El Buenos Aires Challenger cerró su 11ª edición con un campeón argentino y figuras del deporte y el espectáculo
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El YPF Buenos Aires Challenger presentado por La Roche-Posay cerró su undécima edición con un nuevo campeón argentino y una convocatoria que excedió al público habitual del tenis. Durante ocho días, el Racket Club de Palermo recibió a jugadores del circuito internacional y a figuras del deporte, los medios y el espectáculo que se acercaron a presenciar los partidos.
El torneo, organizado por Torneos, se disputó entre el 20 y el 27 de septiembre y combinó la competencia oficial del circuito ATP con una propuesta vinculada a la gastronomía y el entretenimiento. Esa combinación amplió el perfil de los asistentes y convirtió al certamen en un punto de encuentro para distintas figuras vinculadas al deporte y la cultura popular.
Entre los visitantes estuvieron futbolistas y exfutbolistas como Marcos Rojo, actualmente defensor de Racing; Éver Banega, jugador de Defensa y Justicia; Leo Balerdi, defensor de la Roma y de la Selección argentina; Vicente Taborda, mediocampista del Panathinaikos; Víctor Cuesta y Franco Zapiola, ambos de Platense.
La convocatoria también incluyó a referentes del tenis argentino. Pasaron por el Racket Club Francisco Cerúndolo, actual 22° del ranking ATP; Diego Schwartzman, ex número ocho del mundo; Guido Pella, Javier Frana, capitán del equipo argentino de Copa Davis, y el extenista Luis Lobo.
El espectáculo y los medios tuvieron su propio espacio dentro de la agenda del torneo. Emilia Attias, Mauro Szeta y Juan Marconi participaron como invitados, mientras que los creadores de contenido Davo Xeneize, Mernuel y Benito SDR también estuvieron presentes durante la competencia.

Barrena, el nuevo campeón argentino
El cierre deportivo dejó además un dato relevante para el tenis nacional. Álex Barrena, ubicado en el puesto 240 del ranking ATP, se consagró campeón del YPF Buenos Aires Challenger tras vencer a Facundo Mena, 220° del mundo, por 6-4 y 6-0.
Barrena se incorporó así a la nómina de campeones del certamen y sumó un nuevo título argentino a una competencia que forma parte del calendario internacional de desarrollo de jugadores profesionales.
El resultado también expone una de las funciones centrales de los torneos Challenger: ofrecer competencia oficial y puntos para tenistas que buscan avanzar en el circuito profesional. Para los jugadores locales, disputar una instancia de estas características en Buenos Aires agrega además la posibilidad de competir ante su público y acceder a una plataforma internacional sin salir del país.
La undécima edición dejó, de ese modo, dos dimensiones complementarias. Por un lado, la competencia deportiva y la aparición de un nuevo campeón argentino. Por otro, una convocatoria que buscó integrar al tenis con el entretenimiento y acercar el torneo a un público más amplio.

