Martin Boerr

Diego Torres, de Colchones Taurus: “Se vienen 2 o 3 años de reactivación y consumo”

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¿Qué va a pasar con la economía cuando quede atrás el Coronavirus? Que equivale a decir, qué va a pasar con todos nosotros. Porque la suerte de la economía es también el empleo, el sueldo, las oportunidades, los proyectos y sueños.

Para entender lo que se viene, Economis entrevistó a Diego Torres, probablemente uno de los empresarios misioneros más autorizados para tomarle el pulso a la economía a nivel país. Junto a dos de sus cinco hermanos, se sumaron a la empresa que fundó su padre en 1979: Torres e Hijos.

Una firma que, con el aporte decisivo de la nueva generación, creció y se consolidó logrando alcanzar una suerte de “quimera” del desarrollo industrial misionero:

Esto es, comprarle materias primas al país central rico, traerlas al Norte -siempre postergado-, transformarlas, darle valor agregado y volver con productos terminados para competir con éxito en los mercados más exigentes y prósperos: Capital, el Conurbano, Córdoba, Rosario o Mendoza.

En Misiones suele suceder lo contrario: se envían materias primas o productos de bajo valor agregado y se trae todo terminado de “afuera”.

Torres fabrica los colchones y sommiers Taurus, siendo la fábrica más grande del Norte de la Argentina y una de las 10 más importantes del país, en un mercado donde tallan marcas como Simmons, Suavestar o La Cardeuse.

Haciendo algunos cálculos por el volumen de producción y la trayectoria de esta firma líder, más de un millón de argentinos en lugares tan lejanos como Ushuaia o Bariloche van a ir esta noche a dormir sobre un colchón que salió de la moderna planta fabril que tiene en Fátima, sobre la ruta 12 y  que se sigue expandiendo.

Hace un par de años incorporó una línea de sillones y juegos de living (Indigo). Lo que lleva a preguntarse, ¿cuánto falta para que Misiones tenga una fábrica de muebles de calidad que le pueda vender a todo el país?

El empresario que se anime, sin duda podrá inspirarse en el caso de Torres e Hijos. Pero antes de analizar las claves que llevaron a esta firma familiar a crecer como pyme industrial misionera a lo largo de 30 años, competir y ganar en el país central, conviene conocer su mirada sobre lo que se viene para la pospandemia.

“Esta crisis es distinta a la del 2001, ahí hubo un quiebre y un parate en el sistema productivo. Acá se paró porque la pandemia nos obligó a parar, veníamos de 2 o 3 años muy cascoteados con empresas muy mal paradas, con tasas de interés exorbitantes”, explica, sobre el contexto.

Y luego comparte lo que él está experimentando a nivel comercial desde mayo, cuando empezó a registrarse una fuerte -e inesperada-, reactivación en las ventas.

“Vamos a tener 2 o 3 años buenos”

“Empezamos a vender mucho en mayo, al principio no entendíamos qué estaba pasando pero duplicamos lo del 2019 y se mantuvo en junio y julio. Tratamos de averiguar si era sólo con nosotros y comprobamos que le está pasando a muchos otros fabricantes. Estamos vendiendo el doble que el año pasado”, señaló.

 “Yo creo que como se realizó una impresión (emisión monetaria) monumental, entonces va a haber mucha plata y ese dinero va a salir a buscar consumo. Este es un Gobierno que la política siempre está basada en el consumo interno, además la gente no puede comprar dólares. La otra es que venimos de dos o tres años donde no hubo consumo. Venimos de un pozo. Vamos a terminar con una caída del PBI del 12 por ciento, es una cifra escandalosa, no se tiene registro de una baja así, cualquier cosa que hagamos vamos a mejorar, el rebote tiene que ser bueno”, señala.

“Mi visión es que acá vamos a tener 2 o 3 años buenos de consumo y reactivación, para que después tengamos el clásico cimbronazo argentino”, explicó.

“Se puso mucha plata en el mercado, a través del IFE, a eso sumale que tenés hoy a gente que no estuvo gastando por la cuarentena, no hace viajes, pateamos todos los vencimientos. Y hay otra cuestión, yo que vendo hogar veo que se le empieza a encontrar afecto a la casa, el colchón lo cambio, pinto. Se empezó con la cuestión gastronómica. Se siguió con la casa”, señala.

Atacar el mercado

Torres e Hijos nació a comienzos de los 90, como un desprendimiento de Cueros Torres, a cargo del tío de Diego. Producían al principio espuma de poliuretano, que se utiliza para tapicería. “El paso siguiente, lógico, era fabricar colchones”, explicó.

Corrían los años 90, Diego y sus hermanos -Cecilia y Juan Pablo- arrancaron codo a codo a poner los cimientos de una estructura comercial que parece ser una de las claves del éxito de Torres e Hijos.

Torres se fue a instalar en Resistencia y durante cinco años vivió y desarrolló su primer centro de distribución, desde donde provee a su cartera de clientes: casas de artículos para el hogar, mueblerías, hipermercados. Torres e Hijos no vende nunca directamente al público. Su hermano Juan Pablo hizo otro tanto más tarde en la ciudad de Córdoba (1999).

En el 2001 desembarcaron en Buenos Aires y a pesar de la crisis, no se achicaron. Por eso es también interesante escuchar las impresiones sobre esta coyuntura, de un empresario que supo hacer de aquella crisis, una oportunidad para crecer.

 “Mi papá siempre decía: ‘Si vas a esperar a que Argentina esté bien para hacer algo, nunca vas a hacer nada’. Eso nos quedó marcado a fuego. Nosotros en algunos momentos claves, en lugar de esperar salimos a atacar el mercado a buscarlo, a ver qué pasaba, y nos fue bien”.

-¿Eso hicieron en el 2001 cuando vino la crisis y apenas desembarcaban en Buenos Aires?

-Hicimos lo contrario a muchas empresas, en vez de retraernos salimos a atacar el mercado. Salimos a buscar al cliente, que tenía necesidades, las empresas estaban un poco guardadas, no querían vender, no querían producir, querían esperar a ver qué pasaba.

-Ustedes, no.

– Siempre hay problemas económicos, o porque el dólar subió mucho, las tasas altas, mucho desempleo y a la prensa le encanta retroalimentar eso. En el 2002 no despedimos a ningún empleado. Serían 80 o 100 personas. Hicimos el esfuerzo de cuidar, sino se corta por lo más fino, que es el personal. Me parece que hay un montón de pasos previos a eso.

-¿Y cómo salieron de eso?

-Nosotros estuvimos casi tres meses sin hacer nada, hasta que dijimos ¿cuánto tiempo podemos aguantar? Si seguimos a este ritmo, nos fundimos. Pagando sueldos, no estábamos pagando insumos, tuvimos que sentarnos con proveedores y venían los cheques rechazados, era un desastre. Entonces dijimos: Vamos a salir a vender, a ver qué pasa. Era mayo del 2002, un caos, salimos primero con una lista de precios en dólares, después en pesos, primero la saque a siete días.

-Qué te parece el canje, otro punto de coincidencia entre esta coyuntura y aquella.

-Este acuerdo por la deuda me pone muy contento porque me hace acordar a aquél momento. Me acuerdo que estaba haciendo mi casa en 2003, y cambiabas 100 dólares los viernes al principio y podía pagarle a todos. Pero cuando la terminé, el dólar ya había bajado a 2 y pico de pesos y ya entonces tenía que cambiar 600 para pagar lo que antes cancelaba con 100 dólares. Yo creo que el canje va a impactar para bien, seguro.

-¿Y qué puede pasar luego de ese rebote de la economía?

-El tema es que hacemos con ese rebote, ya nos ha pasado que tenemos una coyuntura extraordinaria la soja valía mucho, los commodities estaban por el cielo y en vez de hacer cambios estructurales la dejamos pasar. Lo del intento de reactivar el tren de carga es un ejemplo. ¿Qué le costaba a los Kirchner en el 2005 poner plata en el tren y dejarlo andando a nuevo? Había dinero para hacer esas inversiones.

-¿Y por qué pensás que no se hizo?

-Creo que como no hay planes claros de gobierno y no hay una idea clara de desarrollo. En Misiones en cambio creo que fue distinto. Se aprovechó mejor la buena coyuntura estatal, por ejemplo las obras a través de Yacyretá que fueron transformadoras. Tenemos una costanera extraordinaria y accesos por todos lados.

-¿Cómo ves la gestión económica del Gobierno Nacional?

-Me cayó mal lo de Vicentín pero desde el peligro de avasallar las leyes. No me gustó, tampoco,  que le gobierno anterior le haya dado los créditos que le dio, sin papeles. Pero un tema es que el gran ausente en este país es la Justicia, siempre se le cae al Poder Legislativo o al Ejecutivo, pero necesitamos una justicia ordenada.

-¿Al empresariado misionero como lo ves?

-Hay de todo, como en todos lados, no es fácil ser empresario en Misiones. Nosotros como industriales y fierreros que somos, si tenemos 5 pesos, gastamos 6 en la planta, todo lo que vamos pudiendo se invierte nuevamente en la empresa. Los industriales tienen que ser así. Hablaba con colegas y empresarios, y les digo: salgan a buscar el mercado afuera porque se puede, si lo puedo hacer con colchones el otro también lo puede hacer, perdamos ese miedo a la frontera de Misiones.

FICHA PERSONAL

Diego Torres

Casado (Valeria), dos hijos (Juan Pedro y Marcos)

Hincha de: River

Hobbies: Golf

Lugar de vacaciones: cualquiera lugar, con amigos

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Pasión por el dólar: En Posadas cerraron casi todas las casas de cambio, pero proliferan “arbolitos” y “coleros digitales”

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En Posadas el mercado del dólar ha sufrido una dramática transformación durante estos casi 140 días de cuarentena, combinados con un “cepo” que se fue endureciendo aún durante el aislamiento.

Cerraron en forma definitiva la mitad de las casas o agencias de cambio (tres de seis) de la ciudad y como respuesta inmediata, el mercado encontró la solución al problema: proliferaron los “arbolitos” y los “coleros digitales”.

La crisis económica que se profundizó con la cuarentena, junto a las expectativas de devaluación que genera la emisión monetaria récord, no hizo sino reforzar el apetito por dólares de compradores argentinos y paraguayos. Como así también la necesidad de vender divisas para pagar cuentas y otros compromisos.

Cualquiera que se pare en la esquina de Bolívar y Colón puede ver a los “arbolitos” ofreciendo cambio. También es incesante la utilización de cajas de ahorro en dólares que no son propias, para comprar divisas a través de un amigo o familiar.

Si alguien recibe una transferencia en dólares en su caja de ahorros, aunque más no sea 1 dólar, preventivamente se bloquea la cuenta. El BCRA presupone que esa persona podría estar “alquilando” cupos y recibiendo dólares comprados a 75 pesos más el impuesto PAIS, cuando en las cuevas hay que pagarlo a 135 pesos.

El Banco Central salió a “apretar” los controles sobre esta modalidad, a la que se denominó “coleros digitales” y los gerentes de las sucursales de Posadas tienen la obligación desde hace unas semanas de corroborar que cada cliente que va y retira sus dólares por caja, realmente fue el que puso los fondos. Es decir, que no le está “alquilando” su cupo a un tercero que le hizo la transferencia.

La modalidad genera una situación incómoda entre gerentes y clientes que se conocen desde hace años.

Menos empleos formales

Como una paradoja de lo que es la economía argentina, con la bajada de persiana de las casas de cambio, cerraron empresas que incluso fueron líderes a nivel nacional.

Pagaban todos los impuestos y cumplían las cada vez más engorrosas regulaciones del Banco Central, la AFIP y el resto de los organismos. Todo para dejarle paso al mercado informal. Si bien no hay cifras, se habrían perdido más entre 30 y 40 puestos de trabajo en blanco.

Cerraron Mazza, ARS Cambio y Magui Express

Hace diez días anunció que bajaba la persiana tras 65 años de liderazgo, Cambios Mazza, que se dedicará a nuevos negocios que aún no hizo públicos. Mazza fue la número 1 por volumen de transacciones hasta el primer trimestre de mayo, cuando la economía todavía funcionaba más o menos con normalidad y la Argentina no había acudido a pedir el rescate del FMI.

Un mes antes había anunciado su cierre en Posadas, ARS Cambio, situada en la calle Colón casi Sarmiento. La semana pasada fue el grupo controlante de Magui Express –el grupo Guiñazú de Mendoza- los que anunciaron que abandonarían la actividad cambiaria.

Konfianza (situada sobre Felix de Azara) está definiendo en las próximas semanas si se achica, cierra o se reconvierte. “Cerramos la sucursal en San Vicente”, explicó a Economis su titular, Diego Zapaya.

Konfianza es también cooperativa de crédito y se especializa en financiar a pymes yerbateras, tealeras, madereras y de otras actividades, en especial en la zona centro.

Sólo queda expectante a la reapertura Dos Arroyos y Credi Sí, la empresa de financiamiento al consumo que había agregado la actividad cambiaria en 2018, aprovechando las facilidades que brindó la gestión macrista del BCRA para ingresar a esta actividad.

Dos Arroyos era la segunda del país por volumen de operación, detrás de Mazza hasta antes de la crisis que llevó a la Argentina a pedirle ayuda al FMI. Hoy está analizando su futuro, aunque por ahora volvería abrir cuando el Banco Central se los permita.

“No lo decidimos aún: así como va y se perfila, nos inclinamos por cerrar, pero podemos cambiar de opinión si suceden cosas nuevas”, señaló a Economis, uno de sus responsables.

Mercado cambiario de frontera

De la misma forma que el puente Posadas-Encarnación es la tercera salida del país, detrás de Ezeiza y el puente Tancredo Neves, el intenso intercambio comercial que genera la frontera también alimenta un mercado cambiario que seguirá necesitando cambiar pesos por dólares.

Y es una ingenuidad pensar que ese intercambio se detuvo a cero por las medidas sanitarias.

A partir del cierre del puente, además, proliferó el contrabando por otras rutas, como el caso de los jet ski que trasladan gruesas de cigarrillos paraguayos a las costas misioneras del Paraná, según publicó Primera Edición en sendos informes en los últimos dos fines de semana.

Ese comercio/contrabando también genera una necesidad de cambiar los pesos por dólares, como cuando está abierto el puente y los posadeños van a los comercios de Encarnación. “Los camioneros traen los pesos de regreso a este lado”, explicó a Economis, un profesional del mercado informal de la ciudad.

Y cuando se normalice la economía fronteriza ¿A dónde irán a comprar los dólares los paraguayos que tengan pesos generados por el comercio con argentinos?

La primera respuesta es que falta mucho para que los argentinos y/o paraguayos vuelvan a comprar dólares libremente. No tanto por el Covid-19, como por la crisis económica y financiera de la Argentina que no se solucionará con el canje de la deuda con bonistas, anunciado hoy.

La semana pasada el ex ministro de Economía, Roberto Lavagna, dijo que el cepo se quedará por un buen rato por la falta de divisas que aqueja al país. Pase lo que pase con el canje.

Economis habló con tres propietarios de casas o agencias de cambio y vislumbraban la misma coyuntura. Faltará mucho tiempo para que el mercado se normalice al menos parcialmente.

La combinación de estas perspectivas sombrías y los gastos fijos en rubros como alquileres, impuestos nacionales y provinciales, tasas municipales, sueldos y cargas sociales, y demás, hicieron que algunos optaran por bajar la persiana para siempre.

La paradoja es que ganó la informalidad, y se penalizó al que cumplió con todas las reglas. Un dato que retroalimenta el ciclo de desconfianza que marca a la economía argentina.

Ese que, justamente, genera el apetito por dólares. O para decirlo más correctamente: la vocación por sacarse de encima los devaluados pesos argentinos.

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De un ejecutivo del tren Urquiza a empresarios misioneros: “Esta vez la reactivación va en serio, no es para la foto”

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El jueves pasado se realizó en la Cámara de Comercio e Industria de Posadas una reunión atípica.

Convocada por Sergio Bresinski, el presidente de la CCIP al que le tocó inaugurar su mandato casi en coincidencia con las circunstancias extraordinarias de la pandemia del Coronavirus y los cambios profundos que esto generará.

El temario del día no era la crisis del comercio minorista, agudizada por la extensa cuarentena, sino ampliar un poco el horizonte y empezar a reflexionar sobre la economía misionera pospandemia: ¿qué podemos hacer todos juntos?

La consigna era salir de la queja o el mero diagnóstico de la situación, y plantear algún objetivo más ambicioso. Por eso Bresiski, además de convocar a empresarios muy representativos de sus sectores de negocios, invitó también a algunos yerbateros y madereros.

Estaban Miguel Gerula (yerbatera Romance) y Cristián Grygorszyn (Aserradero Puerta de Misiones), Diego Torres (Cueros Torres), Lovelli, Matías Scarabotti (Tras los Pasos), Jorge Lindheimer (Maravilla), Juan Carlos Butiuk (Construcción), Sergio Guelman (Plastimí), Carlos Beigbeder (JBS Distribuidora), Juan Pedro Roulet, Diego Barrios (Electromisiones), entre otros.

El Tren: “esta vez va en serio”

Pero la persona que concitó toda la atención fue Marcos Figueredo, gerente de Trenes Argentinos, la empresa estatal que aglutinó a todos los ramales de trenes del país.

Figueredo está encargado en Posadas de la “punta” de la operación del ex ramal Urquiza. Su tarea: llenar el tren con carga de productos misioneros.

El ejecutivo llevó un mensaje claro a los empresarios: “La reactivación va en serio y queremos que todos ustedes vengan a transportar sus productos con nosotros”.

El mensaje caló hondo ya que los empresarios miran el fenómeno del tren con la misma suspicacia que cualquier otro posadeño. Tantas veces se prometieron reactivaciones y al final todo terminó siendo “para la foto”.

Por empezar, Figueredo no es político sino un experto en temas logísticos y dejó en claro que quiere hacer negocios. Trenes Argentinos es es estatal, sí; pero no deja de ser una empresa.

Su perfil técnico y sus conocimientos cautivaron el interés de varios empresarios, algunos que incluso están utilizando varios camiones por semana en este “veranillo” que viven algunos sectores con la flexibilización de la cuarentena y el repunte de las ventas en distintos puntos del país que no son el AMBA.

Figueredo explicó que en la gestión anterior se decidió invertir en el Belgrano Cargas, el tren que atiende al NOA y se relegó -una vez más- a la parte del ramal del Urquiza que atiende al norte de Corrientes y Misiones.

El tren se estuvo utilizando en los últimos dos años casi en exclusividad para un negocio controvertido: los chinos están comprando árboles y se transportan en el tren desde Corrientes y Entre Ríos hasta el puerto de Ibicuy, donde se carga el tronco “pelado” en la bodega. El negocio lo está haciendo una única firma de origen uruguayo.

“Queremos, obviamente, transportar productos de valor agregado que generen más riqueza”, explicó. Comentó que hoy el principal producto es la pasta celulósica de Arauco Argentina, aunque también es importante como cliente Agua de las Misiones.

También contó que en una etapa anterior, cuando la concesión la tenía la empresa brasileña America Latina Logística, esa firma no estaba muy interesada en invertir ni dedicarle ningún esfuerzo significativo. Si volcaba un vagón, ALL prefería esperar el reclamo del cargador a solucionar el problema.

Una Ferrari con calles de tierra

El ejecutivo ilustró la situación de falta de inversiones en Trenes Argentinos al decir que es ” como tener una Ferrari, pero con calles de tierra”. Al explicar la adquisición de modernos vagones y locomotoras que se trajeron de afuera, pero sin las inversiones correspondientes en las vías.

El ejecutivo invitó a todos los empresarios a que se acerquen y a trabajar juntos para bajar los costos logísticos. “Tenemos nuestras tarifas, pero sobre todo, queremos hacer girar la rueda de la economía, así que nos podemos sentar y negociar, y ver los costos”, señaló.

Consultado por el servicio “puerta a puerta” (es decir, que el tren se haga cargo del transporte de la planta hasta la estación de Garupá), Figueredo fue claro: “Queremos dedicarnos a lo que mejor sabemos hacer, nosotros transportamos vagones, van precintados y después cada uno organiza su logística para la distribución en destino, lo mismo que para la carga”.

Algo parecido surgió cuando lo consultaron por el servicio de paquetería. Sencillamente, el tren por ahora no lo tiene y no está pensando en implementarlo, a pesar de que su utilización explotó con la pandemia. Pero un empresario puede asumir ese rol, comprar espacio transportable y reunir carga en paquetes (como un forwarder) para enviar por tren, dijo.

Un político hubiera dicho algo sobre la vuelta del tren de pasajeros, aunque sea una declaración ambiuga como para generar un título.

La presentación de Figueredo fue por otro lado. Habló de cosas concretas, de lo que hay (el tren de carga), sin ocultar las falencias. Su franqueza (explicó que la frecuencia del tren depende de la carga que pueda reunir), su precisión técnica, terminaron generando una buena receptividad para su mensaje principal: hay una política detrás de la reactivación del ramal y no se trata de “una foto” nomás.

También fue claro en explicar que para que se sustente la operación y vengan inversiones hay que llenar el tren de carga misionera. A lo que los empresarios respondieron con claridad: a valores convenientes, con mucho gusto.

Queremos una Mesa Productiva

Otro tema que empezó a despuntar en esta reunión fue el aprovechar la coyuntura extraordinaria para plantear, en tándem con el Gobierno de Misiones, al Gobierno Nacional la necesidad de que la provincia tenga un tratamiento impositivo diferenciado.

Al principio se habló de zona franca, pero rápidamente se corrigió y el debate giró en torno a un territorio especial aduanero, un sistema por el cual la producción de Misiones, siempre castigada por su situación geográfica lejana al puerto, pueda compensar esos desequilibrios.

La pandemia está generando para muchos la oportunidad de hacer planteos que en épocas normales irían derecho a algún cajón en un despacho de Buenos Aires.

“Quiero aprovechar para convocar a todo el mundo a reflexionar y debatir sobre proyectos que pueden sonar ambiciosos, pero que si nos ponemos a trabajar algún día pueden llegar a salir y donde podamos estar alineados todos juntos, para el bien de todos”, dijo Bresiski, que promete nuevas convocatorias.

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¿Quién fue René Favaloro y por qué se lo considera uno de los argentinos más grandes?

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Hoy se cumplen 20 años de la desgraciada muerte del médico cirujano René Favaloro, que se quitó la vida al dispararse un tiro en el corazón un 29 de julio de 2000. Tenía 77 años.

Se fue así uno de los médicos más importantes que tuvo la Argentina, pero una figura de una estatura que excede por mucho a la medicina.

Como suele ocurrir, Favaloro -que ya era un grande en vida-, no hizo sino agigantar su figura con su trágica muerte. Hoy en día es considerado uno de los argentinos ejemplares más grandes de la historia. Algunos dicen que compartiendo el selecto grupo donde están, sin lugar a dudas San Martín y Belgrano.

Un indiscutido, en un país donde todo divide aguas o genera una grieta entre los que están a favor y los que están en contra.

¿Y por qué era tan grande Favaloro?

Como médico alcanzó la fama mundial al ser considerado el creador, en la década del 60, de una técnica que salvó miles de vidas: el by-pass coronario. Lo desarrolló en la prestigiosa clínica norteamericana de Cleveland.

Pero quizás, su verdadera grandeza se manifestó con más claridad después de esos 10 años viviendo en suelo norteamericano. Hombre sencillo, campechano, que rechazaba todo el tiempo cualquier exaltación a su figura y destacaba las cosas más sencillas de la vida. Estas que están al alcance de cualquiera, como observar un atardecer.

Favaloro se desvivía por su país y por su gente. Volvió a la Argentina rechazando honores y fortunas para crear su Fundación Favaloro, otra entidad que buscó siempre salvar miles y miles de vidas, sin importar el tamaño del bolsillo del paciente.

Amaba la figura de San Martín y pensaba que podía ayudar a guiar al país difundir más la vida del prócer entre la gente y por eso escribió el libro: “¿Conoce usted a San Martín?”.

También escribió “La Memoria de Guayaquil (1991)”, en homenaje al general, a quien Favaloro dedicó más de 30 años de investigación histórica.

Otro libro que escribió, autobiográfico, y que lo pinta de cuerpo entero. “De La Pampa a los Estados Unidos”, publicado en 1993 y que cuenta su experiencia en el pueblito de Jacinto Arauz en La Pampa, donde ejerció unos años en la décda del 50.

Favaloro jamás olvidó las enseñanzas y las emociones que vivió en ese pequeño paraje, aún en medio de reconocimientos y honores a nivel mundial. Ni tampoco a su gente. Protagonizó una visita, décadas después que fue connomedora.

Para los anfitirones, si, pero mucho más para el médico platense, hincha de Gimnasia y Esgrima de La Plata, que no paraba de llorar en cada esquina, con cada abrazo.

La vida de Favaloro tiene algunas similitudes con San Martín o Belgrano. Ambos próceres rechazaron los beneficios personales y murieron solos y en la pobreza. En el caso de San Martín, en el exilio francés y el olvido, gracias a la ayuda de su amigo y benefactor, el banquero Alejandro Aguado.

Favaloro se suicidó hoy, hace 20 años, según dicen los que lo conocían, agobiado por las deudas de su Fundación y la perspectiva de tener que despedir empleados, recortar presupuestos, dar menos servicios a la gente por la que tanto se brindaba. Abrumado por la indiferencia de las autoridades del momento.

Acaso sea una exageración ponerlo en un sitial compartido, junto a las dos máximas figuras de la Argentina.

Pero René Favaloro se metió en el corazón de millones de argentinos y su figura sigue inspirando a muchos que buscan o quieren seguir creyendo y apostando a valores que hoy parecen cada vez más borrosos en una sociedad del sálvese quien pueda y en un país en franca decadencia.

El trabajo duro, la solidaridad, la modestia, la búsqueda de la excelencia y el profundo patriotismo.

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Manubens Calvet: el posadeño que con pocas pruebas y mucha fe, logró su parte en la fortuna más codiciada de la Argentina

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Luché todos estos años para que se reconociera mi identidad y lo hice por mi dignidad”, dice Manuel Antonio Manubens Calvet, cómodamente sentado en el garage de su casa de Villa Cabello.

Este correntino de nacimiento -y misionero por adopción-, de 66 años, es el heredero menos probable de la fortuna que dejó Juan Feliciano Manubens Calvet cuando falleció en 1981 y que la semana pasada volvió a ser noticia porque la Justicia cordobesa formalizó el reparto y ordenó la transferencia de los bienes, tras casi 40 años de litigio.

Manuel, que toda su vida trabajó de locutor y empleado en la mesa de entradas de la Tesorería del Gobierno de Misiones, ahora recibiría –según consignan los medios de Córdoba- un monto cercano a los 5 millones de dólares, de los US$ 230 millones en que fue valuada la herencia en el año 2017.

“No puedo hablar de montos de dinero, es algo secreto”, dice. Economis compartió con Manuel una mañana en su casa de Villa Cabello en Posadas. Vive como cualquier jubilado en un barrio de clase trabajadora. Estaba leyendo los diarios con Cristian, uno de sus nietos, que – educado-, cede el asiento.

Tras compartir más de una hora con el y algunos familiares y amigos, queda una sensación de sorpresa y admiración. ¿Cómo logró este correntino de origen muy humilde, meterse en una de las fortunas más disputadas de la Argentina, casi sin pruebas contundentes?

Hijo de una cocinera en una estancia correntina donde el terrateniente Juan Feliciano Manubens Calvet iba de visita, con seis medio hermanos -todos de padres diferentes-, y con una prueba de ADN que dejó más dudas que certezas.

Sin dudas lo ayudó su perseverancia y la fe en su camino. Manuel, que llegó a encadenarse en Villa Dolores hace años para que la Justicia cordobesa admitiera su reclamo, fue condenado en primera instancia por falsedad ideológica por la Justicia Federal, pero luego absuelto por la Cámara de Casación. “Queda una causa por estafa procesal y vamos a pedir el sobreseimiento”, explicó a Economis, uno de sus tres abogados, el penalista Rosendo Montero.

Es un hombre sereno y con mucha paz. Durante cuatro décadas sostuvo contra viento y marea que es el único hijo del multimillonario cordobés. Se nota que está acostumbrado a hablar con los medios. “Ayer estuve hablando con todas las radios: me llamaron de la CNN, ¿vos sabés qué es la CNN?”, pregunta. Pasa un colectivo casi vacío y el inspector, parado en el estribo, lo saluda: “Chau, Manubens”, le grita.

Cuando Economis lo abordó, estaba leyendo el diario en la vereda. “Usted es Manuel Maidana?”, le preguntamos, sin saber si el apellido Manubens Calvet es algo que quedó sólo en el plano de las cuestiones legales. Rápidamente, nos corrigió: “No es Maidana, es Manuel Manubens Calvet”.

Aparece un amigo de su época de empleado estatal y se queda parado, sin hablar, simplemente compartiendo el momento, con todo el tiempo del mundo. Todo sigue como si nada para este hombre acostumbrado a esperar y esperar.

Seis hermanos de padres distintos

A pesar de que tenía compos en varias provincias, el empresario Manubens Calvet no tenía tierras en Corrientes. “Es cierto que no me parezco a él, yo soy bien correntino, mi hijo por ahí se parece un poco más”, admite.

Las pruebas de ADN que se hizo tampoco confirmaron el parentesco. Montero le dijo a Economis: “Al cuerpo de Manubens Calvet lo hicieron desaparecer, las pruebas se cotejaron con otros familiares y dieron un 66% de probabilidades”.

Manuel, según su relato, fue concebido en la estancia correntina Santo Domingo, de la acaudalada familia Patri, ubicada casi en el perímetro de los Esteros del Iberá. “La estancia tiene pista de aterrizaje y en su avioneta llegó un día de visita Juan Feliciano Manubens Calvet, mi mamá era cocinera, y ahí se conocieron”, señala.

La historia no se la contó la madre, que nunca le dijo quién era su padre. “Mi mamá no hablaba castellano, solo guaraní y no sabía leer ni escribir en castellano”, señala. La mujer murió sin decir nada sobre su origen.

Lo más increíble: Manuel tuvo seis hermanos y todos de padres distintos.” No son hermanos, son medio hermanos, el único hijo de Manubens Calvet soy yo”, se apura en remarcar la diferencia. “Solo mantuve contacto con una de mis media hermanas”, explica.

Manuel dice que se enteró que su padre era un el reconocido empresario Manubens Calvet años antes, cuando vio su nombre escrito en un papel dentro de un libro. Sin embargo, en ese momento no le dio importancia. Tampoco queda claro si sabía que se trataba de un acaudalado terrateniente, eso vino después.

Su lucha comenzó a principios de los 80, cuando vio en el diario que una paraguaya había sido apresada por afirmar falsamente que era hija de Manubens Calvet y comprobó que se trataba de un personaje que había dejado una herencia millonaria.

“Me fui a Ituzaingó a hablar con un maestro mío que se había recibido de abogado. Con él fuimos a Córdoba y nos presentamos ante el juez, hace muchos años, ahí comenzó todo. El juez me dijo: mirá, tenés que averiguar bien y traer pruebas”, recordó.

Manuel cuenta que cambió como seis o siete veces de abogado. “Yo no les pagué, pero supongo que deben haber cobrado, parte de la herencia va a ser para los abogados. Ahora tengo tres abogados”, señala. “No tengo sus teléfonos, ellos me llaman acá”, explica.

Dice que una de las pruebas principales que aportó son una foto en la que Manubens Calvet está con su madre y con él, todavía bebé, en brazos. Le pedimos que la muestre y entra a la casa, y tras un rato dice que no la encuentra. Sí, en cambio, muestra el DNI donde se lee claramente su nombre y apellido. Al rato viene uno de sus hijos, que también tiene un DNI con el mismo apellido.

La prueba principal para sostener su reclamo es un acta que el empresario Manubens Calvet había dejado en un juzgado de Paz de San Luis. El abogado Montero contó que esa acta en su momento fue impugnada ante la Justicia por los sobrinos de Manubens Calvet.

El correntino Maidana-Manubens fue condenado en primera instancia por la Justicia Federal, pero luego fue absuelto por la Cámara de Casación. Ahí empezó a ubicarse como uno de los varios herederos de la fortuna. Finalmente la semana pasada, el juez que lleva la causa por la sucesión, logró atar un acuerdo entre todas las partes.

En Córdoba dicen que Maidana-Manubens se benefició porque gracias a este enfoque, obtuvo una parte. Fue una forma de destrabar un conflicto y finalizar con años de idas y vueltas.

El posadeño lo ve de una manera distinta y, muy sereno, le dice a quien quiera oir:”Luché por mi dignidad”.

Y se queda rodeado de su familia y sus amigos, y con una sonrisa por haber llegado a un final feliz después de tantos años de lucha.

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