ECONOMIA

Impulsan un impuesto al vapeo para sostener a las provincias tabacaleras

Compartí esta noticia !

El diputado Héctor ‘Cacho’ Bárbaro puso sobre la mesa un debate de fuerte impacto fiscal y productivo para las provincias tabacaleras: la necesidad de incorporar al esquema tributario nacional a los cigarrillos electrónicos, vapeadores, productos de tabaco calentado y nuevas manufacturas de nicotina que hoy ingresan al mercado formal sin aportar al Fondo Especial del Tabaco (FET).

La iniciativa, presentada en la Legislatura provincial, insta a los diputados nacionales a modificar la Ley Nacional del Tabaco N.º 19.800 para incluir estos nuevos productos dentro del artículo 23, que actualmente solo grava con un 7% del precio de venta al público a los paquetes de cigarrillos tradicionales.

La propuesta cobra especial relevancia luego de que, durante la primera semana de mayo de 2026, el Ministerio de Salud de la Nación dictara la Resolución 549/2026 y la ANMAT la Disposición 2543/2026, derogando las prohibiciones absolutas que regían desde 2011 y 2023 sobre la comercialización de cigarrillos electrónicos, vapeadores, productos de tabaco calentado (PTC) y bolsas de nicotina

El Gobierno nacional reconoció que estos productos ya se consumen masivamente en un mercado informal estimado en 150 millones de dólares anuales y con más de 1,2 millones de usuarios regulares.

Sin embargo, pese a la legalización y regulación sanitaria, no se estableció ninguna contribución específica al FET, una omisión que, según Bárbaro, puede traducirse en una fuerte pérdida de recursos para Misiones y el resto de las provincias productoras.

Actualmente, el Fondo Especial del Tabaco se financia exclusivamente con el 7% del precio de venta al público de cada paquete de cigarrillos y sus recursos se distribuyen entre Misiones, Corrientes, Jujuy, Salta, Catamarca, Tucumán y Chaco, sosteniendo a miles de pequeños productores primarios bajo esquemas de minifundio y aparcería.

“El problema es que todos los nuevos productos que ahora serán legales compiten directamente con el cigarrillo tradicional, pero quedan por fuera del sistema. A medida que sustituyan al cigarrillo convencional, la recaudación del Fondo caerá de forma proporcional”, advierte el texto legislativo.

El proyecto propone aplicar una alícuota del 7% sobre los productos de tabaco calentado y sus consumibles, el tabaco picado para armar (RYO), los cigarrillos electrónicos, vapeadores y líquidos para vaporización -con o sin nicotina- y también sobre las bolsas o pouches de nicotina, además de una cláusula residual para futuros productos que ingresen al mercado.

Desde una mirada técnica, el planteo apunta a evitar una distorsión tributaria entre productos que compiten por el mismo consumidor final. Si un cigarrillo tradicional financia el FET pero un vapeador o un pouch de nicotina no lo hace, se genera una transferencia indirecta desde las economías regionales tabacaleras hacia empresas importadoras o multinacionales con escasa integración de materia prima nacional.

El proyecto también advierte sobre la “ventana de oportunidad” actual: una vez que las grandes tabacaleras consoliden su estructura comercial sin carga tributaria vinculada al FET, modificar ese esquema será mucho más difícil política y económicamente.

Para Misiones, donde el tabaco sigue siendo una economía regional clave en numerosas chacras familiares, la discusión excede lo sanitario y entra de lleno en el terreno de la defensa fiscal y productiva. La legalización del vapeo abrió un nuevo mercado; ahora, el debate pasa por definir quién paga y cómo se sostiene el entramado productivo que durante décadas dependió del cigarrillo tradicional.

Bárbaro plantea que no se trata de crear nuevos impuestos, sino de actualizar una ley desfasada frente a las nuevas formas de consumo de nicotina. En términos políticos, el mensaje hacia los diputados nacionales de las provincias tabacaleras es que si el negocio cambia, el esquema de financiamiento también debe hacerlo.

Compartí esta noticia !

El BCRA reveló cuánto pagó en intereses por el swap de Estados Unidos

Compartí esta noticia !

El Banco Central de la República Argentina (BCRA) reveló cuánto pagó en intereses al Tesoro de Estados Unidos por el swap financiero. El salvataje tuvo un costo de US$17.743 para Argentina, aportando señales sobre el mecanismo utilizado para cancelar la asistencia.

La operación, recordada popularmente como el salvataje de Scott Bessent a su amigo Rob Citrone, quien tenía varios activos riesgosos en Argentina, se acordó en octubre de 2025.

La operación había sido acordada en octubre de 2025, en medio de fuertes tensiones sobre el mercado cambiario y pocas semanas antes de las elecciones legislativas. El entendimiento contemplaba un programa de estabilización cambiaria por hasta US$20.000 millones entre el BCRA y el Departamento del Tesoro estadounidense.

Sin embargo, la Argentina utilizó solo un tramo de US$2.500 millones durante el cuarto trimestre del año pasado.Las obligaciones se cancelaron el año pasado

De acuerdo con el balance oficial del Banco Central, los intereses pagados por esa asistencia ascendieron exactamente a US$17.743. Aunque el monto representa menos del 1% del capital utilizado, el dato cobra relevancia política y financiera porque hasta ahora no se conocía el costo concreto de la asistencia otorgada por Washington.

¿Cómo fue el mecanismo del salvataje?

Según publicó Bloomberg Línea, analistas del mercado interpretan que la deuda habría sido reemplazada por un préstamo del Banco Internacional de Pagos (BIS), conocido como “el banco de los bancos centrales”.

El mecanismo financiero permitió al Gobierno cancelar rápidamente el tramo utilizado del swap sin afectar de forma significativa las reservas internacionales netas. La devolución fue confirmada oficialmente en enero por el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, y luego ratificada por el Banco Central argentino.

La asistencia estadounidense formó parte de un esquema excepcional de apoyo financiero en un contexto de volatilidad cambiaria. Según fuentes del mercado, el Tesoro norteamericano intervino indirectamente para contener la presión sobre el dólar y reforzar la estabilidad financiera durante el proceso electoral.

Desde Washington, el propio Bessent destacó que la operación generó “decenas de millones de dólares” de ganancias para los contribuyentes estadounidenses. La rentabilidad habría surgido tanto de los intereses cobrados por el swap como de instrumentos financieros vinculados a letras emitidas por el BCRA.

Para el Gobierno de Javier Milei, la rápida cancelación del swap buscó transmitir una señal de solvencia ante el mercado internacional y fortalecer la relación política con Estados Unidos.

No obstante, si bien el swap fue cancelado, el endeudamiento con organismos internacionales continúa creciendo y las reservas del Banco Central siguen dependiendo de asistencia financiera externa.

El respaldo explícito de la administración de Donald Trump al programa económico de Milei consolidó una relación inédita entre ambos gobiernos, con impacto directo sobre el financiamiento internacional y la estabilidad cambiaria local.

Estados Contables BCRA 2025 by CristianMilciades

Compartí esta noticia !

Caputo usa utilidades del BCRA para cancelar deuda y acelerar el saneamiento del balance del Central

Compartí esta noticia !

El Gobierno nacional avanzó con una nueva operación financiera orientada a recomponer el balance del Banco Central y reducir pasivos del Tesoro. Según informó el Ministerio de Economía, el BCRA puso a disposición del Tesoro Nacional $24,4 billones correspondientes a dividendos del ejercicio 2025, recursos que serán destinados en parte a reforzar depósitos oficiales y, principalmente, a cancelar Letras Intransferibles en poder de la autoridad monetaria.

La medida implica la utilización de $18,4 billones para recomprar Letras Intransferibles por un valor nominal estimado de USD 21.700 millones. De acuerdo con el comunicado oficial, la operación reducirá la deuda bruta del Tesoro en aproximadamente 3,3% del Producto Interno Bruto.

El restante de los fondos, unos $6 billones, será utilizado para constituir depósitos del Tesoro en el Banco Central, en un movimiento que el oficialismo presenta como parte de una estrategia de fortalecimiento patrimonial y estabilización monetaria.

El Gobierno apunta a desarmar uno de los pasivos históricos del BCRA

Las Letras Intransferibles fueron emitidas en años anteriores como mecanismo para compensar el uso de reservas internacionales por parte del Tesoro Nacional. Según explicó Economía, esos instrumentos reemplazaron activos líquidos —como dólares de reservas— por títulos “ilíquidos y sin valor de mercado”.

El comunicado oficial remarcó que esa operatoria había deteriorado el activo del Banco Central en un contexto de déficit fiscal y cierre del financiamiento voluntario. El Gobierno sostuvo además que, al inicio de diciembre de 2023, las reservas netas eran negativas en más de USD 11.000 millones.

La recompra de esos instrumentos aparece ahora como una de las piezas centrales del proceso de saneamiento del balance del BCRA iniciado por la administración de Javier Milei y el ministro Luis Caputo.

El movimiento se conoció luego de que el Directorio del Banco Central aprobara los estados contables correspondientes a 2025, ejercicio en el que la entidad registró una ganancia de $34,3 billones. Según los datos oficiales, el resultado implicó una mejora del 34% respecto de 2024, mientras que el patrimonio neto alcanzó los $51,3 billones.

El BCRA atribuyó parte de esa mejora al recupero generado por la recompra de Letras Intransferibles y al incremento de reservas internacionales, que ascendieron a USD 41.095 millones al cierre de 2025.

El organismo también vinculó la mejora patrimonial con operaciones financiadas mediante desembolsos del FMI, acuerdos REPO con bancos internacionales y la valorización del oro.

La operación tiene además una lectura institucional y política. El Gobierno intenta mostrar consistencia fiscal y capacidad de ordenamiento financiero en un contexto donde la acumulación de reservas y la credibilidad monetaria siguen siendo variables observadas por el mercado y los organismos internacionales.

La decisión de utilizar utilidades contables del BCRA para cancelar deuda intraestado busca además reducir uno de los principales cuestionamientos históricos sobre la calidad de los activos del Central.

En paralelo, el Banco Central informó que continuará durante 2026 con el proceso de saneamiento de su hoja de balance y con un programa de compra de reservas preanunciadas, apoyado —según indicó— en la remonetización de la economía.

Qué cambia para la economía real

Aunque la operación ocurre dentro del sector público, el movimiento tiene efectos indirectos sobre el esquema económico general. La reducción de pasivos del Tesoro y la recomposición patrimonial del BCRA apuntan a fortalecer la estabilidad monetaria y financiera, dos variables clave para la estrategia antiinflacionaria del Gobierno.

También busca consolidar señales hacia acreedores e inversores en medio de un programa económico que mantiene el equilibrio fiscal como principal ancla.

El propio Banco Central destacó la reducción de intereses pagados por pasivos monetarios y la caída de los gastos de emisión, en línea con la política de contracción monetaria aplicada durante el último año.

Si el proceso de saneamiento financiero logra sostener la desaceleración inflacionaria y mejorar las condiciones de financiamiento, sectores productivos regionales podrían beneficiarse de una menor volatilidad cambiaria y monetaria. Sin embargo, el escenario todavía depende de variables externas, del nivel de reservas y de la capacidad oficial para sostener el equilibrio fiscal sin frenar la actividad.

El Gobierno exhibe la cancelación de Letras Intransferibles como una señal de normalización financiera y fortalecimiento institucional del Banco Central. Sin embargo, la consistencia de ese proceso seguirá atada a la evolución de reservas, la estabilidad cambiaria y el acceso al financiamiento.

La atención del mercado ahora se concentra en cómo evolucionará la estrategia de acumulación de divisas y en qué medida el saneamiento del balance del BCRA puede traducirse en una mayor estabilidad económica durante 2026.

Compartí esta noticia !

El Banco Central compró más de 100 millones de dólares y las reservas superan los 46.000 millones

Compartí esta noticia !

Finalizada la cuarta jornada de la semana, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) volvió a adquirir divisas de los Estados Unidos por más de 100 millones de dólares.

Con la compra de dólares estadounidenses que efectuó en el día de la fecha el BCRA, las reservas superaron ampliamente los 46.000 millones de dólares.

El Banco Central volvió a comprar dólares este jueves y, a una jornada del cierre de una nueva semana, adquirió 140 millones de dólares para robustecer sus reservas y lograr alcanzar la meta a fin de año. De esta manera, las reservas del Central alcanzaron los 46.194 millones de dólares.

¿Cuál es el número de dólares que pretende acumular el Gobierno para finales de año?

En este sentido, el número al que aspira llegar el gobierno con las reservas de dólares estadounidenses ronda entre los 10.000 y los 17.000 millones.

Fuentes del Ministerio de Economía señalaron que todavía no se concretó el ingreso principal de dólares de la cosecha agrícola, lo que, según sus perspectivas, incrementará la oferta de divisas en el Mercado Libre de Cambios (MLC) y fortalecerá la capacidad de compra del BCRA en el corto plazo.

El porcentaje de avance sobre la meta anual de compras se sitúa en 80,16 por ciento. Sin embargo, la demanda de divisas del Tesoro para afrontar pagos de deuda limitó el crecimiento neto de reservas durante el primer trimestre.

Para mantener el ritmo de compras, el Central optó por emitir pesos sin aplicar esterilización, mientras el Tesoro absorbió liquidez a través de colocaciones de deuda en moneda local, buscando aliviar la presión sobre la cotización y moderar la inflación.

Las previsiones oficiales para 2026 proyectan un saldo neto de compras entre USD 10.000 y USD 17.000 millones, sujeto al flujo de divisas y a la demanda interna de pesos. Santiago Bausili, presidente del BCRA, remarcó que ambos factores serán claves para el resultado final del año.

La liquidación de la cosecha gruesa aportará una suma relevante de dólares, lo que permitirá robustecer las reservas. Además, se estima que la emisión de deuda corporativa en mercados internacionales podría añadir más de USD 3.200 millones, reforzando la capacidad de intervención y la estabilidad cambiaria.

Al cierre de la última rueda, las reservas internacionales se ubicaron en USD 46.194 millones tras una baja diaria de USD 337 millones explicada por baja de cotizaciones de los activos que integran el stock y pagos a organismos internacionales, según fuentes del Central.

El máximo de reservas durante la gestión actual se alcanzó en febrero, con USD 46.905 millones, nivel que no se veía desde 2018. La caída posterior respondió a pagos de deuda externa y a la volatilidad internacional, que afectó la cotización de activos como el oro y los bonos soberanos.

El último Informe de Política Monetaria (IPOM) subrayó que en el contexto del desarrollo del conflicto en Medio Oriente, se espera que la economía argentina consolide su superávit comercial en 2026, “configurando un escenario propicio para que continúe el proceso de compra de reservas internacionales”.

Las exportaciones continuarían con su tendencia positiva. Éstas serían impulsadas por una cosecha que, con una evolución climática favorable y tras la reducción de los derechos de exportación implementada el año previo, se encamina a ser la más alta de la historia”, reza el reporte oficial.

Al mismo tiempo, la autoridad monetaria consideró que “se suma un contexto internacional de mejora en los precios internacionales de los principales productos exportados por el país —granos, aceites, metales y petróleo—, así como el dinamismo creciente de sectores estratégicos. En efecto, la energía y la minería contribuirían a incrementar los envíos externos a medida que maduren los proyectos en curso y se incorporen nuevas iniciativas en el marco del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y del Súper RIGI”.

Compartí esta noticia !

El INDEC informó que la canasta básica subió 1,1% en abril y una familia tipo necesitó casi $1,47 millones para no ser pobre

Compartí esta noticia !

La desaceleración de la inflación convivió con un nuevo aumento de las líneas de pobreza e indigencia. La Canasta Básica Total trepó 2,5% mensual y consolidó una suba interanual de 32,4%, en un escenario donde el consumo sigue bajo presión.

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) informó que la Canasta Básica Alimentaria (CBA) aumentó 1,1% en abril respecto de marzo, mientras que la Canasta Básica Total (CBT) registró una suba de 2,5%. Con estos datos, una familia tipo integrada por dos adultos y dos niños necesitó $1.469.786 para no caer bajo la línea de pobreza y $665.053 para cubrir únicamente los alimentos mínimos y no ser indigente.

La publicación se conoció en paralelo al dato de inflación de abril, que fue de 2,6%, y volvió a mostrar una desaceleración respecto de los meses previos. Sin embargo, la dinámica de las canastas sociales expone que el costo de sostener ingresos básicos continúa en niveles elevados, aun con menor presión inflacionaria.

Qué muestran las nuevas líneas de pobreza e indigencia

Según el organismo estadístico, la CBA acumuló una variación de 12,8% en lo que va de 2026 y de 32,4% en términos interanuales. La CBT, que incorpora además bienes y servicios no alimentarios, avanzó 12,3% en el año y también alcanzó un incremento interanual de 32,4%.

El informe detalla distintos escenarios familiares. En un hogar compuesto por una mujer de 35 años, su hijo de 18 y su madre de 61 años, se necesitaron $529.460 para cubrir la canasta alimentaria y $1.170.106 para acceder a la canasta total.

En tanto, para un hogar integrado por un hombre y una mujer de 30 años con tres hijos pequeños, el umbral de indigencia ascendió a $699.490 y el de pobreza alcanzó los $1.545.872.

El INDEC recordó que la CBA se calcula tomando como referencia los requerimientos nutricionales mínimos de un adulto equivalente, mientras que la CBT amplía esa base incorporando gastos no alimentarios mediante el coeficiente de Engel.

La diferencia entre la inflación general de abril y la evolución de las canastas revela una tensión económica que el Gobierno sigue monitoreando: la baja del índice general no implica automáticamente una recuperación del poder de compra.

Mientras la CBA mostró una variación mensual más moderada, la CBT avanzó casi al mismo ritmo que el IPC. Eso significa que servicios, transporte, educación, indumentaria y otros consumos esenciales continúan presionando sobre los ingresos familiares.

El dato adquiere relevancia política porque las canastas funcionan como referencia directa para medir pobreza e indigencia. También son variables sensibles en negociaciones salariales, asistencia social y actualización de ingresos.

El frente social sigue siendo una variable crítica para el Gobierno

La administración nacional viene sosteniendo como eje central de su estrategia económica la desaceleración inflacionaria y el equilibrio fiscal. Sin embargo, los números del INDEC muestran que el proceso todavía convive con niveles altos de exigencia para los hogares urbanos.

La suba de la CBT por encima de la CBA también deja entrever que el peso de los servicios y consumos no alimentarios mantiene tensión sobre las economías familiares, aun cuando algunos alimentos desaceleraron sus aumentos.

En ese contexto, la evolución del consumo privado, los salarios y la capacidad de recuperación del mercado interno aparecen como variables centrales para los próximos meses.

La desaceleración de la inflación abrió una nueva etapa para la política económica, pero las cifras de pobreza e indigencia continúan condicionadas por el comportamiento de los ingresos reales y del consumo.

El mercado y el Gobierno seguirán de cerca si la baja del IPC logra consolidarse en los próximos meses y si eso se traduce efectivamente en una mejora del poder adquisitivo. También habrá atención sobre el impacto de tarifas, salarios y actividad económica en la evolución futura de las canastas básicas.

canasta_05_26 INDEC by CristianMilciades

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin