La profunda caída del poder adquisitivo y el deterioro del salario real se consolidaron como el problema socioeconómico más grave para la comunidad y los trabajadores de la prensa en Misiones. Según un relevamiento llevado a cabo por MRVT Consultora entre 77 comunicadores de la provincia, un abrumador 84,2% de los encuestados señala la pérdida del ingreso como el impacto más severo de las medidas del Gobierno nacional, superando ampliamente a la inflación general (13,2%) y traduciéndose en una fuerte caída del consumo y la actividad comercial local (56,6%)
Esta retracción económica generalizada golpea de lleno la línea de flotación del propio sector comunicacional: el 77,6% de los periodistas afirma que la coyuntura actual representa un impacto crítico para la viabilidad de los medios, advirtiendo un riesgo latente de cierres, reducciones de personal y un avance preocupante de la precarización laboral.
Frente a esto, solo un 19,7% indica un impacto moderado de ajuste de costos y un escaso 2,6% considera que el impacto es bajo o nulo.
Convivencia generacional y la hegemonía de la pantalla web
Paridad de trayectorias: Un 39,5% de los profesionales suma más de dos décadas de ejercicio continuo en los medios (con un 26,3% que supera los 30 años de recorrido), mientras que un 60,5% acumula hasta 20 años de experiencia. Dentro de esta franja más joven, cerca del 40% registra menos de una década en las redacciones.
Aceleración digital: En el mapa de plataformas, los portales digitales y la prensa web lideran la preferencia con un 52,6% de adopción. Le siguen la radio tradicional (35,5%), los canales de streaming (26,3%) y la prensa institucional (26,3%), mientras que la televisión alcanza un 25,0% y el diario impreso en papel queda relegado al 6,6%.
Evaluación política: aprobación local y fuerte desaprobación nacional
Gestión Provincial: El 59,3% de los periodistas valora positivamente la conducción del Gobierno de Misiones (46,1% Buena y 13,2% Muy buena), frente a un 34,2% que la califica como Regular y solo un 6,6% como Mala. En este escenario, la contención social (40,8%) y la renovación de liderazgos (25,0%) aparecen como los principales desafíos locales.
Gestión Nacional: En el extremo opuesto, la administración nacional cosecha un 80,2% de desaprobación (51,3% Muy mala y 28,9% Mala).
Libertad de expresión y clima de tensión con la prensa
El estudio pone en evidencia niveles de fricción sin precedentes en el vínculo con el Poder Ejecutivo Nacional. El 67,1% de los periodistas define el trato del Gobierno Nacional hacia los medios como “hostil o de confrontación abierta”, sumado a un 19,7% que advierte “tensiones y roces frecuentes” y un 11,8% que lo nota “distante”, sumando un 98,7% de percepción de fricción frente a apenas un 1,3% que lo ve neutral o formal. En contraposición, el vínculo con la dirigencia provincial es caracterizado como constructivo e institucional por el 39,5% y neutral o formal por el 36,8% (alcanzando un 76,3% de clima de diálogo colaborativo o estrictamente formal).
La agenda oculta: endeudamiento a fin de mes y asfixia por algoritmos
La encuesta tuvo un apartado donde los periodistas que quisieran podían explayarse sin limitaciones:
Financiamiento usurero a fin de mes: Se alertó sobre el crecimiento del endeudamiento informal de familias y jóvenes que acuden a financieras dudosas para abastecerse de alimentos en los últimos 10 días del mes.
Plataformización y fuga de pauta: Se advirtió cómo el monopolio publicitario de Google y Meta asfixia a los medios locales, forzando a las redacciones a priorizar la tiranía del “clic” por sobre el análisis profundo.
Prensa del interior postergada: Comunicadores de zonas Centro y Norte señalaron severas dificultades para acceder a fuentes ministeriales o conferencias abiertas, quedando aislados respecto de los medios capitalinos.
Ficha metodológica: Estudio cuali-cuantitativo sobre una muestra representativa de 77 periodistas y comunicadores en ejercicio en Misiones. Campo realizado entre el 13 y el 17 de septiembre de 2026 mediante mapeo de perfiles profesionales en las zonas Sur, Centro y Norte de la provincia, con administración de cuestionario estructurado vía Google Forms y contacto directo e individualizado
La integración entre Posadas y Encarnación tiene desde hace años una paradoja difícil de resolver: son dos ciudades separadas por apenas unos kilómetros, comparten comercio, turismo, servicios y una intensa circulación cotidiana, pero cruzar de una a otra todavía puede demandar un tiempo incompatible con la dinámica de una región que pretende funcionar como un mismo destino.
Sobre esa dificultad concreta se apoya el proyecto del Corredor Turístico Posadas–Encarnación, una iniciativa impulsada desde hace más de cuatro años por el empresario turístico Fernando Clavero, propietario de la agencia El Jesuita, y que ahora sumó un nuevo capítulo al ser presentada ante autoridades de la Dirección Nacional de Transporte (DINATRAN) de Paraguay y la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT) de Argentina, durante la reunión bilateral realizada el 9 de septiembre.
La propuesta busca establecer una conexión turística más eficiente entre Encarnación y Posadas, con un componente que adquirió mayor peso a partir de las nuevas conexiones aéreas de la capital misionera: utilizar al aeropuerto posadeño también como puerta de entrada y salida para pasajeros del departamento paraguayo de Itapúa.
“Este proyecto no nació de un día para otro. Llevo más de cuatro años trabajando, gestionando y tocando puertas para que finalmente sea escuchado y considerado como una oportunidad real para nuestra región”, explicó Clavero.
El empresario sostiene que el crecimiento de la conectividad aérea de Posadas abre una oportunidad que excede al mercado misionero. Encarnación y buena parte del sur paraguayo podrían incorporarse al área de influencia del aeropuerto Libertador General José de San Martín, ampliando al mismo tiempo el universo potencial de pasajeros para las rutas que operan desde la capital provincial.
La iniciativa cobra mayor dimensión a partir de la estrategia de JetSMART, que comenzó a promocionar en el mercado paraguayo sus nuevas conexiones entre Posadas y Buenos Aires como una alternativa aérea para los habitantes de Itapúa.
Desde el 1° de noviembre, la compañía prevé conectar diariamente el Aeroparque Jorge Newbery con el aeropuerto de Posadas, ubicado del otro lado del Paraná frente a Encarnación. La decisión de comunicar específicamente estos vuelos en Paraguay refuerza la idea que sostiene el proyecto de Clavero: el aeropuerto posadeño puede ampliar su radio de influencia hacia el sur del país vecino, aunque para capturar ese mercado será determinante reducir las demoras fronterizas y garantizar una conexión terrestre rápida y previsible entre Encarnación y la terminal aérea misionera.
Pero para que esa complementariedad funcione hay una condición previa: la frontera debe acompañar los tiempos del transporte aéreo.
Un pasajero puede organizar un vuelo con horarios precisos, pero difícilmente pueda asumir como normal una demora imprevisible para atravesar el puente internacional San Roque González de Santa Cruz. Allí aparece uno de los puntos centrales del proyecto: reducir tiempos de espera, coordinar los controles migratorios y aduaneros y facilitar el traslado terrestre entre Encarnación y el aeropuerto de Posadas.
“La llegada de nuevos vuelos al aeropuerto de Posadas vuelve aún más necesaria esta integración. Los habitantes de Itapúa podrán utilizar esta conexión aérea, pero para aprovecharla plenamente necesitamos una frontera más ágil, coordinada y preparada para recibir a los pasajeros”, planteó Clavero.
La mirada detrás del corredor intenta correr la discusión de una lógica de competencia entre Posadas y Encarnación. También entre sus respectivas infraestructuras de transporte. La apuesta es exactamente la contraria: sumar escala a partir de la complementariedad.
Posadas dispone de conexiones aéreas nacionales y Encarnación aporta un mercado potencial de pasajeros que se extiende hacia buena parte de Itapúa. Al mismo tiempo, una conexión terrestre eficiente permitiría que visitantes que llegan a Misiones incorporen con mayor facilidad al sur paraguayo dentro de sus recorridos.
“No se trata de competir entre ciudades ni aeropuertos. Se trata de unir Itapúa y Misiones, generar oportunidades y trabajar juntos por el crecimiento de toda la región”, sintetizó el empresario.
La cuestión excede al turismo. Una circulación fronteriza más previsible impactaría sobre agencias de viajes, hoteles, gastronomía, transporte de pasajeros, comercios y prestadores de servicios de ambos lados del Paraná.
También permitiría comenzar a pensar la región desde otra escala. Posadas y Encarnación conforman, en los hechos, un conglomerado urbano y económico binacional con un intercambio cotidiano intenso. Sin embargo, esa cercanía geográfica todavía no consiguió traducirse plenamente en una integración logística acorde.
El corredor propuesto por Clavero intenta cubrir una parte de esa brecha.
La presentación ante la reunión bilateral no implica que el proyecto ya esté resuelto ni que su instrumentación sea inmediata. Sí representa un avance institucional después de cuatro años de gestiones, porque llevó la iniciativa ante organismos de transporte de ambos países y colocó sobre la mesa una discusión que será cada vez más relevante si Posadas continúa ampliando su conectividad aérea.
“Hoy sigo batallando por este proyecto, con la misma convicción de hace cuatro años. La presentación ante la bilateral fue un paso muy importante, pero todavía queda mucho por hacer”, señaló Clavero.
El desafío ahora será convertir esa idea en mecanismos concretos: coordinación institucional, transporte adecuado, previsibilidad horaria y procedimientos fronterizos capaces de acompañar el movimiento de pasajeros.
La oportunidad está a ambos lados del Paraná. Si Posadas consigue ampliar su papel como nodo aéreo y Encarnación puede conectarse de manera rápida y previsible con ese aeropuerto, la escala del mercado deja de ser exclusivamente provincial o departamental para convertirse en regional.
Clavero resume esa aspiración en una frase que funciona también como definición del proyecto: “Una frontera no debe separarnos: debe conectarnos”.
En las afueras de Leandro N. Alem, la planta de Envasando ocupa un predio de 100 mil metros cuadrados. Hay 27 mil metros cuadrados cubiertos entre producción, depósitos y diferentes áreas de una fábrica que trabaja con enormes bobinas de papel y materiales flexibles, impresoras industriales, máquinas automatizadas y una logística donde el stock ocupa un lugar bastante más importante de lo que podría suponerse.
La empresa empezó muy lejos de esa escala. Fueron cuatro trabajadores, algunas máquinas y 600 metros cuadrados en pleno centro de Alem. Dos de aquellas cuatro personas todavía forman parte de Envasando.
La compañía comenzó a gestarse en 1991, aunque la familia Gartner toma marzo de 1992 como fecha formal de nacimiento: fue el mes de la primera facturación. Desde entonces, la fábrica cambió dos veces de lugar, multiplicó su superficie, incorporó tecnología, certificaciones y mercados y llegó a 220 empleos directos, más del 90 por ciento de ellos de Alem.
Juan Gartner tiene prácticamente la misma edad que la empresa. “Aprendí a caminar adentro de la fábrica”, recuerda en diálogo con Eco Sistema Podcast.
Ahora forma parte de la generación que debe conducirla hacia su próxima etapa. Y eso, reconoce, le llevó un tiempo aprenderlo.
“Si es una empresa que tiene 35 años es porque algo, o varias cosas, hizo bien. Entrar a cambiar todo y traer la fórmula de la Coca-Cola no es muy prudente”, dice.
Envasando es una industria gráfica especializada en envases y packaging de papel, cartón y materiales flexibles. Su principal mercado sigue siendo la yerba mate, aunque con los años se expandió hacia té, mate cocido, harinas, pastas, galletitas y otros alimentos, además de abastecer a industrias como la carbonera y la papelera.
La oportunidad inicial que encontró el padre de Gartner no fue exactamente la ausencia de proveedores. Envases había. Lo que faltaba era cercanía.
Las empresas de Buenos Aires podían mandar el producto a Misiones, pero la distancia aparecía como un problema cuando un molino necesitaba asistencia, una corrección o una respuesta inmediata.
Envasando decidió construir su negocio sobre ese espacio.
“Mi padre vio la oportunidad de poder diferenciarse estando acá, cerca de los clientes, cerca de los molinos yerbateros. Empezamos brindando ese producto con mucho servicio y mucho valor agregado”, explica Gartner.
Juan Gartner y su padre Miguel, fundador de Envasando.
Casi 35 años después, aquella decisión sigue formando parte de la cultura comercial de la compañía.
“Cada cliente es una oportunidad para 15, 20 o 30 años”, define. Y agrega un dato que ayuda a ponerle números a esa filosofía: “Quizás el 90 por ciento de la facturación o de la venta de la empresa responde a clientes de más de 15 años”.
En una industria acostumbrada a medir productividad por hora, Envasando también mide relaciones en décadas.
La escala se comprende mejor durante la recorrida de Economis por la planta.
Para determinados trabajos, un pedido parte de un mínimo cercano a 30 mil paquetes. El diseño que el consumidor encuentra después en una góndola llega generalmente elaborado por las marcas y Envasando lo transforma en un producto industrial.
“Nosotros somos una industria gráfica esencialmente. No hacemos tanto diseño de cero. Los diseños en general son de los clientes. Lo que hacemos es la adaptación de esos diseños a la tecnología de impresión y a la tecnología de producción de los envases”, explica Gartner.
En ese proceso aparecen correcciones, pruebas, colores, materiales, resistencia y requerimientos específicos para cada alimento.
La fábrica cuenta con certificación ISO 9001, certificación FSC para la cadena de custodia de papeles provenientes de fuentes forestales certificadas y estándares de inocuidad alimentaria, un requisito particularmente importante cuando el objetivo es exportar.
Una de las primeras impresoras industriales tuvo incluso nombre propio: Doña Margot.
El detalle puede parecer menor dentro de una planta altamente tecnificada, pero dice algo sobre una compañía que creció hasta una escala considerable sin dejar de verse como una empresa familiar.
Una parte importante de los 27 mil metros cuadrados cubiertos está relacionada con otra decisión empresarial: el stock.
Hoy aproximadamente el 40 por ciento de los insumos utilizados por Envasando es nacional y el 60 por ciento importado. En otros períodos la relación estuvo más cerca del 50 y 50.
La dependencia externa obliga a convivir con problemas que cualquier industrial argentino conoce bien: dólares, importaciones, logística, restricciones, saltos cambiarios y disponibilidad de materiales.
Envasando convirtió esa vulnerabilidad en parte de su estrategia. Acumular materia prima significa inmovilizar capital y asumir costos financieros. También permite seguir entregando cuando otros proveedores empiezan a fallar. Ocurrió durante la crisis de 2001. Volvió a ocurrir durante la pandemia. Y se repitió en períodos de restricciones a las importaciones.
La ventaja competitiva, en determinados momentos, no fue conseguir el insumo más barato sino simplemente tenerlo.
Esa experiencia también explica la mirada de Gartner sobre la economía argentina. Durante la entrevista habla de siete u ocho años atravesados sucesivamente por problemas de demanda, abastecimiento, importaciones y diferentes crisis.
Hasta que cuestiona su propia definición. “Hablar de siete u ocho años de crisis es medio absurdo. Es un montón. Si es un ciclo tan largo, ya no es una crisis, ya es la normalidad”.
Y enseguida aparece una reflexión menos pesimista de lo que podría sugerir la frase: “Es como una escuela quizás más acelerada respecto de otros entornos donde las cosas funcionan un poco mejor y donde no hay que estar tan pendiente de los detalles para que las cosas salgan bien.”
La inestabilidad obliga a administrar de otra manera. También obliga a planificar de otra manera.
Gartner recuerda que no hace demasiado tiempo las empresas hablaban de planes estratégicos a cinco, seis o incluso diez años. Ese horizonte se acortó.
No solamente por Argentina. La tecnología, los hábitos de consumo, las exigencias ambientales y los mercados cambian a una velocidad mucho mayor.
“Hoy tenemos un norte a muy largo plazo, pero pensar en tanto tiempo, como está la Argentina y el mundo en general, como van cambiando los hábitos de consumo, es muy difícil”, plantea.
En Envasando, admite, muchas decisiones que antes hubieran sido consideradas tácticas terminaron ocupando el lugar de la estrategia.
“Lo que antes era uno o dos años es prácticamente la estrategia ahora. Tratamos constantemente de prepararnos para ese futuro que llega cada vez más rápido.”
Uno de esos cambios está ocurriendo bastante lejos de las fábricas. Está dentro de las casas. La transformación demográfica está modificando el consumo.
Las familias de cuatro o cinco integrantes dejaron de ser el patrón dominante que durante décadas ordenó buena parte de la producción masiva. Hay más hogares pequeños, personas que viven solas, parejas con un hijo o directamente sin hijos.
Para una empresa de packaging, ese cambio termina materializándose en centímetros y gramos.
“Las familias promedio ya no son de cuatro o cinco integrantes como hace no mucho tiempo. Hace veinte o quince años era así. Hoy eso ya no pasa. Indefectiblemente los hábitos de consumo van a cambiar.”
La consecuencia es directa. “Todo es más chico”, resume Gartner.
Pero detrás de la contracción de algunos mercados aparecen otros. Uno de los que Envasando sigue con atención es el de mascotas, especialmente alimentos. La empresa todavía no tiene allí una participación importante, aunque Gartner lo identifica como un mercado para explorar.
Y deja una de las frases más llamativas de la entrevista: “El alimento para mascotas va a reemplazar una parte a los pañales”.
No se trata de una comparación literal entre ambos productos, sino de leer hacia dónde se mueve el gasto de los hogares.
“Trato de ver todo como una oportunidad”, dice cuando le preguntan si semejante transformación representa una amenaza.
El costo de ser más sustentable
El otro gran cambio está en los materiales.
Envasando posee certificación FSC y comenzó además a explorar alternativas para aprovechar residuos industriales. Entre los proyectos aparece la producción experimental de ladrillos ecológicos elaborados con desechos de la propia actividad.
Pero Gartner introduce un matiz sobre la velocidad de la transición ambiental.
La demanda por envases más sustentables existe. El problema es que los materiales alternativos todavía no consiguen reemplazar completamente, en prestaciones y costos, a productos petroquímicos como polietileno, polipropileno o poliéster.
“Desafortunadamente, los materiales más sustentables todavía no llegan a cumplir esas funciones”, señala.
Y aparece la variable económica.
“Todo lo que tenga que ver con la sustentabilidad ecológica, con la conservación del medio ambiente, implica costos mayores”.
El proceso, por eso, no es lineal. Gartner observa períodos de aceleración y otros de repliegue, mientras objetivos ambientales que muchas grandes empresas habían colocado en 2030 comenzaron a trasladarse hacia 2035 o 2040.
La dirección del cambio parece clara. La velocidad, bastante menos.
Exportar packaging desde Alem
Envasando vende desde Misiones hacia distintos países de la región y comenzó a sumar destinos como Brasil, India e Israel.
La exportación obliga a elevar estándares y ayuda a explicar la importancia que adquirieron las certificaciones y la inocuidad alimentaria dentro de la planta.
Pero también abre una pregunta inevitable.
¿Por qué seguir fabricando desde Leandro N. Alem? A lo largo de tres décadas hubo oportunidades para relocalizarse en ciudades con mayor infraestructura, más cerca de los grandes mercados o incluso en jurisdicciones con menor presión tributaria.
La familia decidió quedarse. “Creemos que nuestra identidad está ahí, está en Alem. Lo podemos hacer desde allí mientras se pueda y podamos dar batalla.”
Y completa: “No vemos un motivo para irnos o para relocalizarnos o ampliar en otro lugar que no sea ahí.”
La empresa pasó, en realidad, por tres etapas físicas dentro de la misma ciudad.
Los 600 metros cuadrados originales quedaron chicos y comenzaron a resultar incómodos para una industria que funcionaba en un barrio. Después llegó un establecimiento más grande dentro de Alem. Finalmente apareció el predio actual, en las afueras.
Son 100 mil metros cuadrados, de los cuales aproximadamente 27 mil están cubiertos, con capacidad para nuevas expansiones.
El salto de BrandPack
La expansión más importante de los últimos años, sin embargo, ocurrió a más de mil kilómetros de Misiones. La familia Gartner adquirió BrandPack, una compañía instalada en El Talar, en la zona norte del Gran Buenos Aires, con 110 empleados.
Produce bolsas de papel con y sin manijas y bolsas de TNT o friselina. Con la operación, el grupo amplió su exposición a negocios que hasta entonces tenían menos peso dentro de Envasando, especialmente delivery, gastronomía y textil.
Entre los clientes de BrandPack aparecen PedidosYa, Burger King, Mostaza, KFC, Duomo, Lucciano’s y Cremolatti. En indumentaria trabaja con marcas como Rapsodia, Puma, Grisino, Mistral, Isadora, Ver y Sporting.
La empresa está en Buenos Aires. La administración se realiza desde Alem.
Gartner cuenta que no estaban buscando activamente una adquisición. La posibilidad llegó a través de un proveedor que ambas compañías compartían.
“Es una oportunidad que nos encontró, no es que la estábamos buscando.”
Después vinieron meses de análisis. “El negocio puede ser bueno, pero también se tiene que adaptar a nuestra forma de trabajo”, explica. La coincidencia de proveedores ofrecía además una ventaja inmediata: aumentar el volumen y fortalecer la capacidad de compra del nuevo grupo.
BrandPack tenía una presencia importante en el sector textil, golpeado por la caída del consumo, pero había iniciado antes una migración hacia otro mercado que explotó con la pandemia: el delivery.
“Con esa crisis y todo, el saldo del primer año fue superpositivo. Estamos contentos y con expectativa de seguir creciendo”, asegura Gartner.
La operación llevó al grupo a superar los 300 empleos directos entre ambas compañías.
El error de querer arreglar demasiado
Hay un tramo de la conversación donde Gartner abandona los mercados y habla de sus propios errores.
Es probablemente uno de los momentos que mejor explica el desafío de una segunda generación.
Cuando comenzó a trabajar en la compañía hace siete u ocho años llegó con la mirada de alguien joven que veía procesos susceptibles de ser mejorados.
Y quiso mejorarlos. No siempre funcionó.
“Cuando entré a la empresa mi visión era otra. Quizás no le daba la importancia a la forma en que se hicieron las cosas durante los últimos veinte o treinta años y, por el simple hecho de ver que había posibilidades de mejorar, quería reemplazar todo”.
Con el tiempo entendió que algunos procesos que parecían anticuados tenían razones que no eran evidentes desde afuera.
“Cuando uno recién empieza cree que todo tiene que ser casi perfecto.”
Hubo cambios que demandaron siete u ocho meses de trabajo y terminaron produciendo más errores que aquello que habían venido a reemplazar. Tuvieron que volver atrás.
“Después tener que volver para atrás, la verdad que es un trauma”, admite.
La experiencia le dejó una filosofía bastante diferente. La innovación no consiste necesariamente en sustituir lo viejo. A veces consiste en entenderlo primero.
“Valoramos mucho la experiencia. Tenemos la fortaleza empresarial de tener ciclos de trabajo largos, gente que conoce al detalle la industria y lo que hace todos los días. Sería muy tonto desperdiciar eso en pos de querer cambiar todo el tiempo algo que funciona”.
Para Gartner, el desafío de su generación está justamente allí: “Encontrar ese equilibrio entre identificar lo bueno, lo que vale la pena mantener y lo que te trajo hasta acá, pero mejorándolo y trayendo cosas nuevas que complementen eso.”
Ese criterio también aparece cuando habla de inteligencia artificial.
Envasando analiza aplicaciones, proveedores y tecnologías, pero todavía no encontró una herramienta que justifique una transformación importante de sus procesos.
Gartner no tiene apuro por poder decir que la empresa usa IA. “Estamos buscando proveedores, productos, etcétera, que vayan en ese sentido, pero todavía no encontramos algo que justifique hacer un cambio de estructura importante o una modificación de procesos.”
Y remata: “Que tenga sentido. Y no solamente poner en la página web o en un Instagram que estamos trabajando fuerte con inteligencia artificial”.
En una época en la que incorporar una tecnología muchas veces parece más importante que explicar para qué sirve, Gartner prefiere esperar.
Envasando cuenta con tecnología de punta y sectores con elevados niveles de automatización. Sin embargo, cuando Gartner piensa en los próximos diez años, su principal preocupación no es una máquina. Es la gente.
Mantener ciclos laborales largos se volvió más difícil. La rotación creció y las nuevas generaciones construyen relaciones diferentes con el trabajo.
Para una industria, eso implica un problema adicional: cuando una persona experimentada se va, también se marcha una parte del conocimiento acumulado.
Los procesos pueden estandarizarse. Los nuevos trabajadores pueden capacitarse. Pero Gartner sostiene que existe una experiencia que necesita años. “Creo que un desafío importante es mantener los ciclos de trabajo largos. Eso te asegura mantener el conocimiento”.
Y vuelve sobre la relación entre tecnología y oficio: “Al final del día, la máquina súper automática y súper moderna, si alguien como mínimo no la enciende, es una máquina que no hace nada”.
Hacia el final de la conversación aparece otra frase que sintetiza bastante bien la lógica empresarial de Gartner.
“El que se estanca o trata de mantenerse tiene muchísimas más chances de ir para atrás que de mantenerse. El que apunta a crecer un poco tiene muchísimas chances de al menos mantenerse”.
No es una oda al crecimiento sin límites.
Es casi una estrategia defensiva después de haber hecho industria durante tres décadas en Argentina.
“Crecer siempre es un desafío y depende de un montón de factores. Si hacés todo bien tenés muchas más chances de crecer, pero como mínimo tratás de mantenerte, que ya es un montón en este país”.
Cuando se le pregunta qué le recomendaría a alguien que tiene una idea y no sabe cómo empezar, Gartner tampoco ofrece una receta financiera. “Lo que creo que es muy importante es identificar los pilares, los valores que se van a sostener a lo largo del tiempo”.
“La idea es muy importante, pero después está la implementación. La estrategia que se va a tomar es lo que va a dar la implementación. Me parece que es tan importante como la idea brillante del negocio”.
Envasando encontró su primera respuesta hace casi 35 años: estar cerca de los clientes. Todo lo demás cambió.
La reserva natural El Puente Verde, uno de los enclaves estratégicos para la conservación de la selva misionera en la Península de Andresito, acaba de dar un salto de escala. Aves Argentinas adquirió otras 158 hectáreas ubicadas frente al predio original, que serán destinadas a conservación a perpetuidad y permitirán ampliar una pieza clave del corredor biológico que conecta áreas protegidas de Argentina y Brasil.
La incorporación lleva a alrededor de 341 hectáreas la superficie bajo protección directa dePuente Verde, que nació sobre un predio de 183 hectáreas de monte en buen estado de conservación. Pero el valor de la operación excede la cantidad de hectáreas: lo decisivo es dónde están.
La reserva está enclavada en la Península de Andresito, entre el Parque Nacional Iguazú y el Parque Nacional do Iguaçu, del lado brasileño. Es una cuña de territorio misionero rodeada por algunas de las mayores extensiones continuas de Bosque Atlántico que todavía sobreviven y, por eso, funciona como paso para especies que necesitan mucho más territorio que los límites de una reserva.
Ese era, precisamente, el concepto detrás del nombre Puente Verde cuando Economis recorrió el proyecto años atrás: no se trataba solamente de preservar una parcela de selva, sino de reconstruir conexiones entre ambientes que habían quedado fragmentados.
La nueva compra refuerza esa función.
El terreno incorporado forma parte de un Área Clave para la Biodiversidad (KBA), categoría internacional utilizada para identificar sitios especialmente relevantes para la persistencia de la biodiversidad mundial. En ese mosaico de monte, chacras y reservas privadas se juega buena parte de la conectividad entre las áreas protegidas de ambos países.
Un puente que se hace más grande
Cuando Economisvisitó Puente Verde, la reserva registraba 282 especies de aves, más de la mitad de las presentes en Misiones, además de tapires, pecaríes, agutíes, tapetíes, monos y numerosas especies de reptiles. Las cámaras trampa también habían confirmado aquello que termina de explicar la importancia del lugar: el yaguareté utiliza ese territorio.
Puente Verde, además, no fue concebido como una isla. Forma parte de un corredor biológico más amplio en Andresito, integrado por propiedades privadas, chacras productivas y superficies de monte cuyos propietarios se comprometieron con distintos esquemas de conservación.
El corredor de la Península de Andresito abarca unas 5.276 hectáreas distribuidas en 68 lotes, con alrededor de 3.574 hectáreas de bosque y otras 1.700 hectáreas de chacras. La lógica es sencilla pero desafiante: que producir y conservar no sean necesariamente actividades enfrentadas y que cada fragmento de selva preservado ayude a mantener conectado el ecosistema.
La adquisición de las nuevas 158 hectáreas agrega ahora otra pieza a ese rompecabezas.
Aves Argentinas lleva siete años trabajando desde El Puente Verde junto con vecinos, productores, el municipio de Comandante Andresito y organismos provinciales y nacionales.
La reserva se convirtió además en la base operativa del Proyecto Bosque Atlántico, desde donde se desarrollan programas de restauración de ambientes con especies nativas, monitoreo de biodiversidad, fortalecimiento de áreas naturales protegidas y promoción del turismo de naturaleza.
Uno de sus ejes está puesto en especies amenazadas, entre ellas el maracaná lomo rojo, cuya recuperación forma parte de los proyectos desarrollados en la región. También se trabaja sobre modelos de producción sostenible y en la restauración del bosque con especies nativas.
La tarea tiene una particularidad que define buena parte de la conservación de la selva: sus resultados no necesariamente se miden en meses ni en años. Un árbol plantado hoy puede necesitar décadas para recuperar el porte de los ejemplares maduros del monte.
En aquella recorrida de Economis, uno de los responsables del proyecto, Hugo Cámara, lo resumía de otra manera: restaurar es una apuesta al futuro, porque muchos de quienes plantan esos árboles probablemente no alcancen a verlos en su plenitud.
Conservar también es invertir
Para Aves Argentinas, la ampliación de la reserva supone además fortalecer un modelo en el que las áreas protegidas pueden convertirse en activos territoriales, ambientales y también económicos para las comunidades cercanas.
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“La expansión de El Puente Verde nos llena de alegría y nuevos desafíos en el territorio. Gracias a nuestros socios y donantes podemos seguir cumpliendo un sueño compartido: el fortalecimiento de áreas protegidas de Misiones como una inversión efectiva para nuestro desarrollo como sociedad”, señaló Andrés Bosso, de Aves Argentinas.
El concepto ya comenzaba a tomar forma años atrás. La conservación había generado empleos vinculados al cuidado del monte, los viveros, la restauración y el turismo de naturaleza. La presencia de observadores de aves, fotógrafos, investigadores y voluntarios agregaba movimiento económico a una zona donde la yerba mate convive con algunas de las superficies de selva mejor conservadas de Misiones.
La ampliación llega, además, en el año del 110° aniversario de Aves Argentinas. La organización nació en 1916 como Sociedad Ornitológica del Plata y actualmente desarrolla más de 30 proyectos en distintos puntos del país, desde el Bosque Atlántico hasta la Patagonia, pasando por el Gran Chaco, los pastizales del Aguapey, los humedales de Ansenuza y el Mar Argentino.
En Andresito, sin embargo, la escala global de la conservación adquiere una expresión muy concreta. Son hectáreas de monte que se compran para que sigan siendo monte. En uno de los últimos grandes continuos verdes del Bosque Atlántico, 341 hectáreas quedan así fuera de la cuenta regresiva del desmonte y dentro de otra lógica: la de conservarlas para siempre.
Las exportaciones misioneras alcanzaron los USD 362 millones entre enero y agosto de 2026, un 2,2% más que en el mismo período del año pasado. La provincia concentró más del 44% de todas las ventas externas del Nordeste y amplió su distancia respecto de Corrientes y Chaco. Sin embargo, agosto dejó una señal de cautela: los despachos mensuales cayeron 13% interanual medidos en dólares y -25,6% en cantidades. Si bien se redujo el crecimiento acumulado que hasta julio era de 4,3% en dólares, aun con eso Misiones sigue presentado exportaciones récord para el período acumulado, alcanzando máximos desde 2002 (inicio de la serie). El dato más sólido aparece en la composición: crecieron las manufacturas agropecuarias y los productos primarios, mientras retrocedieron las manufacturas industriales.
Misiones continúa siendo la principal provincia exportadora del Nordeste argentino, aunque agosto puso un freno a la velocidad con la que venía creciendo el comercio exterior provincial.
Entre enero y agosto de 2026, las exportaciones originadas en Misiones sumaron USD 362 millones, frente a los USD 354 millones registrados en igual período de 2025. El incremento fue de 2,2% interanual, unos USD 8 millones adicionales.
La cifra mantiene a Misiones cómodamente en el primer lugar del NEA: Corrientes acumuló USD 244 millones; Chaco, USD 192 millones; y Formosa, apenas USD 19 millones. En conjunto, la región exportó USD 817 millones durante los primeros ocho meses del año.
La comparación regional agrega una dimensión relevante. Mientras Misiones aumentó sus exportaciones2,2%, Corrientes avanzó en 7,7% y Chaco mostró una expansión del 32,7%; en sentido contrario Formosa cayó 5,2%. El resultado regional muestra así una suba de casi 10% (9,6%) en las exportaciones totales del NEA, que habían alcanzado USD 746 millones entre enero y agosto de 2025. Los datos de comparación surgen de los registros oficiales del INDEC para ambos períodos.
Así, Misiones no solamente conservó el liderazgo regional:ganó peso dentro de un NEA que exportó menos. OJO: MISIONES PERDIÓ PESO (DE 48% A 44%). En los primeros ocho meses de 2025 las exportaciones misioneras representaban el 47,5% de las ventas externas regionales y ahora explica el 44,3%. Dicho de otro modo, casi 45 de cada 100 dólares que exporta el Nordeste tienen origen misionero.
El acumulado positivo, sin embargo, esconde un cambio de velocidad.
Los informes que Economis venía siguiendo mostraban que entre enero y julio Misiones había exportado aproximadamente USD 325 millones, con un crecimiento interanual de 4,3%. La incorporación de agosto elevó el acumulado a USD 362 millones, pero redujo la expansión a 2,2%. La explicación está en el último mes: Misiones exportó USD 37,1 millones en agosto de 2026, contra USD 42,6 millones del mismo mes del año pasado. La caída fue del 13,0%interanual.
No fue, de todos modos, una excepción dentro del Nordeste. Agosto resultó mucho peor para el conjunto regional: las exportaciones del NEA pasaron de USD103,4 millones en agosto de 2025 a USD 85,9millones este año, una contracción del 16,9%.
Chaco explica buena parte del deterioro: cayó de USD 22 millones a USD 20 millones, cerca de -10%. Corrientes retrocedió de USD 37 millones a USD 28 millones (-24,3%) y Formosa pasó de USD 3 millones a USD 2 millones (-35,3%). Misiones bajó de USD 43 millones a USD 37 millones. Los valores de agosto de 2025 están consignados en el informe oficial del INDEC publicado para ese período.
Incluso con esa caída mensual, Misiones volvió a ser la provincia que más exportó del NEA en agosto.
Casi la mitad son manufacturas agropecuarias
La composición de las exportaciones permite mirar más allá del monto total.
De los USD 362 millones exportados por Misiones hasta agosto, USD 176 millones correspondieron a manufacturas de origen agropecuario (MOA). Otros USD 95 millones fueron manufacturas de origen industrial (MOI) y USD 91 millones productos primarios.
Esto significa que las MOA explicaron aproximadamente 48,6% de las exportaciones provinciales; las manufacturas industriales, 26,2%; y los productos primarios, 25,1%.
La estructura importa porque muestra una provincia cuyo perfil externo tiene un componente considerable de transformación productiva. Cerca de tres cuartas partes de los dólares exportados por Misiones provinieron de manufacturas agropecuarias o industriales, aunque dentro de ese universo las trayectorias fueron muy diferentes.
En enero-agosto de 2025, Misiones había exportado USD 78 millones en productos primarios, USD 165 millones en MOA y USD 111 millones en MOI. Un año después, los productos primarios alcanzaron USD 91 millones, un crecimiento del 17,0%. Las manufacturas agropecuarias subieron a USD 176 millones, alrededor de 6,7%. Pero las manufacturas industriales bajaron de USD 111 millones a USD 95 millones: una caída del 14,7%. Ahí está la principal fisura detrás del crecimiento general de apenas 2,2%.
Misiones exporta más dólares que hace un año, pero no todos los componentes de su canasta exportadora se están moviendo en la misma dirección. Tampoco es la misma la rentabilidad. El dólar planchado y el aumento de los costos internos, desalienta a muchas empresas y minimiza las ganancias.
El contraste con el desempeño argentino es marcado.
Las exportaciones nacionales llegaron a USD 67.248 millones entre enero y agosto, con un crecimiento interanual de 21,4%, mientras que las importaciones bajaron 2,6%, hasta USD 48.999 millones. El resultado fue un superávit comercial de USD 18.249 millones.
Sólo en agosto, la Argentina exportó USD 8.883 millones, 12,4% más que un año atrás, e importó USD 6.696 millones, 3,6% más. El saldo mensual fue positivo en USD 2.187 millones y completó 33 meses consecutivos de superávit comercial.
Pero detrás del aumento nominal de las exportaciones nacionales aparece una particularidad importante: el crecimiento estuvo impulsado por los precios y no por mayores volúmenes.
Los precios de exportación aumentaron 16% interanual en agosto, mientras que las cantidades exportadas disminuyeron 3,1%. Los términos del intercambio mejoraron 4,5%, porque los precios de las exportaciones crecieron más que los de las importaciones. Según el INDEC, esa mejora generó una ganancia de USD 348 millones para el país.
Es decir, el fuerte crecimiento nacional en dólares no equivale necesariamente a un aumento semejante de la producción física enviada al exterior.