FINANZAS

¿Criptomonedas para custodiar la selva misionera?

Compartí esta noticia !

El lanzamiento mundial de la nueva criptomoneda GBM, la primera diseñada para financiar la protección de hasta un millón de hectáreas verdes en diez países, se hará este lunes y el primer proyecto es la preservación de 24.500 hectáreas en el norte de Misiones.

El proyecto de GreenBond Meter es poner a la venta 245 millones de GBM coins, en seis etapas, y la primera será este lunes en 160 países a un precio inicial de US$ 1,09. La iniciativa es privada, aunque va en línea con proyectos similares que encara el Gobierno provincial con criptomonedas y el concepto de darle valor a la preservación de los recursos naturales. 

De todos modos, hay varias zonas grises en la presentación de GBM y sus directivos. Uno de ellos es que el valor intrínseco de la moneda de GBM se relaciona con el metro cuadrado de selva cuando los estándares internacionales manejan el concepto de tonelada de CO2 o los más avanzados Pagos por Servicios Ambientales (PES).  

El consorcio internacional está integrado por la empresa uruguaya Nideport S.A. especialista en certificaciones de bonos de carbono, y la estonia Heimall Technologies Oü, radicada en la capital de ese país y Tallin, responsable del ecosistema de la criptomoneda.

En cada uno de los diez países donde se identificaron áreas a proteger y se crearon fundaciones que en carácter de adherentes llevan adelante la operación en cada caso.

Cada fundación arrienda la tierra identificada a proteger, y antes de cumplirse el vencimiento del alquiler (dos años) compra el predio.

En el caso de Misiones, se trata de 24.500 hectáreas ya arrendadas en la zona de San Pedro, dentro del cual aún funciona un aserradero forestal sobre 2.000 hectáreas.Se trata de Forestal Belga, desde hace años en venta, que posee una superficie que equivale a un tercio del Parque Nacional Iguazú y un diez por ciento de la Reserva de la Biósfera de Yabotí. El contrato de arrendamiento de la propiedad se firmó por dos años con opción de extenderlo.

La propiedad posee una ubicación estratégica para la conectividad del Parque Provincial Piñalito y la Reserva de Biósfera Yabotí, partes del Corredor Verde de Misiones. Conserva una superficie cercana a las 22.000 hectáreas de selva de serranías con araucaria, con distintos grados de conservación, pero siempre con un dosel arbóreo continuo.

El responsable del proyecto en la Argentina, Juan José Núñez afirmó que “se arrienda el predio para que los productores dejen de producir; y antes de los dos años se compra y se protege la zona por 100 años de deforestación evitada, con una fuerte inversión en tecnología, especialmente de prevención de incendios”.

Pasados los 100 años, que es el tiempo de vida útil de una criptomoneda, “la zona se dona al Estado para que la convierta en Parque Nacional“, agregó Núñez, un abogado especialista en tecnología para la prevención de riesgos.

“La criptomoneda es una herramienta para recaudación que acelera los procesos de inversión”, que en este caso “se destina a preservar un metro de selva”, destacó.

Núñez precisó en una entrevista con la agencia Télam que sólo para las 24.500 hectáreas de Misiones la inversión total es de US$ 100 millones “para la infraestructura dentro del campo, para sostener la actividad sustentable y para la prevención de incendios durante al menos 10 años”.

“Ya hay inversión de los socios fundadores del consorcio e inversión privado de 68 grupos de capitales de riesgo”, dijo Nuñez, y agregó que el proyecto tiene “una capitalización masiva, con la plataforma dónde la gente compra”, y una capitalización a través de “los capitales de riesgo que adquiere grandes volúmenes de la criptomoneda”:

Quien compre una GBM coin, adquiere los derechos preferenciales a un certificado de bono de carbono sobre un metro cuadrado de la zona.

La iniciativa implica emplear al menos a unas 50 personas dedicadas “no sólo al monitoreo y control de los sistemas, sino también a la preservación y cuidado físico”.

“Tenemos problemas de caza furtiva y otros delitos relacionados con la cercanía a la frontera con Brasil, por lo que ya estamos hablando con Gendarmería para que nos acompañen en el proceso”, señaló.

Destacó que los pueblos originarios, en un radio de 5 a 50 kilómetros alrededor del predio, así como la comunidad local de San Pedro, tendrán “prioridad para ser contratados por la fundación”.

La propuesta consiste en resguardar, con la compra de la cripto, un metro cuadrado de biosfera, “primero en Misiones, luego en la yunga salteña, los bosques patagónicos y la turba fueguina, hasta completar el plan de 100 mil hectáreas, o más, que le tocan a la Argentina en la propuesta global”.

Nuñez aclaró que “la tenencia de la cripto no supondrá ningún derecho real de dominio, posesión o uso sobre la porción de la tierra preservada, sino un derecho de exigencia de cumplimiento de preservación y no explotación de la misma”.

La previsión es que en el año 2023 se podrán realizar las certificaciones para convertir la inversión en bonos de carbono, que cotizan en un mercado internacional, donde se comercializan las unidades de reducción de emisiones de gases que contribuyen al efecto invernadero (GEI).

Las unidades de emisión de GEI se incorporan al mundo a través de la normativa contenida en el Protocolo de Kioto (PK), con el objetivo de facilitar el cambio progresivo de tecnología y producción a nivel mundial, con un uso menos intensivo de recursos y estructuras que emitan GEI.

Según el sitio web de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, “el mundo registra transacciones basadas en GEI desde la década de los 90”, aunque “el verdadero impulso a los mercados de carbono se produce a partir de la entrada en vigencia del Protocolo de Kioto (PK) en el mes de febrero de 2005, y del lanzamiento de sistemas de comercio de emisiones de GEI nacionales y/o regionales”.

En el caso de GBM coin, en el 2023 cuando finalice el proceso de certificación que permita la emisión del bono de carbono, “cada inversor que haya adquirido criptos va a tener la posibilidad de obtener el equivalente en bonos de carbono a los metros cuadrados asociados a su token (GBM coin), y podrá comprar los créditos al 50% de su valor antes que salgan al mercado”.

Entre los argumentos presentados por el ejecutivo surgen varios interrogantes. La propuesta es ceder el activo al Estado Nacional dentro de 100 años pero no se indica ni de qué forma, ni a qué valor ni quién sería la contraparte en el Estado nacional.  Si bien los términos y condiciones hablan de una certificación a futuro, el sitio ya ofrece invertir en algo que no queda claro si recibirá créditos de carbono. 

Hay otro elemento central. En Argentina no existe aún una ley que regule los criptoactivos por lo que los inversores no tienen protecciones definidas legalmente. El Banco Central, la CNV o la UIF podrían objetar este instrumento. Si la Justicia considera una criptomoneda como un título valor, además, se podrían estar infringiendo el artículo 6 de la Ley 17.811 de Oferta de Títulos Valores. Según especialistas consultados por Economis, ee acuerdo a los términos y condiciones, el inversor no puede retirar fondos por 180 días, lo que podría constituir una violación a los productos pasivos autorizados por el BCRA y sin un beneficio claro para el inversor.

Compartí esta noticia !

El dinero público y el privado pueden coexistir en la era digital

Compartí esta noticia !

Por Tobias Adrian y Tommaso Mancini-Griffoli – Como seres humanos, valoramos la innovación y la diversidad, inclusive en lo concerniente al dinero. A lo largo de un día, hacemos un pago pasando una tarjeta por una terminal o acercándole un móvil, o haciendo clic con el ratón. O bien cambian de mano billetes y monedas, aunque en muchos países sea una transacción cada vez menos frecuente.

El mundo de hoy se caracteriza por un sistema monetario dual, en el que existe dinero proveniente de emisiones privadas —de bancos de todo tipo, empresas de telecomunicaciones o proveedores de pagos especializados— asentadas en los cimientos del dinero proveniente de emisiones públicas a cargo de los bancos centrales. Aunque dista de ser perfecto, este sistema ofrece ventajas significativas: innovación y diversidad de productos, mayormente por parte del sector privado, y estabilidad y eficiencia, garantizadas por el sector público.

Esos objetivos —innovación y diversidad por un lado, y estabilidad y eficiencia por el otro— están conectados. Por lo general, cuanto más hay de uno, menos hay del otro. Hay una disyuntiva que enfrentan los países, y, especialmente, los bancos centrales. ¿En qué medida conviene apoyarse en el sector privado y en qué medida innovar por cuenta propia? Mucho depende de las preferencias, la tecnología disponible y la eficiencia de la regulación.

Por lo tanto, cuando aparece una tecnología nueva, es natural preguntarse cómo evolucionarán los sistemas monetarios duales de hoy. Al ponerse en circulación el efectivo digitalizado —o sea, monedas digitales del banco central—, el dinero emitido en el ámbito privado, ¿se verá desplazado o podrá florecer? Lo primero es siempre una posibilidad, como consecuencia de una regulación más estricta. Lo segundo también es posible, en nuestra opinión, si hacemos extensiva la lógica del sistema monetario dual de hoy. Es importante recordar que los bancos centrales no tienen que decidir entre ofrecer monedas digitales propias o bien alentar el sector privado a lanzar su propia variante. Ambas monedas pueden coincidir y complementarse; por ejemplo, en la medida en que los bancos centrales tomen ciertas decisiones en cuanto al diseño y modernicen los marcos regulatorios. 

Coexistencia pública-privada

El hecho de que a lo largo de la historia el dinero privado ha coexistido con el público quizá resulte desconcertante. ¿Por qué no se ha impuesto por completo el dinero privado, siendo más novedoso, cómodo, adaptable y fácil de usar?

La respuesta radica en una relación simbiótica fundamental: porque existe la opción de canjear dinero privado por dinero público perfectamente seguro y líquido, ya sea billetes o monedas, o reservas del banco central en manos de determinados bancos.

Los fondos privados que pueden convertirse a valor facial fijo en una moneda del banco central pasan a ser un depósito de valor estable. Diez dólares depositados en una cuenta bancaria pueden canjearse por un billete del mismo valor aceptado como moneda de curso legal para saldar una deuda. El ejemplo puede parecer obvio, pero oculta mecanismos complejos: regulación y supervisión sólidos, respaldos estatales como garantía de depósitos y función de prestamista de última instancia, y el aval parcial o total de las reservas del banco central.

Además, el dinero de emisión privada es un medio de pago eficiente en la medida en que puede canjearse por moneda del banco central. Los 10 dólares que Ana tiene en el Banco A se pueden transferir al Banco B de Roberto porque en el medio se los convierte en moneda del banco central, un activo en el que ambos bancos confían y que pueden mantener y canjear. En consecuencia, este dinero de emisión privada es interoperable. A la vez, estimula la competencia —ya que Ana y Roberto tienen el dinero en distintos bancos y aun así pueden hacerse pagos entre sí — y, por ende, estimula la innovación y la diversidad de modalidades efectivas de dinero.

En resumidas cuentas, la posibilidad de hacer una conversión a dinero del banco central es esencial para la estabilidad, la interoperabilidad, la innovación y la diversidad del dinero de visión privada, ya sea en forma de cuenta bancaria u otra. Un sistema que tuviera únicamente dinero privado sería por lejos demasiado riesgoso. Y uno que tuviera únicamente moneda del banco central podría perderse innovaciones importantes. Cada modalidad de dinero aprovecha la otra para mantener el sistema monetario dual de hoy, un equilibrio beneficioso para la sociedad.

La moneda del banco central estará sometida a presión en la era digital

Y mañana, cuando nos adentremos plenamente en la era digital, ¿qué ocurrirá con este sistema? ¿Tendrán tanto atractivo las monedas digitales emitidas por los bancos centrales que eclipsarán el dinero de emisión privada? ¿O continuarán haciendo posible la innovación del sector privado? Mucho depende de la capacidad y la voluntad de cada banco central de innovar en forma sistemática y significativa. Mantenerse a la altura del cambio tecnológico, la rápida evolución de las necesidades de los usuarios y la innovación del sector privado no es tarea fácil.

Las monedas digitales de los bancos centrales son parecidas tanto a un teléfono inteligente como a su sistema operativo. A nivel básico, constituyen una tecnología de liquidación que permite almacenar y transferir dinero, como los bitios que circulan entre el procesador de un teléfono, su memoria y su cámara. A otro nivel, son una forma de dinero, con determinada funcionalidad y apariencia, como un sistema operativo.

Por ende, los bancos centrales tienen que parecerse más a Apple o a Microsoft para mantener sus monedas digitales en la vanguardia de la tecnología y en las billeteras de los usuarios como forma predominante y preferida de dinero digital.

La innovación en la era digital es infinitamente más compleja y rápida que la actualización de los elementos de seguridad de los billetes. Por ejemplo, las monedas digitales de los bancos centrales inicialmente podrían estar administradas desde una base de datos central, para migrar luego a libros mayores distribuidos (registros sincronizados que se mantienen y actualizan automáticamente a lo largo y a lo ancho de una red) a medida que la tecnología madurara, y un libro mayor podría ceder rápidamente el lugar a otro como resultado de grandes avances. Los teléfonos y los sistemas operativos también se benefician de grandes actualizaciones, como mínimo anuales.

Además, es probable que las necesidades y las expectativas de los usuarios evolucionen de manera mucho más rápida e impredecible en la era digital. La información y los activos pueden migrar a libros mayores distribuidos, lo cual requeriría monetizar el dinero en la misma red. El dinero puede transferirse de maneras completamente nuevas; por ejemplo, automáticamente mediante chips instalados en productos de uso diario. Estas necesidades quizá requieran nuevas características del dinero y, por ende, rediseños arquitectónicos frecuentes y diversidad. Es poco probable que el dinero de hoy, o incluso el de mañana, satisfaga las necesidades de pasado mañana.

Las presiones también se harán sentir desde el lado de la oferta. El sector privado continuará innovando. Surgirán nuevos mecanismos para el dinero electrónico y las monedas estables. A medida que la demanda de estos productos aumente, los reguladores buscarán contener los riesgos. E inevitablemente se planteará un interrogante: ¿cómo interactuarán estas formas de dinero con las monedas digitales emitidas por los bancos centrales? ¿Tendrán una existencia separada o estarán algunas integradas en el sistema monetario dual en el cual los productos privados y los de los bancos centrales se benefician mutuamente?

Colaborar con el sector privado sigue siendo una posibilidad

Seguirles el ritmo al avance de la tecnología, las necesidades de los usuarios y la competencia del sector privado no será tarea fácil para los bancos centrales. Sin embargo, no tienen que hacerlo solos.

Primero, la moneda digital de un banco central puede estar diseñada de manera que aliente al sector privado a sumarle su propia innovación, de la misma manera que los diseñadores de aplicaciones suman funcionalidad a los teléfonos y a sus sistemas operativos. Si tiene acceso a un conjunto abierto de comandos («interfaces de programación de aplicaciones»), una activa comunidad de desarrolladores podría ampliar las posibilidades de uso de las monedas de los bancos centrales, más allá de simples servicios de billeteras electrónicas. Por ejemplo, podrían facilitar la automatización de pagos, permitiendo hacerlos contra recibo de un envío de bienes, o podrían crear una función de búsqueda para poder enviarle dinero a una amiga usando únicamente su número de teléfono. Lo fundamental será comprobar estos servicios suplementarios de modo que ofrezcan máxima seguridad.

Segundo, algunos bancos centrales incluso podrían permitir la coexistencia de otras formas de dinero digital —como ocurre con los sistemas operativos paralelos—, sin desaprovechar por ello la estabilidad y la funcionalidad de liquidación de sus propias monedas digitales. Esto abriría las puertas a una innovación más rápida y a la diversidad de productos. Por ejemplo, una moneda digital podría sacrificar velocidad de liquidación para ofrecer a los usuarios mayor control de la automatización de los pagos.

Esta nueva forma de dinero digital, ¿sería un depósito de valor estable? Sí, si se la pudiera canjear por moneda del banco central (digital o no) a un valor facial fijo. Esto sería posible si contara con el pleno aval de la moneda del banco central.

Y esta forma de dinero digital, ¿constituiría un medio de pago eficiente? Nuevamente, sí, ya que la liquidación sería inmediata dentro de cualquier red de dinero digital, tal como lo es entre las cuentas del mismo banco. Y las redes serían interoperables en la medida en que un pago del proveedor de dinero digital de Ana al de Roberto se liquidaría con un correspondiente movimiento de dinero del banco central, como ocurre con el sistema dual de hoy.

Esta modalidad de dinero digital (que llamamos moneda sintética en el pasado) bien podría coexistir con la moneda digital del banco central. Requeriría un mecanismo de autorización y una normativa para cumplir con objetivos de política pública como la resiliencia operacional, la protección del consumidor, la conducta y la impugnabilidad del mercado, la privacidad de los datos e incluso la estabilidad prudencial. Al mismo tiempo, la integridad financiera podría quedar asegurada mediante identidades digitales y políticas de datos complementarias. La asociación con los bancos centrales requiere un elevado grado de cumplimiento con las regulaciones.

Un sistema para hoy y para mañana

Si los países se deciden a usar monedas digitales de bancos centrales, deben plantearse cómo aprovechar el sector privado. El sistema monetario dual de hoy puede extenderse a la era digital. La moneda del banco central —junto con la regulación y la supervisión— continuará siendo esencial para anclar la estabilidad y la eficiencia del sistema de pagos. Y el dinero de emisión privada puede complementar estos cimientos con innovación y diversidad, quizás incluso más que hoy. El lugar que los bancos centrales decidan terminar ocupando dentro del continuo que se extiende entre la participación del sector privado y del sector público en el suministro de dinero variará según el país y, en última instancia, dependerá de las preferencias, la tecnología y la eficiencia de la regulación.

Compartí esta noticia !

La vulnerabilidad al cambio climático perjudica las calificaciones crediticias de la deuda soberana

Compartí esta noticia !

Por Serhan Cevik y João Tovar Jalles – El cambio climático ha hecho del mundo un lugar más inseguro.

La destrucción provocada por olas de calor, sequías, huracanes e inundaciones costeras no se detiene en el número de vidas humanas y medios de subsistencia; también puede tener graves consecuencias para las finanzas de un país.

Un reciente estudio del personal técnico del FMI ha determinado que la vulnerabilidad o la resiliencia de un país al cambio climático puede tener un efecto directo sobre su solvencia crediticia, sus costos de endeudamiento y, en última instancia, la probabilidad de incumplimiento de su deuda soberana.

Las consecuencias económicas del cambio climático se conocen desde hace años, pero las investigaciones sobre cómo afecta al riesgo soberano han sido limitadas.

Estos resultados proporcionan evidencias sobre la relación entre el cambio climático y las calificaciones crediticias de la deuda soberana. El estudio se basa en un análisis similar que, por primera vez, vincula la vulnerabilidad al cambio climático con el riesgo de incumplimiento soberano. Nuestro estudio ha encontrado una conexión entre los shocks climáticos y los rendimientos de los bonos soberanos.

En todos estos resultados se repite un mismo tema: los riesgos financieros creados por el cambio climático se sienten con más fuerza en las economías en desarrollo, en especial las que no están adecuadamente preparadas, entre otras cosas porque no tienen margen para la aplicación de políticas, para hacer frente a shocks climáticos.

Calificaciones crediticias climáticas

Entender mejor cómo afecta el cambio climático a las calificaciones crediticias de la deuda soberana sería una buena orientación para saber cuánto pueden endeudarse los gobiernos y las empresas y cuánto les costará.

Para medir la vulnerabilidad y la resiliencia, utilizamos un conjunto de datos sobre vulnerabilidad y resiliencia al cambio climático elaborado por la Notre Dame Global Adaptation Initiative. Los datos capturan la susceptibilidad general de un país a las perturbaciones relacionadas con el clima y su capacidad para hacer frente a las consecuencias del cambio climático.

Utilizamos un panel de 67 países durante el período 1995–2017, y encontramos que la vulnerabilidad al cambio climático tiene efectos adversos sobre las calificaciones crediticias de la deuda soberana, incluso después de tener en cuenta los determinantes macroeconómicos convencionales de los diferenciales de rendimiento de los bonos soberanos y su solvencia crediticia.

Para nuestra muestra de países, un aumento de 1o puntos porcentuales en la vulnerabilidad al cambio climático se asocia con un aumento de unos 30 puntos básicos en los diferenciales de rendimiento de los bonos públicos a largo plazo (10 años) frente al valor de referencia de Estados Unidos. Por otro lado, encontramos que una mejora de 10 puntos porcentuales en la resiliencia al cambio climático se asocia con una disminución de 7,5 puntos básicos en los diferenciales de rendimiento de los bonos públicos a largo plazo.

Sin embargo, cuando la muestra se divide en dos grupos distintos de países, los resultados muestran un contraste considerable entre las economías avanzadas y en desarrollo.

La vulnerabilidad al cambio climático no tiene un impacto significativo sobre los diferenciales de rendimiento de los bonos y las calificaciones crediticias en las economías avanzadas, pero el efecto en las economías de mercados emergentes y en desarrollo es mucho mayor, debido principalmente a la menor capacidad de adaptación y mitigación de las consecuencias del cambio climático. Un aumento de 10 puntos porcentuales en la vulnerabilidad al cambio climático se asocia con un aumento de más de 150 puntos básicos en los diferenciales de rendimiento de los bonos públicos a largo plazo de las economías de mercados emergentes y en desarrollo, mientras que una mejora de 10 puntos porcentuales en la resiliencia al cambio climático se asocia con una disminución de 37,5 puntos básicos en los diferenciales de rendimiento de los bonos. Es decir, cinco veces más, en promedio, que cuando se contabilizan todos los países. Además, la diferencia entre los países del quintil 25 y el quintil 75 es de 233 puntos básicos en la vulnerabilidad al cambio climático y 56 puntos básicos en la resiliencia al cambio climático.

Incumplimiento de la deuda

Utilizando los mismos datos por países sobre vulnerabilidad y resiliencia al cambio climático, encontramos una tendencia similar al observar el vínculo entre el cambio climático y los incumplimientos soberanos.

Utilizando un panel de 116 países durante el mismo período 1995–2017, encontramos que los países con mayor vulnerabilidad al cambio climático tienen una probabilidad mayor de incumplimiento de la deuda en comparación a otros países más resilientes al clima.

Nuestros resultados empíricos también indican que la resiliencia al cambio climático puede disminuir la probabilidad de incumplimiento de la deuda soberana en comparación con aquellos países más vulnerables al cambio climático, tras controlar por los determinantes convencionales de los incumplimientos soberanos.

Afianzar la resiliencia

Sin las medidas adecuadas, el cambio climático es una realidad inevitable en todo el mundo. El aumento de las temperaturas, los cambios en los patrones climáticos, el deshielo de los glaciares, la intensificación de las tormentas y el aumento de los niveles del mar crean sin duda vulnerabilidades, en especial en países de bajo ingreso.

En un momento en que los países persiguen una senda sostenible de recuperación de los efectos de la pandemia de COVID-19, los beneficios de la resiliencia climática son claros. En particular, las economías en desarrollo con capacidad fiscal limitada podrían beneficiarse de instrumentos alternativos, entre ellos, seguros frente a catástrofes y canjes de deuda por actividades de protección del medio ambiente, diseñados para movilizar recursos para inversiones en infraestructuras resilientes y medidas de conservación medioambientales y, al mismo tiempo, reducir la carga de la deuda.

Por otra parte, llevar a cabo estrategias eficaces en función de los costos de mitigación y adaptación al cambio climático; afianzar la resiliencia estructural a los riesgos climáticos, también mediante infraestructuras resilientes; fortalecer la resiliencia financiera mediante amortiguadores fiscales y sistemas de seguros, y mejorar la diversificación económica para disminuir la dependencia excesiva de sectores sensibles al clima puede reducir la presión del cambio climático sobre las finanzas públicas y reducir el costo de endeudamiento asociado con las calificaciones crediticias bajas.

Compartí esta noticia !

El Banco Central habilitó cuentas especiales para repatriar fondos del aporte a grandes fortunas

Compartí esta noticia !

El Banco Central (BCRA) definió hoy que las entidades financieras deberán habilitar una “cuenta especial para repatriación de fondos” para que puedan utilizar exclusivamente las personas o sucesiones indivisas que estén alcanzadas por el aporte extraordinario a las grandes fortunas.

Se trata de una disposición que alcanza a las personas o sucesiones indivisas cuyos bienes superen los $200 millones y que, según la ley 27.605 de Aporte Solidario y Extraordinario, opten por repatriar el 30% de esos fondos para obtener los beneficios establecidos en la legislación.

“Las cuentas se destinarán única y exclusivamente a la acreditación y mantenimiento de los fondos provenientes de la repatriación de las tenencias de moneda extranjera o del resultado de la realización de los activos financieros situados en el exterior”, señaló el BCRA al comunicar la decisión del Directorio.

En este sentido, las cuentas especiales se les permitirá más de una acreditación, que se realizarán y mantendrán en la moneda en la que se efectivice la repatriación de los fondos y deberán provenir únicamente de transferencias del exterior cuyo originante y destinatario sea titular de la cuenta y declarante de la repatriación.

“Las entidades financieras deberán informar a la AFIP -conforme al procedimiento y pautas que determine el organismo- los débitos y créditos que se efectúen en estas cuentas”, agregó el BCRA.

Los fondos deberán permanecer depositados en la cuenta especial hasta el 31 de diciembre de 2021 o afectados -una vez efectuado ese depósito- a la constitución o renovación de plazos fijos o a alguno de los otros destinos establecidos en el artículo 6° del Decreto N° 42/2021.

Según la norma se entiende como repatriación a los efectos de la ley de Aporte Solidario y Extraordinario el ingreso al país, dentro de los 60 días hábiles administrativos contados desde el 18 de diciembre de 2020, de “las tenencias de moneda extranjera en el exterior y de los importes generados como resultado de la realización de activos financieros en el exterior, que representen como mínimo un 30% del valor total de dichos activos”.

Compartí esta noticia !

Diputados: es ley el proyecto de sostenibilidad de la deuda pública

Compartí esta noticia !

La Cámara de Diputados aprobó en general por 233 votos contra 2 el proyecto de sostenibilidad de deuda pública que establece que los acuerdos con cualquier organismo financiero internacional, deberán ser aprobados por una ley del Congreso Nacional

La sanción de la iniciativa contó con el respaldo de 233 votos que fueron aportados por el del Frente de Todos, Juntos por el Cambio, los interbloques Federal, el Movimiento Popular Neuquino, y Acción Federal, en tanto que los dos monobloques de izquierda rechazaron la propuesta.

Además, se abstuvieron el referente de la Corriente Clásica y Combativa y diputado del Frente de Todos, Juan Carlos Alderete, y la legisladora del Pro María Piccolomini.

Juntos por el Cambio votó en contra del articulo primero y tercero porque pidió cambios de redacción que el oficialismo no aceptó como lo había anticipado ayer cuando se discutió el proyecto en comisión.

La iniciativa determina que “la Ley de Presupuesto General de la Administración Nacional de cada ejercicio deberá prever un porcentaje máximo para la emisión de títulos públicos en moneda extranjera y bajo legislación y jurisdicción extranjeras respecto del monto total de las emisiones autorizadas para ese ejercicio”.

En ese sentido, el texto establece que toda emisión de ese tipo que supere dicho “porcentaje requerirá de una ley especial del Congreso que la autorice expresamente”.

En el artículo segundo, el proyecto dispone que “todo programa de financiamiento u operación de crédito público realizados con el Fondo Monetario Internacional (FMI), así como también cualquier ampliación de los montos de esos programas u operaciones, requerirá de una ley” del Congreso “que lo apruebe expresamente”.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin