Brasil, o dia da verdade

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Lula o Bolsonaro, Bolsonaro o Lula. Dos nombres con demasiado peso en Brasil, que  simbolizan a dos corrientes antagónicas a nivel proyecto político y mito de gobierno. Los brasileños definirán este domingo quién llevará las riendas de su país por los próximos cuatros años. 

Lula y Bolsonaro, en el ring político

Cuesta encontrar en la historia democrática de Brasil, una elección presidencial tan reñida y polarizada como la actual. Ambos candidatos representan al total del complejo de la población brasileña, con sus avances y retrocesos, y cargados de contradicciones. Lula y Bolsonaro son la expresión de una sociedad estratificada, en donde las explicaciones académicas del alcance de la ideología no logran explicar con total certeza este fenómeno. 

Ambos candidatos tienen una población con un voto asegurado. En el caso del actual presidente, es el empresariado cercano al establishment económico, los sectores militares y los evangélicos quienes lo ven como la mejor propuesta para continuar con su régimen en Brasil. 

En el otro lado del ring, Lula da Silva, quien se impuso en primera vuelta, pareciera tener sus certezas a la hora de enumerar a su electorado. Al ex presidente de Brasil lo sigue el pueblo trabajador que le dio su voto en anteriores ocasiones, los sectores progresistas de su país, parte de las corrientes feministas y pueblos originarios. 

Más allá de este breve mapeo a grandes rasgos, no todo es tan simple. Pareciera ser que las favelas son lugares en donde el Partido de los Trabajadores arrasaría, pero la primera vuelta demostró que no necesariamente hay una mayoría absoluta que se vuelque por Lula Da Silva en estos entramados urbanos populares. 

Hay tres hipótesis que pueden sostener esta postura, por un lado, es gente que nunca le brindó su voto y su apoyo a Lula y ve en la figura de Bolsonaro, un digno rival político. Por otra parte, las redes sociales juegan un papel fundamental, y es algo que el bolsonarismo sabe usar muy bien. Mensajes que circulan en Twitter y Telegram son fundamentales para el oficialismo, en el marco de consolidar su voto seguro y de intentar captar al indeciso. A eso, hay que sumarle una carta maestra jugada por Bolsonaro y sus allegados, la voz de los futbolistas. Es sabido que Brasil tiene una patria y cultura futbolera enorme, un país que básicamente, rige su día a día por lo que sucede en el verde césped. Y a poco tiempo de una nueva copa del mundo de fútbol, en Qatar 2022, el bolsonarismo expuso una jugada ganadora en el “minuto 90” de estas elecciones. Una serie de futbolistas muy reconocidos le dieron su apoyo público a Jair Bolsonaro, entre ellos, el más importante por popularidad actual, como así también por el fuerte mensaje en la bancada, fue Neymar Jr. El jugador del PSG y amigo de Messi, llamó a votar por el actual presidente, inclusive declarando que el primer gol que él haga en el mundial de Qatar 2022 se lo va a dedicar a Bolsonaro. Es lógica la inclinación de la balanza por Bolsonaro en esos sectores en donde el fútbol proliferó de tal manera que es un elemento fundamental para su construcción social y cultural. 

Del otro lado hubo un respaldo de peso. Nada menos que los Vengadores. La segunda vuelta del domingo y la necesidad de una “ayuda” del exterior fue el tema de un intercambio en las redes sociales entre un humorista brasileño votante de Luiz Inácio Lula Da Silva y parte del elenco de superestrellas de “Los Vengadores”, que instaron a ir a las urnas.

El hambre en Brasil no es ficción pero puede acabar. Escuchen a nuestros hermanos, voten el próximo domingo”, escribió en Twitter el actor Samuel L. Jackson, “Nick Fury” en el universo cinematográfico de Marvel.

Lo hizo para responder a un tuit del humorista local Fabio Porchat, quien había pedido “ayuda” a Los Vengadores para el duelo entre Jair Bolsonaro y Lula del domingo.

“Aquí los villanos son la bolsa de compras vacía, las armas llegando a las escuelas, la falta de medicinas en la farmacia… Esto realmente es trabajo para superhéroes. ¿Alguien me está escuchando?”, escribió Porchat, detractor de Bolsonaro, según la agencia de noticias AFP.

“Te estoy escuchando aquí”, respondió Jackson en portugués y, con el hashtag #NoTodosLosHéroesUsanCapa, llamó a sus colegas a entrar en la pelea.

El Hombre de Hierro, Thor, Hulk y Wong atendieron enseguida al llamado interactuando con personalidades que declararon su voto por Lula.

“Estamos contigo en esta misión”, respondió el australiano Chris Hemsworth en portugués a la celebridad brasileña Juliette. “Vengadores brasileños, este domingo todos ustedes son dignos de votar, algo más poderoso que cualquier martillo”, agregó el intérprete de Thor.

Robert Downey Jr., el Hombre de Hierro, también mensajeó en portugués en un cruce con Luciano Huck, personalidad de la TV brasileña: “Con acceso a una educación de calidad, todos los niños pueden inventar un mejor futuro. No espere por eso. Vote por eso”.

“¡Estamos unidos contra la opresión!”, escribió Benedict Wong, el actor británico que da vida al personaje también llamado Wong. “Nuestros magos están trabajando para proteger a todos los que se movilicen este domingo para decidir su futuro”, agregó en respuesta a la actriz brasileña Ana Hikari.

Y Mark Ruffalo aludió a su personaje en Marvel al remarcar: “La verdadera ciencia nos fortalece, como prueba Bruce Banner”, el científico que se transforma en Hulk.

Hay otro aliciente que también juega un papel protagónico y que es digno de analizar: los errores de las encuestas. Principalmente, porque dieron como ganador en primera ronda a Lula, que, si bien fue el candidato que más votos sacó, no logró congratularse y fue Bolsonaro quién llevó estas elecciones a un ballotage. Hay un votante fantasma que las encuestadoras, lógicamente, no pueden detectar, y ese es uno de los sectores a los que apunta Bolsonaro. 

Una elección continental 

El proceso eleccionario en Brasil para determinar quién será el próximo presidente, también modificará o reafirmará el mapa geopolítico y de alianzas de Sudamérica. Si bien, Brasil suele mantener un horizonte cuando se habla de política exterior, gobierne quien gobierne, cierto es que el bloque regional si puede sufrir modificaciones. La gestión de Bolsonaro ha sido hostil en términos discursivos y simbólicos con la República Argentina de Alberto Fernández, no así con el gobierno de Mauricio Macri. Ahora bien, si Bolsonaro logra su reelección, será el que encabece el bloque conservador de máximos mandatarios de América del Sur. Uno de sus aliados principales será Uruguay, bajo el mandato de Luis Lacalle Pou y habrá que pensar en cierta cercanía estratégica con Mario Abdo Benítez en Paraguay, entendiendo que el país guaraní vivirá elecciones presidenciales el año próximo, y en términos de economía regional, tomando a Misiones como un enclave entre ambos países, este futuro eleccionario y presidencial será clave para reconfigurar la economía de frontera. Otro aliado del bolsonarismo en la región sudamericana será el convulsionado Ecuador de Guillermo Lasso. 

El panorama es otro cuando uno visualiza una posible victoria progresista de Lula da Silva generará un bloque subcontinental abrumadoramente alejado de las esquirlas de la derecha. Por la magnitud que simboliza un gigante económico como Brasil, será Lula da Silva quien encabece la diplomacia y el dinamismo económico de Sudamérica. Aliados como Alberto Fernández, Gabriel Boric, Luis Arce, Pedro Castillo y Nicolás Maduro serán claves para intentar consolidar un “Socialismo del Siglo XXI 2.0”. Más allá de esto, Lula ya advirtió que el contexto actual no es ni por asomo parecido al que le tocó afrontar en sus dos presidencias previas, que dejó un crecimiento inconmensurable en Brasil, llevándolo a ser la 6ta potencia del mundo. 

Mientras Brasil decide, grandes potencias y bloques mirarán con cercanía los resultados preliminares y comenzarán a mover sus piezas para generar lazos convenientes, de un lado y del otro. Estados Unidos y la Unión Europea, por un lado, y el BRICS, encabezado por Rusia y China del otro. Sudamérica es una pieza clave para generar zonas de influencia en la actualidad, comprendieron la deficiencia económica y energética que se plantea en el viejo continente. Lula y Bolsonaro saben esto, por ende, esta elección brasileña, indudablemente, repercutirá en todo el mundo. 

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