Articulan formación audiovisual y conservación en la Residencia del Lago
La Universidad Gastón Dachary, el IAAviM, AH! CINE y la Fundación Julio Salinas firmaron un convenio para fortalecer la 4.ª Residencia del Lago – Laboratorio Cinematográfico. La propuesta combinará formación intensiva para guionistas con una experiencia presencial en la Reserva Bahía Santa Ana y la participación de estudiantes de Artes Audiovisuales de la UGD.
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La articulación entre formación universitaria, desarrollo de proyectos cinematográficos y conservación ambiental suma una nueva escala en Misiones. El convenio firmado en la Sala de Rectorado de la Universidad Gastón Dachary (UGD) permitirá que la etapa presencial de la cuarta edición de la Residencia del Lago se desarrolle en la Reserva Bahía Santa Ana, al tiempo que estudiantes de la Licenciatura en Artes Audiovisuales podrán vincularse con las actividades del laboratorio.
La iniciativa es impulsada por la Fundación Julio Salinas y AH! CINE, con el acompañamiento del Instituto de Artes Audiovisuales de Misiones (IAAviM) y ahora de la UGD. El objetivo no se limita a ofrecer una instancia de capacitación: busca intervenir en una etapa decisiva de los proyectos cinematográficos, cuando una idea todavía necesita convertirse en un desarrollo concreto y viable.
Una residencia para trabajar donde nace una película
La cuarta edición recibió 258 proyectos provenientes de Latinoamérica y España y seleccionó siete para el proceso intensivo. La convocatoria contó también con el acompañamiento de Ibermedia, programa de formación y cooperación audiovisual de alcance iberoamericano.
Sergio Acosta, presidente del IAAviM, explicó que la selección priorizó proyectos que se encuentran en una etapa inicial de desarrollo. La lógica del laboratorio es trabajar sobre una idea que todavía puede transformarse, en lugar de intervenir sobre una película prácticamente lista para rodar.
Durante seis días de encuentro presencial, los participantes trabajarán con tutores especializados que llegarán desde otros lugares para profundizar cada proyecto. El proceso abarca aspectos centrales como el guion, el presupuesto y las estrategias para continuar el recorrido de desarrollo en otras clínicas, laboratorios, festivales o espacios de formación.
La propuesta responde a una necesidad que el sector audiovisual misionero venía identificando. La provincia cuenta con una trayectoria en festivales, cortometrajes y formación, pero la residencia incorpora un espacio específicamente orientado al trabajo intensivo de guionistas y al desarrollo temprano de proyectos.
La universidad como puerta de entrada a la industria
Para la UGD, el convenio también funciona como una herramienta de formación que conecta el aula con las condiciones reales de una industria audiovisual compleja.
Sabrina Lichowski, representante de la Universidad y docente vinculada a la Licenciatura en Artes Audiovisuales, participó además como jurado en la instancia de preselección de proyectos. Desde esa experiencia, destacó la posibilidad de que los estudiantes comiencen a familiarizarse con los mecanismos de presentación y evaluación de proyectos profesionales.
La carrera busca que ese vínculo no quede restringido a una experiencia puntual. Los estudiantes reciben una formación progresiva que comienza desde el ingreso con ejercicios de escritura y realización y culmina con una tesis en formato de mediometraje, junto con una carpeta y un proyecto desarrollado.
El desafío siguiente es que esas herramientas puedan conectarse con espacios externos a la universidad. La Residencia del Lago aparece, en ese sentido, como una instancia que permite observar cómo una idea audiovisual atraviesa procesos de desarrollo, tutoría, evaluación y búsqueda de nuevas oportunidades.
Para los futuros egresados, la experiencia tiene además un valor estratégico: comprender que una película no comienza con el rodaje, sino mucho antes, en la construcción del proyecto, su escritura, su presupuesto y la planificación de las distintas etapas de producción.
Cine y naturaleza como parte de una misma experiencia
El convenio incorpora una particularidad que diferencia a la residencia: el desarrollo presencial tendrá como escenario la Reserva Bahía Santa Ana. El espacio no será solamente un lugar de alojamiento para los participantes, sino parte de la experiencia formativa.
Lichowski señaló que la reserva permitirá que cineastas y personas vinculadas al sector audiovisual conozcan el trabajo de conservación que se desarrolla en ese territorio y puedan utilizar el entorno como espacio de concentración y creación.
La elección también introduce una dimensión vinculada con la sustentabilidad. Acosta explicó que la residencia fue ampliando progresivamente su alcance: comenzó con una mirada sobre Misiones, luego se proyectó hacia el NEA y la región integrada por Paraguay y Brasil, y posteriormente incorporó proyectos de toda Latinoamérica.

Ese recorrido regional encuentra ahora un correlato en el territorio. La posibilidad de desarrollar una instancia intensiva de creación dentro de una reserva natural permite incorporar al proceso creativo la discusión sobre conservación, ambiente y uso responsable de los recursos.
No se trata solamente de trasladar un laboratorio cinematográfico a un entorno natural. La propuesta busca que ese entorno forme parte de las conversaciones que atraviesan la experiencia y que la producción cultural pueda vincularse con una agenda concreta de cuidado ambiental.
Una política de desarrollo que empieza antes del rodaje
La experiencia plantea una cuestión central para el crecimiento del sector audiovisual: ampliar las oportunidades no implica únicamente financiar producciones terminadas. También requiere fortalecer las etapas previas, donde los proyectos pueden recibir acompañamiento profesional y aumentar sus posibilidades de avanzar.
Los 258 proyectos presentados y los siete seleccionados muestran la escala de la demanda por este tipo de espacios. Para Misiones, además, la apertura regional permite que el ecosistema audiovisual local se conecte con creadores de otros territorios y con circuitos de formación que exceden las fronteras provinciales.
La participación de la UGD agrega otra pieza al entramado. Los estudiantes pueden acercarse a una experiencia profesional mientras la residencia incorpora el ámbito universitario como parte de su red de formación. El IAAviM, por su parte, suma su capacidad institucional para acompañar una iniciativa que nació desde el propio sector creativo.
El resultado es una articulación que trabaja sobre dos problemas concretos: la necesidad de los nuevos realizadores de acceder a instancias de desarrollo y la necesidad de la industria de contar con proyectos mejor preparados antes de llegar a las etapas de producción.
La Residencia del Lago propone resolver parte de esa brecha desde la formación intensiva, el acompañamiento especializado y la conexión con otros circuitos. En paralelo, la experiencia en Bahía Santa Ana agrega una dimensión territorial que vincula creación audiovisual, identidad regional y conservación.
El próximo paso ya está planteado. Desde el IAAviM anticiparon que el vínculo con la universidad busca profundizarse para que, en futuras ediciones, estudiantes de la carrera puedan presentar sus propios proyectos y competir por un lugar en la residencia. Así, el convenio no queda limitado a una actividad puntual: abre un circuito posible entre formación, desarrollo profesional y acceso a la industria audiovisual.
