Argentina vuelve a caer al “Top 10” de los países más complejos para hacer negocios
TMF Group, firma líder de servicios administrativos y de cumplimiento normativo, publicó la 13a. edición de su reporte anual Global Business Complexity Index (GBCI), el cual analiza 81 jurisdicciones que representan más del 90% de la economía mundial y evalúa el entorno operativo para empresas e inversionistas. En esta edición, Argentina ha ascendido al 9.º puesto del ranking, consolidando su posición como una de las jurisdicciones más complejas para la inversión extranjera directa. El resultado refleja un entorno caracterizado por cambios regulatorios frecuentes, cargas administrativas elevadas y una creciente exigencia en materia fiscal.
El reporte GBCI analiza 292 indicadores por jurisdicción, abarcando aspectos clave como contabilidad e impuestos, gestión legal de entidades y regulación laboral. Más allá del atractivo macroeconómico de cada país, el Índice mide el costo operativo de cumplir con marcos normativos que frenan el crecimiento tanto de las empresas locales como de los inversionistas internacionales.
El estudio resalta que países como Dinamarca, Hong Kong y los Países Bajos se encuentran entre las 10 jurisdicciones más fáciles para hacer negocios. En contraste, 6 de 18 países analizados en América Latina, se posicionan entre los 10 más complejos a nivel global: México, Brasil, Colombia, Bolivia, Argentina y Perú.
Las consecuencias de la volatilidad geopolítica
A lo anterior se suma la creciente inestabilidad geopolítica y económica que está dificultando los negocios transfronterizos. El proteccionismo, los aranceles y los cambios en la normativa están revirtiendo muchos de los avances logrados gracias a la globalización.
“La fragmentación política global y la dispersión económica están llevando a las empresas a incorporar más jurisdicciones en sus cadenas de suministro, lo que incrementa la complejidad de su gobernanza. Esta fragmentación también implica que deben enfrentarse a una mayor incertidumbre regulatoria”, afirma Mark Weil, CEO de TMF Group. Y agregó: “Los inversionistas buscan simplicidad, pero, sobre todo, certeza en las reglas bajo las cuales operan. Por ello, alentamos a los gobiernos a mejorar su posicionamiento actuando en ambos frentes, y a las empresas a simplificar sus operaciones para ser más eficientes y ágiles frente a marcos regulatorios complejos e inciertos”.
Ante este escenario, las compañías se están adaptando mediante la subcontratación (69%), la reducción de personal (59%), el cierre de oficinas o sucursales (55%) y la congelación de contrataciones (51%). Los cambios recurrentes han obligado a las organizaciones a ajustar continuamente sus esquemas.
El ascenso negativo argentino
El ascenso de Argentina del puesto 11 (en 2025) al 9 este año destaca la persistencia de barreras estructurales que las empresas internacionales encuentran al operar en el país. El entorno de negocios sigue siendo demandante, caracterizado por cambios regulatorios impredecibles y una carga administrativa que se prevé aumentará durante el próximo año.
Al respecto, Jorge Sodano, Country Head de Argentina, Chile, Paraguay y Uruguay de TMF Group, señaló: “El posicionamiento de Argentina en este ranking coincide con un momento de transformación profunda. Las reformas impulsadas por el gobierno —en materia de desregulación, apertura cambiaria y simplificación administrativa— están sentando las bases para un entorno de negocios mucho más predecible y competitivo. Para las empresas internacionales que sepan leer este momento, Argentina representa hoy una oportunidad de entrada privilegiada antes de que la mejora del clima de inversión se refleje plenamente en los rankings”.
Sin embargo, pese al posicionamiento en el ranking, el GBCI 2026 identifica factores que podrían cambiar la tendencia en el mediano plazo. Tras las elecciones legislativas de 2025, se percibe una voluntad política para flexibilizar ciertos requisitos regulatorios. Este cambio de postura, de materializarse junto con la caída de la inflación observada en 2024/25, podría reposicionar a la Argentina como un destino atractivo para nuevos capitales.
Sodano profundizó sobre este punto: “Argentina está viviendo un punto de inflexión. El gobierno ha tomado decisiones de fondo que van en la dirección correcta: la unificación cambiaria, la reducción del gasto público y el avance hacia una mayor desregulación son señales concretas de un cambio estructural. Esto, combinado con la disminución de los niveles de inflación, está generando condiciones que no veíamos hace años. Las empresas que ingresen o amplíen su presencia ahora estarán posicionadas para capturar el upside de una economía que está retomando el camino del crecimiento con reglas de juego más claras y estables”.
Digitalización y prácticas tradicionales: complejidad estructural
El informe señala que si bien la digitalización está simplificando procesos en gran parte del mundo, en mercados complejos como Argentina, la transición digital a menudo se superpone a requisitos antiguos (como la exigencia de presencia física o certificaciones manuales), creando, al menos temporalmente, una capa adicional de complejidad para las empresas.
En 2026, el 58% de las jurisdicciones del estudio exigen que al menos algunas empresas emitan facturas electrónicas, frente al 54% del año anterior y un aumento sustancial en comparación con el 38% de 2020.
El fortalecimiento de mecanismos como la contabilidad electrónica apunta hacia un modelo de mayor control y supervisión por parte de las autoridades, lo que incrementa las exigencias de cumplimiento para las empresas.
Tendencias globales
A nivel global, el GBCI 2026 subraya que la complejidad está siendo moldeada por la fragmentación de las reglas comerciales y el aumento de los costos de cumplimiento. En contraste con Argentina, las jurisdicciones clasificadas como las más sencillas para operar (como Dinamarca, Hong Kong y Países Bajos) se caracterizan por una infraestructura digital sólida y un entorno regulatorio previsible, concluye el informe.
