ECONOMIA

El BCRA volvió a comprar dólares, pero las reservas cayeron por pagos al BID y al Banco Mundial

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El Banco Central volvió a intervenir en el Mercado Libre de Cambios (MLC) y sumó su novena jornada consecutiva con saldo comprador, una racha que no se registraba desde el primer trimestre de 2025. Sin embargo, pese a adquirir u$s47 millones en la jornada y acumular u$s562 millones desde la semana pasada, las reservas brutas internacionales retrocedieron por pagos de deuda a organismos multilaterales, dejando en evidencia la tensión entre la estrategia de recomposición de activos externos y los compromisos financieros vigentes.

La dinámica fue seguida de cerca por el mercado y celebrada por el Fondo Monetario Internacional (FMI), que destacó el ritmo de acumulación de divisas y los cambios recientes en el esquema monetario y cambiario. Aun así, el cierre del día mostró una caída de reservas, lo que volvió a poner el foco en la composición y el origen de los dólares que compra la autoridad monetaria.

Compras en el MLC y un ritmo que supera el objetivo oficial

Según informó el propio Banco Central, la entidad terminó su participación en el MLC con un saldo positivo de u$s47 millones. De esta manera, desde la semana pasada ya acumuló u$s562 millones en compras, una cifra que superó ampliamente el 5% del volumen de mercado que la autoridad monetaria había anticipado como referencia para evitar agregar volatilidad a la cotización del dólar oficial.

Este desempeño fue destacado por el FMI. La portavoz del organismo, Julie Kozack, afirmó: “Nos alientan mucho las medidas que están tomando las autoridades para reconstruir las reservas. Estas medidas se ven respaldadas por los recientes ajustes en los marcos monetario y cambiario, incluida la introducción de un programa de compra de reservas de divisas anunciado previamente”. La declaración funcionó como un respaldo explícito a la estrategia oficial de intervención gradual en el mercado cambiario.

En paralelo, el volumen operado en el MLC alcanzó los u$s410 millones, un monto significativamente superior al registrado en la jornada previa, lo que amplificó el impacto relativo de la intervención del Central en el segmento oficial.

Por qué bajaron las reservas pese a las compras del Central

A contramano del saldo comprador en el mercado, las reservas brutas internacionales cayeron u$s71 millones, hasta ubicarse en u$s44.646 millones. Fuentes oficiales explicaron que la baja respondió a pagos por cerca de u$s100 millones al Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y al Banco Mundial, compromisos que fueron parcialmente compensados por el efecto favorable de una suba en las cotizaciones de algunos activos.

Desde el BCRA remarcaron que no todas las compras de divisas impactan de manera directa en el nivel de reservas, ya que el efecto depende del origen de los dólares adquiridos. En ese sentido, aclararon que los fondos que ya estaban depositados en el sistema financiero pasan de reservas brutas a netas, mientras que solo los flujos provenientes del exterior incrementan el stock total de reservas internacionales.

Este mecanismo explica por qué, aun con una intervención sostenida en el mercado oficial, el resultado final en las reservas puede ser negativo cuando coinciden pagos relevantes de deuda externa.

Dólar oficial en baja y margen dentro de la banda cambiaria

En este contexto, el tipo de cambio oficial mayorista cerró en $1.441, lo que implicó una caída del 0,8%, la más pronunciada desde el 17 de noviembre. Con este movimiento, el dólar quedó 7,2% por debajo del techo de la banda cambiaria, actualmente ubicado en $1.544,4, una brecha que volvió a ubicarse en el máximo de los últimos dos meses.

La combinación de un dólar en retroceso, compras persistentes del Banco Central y reservas condicionadas por pagos externos refleja un escenario complejo, en el que la política cambiaria busca consolidar previsibilidad mientras enfrenta las restricciones propias del calendario financiero y los compromisos con organismos internacionales.

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Más financiamiento externo: Telecom consiguió US$ 600 millones y refuerza su plan de inversiones

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Telecom Argentina concretó una nueva colocación de deuda por US$ 600 millones en el mercado internacional, en una operación que recibió un fuerte respaldo de los inversores y que, además, favorece la acumulación de reservas del Banco Central. La emisión se realizó en el marco de su Programa Global de Obligaciones Negociables por hasta US$ 4.200 millones, aprobado por la Comisión Nacional de Valores, y se destacó por su elevada demanda, el plazo alcanzado y la tasa obtenida.

La operación se inscribe en un contexto en el que empresas de primera línea vuelven a acceder al financiamiento externo, aportando divisas al sistema financiero local y contribuyendo a fortalecer la posición cambiaria, en línea con la estrategia oficial de recomposición de reservas.

Demanda récord y condiciones financieras destacadas

En esta emisión puntual, Telecom recibió ofertas por US$ 2.427 millones, a través de 174 órdenes, lo que permitió adjudicar un monto final de US$ 600 millones. De este modo, la demanda resultó 3,3 veces superior al monto emitido, un dato que refleja el apetito de los inversores por activos corporativos argentinos de alta calificación relativa.

Este resultado refleja la consistencia de la estrategia de negocios de la compañía y la solidez de su desempeño operativo, factores que generaron un fuerte respaldo por parte de inversores institucionales”, destacó la empresa en un comunicado oficial.

Los títulos se estructuraron a un plazo final de 10 años, con vencimiento el 20 de enero de 2036, y un plazo promedio de 9,5 años. La colocación se realizó a una tasa fija nominal anual del 8,50%, con un rendimiento del 8,625%, lo que representa el nivel más bajo de todas las emisiones internacionales de Telecom desde 2019. Además, la operación logró una compresión de 50 puntos básicos frente a la referencia inicial brindada al mercado.

Por estas características, la emisión se destacó por alcanzar uno de los plazos más largos en la historia de la compañía y por concentrar el mayor volumen de interés de inversores para una emisión corporativa argentina desde la reapertura del mercado internacional en 2024.

Destino de los fondos y estrategia de largo plazo

Según informó la empresa, los fondos obtenidos se destinarán principalmente a la gestión activa del perfil de deuda, incluyendo la refinanciación de pasivos existentes, entre ellos préstamos asociados a la adquisición de Telefónica Móviles Argentina (TMA). El objetivo es preservar un nivel de apalancamiento consistente con el plan financiero de largo plazo.

En paralelo, la operación permitirá seguir respaldando el plan de inversiones, que durante 2025 ascendió a aproximadamente US$ 2.000 millones, orientado a sostener y ampliar la infraestructura tecnológica y los servicios de conectividad.

Desde una mirada macroeconómica, este tipo de colocaciones corporativas en dólares contribuye a mejorar la oferta de divisas, facilita la acumulación de reservas por parte del Banco Central y envía una señal positiva al mercado financiero respecto de la capacidad de las empresas argentinas para acceder a financiamiento en condiciones competitivas, aun en un contexto de riesgo país elevado.

Participación de bancos globales y colocadores locales

La emisión contó con la participación de J.P. Morgan, BBVA, Santander, Citigroup y Deutsche Bank Securities como Global Coordinators y Joint Bookrunners en el exterior. En el ámbito local, actuaron como colocadores Banco Santander Argentina, ICBC Argentina, Macro Securities, Balanz Capital, Latin Securities y Banco CMF.

El amplio respaldo de entidades financieras internacionales y locales refuerza el carácter estratégico de la operación y consolida a Telecom como uno de los principales emisores corporativos argentinos en el mercado de capitales global.

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El dólar oficial cayó 0,8% y quedó 7,2% debajo del techo de la banda tras fuertes compras del BCRA

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El dólar oficial profundizó su tendencia bajista y registró este jueves la mayor caída en dos meses, en un contexto marcado por una fuerte intervención del Banco Central y por el respaldo explícito del Fondo Monetario Internacional (FMI) al ritmo de acumulación de reservas. La baja del tipo de cambio se dio pese a un escenario financiero más tenso, con caídas en acciones y bonos y un riesgo país nuevamente cerca de los 600 puntos.

El movimiento del mercado cambiario se produjo luego de que la portavoz del FMI, Julie Kozack, destacara que la compra de divisas por parte del Banco Central “empezó el año a un ritmo más rápido de lo previsto”, una señal que fue leída como un respaldo institucional a la estrategia oficial de intervención.

Fuerte intervención del BCRA y caída del tipo de cambio

Durante la jornada del jueves, el Banco Central compró US$ 187 millones, el mayor saldo neto positivo en diez meses, y encadenó así ocho ruedas consecutivas con compras. Sin embargo, el impacto sobre las reservas fue limitado: según fuentes oficiales, la autoridad monetaria debió afrontar pagos por unos US$ 100 millones a organismos internacionales, lo que dejó una suba marginal de US$ 37 millones en las reservas brutas, que cerraron en US$ 44.717 millones. También incidió el avance del precio del oro, que subió 1% y alcanzó un nuevo máximo histórico.

En ese marco, el dólar minorista en el Banco Nación cayó $10 (-0,7%) y cerró en $1.470, mientras que el tipo de cambio mayorista retrocedió 0,8% hasta $1.441, la caída más profunda desde el 17 de noviembre. De esta manera, el dólar quedó 7,2% por debajo del techo de la banda cambiaria, ubicado actualmente en $1.544,4, lo que representa la mayor brecha con el límite superior en dos meses.

El volumen operado en el Mercado Libre de Cambios (MLC) alcanzó los US$ 410 millones, muy por encima del registro de la rueda previa. La atención del mercado quedó puesta en qué proporción de ese monto fue absorbida por el Banco Central.

Reservas, mercado de futuros y señales del inicio de 2026

La magnitud de la intervención oficial volvió a llamar la atención. El miércoles previo, el BCRA habría comprado cerca del 70% del volumen operado en el segmento de contado, que fue de US$ 269 millones, muy por encima del objetivo habitual del 5%. En el mercado de futuros, en tanto, se negociaron US$ 567 millones. Operadores señalaron que el Banco Central no apareció activo “en pantalla” y estimaron que las compras se realizaron mediante operaciones en bloques, una modalidad ya utilizada anteriormente por el Tesoro.

Desde la autoridad monetaria explicaron que no todas las compras impactan de manera directa en las reservas, ya que depende del origen de los dólares: aquellos que ya estaban depositados en el sistema financiero pasan de reservas brutas a netas, mientras que solo los flujos provenientes del exterior incrementan el stock total.

En paralelo, el mercado de futuros siguió mostrando tasas implícitas elevadas. Desde Adcap Grupo Financiero señalaron que se mantuvieron por encima del 30%, con valores cercanos al 35% en los tramos cortos, niveles que consideran altos frente a la tasa de caución, que cerró en 20,5% a un día.

Según Gustavo Quintana, agente de PR Corredores de Cambio, “en los tres primeros días de esta semana el tipo de cambio mayorista bajó 12 pesos, una dinámica similar a la de la semana anterior”. Con la baja de este jueves, agregó, el dólar mayorista volvió a ubicarse cerca de los valores registrados el 26 de diciembre.

Un contexto financiero más tenso

La caída del dólar oficial se produjo en un contexto financiero adverso. En el plano bursátil, se registraron fuertes bajas en acciones y bonos, mientras que el riesgo país volvió a acercarse a los 600 puntos, arrastrado por una mala rueda en Wall Street y por un dato de inflación de diciembre más alto de lo esperado, que no estaba plenamente incorporado en los precios.

Aun así, el respaldo del FMI a la política de acumulación de reservas y la continuidad de las compras del Banco Central refuerzan la estrategia oficial de anclar expectativas cambiarias en el inicio de 2026, en un escenario donde el equilibrio entre intervención, tasas y contexto financiero externo seguirá siendo determinante.

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Tras un rebote anual del 10,3%, el consumo cerró 2025 con su primera baja en 15 meses

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El consumo acumuló un crecimiento del 10,3% a lo largo de 2025, impulsado por la expansión del crédito y la compra de bienes durables, aunque cerró el año con una señal de alerta: en diciembre registró su primera caída interanual en 15 meses. El retroceso fue del 2,5% frente a diciembre de 2024 y se dio en un contexto de estancamiento que, según la serie desestacionalizada, se prolonga desde agosto. El dato introduce dudas sobre la sostenibilidad de la recuperación del consumo en el inicio de 2026.

La información surge de un índice elaborado por la Facultad de Negocios de la Universidad de Palermo (UP), construido a partir del procesamiento econométrico de una amplia batería de indicadores vinculados al gasto de los hogares. El informe muestra que, pese al fuerte crecimiento anual, el impulso perdió tracción en la segunda mitad del año.

Un año de rebote explicado por la baja base de comparación

El crecimiento del consumo en 2025 respondió, en gran medida, a la baja base de comparación de los primeros meses de 2024, período que estuvo marcado por la brusca devaluación convalidada por el Gobierno de Javier Milei a pocos días de asumir, un shock que impactó con fuerza en los salarios reales y en el poder adquisitivo.

Desde ese piso, la mayor estabilidad de la inflación y la reactivación del crédito, especialmente hasta comienzos de 2025, favorecieron una recomposición del consumo, aunque de manera desigual entre distintos rubros. La UP advierte que el rebote fue más intenso en segmentos asociados a financiamiento y bienes durables, mientras que otros sectores ligados al consumo cotidiano y a los servicios mostraron desempeños más débiles.

En términos interanuales, el índice de la universidad muestra que diciembre de 2025 cayó 2,5% respecto del mismo mes de 2024, marcando la primera variación negativa desde septiembre de 2024. Además, en la comparación mensual, se registró la tercera baja consecutiva, con un retroceso del 1%. “Si se deja de lado la recuperación de septiembre, desde agosto que el indicador no muestra señales de crecimiento”, detalló la entidad académica.

Crédito y bienes durables, los principales motores del consumo

El informe de la UP identifica al crédito como el principal canal de expansión del consumo durante 2025. Entre los indicadores relevados, los mayores incrementos acumulados del año se observaron en:

  • Préstamos hipotecarios: +232%
  • Préstamos personales: +137,9%
  • Compra de autos: +56,8%
  • Compras con tarjeta: +51,6%
  • Adelantos en cuentas corrientes: +47,2%

El patentamiento de autos se destacó como uno de los indicadores más dinámicos del año, reflejando tanto la recuperación del crédito como la demanda de bienes durables como resguardo de valor en un contexto de mayor estabilidad macroeconómica.

En contraste, varios rubros vinculados al consumo masivo y a los servicios cerraron el año con caídas acumuladas, lo que evidencia una recuperación incompleta y segmentada. Entre los descensos más relevantes se encuentran:

  • Ventas de autoservicios mayoristas: -7,6%
  • Espectáculos y juegos infantiles: -6,8%
  • Perfumería y farmacia: -6,2%
  • Ropa y accesorios deportivos: -2,1%
  • Restaurantes tradicionales: -1,3%

Señales de estancamiento y desafíos hacia adelante

La combinación de una caída interanual en diciembre y cinco meses consecutivos de estancamiento en la serie desestacionalizada plantea interrogantes sobre la evolución del consumo en los próximos meses. Si bien el crecimiento anual fue significativo, el informe sugiere que el impulso asociado a la recuperación del crédito comenzó a agotarse hacia la segunda mitad del año.

El desempeño dispar entre bienes durables y consumo cotidiano refleja un escenario en el que la mejora no se tradujo de manera homogénea en todos los sectores, con impactos diferenciados sobre la actividad comercial y de servicios. En este marco, la evolución del crédito, los salarios reales y la estabilidad macroeconómica aparecen como variables clave para determinar si el consumo logra retomar una senda de crecimiento sostenido o si consolida una fase de desaceleración en el arranque de 2026.

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Empresas salen al mercado y el Banco Central acelera la acumulación de reservas

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El Banco Central aprovechó una serie de colocaciones de deuda en dólares realizadas por empresas de primera línea para acelerar la acumulación de reservas en la primera quincena del año. En un contexto de alto riesgo país y necesidad de recomposición de activos externos, la estrategia combinada entre financiamiento privado y absorción de divisas oficiales permitió compras por más de USD 500 millones, un desempeño que fue destacado públicamente por el Fondo Monetario Internacional (FMI).

El movimiento se refleja en los datos oficiales del jueves 15 de enero de 2026, cuando las reservas internacionales alcanzaron los USD 44.646 millones, mientras el Banco Central registró una compra neta de USD 47 millones en el mercado de cambios. La dinámica confirma que el ingreso de dólares financieros del sector corporativo se transformó en una fuente clave para fortalecer la posición externa del organismo monetario.

Colocaciones privadas y acumulación de reservas: el mecanismo en marcha

En los últimos días, empresas de primera línea accedieron al mercado internacional de deuda en dólares, incluso con un riesgo país cercano a los 600 puntos, en busca de financiamiento a tasas más convenientes que las disponibles en el mercado local. Ese flujo fue absorbido en buena medida por el Banco Central, que logró acelerar la acumulación de reservas sin alterar el funcionamiento del mercado.

Entre las colocaciones más relevantes se destacó John Deere, que obtuvo USD 80 millones, y Scania, que colocó USD 41 millones. A esos montos se sumó Telecom, que concretó una emisión por USD 600 millones mediante la colocación de un bono. En paralelo, Banco Macro anticipó que saldrá al mercado por USD 400 millones, mientras que YPF anunció la reapertura de un bono con vencimiento en 2034 por otros USD 500 millones.

Este conjunto de operaciones explica que, en la primera quincena del año, el Banco Central haya podido comprar más de USD 500 millones, consolidando una tendencia que ya había sido señalada como positiva por el FMI.

Señales monetarias y financieras del BCRA

El contexto de acumulación de reservas se dio con un esquema de tasas de interés que mantiene rendimientos elevados en moneda local. Al 15 de enero de 2026, la tasa TAMAR (TNA) para bancos privados se ubicó en 34,94%, mientras que la BADLAR (TNA) alcanzó el 31,19%, según los datos oficiales del Banco Central.

En el mercado cambiario minorista, el tipo de cambio promedio vendedor se ubicó en $1.466,870 por dólar, una referencia clave para evaluar la relación entre tasas, expectativas y demanda de divisas.

Estos indicadores muestran un delicado equilibrio: por un lado, tasas que buscan sostener la demanda de pesos; por otro, un tipo de cambio que acompaña la estrategia de acumulación de reservas sin generar sobresaltos bruscos.

El respaldo del FMI y las implicancias económicas

Las compras de divisas del Banco Central fueron elogiadas por el Fondo Monetario Internacional, cuya titular, Kristalina Georgieva, destacó que la acumulación de reservas se está realizando a un ritmo más acelerado de lo previsto. Ese respaldo técnico refuerza la lectura de que la estrategia oficial cumple un rol central en la estabilización macroeconómica y en el cumplimiento de los compromisos asumidos con el organismo.

Desde el punto de vista institucional, la combinación entre endeudamiento privado y absorción de dólares oficiales reduce presiones sobre el mercado cambiario, mejora la hoja de balance del Banco Central y aporta previsibilidad de cara a las próximas revisiones del programa económico.

Al mismo tiempo, la dinámica plantea desafíos: la sostenibilidad del proceso dependerá de que continúe el acceso del sector privado al financiamiento externo y de que el Banco Central logre mantener el delicado balance entre tasas, tipo de cambio y actividad económica.

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