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El modelo misionero de adaptación climática llegó a una revista europea

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En 2024, un equipo de la Universitat Rovira i Virgili (Cataluña) llegó a Misiones para trabajar junto al área provincial de Cambio Climático con una consigna que va más allá del diagnóstico ambiental: construir, junto a los actores del territorio, un modelo práctico de adaptación a la nueva realidad climática. No se trató de una consultoría tradicional ni de un relevamiento técnico aislado. Fue un proceso de co-creación que acaba de ser publicado en la revista científica internacional Sustainability Science, posicionando a Misiones como caso de estudio en servicios climáticos y fortalecimiento de capacidades.

El punto de partida es contundente: el clima ya no puede ser tratado como contexto. Debe convertirse en variable estructural de planificación.

El estudio sostiene que la variabilidad y el cambio climático están alterando decisiones en sectores clave -energía, turismo, planificación urbana, gestión del agua- y que los llamados “servicios climáticos” solo adquieren valor real cuando se traducen en reglas operativas concretas. La información meteorológica, por sí sola, no transforma nada. Lo que transforma es su integración en procesos de decisión. Incluso recuerda que, a nivel global, ciertos índices climáticos ya forman parte de instrumentos financieros como derivados meteorológicos, una señal de que el mercado reconoce su peso económico.

Misiones ofrece un escenario particularmente significativo para este ejercicio. El noreste argentino registra un aumento en la frecuencia e intensidad de olas de calor, alteraciones en los patrones de precipitación y mayor riesgo de incendios forestales, producto de la combinación entre temperaturas extremas y sequías más recurrentes. Al mismo tiempo, la provincia conserva más de la mitad de la biodiversidad argentina y alberga el Bosque Atlántico, uno de los grandes reservorios ecológicos del planeta. Esa tensión entre riqueza natural, presión productiva y extremos climáticos crecientes convierte al territorio en un laboratorio ideal para ensayar adaptación aplicada.

La metodología del trabajo combinó los marcos de competencias de la Organización Meteorológica Mundial -gestión y control de calidad de datos, desarrollo de indicadores sectoriales y comunicación climática- con dinámicas participativas que permitieron a actores no meteorológicos definir variables críticas, establecer umbrales preliminares y diseñar indicadores propios. El proceso no prometió soluciones mágicas ni modelos cerrados. Produjo algo más estratégico: una cadena de decisión replicable. Necesidad territorial, variable climática, umbral definido, indicador construido y medida de adaptación asociada: cuatro realidades misioneras fueron analizadas bajo esta lógica.

En planificación urbana, los umbrales identificados son claros: lluvias superiores a 100 milímetros diarios, temperaturas por encima de 40 grados y vientos intensos mayores a 100 kilómetros por hora. Sobre esa base, el trabajo no se limita a señalar riesgos, sino que articula una hoja de ruta concreta. En el corto plazo, sistemas de recolección y aprovechamiento de agua de lluvia y programas de eficiencia energética para amortiguar picos térmicos. En el mediano plazo, la creación de refugios climáticos urbanos para proteger a poblaciones vulnerables durante olas de calor y la implementación de techos fríos (Misiones ya inició un proceso con una industria instalada en el Parque Industrial de Posadas) y superficies reflectivas que reduzcan el efecto de isla térmica. Y en el largo plazo, una transformación estructural: avanzar hacia una “ciudad verde”, con recuperación de arroyos a cielo abierto, infraestructura verde integrada y soluciones basadas en la naturaleza. La ciudad, en esta visión, deja de reaccionar al evento y comienza a diseñarse para convivir con él.

El turismo en los Saltos del Moconá ofrece otro ejemplo de cómo el clima se convierte en variable operativa. El análisis identificó que la actividad prospera con días sin lluvia y temperaturas moderadas -entre 12 y 30 grados- mientras que precipitaciones intensas, tormentas y temperaturas superiores a 35 grados afectan negativamente la experiencia y la seguridad. La recomendación es avanzar hacia una gestión turística basada en umbrales de confort y seguridad, con planificación estacional, reglas objetivas de apertura y restricción, logística flexible y comunicación preventiva estructurada. El pronóstico deja de ser información aislada y se transforma en criterio de administración cotidiana. “Entonces proponen: Planificación estacional y la gestión de visitantes con base en el clima para alinear las operaciones con los umbrales de confort y seguridad. Esta semana va a estar feo, no traigamos gente”, precisa el arquitecto Eduardo Saldivia, subsecretario de Cambio Climático.

En el sector hidroeléctrico, la precipitación en la Cuenca del Plata y la variabilidad del caudal aparecen como variables determinantes. Sequías prolongadas o crecidas abruptas alteran reglas de operación y planificación energética. La propuesta es fortalecer la gestión adaptativa mediante monitoreo permanente, reglas dinámicas de embalse y uso sistemático de proyecciones estacionales.

La energía solar, por su parte, exhibe la dualidad del nuevo escenario climático: mayor radiación implica oportunidad productiva, pero tormentas severas, granizo y ráfagas que pueden superar los 150 kilómetros por hora obligan a reforzar infraestructura y protocolos preventivos. La adaptación aquí combina aprovechamiento estratégico y resiliencia estructural.

Más allá de los sectores, el estudio deja una conclusión transversal: la adaptación climática no puede depender de reacciones eventuales ni de alertas aisladas. Debe institucionalizarse y convertirse en cultura de gestión.

Cuatro meses después del taller, algunos indicadores ya comenzaban a integrarse en planes locales, se recuperaban series históricas de datos y se incorporaban capas climáticas en herramientas estadísticas provinciales. El trabajo reconoce límites -indicadores aún en fase inicial, necesidad de mayor inclusión de actores sociales, ausencia de mandatos formales que obliguen a su uso sistemático-, pero el movimiento está en marcha.

Que una universidad europea publique este proceso en una revista científica internacional no es un detalle menor. Posiciona a Misiones como territorio capaz de producir conocimiento aplicado, no solo de recibir recomendaciones externas. La provincia no aparece aquí como víctima pasiva del cambio climático, sino como laboratorio activo de innovación adaptativa.

En un escenario donde el calor extremo deja de ser excepcional, las lluvias intensas superan registros históricos y la variabilidad hídrica redefine sectores productivos, la pregunta ya no es si el clima cambiará. La pregunta es quién decide prepararse. Misiones empezó a hacerlo.

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Influenza aviar: Argentina suspende exportaciones y revive el fantasma de los USD 160 millones perdidos

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Un nuevo foco de influenza aviar altamente patógena volvió a encender las alarmas en el comercio exterior argentino. El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) confirmó un brote en una granja comercial de Ranchos, provincia de Buenos Aires, lo que obligó a suspender temporalmente las exportaciones de productos aviares a los mercados que exigen el estatus sanitario de país libre de la enfermedad.

La medida impacta directamente en los principales destinos del sector: China y la Unión Europea. El antecedente inmediato es elocuente. En 2023, una suspensión similar entre febrero y agosto generó pérdidas estimadas en USD 160 millones y precipitó una profunda crisis en empresas del rubro, entre ellas Granja Tres Arroyos, el mayor procesador de pollos del país.

El resultado positivo de influenza aviar altamente patógena (IAAP) H5 activó el protocolo sanitario internacional: interdicción del establecimiento afectado, sacrificio sanitario, desinfección y notificación oficial a la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA). Para recuperar el estatus de país libre, deberán transcurrir al menos 28 días sin nuevos brotes en establecimientos comerciales.

Desde el Senasa aclararon que el consumo interno no está afectado, ya que la enfermedad no se transmite a las personas por el consumo de carne aviar ni de huevos.

Un sector bajo presión

El sector avícola atraviesa un escenario delicado. En 2023, el cierre del mercado chino implicó pérdidas por USD 160 millones y redujo el volumen exportado de Granja Tres Arroyos del 33% al 25%. Hoy, el sindicato de la carne advierte que, si la situación se prolonga, podrían registrarse más de 450 despidos durante marzo.

Fuentes del mercado impulsan avanzar hacia un esquema de regionalización sanitaria, que permita aislar comercialmente solo la zona afectada ante un brote puntual, en lugar de frenar las exportaciones de todo el país. Es un modelo aplicado por otras naciones para reducir el impacto sistémico.

Una secuencia que se repite

La crisis sanitaria comenzó en febrero de 2023 con los primeros casos en aves silvestres y luego en establecimientos comerciales. Tras múltiples brotes y meses de emergencia sanitaria, Argentina logró recuperar su estatus en agosto de 2023.

Durante 2024 no se registraron nuevos casos en granjas comerciales. Sin embargo, en 2025 reaparecieron focos en aves de traspatio en Chaco y luego en una granja de gallinas ponedoras en Buenos Aires, lo que volvió a activar suspensiones temporales.

Ahora, el nuevo episodio reabre un frente sensible para la balanza comercial agroindustrial en un contexto macroeconómico donde cada dólar exportado resulta estratégico.

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Ventas de supermercados en Misiones cayeron 6% en diciembre y cerraron el año con una baja del 3,8%

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En diciembre de 2025, las ventas en los grandes supermercados a nivel nacional fueron por $ 2,80 billones y registraron un incremento real del 0,5% interanual; mientras que en comparación con el mes previo, se retomó el sendero de crecimiento (+2,7% real). 

En Misiones, los resultados volvieron a ser negativos. Las ventas relevadas en las bocas de  expendio de los grandes supermercados de la provincia totalizaron $ 29.771 millones en  diciembre y en relación con igual mes del 2024 mostraron una caída del 6,0% real, la octava baja consecutiva. En este caso, fue la provincia  con el tercer mayor descenso del país (solo por encima de Corrientes y  Tucumán); a su vez, el retroceso también se observó en la comparación mensual  desestacionalizada, donde las ventas disminuyeron en 0,2% real (también la tercera más fuerte del país). 

Por grupos de artículos, y tal como ocurrió en noviembre, solo el rubro Alimentos preparados y Rotisería (+7,5%) exhibió subas en Misiones durante el mes de análisis. Por el contrario, se observaron bajas en los otros diez grupos de artículos que releva el organismo, con importantes brechas entre sí. 

Por un lado, Electrónicos (-0,2%), Carnes (-2,2%), Otros (-2,3%) y Almacén (-5,7%) cayeron por debajo del nivel general provincial; en el otro costado, Lácteos (-6,9%), Verduras y Frutas (-7,5%), Bebidas (-7,8%), Panadería (- 8,2%), Indumentaria (-10,2%) y Limpieza y perfumería (-12,2%) exhibieron bajas  superiores al total general provincial. Misiones cerró el 2025 con una caída acumulada de sus ventas del 3,8% contra 2024 (tercera más fuerte del país). Fue el peor año para este indicador en la provincia, ya que también muestra bajas contra todos los años desde 2017 (inicio de la serie).

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Industria: enero arrancó con rebote mensual, pero sigue la contracción interanual

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La industria argentina arrancó 2026 con una señal ambigua. Enero dejó una caída interanual del 3,6%, séptimo mes consecutivo en terreno negativo. Pero, al mismo tiempo, mostró una mejora del 2,1% respecto de diciembre en la medición desestacionalizada. ¿Piso técnico o simple oscilación dentro de una tendencia contractiva?

El Índice de Producción Industrial (IPI) de FIEL ofrece una fotografía que obliga a una lectura cuidadosa: hay señales de estabilización, pero todavía no de recuperación estructural.

Tres años en rojo

El balance de 2025 cerró con una caída del 0,8%. Es el tercer año consecutivo de retroceso industrial. Más aún: el nivel de actividad se ubica 12,9% por debajo del máximo alcanzado en 2011. No se trata de un tropiezo coyuntural, sino de una trayectoria descendente prolongada.

La industria atravesó en 2025 un año partido en dos. El primer semestre mostró un rebote acumulado de 2,6% interanual, favorecido por una base de comparación muy deprimida tras el shock macroeconómico de fines de 2023 y el desplome de comienzos de 2024. Pero en el segundo semestre el escenario cambió: turbulencias cambiarias, tensión financiera e incertidumbre preelectoral erosionaron la dinámica productiva. El año cerró con seis meses consecutivos de contracción.

La pregunta central no es si hubo rebote estadístico, sino si existe demanda genuina capaz de sostener un nuevo ciclo.

El mapa sectorial: luces aisladas, sombras extendidas

El desempeño por ramas industriales revela una estructura desequilibrada.

Entre los sectores que lograron crecer en 2025 se destacan minerales no metálicos (+6,5%), industrias metálicas básicas (+3,2%), refinación de petróleo (+3,2%) y alimentos y bebidas (+3%). Son actividades vinculadas a energía, construcción e insumos esenciales, con cierta inercia de demanda.

Pero el bloque contractivo fue más amplio y profundo. Químicos y plásticos cayó 9,9%; papel y celulosa 3,6%; automotriz 3,3%; metalmecánica 2,7%; cigarrillos 2,9%. No son bajas marginales: químicos y plásticos acumula cuatro años de retroceso; metalmecánica, tres; automotriz, dos.

Más que un ciclo homogéneo, la industria muestra fragmentación: sectores vinculados a exportaciones o consumo básico resisten; los dependientes del crédito, del mercado interno durable o de cadenas industriales complejas siguen bajo presión.

Bienes de capital arriba, consumo durable en caída libre

La lectura por tipo de bienes agrega otra capa de análisis.

Los bienes de capital crecieron 4,3% en 2025, impulsados principalmente por transporte pesado. Sin embargo, hacia fin de año comenzaron a mostrar señales de enfriamiento, especialmente en maquinaria agrícola y utilitarios.

El consumo no durable avanzó 2,3%, sostenido por alimentos. Pero el consumo durable cayó 6,1%, arrastrado por automóviles y bienes para el hogar. Es un dato clave: cuando los hogares postergan decisiones de compra de alto valor, la recuperación se vuelve más frágil.

Los bienes de uso intermedio retrocedieron 2,1% y acumulan cuatro años de caída, una señal de debilidad en las cadenas productivas.

La industria no sólo produce menos; produce con menor profundidad.

Enero: alimentos sostienen, automotriz perfora el piso

El arranque de 2026 mantiene esa lógica. Alimentos y bebidas crecieron 4,7% interanual en enero; refinación de petróleo subió 1,6%. Pero la automotriz se desplomó 30,3%. Metalmecánica cayó 12%; papel y celulosa 7,1%; químicos y plásticos 5,2%.

El dato más inquietante no es sólo la magnitud de algunas bajas, sino su extensión: el 65% de las actividades industriales mostraron contracción en el trimestre noviembre–enero. La caída está ampliamente difundida.

Además, el informe anticipa dos focos de tensión inmediata: el impacto del cierre de una de las principales fábricas de neumáticos —que afectará a químicos y plásticos— y nuevas paradas programadas en terminales automotrices durante febrero.

La mejora mensual desestacionalizada puede indicar que se dejó atrás el momento más crítico del segundo semestre de 2025. Pero todavía no hay evidencia de que la industria haya iniciado un sendero expansivo sostenido.

Señales para el tablero empresarial

Para las empresas, el escenario combina tres vectores:

  1. Estabilización macro relativa, con menor volatilidad mensual.
  2. Demanda interna aún débil, especialmente en bienes durables.
  3. Recuperación sectorial selectiva, concentrada en alimentos, energía y materiales básicos.

En términos estratégicos, 2026 podría convertirse en un año de transición. La industria parece haber encontrado un piso técnico, pero todavía no el impulso necesario para crecer de forma homogénea.

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AFoA participó del diálogo federal sobre la actualización de la ley de bosques

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La Asociación Forestal Argentina (AFoA) participó ayer de la reunión virtual organizada por el Consejo Federal de Medio Ambiente (COFEMA) para analizar las propuestas de modificación a la Ley 26.331 de Presupuestos Mínimos de Gestión Sostenible de los Bosques Nativos, impulsadas por el Consejo de Mayo.

La reunión se destacó por la amplia participación de autoridades provinciales y nacionales, especialistas técnicos y representantes de distintos sectores vinculados a la temática forestal, en un espacio de intercambio institucional orientado a enriquecer el análisis de la normativa vigente. El encuentro contó con una amplia convocatoria de 66 participantes, entre los que destacaron autoridades ambientales de las provincias y de Nación, además de 12 expositores de instituciones académicas, el INTA, organizaciones no gubernamentales y entidades del sector privado, incluyendo a la Sociedad Rural Argentina (SRA) y AFoA.

En este contexto, y en el año en que celebra sus 80 años de trayectoria institucional, AFoA reafirmó su compromiso histórico con una política forestal que combine conservación ambiental, desarrollo productivo y sostenibilidad económica.

Durante la jornada, la directora ejecutiva de AFoA, Claudia Peirano, expuso la posición institucional basada en un documento técnico que se adjunta. La intervención subrayó el nuevo escenario de acuerdos y requisitos internacionales que impactan sobre los bosques nativos, así como las oportunidades de acceso a financiamiento climático a partir de créditos de carbono y otros mecanismos de reconocimiento de servicios ambientales.

En su presentación, AFoA planteó la necesidad de avanzar desde un esquema centrado exclusivamente en restricciones hacia un modelo que promueva la valorización del bosque nativo como activo ambiental y económico, capaz de generar empleo, atraer inversiones y fortalecer la competitividad internacional del país.

Resumen de los puntos clave presentados por AFoA:

• Alineación internacional y competitividad:

Se advirtió que cualquier debilitamiento de la ley —como permitir desmontes en zonas rojas o amarillas— podría poner en riesgo acuerdos internacionales clave (Mercosur-UE, proceso de adhesión a la OCDE) y el acceso a mercados que exigen productos libres de deforestación para carne, soja y madera, como la regulación EUDR de la Unión Europea, cuya línea base son los bosques reconocidos al 31 de diciembre de 2020.

• Financiamiento climático y mercados de carbono:


AFoA destacó el desarrollo de proyectos de carbono en provincias como Misiones, Corrientes, Chaco y Jujuy, e invitó a las jurisdicciones a acompañar la sanción de una Ley Nacional de Mercados de Carbono y la incorporación de Argentina a los mecanismos del Artículo 6 del Acuerdo de París. Esto permitiría ampliar las oportunidades más allá del mercado voluntario y acceder a mercados internacionales con precios potencialmente más competitivos.

• Certificación y sostenibilidad:


Se instó a promover sellos de gestión sostenible de reconocimiento internacional para bosques nativos (FSC y PEFC), a través de esquemas regionales o de productores agrupados, con el objetivo de facilitar el acceso a mercados que exigen trazabilidad, fortalecer el cumplimiento de estándares internacionales y simplificar requisitos para proyectos de créditos de carbono y otros servicios ambientales.

• Equidad fiscal para el productor:


La entidad señaló que la actual carga tributaria sobre tierras con restricciones de uso resulta desproporcionada y puede generar incentivos económicos adversos. En ese sentido, propuso avanzar en esquemas de exención de impuestos inmobiliarios provinciales y otros tributos municipales y nacionales para las Categorías I y II, a fin de alinear los incentivos económicos con los objetivos de conservación.

• Seguridad jurídica y federalismo:


La presentación enfatizó que las restricciones ambientales deben armonizarse con la sostenibilidad económica y el respeto al derecho de propiedad. En este marco, se planteó que las zonas de máxima protección (Rojo/Amarillo) deben ser consensuadas con los titulares o contar con mecanismos adecuados de compensación.

AFoA reafirmó su disposición a trabajar junto al COFEMA y al Consejo de Mayo para que la eventual actualización normativa consolide un enfoque moderno, que permita proteger el patrimonio natural y, al mismo tiempo, impulsar el desarrollo sostenible de las regiones forestales de Argentina en línea con las nuevas exigencias del comercio y el financiamiento internacional.

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