se restringe el circulante en la economía. Clásico del ajuste ortodoxo.
No es una casualidad, sino una consecuencia de un modelo que ya fue aplicado sin éxito en la Argentina, hace no demasiado tiempo.
El desempleo roza los dos dígitos, porcentaje similar al de la crisis global de 2009. Solo que ahora no hay tormenta global.
El sociólogo Daniel Schteingart explica que “entre los segundos trimestres de 2017 y 2018, la desocupación pasó del 8,7% al 9,6%, lo que representa 250.000 desocupados nuevos aproximadamente. Eso mismo se dio en un marco de expansión del empleo (por encima del crecimiento de la población, unos 400.000 puestos, que se explican íntegramente por el empleo asalariado en negro y, sobre todo, por el cuentapropismo). El especialista agrega que el mercado laboral hoy es más precario. “En el segundo trimestre de 2017, de cada 100 trabajadores, 50 eran asalariados en blanco. Un año más tarde, esa cifra cayó a 49”. También teme que este no sea el techo, ya que todavía no se aprecian los efectos de la corrida cambiaria y la suba de tasas que ahogó a las pymes. La pobreza también tendrá un alza sobre fin de año, aunque organizaciones como la Universidad Católica Argentina ya advierten que está por encima de 2014 y 2015.  
El Gobierno mantiene el optimismo y asegura que esta vez, contra todos los pronósticos, el resultado será diferente. “El aumento del desempleo nos duele, sabemos que tenemos que trabajar para revertir esa situación. Pero también hay que recordar el contrafáctico de qué hubiera pasado. Miremos Venezuela con un 85 por ciento de pobreza. Tenemos que recordarlo siempre”, se comparó Nicolás Dujovne.
Pero las políticas de ajuste siguen y todavía no se aprecian en su magnitud el impacto de la megadevaluación y el nuevo dólar caro que llegó para quedarse.
 La recesión es tal que el propio Gobierno admite en el proyecto de Presupuesto que la economía caerá dos años seguidos, 2,4 puntos este año y medio punto en 2019.
En el optimista proyecto, la inflación es de 23 por ciento para 2019, pero el FMI definió que esa meta ya no importa demasiado.
El texto mismo se disculpa y advierte que todas las variables pueden ser modificadas por cuestiones endógenas y exógenas. La tormenta parece no haber pasado. La a Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico estima que la economía argentina caerá un 1,9% este año. Hace apenas cuatro meses su pronóstico era que el PBI argentino iba a crecer un 2 por ciento. Para el año que viene, el organismo estima que la Argentina avanzará un 0,1%, frente al 2,5% de crecimiento que había estimado en mayo
En el presupuesto no se incluye ninguna medida de reactivación de la economía y hasta la fundación Mediterránea, un think thank amigable con el Gobierno, advierte que el 80 por ciento del ajuste fiscal previsto, obedece a suba de impuestos o recorte de inversión pública. Hasta la promesa de “ningún trabajador pagará Ganancias” quedó en el arcón de los recuerdos: trabajadores y jubilados pagarán más impuestos para achicar el déficit.
Pero se celebra que “Argentina tendrá su primera depreciación real significativa sin hiper, sin controles de cambio y sin default desde los años 60”, como apuntó el ex vicepresidente del Banco Central, Lucas Llach.
El presupuesto contiene para Misiones 29 por ciento más de recursos que este año. El diputado nacional Luis Pastori lo presentó como un triunfo y repasó números obviando los más importantes. Con una inflación actual del 45, más una del 23 el año que viene (68 por ciento acumulada), con un peso que vale la mitad que hace un mes, en realidad debe hablarse de un enorme ajuste.
Misiones recibirá 54 mil millones de pesos de la Nación, un 29 por ciento más que este año, pero al menos quince puntos debajo de la línea de inflación de este año, que alcanzaría el 45 por ciento, la suba de precios más alta desde 1991.
Este año el presupuesto prevé una distribución de 41 mil millones, aunque el valor del peso se depreció casi 50 por ciento con la última corrida cambiaria que disparó el dólar a 40 pesos. Es decir, el dinero vale la mitad que hace un par de meses. Según los datos oficiales, el Presupuesto asigna a Misiones por coparticipación 43.755 millones, mientras que el resto será asignado por los organismos nacionales que tienen oficinas locales. En proyectos de infraestructura ejecutados por Nación en Misiones, se calcula un presupuesto mínimo, de unos 600 millones.
Pastori hizo los deberes y defendió cada una de las medidas de ajuste para alcanzar el déficit cero, meta exigida nuevamente por el FMI, al igual que durante el breve paso de la alianza por el Gobierno, cuando se convirtió en ley en julio de 2001 e impuso el recorte salarial del 13 por ciento.
Pero el énfasis en la defensa del modelo, no parece ser suficiente para que Pastori integre la fórmula provincial en 2019. El veterano radical se mide en las encuestas, pero los socios del PRO lo descartan como eventual acompañante de Humberto Schiavoni. El presidente del PRO es el número puesto para encabezar la nómina, pero todo dependerá de cómo marcha la economía. El senador confía en que Macri irá por la reelección como “candidato natural”.  
Hace unos días los integrantes de Cambiemos en Misiones se reunieron para afinar el lápiz de cara a 2019. Candidatos, escenarios y rivales estuvieron en la mesa de análisis. Para algunos, optimismo puro en materia económica. Otros, más realistas, esperan que para abril haya noticias positivas que permitan arrancar la campaña con convencimiento. Lo curioso es que el propio Pastori, hace unas semanas había pronosticado buenas noticias para diciembre. Por si fallan los pronósticos, Alex Ziegler saldría del ostracismo para volver a probar suerte como candidato, aunque otros sostienen que debe hacer “méritos” en Eldorado antes de exigir nuevos espacios.
El optimismo de Cambiemos contrasta con la sensación térmica que comienzan a captar los principales encuestadores: hay coincidencia en que la idea de la “pesada herencia” ya no es responsable de los problemas económicos, que preocupan con mayor intensidad a los argentinos.  
La consultora Synopsis revela que el 58 por ciento de los argentinos se sienten agobiados por los problemas económicos. Y, que, por primera vez, más de la mitad cree que el rumbo económico tomado por el Gobierno, es equivocado.

La consultora CEOP eleva al 71,3 el porcentaje de argentinos preocupados por la marcha de la economía y a 60,9 por ciento la imagen negativa del Presidente, con un nivel de desconfianza que se eleva a 69,5. Como Synopsis, también preguntó por el “rumbo”: el 67,6 respondió que era equivocado y solo 34,6 por ciento cree que es el kirchnerismo el responsable de la crisis actual.
El consultor Gustavo Córdoba juega con la grieta. Visualiza que el 45,9 cree que Cristina es responsable de la crisis, pero el 41,8 culpa a Macri. El espejo se refleja también en la intención de voto, aunque con un techo más bajo, cercano al 30 por ciento.  
Ricardo Rouvier agrega que “aunque los porcentajes indican un empate técnico, por primera vez en nuestra medición, Cristina Fernández de Kirchner aventaja al actual Presidente en un balotaje. Sin embargo hay que destacar entre quienes no votarían a ninguno y los indecisos suman un 20%”. Rouvier relevó que “un escenario q contuviera hoy las candidaturas de Cristina y Macri, dividiría al electorado en tres, pero si Cristina no está en el escenario, Macri conserva su porcentaje y crece el resto”.
Trabajando intensamente para que los efectos de la crisis se sientan lo menos posible en Misiones, el gobernador Hugo Passalacqua sorprendió con un anuncio anticipado a contramano de los recortes que aplica la Nación. El viernes, a las 7 en punto de la mañana, presentó el “bono navideño” de cuatro mil pesos que se repartirá entre todos los empleados estatales en tres cuotas.


En total, se inyectarán a la economía, 300 millones de pesos. Lejos de la contracción, la idea del Gobierno es impulsar la economía para sostener la actividad.
Los resultados están a la vista de una política que es sostenida en medio del tembladeral. Posadas es una de las ciudades con menor desempleo del país y a diferencia de otras ciudades, aquí bajó el número de personas sin trabajo.
Las causas son múltiples, pero el Ahora Misiones y sus derivados, como el Ahora Pan, Ahora Gas o el último Ahora Góndola, los subsidios a la tarifa eléctrica y hasta el pago al día de los salarios, garantizan un flujo económico que envidian en otras latitudes.
Los intendentes festejaron como un gol sobre la hora la recuperación de 140 millones de pesos de “compensación” por la pérdida del Fondo de la Soja y, aunque para el año que viene no hay buenas perspectivas, por lo menos no sufrirán el cimbronazo sobre fin de año.
Así como hace unas semanas en San Ignacio, los alcaldes se reunieron ahora en Montecarlo para analizar el escenario económico y marcar diferencias con la Nación. El secretario de Hacienda, Adolfo Safrán y el vicegobernador Oscar Herrera Ahuad cerraron el encuentro con una premisa: la fortaleza de la Renovación para pilotear las crisis.

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Filardi: “No estamos produciendo alimentos para 400 millones de personas, estamos produciendo comodities exportables”

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Se realizó en Misiones la primera “semana de la agroecología” para debatir la importancia de “que producimos y como lo hacemos”. Con varias actividades en diferentes puntos de la provincia se realizó un intercambio entre los que ya producen de esta forma y quienes buscan consumir los alimentos más sanos.
Dos de las charlas estuvieron a cargo de Marcos Ezequiel Filardi, integrante de la Cátedra Libre de Soberanía Alimentaria de la Escuela de Nutrición de la UBA. Aprovechando su visita a la provincia, Filardi dialogó con Economis sobre Soberanía Alimentaria, la producción de alimentos y la importancia de la disponibilidad de la tierra, la accesibilidad física y económica, la adecuación cultural y su sustentabilidad.
Este rubio, de ojos claros, con cuerpón de buena vida, oculta detrás de su afabilidad una mente analítica llena de datos y una gran preocupación por “el derecho de los pueblos a decidir sobre su alimentación, a acceder a alimentos sanos, a poder producirlos”.
Filardi participó de la semana de la agroecología, organizadas por Secretaria de Estado de Agricultura Familiar de Misiones con una presentación sobre “el derecho a la alimentación saludable y la soberanía alimentaria” y luego presentó el libro de la Red de Cátedras Libres de Soberanía Alimentaria (CaLiSA) en la UNaM.
A continuación parte de la entrevista con este joven abogado:
-A qué apunta la idea de la soberanía alimentaria
La soberanía alimentaria, es el derecho que tenemos los pueblos a definir libremente nuestras prácticas políticas y estrategias, de producción, distribución y consumo de nuestros alimentos. En ese sentido, desde que por primera vez se acuñó el término de soberanía alimentaria, allá por el 96 en la cumbre mundial de la alimentación en Roma, y encarnado sobre todo por la vía campesina, para los que no conocen es la organización internacional que nuclea hoy a más de 200 millones de campesinas y campesinos, pastores tradicionales y pescadores artesanales; al día de hoy, se ha convertido en verdadero paradigma contrapuesto, antitético y superador de lo que nosotros denominamos modelos agroindustrial dominante de producción alimentaria.
Como sentido tiene varias columnas trascendentales, la primera es que consideramos que hay otra forma de producir nuestros alimentos, en armonía con la naturaleza, en armonía con los seres humanos que no dependa de los fertilizantes sintéticos, los transgénicos y los agro tóxicos, que es la agroecología en todas sus formas, desde la agricultura regenerativa, la permacultura, la agroecología extensiva, distintas formas de concebir la producción de los alimentos, que introduce también una dimensión social, y que, es uno de los pilares de la soberanía alimentaria. Y nosotros decimos también que abogamos por una agroecología de base campesina, es decir poniendo en el centro del sistema productivo a la agricultura familiar campesina indígena, a los pescadores artesanales y a los pastores tradicionales.
El segundo componente de la soberanía alimentaria, apunta principalmente a la producción de alimentos, sanos, seguros y soberanos justamente para satisfacer las necesidades alimentarias locales. En ese sentido prioriza la producción local, para el abastecimiento local de las necesidades alimentarias, es decir la exportación de los alimentos queda en un segundo plano, el primer objetivo es garantizar el ejercicio del derecho a la alimentación adecuada de los 44 millones de habitantes que somos en nuestro país y después sí, el excedente de eso para otros mercados, para otros destinos, pero la prioridad está puesta en la producción local, para el abastecimiento local. En ese sentido también procura acercar al productor directamente con el consumidor, eliminando de alguna manera los intermediarios clásicos de la cadena alimentaria, que se llevan gran parte de la tajada.
-Cómo lograr avanzar con esto. Porque bueno, los últimos gobiernos en el país vienen sostenidos con lo que es la producción de soja básicamente para exportación incluso no es la soja para alimento humano. Cómo armar el debate en ese marco, cuando toda la economía se basa en ese agronegocio
Bueno, justamente como vos bien señalabas el 60% de toda la superficie cultivada en nuestro país está destinada a un solo monocultivo que es la soja, cuyo destino es principalmente la exportación, en parte para alimentar a los ganados porcinos en China, pero también para producción de biocombustible por parte de esa soja, cuando ahora el presidente Trump de Estados Unidos restableció el arancel para la exportación de biodisel, quedó en evidencia que el 25% de toda nuestra producción está destinada a la producción de energía, a partir de los agrocombustibles.
Esto está bueno desmitificar esto, que se escucha seguido de que Argentina produce alimentos para 400 millones de personas, sería enhorabuena decir no estamos produciendo alimentos para 400 millones de personas, estamos produciendo comodities exportables principalmente para otros mercados.
En segundo lugar, que ese sistema tampoco nos esta garantizando que nosotros estemos adecuadamente alimentados, al basarse en un monocultivo generó el desplazamiento de otras producciones alimentarias que efectivamente integran la canasta básica de alimentos y eso hizo que esos alimentos fueran menos disponibles y en esta economía de mercado donde vivimos menos accesibles. Y esto tiene especial importancia, si tenemos en cuenta que tenemos el 33% de nuestra población viviendo debajo de la línea de pobreza, el 7, casi el 10% viviendo, según las últimas estimaciones, debajo de las líneas de la indigencia. En esta economía de mercado, esos ingresos son el vehículo de acceso a la alimentación.
-Esto cómo impacta en la alimentación de las personas
Al tener menos alimentos disponibles, para el mercado local y, de menor variedad, hace que las personas de menores ingresos en los sectores populares, a la hora de ir al mercado para satisfacer sus necesidades alimentarias. como estrategia de supervivencia, se vuelca en los alimentos y a los más rendidores que ofrece este mercado. Y qué es lo más rendidor, los carbohidratos, las grasas y azúcares.
Entonces eso termina teniendo un efecto en nuestros cuerpos, porque por un lado tenemos un 12% de nuestros chicos aquí y ahora que no logran desarrollar su talla, como podrían desarrollarse por no tener acceso a esos nutrientes esenciales que le aportaría una buena nutrición. Y, por otro lado, tenemos un 60% de sobrepeso y obesidad en nuestro país que está escondiendo distintas formas de mal nutrición, porque no es que esa persona está nutrida en exceso de un catálogo de distintos nutrientes, sino que está llena justamente de carbohidratos, grasas, azucares.
Entonces por un lado decir, que este modelo no sólo no alimenta al mundo, sino que tampoco nos alimenta adecuadamente a nosotros, después tiene serios impactos en el territorio, tiene el impacto en el trabajo rural.
-Cómo es eso
Pensemos por ejemplo para la soja se necesita una persona para trabajar 750 hectáreas, las últimas tecnologías que se están promoviendo hablan de la total automatización de los procesos extensivos. Con lo cual, la gente a falta de acceso a la tierra y, a falta de acceso al trabajo, no le queda otra que emigrar a las grandes ciudades, esto tiene como correlato que vivimos en un país que tiene el 92% de su población viviendo en pueblos y ciudades, y también tiene como correlato que según el relevamiento que hizo el propio gobierno nacional, con la central de trabajadores de las economías regionales, el año pasado, tenemos 4400 barrios populares alzados, en todo nuestro país, el 50% de los cuales nació justamente en los 20 años de este modelo productivo dominante.
Otro de los efectos es que genera conflictos por la tierra, genera desplazamientos forzados de campesinos, de pueblos originarios que no les queda otra que para sobrevivir que emigrar a los pueblos y ciudades. Con todo lo que implica eso en términos psicológicos, parámetros culturales y también lo que implica en términos de presión a las ciudades que tampoco están preparadas para recibir esos flujos de personas. Y que en consecuencias generan las tensiones en los servicios públicos, generan problemas de inseguridad, etcétera.
Como si esto fuera poco, todo el paquete tecnológico descansa en el uso de transgénicos, agrotóxicos, fertilizantes sintéticos, que tienen serios impactos en la salud, en los ecosistemas, en el aire, en el agua y en particular, ahí sindicamos las afectaciones a la salud derivadas de la exposición ambiental, tanto aguda, como crónica, a los agro tóxicos. Nuestro país está usando hoy 400 millones de litros de agro tóxicos por año de mínima, no solamente de glifosato, sino de 4718 formulaciones comerciales distintas, desde 1141 ingredientes y activos distintos, esto está generando serios impactos en los pueblos fumigados donde viven de 12 a 14 millones de personas.
Qué encontramos en los pueblos fumigados, el aumento de cáncer, aumento de malformaciones, trastornos del sistema endocrino, trastornos neurodegenerativos, enfermedades de la piel, enfermedades respiratorias, trastornos de infertilidad. Y esto que pensamos que afecta sólo a los pueblos fumigados, en realidad nos está afectando a todos, a los 44 millones de habitantes, porque esos agro tóxicos están presentes en el agua que bebemos, están presentes en los alimentos que comemos, están presentes en muchos lugares en el aire que respiramos, como se ha dado cuenta a partir de varias investigaciones de las universidades públicas. Entonces está generando serias afecciones en la salud.
Y cómo si eso fuera poco, está generando un deterioro de los suelos, estamos asistiendo a una perdida creciente de la fertilidad de nuestros suelos, esta contaminando el agua, está contaminando el aire, está destruyendo los bosques. Pensemos que los bosques son fuentes de oxígeno, fuente de biodiversidad, fuente regulatoria de la humedad, entonces estamos arrasando a los bosques para dar lugar al monocultivo de la soja, y eso tiene serios impactos ambientales, entre otras de las consecuencias tiene que ver con las inundaciones, tiene que ver
-Con las sequías que son la contraparte
Claro, por eso decimos que este modelo es insustentable desde todo punto de vista, y, que en realidad es ineficiente hasta desde el punto de vista económico. Lo que pasa es que el propio modelo llama a esto externalidades. Qué significa externalidad que no la va a pagar el productor el costo real del productor, sino que lo traslada a la sociedad, sino que lo traslada a todos y cada uno de nosotros.
-Cómo generar un debate serio, porque por un lado los diferentes gobiernos vienen sosteniéndose en base a este monocultivo de la soja, intelectuales como Lino Barañao, salen a defender el uso de agroquímicos, de forma literal, el último trabajo que han presentado que ahora lo llaman fitosanitarios, pero que es un eufemismo, cómo generar ese cambio de consciencia. Por un lado, hay un grupo de gente importante, que está fomentando lo que es la producción sustentable, incluso la regenerativa, pero como contrastar con esta idea política de poder central, que viene apañado del poder económico que genera este monocultivo.
Bueno lo importante es saber que las dificultades, vienen justamente de los intereses que están en juego. De los enormes intereses económicos en juego, que sostienen este modelo agroindustrial dominante. Por un lado, vos bien lo señalaste los intereses de las empresas químicas, estamos hablando de 4 empresas que concentran todo el negocio, vos bien sabes que Bayer acaba de comprar a Monsanto, Dow se fusionó con Du Pont, Syngenta fue comprada por Chemchina, queda Basf, 4 empresas que concentran el 100% de la semilla modificada genéticamente, el 75% del mercado mundial de agro tóxicos, y el 65% de mercado mundial de semillas certificadas.
A eso, súmale los intereses de la industria alimentaria, altamente concentrada también que procesa esas materias primas, para convertirla en estos objetos comestibles ultra procesados, a eso súmale los intereses comercializadores, como supermercados e hipermercados, altamente concentrados, estamos hablando de 5 grandes cadenas que dominan nuestro país. A eso, súmale los intereses de las compañías petroleras, porque este sistema industrial descansa en el petróleo, desde el fertilizante sintético, hasta mecanización agrícola a base combustible fósiles, las grandes distancias que recorre el alimento de un punto a otro, el packaging, bueno, es decir, comemos petróleo literalmente.
Entonces todo el interés de las compañías petroleras puesto ahí, las compañías farmacéuticas, íntimamente vinculadas con las compañías de la industria alimentaria y la industria química.
-También de los biocombustibles, que están ahí detrás de eso
Ahí hay una alianza entre las compañías petroleras, con la de los grupos energéticos, junto con la producción de los agronegocios, hay una alianza simbiótica de intereses, detrás de todo esto están los bancos y compañías financieras, lubricando el sistema, dinamizando, financiando, es decir, estamos hablando del núcleo del capitalismo global, concentrado con intereses muy fuertes y muy entrelazados entre sí.
Esos intereses por supuesto tienen ramificaciones políticas, tienen ramificaciones en la ciencia, en los medios de comunicación, en las universidades públicas nacionales, y para mí, en ese contexto hay que ver las declaraciones de Lino Barañao. Esto no es nuevo, cuando Andrés Carrasco, nosotros lo reivindicamos como un ejemplo de ciencia digna, en el año 2009 publicó su investigación en la que daba cuenta de los efectos cancerígenos del glifosato en embriones de anfibios, hay un cable de Wikileaks que revela que desde la embajada de Estados Unidos, a instancias de la empresa Monsanto, recordemos los capitales estadounidenses, organizó una respuesta a esa investigación que realizó Andrés Carrasco, en ese sentido se contactó con dos organizaciones claves, por un lado con el Senasa, por otro lado justamente con Lino Barañao.
Y si uno va al material archivo ve al día siguiente de esa publicación, como Lino Barañao sale en los grandes medios de comunicación criticando la investigación de quién, incluso hasta ese momento era su amigo, Andrés Carrasco, desacreditando públicamente los resultados de esa investigación. Qué pasó, años después Andrés Carrasco se murió sin ver los resultados o el reconocimiento de su investigación y en el 2015 la Organización Mundial de la Salud, el Instituto de Investigación de Cáncer de la OMS, después de revisar toda la literatura científica global determinó qué el glifosato es un cancerígeno para los animales y es un probable cancerígeno para los seres humanos.

Filardi y las autoridades de la Secretaría de Agricultura Familiar

A partir de ahí el Senasa no tomó nota, de hecho, ni siquiera inició el proceso de reclasificación toxicológica del glifosato, sigue siendo el agrotóxico más usado en el mundo y en nuestro país. Pero otro dato significativo, hace poco, hace tres semanas, se dio a conocer un veredicto en un tribunal en San Francisco que condenó a Monsanto al pago de una indemnización 289 millones de dólares, de los cuáles 25 millones de dólares son por los daños causados, pero el resto es por daños punitorios, porque se demostró en ese juicio que la empresa Monsanto ocultó maliciosa y deliberadamente información que obraba en su poder, que daba cuenta de los probables efectos cancerígenos del producto Round Up, que es la marca comercial del producto glifosato que ellos comercializaron de forma exclusiva por casi 20 años.
Arreglo seguido hay 8700 demandas en espera, tan solo en Estados Unidos, contra Monsanto no solo por el uso del Round Up, y del Race Pro, que son los dos productos estrella, sino que la tecnología que vino después de esta que se implementó en Estados Unidos, que es el Bootcamp. Y esto, los mercados reaccionaron ante esta noticia, la cotización bursátil de Bayer Monsanto cayó un 12,3% perdieron 16 mil millones de euros en solo 15 días. Es decir, estamos asistiendo a cada vez más evidencias que da cuenta de los efectos cancerígenos del glifosato que es el producto más usado en el país. Y al mismo tiempo se acaba de prohibir en Estados Unidos el clorpirifos por ser neurotóxico, que es el insecticida más usado en nuestro país. Y tampoco Senasa al día de hoy, entró en proceso de revisión, ni lo prohibió, ni mucho menos.
-Misiones tiene una gran historia con respecto a la lo que es la pelea de la aplicación de agro químicos desde la época del tabaco, con la yerba mate donde se usa más el Round Up, también en la producción agrícola, pero el verdadero debate está en lo que se ha vuelto impulsar desde sectores como Lino Barañao, que es la producción de semillas, la Ley de trazabilidad, que es una ley que desde mí perspectiva limitaría justamente esto, que el productor tenga su independencia a la hora de producir.
Totalmente, nosotros integramos desde la cátedra libre de soberanía alimentaria de la escuela de difusión, integramos también lo que se llama la multisectorial, contra a ley Bayer-Monsanto de semillas, y, la semana pasada justamente estuvimos acompañando, “el semillazo”, que organizaron las organizaciones de agricultura familiar, campesina, indígena, de nuestro país. Justamente para decirle que no, a este intento de modificación de la ley vigente de semillas, que data, vos lo sabés muy bien, del año 73 de la ley de semillas y fitogenéticas, que a pesar de que no es la mejor ley que podríamos tener para defender los derechos de los agricultores para que puedan hacer lo que siempre hicieron desde que la agricultura es agricultura.
Es decir, reservar la semilla de la propia cosecha, reutilizar en su propia siembra, intercambiarlas con otras campesinas, con otros campesinos, esto nosotros entendemos que es un derecho del agricultor, es un derecho de los campesinos desde que la agricultura, es agricultura. A pesar de que la ley no es el entorno normativo que nosotros quisiéramos para proteger este derecho lo cierto es que reconoce el uso propio de las semillas y esto es lo que quiere reprimir el proyecto en danza que el gobierno central de cambiemos quiere impulsar, y está impulsando fuertemente. De hecho, activaron las reuniones de agricultura y ganadería de la cámara de diputados y están armando en una agenda ya de reuniones, a partir ya de la semana pasada arrancó, pero con miras de llegar a un dictamen el 2 de octubre favorable a los intereses de las grandes multinacionales.
Para nosotros tiene que haber, en un principio no se debería modificar la ley vigente en la medida que eso potencialmente podría restringir el uso propio. Pero si llegara a hacerse, lo que tiene que dejar a salvo la nueva legislación es que la agricultura familiar, campesina, indígena, tiene un derecho a seguir reservando esas semillas, de hacer uso propio, irrestricto y gratuito de esas semillas, e intercambiarlas libremente, se tienen que legalizar y de una vez por todas los intercambios que hace de semillas la agricultura familiar, campesina, indígena, incluso a la luz de la propia ley vigente, las ferias de semillas, podrían ser tildados de ilegales, también un marco que proteja esos intercambios, que el estado los fomente, los aliente, los acompañe.
Y por otro lado, que haya una regularización efectiva del sistema comercial de semillas, que evite que las pocas empresas que concentran el sector incurran en prácticas monopólicas, oligopólicas, y, de competencia oligopólica, que afecten el acceso de los productores a las semillas que es la base de la producción y la base de la vida misma, de toda la cadena alimentaria.
Filardi y David Valera Sendra coordinador de la semana de la Agroecología

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Números

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13,33, 17,38; 56,43; 95,79, 40;53. Números sueltos en una lista. Números que en si mismo no dicen nada. Pero dicen todo. Representan el porcentaje que envió la Nación este año para cubrir la demanda de algunas vacunas en Misiones. Hepatitis B adultos, Doble Bacteriana, Triple Bacteriana, Hepatitis Pediátrica, vacuna inactivada contra la polio, meningococcica A, C, Y,W, son todas enfermedades graves, contagiosas, mortales, pero prevenibles, con la vacuna a tiempo. La bacteria mata, pero más mata la falta de vacunas. 
Por la altura del año, el ministro de Salud, Walter Villalba, calcula que ya no se completarán las partidas. Y son vidas indefensas. La degradación del ministerio a secretaría no augura mejores resultados, aunque Carolina Stanley prometió retomar las compras y los envíos.
Medido en vacunas, el ajuste en salud ya empezó. Los números no son abstractos. Se traducen en pacientes. En vidas.
Siempre hay vida detrás de los números. Pueden ser 680 familias al año que tienen a sus niños vivos gracias a la reducción en Misiones de la mortalidad infantil a un piso histórico, por debajo de la media nacional. Misiones supo liderar las peores estadísticas. Llegó a tener una mortalidad infantil de 32,1 por mil en 1990. Hoy el mismo indicador es de 7,99 por mil. Esos números también son la consecuencia de una política económica.
La indigencia, que venía en bajada en los últimos registros, volvió a aumentar en el primer trimestre del año. 0,3 por ciento. Son 507 hogares que no eran considerados indigentes y pasaron a serlo, después de un 2017 que venía siendo “mejor” que 2016.
La pobreza y la indigencia habían caído cinco puntos en promedio en el Gran Posadas, según los datos del Instituto Provincial de Estadística y Censos, básicamente porque el ingreso familiar per cápita entre el primer trimestre de 2018 y el mismo período de 2017 creció en promedio 28.6 por ciento -se incluyen no sólo los ingresos laborales sino también los no laborales- mientras que la canasta básica había subido 16.6 por ciento. Con un dólar a 20 pesos.
Pero la inflación que viene en alza y el dólar que cotiza el doble, destrozan las expectativas de pobreza cero. La inflación de agosto fue de 3,9 por ciento, la más alta del año y en el NEA redondeó cuatro puntos. Por si hiciera falta.
Se calcula que la inflación anual será cercana al 45 por ciento y sería la más alta en los últimos quince años, emparentada con la escalada tras el estallido de la Convertibilidad.
“Things happened”. Pasaron cosas, evaluó el CitiBank, un poco más pesimista, al advertir que “el traspaso a precios de la devaluación está subestimado”: llegaría al 48,5% este año y tocaría 50% en el primer trimestre de 2019.
El aumento en el precio de los alimentos golpea donde más duele y por eso aumenta la indigencia, ya que las familias de bajos recursos deben destinar la mayor parte de sus magros ingresos a parar la olla. El consumo cayó 2,3 por ciento.
Los datos oficiales son previos a la corrida cambiaria que todavía perdura. Y la disparada del dólar recién se está trasladando a los precios. El de la harina aumentó 82 por ciento en el último mes y disparó la preocupación de los panaderos que están dentro del programa Ahora Pan. El pan francés, el que más se consume en la mesa familiar, seguirá congelado hasta diciembre por la continuidad del programa sellado con el Gobierno misionero. No es la única medida de contención.
El gobernador Hugo Passalacqua selló un acuerdo con el Banco Macro y los principales supermercados misioneros para dar vida al Ahora Góndola, que significará un ahorro inmediato de diez por ciento en alimentos para compras con tarjeta de débito. El objetivo es sostener el consumo y bajar el costo de la canasta básica, que sufre el impacto de la inflación.
 


El programa Ahora Misiones, del que se desprenden todos los demás, ya generó ventas por 826 millones de pesos, de los cuáles 764 obedecen a los clientes del banco Macro, como principal operador financiero de la provincia. Solo este año, el Estado provincial invirtió 80 millones de pesos en subsidiar las tasas de interés.
Los empresarios misioneros reconocen que sin el aporte del Estado la situación sería peor para un consumo, que no mejoró siquiera con la subida del dólar que emparejó los precios con Encarnación. No se compra allá, pero para muchos, tampoco alcanza para comprar acá.
Carlos Melconian, ex presidente del Banco Nación y en la gatera para ocupar el sillón del ministerio de Economía, recomendó venir a Misiones para conocer in situ las variables del tipo de cambio, que aquí se hace carne entre el Dólar, Guaraní y el Real.
Melconian fue la estrella de un encuentro organizado por la Confederación Económica de Misiones que tuvo una audiencia inesperada: más de 800 asistentes preocupados por saber que le depara el futuro a la economía.
Melconian no quiso hacer futurología, pero reconoció que la salida de la recesión será larga. Acusó de mala praxis al equipo económico y evitó jugarse por el resultado de las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional, ahora trabadas hasta que se firme el nuevo acuerdo, que implicará, obviamente, profundizar las condiciones de ajuste.

Casi a la misma hora que Melconian estaba en Posadas se conocieron declaraciones del director del Consejo Económico Nacional de la Casa Blanca, Larry Kudlow, quien sugirió que se está negociando una nueva Convertibilidad, esta vez con anuencia del Tesoro estadounidense.
“El Tesoro está profundamente involucrado en esta discusión, profundamente involucrado”, dijo Kudlow respecto de las negociaciones que mantiene la administración de Macri con el FMI.
“La única forma de salir del dilema de Argentina es establecer una junta monetaria, el peso se vincula con el dólar”, o como lo conocimos en el pasado, Convertibilidad. No hay creación de dinero a menos que tengas una reserva en dólares“, agregó y recordó que “funcionó en los ’90: derribó la inflación y mantuvo la prosperidad” y sugirió que “eso es lo que necesitan para volver a hacerlo”.
Kudlow no hablaba como analista o comentarista de la realidad: “La gente del Departamento del Tesoro está en eso”, insistió, revelando una negociación que en Argentina no se conocía.
Melconian no quiso hablar de dolarización y negó promoverla. Pero admitió que le gustaría una “bimonetarización”, como en Uruguay o Perú. “Hay que estudiar la bimonetaridad que de manera imperfecta intentó resolver la Convertibilidad, al solo efecto de ver qué destino se le puede dar a los dólares, para que no queden sin uso. La dolarización es otra cosa”.
Al lado de Melconian estaba Eduardo Fidanza, el sociólogo que lidera la consultora Poliarquía. En su exposición, sobre el escenario político, brindó detalles de la caída en la imagen del Presidente, que lo empareja con la negativa que ostenta Cristina Fernández, pese a la paradoja de que es la política con mejor intención de voto de la oposición. Anticipó que el voto será más “económico” que “político” en las próximas elecciones.
“La economía de Cristina Fernández terminó en un desastre sin que ese desastre se traslade a la economía real”, graficó. Del desastre invisible al crecimiento invisible.
Después dejó algunos conceptos para el debate: ¿A quien le habla Macri? ¿A los mercados? ¿A la gente? Si es solo a los mercados, debe olvidarse de su reelección. Pero si es solo a la gente, la disparada del dólar también le puede jugar mal”, argumentó.
Fidanza insistió en que Macri tiene el dilema de cómo hacer para que el ajuste no sea el único horizonte para una sociedad que requiere expectativas.
Para el final guardó un desliz: “No voy a dar detalles, pero vemos un escenario en el que el peronismo, no con Cristina, gana por más de diez puntos un balotaje ante el Presidente”.
Casualmente empiezan a aparecer fotos de gobernadores y dirigentes no kirchneristas en reuniones para analizar la coyuntura, pero con proyección de mediano plazo. Juan Schiaretti, Juan Manuel Urtubey, Sergio Massa, Roberto Lavagna son algunos que comenzarán a aparecer seguido. El misionero Passalacqua prefiere jugar de líbero, aunque comparte en silencio la mirada crítica.
En realidad, muchos analistas consideran que el respaldo de los gobernadores es vital en este momento para sostener la gobernabilidad de Macri, cuya imagen está en declive, lo mismo que la evaluación de su gestión.

Los gobernadores volvieron a dar una muestra de responsabilidad al garantizar la aprobación de la ley de Presupuesto, aunque esto no implica un voto a libro cerrado. Habrá una dura batalla en el Congreso para mitigar el impacto del ajuste.
En consonancia, los mandatarios provinciales quieren revisar el Pacto Fiscal que proyecta continuar bajando impuestos. Estiman que sin recursos no podrán hacer frente al costo del ajuste. En el medio, los empresarios presionan para que baje Ingresos Brutos, el único impuesto que Macri prometió no negociar.
Los datos más optimistas proyectan que Misiones perdería cerca de cuatro mil millones de pesos por los recortes en subsidios, mientras que la economía productiva cedería un monto similar por retenciones e impuestos que no bajarán.
Una encuesta del consultor Gustavo Cordóba revela que solo el 35,7 por ciento aprueba la gestión presidencial, mientras que un 61 por ciento la desaprueba. La imagen negativa hoy es más alta que la de Cristina, mientras que la positiva es menor que la de la ex presidenta.

“Un aspecto central, lo constituye la credibilidad del equipo económico y del ministro de Economía. Un 32% de los encuestados tienen credibilidad y un 64% no le cree. Solo un 20% de argentinos están de acuerdo con la frase “lo peor ya paso”, enumera Córdoba.

La defensa de la gestión es difícil incluso para quienes pertenecen a Cambiemos. Cada vez es más visible el enojo del radicalismo con los socios principales. Solo los mejor acomodados en las pequeñas parcelas cedidas sostienen la defensa del modelo. Otros, los que están más abajo en la cadena de mando, exigen ser escuchados o por lo menos saber qué tipo de acuerdo “hay que bancar”.
En el radicalismo crece el descontento, que se expresa en nuevas líneas internas. Hasta hace unos días el único “rebelde” era el economista Federico Villagra, ex asesor de Gustavo González. Pero ahora se sumaron varios jóvenes reclamando elecciones internas en el radicalismo y forzar un “respeto” dentro de Cambiemos.
El concejal posadeño Maximiliano Florindo quiere generar su propio espacio, lo mismo que la nueva agrupación encabezada por Ramiro Canale de Profundidad, Karina Capli de Posadas, Juan Barreto de Posadas y Jorge Aguirre de Campo Viera, entre otros. Viejos militantes, siempre invisibilizados que ahora exigen internas después de cuatro años sin renovar autoridades. Algunos más jóvenes se suman a las filas de Podemos, el espacio que lidera Facundo Sartori.
Es en “las juventudes inquietas, rebeldes, ansiosas y preocupadas por un destino mejor” donde está el futuro, destacó el presidente de la Legislatura, Carlos Rovira al abrir un nuevo parlamento estudiantil. El conductor de la Renovación instó a los jóvenes a “conquistar voluntades con inteligencia, sumando votos para obtener logros para la escuela, la comunidad, la provincia, el país o el mundo”.

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