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Empresarios pyme y representantes de los trabajadores convocan a reconstruir el diálogo por la producción y el empleo

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Más de 300 representantes del sector productivo, empresarial, sindical y académico del país, convocados por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), la Confederación General del Trabajo (CGT), la Federación Industrial de Santa Fe (FISFE) y la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA), se reunieron en la jornada “Argentina Produce: Diálogo que Construye”. “La situación actual es muy difícil para todos los sectores que hoy nos encontramos en la ciudad de Rosario”, dijo el presidente de CAME, Ricardo Diab.

“Como representantes de los comerciantes, no nos da lo mismo la venta de productos nacionales o importados, porque cada fábrica que cierra implica empleos que se pierden, y cada trabajador que se queda sin ingresos fijos es, a la vez, un consumidor que el sector comercial pierde”, continuó.

Durante el evento realizado en la Asociación Empresaria de Rosario (AER), los empresarios pyme y la CGT dejaron un fuerte mensaje: frente al deterioro de la actividad industrial, la pérdida de empleo, la baja del consumo y la ausencia de espacios para el consenso es necesario recuperar el diálogo para construir una agenda de desarrollo de largo plazo. Así, las expresiones durante el encuentro dejaron en evidencia el escenario complejo al que se enfrentan las pymes comerciales, las industriales y los trabajadores.

Por su parte, el secretario general de la CGT, Jorge Sola, remarcó que “empresarios y trabajadores representan intereses diferentes, pero comparten el mismo objetivo de generar más y mejor riqueza para la Argentina”. Asimismo, consideró indispensable construir un proyecto productivo que surja del consenso entre quienes invierten, producen, generan empleo y aquellos que trabajan. “No vemos proyectos para la industria ni para el comercio. Hay una oportunidad para corregir ese rumbo, y quienes estamos acá somos actores importantes para la construcción de una política productiva”, expresó.

En ese sentido, Diab resaltó que “la mayoría de las empresas que representamos no tienen más de 10 trabajadores. Por eso, quienes hoy los representan están acá con nosotros en la búsqueda de soluciones a los problemas que nos aquejan a todos. No estamos en contra de nadie, estamos a favor de lo que sea mejor para las pymes y sus empleados”.

A su turno, el titular de ADIMRA, Elio Del Re, aseguró: “Decimos ‘Argentina Produce’ porque ese es el lugar al que queremos ir. Lo pensamos con todos los sectores, abrazando a la industria, al comercio, al agro, a la ciencia y a la tecnología. No hay que excluir a nadie, y todos debemos trabajar en conjunto para el desarrollo de la Argentina que queremos”. También enfatizó que “el desarrollo de Vaca Muerta debe llegar a todo el país, y es un desafío para todo el sector productivo nacional, como la expansión y la evolución de la agroindustria. La industria no es el problema de Argentina, es parte de la solución”.

Por último, el presidente de FISFE, Javier Martín, afirmó que el país enfrenta “grandes oportunidades, pero también enormes desafíos. Argentina tiene posibilidades de resolver una restricción histórica gracias al gas, el petróleo, la minería y el agro, pero con eso no alcanza para 50 millones de argentinos. Necesitamos un proyecto productivo que incorpore ciencia, tecnología y trabajo calificado”. Además, advirtió que el segundo semestre será “muy complicado” para la industria y destacó su preocupación por la falta de políticas orientadas a reactivar la capacidad productiva y el mercado interno. “Valoro los avances en materia de estabilidad macroeconómica e inflación. Lo que no vemos son políticas que promuevan un incremento de la capacidad productiva”, finalizó.

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La construcción en Misiones perdió 4 de cada 10 empleos desde el inicio de la gestión Milei

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En junio el empleo registrado en la construcción de Misiones se ubicó en 4.463 puestos de trabajo, una caída de 13,3% interanual (-685 puestos respecto de junio de 2025) y de 7,7% mensual (-370 puestos respecto de mayo de 2026). Se trata de la mayor caída interanual de todo el primer semestre 2026 y confirma un deterioro que se venía profundizando mes a mes: el empleo pasó de crecer levemente en marzo (+5,4% i.a.) a retroceder de forma sostenida en los tres meses siguientes. De hecho, solo entre abril y junio, Misiones perdió 1.019 empleos en la construcción, dejando atrás la recuperación  observada entre febrero y marzo. 

Además, el análisis de mediano plazo de este indicador refleja el fuerte deterioro del empleo en la construcción en la provincia: desde noviembre de 2023 hasta junio de 2026, es decir, durante la gestión Milei, acumula una caída del 42,6%, equivalente a la pérdida de 3.310 puestos de trabajo. 

Pero más alarmante aún es ver el panorama de largo plazo: el  volumen actual de empleo en la construcción en Misiones se ubica -49,0% respecto al  volumen promedio 2015-2023, teniendo uno de los peores desempeños relativos del país.  

En la región del NEA, el empleo sólo creció, en la comparación interanual, en el Chaco  (+7,6%), mientras que el resto de las provincias mostró bajas: de esas, la misionera fue la  más leve, ya que Formosa (-21,7%) y Corrientes (-28,4%) presentaron bajas más pronunciadas. A su vez, a nivel nacional Misiones exhibió la sexta caída más fuerte en el  mes, en un contexto donde once provincias exhibieron alzas (Río Negro a la cabeza con  +21,6%) así como también lo hizo el total país (+0,4%). 

A su vez, observando el desempeño en lo que va de la actual gestión nacional (junio 2026  vs. noviembre de 2023), en el país hay solo dos provincias que muestran mejoras (Río Negro y Neuquén) y Misiones, con su -42,6% es la provincia con la quinta baja más pronunciada.  El total nacional, en esta medición, se ubica en -15,8% (-66.670 empleos).

En cuanto al salario, junio de 2026 mostró un valor promedio para Misiones de $1.685.953 (incluye pago de SAC), con una suba de 7,8% interanual, ratificando la mejora observada  en los dos meses previos (+2,2% en abril y +1,5% en mayo). De ese modo mostró el segundo  mejor resultado en el NEA (detrás de Corrientes con +8,7% interanual), en un contexto  donde el salario sectorial creció a nivel nacional +4,6% con mayoría de subnacionales  mostrando subas.

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Misiones encabeza la lista de las provincias con mayor número de prestaciones por desempleo del Renatre

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La fuerte estacionalidad de la producción de yerba mate vuelve a colocar a Misiones en el centro de las estadísticas laborales rurales. La provincia encabeza el número de prestaciones por desempleo otorgadas por el Registro Nacional de Trabajadores Rurales y Empleadores (RENATRE), una cobertura que adquiere particular relevancia durante la interzafra, cuando miles de trabajadores temporarios dejan de percibir ingresos vinculados con la cosecha.

Los datos del organismo muestran, al mismo tiempo, dos caras de una misma estructura laboral: la elevada dependencia del empleo estacional en la principal economía regional de Misiones y el peso que alcanzó la registración mediante el Convenio de Corresponsabilidad Gremial (CCG) de la yerba mate como puerta de entrada al sistema de protección social.

Las actividades que concentran el mayor número de prestaciones del RENATRE son precisamente producciones caracterizadas por una fuerte estacionalidad: la yerba mate en Misiones y el tabaco en Salta y Jujuy.

Entre las tres provincias hubo durante el período 2024-2026 alrededor de 45.000 trabajadores rurales registrados y unos 4.000 empleadores.

Misiones: 16.000 trabajadores registrados y 2.000 empleadores

La dimensión del mercado laboral yerbatero explica buena parte de la posición de Misiones en las estadísticas nacionales.

Según los datos difundidos por RENATRE, en la provincia existen aproximadamente 16.000 trabajadores registrados en la seguridad social y unos 2.000 empleadores.

La particularidad aparece al observar bajo qué modalidad se encuentran registrados esos trabajadores.

El 75% está comprendido dentro del Convenio de Corresponsabilidad Gremial de la Yerba Mate, mientras que otro 14% corresponde a trabajadores permanentes y el 11% restante se distribuye entre otras modalidades de contratación.

Es decir, tres de cada cuatro trabajadores rurales registrados en Misiones dependen del mecanismo diseñado específicamente para adaptar los aportes y contribuciones de la seguridad social a las características de una actividad estacional como la yerbatera.

La importancia del sistema se vuelve todavía más evidente cuando se analiza quiénes acceden posteriormente a la prestación por desempleo: el 86% de los beneficiarios corresponde a trabajadores declarados mediante el CCG.

La herramienta permite vincular la registración laboral con los ciclos productivos de la yerba mate y sostener determinados niveles de cobertura durante los meses en que disminuye o desaparece la demanda de mano de obra.

Casi 10.850 beneficiarios desde 2024

La evolución de las prestaciones permite dimensionar el impacto de la interzafra sobre el empleo rural misionero.

Durante 2024, RENATRE registró en Misiones 4.122 beneficiarios, entre prestaciones ordinarias y extraordinarias, que recibieron un total de 10.541 cuotas.

En 2025, la cantidad de personas alcanzadas aumentó hasta 4.245 beneficiarios, mientras que las cuotas otorgadas llegaron a 10.601.

En los primeros siete meses de 2026, hasta julio inclusive, ya se contabilizaron 2.482 beneficiarios y 7.396 cuotas.

De esta manera, entre enero de 2024 y julio de 2026 se acumularon 10.849 beneficiarios anuales registrados por el organismo y 28.538 cuotas otorgadas.

La comparación debe realizarse con cautela porque el dato de 2026 comprende solamente siete meses y porque una misma persona podría aparecer como beneficiaria en más de un año. Por lo tanto, el acumulado no necesariamente representa 10.849 individuos diferentes.

Aun así, la magnitud permite observar hasta qué punto la prestación por desempleo forma parte de la estructura de protección de los trabajadores vinculados con la actividad yerbatera.

Misiones, Salta y Jujuy explican casi la mitad de los beneficiarios del país

El fenómeno excede a Misiones y tiene un patrón claramente asociado con las economías regionales de empleo intensivo y estacional.

Al sumar las prestaciones correspondientes a Misiones, Salta y Jujuy, las tres provincias concentraron durante 2024-2026 el 48% de los beneficiarios de prestaciones por desempleo rural de todo el país.

También representaron el 42% de las cuotas otorgadas a nivel nacional.

Prácticamente uno de cada dos beneficiarios del sistema se encuentra, de esta manera, en tres provincias donde predominan actividades agrícolas con períodos muy definidos de cosecha e interzafra.

La estadística revela la importancia que adquiere la formalización laboral en sectores donde el vínculo entre trabajador y empleador no necesariamente se mantiene durante todo el año.

Cuando el trabajador rural está registrado y queda sin empleo puede solicitar la Prestación por Desempleo del RENATRE, que funciona como cobertura durante los meses en los que desaparece temporalmente la fuente laboral.

La corresponsabilidad gremial, pieza central del modelo yerbatero

El Convenio de Corresponsabilidad Gremial aparece como una de las claves del esquema.

El sistema busca adaptar el cumplimiento de las obligaciones de la seguridad social a las particularidades económicas y productivas de cada actividad. En el caso de la yerba mate, donde la demanda laboral fluctúa según el calendario de cosecha, el mecanismo permitió incorporar a miles de trabajadores temporarios al sistema formal.

Roberto Busser, director del RENATRE y productor yerbatero, destacó el papel de esta herramienta.

“La corresponsabilidad gremial nos ha permitido ingresar a nuestros obreros a la seguridad social teniendo en cuenta nuestras particularidades como sector. Es así que desde el RENATRE podemos llevar adelante este tipo de políticas sociales, no solo en Misiones y en la yerba, sino también en otras actividades”, señaló.

El dato de que 86% de quienes reciben prestaciones en Misiones provenga del régimen de corresponsabilidad gremial refleja hasta qué punto la cobertura por desempleo y el mecanismo de registración están relacionados.

Certificación para empresas rurales

En paralelo con las prestaciones sociales, RENATRE impulsa la Certificación Empresarial de Prácticas Laborales Sostenibles (PLS), un sello anual y gratuito destinado a acreditar el cumplimiento de la normativa laboral y la aplicación de buenas prácticas por parte de los empleadores.

La iniciativa ya fue declarada de interés legislativo en Jujuy, Corrientes, Chaco, Santa Fe, Neuquén, San Luis y Mendoza, mientras que Chaco y Tierra del Fuego cuentan además con declaraciones de interés provincial.

En Misiones, el organismo trabaja con empresas yerbateras y agropecuarias para avanzar con la certificación, con la intención de utilizar el cumplimiento de estándares laborales también como una herramienta de diferenciación comercial y acceso a mercados.

Selva SA se convirtió en la primera empresa misionera en obtener la Certificación PLS.

RENATRE también desarrolla capacitaciones técnicas vinculadas con actividades como té, tabaco, producción ganadera y buenas prácticas en el uso de fitosanitarios. Más de 650 personas participaron de estas instancias durante el último año.

Un nuevo Centro CRECER en Apóstoles

La estrategia de protección social se extiende además a las familias de los trabajadores rurales.

Misiones se incorporará a la red de Centros CRECER, que actualmente funciona en Salta, Jujuy y Tucumán. Son espacios destinados al apoyo escolar, acompañamiento y protección de niñas, niños y adolescentes pertenecientes a familias rurales, particularmente durante los momentos de mayor intensidad de las cosechas.

Actualmente funcionan 16 centros que alcanzan a más de 900 hijos e hijas de trabajadores vinculados con las actividades tabacalera, arandanera, limonera y olivícola.

En Apóstoles, RENATRE participa del funcionamiento de un centro y de la apertura de una nueva sede en el barrio Chesny, que tendrá capacidad para alcanzar a 85 niñas y niños de familias vinculadas con la actividad yerbatera.

El proyecto contempla acompañamiento pedagógico, talleres y actividades articuladas con el municipio, la asociación Desarrollo y Autogestión (DyA) y la empresa La Cachuera.

“Nos complace poder continuar acompañando a los hijos e hijas de los trabajadores rurales con la apertura de un nuevo centro CRECER y este mecanismo es un ejemplo de lo que las alianzas de instituciones públicas y privadas podemos hacer en pos del trabajo y la producción”, afirmó José Voytenco, director por el sector trabajador de UATRE.

Por su parte, Helga Fourcade, directora ejecutiva de la oficina Argentina de DyA, destacó que estos espacios brindan apoyo escolar personalizado, actividades recreativas y artísticas, merienda y contención durante las horas en las que las familias se encuentran trabajando.

La otra cara de la estacionalidad yerbatera

Los números del RENATRE ofrecen, finalmente, una radiografía particular del mercado laboral rural de Misiones.

Que la provincia encabece las prestaciones por desempleo no implica solamente una mayor utilización de la asistencia. También refleja el peso extraordinario que tiene el trabajo temporario dentro de la estructura productiva yerbatera y la dimensión de los períodos de interzafra sobre los ingresos de miles de familias rurales.

Pero existe otra lectura: para acceder a esa cobertura primero debe existir registración laboral.

En ese punto, el Convenio de Corresponsabilidad Gremial se transformó en una pieza decisiva. Con el 75% de los trabajadores registrados dentro de ese régimen y el 86% de los beneficiarios del desempleo provenientes del CCG, la estadística muestra una relación directa entre formalización y acceso a derechos.

En una economía regional atravesada por ciclos productivos muy marcados, la discusión laboral no termina cuando concluye la cosecha. Precisamente allí comienza otro desafío: cómo sostener ingresos y protección social durante los meses en los que la yerba deja temporalmente de generar trabajo para miles de tareferos y trabajadores rurales.

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Más trabajo, menos consumo y más deuda: la economía que atraviesa a mujeres y disidencias

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El ajuste económico dejó de expresarse solamente en las grandes variables macroeconómicas para ingresar de lleno en la administración cotidiana de los hogares. Comprar menos, sustituir alimentos, buscar ofertas, sumar trabajos, refinanciar deudas y postergar proyectos personales aparecen como distintas manifestaciones de un mismo fenómeno: ingresos que resultan insuficientes para sostener el nivel de vida.

Esa es la principal conclusión que emerge de Futuro en pausa, sobreviviendo al ajuste de Milei, el informe elaborado por el Observatorio “Mujeres, Disidencias, Derechos” de Mujeres de la Matria Latinoamericana (MuMaLá), en articulación con el Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana (ISEPCI). El estudio analiza específicamente el impacto económico sobre mujeres y personas LGBTTINB+ después de dos años y medio de gestión de Javier Milei.

El relevamiento tiene una particularidad que le otorga dimensión federal. Se obtuvieron 1.605 respuestas y se validaron 1.538 casos, relevados presencialmente entre el 29 de mayo y el 15 de julio de 2026. La muestra fue distribuida territorialmente: 65% corresponde a la región Centro, 15% al NOA, 8% al NEA —Misiones, Corrientes, Chaco y Formosa—, 7% a Cuyo y 5% a Patagonia. El estudio declara un nivel de confianza del 95% y un margen de error del 2%.

La composición de la muestra también obliga a leer cuidadosamente sus resultados: el 94% se identificó como mujer, el promedio de edad fue de 40 años y el 16% de las encuestas correspondió a población LGBTTINB+. Es, por lo tanto, una radiografía deliberadamente enfocada sobre una población determinada y no una medición general de todos los hogares argentinos.

Ocho de cada diez hogares están por debajo de $1,8 millón

El punto de partida económico resulta revelador. El 84% de las personas relevadas vive en hogares cuyos ingresos mensuales son inferiores a $1,8 millón. Apenas el 15% se ubica entre $1,8 millón y $5 millones y solamente el 1% supera esa última cifra.

La estructura de esos ingresos también muestra una elevada exposición a la precariedad: 36% proviene del trabajo formal en relación de dependencia, 28% del empleo informal, 12% de jubilaciones y pensiones, 11% del trabajo independiente formal, 9% de programas sociales y 3% de aportes familiares u otras fuentes. Además, el 55% tiene personas económicamente a cargo; entre ellas, tres de cada cuatro sostienen a niños, niñas o adolescentes.

Es precisamente sobre esa estructura de ingresos donde aparece uno de los resultados centrales de la investigación: el 90% debió realizar ajustes en las compras y consumos cotidianos del hogar.

No se trata únicamente de gastos considerados prescindibles. El 52% recortó alimentos, el 27% medicamentos y el 19% servicios básicos como electricidad, agua o gas. Al preguntar por la evolución de la capacidad adquisitiva durante los seis meses anteriores, el 88% respondió que podía comprar menos o mucho menos.

La distancia entre ingresos y necesidades básicas aparece todavía con mayor claridad cuando se pregunta si el dinero alcanza: el 21% respondió que nunca cubre los gastos básicos y otro 49% que solamente lo consigue a veces. Es decir, aproximadamente siete de cada diez personas encuestadas viven con ingresos que nunca o sólo ocasionalmente alcanzan para cubrir sus necesidades esenciales.

Los alimentos son señalados como el rubro con precios excesivos por el 62% de las consultadas, seguidos por los medicamentos, con 53%; alquileres, 52%; ropa, 44%; transporte público, 38%; y combustibles, 34%.

La estrategia defensiva: ofertas, mayoristas y menos consumo

La consecuencia es un cambio profundo en los patrones de consumo. El 98% implementó alguna estrategia para proteger su economía.

La respuesta predominante es buscar precios: el 80% compra ofertas y el 41% recurre a compras mayoristas. Otro 27% compra productos usados y 17% reemplaza el transporte público por caminatas, bicicleta u otras alternativas.

Pero el ajuste no termina en el supermercado. El 85% dejó de realizar al menos alguna actividad por razones económicas. Entre quienes efectuaron recortes, salir a comer con familiares o amistades aparece como la actividad más afectada; también se eliminaron actividades culturales, cuidado personal, viajes, vacaciones, atención psicológica, remodelaciones y capacitaciones.

El dato resulta relevante porque permite observar una segunda etapa del deterioro. Primero desaparece el consumo recreativo y postergable; después, cuando esa reducción ya no alcanza, el ajuste avanza sobre alimentos, medicamentos y servicios esenciales.

El dato más duro: 42% tuvo que saltear alguna comida

La dimensión alimentaria constituye probablemente el indicador más sensible del informe.

El 87% modificó su alimentación como consecuencia de la situación económica. Dentro del total de la muestra, el 65% redujo simultáneamente calidad y cantidad de los alimentos; otro 13% disminuyó solamente la calidad y 9% solamente la cantidad.

La sustitución tampoco es neutra desde el punto de vista nutricional. El 65% dejó de comprar carne por falta de dinero; 35% redujo lácteos y 29%, frutas y verduras.

Y aparece un umbral todavía más crítico: en el 42% de los hogares relevados algún integrante debió directamente suprimir una comida por falta de recursos económicos. El propio estudio considera esa situación, junto con la reducción de cantidades ingeridas, como un indicador de inseguridad alimentaria.

Así, el deterioro del poder adquisitivo deja de ser solamente una discusión sobre capacidad de consumo. Cuando casi dos tercios reducen simultáneamente calidad y cantidad de la comida y cuatro de cada diez hogares atraviesan episodios en los que alguien saltea una comida, el ajuste alcanza directamente la seguridad alimentaria.

Trabajar más para sostener el mismo hogar

El mercado laboral ofrece otra pieza para comprender el fenómeno.

El 67% de las personas relevadas percibe ingresos provenientes de algún trabajo remunerado, pero dentro de ese universo apenas 47% tiene empleo formal en relación de dependencia. El 38% trabaja informalmente y 13% lo hace como independiente formal. Sumadas estas dos últimas categorías, el informe considera que 51% de las ocupaciones remuneradas tiene carácter precarizado.

A eso se suma un fenómeno cada vez más significativo: el pluriempleo.

El 29% de quienes trabajan tiene más de una ocupación remunerada: 22% tiene dos trabajos, 5% tres y 2% más de tres. Y más de la mitad de quienes agregaron actividades —56%— lo hicieron durante los últimos seis meses.

Las nuevas fuentes de ingreso describen una economía paralela de supervivencia: venta de ropa, comida o cosméticos en ferias o de manera particular, conducción mediante aplicaciones, clases particulares, manejo de redes sociales y changas vinculadas con limpieza y cuidado de personas.

La comparación incluida en el propio estudio permite dimensionar el fenómeno. Según datos de la Encuesta Permanente de Hogares citados por MuMaLá, el pluriempleo alcanza al 12,2% de la población general y al 15,5% de las mujeres. En la población ocupada relevada por el informe llega al 29%.

Al mismo tiempo, el 25% declaró haber perdido su empleo o principal fuente de ingresos durante los seis meses previos. Y entre el 33% de la muestra que no percibe ingresos provenientes de una actividad laboral, el 55% señaló estar desempleada y 22% dedicarse al trabajo doméstico no remunerado.

El dato permite matizar una idea frecuente: el problema no es únicamente conseguir trabajo. Para una proporción relevante, un empleo ya no resulta suficiente y es necesario acumular ocupaciones para completar ingresos.

Deuda para llegar a fin de mes

El tercer mecanismo de compensación es financiero.

El 63% de las personas encuestadas está endeudada. Entre ellas, la tarjeta de crédito bancaria aparece como principal fuente de obligaciones, mencionada por el 49%; siguen los créditos o préstamos de billeteras virtuales, con 32%; servicios públicos e impuestos, 25%; préstamos familiares, 24%; créditos bancarios, 20%; préstamos informales barriales, 14%; financieras vinculadas con casas de electrodomésticos, 11%; y alquileres, 4%.

Pero quizás el indicador más importante no sea solamente cuántas personas tienen deuda, sino cuántos acreedores acumulan.

El 59% de las endeudadas mantiene obligaciones simultáneas con dos o más fuentes. El informe menciona además préstamos de amigos, fiado en comercios de cercanía, deudas con profesionales, cuotas educativas, vehículos, viviendas y terrenos.

La lectura que propone MuMaLá es que el crédito dejó de funcionar exclusivamente como instrumento para anticipar consumo o financiar bienes durables. Para una parte importante de la población estudiada, la deuda pasó a integrar el presupuesto corriente del hogar: se toma dinero para afrontar necesidades básicas, sostener gastos cotidianos e incluso pagar compromisos anteriores.

Eso configura un círculo particularmente delicado: pérdida de poder adquisitivo, reducción del consumo, búsqueda de ingresos adicionales y, cuando esas estrategias no alcanzan, endeudamiento y refinanciación.

La economía también se traslada al cuerpo

El informe incorpora una dimensión menos habitual en los relevamientos económicos: el efecto psicofísico de la incertidumbre material.

El 83% afirmó que las preocupaciones económicas afectaron su descanso o sueño. El 81% manifestó haberse sentido emocionalmente desbordada con alguna regularidad y el 86% registró durante junio síntomas físicos asociados al estrés, como dolores de cabeza, tensión muscular o insomnio.

Entre estos últimos, 29% calificó los síntomas como intensos y 30% como moderados. La preocupación fue, además, el estado emocional más mencionado, con 61%, seguida por angustia y tranquilidad —ambas con 45%—, ansiedad, intranquilidad, enojo, desilusión y tristeza.

En otras palabras, la economía doméstica no termina en la billetera. La tensión financiera aparece asociada a alteraciones del sueño, síntomas físicos y sobrecarga emocional.

Una doble jornada que persiste

Existe además una desigualdad estructural que atraviesa todos los demás indicadores.

El 94% de las encuestadas realiza tareas domésticas en su hogar: 53% siempre, 24% frecuentemente y 17% algunas veces. Paralelamente, 55% sostiene económicamente a otras personas y, dentro de ese grupo, 75% tiene niños, niñas o adolescentes bajo su responsabilidad.

El estudio contrasta estos resultados con la Encuesta Nacional de Uso del Tiempo del INDEC: 30,6% de las mujeres participa del cuidado de otros integrantes de la familia frente a 18,9% de los varones, mientras que las tareas domésticas no remuneradas son realizadas por 89,9% de las mujeres y 68,3% de los hombres.

Esa distribución desigual tiene una consecuencia económica directa: el 22% de las encuestadas sin ingresos indicó que su situación se explica por la dedicación al trabajo doméstico no remunerado.

Un presente peor y un futuro suspendido

Todos esos indicadores confluyen finalmente en una variable difícil de capturar mediante estadísticas tradicionales: las expectativas.

Siete de cada diez encuestadas consideran que su situación económica es peor que seis meses atrás. Apenas alrededor del 2% identifica una mejora, mientras que 28% considera que permanece igual. Pero el resultado más contundente aparece cuando la pregunta abandona el presente y se concentra en los proyectos: el 89% sostiene que la situación económica limita sus planes personales.

Tampoco predominan expectativas de recuperación. El 47% considera que su economía empeorará hacia adelante, 32% cree que seguirá igual y solamente 21% espera una mejora.

Ese probablemente sea el dato que mejor explica el título elegido por las organizaciones para el trabajo: Futuro en pausa.

Porque la fotografía que surge de las 1.538 encuestas no muestra un único mecanismo de ajuste sino una secuencia acumulativa. Primero se eliminan consumos secundarios. Después se buscan ofertas y se sustituye calidad. Luego se reducen alimentos y medicamentos. Se agrega un segundo empleo o una changa. Cuando tampoco alcanza, aparece la tarjeta, la billetera virtual, el préstamo familiar o el fiado. Y, detrás de todo ello, se postergan vacaciones, capacitación, vivienda, salud, recreación y proyectos.

MuMaLá interpreta este conjunto de resultados como una profundización de la feminización de la pobreza y vincula el deterioro con las políticas económicas y de reducción del Estado aplicadas por la administración de Javier Milei. Esa atribución causal forma parte del marco conceptual y político de las organizaciones autoras del estudio y debe distinguirse de los datos relevados por la encuesta.

Más allá de esa interpretación, los números describen por sí mismos un fenómeno económico concreto: una parte muy amplia de la población relevada está compensando la pérdida de capacidad adquisitiva mediante tres variables simultáneas -menos consumo, más trabajo y más deuda-. Cuando esas tres estrategias aparecen juntas, el ajuste deja de ser transitorio y empieza a modificar decisiones de largo plazo.

Y allí aparece quizá el indicador más inquietante del informe: no es solamente que el dinero alcance menos hoy. Para nueve de cada diez personas consultadas, la economía ya está condicionando aquello que imaginan hacer mañana.

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Escaló la tensión en la Legislatura: Szychowski denunció privilegios y Rovira lo cruzó en la sesión

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La interna política que partió al oficialismo misionero dejó de expresarse solamente en movimientos de bloques, renuncias partidarias y diferencias discursivas. Este jueves escaló dentro de la propia Legislatura, donde una intervención del diputado Juan José Szychowski sobre la seguridad y la libertad de circulación terminó en un cruce directo con Carlos Rovira y, más tarde, en una escena de gritos e insultos fuera del hemiciclo.

El presidente del bloque Movimiento por lo que Viene pidió la palabra para acompañar un planteo destinado a garantizar que los diputados puedan expresarse “con total libertad y respeto”. Pero enseguida fue más lejos. Szychowski denunció que dentro de la Cámara existen sectores restringidos para 39 de los 40 legisladores y sugirió que esos espacios están reservados para un único diputado.

Aunque inicialmente evitó nombrarlo, la referencia política resultó transparente. Rovira estaba sentado en su banca y escuchó una exposición que puso bajo discusión uno de los aspectos más sensibles del funcionamiento interno de la Legislatura: los accesos, la seguridad y los presuntos privilegios que rodean al expresidente de la Cámara.

“Tenemos que trabajar tranquilos, con seguridad y también tener libertad de circulación. En esta Cámara no existe libertad de circulación”, disparó Szychowski.

Según relató el legislador, la semana pasada un integrante de Movimiento por lo que Viene intentó pasar hacia el patio trasero de la Legislatura, pero el chofer de otro diputado le impidió avanzar. Cuando insistió, personal de seguridad le habría informado que tenía prohibido ingresar.

“Está cerrado para todos nosotros; bueno, para todos no: para 39 diputados”, remarcó Szychowski, poniendo números a la denuncia y dejando expuesto que, según su planteo, solamente uno de los 40 representantes tendría acceso irrestricto a ese sector.

El diputado sostuvo que los legisladores tampoco pueden utilizar el pasillo posterior ni acceder al patio trasero. Cuestionó que la restricción no tenga una explicación institucional conocida y advirtió que podría representar un riesgo ante una emergencia.

“No sé por qué existe esa prohibición. Está prohibido acceder al patio trasero, no sé por qué tampoco”, señaló. Luego recordó que la Cámara cuenta con certificaciones ISO e IRAM y alertó que, ante un siniestro, “estarían la mitad de las salidas cerradas”.

Szychowski agregó un elemento todavía más inquietante. Afirmó que tanto este jueves como durante la sesión anterior fueron observados vehículos con personas vestidas de civil bloqueando las dos puertas enrejadas de la parte posterior.

“No sabemos si están armadas o no”, lanzó.

También aseguró que legisladores de su bloque y al menos un integrante de la oposición habían detectado la presencia de civiles dentro del recinto con una actitud que calificaron como “sospechosa”.

La acusación elevó inmediatamente la temperatura. “Esto está muy mal, es muy grave. Nosotros somos los representantes del pueblo y tenemos que trabajar con toda libertad en este recinto y poder circular”, reclamó Szychowski.

El jefe de Movimiento por lo que Viene contrastó esas restricciones con el ingreso habitual de la mayoría de los diputados. Explicó que 39 legisladores acceden por la puerta principal, atraviesan los controles y escáneres de seguridad y luego se desplazan caminando dentro del edificio.

“No es justo que haya un sector exclusivo para un solo diputado”, sentenció.

La frase terminó de romper cualquier ambigüedad. Aunque Szychowski no pronunció el nombre de Rovira, el cuestionamiento apuntó al sistema de seguridad y circulación construido alrededor del exconductor de la Legislatura y líder de Encuentro Misionero.

El diputado cerró su intervención reclamando a la Presidencia de la Cámara que adopte “todas las medidas necesarias” para que, desde ese momento, los 40 legisladores puedan circular libremente por todos los espacios.

La respuesta no llegó mediante una cuestión de privilegio ni a través de un discurso formal. Rovira se dio vuelta desde su banca, miró hacia el sector de Szychowski y lo increpó con una frase breve: “Da nombres”.

Fueron apenas dos palabras, pero condensaron el nivel de tensión acumulado entre quien condujo durante décadas la estructura política oficialista y el presidente del bloque que hoy reúne a la mayoría de los diputados alineados con el gobernador Hugo Passalacqua.

El desafío de Rovira confirmó que el planteo había tocado un nervio sensible: la existencia de sectores, accesos y condiciones especiales dentro de una Cámara integrada formalmente por 40 representantes con los mismos derechos.

El intercambio se produjo después de semanas de creciente confrontación. Szychowski ya había cuestionado públicamente las ausencias de Rovira y reclamado que los diputados concurrieran al recinto a “dar la cara”. Esta vez, con Rovira presente, el choque fue frontal.

Los gritos siguieron fuera del hemiciclo

La tensión no terminó al levantarse la sesión. Fuera del hemiciclo, Nicolás Llera -uno de los más enfáticos acólitos de Rovira- increpó al diputado Rudi Bundziak y lanzó insultos contra integrantes de Movimiento por lo que Viene. Fuera del recinto, Llera, quien es hijo de un ex diputado y hermano del actual presidente de Marandú, se refirió a la condición sexual del diputado

La escena trasladó a los pasillos lo que hasta entonces había conservado, con dificultad, las formas parlamentarias. Los agravios exhibieron hasta qué punto la fractura política ya atraviesa las relaciones personales y el funcionamiento cotidiano de la Cámara.

La sesión dejó una imagen difícil de disimular. La discusión pendiente ya no es solamente política. La Presidencia de la Cámara deberá aclarar quién ordenó restringir los accesos, qué sectores están vedados, por qué razón, quiénes eran los civiles mencionados y si las puertas traseras cumplen efectivamente con las normas de seguridad y evacuación.

Porque detrás de la interna aparece una cuestión institucional elemental: la Legislatura no puede tener zonas reservadas por poder político ni representantes de primera y de segunda categoría.

La denuncia de Szychowski abrió una pregunta más amplia y difícil de cerrar: ¿quién controla hoy la Cámara de Representantes y bajo qué reglas?

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