Calentamiento global en agenda: ¿los vehículos eléctricos son una opción para la movilidad?

Antes del COVID-19 y la guerra en Europa del Este, la reducción del calentamiento global era una prioridad.

Luego de una desaceleración en 2020 debido al COVID-19, las emisiones de CO2 (dióxido de carbono) de la combustión de energía y los procesos industriales aumentaron en 2021 y en la primera mitad de 2022 registra nuevos máximos históricos. Se espera que durante los próximos años el ritmo disminuya con la incorporación de nuevas tecnologías, pero… ¿será suficiente para lograr la reducción del calentamiento global?

Las emisiones de dióxido de carbono (CO2) han aumentado exponencialmente durante las últimas décadas, con drásticas consecuencias en todo el mundo, tal como el aumento de la temperatura. Un informe reciente de la ONU ha indicado que ~75% de las emisiones globales se abordan con objetivos de 0 emisiones neta s pero en la práctica esto no se cumple.

La producción, comercialización y utilización de vehículos eléctricos (EV) e híbridos enchufables (PHEV) es la principal respuesta para afrontar las emisiones de la industria del transporte, que representa ~16% de los gases de ‘efecto invernadero’. En el camino hacia una transición energética global, la industria está creciendo a pasos firmes, pero aún queda un largo camino por recorrer antes de que se convierta en el principal vehículo de uso.

A diferencia de los vehículos de combustión, un vehículo eléctrico es un automóvil propulsado por uno o más motores eléctricos. En ellos la energía es almacenada en sistemas recargables, que luego consumen durante su desplazamiento la energía almacenada.

Por su parte, los automóviles híbridos combinan un motor eléctrico con un motor a gasolina para mover el auto.

Tipos de autos híbridos

  • Híbrido en paralelo: el motor eléctrico y el motor de gasolina forman parte de una transmisión común que combina las dos fuentes de energía.
  • Híbrido en serie: el motor eléctrico proporciona todo el empuje y nunca hay una conexión física mecánica entre el motor y las ruedas.
  • Híbrido enchufable: mejora el concepto del híbrido convencional con una batería mucho más grande que, al igual que la de un automóvil eléctrico, debe recargarse completamente con una fuente de electricidad externa, desde tu casa, oficina o estación de carga. Funciona con electricidad la mayor parte del tiempo, y si agotas la autonomía totalmente eléctrica, el automóvil vuelve a ser un híbrido en paralelo convencional.
  • Híbrido suave: usan un motor eléctrico junto con un motor de combustión, pero las dos fuentes de energía no se pueden usar independientemente una de la otra.

En la actualidad, los EV y PHEV solo representan el 8,3% de las ventas mundiales, con China, Europa y EE. UU. (representando +90% de los EV vendidos), mientras que la participación en el resto de los países es insignificantica. A pesar de esto, año tras año comienza a revertirse la tendencia y empieza a ganar share de mercado. Se estima que los EV y PHEV totalizarán el 30% de las ventas mundiales para 2030, aunque surgen algunas dudas al respecto de su implementación.

Dificultades

Los principales desafíos que impiden la adopción masiva de vehículos eléctricos en los mercados desarrollados se relacionan con

  • la performance,
  • la autonomía y
  • la seguridad,

Mientras que la falta de infraestructura es el principal problema en los países sub-desarrollados.

Los EV producen ~65% menos de emisiones que los vehículos a combustión, por lo que no hay duda de que conducir uno de estos automóviles contamina menos.

Sin embargo, el ciclo de vida de una batería no comienza cuando compramos el vehículo, sino durante la etapa de producción. Dependiendo del país, considerando la etapa inicial de fabricación se emite entre un 30% y 40% más de emisiones, principalmente por la producción de baterías.

Dado que los vehículos eléctricos solo han estado en circulación durante unos pocos años, la duración de una batería aún es una incógnita.

EDF, proveedor de electricidad del Reino Unido, estima que durarán entre 10 y 20 años.

En la práctica, se considera que los vehículos que funcionan con combustible son mucho más eficientes porque tienen en promedio una autonomía de ~500 km, pero ya existen EV que superan esta distancia tal como el nuevo Tesla modelo S.

Dado que la mayoría de los usuarios de automóviles viajan ~50 km por día, la infraestructura de carga no deb ería ser una de las principales preocupaciones.

Sin embargo, los usuarios lo consideran la principal barrera de entrada.

En Europa, se espera que la carga en el hogar pase del 75% actual a tan solo el 40% para 2030, a medida que los vehículos eléctricos lleguen a la clase de bajos ingresos sin acceso a la red. Aunque será difícil desarrollar otros mercados con niveles de ingresos más bajos y distancias de viaje más largas sin una inversión previa en infraestructura de carga.

Los límites

La mayoría de las empresas de petróleo y gas han anunciado planes que apuntan a la transición energética.

BP tiene como objetivo

  1. convertirse en una empresa de 0 emisiones netas para 2050,
  2. aumentar su inversión en bajas emisiones de carbono,
  3. reducir la producción de petróleo y gas en un 40% y
  4. proporcionar 100.000 puntos de carga.

Chevron, Shell, Total y Equinor han anunciado planes de acción similares.

Los fabricantes de vehículos también han realizado una transformación interna y la mayoría ya están en proceso de fabricar vehículos híbridos y eléctricos.

Por ejemplo, General Motors planea eliminar los vehículos convencionales para 2035, antes de convertirse en carbono neutral en 2040.

Mercedes Benz no lanzará ningún vehículo a gasolina después de 2025, mientras que su plan ta mbién se centrará en la fabricación de baterías, el rendimiento del motor, la infraestructura de carga y la neutralidad de toda su cadena de suministro.

Otras marcas como Toyota y BMW, han incurrido en proyectos similares para estar a la vanguardia cuando el mercado vire a los EV.

El consenso entre los fabricantes es que se requiere de la ayuda gubernamental para la adopción masiva de estos vehículos y de un esfuerzo combinado de los países desarrollados, con financiamiento y apoyo para los países de menores ingresos.

Las 3 principales herramientas que podrían utilizar son:

  • regulación
  • excepciones fiscales
  • infraestructura pública.

Los gobiernos de China, Europa y EE.UU. han limitado el desarrollo de la industria de los vehículos convencionales y han fomentado la transición a los vehículos eléctricos.

  • China, por ejemplo, en 2019, los fabricantes debían importar o produc ir al menos el 10% de los vehículos eléctricos, en 2020 la cifra aumentó al 12%. A su vez, el gobierno implementó una red de carga que comprende el 40% de la capacidad instalada del país.
  • Europa, con el objetivo de reducir al menos un 55% las emisiones para 2030, ofrece incentivos para la compra de estos vehículos.
  • En el Reino Unido, se ofrece un incentivo de 1.500 libras esterlinas para vehículos de bajas emisiones, y se ha instalado +28.000 cargadores.
  • En EE.UU., California exige a los fabricantes que produzcan al menos el 22% de los vehículos eléctricos para 2025, lo que establece un objetivo ambicioso a mediano plazo.

Según un artículo reciente del Financial Times, los EV representaron el 60% de la demanda mundial de litio, un nivel que podría llegar hasta el 85% para 2025. La escalada de los precios son una preocupación mundial, pero también lo son los desechos que generan estas baterías ya que su impacto en las emisiones podría ser catastrófico.

Con la propagación del COVID-19, las emisiones de gases de efecto invernadero se redujeron en un 6%, lo que aún está por debajo del 7,6% necesario para alcanzar el objetivo del COP26 del 1,5 °C.

Litio, sinónimo de vehículos eléctricos.

La Conferencia de las Naciones Unidas, celebró la COP26 en Glasgow y adoptó nuevas medidas que complementan las previstas en el Acuerdo de París, Se reafirmó el objetivo de mantener el calentamiento global por debajo de 1,5 °C, se volvió a reconocer la necesidad imperativa de reducir la emisión de gases de efecto invernadero en un 45% para 2030 y alcanzar el objetivo de net zero para 2050. Por otro lado, al menos treinta países y once fabricantes de automóviles acordaron realizar una transición a vehículos con cero emisiones para 2040, comprometiéndose a eliminar gradualmente automóviles con combustión fósil.

Los vehículos eléctricos son una de las soluciones más innovadoras e impactantes a corto y mediano plazo para transitar hacia una movilidad más limpia en todo el mundo, pero primero habrá que ver como se soluciona los desechos de las baterías.

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