FINANZAS

Más del 15% de las pymes no utiliza el sistema bancario tradicional

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El relevamiento de la Asociación de Empresarios Nacionales (ENAC), también arroja que solo un 6% de los encuestados, pudieron obtener asistencia a través de los bancos con los que operan. Leo Bilanski destacó que es grave pero que a su vez “el sistema es completamente inútil y burocrático”

El medio radial, EntornoPyme, entrevistó al presidente de la Asociación de Empresarios Nacionales -ENAC-, Leo Bilanski para referirse a la actualidad del sector y en que situación se encuentran las pymes. Durante el primer trimestre, ENAC organizó una campaña para realizar un relevamiento en donde se encargo de encuestar a más de 700 empresas del sector Pyme, en las 24 provincias del país.

Al respecto, el presidente de la institución dijo a EntornoPyme “El relevamiento lo hicimos durante el primer trimestre de este año, y nos indicó que el motor industrial se encuentra funcionando a pleno; con 6 meses de crecimiento sostenido de la actividad industrial, con niveles de capacidad industrial utilizada del 63%, números que ante la situación sanitaria por la que estamos atravesando, son extraordinarios… tenemos unos de los motores de la economía prendidos. Otros de los grandes motores que detectamos encendidos durante el primer trimestre del año, es el de la construcción. Más atrás vienen los de comercio y servicios”.

Con respecto al empleo, Bilanski asegura que en éste estudio se destaca que “un 24% de las pymes tomó un trabajador, a pesar de las duras circunstancias que nos deja la pandemia”.

Por su parte, el tema de las inversiones también los datos son alentadores: “El 40% de las empresas que integran este sector, planean hacer algún tipo de inversiones: Para mejorar la capacidad productiva, para explorar nuevos mercados, mejorar la capacidad comercial, para capacitación y formación…”.

El dirigente empresario señala que, sin dudas, un problema que atraviesan al menos la mitad de esas empresas que invertir, necesitan tener propuestas de financiamiento.

Por un lado, algunas pueden hacerlo a través de “capital propio, pero el resto, lo necesita a través del financiamiento externo. Y es aquí donde el Gobierno nacional, a través de diversas medidas a través del FONDEP y créditos a tasas subsidiadas que sirven para que las empresas puedan sostenerse.”

Sin embargo, señaló que el “gran ausente en todo esta cadena, han sido y son los bancos. Quienes tienen un rol en la economía paupérrimo”.

En la encuesta realizada por ENAC, sobre el tema puntual bancario, solo el 6% de las pymes reconocen que los bancos le ayudaron a transitar estos meses complicados de la pandemia, con herramientas que ellos tienen, que puede ser una línea de descubierto o de crédito. El 21% dice que sus bancos le ayudaron parcialmente.

Y un 50% considera que los bancos no le ayudaron en nada a su actividad productiva; el 15%, no utiliza los servicios bancarios, “lo cual resulta grave por que produce informalidad” y destaca que “el sistema es completamente inútil y burocrático”, culminó Bilanski.

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El Gobierno hará un pago parcial al Club de París para evitar caer en default

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En mayo vencieron u$s2.400 millones que el país no abonó. Sin embargo, ahora el Ministerio de Economía logró un acuerdo para evitar la cesación de pagos

El ministro de Economía, Martín Guzmán, llegó a un acuerdo con el Club de París para evitar el “default”, una situación que el Gobierno quiere evitar a toda costa en la previa de las elecciones.

La clave del acuerdo es que Argentina realizará un pago parcial y menor al Club de París, mientras que se posterga la mayor parte de la deuda. En concreto, el país abonará solamente unos u$s400 millones de los u$s2.400 millones que vencieron a fines de mayo.

El acuerdo fue confirmado por Guzmán en la tarde de este martes, en una conferencia de prensa.

Durante su reciente gira europea, Alberto Fernández gestionó presencialmente una postergación ante las máximas autoridades de Portugal, España, Francia e Italia, y también mantuvo un encuentro virtual en el que trató el tema con la canciller alemana, Angela Merkel.

El nuevo plazo de gracia de parte de club de gobiernos acreedores (de Europa, pero también de los Estados Unidos, Canadá, Rusia, Australia, Israel, Brasil, Japón y Corea del Sur) abre un nuevo espacio para seguir negociando la reprogramación de la deuda de u$s45.000 millones con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Las autoridades del Club de París aguardan, precisamente, ese arreglo con el organismo multilateral que dirige Kristalina Georgieva, para reprogramar su propio acuerdo, que data de mayo de 2014 y fue cerrado por el entonces ministro de Economía (hoy gobernador bonaerense), Axel Kicillof.

Guzmán y las complicaciones de un acuerdo con el FMI
Martín Guzmán está convencido de que en las próximas jornadas podrá avanzar, finalmente, en un acuerdo con el Fondo Monetario. En el Palacio de Hacienda no quieren anticipar, sin embargo, cuál será la fórmula para encaminar esas conversaciones que, en principio, tendrá el objetivo de evitar un default con el Club de París.

La expectativa en Economía es que Guzmán viaje a los Estados Unidos para reunirse con la secretaria del Tesoro, la poderosa Janet Yellen, como último paso antes del trato formal con el FMI.

Sergio Massa volvió de EE.UU. seguro de que su viaje sirvió para encaminar la relación con el país que concentra el 16,5% de los votos en el directorio del Fondo, estratégicos para cerrar el acuerdo.

El objetivo del presidente de la Cámara baja fue eminentemente político: fue a juntar capital político de parte de funcionarios clave de la administración Biden. También a buscar “soluciones creativas” para encauzar la relación con el Fondo.

Antes de volver a Buenos Aires, en su último contacto en Estados Unidos, Massa fue rotundo frente a los 15 fondos de inversión con los que habló en Wall Street: les aseguró que la Argentina llegará a un acuerdo con el Fondo Monetario.

Cuando los financistas quisieron hablar del timing, Massa les contestó que prefería que fuera antes de las elecciones de noviembre. “Para el Gobierno no tendría costos políticos”, opinó. “Lo más importante es que el acuerdo sea bueno para el corto y el largo plazo”, completó.

El referente de la coalición gobernante dejó en claro que su posición política es similar al del ministro Guzmán, con quien estuvo reunido antes de salir de Buenos Aires, la semana pasada.

Se avecinan los vencimientos con el organismo, mientras sigue corriendo el reloj que marca que dentro de cinco semanas la Argentina entrará en default con el Club de París si antes no hay algún trato con el FMI.

El gobierno de los Estados Unidos acaba de dar un respaldo a esas conversaciones, a través del número dos del Tesoro americano, Wally Adeyemo. Lo que en la Casa Rosada se interpretó como un apoyo y un avance a esas negociaciones.

Por eso mismo, en el Palacio de Hacienda aguardan que Guzmán reciba la señal para subirse al avión rumbo a Washington.

Tras la gira de Massa y la señal desde el Tesoro, la pelota quedó definitivamente del lado del gobierno argentino.

Es la coalición gobernante la que deberá definir el rumbo de política económica: si va por el camino preferido por Guzmán, que implica sellar un acuerdo con el Fondo lo más pronto posible, de manera de aventar los riesgos a un nuevo cimbronazo cambiario y financiero, que detonaría la posibilidad de una recuperación económica.

O si la cuestión se demora hasta después de las elecciones, con el peligro cierto de reavivar lógicos temblores ante las indefiniciones. Este último escenario es el preferido por Cristina Kirchner, tal vez acostumbrada a los tiempos de Néstor Kirchner, donde los márgenes de política económica para moverse eran más amplios.

La postura de Massa quedó patente durante la semana que pasó en la capital estadounidense. El jefe del Frente Renovador coincide con el ministro de Economía en cuanto a acelerar los tiempos. Aunque abona la idea de Cristina de una negociación a fondo que le asegure aire financiero a la Argentina para los próximos años. Algo que no luce tan claro si, al final, el acuerdo es a 10 años con las actuales tasas de interés.

Durante la visita a Washington, Massa escuchó la posibilidad de un “stand still”: esto es, negociar un acuerdo por el cual se congela el estado de situación de la deuda por un plazo determinado (no más de seis meses, hasta después de las elecciones) y en ese lapso el país deja de pagar los vencimientos.

Hasta ese momento hay dos pagos: uno en septiembre y otro en diciembre, por un total cercano a los u$s3.400 millones. En el medio, lo dicho más arriba: el 31 de julio habría que pagar u$s2.400 millones al Club París, sólo postergables con un acuerdo con el Fondo en el bolsillo.

La discusión de fondo

La discusión interna en el Frente de Todos se vincula con el ajuste fiscal que, en los hechos, viene realizando Guzmán.

Para tener en claro: contra un rojo de las cuentas públicas del 6,5% del PIB en el 2020 -producto de la expansión del gasto Covid-, en los primeros cinco meses del año, ese déficit se redujo a tan sólo el 0,3%.

En el Presupuesto 2021, el ministro consignó un déficit del 4,5% para este año, con lo cual existe un amplio colchón para ampliar el gasto estatal.

Eso es lo que le reclaman desde el kirchnerismo. Y que seguramente va a ocurrir, de cara a las elecciones. La pregunta a esta hora refiere a la magnitud de ese giro. ¿Se notará en las golpeadas economías de los hogares? ¿Y en los bolsillos de los atribulados consumidores?

Seguramente, en las próximas semanas, el Gobierno intensificará los anuncios sociales. Ya trascendió que habrá un bono para jubilados y pensionados, con el objetivo de contrarrestar lo que perdieron por la inflación.

Algunas medidas en ese sentido ya se tomaron, como el anuncio de aumento de las tarifas de los servicios públicos por debajo del 10% para todo este año. Será de un 9% para la electricidad en el AMBA (7% en el resto de la provincia de Buenos Aires); y del 6% para las boletas residenciales de gas.

Guzmán, que hasta ahora vino haciendo buena letra fiscal y monetaria, en medio de las negociaciones con el Fondo y por el temor a un cimbronazo cambiario, tendrá que liderar lo que viene: hasta dónde llega con ese cuidado. O hasta dónde lo dejan.

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Tres tecnologías que están revolucionando las transferencias internacionales

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Las transferencias internacionales han  sido una parte muy importante en el intercambio económico entre países. Tan sólo el dinero recibido en México desde el extranjero alcanzó una cifra histórica de 40 mil 606 millones de dólares en 2020. Del total, solamente el 0.6% de éstas fueron en efectivo y especie, mientras que el 98.9% se realizaron a través de transferencias electrónicas, según datos del Banco de México (Banxico). Dato que refleja la importancia de la tecnología y cómo nos puede unir a pesar de los kilómetros que nos separan.  

“En la actualidad, la tecnología permite que otras entidades, además de los bancos, ofrezcan la posibilidad de realizar transferencias internacionales  a cualquier persona, realizar inversiones y otras operaciones de manera global a precios más bajos que los modelos tradicionales”, señaló Cristian Huertas, Head Latam de Bnext, el marketplace de servicios financieros más grande de España.

En este sentido, de acuerdo con Bnext, éstas son algunas de las tecnologías financieras que están facilitando transferencias internacionales:

Blockchain. Esta tecnología ha revolucionado los servicios financieros, ya que permite que las transferencias y el movimiento de capital se descentralicen de los bancos y que, en contraparte, los intercambios sean regulados por todos los participantes del sistema. El blockchain, o cadena de bloques, por su carácter inmutable, permite generar registros interconectados de transacciones e información a prueba de manipulación. 

Utilizar esta tecnología garantiza que las operaciones sean más seguras y facilita una completa trazabilidad de las mismas; es decir, se puede conocer el histórico, la ubicación y su trayectoria. La cadena de bloques tiene el potencial de remodelar gran cantidad de procesos dentro del área de finanzas de las organizaciones y los usuarios gracias a sus ventajas de control y costo. Esta tecnología hace que las transacciones entre países sean más eficaces que a través de los canales tradicionales.

Inteligencia artificial. La Inteligencia Artificial (IA) es un conjunto de tecnologías que se habilitan por el poder predictivo y adaptativo, tienen cierto nivel de aprendizaje autónomo y son auxiliares para reconocer patrones, anticipar eventos futuros, además de crear reglas concretas y efectivas. En el ámbito de los servicios financieros, esta tecnología puede ayudar en la prevención de fraudes y otros riesgos a la hora de realizar una operación. 

La IA puede servirse de herramientas como el análisis de datos y sistemas de seguridad biométricos para reducir riesgos y prevenir que ocurran fraudes. Esta tecnología puede ayudar a modificar las estructuras y los procesos que utiliza la banca tradicional y beneficiar a los usuarios con servicios más seguros y eficientes.   

Wallets. Estos medios de pago, también conocidos como carteras o billeteras digitales, han crecido exponencialmente durante los últimos años. Estas billeteras son ofrecidas por fintech, bancos tradicionales y otras empresas que no están necesariamente relacionadas con el sector financiero.

Las wallets permiten que los usuarios administren su dinero de forma virtual desde su teléfono celular y puedan realizar pagos y transacciones de manera simple. Las transferencias internacionales a través de este medio pueden ser más rápidas, seguras y con un costo menor que si se usa un medio tradicional.

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Cómo controlar los gastos diarios en pandemia con la ayuda de Apps

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Si ahorrar no es lo tuyo y llevar al día un presupuesto con todos los gastos diarios es una tarea imposible, no te preocupes, existen muchas herramientas para lograrlo. La pandemia y el aislamiento social nos impulsó a comprar en forma online, descubrir diversas Apps y usar más las redes sociales.
En estos tiempos, cada vez más personas tienen dificultades para planificar sus gastos. Por eso, los expertos de Adelantos.com armaron una lista de 5 aplicaciones que te serán muy útiles para organizar tu economía.
“Existen muchas aplicaciones para el control de gastos que prestan múltiples soluciones, por ejemplo, planificar las finanzas personales, métodos para ahorrar o crear alertas para no gastar de más. De ese universo elegimos 5 por su facilidad de uso, eficiencia y rapidez. Pero lo importante es que el usuario busque cuál se adapte mejor a sus necesidades”, asegura Florencia Valdes, Marketing Manager de Adelantos.com.

5 aplicaciones para usar en dispositivos IOS o Android:

1. GASTOS DIARIOS: es una aplicación diseñada para organizar tus gastos y tus ingresos, registra por fecha tus movimientos de dinero y después revisa los totales diarios, mensuales o anuales en los reportes.

2. FUDGET: es un planificador de presupuesto que ayuda a crear listas muy sencillas. Agregas tu ingreso mensual y cada uno de los gastos que vayas realizando diariamente. En la misma pantalla se van restando los gastos para darte un balance de cómo se encuentra tu estado financiero.

3. MONEFY: es un organizador financiero y rastreador de finanzas. Cada vez que compres un café, pagues una cuenta o hagas una compra diaria, sólo tenés que añadir los gastos. Además de llevar un registro contable podrás realizar comparaciones con todos tus ingresos mensuales.

4. SPLITWISE: Es una aplicación que se utiliza para llevar las cuentas y dividir los gastos entre amigos, familia, compañeros o pareja. De forma sencilla, podrás ver cuánto debes, cuánto te deben, tu presupuesto, las cuentas que tenés que pagar y el gasto financiero mensual.

5. TOSHL: Esta herramienta que, además de llevar el presupuesto, también te permite incluir los gastos bancarios para reunir toda la información financiera en un solo lugar.
Es importante considerar que existen de todas las apps versiones gratuitas y pagas, tanto para teléfonos como para computadoras. Lo fundamental es tomar conciencia y pedir ayuda para mejorar los hábitos financieros, más aún en tiempos tan problemáticos como los actuales.

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Una nueva era de dinero digital

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En un nuevo artículo para F&D , Tobias Adrian y Tommaso Mancini-Griffoli del FMI argumentan que el dinero digital tiene el potencial de transformar el sector financiero y que los mercados emergentes y los países de menores ingresos son los que más se beneficiarán de este cambio dramático.

El acceso amplio y económico al dinero digital y las transacciones telefónicas podría abrir la puerta a los servicios financieros para 1.700 millones de personas sin cuentas bancarias tradicionales. Y los países pueden crecer cada vez más conectados, facilitando el comercio y la integración del mercado. El impacto en el mundo real es significativo.

Pero cualquier oportunidad conlleva un riesgo. El paso a este nuevo mundo podría excluir a quienes se encuentran al otro lado de la brecha digital. También abre la puerta a la fragmentación, la sustitución de divisas y la pérdida de eficacia de las políticas. La transición debe estar bien gestionada, coordinada y debidamente regulada.

Primero, ¿qué es el dinero digital? El dinero digital es la representación digital del valor. El sector público puede emitir dinero digital llamado moneda digital del banco central, esencialmente una versión digital de efectivo que se puede almacenar y transferir mediante una aplicación móvil o de Internet. El sector privado también puede emitir dinero digital. Algunos formularios se pueden canjear por efectivo a un valor nominal fijo. Estos están totalmente respaldados por activos líquidos y muy seguros y, por lo general, se denominan dinero electrónico. Las monedas estables pueden ser una forma de dinero electrónico, pero también vienen en otros diseños cuyo valor es más volátil. Los activos criptográficos, como Bitcoin, se emiten en sus propias denominaciones y son especialmente volátiles, demasiado para ser considerados una forma de dinero digital (generalmente se consideran un activo de inversión).

Los mercados emergentes lideran el camino

Considere un trabajador en los Estados Unidos. En un futuro cercano, un empleador podría depositar su cheque de pago en una billetera digital, lo que le permitirá enviar dinero a familiares en Guatemala, Filipinas o cualquier otro país de manera más económica y eficiente. Las tarifas por transferir dinero a menudo representan hasta el 7 por ciento del valor de una transacción, y el Banco Mundial estima que reducir las tarifas al 2 por ciento podría dar un impulso de $ 16 mil millones al año a las remesas a países de bajos ingresos.

Este futuro no está lejano. La innovación del sector privado en los mercados emergentes ya ha dejado una huella en el área del dinero móvil. El servicio de transferencia de dinero móvil M-pesa, que comenzó en Kenia, se está reproduciendo en docenas de países de África y Asia. Ha traído pagos a muchos sin cuentas bancarias, pero con un teléfono plegable en el bolsillo, y ha abierto la puerta a otros servicios financieros, como productos de ahorro y crédito.

Hoy en día, hay mil millones de cuentas de dinero móvil registradas en 95 países, con cerca de $ 2 mil millones que se realizan a través de estas cuentas todos los días. África subsahariana es líder en dinero móvil y representa casi la mitad de las cuentas de dinero móvil en todo el mundo. El uso generalizado de teléfonos móviles lo ha hecho posible. Las identidades digitales, que muchos países han implementado, son otra innovación importante. Estas versiones digitales de pasaportes permiten a los proveedores de dinero móvil incorporar clientes a bajo costo mientras cumplen con las regulaciones locales.

El sector público también está tomando medidas para proporcionar una infraestructura de pago digital en los mercados emergentes. Las Bahamas es el primer país del mundo con una moneda digital del banco central (una forma digital de la moneda de un país). Llamado el ” dólar de arena “, aumentará la inclusión financiera de los habitantes de las 700 islas del país, donde los servicios bancarios como los cajeros automáticos no siempre están disponibles.

Otros países no se quedan atrás. El proyecto más ambicioso está siendo puesto a prueba por el banco central de China. Si el experimento e-Renminbi tiene éxito, podría impulsar la digitalización, la innovación y la inclusión financiera en una de las economías más grandes y vibrantes del mundo, posiblemente alentando a otros países a seguir su ejemplo.

Mantener un equilibrio

Pero muchos de estos beneficios potenciales requieren un apoyo político cuidadoso y con visión de futuro. Para comenzar, la nueva infraestructura es esencial para permitir que los hogares más pobres en áreas aisladas se conecten a nuevos servicios de pago digital. Se espera que las redes satelitales globales (Starlink, OneWeb y otras) brinden servicios de banda ancha ampliamente accesibles, incluso a países de bajos ingresos, a partir de 2022. Pero una estrategia de inclusión financiera no puede depender de una señal que simplemente caiga del cielo.

Se necesita un impulso de inversión en infraestructura sincronizada, incluso para ampliar el acceso a Internet a las áreas más pobres y remotas. De hecho, cuando muchos países actúan al mismo tiempo, la inversión en infraestructura pública puede ayudar a impulsar el crecimiento a nivel nacional y en el extranjero a través de vínculos comerciales. Estas inversiones son necesarias para respaldar una estrategia de pago digital viable.

En muchos países, la inclusión financiera puede significar compensaciones en lo que respecta a la política de privacidad y competencia. Las empresas de pagos digitales capturan y monetizan cada vez más los datos de los consumidores. Sin garantías que ofrecer, los hogares y las microempresas más pobres pueden ofrecer sus datos, pero a costa de su privacidad. La regulación tendrá que encontrar el equilibrio justo, incluso para incentivar la entrada al mercado de nuevas empresas de pago al tiempo que limita su dominio.

De hecho, los países necesitarán aumentar la capacidad reguladora y de supervisión de manera más general antes de que las innovaciones de pago lleguen al mercado. La regulación y la supervisión cuidadosa son clave para anclar la confianza en las nuevas formas digitales de dinero. Sin embargo, todavía abundan las preguntas. Es posible que se requiera que los proveedores de pagos respalden completamente la emisión de monedas con activos seguros y líquidos, pero ¿qué activos? ¿Deberían guardarse en los bancos comerciales o quizás incluso en los bancos centrales? ¿Qué apoyos podría estar dispuesto a ofrecer el estado? ¿Y si el dinero digital lo ofrece una empresa extranjera? ¿Cómo deberían cooperar los reguladores a través de las fronteras? Estas preguntas son nuevas y deben meditarse detenidamente.

Los marcos legales claros también son esenciales. Es probable que las monedas digitales emitidas por el banco central requieran una adaptación a la ley del banco central y la ley monetaria. Y el derecho público debe aclarar el estado legal del dinero emitido de forma privada. ¿Deberían tratarse los nuevos acuerdos como dinero electrónico, depósitos bancarios, valores, productos básicos u otra cosa? Las respuestas a estas preguntas tendrán una gran influencia en el desarrollo del dinero digital. Por ejemplo, clasificar una forma de dinero digital como valor complicará significativamente su intercambio, dada la complejidad de la regulación de valores.

También se deben contener otros riesgos. Las nuevas formas digitales de dinero deben resistir ciberataques, interrupciones, fallas técnicas, riesgos de fraude y algoritmos defectuosos. Y sin una regulación adecuada, el dinero digital podría ser un refugio virtual seguro para las transacciones financieras ilícitas de los delincuentes. Se necesita la implementación efectiva de un marco sólido para combatir el lavado de dinero y el financiamiento del terrorismo. Sin embargo, el dinero digital también brinda oportunidades regulatorias, como análisis y monitoreo de datos en tiempo real más efectivos.

Los enfoques regulatorios y los marcos legales actuales están fragmentados. Hay poca orientación y las circunstancias de cada país difieren significativamente. El FMI tiene un papel que desempeñar al brindar asesoramiento sobre políticas a los países y ayudar a las instituciones a desarrollar enfoques regulatorios sólidos y compartir las mejores prácticas.

En su esfuerzo por unirse, beneficiarse y regular la revolución del dinero digital, los países no deben perder de vista el panorama general. Los marcos regulatorios y legales, así como la decisión de los bancos centrales de ofrecer sus propias monedas digitales, afectarán la participación y la innovación del sector privado. El papel de los bancos puede cambiar si se enfrentan a una competencia más intensa por la financiación mientras los clientes debaten si intercambian sus depósitos por la moneda potencialmente más segura de los bancos centrales. Las decisiones cuidadosas también deben garantizar que las nuevas formas de dinero digital sean ambientalmente sostenibles, que la energía que requieren se mantenga bajo control. El camino hacia la adopción del dinero digital debe estar guiado por una visión clara y responsable del panorama más amplio de pagos, financiero, económico y ambiental del mañana.

Un enfoque global

El panorama general se extiende mucho más allá de las fronteras de cada país. La revolución del dinero digital ocurrirá a escala global. Los mercados emergentes y los países de ingresos más bajos se verán afectados por la introducción de formas digitales de dinero en economías más grandes y avanzadas. Deben ser conscientes de estos cambios y el FMI estará a su lado para garantizar que el sistema monetario internacional siga funcionando para todos los países.

Los menores costos de obtener, almacenar y gastar dinero digital podrían facilitar que las personas y las empresas sustituyan su moneda nacional por una moneda más estable, especialmente en países con alta inflación y tipos de cambio volátiles. Esta práctica ya está muy extendida: los depósitos en moneda extranjera superan el 50 por ciento en más del 18 por ciento de los países del mundo. A medida que aumenta este nivel, el país de origen pierde el control sobre la política monetaria. Esto tiene un impacto desproporcionado en los hogares más pobres y vulnerables, a los que normalmente les resulta más difícil diversificar sus ahorros para protegerse de la inflación volátil.

Actualmente se están explorando políticas. En países donde existe riesgo de salida de capital, surgen preguntas sobre la viabilidad técnica y la conveniencia de la política de limitar las transacciones y tenencias de moneda digital extranjera. Puede ser posible acordar principios de diseño que permitan a las autoridades del país establecer parámetros básicos para billeteras y redes para limitar la sustitución de monedas. Sin embargo, estos principios de diseño deben coordinarse a nivel mundial para garantizar que satisfagan las necesidades de todos los países y que se adopten ampliamente para limitar el arbitraje regulatorio. Ésta es otra área en la que el FMI puede ayudar mediante su análisis y poder de convocatoria.

También surge la pregunta de si las medidas de gestión del flujo de capital existentes, como los impuestos sobre la compra de divisas, pueden ser eludidas por formas digitales de dinero. La mayoría de los países miembros del FMI, en particular los mercados emergentes y los países de ingresos más bajos, utilizan alguna forma de gestión de los flujos de capital. Las regulaciones y las prácticas de implementación existentes deben evolucionar para que las medidas de gestión de los flujos de capital sigan siendo sólidas tras la introducción del dinero digital.

Es probable que el dinero digital también aumente los flujos de capital bruto a medida que disminuyan los costos de transacción y los productos financieros estén más disponibles. Esto tiene pros y contras. Los mercados deberían estar más integrados, ofreciendo oportunidades de cobertura y distribución de riesgos para los hogares y las empresas locales. Sin embargo, el riesgo de contagio financiero también aumentaría, al igual que el peligro de problemas de balanza de pagos, ya que las variaciones en las valoraciones de los activos se amplifican a medida que aumenta el stock de activos externos.

Por último, el riesgo de fragmentación y de una brecha digital mundial es enorme. Los acuerdos regionales para liquidar el dinero digital podrían proliferar, impulsados ​​por el deseo de autonomía de los países. Tales acuerdos podrían convertirse en instrumentos de fuerzas e intereses geopolíticos —para evitar o imponer sanciones bilaterales— y podrían limitar la convertibilidad de la moneda.

Sin embargo, también hay oportunidades. El dinero digital podría aprovecharse para fomentar la integración y la interoperabilidad de los sistemas de pago. Se deben explorar nuevas soluciones, como plataformas multilaterales de liquidación y cambio, así como normas o principios comunes para el diseño de dinero digital para facilitar los pagos transfronterizos, como los flujos de remesas, que son esenciales para muchos países de bajos ingresos. El FMI está trabajando activamente con la comunidad internacional —países miembros y otras organizaciones internacionales— para defender la integración de los sistemas de pago y oponerse a su fragmentación.

El FMI jugará un papel clave en la nueva era del dinero digital. La organización fue creada para promover la cooperación monetaria internacional y supervisar la estabilidad del sistema monetario internacional, así como contribuir a la estabilidad económica y financiera de los países. El dinero digital debe regularse, diseñarse y proporcionarse de manera que permita a los países mantener el control sobre la política monetaria, las condiciones financieras, la apertura de la cuenta de capital y los regímenes cambiarios. Los sistemas de pago deben integrarse cada vez más, no fragmentarse, y deben trabajar para ayudar a todos los países a protegerse contra una brecha digital.

Queda mucho por hacer, pero las oportunidades son inmensas, en la medida en que los riesgos se gestionen con cuidado. La clave para construir un futuro mejor es la cooperación, entre los sectores público y privado a nivel nacional y las autoridades y organizaciones nacionales a nivel internacional. El FMI, con su composición casi universal, está dispuesto a desempeñar su papel en este trascendental esfuerzo.

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