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Palabras, un desafío al discurso

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El Presidente Mauricio Macri reclamó precisión:

“Cada vez tenemos que ser más precisos. Porque bastardeamos algo fundamental que es la palabra…”. Vamos entonces con el análisis de la precisión de las palabras, porque ahí radican interesantes desafíos para el Gobierno nacional.

Por ahora… discurso Está en danza la idea de un “país normal”. Pero ¿quién pudiera definir la normalidad? Es polisémica, cada quien la entiende como quiere. Eso no es un mito de gobierno. Este habla de un rumbo, de políticas públicas consolidadas que, identificables, son apropiadas por la ciudadanía y se perciben y adquieren forma de relato. El país normal no es fácilmente identificable. Todavía las posiciones políticas de la mayoría de argentinos son más explicables desde sus posturas ideológicas que desde el análisis concienzudo de las políticas públicas actuales. Casi como una prórroga del último resultado del balotaje, aunque con una novedad: la mayoría de la oposición no defiende con el mismo énfasis el pasado, tanto como la mayoría del votante oficialista no defiende con total convicción el presente.

En cambio sí hay discurso. Son vigas de una construcción que empieza a armarse sin que estén los planos aprobados, pero van formando una estructura más o menos sólida. Y ese edificio en construcción se va llenando de materiales que dan pistas de lo que se viene. Mucho del set lingüístico de Cambiemos transita sobre un sendero discursivo de expectativas de optimización personal, enumerando negativos a los que hay que vencer. “Somos distintos”, “se puede”, “decir la verdad”, “pesada herencia”, “no es tiempo de ideologías”, “escuchar a la gente”, “pobreza cero”, “trabajar por la unidad de los argentinos”. Mensajes esperanzadores, de superación individual, motivantes, pero sin precisión.

No sólo de eufemismos se vive. Un eufemismo es un tridente: suaviza ideas, silencia un término y oculta un concepto. Muchos tienen un uso incómodo: “reacomodamiento de precios”, “sinceramiento de tarifas”, “reducción de costos”, “amnistía fiscal”.

Otros son más elaborados y expanden su significado político: “normalización” (para argumentar el rumbo económico), “coordinación” (para que el equipo no tenga fisuras).

Los eufemismos son expresiones decorosas frente a decisiones políticas que pudieran presentarse cuestionables, así es que relativizan consecuencias no deseadas. Pero no tienen futuro. Son precisos (y prácticos) en su objetivo corto. Son medios, nunca fines.

Exaltación de la celebración futura. Aparecen pujas en la agenda. Mientras algunos se enfocan en la recesión económica (la oposición), el oficialismo se aferra a cuanto dato pudiese representar una noticia positiva. Pero el presidente, como primer comunicador, posa su eje discursivo en el futuro. Ha cambiado la “revolución de la alegría” por “una verdadera revolución del trabajo” (así lo anunció tras el Plan de Explotación del yacimiento Vaca Muerta). Reafirma discursivamente lo mismo que durante el primer semestre del 2016: “Esta apertura traerá un enorme proceso de inversión en el país, como no se veía en décadas”, al finalizar la Cumbre de Seguridad Nuclear.

Y más. No habrá obra pública, habrá “explosión” de obra pública.

El potente “decir la verdad” suele verse menoscabado cada vez más por una secuencia amesetada que ya lleva buen rato (y que pareciera servirle al oficialismo): un presente de gestión discreto en noticias positivas, una agenda generosa en noticias judiciales del pasado y un discurso ampuloso en resultados futuros. Esa trayectoria es vistosa. Espectacular a veces. Pero no es precisa.

Lo privado modela a lo público. ¿Lo modela?

4 dogmas pretéritos sostienen que lo privado es mejor que lo público. Adrian Wooldridge nos lo recuerda en la sección “Schumpeter” en The Economist. Que en los negocios hay más competitividad, justo lo que se necesita en un mundo hiper competitivo. Y nos hace ver que las concentraciones oligopólicas son predominantes. Que en lo privado hay más emprendedurismo, aunque lo cierto es que desde los ´70, el ratio de creación de empresas va en baja y actualmente más empresas mueren que las que nacen. Que en los negocios se va más rápido. Cuando muchas empresas desperdician meses o años para chequear decisiones o lanzamientos que empalidecerían a los tiempos gubernamentales. Y un cuarto punto es que la globalización es inevitable e irreversible. Sí, en un mundo donde la mayoría de los cambios políticos de impacto internacional viran hacia el nacionalismo y proteccionismo.

A ello agreguemos un detalle: la Comisión de Gobernanza Pública de la OCDE advirtió que el objetivo fundamental de la función pública es el gobierno, no la gestión. Y aclara que hay que prestar especial atención a valores fundamentales como la justicia, la equidad y la cohesión social. Y no deja de señalar que las consideraciones administrativas son también importantes pero secundarias. Vale decir, las preconcepciones del sector privado no aplican literalmente al sector público.

Por todo ello, no se trata pues del mejor equipo. Se trata de cómo piensa el equipo frente a lo público. Y no siempre es preciso ese pensamiento en un gobierno de tipo “managerialista” que, como afirma Alejandro Estévez”, lleva a la política a una “correcta” administración de las cosas, concibiendo al conflicto político como artificial, sustituible por un gerenciamiento técnico.

Las palabras de un gobernante son una mirada del mundo a través de un determinado constructo lingüístico que modelan una idea de país. “El estilo es el hombre” acuñó el naturalista Buffon. Un hombre y su equipo están modelando un nuevo país que empieza a aflorar, todavía impreciso desde sus palabras, si es que estas representan el futuro nacional.

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¿Qué nos pasa como suciedad? Digo, sociedad…

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No es extraño ver en las entidades públicas y privadas de la provincia, a ancianos haciendo largas colas, que muy frecuentemente superan la media hora de espera. Mientras tanto, las autoridades del lugar, el custodio (autoproclamado autoridad) y los empleados siguen su rutina como si nada. Las personas que también esperan para consumir, retirar dinero, pagar o hacer el trámite en cuestión, se mantienen ensimismadas, de ser posible con el celular en la mano.

Nadie ve que al fondo, callado, encorvado y taciturno, un abuelo espera al igual que todos, pero con las fuerzas por el piso, ya que, como dice el tango, las nieves del tiempo platearon su sien.

Y cuando excepcionalmente alguien intenta evitar que esas personas padezcan la larga espera, frecuentemente debe discutir con el policía de turno porque, por ejemplo, “no hay caja especial”, o simplemente porque nos les gusta que “atenten contra su autoridad”.

Elie Wiesel, escritor judío que sobrevivió a los campos de concentración nazis, reconocido con el Premio Nobel de la Paz en el año 1986, sostenía que lo contrario del amor no es el odio, sino la indiferencia. ¡Y cuánta razón tenía!

Los miembros de esta sociedad (“líquida” diría el recientemente fallecido Zygmunt Bauman, “putrefacta” diríamos algunos en un momento de enojo), no miran hacia el costado. Mientras no nos molesten, incluso mientras no nos toquen el bolsillo, no pasa nada. Padecemos una apatía lacerante.

¿Hace falta que una autoridad nos dé la orden para que ayudemos al prójimo? Acaso si fuera nuestra abuela la que espera cansada, ¿No quisiéramos que la traten con cordialidad? Tenemos que ser nosotros el cambio que queremos en el mundo.

No hace falta que el Estado me diga lo que tengo que hacer todo el tiempo. Con una buena educación de base, alcanza y sobra para que seamos mejores personas y, consecuentemente, mejores ciudadanos. Sin embargo, hay quienes pueden no pensar igual. Y eso no está mal. Para ellos está la ley.

La ley provincial XIX – N° 57, vigente en la Provincia Misiones desde el año 2013, prevé que los establecimientos y organismos, públicos o privados, que brindan atención al público a través de cualquier forma o modalidad, deben garantizar la atención prioritaria a: a) mujeres embarazadas, b) personas discapacitadas, c) enfermos oncológicos, d) adultos mayores de sesenta (60) años y e) personas que tienen a su cuidado niños de hasta tres (3) años de edad.

Los establecimientos están obligados –por ley– a atenderlas de forma prioritaria, es decir, de inmediato, evitando cualquier tipo de demora, sin otro requisito que demuestren su edad (DNI) o certificado médico o de discapacidad, según corresponda. E incluso este paso debe ser obviado cuando la pertenencia al grupo es evidente.

Los establecimientos deberían contar con una ventanilla o sector especial, cuya ausencia no evita, en absoluto, el cumplimiento de esta norma, debiendo hacerlos pasar al primer lugar que se hallare disponible.

La norma también prevé, en consonancia con leyes de orden nacional, que los establecimientos deben gestionar los medios necesarios para asegurarles una rápida y eficiente atención. Esto implica capacitar al personal, mejorar los canales de comunicación e incluso reestructuraciones edilicias.

Conclusión: tengamos empatía, pongámonos en lugar de las personas que, por distintos motivos, no están en condiciones de esperar al igual que nosotros. Seamos solidarios! Pero si la empatía y la solidaridad brillan por su ausencia, si los organismos a los que concurrimos no se adaptan a los tiempos que corren, recurramos a la autoridad y exijamos el cumplimiento de la norma.

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La seguridad bien entendida

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[show_avatar email=12 align=left show_name=true show_email=true]                La seguridad es el estado social y económico estable, donde la comunidad  en su conjunto se favorece del universo de derechos y garantías contemplados en la Constitución Nacional, dentro de un marco institucional capaz de sostener y asegurar esos derechos.

                Ahora bien, en un sentido específico e individual, la seguridad se vincula a ese sentimiento de libertad por no estar expuesto a hechos de violencia física.

                La sociedad en general está persuadida de que el concepto de seguridad se circunscribe sólo a la seguridad física o individual.

                  Sería precario e ingenuo un diagnostico referido a la seguridad, si sólo circunscribimos la problemática al ámbito personal, sea física o de bienes (colectivos o individuales), y adjudicamos a ello la falta de severidad en el accionar policial y/o judicial.

                La exclusión del sistema, la discriminación –inconsciente o no- del acceso a derechos fundamentales, son factores que condicionan una reducción de la seguridad que, al mismo tiempo, genera un sentimiento de inseguridad en la opinión pública que bebe de ella.

                Es así que una mirada acertada contempla la política de contención, prevención y de seguridad con una visión mucho más amplia que la restrictiva “lucha contra…”. Insisto, la seguridad pública implica el goce y ejercicio de los derechos, libertades y garantías de todos los ciudadanos.

                A propósito, la seguridad ciudadana es sólo un aspecto dentro de la seguridad pública general, que se edifica sobre un andamiaje pluricausal y complejo. Sólo tendremos “seguridad” si la proa del buque se dirige hacia una sociedad más justa y equitativa. Es por ello que sostengo que la seguridad física está ligada íntimamente a la seguridad general.

                Entonces, la seguridad contempla tres tareas y conceptos: la contención, la prevención y la represión. Para las dos primeras acciones es indispensable la participación de toda la comunidad, mientras que la tercera es responsabilidad absoluta del Estado.

 

                El combate al narcotráfico como política de seguridad

                Corría mayo de 2015, en el Centro de Convenciones de la ciudad de Posadas, el ahora gobernador Hugo Passalacqua lanzaba su candidatura. Sobre el final de su discurso decía que en su gobierno se combatiría la droga y el narcotráfico, como parte de una política de seguridad.

                El 10 de diciembre de ese mismo año asumía Passalacqua, y creaba por decreto el Ministerio de Deportes, diseñando y ejecutando de este modo, una política clara de contención en términos de seguridad.

                Dicha cartera fue instituida, entre otras funciones, con la idea de poner énfasis en una actividad que se liga a grupos de riesgos, generando espacios con capital humano abocado a las tareas de contención a través del deporte.

                Por otra parte, con la firme convicción que la política de seguridad no se delega, el Poder Ejecutivo instruyó a la Policía de la Provincia a combatir fuertemente el microtráfico de drogas y el narcotráfico en general.

                Como es de público conocimiento, la Provincia de Misiones adhirió de inmediato al Decreto 228/16 (PEN) de Emergencia de Seguridad Pública, entendiendo que ambas jurisdicciones debemos trabajar mancomunada y coordinadamente contra los delitos que allí se mencionan.

                Existe, por lo tanto, en ambos niveles de jurisdicción una clara voluntad política de ofrecer una contundente resistencia contra el narcotráfico.

                 Se sabe que las fronteras de nuestra provincia en un 90% son internacionales; compartiendo 750 kilómetros con Brasil y 350 con Paraguay, mientras que el 10 por ciento restante (110 kilómetros) limita con la provincia de Corrientes.

                En consecuencia, Misiones se introduce como una cuña geográfica y política en la zona de la Triple Frontera, con todo lo que ello significa, no sólo para la seguridad, sino también para la defensa nacional.

                Es así que dentro del marco de la política de seguridad implementada por el Gobierno de Misiones y la Nación en la lucha contra el narcotráfico, durante el 2016 la Policía de la Provincia ha secuestrado en diferentes procedimientos la histórica cantidad de 15.267 kilos de marihuana, lo que representa un 1.480 por ciento más de lo secuestrado durante 2015, en el que se incautó 1.027 kilos y 60 por ciento más del total de lo decomisado en los últimos 10 años.

                En el preámbulo de “Argentina sin Narcotráfico”, claramente se expone la necesidad de coordinación por parte de la Nación para poner a todas las jurisdicciones a trabajar bajo un mismo objetivo.

                Es por eso que permanentemente destaco el “Operativo Combinado Abierto Misiones”; que significa un claro avance, en lo que refiere al concreto diseño de una política criminal Federal. Por tal motivo, debo resaltar la valiosa y fructífera tarea del O.C.A.M, y espero en lo personal que se continúe afianzando y consolidando en el trabajo coordinado y articulado entre las distintas fuerzas que lo integran. 

                Todos debemos asumir el compromiso de avanzar en políticas públicas que no distingan banderas políticas e incluya a todos a luchar contra el flagelo de la droga.

                Debemos elaborar estrategias de trabajo a fin de fortalecer la coordinación interjurisdiccional, con el claro objetivo de garantizar la efectividad de las mismas.

                En este sentido, es importante ahondar más en el esfuerzo mancomunado y de cooperación fluida entre Nación y Provincia -como nunca se ha visto- a fin de una actuación coordinada y eficaz contra el delito, fundamentalmente, el narcotráfico.

                Es esencial llevar al llano la interoperatibilidad de los sistemas aplicados de seguridad ciudadana, e intentar un sistema único contra un enemigo en común.

                Se debe buscar, combinar y coordinar los recursos (materiales y humanos) que se aboquen a la lucha contra el narcotráfico, de manera tal que logremos un uso más eficiente y eficaz de estos capitales, ya que de esta forma conseguiremos una labor racional y económica en las faenas.

                Debido a que el fenómeno de la criminalidad es pluricausal, la creación de lazos de solidaridad y comunicación entre los distintos países también resulta ser más que importante.

                 El alcance del actual problema de los narcotraficantes va más allá de la represión y de las cuestiones de salud que acarrea, pues es una amenaza para el orden económico y social en el mundo entero y no tiene fronteras.

                El narcotráfico es una industria ilegal mundial que consiste en el cultivo, elaboración, distribución y venta de drogas ilegales, donde también se incluyen aquellas denominadas sintéticas. Es verdad que el tema de la droga es un problema social que nos afecta a todos. Entonces, está claro que el problema no es de alguno o de unos, sino de todos.

                Por ello, no debemos ejecutar acciones que sólo satisfagan a la opinión pública, debemos establecer esquemas de solución perdurables en el tiempo.

                Es vital que en un modelo de políticas públicas de seguridad se privilegie la participación comunitaria de manera activa, y en todos los órdenes posibles. Es un elemento clave, a fin de elaborar diagnósticos, estrategias y soluciones a la disímil problemática.

                Entendemos la necesidad de interactuar con la comunidad habilitando fluidos canales de diálogo, con capacidad dinámica, creativa y proactiva en pos de resucitar la confianza y revisar el rol de las fuerzas, frente al crimen y su prevención.

                Actualmente, en nuestra provincia se llevan a cabo políticas innovadoras en zonas que anteriormente no contaban con presencia permanente de las fuerzas de seguridad. También se realizan constantes operativos, en un campo que va desde los delitos más complejos hasta los más simples, actuando con el mismo empeño e idéntica responsabilidad, sin importar la magnitud.

                La noción de una Policía de proximidad que pretendemos, no solamente se refiere a la cercanía física dentro del territorio, sino también a la accesibilidad social de un servicio a escala humana. Es por eso que hemos habilitado un sitio de denuncias anónimas de venta de drogas en la página web de la Policía de Misiones, con resultados más que satisfactorios.

                El trabajo mancomunado y el esfuerzo compartido entre la Nación y la Provincia son primordiales para el éxito de cualquier estrategia contra el delito y la violencia que la droga engendra, y es por eso que -ambas jurisdicciones- laboramos hacia ese norte.

                Del mismo modo lo debemos hacer dentro de nuestra fuerza policial, trabajando en equipo, sin egoísmos ni miramientos personales, porque en toda organización es fundamental la tarea en conjunto.

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Las colonias penales agrícolas

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Las colonias penales agrícolas, en argentina, son establecimientos de reclusión orientados a la resocialización, rehabilitación y reinserción social del delincuente mediante el trabajo agrícola y ganadero, alejados de centros poblados.

La cárcel como castigo fue creada en el siglo XVII, para resolver problemas de esa centuria. Se originó para humanizar la ejecución de las penas, porque los métodos que se venían empleando eran crueles. Pero luego de varios años de funcionamiento vemos que el Sistema Penitenciario no ha dado la solución que todos esperamos. Por tal motivo es imperioso reencausar la rehabilitación de los condenados.

En nuestro caso debemos hacer una prueba piloto con la Colonia Penal de Loreto, que será una forma de volver al origen de dicho establecimiento.

Para ello debemos en primer lugar optimizar los recursos con que contamos tanto humanos como materiales e imprimirle una nueva acción al accionar del Servicio.

 

Se deberá  elaborar un manual  con las debidas especificaciones, según su clasificación legal y niveles de seguridad, efectividad y dignidad de su cometido, detención, resocialización; el clima y terreno de ubicación, su capacidad y espacios de alojamiento, trabajo, educación, recreación, materiales indicados y cuanto se requiera para el control económico y el acierto estructural y funcional de estas edificaciones.

 

El objeto principal de estos centros es preparar a las personas privadas de la libertad para el trabajo libre, fomentando su readaptación a la vida social, despertándoles el entusiasmo para emprender una vida de moralidad y corrección, sea por su extracción del campo, sea por su vocación de trabajo en el campo o por sus capacidades. Este tipo de centros de reclusión cumplirá con una tarea resocializadora de alto significado.

 

Es imperioso que los internos estén ocupados gran parte del día en las labores agrícolas y ganaderas como así también en los talleres de carpintería y los que en el futuro se creen. Para ello debemos organizar junto con el INTA y el ministerio del Agro la utilización de técnicos que orientes y controlen las actividades de los internos, y a su vez se pongan una meta y controlen sus resultados.

 

Debemos lograr el autoabastecimiento de la Unidad y luego el excedente comercializarlo para adquirir equipamiento y mejoras edilicias y luego satisfacer las necesidades de los familiares de los internos.

 

Es posible y con mínimo recurso estatal lograr resultados satisfactorios, lo que si debemos hacer es inculcar y preparar a los administradores de la Unidad con una visión mucho más de liderazgo que de mero control policial.

 

Al tener una superficie de 300ha. Las cuales pueden ser planificadas para su explotación por técnicos en agro y ganadería, se podrá optimizar nuestro suelo y por medio de la Nación encontrar los medios para comenzar con esta tarea. A modo de ejemplo el sistema de riego por goteo para pequeñas chacras es de gran utilidad en este sistema. Debemos lograr que la Unidad se autoabastezca y de esa forma el interno estará motivado para seguir trabajando. No podemos dejar pasar la gran mano de obra con que cuenta la Unidad, pare ello debemos darles no solo las herramientas, sino también organizarlos y dirigirlos en pos de metas que en definitiva va en mejorar su futuro, fuera de la Unidad.

 

Esto es una realidad que esta al alcance de nuestras manos solo se requiere decisión y puesta en marcha de los recursos humanos y materiales con que contamos.

 

Con relación a la atención médica que se requiere debemos hacer un acuerdo con el Ministerio de Salud y lograr que en forma permanente la Unidad cuente con médicos y enfermeros los que al hacer su residencia en dicha Unidad le será computada el año le será computado doble, considerando tal situación como zona desfavorable, o los ítems que el acuerdo requiera. De esta manera le damos atención real y solo los casos de urgencia serán trasladados al Hospital Madariaga.

 

Se debe considerar también la posibilidad de que la cárcel de mujeres provea de uniformes para los internos, con lo cual estaríamos involucrando a otra unidad en este programa. Esto es en líneas generales un enfoque de la tan mentada reforma penitenciaria, y evitar el actual hacinamiento carcelario. No debemos dejar pasar que el encierro por el encierro mismo no da resultados, la cárcel del siglo pasado no dio resultados positivos, razón por la cual aplicar los mismos métodos evidentemente no dará resultados positivos. Es hora que la premisa constitucional se cumpla, las cárceles serán sanas y limpias y no para castigo, razón más que justificada para llevar adelante la reforma penitenciaria. Como si esto fuera poco el Papa Francisco le manifestó al Procurador Penitenciario:

 

“Por favor hagan algo, no tienen garantías. Los penales están hechos para rehabilitar a la gente para que vuelva, los que pueden. Si los tenemos encerrados, los arruinamos”, le advirtió el Papa a Mugnolo. “Por favor, que tengan deporte y que el tiempo que tengan se sientan gente”, planteó el líder religioso.

 

Creo que nos debemos un debate real de la problemática, pero que no quede en una mera expresión de deseo, se que contamos con gente capacitada par llevar a delante esta reforma, solo falta  la toma de decisión y fijar las metas para cada año, de esa manera podemos ver los resultados.

 

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Es clave achicar el déficit fiscal

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El gobierno de Mauricio Macri anunció una doble dirección económica. Por un lado la política antiinflacionaria y en contraposición, reducir el déficit fiscal del 5,8 por ciento del PBI.

Sin embargo, los primeros pasos fueron únicamente por la política inflacionaria, aumentando las tasas de interés alrededor del 40 por ciento a costa de una caída en la actividad económica por el encarecimiento del crédito.

Se rebajaron y eliminaron las retenciones a las exportaciones agropecuarias, se elevó el mínimo no imponible del impuesto a las Ganancias y se incrementó el gasto social. A ello se sumaría el programa de reparación histórica a jubilados y pensionados, agravando aún más el déficit fiscal.

Todo esto enmarcado en la necesidad de retorno a una economía de mercado. Este cambio de paradigma, indispensable para que sea el sector privado y no el gasto público el que tome la iniciativa y empuje la economía, tuvo efectos adversos para la economía con una inflación rozando del año pasado del 40 por ciento anual, aunque descendiendo su velocidad, y un déficit fiscal por las nubes en 2016.

Este comportamiento de mala política fiscal y la acumulación de déficits fiscales insostenibles que se financian alternativamente con impuesto inflacionario (emisión monetaria “de más”) y/o deuda, son la explicación de la decadencia argentina y su pérdida de PBI per cápita.

Esto no es culpa del gobierno de Macri sino de una acumulación de desidia de 50 años de mala política fiscal.

La historia de Argentina y Chile de los últimos 50 años tiene el mismo comienzo: el problema del déficit fiscal.  Ambos países poseían déficit fiscal en la década del ‘60 y ‘70. Sin embargo, lo que para Argentina continuó siendo constante, en Chile fue un firme cambio de comportamiento. Desde 1961 a la fecha (56 años), Argentina tuvo déficit fiscal el 93% de ese tiempo, mientras que Chile sólo el 57%.  Pero el gran cambio se da en los últimos 30 años. 

Las políticas fiscales opuestas (deficitaria contra superavitaria) conducen a resultados también opuestos en materia de inflación y PBI per cápita. Permanentes y crecientes déficits fiscales llevan a elevada inflación con estancamiento económico y caída del PBI per cápita. Por el contrario, superávits fiscales llevan a crecimiento económico “en serio” con aumentos de PBI per cápita. Es más, el ahorro público acrecienta la masa total de ahorro disponible en la economía permitiendo que la inversión pública sea financiada con recursos genuinos (ni deuda, ni inflación) sin generar crowdingout del sector privado ni volatilidad del tipo de cambio.  

En resumen es clave que la Argentina vaya acortando la brecha del déficit fiscal para que el crecimiento sea puro y sostenido. En este 2017 es probable que la economía crezca porque se derribaron las barreras que impedían el crecimiento (subsidios, alta emisión monetaria, cepo cambiario, presión fiscal, etc) pero, hay que entender que crecimiento no es lo mismo que desarrollo, y la gran pregunta es si el desarrollo de largo plazo vendrá.

La realidad es que el déficit ha aumentado en todo el 2016 porque el gasto está creciendo alrededor de 10 puntos por encima de los ingresos, poniendo bajo riesgo el cumplimiento de la meta de superávit primario de 2017 (5% del PIB), por otro lado la inercia inflacionaria viene bajando pero la mayoría de las estimaciones coinciden en una inflación anual del 20%, 2% por encima del límite superior propuesta como meta por el BCRA.

Es difícil en un año de  elecciones contener el gasto público, pero el diferimiento de pagos de 2017 y el blanqueo fiscal darán un aire fresco a las finanzas públicas para ir disminuyendo paulatinamente el déficit fiscal enquistado del gobierno anterior.

Definitivamente la obra pública viene cayendo y no será el motor pujante del crecimiento. El Gobierno apunta a los objetivos bilaterales (reducir la inflación y el déficit fiscal), en estos dos objetivos que tiene el gobierno la batalla contra la inflación la viene empatando pero la batalla para reducir el déficit la viene perdiendo pero se espera que al menos la empate al finalizar el 2017.

Asimismo al estar ensimismado con estos dos objetivos centrales necesariamente se les va escapando el nivel de actividad. Como al tratar un cáncer, esta quimioterapia en la cual se esta tratando al paciente deja con efectos adversos en el nivel de actividad y de empleo del País.

En este marco, si se tiene en cuenta que la elevada presión tributaria ahoga al sector privado y no deja que la economía crezca es imprescindible seguir bajando impuestos para que la economía recupere vitalidad para empujar al desarrollo.

En cuanto a la inflación, hay dos temas a tener en cuenta: la puja distributiva y la inflación inercial. Ambas conspiran directamente contra el objetivo de Federico Sturzenegger, en el cual se ha fijado como objetivo primordial como lo dice la carta orgánica del BCRA, que es “preservar el valor de la moneda”.

Sturzenegger se ha obsesionado por bajar la inflación a cualquier precio y de hecho lo está haciendo, pero hay dos factores que presionan a la alza el sistema de precios:

  1. El acostumbramiento durante más de 8 años a una inflación promedio del 25%, hay contratos pautados, obligaciones por cumplir con inflaciones calculadas en períodos anteriores.
  2. La puja distributiva: si un sector pide un aumento de salarios probablemente otro sector menos productivo pida el mismo aumento para equipararse con los demás. Caso que vemos a los gremios pujando por un salario cada vez mayor independientemente de cuanto será la inflación. Si el empresario debe aumentar salarios, esos aumentos necesariamente van a irán a los precios.

Sin embargo en todos los escenarios posibles la inflación va a ceder, no existe ninguna consultora económica que no haya proyectado una inflación superior al 22%.

Esa inflación de todos modos, tiene un efecto inercial en Misiones, donde las asimetrías son un problema  adicional.

Asimetrías internacionales:

Es el diferencial entre precios de los distintos países que se deben al tipo impositivo que cobra cada país y al tipo de cambio real.

Asimetrías interprovinciales:

Es el diferencial entre precios entre las distintas provincias que se deben al tipo impositivo que cobre cada provincia y/o municipio.

Estos efectos negativos se están evidenciando en la provincia de Misiones en los últimos años. En particular, esta ciudad pasó de ser el distrito con menor desocupación a caer al 10° lugar[1] en el período 2015 – 2016, dato muy relevante ya que implica que los individuos quieren trabajar, buscan trabajo y no encuentran. Además, desde el punto de vista comercial, se tiene que más de 150 comercios han dejado de estar en actividad en Posadas e Iguazú en lo que va del año 2016. Asimismo, la provincia tiene la presión fiscal más alta de todo el país[2], lo que resulta negativo tanto para el productor o comerciante como para el consumidor, ya que para los primeros implica mayores costos y un desincentivo a invertir y, para el segundo, mayores precios por los mismos productos o cambios en sus hábitos de consumo. En este sentido va a contramano de la constitución provincial que dice en su artículo 30 capítulo primero: “El trabajo es un derecho y un deber de carácter social. La Provincia promoverá la creación de fuentes de trabajo y asegurará al trabajador las condiciones económicas, morales y culturales para una existencia digna”.

Por otro lado las exportaciones de la Provincia de Misiones para el primer trimestre del 2016 ascendieron a US$ 76.319.742. Esto representa una caída del 21,5% respecto al primer trimestre del 2015. Por su parte, las cantidades exportadas disminuyeron un 20,6% respecto al año pasado.[3] Esto impacta de lleno a la actividad económica por las asimetrías intranacionales, es decir, Misiones es la única provincia que tributa ingresos brutos a las exportaciones, de esta manera se desincentiva la radicación de empresas en territorio misionero.

 

Hay que entender que los misioneros sufrimos ambas asimetrías encontrándonos en un callejón sin salida que nos lelva a un precipicio si no se toman cartas en el asunto.

Las medidas deben ser de fondo y coordinadas entre nación provincias y municipios.

Por un lado se debe atacar a la inflación para que exista una depreciación real de la moneda y por otro lado se deben bajar todos los impuestos en todos los estamentos del estado fronterizo para que las empresas puedan ser más competitivas y así no exista tal brecha entre los precios.

La solución debe abarcar un plan integral que involucre a todos los niveles de gobierno, en el cual, Misiones debe proponer un PLAN ESTRATÉGICO ECONÓMICO a la nación pidiendo algunos beneficios impositivos para luego ser devueltos con verdadera PRODUCCIÓN.

La realidad es que todos los misioneros no invierten en Misiones porque no creen y no ven una recuperación. La mayoría de las inversiones son financieras y especulativas, porque invertir en la economía real en Misiones no es negocio por la presión fiscal y el diferencial de precios con las fronteras.

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