Economis Redacción

Valle Antonica: un nuevo desarrollo urbano transforma 12,8 hectáreas en el corazón de Posadas

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Posadas sigue expandiendo su mapa inmobiliario, pero esta vez el movimiento no ocurre sobre los bordes de la ciudad. Valle Antónica apunta a transformar una chacra completa dentro de la trama urbana consolidada, con una combinación de tierra residencial, parcelas para desarrolladores, infraestructura y un gran corredor verde organizado alrededor del arroyo Antónica.

El proyecto se levanta sobre la Chacra 121, una superficie de aproximadamente 12,8 hectáreas delimitada por cuatro avenidas: Almirante Brown, Monseñor de Andrea, 115 y Blas Parera. Se trata de un vacío de considerable escala dentro de una zona predominantemente residencial y ya integrada a la dinámica de la capital misionera.

La dimensión es justamente uno de los atributos que diferencian al emprendimiento. No se trata simplemente de subdividir tierra y abrir calles: el masterplan busca crear un nuevo fragmento de ciudad, articulando viviendas familiares, edificios, actividades comerciales y espacios públicos.

Es una chacra entera, abarca las cuatro avenidas”, sintetizó Aaron Ortas, de Fénix Inmobiliaria, a Economis.

El diseño aprovecha la presencia del arroyo Antónica para dividir el emprendimiento en dos sectores con perfiles inmobiliarios diferentes.

Hacia el oeste se proyectan 150 lotes residenciales, con superficies que oscilan entre los 300 y los 600 metros cuadrados. En este sector la normativa contempla construcciones de hasta 13 metros de altura, configurando un área orientada fundamentalmente a viviendas familiares y desarrollos de baja densidad.

La tipología de entrada será de 11 por 27 metros, equivalente a unos 297 metros cuadrados. Es precisamente allí donde Fénix Inmobiliaria busca captar tanto demanda para vivienda propia como compradores que ven a la tierra urbana como reserva de valor.

La comercialización contempla una entrega inicial del 30% y financiación de hasta 36 meses, según explicó Ortas.

Pero Valle Antónica reserva otro segmento para una escala de inversión considerablemente mayor.

Al este del arroyo se proyectan 22 parcelas que parten de aproximadamente 950 metros cuadrados y superan los 1.000 metros cuadrados. En esa franja la posibilidad constructiva alcanza hasta los 37 metros de altura, de acuerdo con la normativa aplicable, habilitando edificios multifamiliares y emprendimientos inmobiliarios de mayor densidad.

Entre las configuraciones previstas aparecen terrenos de 20 por 46 metros, 48 por 22 y 50 por 24 metros, además de los lotes residenciales de 11 por 27.

Esa combinación le da al proyecto una característica particular: dentro de las mismas 12,8 hectáreas convivirán el comprador que busca el terreno para construir su casa y el inversor que necesita alrededor de 1.000 metros cuadrados para desarrollar un edificio.

Un parque de dos hectáreas como corazón del barrio

El diferencial urbanístico aparece en el centro del masterplan. En lugar de darle la espalda al arroyo Antónica, el proyecto lo utiliza como ordenador del espacio.

A su alrededor se desarrollará un parque lineal de aproximadamente 20.000 metros cuadrados, es decir, unas dos hectáreas de superficie verde que atravesarán el emprendimiento y conectarán distintos sectores de la chacra. El diseño busca convertirlo en un espacio de uso comunitario y no simplemente en superficie verde residual.

El parque proyectado contempla áreas de esparcimiento, juegos infantiles, canchas de pádel y fútbol, anfiteatro verde, equipamiento para ejercicio al aire libre, circuitos para caminar y andar en bicicleta, iluminación y mobiliario urbano.

El concepto cambia la lógica tradicional del loteo: el arroyo deja de funcionar como límite y pasa a convertirse en el eje paisajístico del desarrollo. El propio masterplan define al Antónica como elemento natural central alrededor del cual se estructura la urbanización.

También está prevista una dimensión comercial. El proyecto reserva espacios capaces de incorporar servicios para el nuevo barrio y su entorno, desde comercios de cercanía hasta supermercados, farmacias, gastronomía, veterinarias y otros establecimientos.

La urbanización contempla red de agua, energía eléctrica, desagües pluviales, calles internas con empedrado, veredas accesibles y paisajismo, mientras que la conexión a la red cloacal aparece prevista como posibilidad dentro del proyecto técnico.

De acuerdo con la información brindada por Fénix Inmobiliaria, el horizonte estimado para la ejecución de las obras es de 15 a 18 meses.

La escala ayuda a entender la apuesta. Las 12,8 hectáreas permiten intervenir sobre una porción completa de la ciudad en vez de incorporar lotes de manera aislada. Y su ubicación, contenida entre cuatro corredores importantes, coloca al emprendimiento dentro de un área urbana existente, con conexiones hacia diferentes sectores de Posadas.

El masterplan plantea justamente que Valle Antónica funcione como un nexo entre los sectores residenciales y comerciales que ya rodean a la Chacra 121, integrando la nueva trama vial con el tejido existente.

Para el mercado inmobiliario, allí aparece una de las claves del proyecto. Posadas viene extendiendo su frontera residencial hacia nuevas zonas, pero Valle Antónica propone otra ecuación: generar tierra urbana nueva dentro de la propia ciudad, sobre una superficie suficientemente grande como para desarrollar calles, servicios, espacios verdes, viviendas, comercios y futuros edificios bajo una planificación común.

La propuesta de Fénix abre además distintas puertas de entrada al negocio inmobiliario. Desde un terreno cercano a los 300 metros cuadrados financiado en tres años hasta parcelas superiores a los 1.000 metros cuadrados destinadas a proyectos verticales.

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Duomo cruzó otra frontera: desembarcó en Formosa, agotó el helado en su apertura y ya proyecta un segundo local

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La expansión de una empresa suele medirse en cantidad de locales, volumen de producción o nuevos mercados. Pero hay ocasiones en las que la respuesta de los consumidores ofrece una medida bastante más gráfica: Duomo llegó a Formosa y se quedó sin helado durante su primer fin de semana de actividad.

La marca nacida en Misiones inauguró una franquicia en la esquina de las avenidas Juan Domingo Perón y González Lelong, en el barrio San Miguel de la capital formoseña, y la demanda inicial superó las previsiones del nuevo franquiciado.

El propietario del establecimiento, Gianluca Citadini, explicó que el movimiento fue tan intenso durante el fin de semana largo que el lunes por la tarde debieron cerrar anticipadamente: habían agotado todos los baldes disponibles.

La situación obligó a activar rápidamente la logística entre provincias. Un camión salió desde Posadas con una nueva carga para reponer el stock y permitir la reapertura del comercio.

Más allá de la anécdota comercial, el desembarco en Formosa representa otro paso en la regionalización de una compañía nacida y desarrollada en Misiones, que durante los últimos años comenzó a extender su red hacia otros mercados del Nordeste y el Litoral.

Duomo ya tiene presencia fuera de la provincia y también desembarcó en Corrientes capital, además de contar con antecedentes de expansión hacia localidades correntinas, Chaco y Entre Ríos. La apertura formoseña amplía ahora ese mapa.

Del viaje a Misiones a invertir en una franquicia

Citadini proviene del ámbito deportivo y conoció los productos de Duomo durante un viaje familiar a Misiones. A partir de aquella experiencia surgió el interés por llevar la marca a Formosa.

El debut encontró una combinación particularmente favorable para una heladería: altas temperaturas, buen tiempo, el movimiento generado por el Día del Niño y el fin de semana largo. La suma de esos factores derivó en una afluencia que terminó desbordando la capacidad inicialmente prevista.

El local había comenzado a operar con una cámara y un pozo de frío cargados a máxima capacidad. No alcanzó.

Los sabores más demandados fueron pistacho, chocolate y crema griega con pasta de maní. Pero para el nuevo franquiciado, el producto constituye solamente una parte del modelo que intenta instalar.

“El trato no se negocia”, resumió Citadini al destacar que la propuesta busca combinar la calidad del helado con la atención al cliente.

La frase conecta, además, con una idea que forma parte de la cultura empresarial de Duomo desde sus comienzos.

Una empresa que empezó en 27 metros cuadrados

La escala actual contrasta con los orígenes de la compañía. En una entrevista realizada por Economis a Carlos Lancioni, fundador de Duomo, el empresario recordó que el primer establecimiento funcionó en un pequeño local alquilado sobre avenida Uruguay, en Posadas, a comienzos de los años 90.

Lancioni prácticamente hacía todo. Atendía, cobraba, elaboraba y hasta participó personalmente de las refacciones del inmueble. La primera etapa estuvo marcada más por el trabajo propio que por la disponibilidad de capital.

El salto comenzó cuando dejó de limitarse a comercializar helados de terceros y empezó a producirlos. La elaboración propia arrancó alrededor de 1992 y, según relató Lancioni en aquella entrevista, la producción inicial rondaba los 20 mil kilos anuales. Años después, la fábrica había alcanzado 1,3 millón de kilos por año.

Ese cambio de escala fue acompañado por otra transformación: pasar de una heladería a una organización empresarial capaz de crecer sin depender exclusivamente de su fundador. El modelo de franquicias terminó convirtiéndose en una de las claves de esa transformación. Esa estrategia permitió transformar una empresa nacida en Posadas en una marca con alcance regional. Hoy es una marca que emplea más de 500 personas en Misiones y la región.

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Argentina se sostiene en la cima mundial de las exportaciones de yerba mate

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La yerba mate volvió a ocupar un lugar privilegiado dentro de la canasta exportadora argentina. En un semestre marcado por una mejora de las ventas agroindustriales y por el avance de los hidrocarburos como nueva fuente estructural de divisas, el producto emblemático de Misiones mantiene a la Argentina como primer exportador mundial, junto con otros complejos en los que el país ejerce un liderazgo internacional, como el aceite y la harina de soja, el maní y el aceite y jugo de limón.

El dato surge del nuevo Monitor de Exportaciones Agroindustriales de FADA (Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina), que analiza veinte cadenas productivas mediante diez indicadores vinculados con generación de divisas, inserción internacional, destinos, origen territorial y posición dentro del comercio mundial.

La fotografía del primer semestre de 2026 muestra una economía argentina en la que el agro continúa siendo la principal usina de dólares. Entre enero y junio, el país exportó bienes por USD 49.454 millones, de los cuales USD 28.165 millones correspondieron a las cadenas agroindustriales.

Es decir, 57 de cada 100 dólares exportados por la Argentina tuvieron origen agroindustrial.

Además, las ventas externas del sector crecieron 18% respecto del primer semestre de 2025, una expansión que convive ahora con el fuerte crecimiento de combustibles y energía. Lejos de desplazar al agro, la irrupción energética comienza a ampliar y diversificar la capacidad argentina de generar divisas.

“El crecimiento de combustibles y energía es una buena noticia porque permite diversificar las fuentes de dólares. Mientras tanto, las cadenas agroindustriales siguen representando más de la mitad de las exportaciones argentinas y tienen espacio para seguir creciendo”, explicó Nicolle Pisani Claro, economista jefa de FADA.

Yerba mate: Misiones en la cima del comercio mundial

Dentro de ese escenario, la yerba mate conserva una posición excepcional. Argentina mantiene el primer lugar mundial entre los exportadores, un dato especialmente relevante para Misiones por la concentración territorial de la producción primaria y de buena parte de la industria yerbatera.

El Monitor también muestra una característica central del negocio internacional: la elevada concentración de los destinos. En la yerba mate llega al 86%, uno de los porcentajes más altos entre las veinte cadenas analizadas por FADA, sólo detrás del té, con 87%, y por encima de la carne vacuna, con 79%.

La combinación presenta las dos caras del comercio exterior yerbatero. Por un lado, Argentina dispone de una cadena que consiguió construir mercados, desarrollar industria, marcas, logística y canales comerciales hasta alcanzar el liderazgo global. Por otro, la elevada concentración geográfica de sus compradores deja planteado el desafío de ampliar destinos y reducir la dependencia de los principales mercados.

La posición internacional adquiere mayor dimensión por el peso de Misiones dentro de la economía regional. Tanto la producción de hoja verde como la actividad de secaderos, molinos, cooperativas y establecimientos industriales conforman uno de los entramados económicos más extensos de la provincia.

Así, mientras la actividad yerbatera atraviesa internamente una discusión profunda sobre precios, rentabilidad y condiciones de producción, en el frente externo mantiene una fortaleza que pocas economías regionales argentinas pueden exhibir: el liderazgo mundial en exportaciones.

Un semestre de récords para el agro

La otra gran protagonista del informe fue la cadena del girasol, que rompió sus propios récords tanto en dólares como en toneladas exportadas y registró un crecimiento del 129% frente a la medición anterior.

No fue el único complejo con máximos históricos. También alcanzaron récords de toneladas y divisas las cadenas de carne porcina, pesca, carne y lana ovina y lácteos.

Al mismo tiempo, varias actividades argentinas mejoraron posiciones en el ranking internacional. La cebada pasó del sexto al tercer lugar; el aceite de girasol, del cuarto al tercero; los porotos, del quinto al tercero; el poroto de soja, del quinto al tercero; el trigo, del séptimo al quinto, mientras que la harina de soja y la yerba mate alcanzaron el primer puesto mundial.

La Argentina tiene, además, una notable diversificación geográfica para varios de sus productos. Los derivados de la uva llegan a 84 países, el maíz a 70 mercados y los productos pesqueros a 67 destinos.

“Detrás de estos números hay productores y trabajadores de distintas regiones, pero también transporte, industria, logística, servicios y tecnología. Cada mercado que se abre genera oportunidades para toda la cadena”, señaló Fiorella Savarino, economista de FADA.

Soja, maíz y carne sostienen el peso pesado exportador

En términos de generación de dólares, los grandes complejos tradicionales siguen siendo decisivos.

Durante los primeros seis meses de 2026, el complejo sojero exportó más de USD 9.000 millones y llegó a más de 55 países. Argentina conserva el primer puesto mundial en exportaciones de aceite y harina de soja y ocupa el tercer lugar en poroto.

El maíz generó aproximadamente USD 4.200 millones, un incremento interanual del 7%. Argentina ocupa el tercer puesto mundial entre los exportadores del cereal y representa aproximadamente 14% del comercio internacional, con presencia en más de 70 países.

También avanzó la carne vacuna. Las exportaciones aumentaron 37% interanual medidas en dólares y alcanzaron más de 50 mercados. Aun así, el mercado interno continúa absorbiendo la mayor parte de la producción: el 73% queda en la Argentina y el 27% se exporta.

Los datos revelan, además, diferentes niveles de inserción internacional. El arroz exporta el equivalente al 98% de su producción, la soja el 93% y el limón el 92%.

El escenario sin retenciones: USD 25.800 millones adicionales

FADA incorporó al Monitor un ejercicio sobre el potencial productivo y exportador de la agroindustria ante una eventual eliminación de los derechos de exportación.

Según sus estimaciones, las cadenas agroindustriales podrían generar USD 25.800 millones adicionales en exportaciones y más de 500.000 puestos de trabajo.

El cálculo parte de la hipótesis de que una modificación de las condiciones económicas permitiría elevar la producción de granos desde un promedio de 126 millones de toneladas durante las últimas cinco campañas hasta 196,5 millones, es decir, unas 70,5 millones de toneladas adicionales.

Una parte de ese incremento podría exportarse directamente como granos y otra transformarse dentro del país antes de llegar a los mercados internacionales.

El monto adicional estimado por FADA tiene una dimensión significativa: resulta comparable con las proyecciones de generación de divisas asociadas a Vaca Muerta y otros desarrollos energéticos utilizadas por la Fundación.

“Argentina ya tiene productos que el mundo compra y cadenas que saben exportar. Si se generan mejores condiciones para producir e invertir, existe una oportunidad concreta de ampliar ese volumen y generar más divisas y empleo”, sostuvo Savarino.

Agro y energía, dos motores para ampliar la oferta de dólares

El nuevo mapa exportador comienza así a mostrar una transformación. La expansión de petróleo, gas y energía ofrece a la Argentina una segunda gran plataforma estructural para generar divisas, mientras la agroindustria conserva su peso predominante.

Para FADA, esa convivencia representa una oportunidad antes que una competencia entre sectores: permite reducir la dependencia de una única fuente de dólares y ampliar la capacidad para financiar importaciones de maquinaria, tecnología, bienes de capital e insumos productivos.

Sin embargo, el agro todavía explica el 57% de las exportaciones nacionales, una participación que evidencia su peso en el equilibrio externo argentino.

Dentro de ese mapa, la yerba mate aporta una particularidad. No compite con los grandes complejos pampeanos en volumen de dólares, pero ubica a una economía regional concentrada fundamentalmente en Misiones en el primer puesto del comercio mundial de su producto.

En un escenario interno atravesado por tensiones sobre precios y rentabilidad de la materia prima, la cadena conserva así uno de sus activos económicos más relevantes: Argentina sigue siendo el principal exportador mundial de yerba mate y Misiones continúa siendo el corazón productivo de ese liderazgo.

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Passalacqua crece tras el terremoto político y se encienden señales de alarma para Milei

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El escenario político empieza a parecerse demasiado a la previa de 2023. Los gobernadores vuelven a construir una fortaleza propia mientras el poder presidencial atraviesa un ciclo de desgaste. Y cuando ambas curvas se separan, el calendario electoral deja de ser una cuestión administrativa para convertirse en una herramienta política.

La encuesta de agosto de CB Global Data ofrece una señal particularmente relevante para Misiones. Hugo Passalacqua quedó tercero entre los 24 gobernadores del país, con 53,4% de imagen positiva, solamente detrás de Rolando Figueroa, de Neuquén, con 55,7%, y Osvaldo Jaldo, de Tucumán, con 55,1%.

Pero el dato no está solamente en la posición. Está en el movimiento. Passalacqua tenía 52,6% en julio y llegó a 53,4% en agosto, una mejora de 0,8 punto porcentual. La medición se realizó entre el 10 y el 14 de agosto, sobre 1.059 casos en Misiones.

Es decir, la encuesta alcanzó a registrar los primeros efectos del terremoto político que modificó el tablero del oficialismo misionero, con Passalacqua tomando distancia de Carlos Rovira y construyendo el Movimiento por lo que Viene.

La primera evidencia demoscópica disponible indica que el sacudón no erosionó al Gobernador. Al contrario: Passalacqua salió fortalecido.

La ruptura produjo incertidumbre hacia adentro de la política, pero no aparece -al menos en esta primera medición- trasladándose como incertidumbre hacia la sociedad. El Gobernador mejora su valoración y permanece en el podio nacional.

La segunda fotografía misionera aparece en Posadas. Leonardo “Lalo” Stelatto sigue siendo uno de los intendentes mejor valorados de la Argentina: ocupa el tercer lugar nacional con 56,4% de imagen positiva, detrás de Susana Laciar, de San Juan capital, con 57,1%, y Jorge Jofré, de Formosa, con 56,8%.

Sin embargo, la tendencia es inversa a la de Passalacqua. Stelatto venía de 58,5% en julio y cayó a 56,4% en agosto: 2,1 puntos menos en un mes. La encuesta municipal se realizó sobre 499 casos en Posadas.

Los dos dirigentes misioneros continúan, de todos modos, en un lugar excepcional: Passalacqua es tercero entre los gobernadores y Stelatto tercero entre los principales intendentes relevados por CB.

El regreso de los gobernadores

La fotografía nacional es todavía más sugestiva. El peor gobernador del ranking de CB es Gildo Insfrán, de Formosa, con 40,7% de imagen positiva. Lo anteceden Ricardo Quintela, con 42,6%, y Axel Kicillof, con 44,2%.

Mientras tanto, Javier Milei cayó en agosto al 35,1% de aprobación a nivel nacional, contra 36,8% en julio. Su imagen negativa escaló a 62,8%. En el ranking latinoamericano de CB Global Data quedó 15º entre 18 presidentes, apenas por encima de José Raúl Mulino, Bernardo Arévalo y Delcy Rodríguez.

La comparación entre encuestas no debe hacerse como si fueran una única muestra -los relevamientos tienen universos y fechas diferentes-, pero políticamente deja una señal difícil de ignorar: hasta el gobernador ubicado último en el ranking argentino tiene cinco puntos más de valoración positiva que Milei en la medición presidencial nacional de CB.

Es una situación que recuerda a 2022 y 2023. Cuando la marca del Gobierno nacional comienza a convertirse en una carga, los gobernadores buscan provincializar la discusión. Separan gestión provincial de administración nacional, enfatizan agendas territoriales y, cuando el sistema institucional se los permite, separan también las urnas.

Eso ocurrió masivamente en 2023: la gran mayoría de las provincias desacopló sus comicios locales de la elección presidencial.

Si esta brecha entre gobernadores y Presidente se sostiene, desdoblar las elecciones probablemente vuelva a convertirse en la regla de 2027 y no en la excepción.

La dificultad para Milei es adicional porque su fortaleza electoral de 2023 tuvo una característica particular: construyó una mayoría presidencial prácticamente sin poder territorial propio.

La Libertad Avanza llegó a la Casa Rosada sin gobernadores. Milei pudo nacionalizar completamente aquella elección porque encarnaba el voto contra el sistema político existente.

Cuatro años después, si busca la reelección, la ecuación será distinta. Será el Presidente en ejercicio frente a gobernadores que pueden exhibir gestión, territorio, estructura y -según las mediciones actuales- mejores niveles de valoración personal.

La comparación regional agrega presión. En marzo Milei todavía aparecía octavo en el ranking latinoamericano de CB, con 46,8% de imagen positiva. Ahora registra 35,1% y ocupa el puesto 15.

En agosto perdió otros 1,7 puntos porcentuales respecto de julio.

Misiones, un territorio difícil para Milei

En Misiones, donde Milei ganó sin pisar el territorio, esa dificultad venía apareciendo antes de agosto. La medición provincial de CB difundida en junio ubicaba a Milei con 36,2% de imagen positiva y 60,4% negativa en la provincia. Dentro del NEA, Corrientes registraba 38,5% de aprobación presidencial, Entre Ríos -incluido en aquella comparación regional ampliada- 37,6%, Chaco 33,1% y Formosa apenas 21,2%.

Passalacqua llega a agosto con 53,4% y tendencia ascendente, mientras la última medición provincial localizada de Milei mostraba un respaldo considerablemente menor.

Eso condiciona cualquier estrategia libertaria para 2027.

Misiones fue históricamente un distrito donde la política provincial logró diferenciar el voto local del nacional. El elector puede acompañar una opción para la Presidencia y otra completamente distinta para la Gobernación. Con una administración provincial que conserva niveles altos de aprobación, esa capacidad de desacople vuelve a adquirir valor.

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La industria no logra despegar: la mitad de las fábricas tiene pedidos por debajo de lo normal

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La industria argentina llega al tercer trimestre de 2026 atrapada en una combinación que explica buena parte de las dificultades para consolidar una recuperación: faltan pedidos, la demanda interna sigue siendo el principal límite para producir más y las empresas no anticipan una expansión significativa de la producción ni del empleo durante los próximos meses.

La Encuesta de Tendencia de Negocios de la Industria Manufacturera difundida este miércoles por el INDEC muestra que el Indicador de Confianza Empresarial (ICE) se ubicó en -17,2% en julio, todavía profundamente instalado en terreno negativo.

El dato representa una mejora frente al -19,6% registrado en mayo y al -17,8% de junio, pero permanece lejos de alcanzar terreno positivo. El gráfico de la página 3 permite observar además que la confianza industrial no registró un solo mes por encima de cero desde el inicio de la serie, en enero de 2025.

La explicación aparece en los propios componentes del indicador: las expectativas de producción arrojan un balance de -3,1%; la cartera de pedidos, un contundente -46,9%; y los stocks de productos terminados, +1,5%.
Es decir, las fábricas no parecen enfrentar principalmente un problema de capacidad para producir. El punto crítico está en conseguir quién compre esa producción.

La mayor cautela aparece cuando los industriales son consultados por sus trabajadores.

Para agosto-octubre, 78,8% espera mantener sin cambios su dotación, pero 17,1% anticipa una reducción y apenas 4,1% proyecta aumentarla.

En julio, 49,7% de las empresas industriales declaró que su nivel de pedidos se encontraba por debajo de lo normal. Otro 47,5% lo consideró normal y apenas 2,8% afirmó estar por encima.

El balance resultante es de -46,9%, con un indicador de difusión de apenas 26,5%.

La magnitud del desequilibrio resulta significativa: por cada empresa que informa pedidos superiores a lo habitual hay casi 18 que los ubican por debajo.

El balance de pedidos permanece en niveles cercanos a -50 puntos durante prácticamente todo 2026. No se trata, por lo tanto, de una caída circunstancial de julio, sino de una debilidad que se mantiene en el tiempo.

El cuadro exportador tampoco compensa la fragilidad doméstica. El 37,1% considera que sus exportaciones están por debajo de lo normal, frente al 57,3% que las ubica en niveles normales y sólo 5,6% por encima. El balance exportador resulta negativo en 31,5%.

El diagnóstico adquiere mayor claridad cuando el INDEC pregunta directamente qué impide producir más.

Para el 52,9% de los industriales, la demanda interna insuficiente es el principal factor que limita su capacidad de aumentar la producción. Tres meses antes había sido señalada por el 51,8%, por lo que el problema incluso ganó participación.

Muy lejos aparece en segundo lugar la competencia de productos importados, con 10,2%, aunque su incidencia disminuyó frente al 11% de tres meses atrás.

Después se ubican la incertidumbre económica, con 7,4%; la demanda externa insuficiente, 4,5%; los problemas financieros, 4,2%; la escasez de materias primas, insumos o componentes, 3,8%; y la falta de equipos adecuados, 2,5%.

Solamente 6,6% de las empresas asegura no tener ningún factor que limite su capacidad para producir más.

La industria enfrenta problemas financieros, competencia importada e incertidumbre. Pero ninguno tiene, individualmente, una magnitud comparable con el debilitamiento del mercado interno.

Hay otro dato con relevancia para el debate sobre la apertura comercial.

La competencia de productos importados es mencionada por 10,2% de las empresas como principal limitante para incrementar la producción. Es el segundo factor individual más señalado después de la demanda interna.

Sin embargo, la comparación trimestral obliga a introducir un matiz: hace tres meses esa respuesta alcanzaba al 11% de los industriales.

Por lo tanto, el informe no muestra una aceleración reciente de esa percepción. Sí confirma que los productos importados se instalaron entre las principales variables que los empresarios industriales consideran al explicar sus restricciones productivas.

La combinación entre demanda interna insuficiente y competencia importada concentra 63,1% de las respuestas.

Los inventarios agregan otra pieza al cuadro industrial. El 64,7% considera adecuado su nivel de productos terminados, mientras 18,4% afirma tener stocks por encima de lo adecuado y 16,9% por debajo. El balance es ligeramente positivo, en 1,5%.

Ese dato adquiere otra dimensión cuando se lo contrapone con la cartera de pedidos: mientras prácticamente la mitad de las industrias tiene pedidos inferiores a lo normal, existe una leve mayoría relativa de empresas con inventarios por encima antes que por debajo de lo adecuado.

No hay una señal generalizada de faltantes de producto terminado. La restricción está principalmente en la salida comercial.

La percepción general de los industriales sigue siendo negativa. Apenas 6,6% considera buena la situación empresarial actual, mientras 65,3% la califica como normal y 28,1% como mala.

El balance entre respuestas positivas y negativas alcanza así -21,6%. También permanece deteriorado el frente financiero.

El 23,6% considera mala la situación financiera de su compañía, contra sólo 9,8% que la califica como buena. Dos tercios -66,6%- responden que es normal. El balance financiero resulta negativo en 13,9%.

Más complicado aparece el acceso al crédito: 31,4% lo considera difícil y apenas 6,1% fácil. El restante 62,6% lo define como normal. El balance crediticio se hunde así hasta -25,3%.

El panorama hacia adelante ofrece pocas señales de un cambio de velocidad.

Consultados sobre lo que ocurrirá entre agosto y octubre, 70,9% de los industriales espera mantener sin modificaciones su volumen de producción.

Otro 16,1% prevé reducirlo y sólo 13% espera aumentarlo. El balance de expectativas productivas queda así en -3,1%.

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