El Banco Central de la República Argentina (BCRA) concretó este miércoles 7 de enero de 2026 una nueva operación de financiamiento internacional por USD 3.000 millones mediante un pase pasivo (REPO) con seis bancos internacionales de primera línea. La operación, a 372 días y con una tasa equivalente a SOFR más 400 puntos básicos (7,4% anual), fortalece las reservas internacionales y refuerza la estrategia de normalización financiera en un contexto de ordenamiento macroeconómico.
La transacción se realizó utilizando parte de la tenencia de títulos BONARES 2035 y 2038 como colateral y se inscribe en el conjunto de medidas impulsadas por el BCRA desde el inicio de la gestión para robustecer la posición de reservas y optimizar la liquidez en moneda extranjera.
Detalles de la operación: plazo, tasa y sobredemanda
El REPO fue adjudicado por el monto total licitado de USD 3.000 millones, a un plazo de 372 días, con una tasa de interés equivalente a la SOFR en dólares estadounidenses más un spread promedio de 400 puntos básicos, lo que resulta en una tasa anual del 7,4%.
La licitación evidenció una fuerte demanda: el BCRA recibió ofertas por USD 4.400 millones, aproximadamente 50% por encima del monto licitado. Aun así, y considerando las proyecciones de fortalecimiento de las reservas internacionales, la autoridad monetaria decidió no ampliar el monto adjudicado, priorizando una gestión prudente del endeudamiento y del perfil de liquidez.
Señales al mercado y normalización del acceso al crédito
El interés de bancos internacionales de primera línea constituye una señal relevante para el mercado, ya que afianza el proceso de normalización del acceso al crédito externo. Este movimiento se alinea con la caída del riesgo país observada en paralelo al ordenamiento macroeconómico consistente y sostenible, según destacaron desde la entidad.
Desde una perspectiva institucional, la operación ratifica la capacidad del BCRA para acceder a instrumentos de financiamiento en condiciones de mercado, administrar con eficiencia su liquidez en moneda extranjera y reforzar la solidez de su balance. En términos prácticos, el REPO contribuye a mejorar la posición de reservas internacionales, un ancla clave para la estabilidad financiera y la previsibilidad cambiaria.
El BCRA fortalece sus reservas al concertar un nuevo REPO con bancos internacionales por USD 3.000 millones: https://t.co/J6Qn8YQxkO
La concreción de este REPO mejora el colchón de reservas en el corto y mediano plazo, reduce tensiones financieras y fortalece la credibilidad del programa económico ante inversores internacionales. A su vez, la decisión de no ampliar la adjudicación pese a la sobredemanda refuerza el mensaje de disciplina financiera y gestión cautelosa del pasivo.
En un escenario donde la consistencia macroeconómica resulta determinante para sostener el acceso al crédito, la operación por USD 3.000 millones se consolida como un hito operativo que respalda la estrategia del BCRA de normalización financiera y fortalecimiento de reservas.
En el marco del nuevo esquema cambiario, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) volvió a intervenir en el mercado oficial y adquirió 83 millones de dólares este martes. Con esta operación, ya acumuló compras por más de USD 100 millones en apenas dos días, llevando las reservas internacionales a USD 44.187 millones, el nivel más alto de los últimos tres años, en un contexto marcado por fuertes vencimientos de deuda y ajustes en la política cambiaria.
La autoridad monetaria profundizó así su estrategia de recomposición de reservas en medio de las modificaciones del régimen de bandas cambiarias dentro de las cuales fluctúa el dólar oficial. La compra de divisas se produjo mientras el mercado financiero permanece atento al cumplimiento de los pagos de deuda previstos para este viernes, que suman alrededor de USD 4.200 millones correspondientes a bonos soberanos.
Compras de reservas y señales al mercado cambiario
La adquisición de USD 83 millones registrada este martes se suma a los USD 21 millones comprados el lunes, configurando un volumen superior a USD 100 millones en apenas dos ruedas. Con este movimiento, las reservas internacionales del BCRA alcanzaron los USD 44.187 millones, superando nuevamente el umbral de los USD 44.000 millones, un nivel que no se observaba desde hacía tres años.
Las operaciones se enmarcan en la nueva política cambiaria de ajuste de las bandas, que redefine los márgenes de intervención oficial y busca otorgar mayor previsibilidad al mercado. En este contexto, la recomposición de reservas aparece como una señal relevante para fortalecer la posición externa del país y mejorar las expectativas financieras en el corto plazo.
Deuda, expectativas y reacción del dólar
El movimiento del BCRA coincidió con una jornada de cautela en los mercados, atravesada por la expectativa ante los vencimientos de deuda del Tesoro por USD 4.200 millones. La capacidad del Gobierno para afrontar estos compromisos se convirtió en un factor clave para el humor financiero y para la dinámica cambiaria de los próximos días.
En este escenario, el dólar mayorista retrocedió a $1.468, reflejando una menor presión compradora tras la intervención oficial. En tanto, en el Banco Nación, el tipo de cambio minorista bajó $5 y cerró en $1.490.
La combinación de compras de reservas, caída del tipo de cambio y expectativa por el pago de deuda configura un escenario de transición, en el que el mercado evalúa la consistencia del nuevo esquema cambiario y la capacidad del Banco Central para sostener la acumulación de divisas en un contexto de alta exigencia financiera.
En el inicio del nuevo régimen cambiario, el Banco Central compró US$ 21 millones y el Ministerio de Economía activó un canje de letras dólar linked para enfrentar vencimientos por más de $6 billones. Las medidas buscan aliviar tensiones de liquidez y sostener la estabilidad cambiaria en un contexto de fuertes compromisos financieros y escasa previsibilidad en la acumulación de reservas.
El Banco Central de la República Argentina (BCRA) concretó este lunes 5 de enero la compra de US$ 21 millones en el mercado de cambios, en lo que representa la primera adquisición de divisas en nueve meses y el primer movimiento operativo bajo el nuevo régimen cambiario que comenzó a regir a inicios de 2026. En paralelo, el Ministerio de Economía lanzó un canje de letras del Tesoro dólar linked para administrar vencimientos concentrados a mediados de enero y aliviar presiones de liquidez en el mercado financiero.
Ambas decisiones se inscriben en una estrategia oficial orientada a recomponer reservas internacionales, ordenar el frente financiero y atravesar un período crítico marcado por pagos de deuda superiores a US$ 4.100 millones esta semana, con cerca de US$ 3.700 millones en manos de inversores privados, y un elevado volumen de instrumentos atados al dólar con vencimientos inmediatos.
Primeras señales del nuevo esquema cambiario y regreso del BCRA al mercado
La compra de divisas por parte del BCRA se produjo en la segunda jornada financiera del nuevo programa cambiario, anunciado en diciembre y vigente desde el 2 de enero de 2026. Se trata de la primera intervención compradora desde el 3 de abril de 2025, cuando la autoridad monetaria dejó de adquirir dólares tras el acuerdo del Gobierno de Javier Milei con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la implementación de un sistema de bandas de flotación cambiaria.
El nuevo esquema introduce un cambio relevante: las bandas del tipo de cambio oficial se ajustan mensualmente en función de la inflación oficial con un rezago de dos meses, dejando atrás el mecanismo de actualización diaria. Además, el BCRA anticipó que buscará acumular reservas internacionales mediante compras de dólares siempre que las condiciones de liquidez y demanda de dinero lo permitan, con una meta indicativa que podría alcanzar hasta US$ 10.000 millones en 2026, supeditada al comportamiento monetario del mercado local.
No obstante, operadores del mercado advirtieron que durante la jornada el Tesoro habría intervenido para sostener la estabilidad del dólar, en un contexto de elevada sensibilidad cambiaria. Si bien se trata de cuentas independientes, fuentes financieras señalaron que, ante necesidades de divisas, el Tesoro podría recurrir al BCRA, lo que reabre interrogantes sobre la consistencia del esquema y la coordinación entre política fiscal y monetaria.
Canje dólar linked: Economía busca descomprimir un cuello de botella financiero
En simultáneo, el Ministerio de Economía lanzó una operación de conversión de deuda dólar linked para enfrentar un vencimiento clave previsto para el 16 de enero de 2026. La convocatoria, abierta hasta el miércoles 7 de enero, invita a los tenedores de la LELINK D16E6, que vence el 16/01, a canjearla por la LELINK D30E6, con vencimiento el 30 de enero de 2026, apenas dos semanas más tarde.
El objetivo oficial es asegurar un rollover ordenado, reducir la incertidumbre financiera y evitar tensiones adicionales en el mercado en un mes cargado de compromisos. Según datos de la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC), al 16 de enero vencen aproximadamente $6 billones en letras dólar linked, a los que se suman otros $651.000 millones hacia fin de mes, lo que dimensiona la magnitud del desafío para la gestión económica.
La licitación se realizará con un único pliego competitivo. Los participantes deberán indicar el valor nominal en dólares estadounidenses y el precio en dólares por cada VNO USD 1.000, con dos decimales. La adjudicación está prevista para el 12 de enero de 2026 (T+3) y no se pagarán comisiones. El monto máximo a colocar estará limitado por la normativa vigente.
La operación se encuadra en el artículo 2° del Decreto 846/24, que habilita la suscripción en especie. En caso de incumplimiento en la entrega de la LELINK D16E6, la normativa prevé la liquidación mediante débito en pesos en la cuenta CRYL del BCRA, aplicando una penalidad del 20% sobre el valor efectivo y utilizando el tipo de cambio de referencia publicado por el BCRA según la Comunicación “A” 3500.
Impacto y señales al mercado
El regreso del BCRA al mercado cambiario y el lanzamiento del canje dólar linked buscan contener riesgos inmediatos, pero también exponen las tensiones estructurales del programa económico. La elevada concentración de vencimientos, la dependencia de instrumentos indexados al dólar y la limitada previsibilidad en la compra de divisas condicionan la estabilidad financiera de corto plazo.
Para el mercado, el resultado del canje será una señal clave sobre la confianza de los inversores en la capacidad del Tesoro de administrar la deuda en pesos y en dólares bajo el nuevo régimen. Al mismo tiempo, la capacidad del BCRA de sostener compras netas de divisas será determinante para fortalecer reservas y reducir la vulnerabilidad externa.
En un escenario de compromisos crecientes y márgenes estrechos, las decisiones de enero funcionan como una prueba de consistencia del nuevo esquema cambiario y de la coordinación entre política monetaria, fiscal y financiera.
El año de 2025 fue marcado por resultados expresivos para Link-Belt en Brasil y América Latina. La empresa no solo cumplió las metas establecidas, sino que también registró un crecimiento del 31 % en sus negocios, consolidando su presencia en la región y fortaleciendo el relacionamiento con distribuidores y clientes.
Según el director general de Link-Belt Brasil y América Latina, Matheus Fernandes, el desempeño positivo vino acompañado de grandes retos, especialmente en un ambiente de negocios más competitivo. “La competitividad frente a los productos chinos fue, sin duda, uno de los mayores retos del año. Además, tuvimos instabilidades políticas y económicas en la región, demandando rápidas adaptaciones y un análisis constante de las condiciones del mercado”, afirma él.
Mismo delante de tal escenario, la compañía mantuvo inversiones, amplió su red y fortaleció estrategias para sostener el crecimiento.
Perspectivas hacia 2026
Para 2026, la empresa proyecta un nuevo ciclo de expansión. El objetivo es lograr un crecimiento del 20 % e ingresar en países de América Latina, en donde la marca aún no tiene distribución. Entre las inversiones previstas está el refuerzo del equipo regional, con profesionales dedicados al desarrollo de nuevos y a la gestión estratégica del business en América Latina. “Estamos trayendo nuevos recursos, reforzando los equipos y ampliando nuestra presencia en los distribuidores. Las expectativas para 2026 son muy buenas”, señala Fernandes.
Sin embargo, aun con proyecciones positivas, la empresa reconoce que el 2026 requerirá atención especial. En Brasil, el año electoral debe mantener el ambiente imprevisible de negocios. “El mercado brasileño tiende a encogerse durante el periodo electoral. Hay una postura de espera natural tanto de las empresas como de los consumidores, además de la tasa de interés, que aún es elevada, que afecta directamente a la adquisición de equipamientos”, considera el ejecutivo.
En América Latina, la competitividad con máquinas de origen chino queda como el principal reto. Al rato, dos tercios de la flota de equipamientos de la región están formados por modelos chinos, incluyendo las grandes marcas conocidas en el mercado.
Estrategias para lograr las metas
Para sostener el crecimiento y mantener la competitividad en 2026, Link-Belt adoptará un conjunto integrado de acciones en ventas y posventas. Además del fortalecimiento del equipo y de la ampliación de la presencia de especialistas junto a los distribuidores, será realizado el Dealers Meeting para reforzar el alineamiento comercial y promocionar ajustes de precios según las condiciones del mercado.
La empresa aún seguirá con el programa de demostraciones técnicas, como hizo este año en países como Argentina, Guatemala, Costa Rica y Brasil, además de la ampliación del periodo de garantía de uno a dos años y del avance en la apertura de nuevos mercados en América Latina.
“Estamos actuando de forma integrada en diversos frentes. Es un conjunto de acciones que involucra ventas, posventas, soporte y presencia en el campo. Nuestro enfoque es mantener la competitividad y lograr los objetivos que necesitamos lograr para consolidar el crecimiento esperado”, refuerza Matheus Fernandes.
Con el inicio formal de 2026, comenzó una nueva etapa del programa económico. Según el análisis de la consultora Ecolatina, las bandas cambiarias comenzaron a deslizarse en función de la inflación pasada correspondiente a noviembre de 2024 (T-2). Como resultado, el techo de la banda se ubicó en $1.529,03 y el piso en $914,78. En este nuevo esquema, el tipo de cambio oficial mayorista cerró en $1.475, con una suba del 1,5% respecto del viernes previo y quedó a apenas 3,7% del límite superior, dejando atrás el equilibrio transitorio de $1.400–$1.450 que había caracterizado al período post-electoral.
El inicio de esta fase marca un punto clave para el mercado cambiario, ya que reabre interrogantes sobre la sostenibilidad del esquema, el comportamiento de las expectativas de devaluación y la capacidad de generar oferta genuina de divisas en un contexto de regulaciones vigentes y estrechez externa.
Bandas móviles y primeras señales del mercado cambiario en 2026
El foco inmediato estará puesto en cómo se reequilibra el mercado cambiario durante las primeras semanas del año. Con un tipo de cambio operando cerca del techo de la banda y una oferta que aún no muestra señales de recuperación, el principal desafío será mantener contenidas las expectativas de devaluación.
Tras el anuncio de la Fase de Re-monetización del 15 de diciembre, el Tesoro revirtió su postura compradora en el Mercado Único y Libre de Cambios (MULC) para comenzar a contener la cotización del dólar, estableciendo un techo operativo en torno a los $1.450. Con datos parciales hasta el 23 de diciembre, Ecolatina estima que el Tesoro acumuló ventas por USD 124 millones, en contraste con las compras por USD 525 millones realizadas durante la primera quincena de diciembre y los USD 247 millones adquiridos en noviembre de 2025, según el informe del MULC publicado por el BCRA.
Como consecuencia de esta dinámica, los depósitos en dólares del Tesoro se ubicaron en USD 2.187 millones al 26 de diciembre. No obstante, es probable que estos saldos se hayan reducido en las ruedas posteriores, especialmente el 29 de diciembre, cuando el volumen operado en el mercado alcanzó los USD 903 millones, el nivel más alto desde el 22 de octubre, en la semana de las elecciones legislativas. Con estos niveles, los depósitos cubrirían cerca del 50% de los vencimientos de deuda soberana del 7 de enero y podrían acercarse al 70% en caso de concretarse el ingreso de USD 700 millones correspondientes a la privatización de las hidroeléctricas.
Canje de bonos, REPO y el rol del BCRA en la contención cambiaria
En paralelo, el Tesoro y el Banco Central realizaron un canje de títulos públicos con vistas a la licitación en pesos prevista para el 14 de enero. La operación consistió en el intercambio de bonos en dólares bajo legislación local (AL35 y AE38) en manos del Tesoro por bonos CER que estaban en poder del BCRA. Este movimiento habilita la posibilidad de una eventual operación de REPO, ya que los títulos recibidos podrían utilizarse como colateral, tal como ocurrió en operaciones anteriores con BOPREAL serie 1-D.
Según fuentes oficiales citadas por Ecolatina, el BCRA podría constituir un REPO por hasta USD 7.000 millones, lo que permitiría cubrir eventuales faltantes de financiamiento en el corto plazo y atender compromisos de deuda sin recurrir a una mayor presión sobre el mercado cambiario.
En cuanto a la dinámica del MULC, los datos de noviembre ofrecen algunas señales relevantes. El Sector Privado No Financiero fue demandante neto de divisas por USD 453 millones, muy por debajo del rojo de USD 3.700 millones registrado en octubre, en pleno clima de incertidumbre electoral. La Cuenta Corriente volvió a mostrar un déficit de USD 234 millones, afectada por la estrechez del saldo comercial de bienes, que fue de apenas USD 535 millones, luego de la fuerte reducción en la liquidación del agro tras la eliminación temporaria de retenciones en septiembre.
La Cuenta Financiera tampoco logró compensar el déficit, con un rojo de USD 221 millones, aunque mejoró sensiblemente frente al promedio negativo de USD 3.400 millones del bimestre previo. Esta mejora respondió a una menor demanda de divisas para ahorro y a un mayor ingreso neto por préstamos financieros, que sumaron USD 1.379 millones, el valor más alto bajo la actual administración y desde julio de 2017.
Expectativas, brecha cambiaria y señales de sostenibilidad del esquema
En el detalle de la Formación de Activos Externos (FAE), la demanda neta alcanzó los USD 1.119 millones, el nivel más bajo desde el relajamiento de las restricciones cambiarias en abril de 2025. Entre los factores explicativos se destacan una mayor cantidad de personas vendiendo billetes, un mercado más calmo tras el proceso electoral, una menor oferta de divisas y el efecto de la restricción cruzada de 90 días, que redujo la demanda para arbitraje y llevó su participación al 25% de los egresos, frente a más del 40% promedio entre mayo y septiembre.
En diciembre, la estrechez en el ingreso de divisas por bienes continuó predominando. El agro liquidó apenas USD 1.015 millones, según CIARA-CEC, el valor más bajo para un diciembre desde 2009 a precios actuales. Si bien la producción de trigo sería récord, resta evaluar si logra compensar el adelantamiento de liquidaciones ocurrido en septiembre. Por el lado financiero, el ingreso de divisas se moderó: en diciembre se emitieron USD 1.300 millones en obligaciones negociables en dólares, frente a USD 3.600 millones en noviembre.
En este contexto, el tipo de cambio oficial cerró en $1.475, mientras que los dólares financieros también mostraron subas. El dólar minorista alcanzó los $1.485 (+0,6%), el MEP con AL30 operó en $1.502 (+1,1%), el CCL con CEDEARs llegó a $1.543 (+0,8%) y el dólar blue se mantuvo estable en torno a $1.530. La brecha cambiaria promedio se ubicó en la zona del 5%.
Los contratos de futuros acompañaron el movimiento del spot. Los vencimientos entre enero y marzo subieron 4,3%, mientras que los contratos desde abril de 2026 avanzaron 5,4%. Las devaluaciones implícitas cerraron en +2,7% para enero, +5,2% para febrero y +7,8% para marzo.
En suma, la nueva fase no despeja la incógnita cambiaria. En el corto plazo, el equipo económico podrá recurrir a la intervención en futuros, al mercado secundario y a señales de compra por parte del BCRA para contener la presión. Sin embargo, el desafío estructural seguirá siendo aumentar el flujo de oferta real y financiera en el MULC, lo que requerirá un desmantelamiento gradual de las regulaciones cambiarias vigentes y un esquema que resulte sostenible en el tiempo.