Un comando asalto dos furgones blindados en la mañana del lunes en la carretera estatal que conecta las ciudades de Lecce con Brindisi, en el sur de Italia, en una espectacular operación en la que cortaron la carretera con coches y una furgoneta que incendiaron y después se dieron a las fuga tras un tiroteo con los Carabineros.
Posteriormente dos personas, presuntos miembros de la banda, fueron arrestadas por Carabineros mientras que otros miembros del comando se encuentran huidos, según los medios italianos.
El ataque fue presenciado por decenas de conductores que se encontraban recorriendo la carretera y quedaron atrapados en medio del ataque al vehículo blindado.
Asalto a camión blindado en Italia, ruta a Lecce. Delincuentes en trajes blancos y autos con luces de policía volaron con explosivos las puertas de la camioneta.pic.twitter.com/mL0gXuo5vm
Según las primeras reconstrucciones, los delincuentes embistieron e incendiaron una camioneta y un camión para bloquear el paso a las fuerzas del orden, y detuvieron a los dos furgones blindados que viajaban juntas haciéndose pasar por agentes del orden con falsos coches de policía con luces azules intermitentes.
Una vez que detuvieron los vehículos varios miembros salieron vestidos de negro con metralletas y acribillaron a balazos un vehículo blindado y después volaron las puertas del vehículo pero se desconoce si consiguieron robar su contenido.
Una patrulla de los Carabineros llegó a la zona donde los persiguió, lo que desencadenó un tiroteo cerca de la localizad de Squinzano, pero sin causar heridos y posteriormente dos de los asaltantes fueron localizados.
Las imágenes del lugar muestran vehículos en llamas, el vehículo blindado completamente destruido y una gran columna de humo.
La búsqueda de los miembros restantes del grupo, que podrían haber abandonado los primeros automóviles, está ahora en marcha con la ayuda de testigos.
Si de cultura pop se trata, el calendario global está escrito casi de memoria: entre enero y marzo, la temporada de premios; junio, el Mes del Orgullo; septiembre, los Emmy; octubre, Halloween; noviembre y diciembre, el ritual navideño; y en febrero, el Super Bowl. Pero -más allá del deporte- el mundo mira otra cosa: el show de medio tiempo. Este domingo, Bad Bunny le agregó a ese ritual una dimensión poco habitual en el actual clima estadounidense: unidad.
En un contexto político áspero, con el inmigrante nuevamente ubicado en el centro del conflicto discursivo y una retórica de ultraderecha en ascenso, el artista puertorriqueño eligió un camino sin consignas explícitas ni slogans militantes. Su mensaje fue más sofisticado: identidad, pertenencia y celebración. Un gesto cultural que funcionó tanto como abrazo simbólico para millones de latinos como incomodidad abierta para los sectores más conservadores.
La cita tuvo lugar en el Levi’s Stadium, escenario del Super Bowl que enfrentó a los New England Patriots y los Seattle Seahawks, pero el partido quedó rápidamente relegado a un segundo plano. La palabra que atravesó todo el espectáculo fue una sola: latinidad. No fue casual. Bad Bunny, ganador de seis premios Grammy y recientemente consagrado con el Álbum del Año por “DeBí TiRAR MáS FOTos”, es el primer artista en lograr ese galardón con un disco íntegramente en español. Ese hito cultural fue llevado, sin traducciones ni concesiones, al evento deportivo más visto del planeta.
En la semana más triunfal de su carrera, el músico había anticipado que “el mundo va a bailar”. Y cumplió. Con una puesta alegre, precisa y cuidadosamente diseñada para una audiencia global, recorrió distintas etapas de su discografía en un medley pensado tanto para sus fans como para los más de cien millones de espectadores que lo veían por primera vez. El acompañamiento de figuras como Lady Gaga, Ricky Martin y agrupaciones tradicionales reforzó el cruce entre mainstream global y raíces caribeñas.
La escenografía replicó el espíritu de su residencia “No Me Quiero Ir de Aquí” en Puerto Rico y transformó el campo de juego en una vecindad isleña: barbería, licorería y la ya emblemática casita, ese espacio íntimo desde el cual Bad Bunny recibe invitados durante sus shows. Lejos del folclore vacío, la puesta funcionó como una reivindicación concreta de la vida cotidiana, la memoria familiar y el trabajo rural, con referencias visuales a plantaciones de caña y plátano que también atraviesan la estética de su último álbum.
El espectáculo sumó capas de impacto con apariciones de celebridades y escenas que desbordaron el formato tradicional: bailarines ocupando el campo, una pista gigante y hasta una boda real celebrada en vivo. Pero el momento de mayor densidad simbólica llegó sin palabras. En pantalla apareció un fragmento del discurso de Bad Bunny en los Grammy y la imagen de un niño que muchos asociaron con casos recientes de detenciones migratorias. El gesto fue mínimo —ofrecer el premio, compartir el plano— y por eso mismo potente.
El cierre terminó de ordenar el mensaje. “God bless America”, dijo Bad Bunny, una frase históricamente leída en clave nacionalista. Pero inmediatamente comenzó a nombrar, uno por uno, a los países de América del Norte, Central y del Sur, mientras una consigna se iluminaba sobre el estadio: “Lo único más poderoso que el odio es el amor”. No hubo insultos ni confrontación directa, pero sí una redefinición del concepto de América: no como país, sino como continente.
Para la industria del deporte y el entretenimiento, el show confirmó varias tendencias. El Super Bowl ya no es solo una final deportiva, sino una plataforma cultural y política de escala global. La música latina dejó de ser un nicho y se consolidó como motor de audiencia, conversación y valor de marca. Y Bad Bunny, sin levantar la voz, dejó una señal clara: en el negocio del espectáculo global, la identidad también cotiza alto.
Récord de audiencia global
El show de medio tiempo del Bad Bunny en el Super Bowl 2026 marcó un antes y un después en la historia del evento deportivo más visto de los Estados Unidos. Con 142,3 millones de espectadores, la presentación se convirtió en la más vista de todos los tiempos, superando cualquier registro previo del espectáculo central de la NFL.
Los datos, atribuidos a NFL Football Operations, confirman no solo un récord de audiencia televisiva, sino también un impacto amplificado por redes sociales y plataformas digitales, donde el contenido se multiplicó en YouTube, TikTok, X y Facebook, extendiendo el alcance mucho más allá de la transmisión tradicional. Para la industria del entretenimiento y el deporte, el fenómeno reafirma el valor estratégico del show de medio tiempo como activo global de marca.
Desde el plano cultural, la actuación tuvo un fuerte contenido simbólico. Bad Bunny utilizó mayoritariamente el español en un escenario históricamente dominado por el inglés, convirtiendo el espectáculo en una declaración de identidad latina frente a una audiencia global. La puesta en escena, atravesada por referencias a Puerto Rico y a la cultura caribeña, consolidó al artista como un actor central en la conversación cultural de los Estados Unidos.
El impacto, sin embargo, no se limitó al entretenimiento. El show derivó rápidamente en un debate político y cultural, luego de que el presidente estadounidense Donald Trump criticara públicamente la presentación, calificándola como “una de las peores de la historia” y cuestionando tanto el idioma utilizado como la coreografía. Las declaraciones, difundidas en redes sociales, alimentaron aún más la viralización del evento.
Lejos de dañar la repercusión, la controversia potenció la visibilidad del espectáculo y reforzó su centralidad en la agenda mediática. Analistas del sector coinciden en que el Super Bowl volvió a demostrar su doble condición: no solo como final deportiva de la NFL, sino como plataforma cultural, política y económica de escala global, donde música, identidad, audiencia y poder blando se entrecruzan.
En términos de negocio, el récord de audiencia consolida al Super Bowl como el evento televisivo más valioso del planeta, y confirma que la música latina dejó de ser un nicho para convertirse en un driver central de audiencias, conversación y monetización en el mercado estadounidense.
Cristian Airala, de 27 años, nacido en Puerto Iguazú, murió mientras combatía como voluntario en el ejército de Ucrania, tras un ataque con drones y misiles lanzado por fuerzas rusas cerca del frente de batalla en la región de Járkiv. En la misma ofensiva fallecieron dos soldados colombianos que integraban su unidad.
Airala se desempeñaba en una unidad de asalto que se dirigía hacia una zona asignada cuando fue detectada y atacada. Utilizaba la chapa de guerra “Machete” y contaba con experiencia previa en el Ejército Argentino, donde se había formado también como instructor de tiro, según confirmaron personas de su entorno y compañeros de combate.
El ataque ocurrió en un sector del frente donde, de acuerdo con testimonios de los propios combatientes, se registran enfrentamientos de alta intensidad, incluso cuerpo a cuerpo, entre fuerzas ucranianas y rusas. Un compañero de unidad relató que el grupo avanzaba hacia su objetivo cuando comenzó una secuencia de hostigamiento con drones, seguida por una ofensiva más amplia con misiles.
La operación se desarrolló en condiciones extremas: en la zona, las temperaturas oscilan entre los 20 y los 30 grados bajo cero, un factor que agrava tanto las dificultades operativas como los riesgos sanitarios en el frente. Según el mismo testimonio, las bajas fueron inmediatas y el ataque no se limitó a un único impacto, sino a una sucesión coordinada de agresiones aéreas, una modalidad que se volvió habitual en ese sector del conflicto.
La unidad en la que combatía Airala estaba integrada por voluntarios de distintos países de América Latina, entre ellos paraguayos, colombianos y brasileños, además de argentinos. Su muerte se suma a una lista creciente de ciudadanos argentinos fallecidos mientras combatían para Ucrania desde el inicio de la invasión rusa a gran escala, hace más de tres años y medio.
Si bien no existen cifras oficiales sobre la cantidad total de argentinos muertos en el conflicto, diversos episodios confirmados en los últimos meses dan cuenta de la magnitud del fenómeno. A fines de octubre pasado, tres argentinos murieron durante un ataque ruso con drones en la región de Sumy, también en el noreste ucraniano. Las víctimas fueron José Adrián Gallardo, de 53 años; Ariel Achor, de 25; y Mariano Franco, de 47, quienes participaban de su primera misión de asalto en la denominada “línea cero”, el punto de mayor contacto con las fuerzas rusas.
Meses antes, en julio, un ataque con drones rusos provocó la muerte de Emmanuel “Coca” Vilte, de 39 años, quien combatía junto a las fuerzas ucranianas desde 2022 y había participado de la contraofensiva lanzada por Kiev en el este del país.
Los argentinos que llegan a Ucrania lo hacen como voluntarios, mediante un alistamiento formal en las fuerzas armadas ucranianas, y suelen ser asignados a unidades de asalto, consideradas entre las más expuestas y riesgosas del frente de batalla.
Por Ashley Ahn, New York Times. El Departamento de Justicia publicó el viernes el lote más grande de archivos sobre Jeffrey Epstein hasta la fecha, una porción gigantesca que incluye tres millones de páginas más de documentos y miles de videos e imágenes.
Los documentos arrojan nueva luz sobre las relaciones del financiero caído en desgracia con varias figuras destacadas, como Elon Musk, Bill Gates y el secretario de Comercio Howard Lutnick. También contienen un número significativo de pistas no corroboradas dirigidas a las autoridades.
El Congreso ordenó la divulgación en noviembre, y el presidente Donald Trump firmó el proyecto a pesar de haberse opuesto inicialmente, ya que ha tratado de poner fin a las acusaciones y especulaciones que se arremolinan en torno al caso. El lote más reciente de documentos llegó semanas después del plazo del 19 de diciembre impuesto por el Congreso.
El fiscal general adjunto Todd Blanche dijo que la Casa Blanca “no tuvo nada que ver” con la examinación previa de los documentos publicados. “No han supervisado ni han dicho a este departamento cómo hacer nuestra revisión y qué buscar y qué editar o no editar”, dijo.
Esto es lo que sabemos sobre la publicación más reciente de los archivos Epstein.
La publicación fue voluminosa
El Departamento publicó tres millones de páginas, 2000 videos y unas 180.000 imágenes el viernes hacia las 11 a. m., hora del Este de EE. UU. Las páginas contienen cadenas de correo electrónico, mensajes de texto, artículos de prensa, informes de investigaciones internas y otros materiales relacionados con Epstein, un delincuente sexual convicto.
Blanche dijo que el departamento había editado las imágenes de todas las mujeres de los archivos, excepto las de Ghislaine Maxwell, compañera y socia de Epstein desde hace mucho tiempo, quien ha sido condenada por tráfico sexual.
Los fiscales federales identificaron inicialmente seis millones de páginas como “potencialmente relativas” a la ley que obligaba al departamento a publicar sus archivos sobre las investigaciones de Epstein y Maxwell, dijo Blanche. Pero añadió que los funcionarios habían preferido hacer un “exceso de recopilación”, decidiendo más tarde divulgar solo la mitad de esa cantidad. Algunos legisladores demócratas acusaron el viernes al departamento de violar la ley y le exigieron que publicara los seis millones de páginas.
Los documentos contienen pistas y acusaciones no verificadas sobre Trump
Al parecer, los archivos contenían al menos 4500 documentos que mencionaban a Trump. Uno de ellos era un resumen que los funcionarios de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) recopilaron el verano pasado de más de una decena de denuncias de ciudadanos que implicaban a Trump y a Epstein.
No está claro por qué los investigadores elaboraron el resumen, que incluye acusaciones de abusos sexuales por parte de Epstein y Trump. Los correos electrónicos no incluían ninguna prueba que los corroborara, y The New York Times no describe los detalles de acusaciones no verificadas.
Trump ha negado cualquier delito relacionado con Epstein. En respuesta a una solicitud de comentarios, la Casa Blanca remitió a una declaración pública del Departamento de Justicia, que afirmaba que los documentos del viernes “pueden incluir imágenes, documentos o videos falsos o presentados de forma falsa”. También dijo que algunos de los documentos contenían afirmaciones falsas contra Trump que se presentaron al FBI antes de las elecciones de 2020.
Muchos de los otros documentos eran artículos periodísticos o correos electrónicos que hacían referencia a Trump.
Los archivos detallan las relaciones de Epstein con varios hombres poderosos
Según los correos electrónicos publicados, en 2013 Epstein redactó notas para Gates y sobre él que sugerían que mantenía relaciones sexuales extramatrimoniales. Un representante de Gates calificó las acusaciones de “absolutamente absurdas y completamente falsas”.
En un correo electrónico, Epstein escribió que había ayudado a Gates a adquirir medicamentos “para hacer frente a las consecuencias del sexo con chicas rusas”, y que le había facilitado citas a Gates con mujeres casadas.
No estaba claro si Epstein llegó a enviar los correos electrónicos a Gates.
Los archivos también revelaron que Lutnick planeó una visita a la isla de Epstein en 2012, aunque anteriormente había dicho que había roto lazos con Epstein alrededor de 2005.
Lutnick declaró al Times el viernes que no podía hacer comentarios sobre la visita a la isla porque no había visto los documentos más recientes sobre Epstein.
Un intercambio de correos electrónicos de 2013 entre el multimillonario británico Richard Branson y Epstein sugería que ambos mantenían una relación cercana, construida al menos en parte en torno a su interés por las mujeres. Y múltiples mensajes entre Musk y Epstein mostraban a ambos comparando agendas para encontrar tiempo para reunirse en Florida o en el Caribe entre 2012 y 2014.
Esta probablemente fue la última publicación importante de archivos sobre Epstein
Blanche señaló que este lote de documentos sería la última publicación importante de los archivos Epstein. Dijo que era probable que ni siquiera estos documentos satisficieran la demanda pública de información sobre Epstein.
El departamento está obligado a presentar un informe al Congreso en el que explique por qué editó información. Blanche dijo que retuvo documentos que contenían datos de identificación personal o información médica de las víctimas de Epstein. También retuvo material que mostraba abusos sexuales a menores y material que mostraba muerte o violencia.
El departamento aún no ha presentado el informe, pero Blanche dijo que los funcionarios federales “lo harían a su debido tiempo”.
El canciller, Pablo Quirno, anunció este lunes que el ciudadano argentino Gustavo Gabriel Rivara, que se encontraba detenido de manera arbitraria en Venezuela, “ha sido liberado”.
“Las autoridades argentinas han mantenido contacto permanente con Rivara y su entorno desde su liberación”, dijo Quirno en la red X.
“En el día de hoy se presentó en la Embajada de la República Argentina en Colombia, donde se le brindó la asistencia necesaria y se le emitió la documentación personal correspondiente”, expresó el canciller argentino.
La Cancillería “sigue atentamente su situación, como la de todos nuestros ciudadanos ilegítimamente detenidos, y se encuentra a disposición para continuar acompañándolo”, agrega.
“El Gobierno argentino exige una vez más al régimen venezolano la inmediata liberación de Nahuel Gallo y Germán Giuliani, quienes continúan ilegalmente detenidos, así como de todos los privados de su libertad”, destaca la nota oficial.
Por su parte, la senadora Patricia Bullrich manifestó en X: “¡Gustavo vuelve a casa! Una noticia que nos alegra, luego de su detención arbitraria e ilegal por la dictadura venezolana”.
La ex ministra de Seguridad puso de relieve que “aún faltan Nahuel (Gallo) y Germán (Giuliani), y tienen que ser todos los presos políticos”.
El portal venezolano ReporteYa publicó que la hermana de Gustavo Rivara, Patricia Rivara, confirmó al @ForoPenal, que el ciudadano argentino “ya ha sido excarcelado” y que “estaba arbitrariamente detenido desde el 1/1/2025”.