CIENCIA

De Argentina a Argelia: construyen un robot que elimina plagas de cultivos usando rayos ultravioleta

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(Télam-Confiar. Por Gabriela Ensinck, de la Red Argentina de Periodismo Científico).- Un bioingeniero de la Universidad de Entre Ríos desarrolló junto a investigadores de la Universidad del Litoral un robot que aplica rayos UV en cultivos de frutas para la eliminación de plagas sin utilizar agroquímicos, un proyecto que fue seleccionado para un programa en Argelia, donde se probará en la producción dátiles, uvas y tomates de exportación.

Luego de investigar el uso de rayos ultravioleta (UV) para la descontaminación de ambientes, el bioingeniero entrerriano Santiago Romero Ayala, fundador de Lumi, una startup tecnológica, decidió enfocarse en el uso de esta tecnología para eliminar plagas del agro sin utilizar agroquímicos. Comenzó con la frutilla, un cultivo muy popular y del que Argentina es exportador.

Esta fruta fina es una de las que encabeza el ranking de uso de agroquímicos según un informe de la organización Environmental Working Group (EWG). En Argentina se encontraron restos de hasta 17 plaguicidas en frutillares, que además son atacados por casi 200 especies de insectos como polillas, mosca de la fruta, gorgojos y escarabajos; ácaros, pulgones y hongos, entre otras plagas.

Cada vez más, los consumidores exigen alimentos libres de químicos. A su vez, países como los europeos imponen restricciones a la importación de alimentos que han sido fumigados y esto plantea un enorme desafío para los productores.

Una alternativa que se estaba ensayando en la Universidad de Cornell, en los Estados Unidos, es utilizar UV-C (ultravioletas de onda corta) en dosis pequeñas.

“La luz UV-C es la misma que irradia el sol. Este principio responde a la sabiduría popular de nuestras abuelas que ponían la ropa y los colchones al sol para matar los ácaros. Solo que nosotros lo hacemos en dosis concentradas directamente sobre la planta. Esto no daña las frutas, no cambia sus propiedades, y además alarga su duración en la góndola y evita el uso de pesticidas”, aseguró Romero Ayala a Télam.

Con esta premisa, el biotecnólogo y emprendedor construyó un equipo de aplicación manual de rayos UV para plantaciones de frutilla. “El problema es que las aplicaciones deben ser muy precisas y hay que hacerlas de noche, porque durante el día los microorganismos desarrollan una resistencia a los rayos UV”, comentó.

El proyecto Lumi comenzó en la pandemia. Ayala, que se había recibido de bioingeniero y se desempeñaba como evaluador de proyectos en la incubadora de la Universidad Nacional de Entre Ríos, convocó a los dueños de una pyme metalúrgica para fabricar equipos de luz ultravioleta con el fin de desinfectar ambientes.

Esta solución ya se estaba usando en algunos países para eliminar el virus del SARS-CoV-2, pero en Argentina no se conseguía. En una semana, los emprendedores entrerrianos lograron armar el equipo localmente y empezaron a llevarlo a hospitales, fábricas y líneas de transporte en todo el país.

Así, Lumi tuvo un boom de ventas y recibió varios premios, como el IB50K del Instituto Balseiro y el Premio CAME Joven de la Confederación de la Mediana Empresa. Pero con la llegada de las vacunas, la demanda comenzó a mermar y Ayala decidió volcar el uso de esta tecnología para eliminar microorganismos que afectan a los cultivos. Ese fue el inicio de Lumi Agro.

Una vez desarrollado el equipo de rayos UV manual, el paso siguiente es automatizar el proceso mediante un robot aplicador. Si bien con la ropa de protección adecuada la exposición a rayos UV no presenta riesgos para los trabajadores, la tarea es engorrosa, debe hacerse en horarios nocturnos, y la realidad es que para este tipo de tareas rurales hay escasa mano de obra disponible. De ahí la conveniencia de utilizar para esto un robot.

Para diseñarlo, el bioingeniero acudió a especialistas del Instituto de Investigación en Señales, Sistemas e Inteligencia Computacional (SINC) de la Universidad Nacional del Litoral. Y a comienzos del año pasado se inscribió al concurso de Soluciones Innovadoras para Desafíos de Software del Ministerio de Ciencia de la Nación y la Fundación Sadosky.

La iniciativa resultó entre las 16 seleccionadas y recibió el acompañamiento de esta fundación público privada que articula y financia proyectos de ciencia y tecnología.

El desarrollo del robot requiere el trabajo de un equipo con conocimientos de mecánica, electrónica, sensores y algoritmos. Actualmente, está en fase de prototipo y su creador espera comenzar con las pruebas de campo en los próximos meses.

En principio, se harán en campos de frutilla, pero la idea es probar esta solución en otro tipo de cultivos, especialmente de frutas, ya que en los de hoja los ensayos no han resultado efectivos.

En el interín, a partir de integrar una misión comercial al norte de África junto a otras startups entrerrianas, Lumi Agro fue seleccionada para participar en un programa de incubación en Argelia.

“Allí tienen un polo tecnológico para el agro impresionante. Es un país productor de dátiles, uvas y tomates de exportación, con lo que podremos probar allí nuestros equipos con miras a exportarlos”, aseguró el emprendedor.

*Esta nota es una producción de Télam-Confiar, una plataforma con información especializada en ciencia, salud, ambiente y tecnología (www.telam.com.ar/confiar).

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“Impulso Federal” llega a Misiones el programa acelerador de startup de base científica

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Con el objetivo de promover la creación de startups de base científica se llevará adelante el programa “Impulso Federal” el evento es organizado por el Consejo Federal de Inversiones (CFI) y el Gobierno de Misiones a través de la Agencia Misionera de Innovación. Será el próximo miércoles 16 de agosto de 9 a 17hs en el Hotel Bagú (Bolivar 2176, Posadas) es libre y gratuito.

En la oportunidad se dará a conocer qué hacen y cómo pueden ayudar a convertir los proyectos científicos en una startup con impacto global las aceleradoras GridX, SF500, Aceleradora Litoral y Cites. Por medio de rondas de presentación se dará espacio a vinculación directa entre investigadoras/es y emprendedoras/es locales con fondos de inversión que trabajan en la aceleración de empresas emergentes.

Quienes están emprendiendo en proyectos de base científica tendrán la oportunidad de presentar sus iniciativas, dialogar con distintos fondos de inversión sobre sus proyectos y cómo mejorarlos, y concretar acuerdos de cooperación y financiamiento.

Los fondos de inversión pueden identificar en el territorio ideas y proyectos con potencial para invertir y colaborar en su desarrollo.

“Por primera vez vienen juntas cuatro aceleradoras a nuestra provincia convocadas especialmente por el gobierno provincial para mapear el ecosistema científico local y analizar la posibilidad de impulsar el despegue de alguna startup misionera” expresó Nicolás Daviña, presidente de la Agencia de Innovación.

Sobre las aceleradoras:

En la Argentina, actualmente hay seis fondos específicos de Deep Tech (compañías cuya base de su creación se sustenta en un descubrimiento científico tangible o una genuina innovación tecnológica) entre ellas la Aceleradora Litoral, CITES, GridX y SF500. Estos fondos de inversión están concentrados principalmente en apoyar startups en etapas tempranas.

Los interesados pueden anotarse en: https://impulsofederal.cfi.org.ar/

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Estudian qué roedores son reservorios de hantavirus en el Parque Nacional de Iguazú

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(Télam-Confiar. Por Griselda Acuña, de la Red Argentina de Periodismo Científico) Con el objetivo de desarrollar un protocolo de prevención del Síndrome Pulmonar por Hantavirus (SPH), enfermedad transmitida por el ratón colilargo, investigadores del Instituto Nacional de Medicina Tropical (Inmet) realizan un trabajo que combina terreno y laboratorio en el Parque Nacional Iguazú para identificar qué roedores ofician de reservorios y sus variantes, en qué áreas se encuentran y cómo se mueven en la vegetación.

Eliana Burgos, doctora en Ciencias Biológicas (egresada de la Universidad de Buenos Aires) y becaria del Conicet, lidera este trabajo bajo la dirección de la doctora Isabel Gómez Villafañe (Iegeba-UBA) y el doctor Daniel Salomón (Inmet-Anlis).

El Inmet depende de la Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud (Anlis-Malbrán).

El síndrome pulmonar por hantavirus es una enfermedad viral aguda grave, causada por los virus conocidos como hantavirus. El reservorio de esta patología son los ratones silvestres que eliminan el virus en la saliva, las heces y la orina, por lo que las personas pueden contagiarse tras la inhalación de partículas contaminadas.

Su sintomatología suele confundirse con otras enfermedades más comunes ya que presenta cuadros febriles inespecíficos, dolores de cabeza y de cuerpo.

“Todo la información sobre la ecología de estos roedores y de estos virus nos permite identificar zonas de potencial riesgo de emergencia del Síndrome Pulmonar por Hantavirus dentro del Parque para desarrollar y aplicar medidas de vigilancia monitoreo y prevención para la población trabajadora y turística porque es un lugar que recibe un flujo turístico enorme a lo largo del año”, explicó Burgos en diálogo con Télam-Confiar.

“Trabajo en esta línea dentro del Inmet desde 2017 con el proyecto de doctorado en donde estudiamos la eco-parasitología del SPH en distintas áreas del norte de Misiones; estuvimos en áreas rurales, urbanas y en áreas naturales protegidas. Lo que hicimos fue analizar la presencia de hantavirus en las poblaciones de ratones y tratar de identificar qué factores favorecen a que haya mayor número de roedores con el virus, es decir, la prevalencia para poder identificar algunos patrones temporales y espaciales que nos permitan diseñar programas de prevención ante una posible emergencia del síndrome pulmonar”, explicó.

En ese marco, continuó: “Identificamos que había dos especies de roedores que transmiten hantavirus; uno es el que se conoce comúnmente como ratón colilargo y que transmite una de las variantes que causa esta enfermedad en el humano”.

“En esa línea decidimos enfocarnos exclusivamente en qué áreas del Parque Nacional Iguazú utilizan más estos roedores, en qué momentos del año son más abundantes, cómo se relacionan estas características con la presencia de hantavirus en sus poblaciones y a su vez estamos iniciando un estudio comportamental de los roedores en el que estudiamos cómo, cuánto y por dónde se mueven”, explicó.

La investigación que lleva dos años arrojó datos claves sobre el movimiento y reproducción de los ratones colilargos.

“Vemos que las épocas cálidas favorecen a estas especies; hay un mayor número de ratones. Lo que comenzamos a estudiar es el movimiento de los roedores, para lo que usamos la técnica de hilo rastreo que permite identificar por dónde se mueven y si lo hacen más por el suelo, si utilizan estratos de altura media de la vegetación que pueden ser hasta 1,60 metros; lo que en Misiones son helechos, árboles caídos, enredaderas, cañas; o si prefieren utilizar árboles, es decir, trepadores”, describió.

Además, utilizan una técnica llamada telemetría, por la que se le ponen unos transmisores a los roedores y se los sigue cada determinadas horas.

En cuanto a los horarios y lugares de mayor permanencia en el Parque Nacional, sostuvo que se pueden “identificar en qué momentos del día están más activos y cuál es el área de acción de cada uno de los individuos y el área de acción promedio de las especies, lo que permite ver cuánto terreno necesitan para garantizar sus funciones vitales básicas”.

“Estos roedores se adaptan bastante a algunos cambios en su hábitat natural y a la presencia del humano. Particularmente en el Parque, al ser un área natural protegida y al no estar tan modificada, están en casi todos lados. Sin embargo, no es lo mismo que existan algunos pocos individuos dando vueltas que 40, y en términos generales, la mayor abundancia de estos ratoncitos está en zonas un poco más alejadas de los núcleos turísticos de esta área protegida”, indicó.

“Los ratones son organismos que se reproducen muy fácilmente, durante todo el año, y que se ven muy favorecidos cuando aumenta la productividad primaria del ambiente, es decir, cuando hay mayor disponibilidad de alimentos, y en esos momentos sus poblaciones aumentan “, agregó.

Burgos aclaró que el hecho de que una especie de roedor transmita hantavirus no significa que todos los ratoncitos tengan el virus.

“Como el hantavirus no tiene un tratamiento específico, no se han podido desarrollar vacunas preventivas eficaces para las variantes que existen en la Argentina; entonces, la mejor herramienta es la prevención. Es importante identificar todos estos factores determinantes y las zonas de riesgo, para hacer estas medidas de prevención y evitar que las personas se expongan y contagien y poner en la alerta al sistema de salud pública”, añadió.

El SPH es una zoonosis emergente considerada endémica de América causada por virus de ARN del género Orthohantavirus y que provoca problemas cardiorrespiratorios que pueden evolucionar a edema pulmonar, shock cardiogénico y la muerte del paciente.

La especialista señaló que en Sudamérica la mayor cantidad de casos se concentran en Argentina y Brasil, principalmente en épocas cálidas (noviembre a enero) en las regiones noroeste, centro y sur de la Argentina.

Los hantavirus se mantienen en la naturaleza infectando en forma persistente roedores estando cada variante asociada típicamente a una o a unas pocas especies. Su transmisión hacia los humanos se produce a través del contacto con sangre, excrementos de roedores o aspirando aerosoles contaminados por el virus.

“En la Argentina, se reconocen cuatro regiones endémicas para SPH, que además de diferir en las variantes de hantavirus y hospedadores que presentan también difieren en la incidencia y tasa de mortalidad de la enfermedad; las regiones son sur, centro, noroeste y nordeste”, detalló y añadió que la región nordeste fue incorporada recientemente y es la que posee menor incidencia de la enfermedad.

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“No podemos evitar que las bacterias se vuelvan resistentes a los antibióticos, pero sí demorar que eso suceda”

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(Agencia CyTA-Leloir).- Cuando la eligió como su objeto de estudio, en los primeros años del siglo XXI, todavía no se había convertido en una de las principales amenazas para la salud pública. Pero a la bioquímica María Soledad Ramírez, que por entonces hacía su posdoctorado en la Facultad de Medicina de la UBA, la bacteria Acinetobacter baumannii (Ab) le resultó muy interesante por su enorme versatilidad genética y la alta tasa de mortalidad que tiene al invadir el organismo humano.

Dos décadas después, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Centro para el Control de Enfermedades (CDC) estadounidense incluyen a Ab en la lista de patógenos críticos y la consideran una “superbacteria” porque es resistente a todos los antibióticos disponibles. Ramírez, por su parte, investiga desde su propio laboratorio en la Universidad del Estado de California de Fullerton, Estados Unidos, cómo contrarrestar el poder letal de esta bacteria que se contrae principalmente en el ámbito hospitalario y produce neumonía, septicemia y meningitis, entre otras infecciones que pueden llevar a la muerte.

“Tiene una capacidad de adaptación terrible. Puede permanecer sobre una superficie más de 100 días… en una mesada o en equipamiento hospitalario, por ejemplo. Una vez que Ab ha ingresado dentro del hospital, es casi imposible de erradicar”, especificó Ramírez a la Agencia CyTA-Leloir, que en su página web personal hace una contundente declaración de principios: “Nunca más subestimes el poder de una bacteria”.

La especialista estudia los mecanismos de adaptación de Ab y cómo se vuelve resistente a los distintos antibióticos, como una manera de buscar nuevas alternativas terapéuticas frente a uno de los grandes problemas sanitarios de la actualidad. “Las bacterias han adquirido una capacidad de evolución terrible, mucho mayor que el ser humano”, aseguró. Y graficó: “Apenas 15 años atrás, una infección urinaria se trataba muy fácilmente con antibióticos. Pero hoy ya no es así y es necesaria la información que brinda el antibiograma para poder determinar la mejor manera de abordarla”.

Según la científica, esta pérdida de eficacia de los medicamentos tiene que ver, en parte, con una capacidad natural de las bacterias para adaptarse, pero resaltó que otras de las causas es el mal uso de los antibióticos. “Por ejemplo, cuando uno lo toma sin que se lo hayan indicado o interrumpe el tratamiento antes de tiempo porque ya se siente bien, e incluso porque los médicos lo prescriben ‘por las dudas’ o ceden a la presión de los pacientes”, enumeró. Otro gran problema, enfatizó, es el uso de antibióticos en la ganadería, donde se los utiliza como factor de crecimiento o de manera preventiva para no afectar la producción.

Si bien Ab es una bacteria hospitalaria y hay muy pocos reportes de casos a nivel comunitario, Ramírez explicó que, como también está asociada a climas tropicales, se estima que más allá de la resistencia a los antibióticos, el cambio climático además impactará en el tipo de infección que cause.

En busca de soluciones

Un informe reciente de la OMS establece como especialmente alarmante la rápida propagación mundial de bacterias multirresistentes y “panresistentes” (a todos los antibióticos), que provocan infecciones que ya no pueden tratarse. “La resistencia a los antimicrobianos es una de las 10 principales amenazas de salud pública a las que se enfrenta la humanidad”, advirtió.

“Cada vez tenemos menos antibióticos que funcionen y es muy difícil desarrollar uno nuevo. Siempre emerge la resistencia; en algunos casos más rápido, en otros más lento, pero es una situación dramática. Lo que nosotros como investigadores, médicos y pacientes podemos hacer es demorar esa resistencia”, apuntó Ramírez, que aprovechó su reciente visita a Buenos Aires para presentar los resultados de sus últimos trabajos a los científicos de la Fundación Instituto Leloir (FIL), con quienes mantiene una colaboración permanente; en especial con Rodrigo Sieira, del Laboratorio de Microbiología Molecular y Celular.

Pero lo nuevos antibióticos tampoco están exentos de contratiempos. Ramírez compartió en su disertación sus conclusiones sobre el cefiderocol, uno de los últimos antibióticos aprobado por la FDA, la agencia reguladora de los medicamentos de Estados Unidos, para tratar infecciones serias producidas por “superbacterias”. “Aunque es bastante prometedor por su efectividad, ya estamos viendo incrementos de resistencia”, aseguró.

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El programa federal “Equipar Ciencia” recibe solicitudes orientadas a equipamiento de bajo y mediano porte

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A partir de hoy se encuentra habilitada la carga para realizar nuevas solicitudes en el marco del Programa Federal “Equipar Ciencia”. Podrán presentarlas organismos públicos que forman parte del Consejo Interinstitucional de Ciencia y Tecnología (CICyT) y organismos públicos científicos y tecnológicos de jurisdicciones provinciales y/o municipales. En esta oportunidad, se priorizarán solicitudes de equipamiento de bajo y mediano porte tanto de laboratorio como de escritorio. El valor máximo de cada equipo podrá ser de hasta 200.000 dólares. Se podrá solicitar más de una unidad del mismo equipo. 

El monto máximo que cada institución podrá solicitar al Ministerio de Ciencia, en cada provincia en la que tenga sede, será el equivalente en pesos argentinos a 1.000.000 de dólares estadounidenses. Esta estrategia favorece una mejor y más equilibrada distribución federal de los recursos. La fecha límite para la recepción de proyectos para evaluación es el 31 de agosto. 

El objetivo de esta priorización es que, luego de Equipar 1, 2 y 3 -que adjudicó equipamiento de mediano y gran porte- se dé la posibilidad a las instituciones de adquirir equipamiento de menor costo, que es igualmente relevante para llevar adecuadamente las actividades de investigación en sus diferentes disciplinas. Por este motivo, se incluye equipamiento de laboratorio y de escritorio que deberán ser destinados exclusivamente con fines de investigación. 

El Programa Federal “Equipar Ciencia”, dependiente de la Secretaría de Articulación Científico-Tecnológica, y cuya coordinación ejecutiva está a cargo de la Subsecretaría de Coordinación Institucional, busca fortalecer las capacidades de investigación científica, desarrollo e innovación tecnológica de las instituciones del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (SNCTI) a través de la adquisición de equipamiento para la realización de estudios o análisis de alta complejidad, con una perspectiva federal. 

El programa se nutre de los fondos aprobados por la Ley de Financiamiento del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación, Ley 27.614 promulgada el 12 de marzo de 2021. En este sentido, se promueve la planificación institucional de las necesidades de equipamiento. 

Para más información sobre las Condiciones Generales del Programa y la forma de presentación, ingresar aquí. Por consultas o dudas acerca del Programa, escribir a equiparciencia@mincyt.gob.ar.

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