Con el apoyo de la Secretaría Nacional de Turismo y la Entidad Binacional Yacyreta con miras a los próximos grandes eventos del sur del país se fijó con la Cámara de Comercio, Industria y Servicios (Cacise) y otras instituciones, la realización del evento “Rally de Compras” para los días 04 y 05 de octubre en Encarnación y área metropolitana.
La misma involucrará a todas las instituciones y asociaciones quienes, participarán con hasta un 50% de descuento.
La actividad busca promover el turismo de compras por los próximos tres años y dar a la vez a conocer los atractivos del sur del país en el marco de los preparativos del Rally Mundial 2025 a realizarse en Paraguay.
Cabe destacar que los comercios y servicios adheridos estarán plenamente identificados. Los que deseen sumarse pueden hacerlo contactando al +595 975 915502.
DURAN DURAN lanzó “NEW MOON (DARK PHASE), una nueva versión de su clásico “New Moon On Monday” con Andy Taylor como invitado.
Extraído de su próximo álbum “DANSE MACABRE DE LUXE” | Lanzamiento 11 de octubre / Edición De Luxe Box Set Vinilo a la venta el 25 de octubre
Cuando se acerca el primer aniversario de su álbum DANSE MACABRE, Duran Duran anuncia DANSE MACABRE – DE LUXE; una versión renovada del original, que saldrá a la venta en formato digital el próximo 11 de octubre y en CD el 25 de octubre, a través de Tape Modern / BMG.
DANSE MACABRE – DE LUXE incluye 3 nuevos temas, entre ellos un instrumental titulado “Masque of the Pink Death”, una versión de “Evil Woman” de ELO y el single que se dio a conocer hoy “New Moon (Dark Phase)” con Andy Taylor.
“New Moon (Dark Phase)” es una versión reimaginada de su canción clásica “New Moon On Monday” de su álbum Seven and The Ragged Tiger.Escucha “New Moon (Dark Phase)”AQUI
Justo a tiempo para Halloween, DANSE MACABRE – DE LUXE también presenta la colección original de 13 canciones, incluyendo inquietantes versiones de “Bury A Friend” de Billie Eilish, “Psycho Killer” de Talking Heads con Victoria De Angelis, “Paint It Black” de The Rolling Stones y “Ghost Town” de The Specials, además de nuevas versiones de clásicos de Duran Duran de su propio catálogo. Entre los artistas invitados figuran el productor, guitarrista y compositor Nile Rodgers, Victoria De Angelis de Måneskin , y los antiguos miembros de la banda Duran Duran, Andy Taylor y Warren Cuccurullo. Exquisitamente empaquetado, el arte del disco presenta imágenes adaptadas de una colección de auténticas fotos vintage de sesiones de espiritismo que el miembro de la banda Nick Rhodes consiguió en una subasta. Reserva/guarda DANSE MACABRE – DE LUXE AQUÍ
También se anunció hoy la edición limitada en box set: DANSE MACABRE – DE LUXE, que incluye 3 LPs con las 13 canciones originales de Danse Macabre en 2LP y un LP extra con 7 nuevas canciones, cuatro de las cuales no están disponibles en ningún otro formato. El box set, inspirado en Halloween, incluye un tablero de espiritismo, una plancheta metálica, cartas de tarot personalizadas, 4 grabados artísticos y un folleto. El DANSE MACABRE – DE LUXE BOX SET estará disponible en todo el mundo en DTC el 25 de octubre, y en tiendas selectas de EE.UU. el 29 de noviembre. Reserva y ahorra el DANSE MACABRE – DE LUXE BOX SETAQUÍ.
Hablando de DANSE MACABRE – DE LUXE, el tecladista Nick Rhodes revela: “Cuando lanzamos nuestro proyecto Danse Macabre el año pasado, nació de una decisión espontánea de reunir un disco que celebrara la locura y la alegría de Halloween. Al hacerlo, destapamos una inesperada caja de curiosidad y creatividad, que nos llevó a reimaginar algunas de nuestras canciones más antiguas, grabar versiones de algunas de nuestras favoritas y escribir varias piezas nuevas”.
Y continúa: “este año, la inspiración seguía de algún modo latente, y me encantó la idea de ampliar la colección… ¿Por qué no añadir algunas de las canciones que consideramos inicialmente ahora que nos podíamos permitir el lujo de disponer de un poco más de tiempo? Este pensamiento dio como resultado otra canción nueva, una versión delclásico de la ELO, “Evil Woman”, y una reversión de “New Moon on Monday”.
El Box Set De Luxe en vinilo de Danse Macabre también incluye varios temas adicionales que la hacen aún más especial. De alguna manera, ¡esto hace justicia para los coleccionistas de vinilos!”.
El 31 de octubre Duran Duran convocará a todos los entusiastas de Halloween para que se presenten, se disfracen y celebren la Noche de Todos los Santos por todo lo alto en el legendario Madison Square Garden de Nueva York.
Convertida en una tradición anual muy esperada, la Danse Macabre Halloween Party se concibió originalmente en un legendario concierto de Halloween de Duran Duran en 2022 y ahora se ha inmortalizado en 13 canciones de su 16º álbum de estudio, Danse Macabre. El álbum, que combina música nueva, versiones temáticas y oscuras re-interpretaciones de los temas clásicos de la banda, ha sido descrito como “un regalo para los sentidos” por American Songwriter, y como “deliciosamente diabólico” por Billboard, mientras que Rolling Stone proclama: “Duran Duran siente la energía espeluznante”.
Duran Duran también ha anunciado una breve gira por la costa este de Estados Unidos prevista para este octubre que llevará al legendario y galardonado cuarteto a Pensilvania, Nueva York, Connecticut, Nueva Jersey, Maryland y Nuevo Hampshire. Para más información y entradas, visite https://duranduran.com/tour/
“Si voy a ir a Argentina, es algo que todavía no está decidido. Me gustaría ir, es mi pueblo, pero aún no está decidido. Primero hay que resolver varias cosas”, respondió.
El papa Francisco advirtió en vuelo de regreso a Roma que todavía no decidió si visitará la Argentina. “Si voy a ir a Argentina, es algo que todavía no está decidido. Me gustaría ir, es mi pueblo, me gustaría ir, pero aún no está decidido. Primero hay que resolver varias cosas”, respondió en conferencia de prensa.
El Papa ofreció su habitual conferencia de prensa en vuelo con los periodistas que lo acompañaron durante la gira más extensa de su pontificado y se refirió entre otros temas a la realidad de los Estados Unidos, Venezuela y la guerra en Gaza, entre otros asuntos.
El sitio Vatican News ofrece la conferencia de prensa completa y la mención a la Argentina fue en respuesta a la corresponsal Elisabetta Piqué.
“La guerra en Gaza es demasiado! No me parece que se estén dando pasos para hacer la paz”, advirtió en otro momento del diálogo con los profesionales de la prensa, ante una consulta por ese conflicto.
El “NO” a Harris y Trump y la simpatía hacia China
Ana Matranga, de CBS News, le preguntó “¿qué consejo puede dar a un votante católico que tiene que decidir entre un candidato que está a favor del aborto y otro que querría deportar a 11 millones de migrantes?”, con referencia a los Estados Unidos.
“Ambos están en contra de la vida, tanto el que echa a los emigrantes como el que mata a los niños. Ambos están en contra de la vida”, fue la contundente respuesta de Francisco.
Se excusó como “no votante” y explicó: “No se puede decidir, yo no puedo decir, no soy de Estados Unidos, no voy a votar allí. Pero seamos claros: tanto el no dar a los migrantes la posibilidad de trabajar como el no brindarles acogida es un pecado, es grave”.
“Luego, el aborto. La ciencia dice que en el mes de la concepción están todos los órganos de un ser humano, todos. Abortar es matar a un ser humano. Te guste o no te guste la palabra, pero es matar”, aseveró.
Y acotó: “En la moral política, por lo general se suele decir que no votar es malo, no es bueno. Hay que votar y hay que elegir el mal menor. ¿Quién es el mal menor? ¿Esa señora o ese señor? No lo sé, que cada uno en conciencia piense y haga esto”.
Más descontracturado fue el tema China, porque Francisco se mostró “contento con los diálogos” que el Vaticano lleva adelante con esa nación. “El resultado es bueno, incluso para el nombramiento de obispos trabajamos con buena voluntad. Para mí China es una ilusión en el sentido de que me gustaría visitar China, porque es un gran país; admiro a China, respeto a China. Es un país con una cultura milenaria, con una capacidad de diálogo, de entendimiento que va más allá de los diferentes sistemas de gobierno que ha tenido”, puntualizó. Calificó entonces al gigante asiático como “una promesa y una esperanza para la Iglesia”.
Final con el clima global
Finalmente, otro corresponsal planteó que “algunos países empiezan a distanciarse de su compromiso con el Acuerdo de París por razones económicas, especialmente tras la pandemia y varios dudan en hacer la transición hacia la energía verde y los combustibles fósiles”, por lo que le solicitó opinión. “Creo que el problema climático es grave, muy grave. Desde el encuentro de París (la COP21 del 2015, ndr), que fue el punto álgido, las reuniones sobre el clima han ido cuesta abajo. Se habla, se habla, pero no se actúa. Esta es mi impresión. Sobre esto he hablado en los dos escritos: Laudato si y Laudate Deum”, respondió.
El Papa concluyó este viernes su visita por Asia y Oceanía, iniciada el pasado 2 de septiembre.
Escriben Pierre Oliver Gourinchas, Ceyla Pazarbasioglu, Krishna Srinivasan y Rodrigo Váldez – El aumento del superávit comercial de China y el déficit comercial de Estados Unidos desde la pandemia han reavivado la preocupación por los desequilibrios mundiales y estimulado un intenso debate sobre sus causas y consecuencias. Cada vez preocupa más que el superávit externo de China se deba a medidas de política industrial concebidas para estimular las exportaciones y favorecer el crecimiento económico ante una demanda interna débil. Algunos temen que el consiguiente exceso de capacidad pueda dar lugar a un “shock 2.0 de China”: un aumento de las exportaciones que desplazaría a los trabajadores y perjudicaría a la actividad industrial en otros lugares.
Esta visión de los saldos externos desde el punto de vista de la política comercial e industrial es, en el mejor de los casos, incompleta, y debería sustituirse por un planteamiento macroeconómico. En última instancia, los saldos externos vienen determinados por variables fundamentales macroeconómicas, mientras que el vínculo con la política comercial e industrial es más tenue. Para comprender el patrón de los desequilibrios externos mundiales, debemos entender los determinantes macroeconómicos de la propensión al ahorro en relación con la propensión a la inversión, no solo en China, sino también en el resto del mundo y, especialmente, en Estados Unidos. Aunque otros países también contribuyen a los desequilibrios mundiales, Estados Unidos y China representan conjuntamente en torno a un tercio del saldo mundial en cuenta corriente.
Fuerzas macroeconómicas
El superávit comercial de China aumentó sustancialmente al comienzo de la pandemia. En un principio, las exportaciones de equipos médicos se dispararon y aumentó la adquisición de bienes (en comparación con los servicios) por parte de consumidores de todo el mundo, debido al distanciamiento social. Posteriormente y desde finales de 2021, la demanda interna de China se debilitó sustancialmente tras una corrección a gran escala en el mercado inmobiliario y los reiterados confinamientos en 2022, que minaron la confianza de los consumidores.
Todo esto ha supuesto un lastre significativo para la economía real de China, dado que las tasas de ahorro de los hogares aumentaron y la inversión se contrajo. Al tiempo que la demanda interna en China se debilitaba, la demanda mundial se veía impulsada por un desahorro considerable, especialmente en Estados Unidos, donde el déficit fiscal aumentó sustancialmente en relación con la etapa previa a la pandemia y la tasa de ahorro de los hogares se redujo a la mitad.
Como resultado, el saldo comercial de China se sitúa ahora entre el 2% y el 4% del producto interno bruto, en función de la metodología (véanse las consultas del Artículo IV con China para obtener más información sobre las diferencias en la metodología). Esta composición refleja tanto un debilitamiento de las importaciones como un gran aumento de la participación de China en las exportaciones mundiales.
El superávit comercial como proporción de la producción económica es menor que durante el “shock de China” de la década de 2000 (en su nivel máximo, en torno al 10 % del PIB de China). No obstante, ahora China representa una parte sustancialmente mayor de la economía mundial, hasta el punto de que, aunque su superávit comercial es menor en relación con su economía, como porcentaje de la producción mundial, apenas ha variado a lo largo del tiempo. Por consiguiente, los efectos de contagio de los acontecimientos comerciales en China siguen teniendo un impacto considerable en el resto del mundo.
Nuestro análisis (simulaciones estilizadas que aplican el modelo del Grupo de los Veinte, o G20, del FMI) se muestra que los factores macroeconómicos están impulsando estos acontecimientos externos. Entre estos factores, figuran los shocks negativos de demanda interna en China, debido a la desaceleración en el mercado inmobiliario y la escasa confianza de los hogares, así como a un shock de desahorro en Estados Unidos que responde al elevado gasto público y privado.
Esta visión “macroeconómica” predice resultados próximos a lo que revelan los datos. Debido en gran medida a una demanda interna débil, el superávit en cuenta corriente de China crece en torno a 1,5 puntos porcentuales, un incremento próximo al registrado en los datos en comparación con su nivel previo a la pandemia. El aumento persistente del ahorro interno de China genera una gran depreciación de su tipo de cambio efectivo real, en consonancia con los datos desde 2021. El ajuste de los precios relativos favorece el crecimiento de las exportaciones y contrae la demanda de importaciones.
Estados Unidos presenta una imagen opuesta. Su saldo en cuenta corriente disminuye en torno a 1 punto porcentual en el modelo, una caída próxima a la registrada en los datos en comparación con su nivel previo a la pandemia, y que se debe en gran medida a una sólida demanda interna.
Cabe destacar que la caída persistente del ahorro interno en Estados Unidos genera un aumento de las tasas de interés reales en el país, que compensa en gran medida el efecto negativo del aumento del ahorro chino en las tasas mundiales.
De todo lo anterior pueden extraerse dos importantes lecciones:
A diferencia de lo que ocurrió en la década de 2000, cuando el exceso de ahorro originado en las economías emergentes de Asia generó desequilibrios mundiales y redujo las tasas de interés mundiales, en este caso no hay un exceso de ahorro mundial. Las tasas reales mundiales fuera de China han aumentado en lugar de disminuir.
La contribución del shock de ahorro de China al saldo externo de Estados Unidos es pequeña, como lo es también la del shock de desahorro de Estados Unidos a la balanza comercial de China. En gran medida, los superávits y los déficits externos en ambos países se han originado internamente.
Los superávits y los déficits originados internamente exigen soluciones internas que requieren configurar adecuadamente los indicadores macroeconómicos. El crecimiento sostenido de China dependerá de la corrección de los desequilibrios internos de larga data, como el continuo lastre del sector inmobiliario para la actividad o los desafíos que plantea el envejecimiento de la población. Es probable que los intentos de estimular el crecimiento a través de su sector externo se enfrenten a importantes factores adversos. La economía es simplemente demasiado grande (señal de su éxito) como para generar un gran crecimiento a partir de las exportaciones. Esto también se refleja en nuestra proyección a mediano plazo para China, donde el crecimiento basado en las exportaciones ya no es el modelo de referencia de la economía.
Básicamente, China debe reequilibrar su economía emprendiendo amplias reformas macroeconómicas y estructurales. El enfoque adecuado consiste en una estrategia multidimensional que abarca la aplicación de un paquete de medidas para que el ajuste del sector inmobiliario sea menos costoso, un estímulo del lado de la demanda centrado en los hogares y reformas para reforzar estructuralmente las redes de protección, reducir la desigualdad del ingreso y mejorar la asignación de recursos.
En el caso de Estados Unidos, los desequilibrios externos se beneficiarán de un importante ajuste fiscal, que se puede lograr por diferentes vías, como el incremento de los impuestos indirectos, el aumento progresivo de los impuestos sobre la renta, la eliminación de varios gastos fiscales y la reforma del programa de prestaciones estatales.
Subsidios y política industrial
Ahora bien, ¿qué ocurre con las políticas industriales y comerciales que inquietan a los socios comerciales por la “sobrecapacidad” de China? Independientemente del saldo externo general, el apoyo estatal a determinados sectores exportadores o que compiten con las importaciones puede impulsar la actividad en estos sectores, y también puede mejorar sustancialmente la competitividad de costos a través del aprendizaje basado en la experiencia o las economías de escala. El consiguiente impacto macroeconómico podría ser significativo, según el volumen y la importancia del sector y la magnitud del subsidio.
Los datos de Global Trade Alert revelan que China ha implementado en torno a 5.400 políticas de subsidios entre 2009 y 2022, lo que equivale a alrededor de dos tercios de todas las medidas adoptadas por las economías avanzadas del G20 en su conjunto. Los subsidios de China se concentran en sectores prioritarios como el software, los automóviles, el transporte, los semiconductores y, más recientemente, la tecnología verde. Sin embargo, el superávit comercial manufacturero del país no se concentra en industrias específicas y la participación de los principales contribuyentes sectoriales apenas ha variado a lo largo del tiempo. Los subsidios a los vehículos eléctricos y otros productos de tecnología verde han concentrado la atención general a medida que se disparaban las exportaciones. De hecho, China fue el primer fabricante de vehículos eléctricos en 2023, cuando produjo 8,9 millones de unidades (en torno a dos tercios de la producción anual mundial) y exportó 1,2 millones de vehículos eléctricos, convirtiéndose en el mayor exportador de ese tipo de vehículos. En cualquier caso, por ahora estas exportaciones solo representan aproximadamente el 1% de los bienes chinos.
El análisis del personal técnico del FMI revela que estos subsidios contribuyen en cierta medida a que se produzca un efecto en el comercio internacional de los respectivos sectores. Tras la introducción de un subsidio, las exportaciones de productos subsidiados de China son el 1% superiores a las de los productos no subsidiados. Las importaciones de productos subsidiados son inferiores, lo que indica cierta sustitución interna. No obstante, los efectos estimados son moderados, lo que parece indicar que las políticas industriales tendrían un efecto limitado en los saldos externos agregados. Ahora bien, la escasez de datos sobre los subsidios existentes, el valor monetario de los subsidios y su financiamiento e implantación, no permiten evaluar completamente su impacto agregado. Como se indica en el reciente Examen de las Políticas Comerciales de China que llevó a cabo la OMC, la falta de transparencia en lo que respecta a las políticas de subsidios de China dificulta la evaluación amplia y fundamentada de sus implicaciones mundiales. Las autoridades deberían adoptar medidas para subsanar estas deficiencias de datos.
Hay otros dos aspectos que son importantes.
En primer lugar, además de China, muchos países como Estados Unidos están aplicando cada vez más las políticas industriales. Las economías emergentes, donde tradicionalmente ese tipo de medidas eran más frecuentes, aún conservan un gran número de ellas. Aunque no sean el principal factor de los superávits externos generales de los países, siguen desempeñando un papel importante, y pueden generar un importante efecto contagio negativo en los socios comerciales al socavar la competitividad y el acceso a los mercados en otros países y agravar así las tensiones comerciales. Con el fin de evitar distorsiones indebidas, tanto a nivel nacional como internacional, las políticas industriales de todos los países deben limitarse a objetivos concretos, aquellos en los que las externalidades o las fallas del mercado impidan soluciones de mercado eficaces, y ajustarse a las obligaciones internacionales.
En segundo lugar, si las políticas industriales distorsionan la igualdad de condiciones, cabría aplicar algún tipo de reparación a través de instrumentos compatibles con las recomendaciones de la OMC. Las normas comerciales multilaterales también proporcionan algunas salvaguardias en materia de subsidios y contemplan las reparaciones a través del mecanismo multilateral de solución de controversias o de derechos compensatorios.
Asimismo, persisten en las normas comerciales internacionales deficiencias duraderas que han salido a la luz recientemente y vienen determinadas por factores como la aparición de las cadenas de valor mundiales, la importancia mundial de economías en las que el Estado desempeña una función central y el desafío urgente del cambio climático. Las respuestas unilaterales a través de aranceles, barreras no arancelarias y requisitos de contenido nacional constituyen soluciones erróneas, pues aumentan el riesgo de represalias y la incertidumbre en materia de políticas, socavan el sistema multilateral de comercio, debilitan las cadenas mundiales de suministro e incrementan la fragmentación geoeconómica. De hecho, los gobiernos deberían colaborar para reforzar las normas y los reglamentos de la OMC en estas áreas.
Pierre-Olivier Gourinchas, Consejero Económico y Director del Departamento de Estudios del FMI, con licencia laboral de la Universidad de California Berkeley, donde es titular de la cátedra S.K. y Angela Chan de Administración Internacional en la Facultad de Economía y en la Escuela de Negocios Hass
Ceyla Pazarbasioglu, Directora del Departamento de Estrategia, Políticas y Evaluación del Fondo Monetario Internacional de FMI
Krishna Srinivasan, Director del Departamento de Asia y el Pacífico del FMI
Rodrigo Valdes, Director del Departamento del Hemisferio Occidental desde mayo de 2023
Escribe Ufuk Akcigit / F&D – El aumento del gasto en investigación y desarrollo no necesariamente está impulsando la productividad de Estados Unidos, ya que los gigantes industriales se centran en defender su territorio
Hemos asumido durante mucho tiempo que invertir más en investigación y desarrollo es una forma segura de estimular la innovación, aumentar la productividad e impulsar la creación de empleo y el crecimiento económico. Y, sin embargo, a medida que Estados Unidos expandió drásticamente el gasto en investigación y desarrollo en las últimas cuatro décadas, sucedió lo contrario. La innovación, el aumento de la productividad y la expansión económica se desaceleraron. ¿Qué salió mal?
Los datos del mundo real muestran que hay más matices en fomentar la innovación que simplemente tirar dinero en ella. Las empresas gigantes llegaron a dominar vastas franjas de la economía estadounidense, desplazando a las pequeñas empresas más innovadoras y a las nuevas empresas. En todos los sectores, los principales actores priorizaron los movimientos estratégicos para defender sus negocios en lugar de buscar una innovación genuina y, como resultado, la economía perdió oportunidades potenciales de crecimiento, según una investigación reciente.
Estos hallazgos sugieren que es hora de repensar y enfocar mejor el enfoque estadounidense para garantizar la innovación y el crecimiento económico. Los responsables de la formulación de políticas deben fomentar no sólo la investigación y el desarrollo, sino también una asignación más eficaz de los recursos. Una mirada a cómo cambió la innovación estadounidense en las últimas décadas sugiere cómo pueden hacerlo.
Arma de doble filo
En la década de 1980, la inversión total en investigación y desarrollo de Estados Unidos representaba el 2,2 por ciento del PIB. Hoy en día, esa cifra es del 3,4 por ciento, según la Fundación Nacional de Ciencias (véase el gráfico 1). El gasto privado en investigación y desarrollo de las empresas se duplicó con creces, pasando del 1,1 por ciento al 2,5 por ciento del PIB.
Con base en los modelos económicos convencionales, ese tipo de aumento en el gasto en investigación y desarrollo debería haber llevado a un crecimiento económico acelerado en lugar de la desaceleración que realmente ocurrió. El crecimiento de la productividad entre 1960 y 1985 promedió el 1,3 por ciento. Durante las tres décadas y media siguientes, los aumentos en la productividad cayeron por debajo de ese promedio, excepto por un breve repunte a principios de la década de 2000, y el crecimiento anual ha sido generalmente decreciente.
Para entender cómo el análisis convencional falló tanto, necesitamos alejarnos de los datos agregados y examinar la estructura y distribución del gasto en investigación y desarrollo en los EE.UU. utilizando microdatos de alta calidad sobre empresas, inventores e innovaciones.
Nathan Goldschlag, de la Oficina del Censo, y yo llevamos a cabo estudios exhaustivos para comprender los factores detrás de la paradoja de la productividad. Encontramos un cambio significativo en el panorama de la innovación en Estados Unidos. En las dos últimas décadas, la proporción de la población involucrada en la producción de patentes casi se duplicó, mientras que el crecimiento de la productividad se redujo a la mitad.
La explicación puede estar en cómo se asigna el gasto en investigación y desarrollo. En una investigación anterior, William Kerr de Harvard y yo descubrimos que las pequeñas empresas son más innovadoras en relación con su tamaño, lo que sugiere que utilizan los recursos de investigación y desarrollo de manera más eficiente. A medida que las empresas crecen y dominan sus mercados, a menudo cambian su enfoque de la innovación a la protección de su posición en el mercado.
En un estudio más reciente, Salomé Baslandze, Francesca Lotti y yo demostramos utilizando datos italianos que las empresas más grandes tienden a innovar menos y, en cambio, se involucran en actividades que limitan la competencia. Una de esas actividades es la contratación de políticos locales. A medida que las empresas ascienden entre los 20 actores más grandes de su industria, contratan a más políticos, mientras que su producción de patentes disminuye. Esto pone de relieve lo que llamamos una paradoja del liderazgo, en la que las empresas líderes invierten recursos en mantener el dominio en lugar de fomentar la innovación.
Este cambio de enfoque entre las grandes empresas podría ser un factor fundamental en la desaceleración de la productividad en Estados Unidos. A medida que los actores dominantes priorizan los movimientos estratégicos sobre la innovación genuina, es casi seguro que la economía en su conjunto está perdiendo oportunidades potenciales de crecimiento. Comprender esta dinámica es crucial para los responsables de la formulación de políticas que buscan fomentar eficazmente la verdadera innovación e impulsar el crecimiento económico.
En las últimas dos décadas, se ha producido una notable reasignación de recursos innovadores hacia grandes empresas establecidas, Goldschlag y yo documentamos en 2022. A principios de este siglo, aproximadamente el 48 por ciento de los inventores estadounidenses trabajaban para estas grandes empresas establecidas, aquellas que tienen más de 20 años de antigüedad y emplean a más de 1.000 trabajadores. Para 2015, esa cifra había aumentado al 58 por ciento, lo que marca un cambio significativo en el lugar donde se concentra el talento innovador de la nación.
A primera vista, este cambio puede no parecer problemático. Después de todo, las grandes empresas podrían tener los recursos para apoyar una amplia investigación y desarrollo. Sin embargo, las investigaciones muestran una tendencia preocupante: los inventores que se trasladan a grandes empresas se vuelven menos innovadores en comparación con los inventores que se trasladan a empresas jóvenes.
Contratación que sofoca la innovación
Una práctica específica identificada en nuestra investigación es la contratación que sofoca la innovación. Esto ocurre cuando las grandes empresas establecidas contratan empleados clave de competidores más jóvenes, a menudo ofreciendo salarios más altos. Sin embargo, en lugar de utilizar a estos nuevos empleados para impulsar la innovación, las grandes empresas pueden colocarlos en puestos que no aprovechan plenamente sus habilidades. Como resultado, estos individuos se vuelven menos innovadores y la capacidad innovadora general de la economía se ve afectada.
A partir de 2000, se produjo un notable aumento de la prima salarial ofrecida por las empresas establecidas, en comparación con los salarios pagados por las empresas más jóvenes. La diferencia salarial se amplió en un 20%, lo que llevó a muchos innovadores a cambiar de trabajo y unirse a empresas más grandes y bien establecidas (véase el gráfico 2). Sin embargo, la capacidad de innovación de estos inventores disminuyó un 6 por ciento en comparación con la de sus pares que se unieron a empleadores más jóvenes.
Una interpretación de esta práctica podría ser que sirve como un movimiento estratégico de las grandes empresas para neutralizar posibles amenazas competitivas. Al contratar a los mejores talentos de sus rivales, estas empresas no solo debilitan a sus competidores, sino que también evitan que estas personas contribuyan a innovaciones potencialmente disruptivas en otros lugares. Esta estrategia puede beneficiar a la empresa de contratación a corto plazo, pero plantea un riesgo a largo plazo para la innovación y el crecimiento general de la economía.
Esto sugiere que, si bien Estados Unidos ha estado aumentando el gasto total en investigación y desarrollo en relación con el PIB, el cambio del talento inventivo hacia las grandes empresas antiguas no ha llevado al impulso esperado en la productividad. Estos operadores industriales a menudo priorizan mantener su dominio del mercado sobre ampliar los límites de la innovación. Esta postura defensiva significa que, a pesar de que se están canalizando más recursos hacia la investigación y el desarrollo, no se están utilizando con la eficacia que podrían ser en empresas más pequeñas y ágiles.
En consecuencia, la economía estadounidense no se está beneficiando del crecimiento de la productividad impulsado por el gasto en investigación y desarrollo. Esto subraya la importancia no solo de la cantidad de inversión en investigación y desarrollo, sino también de dónde y cómo se asigna. Para aprovechar realmente el poder de la innovación, las políticas y los incentivos deben cambiar para fomentar un comportamiento más dinámico y arriesgado, especialmente entre las empresas más pequeñas y las empresas emergentes. Esto podría conducir al tipo de ganancias de productividad que Estados Unidos necesita.
Incentivos perversos
El debate en torno al papel de la política industrial en Estados Unidos se ha intensificado, con un renovado énfasis en estrategias industriales sólidas. Reflexionar sobre experiencias pasadas puede ofrecer ideas valiosas. Sina Ates y yo, de la Reserva Federal, examinamos las tendencias de la competencia en el mercado estadounidense durante las últimas décadas. Desde principios de la década de 1980, ha habido un aumento notable en la concentración del mercado y una disminución en el dinamismo empresarial.
Este período se alinea con la introducción en 1981 del crédito fiscal para investigación y desarrollo, un componente de la Ley Tributaria de Recuperación Económica del presidente Ronald Reagan. El crédito estaba destinado a alentar a las empresas a invertir en investigación y desarrollo. Minnesota fue el primer estado en adoptar un crédito fiscal similar a nivel estatal para investigación y desarrollo, en 1982, y muchos otros estados lo siguieron, con la esperanza de promover la innovación y el crecimiento económico.
¿Qué empresas tienen más probabilidades de aprovechar el crédito fiscal por investigación y desarrollo? Nuestra investigación con Goldschlag muestra que las grandes empresas tienen muchas más probabilidades de beneficiarse que las más pequeñas. La política, tal vez involuntariamente, favorece a las grandes empresas, alentándolas a dominar el gasto en investigación y desarrollo.
Cuando combinamos esta observación con las prácticas de contratación que sofocan la innovación de las grandes empresas, surge un patrón. ¿Se puede vincular la política a más de estas prácticas? Parece que la respuesta es sí. Nuestra investigación proporciona evidencia directa de que las empresas que reclaman activamente créditos fiscales para investigación y desarrollo son más propensas a participar en tales prácticas. Estas empresas a menudo ofrecen salarios más altos a los inventores, y los inventores se vuelven menos innovadores después de unirse. Esto sugiere que los subsidios a la innovación, si bien están destinados a fomentar la investigación y el desarrollo, podrían reducir inadvertidamente la innovación general al crear diferentes incentivos para los líderes del mercado en comparación con rivales más pequeños y jóvenes.
La evidencia sugiere que, si bien Estados Unidos está invirtiendo más en investigación y desarrollo, la concentración de recursos entre las grandes empresas ha llevado a rendimientos decrecientes en términos de crecimiento de la productividad. Este resultado desafía la suposición de que el simple aumento del gasto en investigación y desarrollo conducirá automáticamente al crecimiento económico. En cambio, destaca la necesidad de un enfoque más matizado de la política industrial, uno que no solo incentive la investigación y el desarrollo, sino que también fomente la reasignación efectiva de recursos.
Para fomentar una economía más dinámica e innovadora, EE.UU. necesita diseñar políticas que apoyen no solo a las grandes empresas tradicionales, sino también a las empresas más pequeñas y a las empresas emergentes, que a menudo tienen una mayor capacidad de innovación disruptiva. Esto podría incluir créditos fiscales específicos para las pequeñas empresas, subvenciones para la innovación en las primeras etapas y políticas que fomenten la competencia y reduzcan las barreras de entrada para nuevos actores.
Si bien Estados Unidos ha aumentado significativamente el gasto en investigación y desarrollo durante un período sostenido, los beneficios no se han distribuido de manera uniforme, lo que contribuye a la desaceleración del crecimiento de la productividad. Los responsables de la formulación de políticas deben reconsiderar el uso de las políticas industriales tradicionales, que pueden haber llevado a una reducción de la competencia y a un aumento más lento de la productividad. No se trata solo de la cantidad total que se gasta en investigación y desarrollo, sino también de cómo se asigna. Al crear un ecosistema de innovación más inclusivo, Estados Unidos puede aprovechar mejor su talento innovador, impulsando el crecimiento económico y asegurando la prosperidad futura.
UFUK AKCIGIT Profesor Arnold C. Harberger de Economía en la Universidad de Chicago, investigador asociado de la Oficina Nacional de Investigación Económica e investigador afiliado en el Centro de Investigación de Política Económica.