ELLAS DECIDEN

Momfluencers: el poder de las mamás influencers en el mundo digital 

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Un fenómeno que sigue consolidándose como una fuerza clave en el marketing digital y el consumo familiar: el de las momfluencers. Más que un trend pasajero, estas mujeres han transformado su experiencia de maternidad en un canal de influencia real, auténtico y de alto impacto económico. 

Desde TikTok hasta Instagram, las momfluencers documentan el día a día de la crianza de sus hijos —en especial los de la Generación Alpha, nacidos a partir de 2010—, convirtiéndose en una poderosa voz que conecta con millones de madres en América Latina. Su mayor activo: la confianza. 

A diferencia de la publicidad tradicional, sus recomendaciones nacen de la experiencia, y eso genera un vínculo único con sus audiencias. Ya sea compartiendo recetas de recetas caseras, reseñando pañales ecológicos o mostrando gadgets de estimulación temprana, estas creadoras no venden productos: comparten vivencias. Y en ese acto, influyen en las decisiones de compra de miles de hogares. 

Los números lo confirman. En TikTok, los hashtags #momsoftiktok y #momtok acumulan más de 37 millones y 7.6 millones de publicaciones, respectivamente. Pero más allá de las cifras, el fenómeno tiene una profundidad particular en nuestra región: las momfluencers no buscan mostrar una maternidad perfecta, sino real. 

“Su impacto radica en la capacidad de conectar desde la experiencia cotidiana, con un lenguaje directo y sin filtros. Han creado comunidades activas y fieles, lo que las convierte en aliadas clave para las marcas que quieren hablarle con autenticidad a las familias de hoy”, comenta Eduardo Núñez, Influencer Marketing Director México y LATAM en another, la agencia de comunicación estratégica con mayor cobertura en América Latina. 

Marcas de higiene infantil, alimentos, productos sensoriales, tecnología educativa o servicios de bienestar familiar son algunas de las que ya apuestan por ellas. Pero lo hacen desde una nueva lógica: construir campañas en torno a sus historias personales, y no al revés. 

En un entorno digital saturado de publicidad, las momfluencers ofrecen algo que no se puede comprar fácilmente: empatía. Para muchas madres, ver a otra lidiar con berrinches, cansancio o culpa no es solo entretenimiento: es acompañamiento. 

“Compartir en redes se ha convertido en una forma de resignificar la maternidad. Y estas creadoras han logrado capitalizar esa experiencia sin perder autenticidad. Además, visibilizan un trabajo de cuidado que muchas veces sigue siendo invisible”, agrega Núñez. 

Pero con la popularidad también llegan los desafíos. Varios países de la región ya avanzan en marcos regulatorios para proteger a la infancia digital. México, Perú, Chile, Colombia, Argentina y Panamá debaten normativas que van desde la transparencia en contenidos patrocinados hasta restricciones al uso de redes por menores. 

En ese contexto, el rol de las momfluencers se redefine: de compartir la vida familiar a asumir una posición ética frente a la exposición infantil. Son ellas quienes ahora marcan la pauta sobre qué mostrar, cómo hacerlo y bajo qué responsabilidad. 

Lo que está claro es que este movimiento llegó para quedarse. Las momfluencers ya no solo son creadoras de contenido: son estrategas de marca, constructoras de comunidad y protagonistas de una nueva economía emocional, donde la maternidad se narra desde el yo, pero impacta al nosotros. 

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Misiones estuvo presente en el segundo Encuentro Nacional de Mujeres Tamberas y Queseras

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Por Josefina Pividori, Mgter. en Comunicación, Integrante de Mujeres Rurales Argentinas. Misiones, Entre Ríos, Neuquén, Santa Fe, La Pampa y Catamarca fueron las provincias representadas en este segundo encuentro que contó además con la participación de más de 100 personas. Una espacio privilegiado para el intercambio de experiencias, saberes y sistemas en los cuales se produce lechería en diferentes regiones de nuestro país. 

La actividad fue organizada en el marco de Todo Láctea, la muestra que nuclea a toda la cadena lechera y sus diferentes eslabones. Por segundo año consecutivo, la organización Mujeres de la Ruralidad Argentina reunió a mujeres de diferentes puntos del país para trabajar y compartir experiencias. Este Encuentro contó con la presencia de Patricia Gorza, presidenta de MRA y su vice presidenta Claudia Gerlero, una productora lechera de Santa Fe. También, en esta oportunidad se presentó el informe sobre “Brechas de Género en la Ruralidad”, un trabajo elaborado por la organización que reúne datos estadísticos del sector. (Link a informe: https://mujeresrurales.org.ar/wp-content/uploads/2024/09/InformeSectorial_MRA_FINAL_160924.pdf). 

Misiones es una provincia en la cual la lechería, en tanta cadena productiva, viene creciendo en los últimos años como parte de un esquema de diversificación productiva. En parte por el corrimiento de la frontera agropecuaria y las oportunidades que esto ha generado a regiones extra pampeanas, pero también y principalmente, por el empuje, el trabajo y el esfuerzo de muchas familias que se volcaron a esta actividad que hoy es muy rentable en diferentes zonas y departamentos. 

Actualmente, la lechería cuenta con más de 300 familias que se dedican a esta actividad, produciendo en total más de 18.000 (dieciocho mil) litros de leche diarios. En Misiones, la producción se asienta bajo un modelo asociativo, donde 3 grandes cuencas producen y elaboran leche con una particularidad: todo se industrializa a nivel local, es decir que se agrega valor generando empleo y arraigo en la zona productora. 

Dos historias, mucho trabajo, grandes desafíos por delante

Mirta Walter: “tener un espacio de encuentro con otras es muy valioso”

Mirta Walter es una productora lechera de Colonia Aurora, quien se dedica a la actividad hace más de 15 años. Ella pertenece a la Cooperativa Tambera Esperanza kilómetro 7, una de las entidades más grandes de la zona, con la mayor producción de litros de leche en la actualidad. Fue invitada por Mujeres de la Ruralidad Argentina para compartir su experiencia y al respecto, dice Mirta “recibir la invitación fue un gran desafío personal porque nunca había dejado mi casa ni mi familia. Fue una experiencia hermosa, todo lo vivido, todo lo compartido. La posibilidad de ir a Todo Láctea te abre la mente que ojalá más mujeres rurales misioneras puedan disfrutar de una experiencia así.

Sobre haberse encontrado con otras mujeres, otras experiencias e historias, ella señala que haber conocido mujeres fuertes y luchadoras, mujeres increíbles que vinieron de distintas provincias de esa ronda “que fue hermosa porque todas pudimos hablar y compartir sobre cada una. Porque ser mujer rural no es fácil y ahí me di cuenta que cuesta mucho y que pasa en todos lados. Que a las mujeres rurales nos cuesta tener un protagonismo dentro de la sociedad en general, por eso tener ese espacio para expresarnos es muy valioso.” En este sentido, agradeció a MRA por ese espacio y “darnos ese valor a las mujeres de las chacras, donde nuestras voces van lejos, cada una aporta, cuenta su historia, cuenta lo que sabe y es un intercambio de experiencias único.”

La historia de Mirta es la historia de muchas mujeres que a lo largo y a lo ancho de nuestro país, trabajan silenciosamente en su vida cotidiana, generando ingresos para sus familias y aportando a las economías de sus localidades. La historia de Mirta es también, la historia de las tantas mujeres que se encuentran y comparten experiencias, y que a partir de allí ven la necesidad de seguir trabajando junto a otras para lograr mayor reconocimiento, más oportunidades para seguir desarrollando su trabajo. 

Soledad Farach: “El acompañamiento técnico es fundamental”

Soledad es contadora, técnica y asesora de diferentes cooperativas de la cuenca del Alto Uruguay de nuestra provincia. Ella trabaja hace más de 15 años asesorando y acompañando diferentes procesos productivos en ese territorio. Al igual que Mirta, es la primera vez que participó en un Encuentro de este tipo y su experiencia también vale destacar. Para Soledad, la muestra significó “evidenciar el aporte económico que hace la mujer tambera en tanto economía regional, puntualmente en la nuestra.

Al mismo tiempo, Soledad destaca que “la experiencia me permitió como profesional que acompaña a las productoras, dimensionar la falta de enfoque de la perspectiva de género que tenemos. Yo me puse a revisar mi propia historia, y me di cuenta de cosas como por ejemplo que ni siquiera salgo en ninguna foto del trabajo realizado hace años, de todos los procesos de los que he sido parte; ni siquiera tengo fotos de mi propio trabajo. Me quedé mucho pensando en la cuestión de quiénes aparecen, por ejemplo siempre son los hombres hasta en las fotos.”

En tanto cadena productiva, ella destaca la importancia de haber ido a hablar de la lechería misionera para darla a conocer por fuera de la provincia. En este aspecto, Soledad señala que como actividad, desde sus inicios fue netamente desarrollada por mujeres y que ahora que genera renta por ahí se comparte de manera familiar pero en sus inicios era de mujeres solamente. Era la mujer  quien recolectaba la leche, elaboraba el queso criollo para juntarse unos pesos y vendía el excedente para tener un dinero extra. Así surge la lechería en Misiones. 

Por último, ella remarca cómo es valorado el rol de la asistencia técnica, “algo que hace a mi trabajo y que fue muy destacado por todas las mujeres que estaban en esa ronda de diferentes provincias. Que el acompañamiento técnico es fundamental porque muchas veces las mujeres no se animan a salir y es a partir de la presencia, de la confianza que se genera que ellas se animan.”

“Haber participado fue muy lindo, el espacio, la organización, el encuentro. Vine con mi corazón lleno de energía porque el espacio te hace replantear muchas cosas, incluso en la propia vida y por eso vale muchísimo. Un momento enfocado en lo que una hace y lo que una aporta”, reflexionó esta profesional ya de vuelta en su pago.

Todo Láctea, la mayor muestra de lechería del país

Con más de 18.500 visitantes, este evento se sigue consolidando como el más grande en su rubro de Argentina y el Cono Sur. Por otro lado, cabe destacar que ya tiene fecha para el año 2026, y será desde el 12 al 14 de mayo en la ciudad cordobesa de San Francisco, otra región donde la lechería es una cadena productiva muy importante. 

Todo Láctea no es solamente una exposición rural, sino un punto de encuentro de toda la cadena lechera. Es una muestra donde se realizan demostraciones, se presentan las últimas tecnologías, se dictan capacitaciones, charlas y diferentes propuestas a quienes participan de ellas. Es organizada por el sector privado, con el apoyo de diferentes gobiernos provinciales. 

Durante los días de la Todo Láctea 2025 se pudieron ver diferentes actividades entre las cuales se destacan: Copa argentina del mejor dulce leche; exposiciones de los mejores quesos y su posterior elección; se realizó un Simposio sobre “ciencia y tecnología de lácteos”; jornada bubalina; Olimpíadas lecheras nacionales; implementación de la robótica a la lechería; uso de forrajes y diferentes sistemas alimentarios; entre otras actividades. Para conocer más sobre la muestra https://todolactea.com.ar/lecheria/.

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Periodistas amenazadas: estudio revela la violencia que sufren las mujeres en el periodismo argentino

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Por Marta Szpacenkopf / LJR – Una encuesta realizada por el Foro de Periodismo Argentino (FOPEA) ha revelado un escenario preocupante en la profesión: las mujeres periodistas en Argentina enfrentan diversas formas de violencia en el ejercicio del periodismo, con impactos significativos en su salud mental, su desarrollo profesional e incluso la libertad de expresión en el país.

Los investigadores del estudio “Periodistas Amenazadas: investigar para protegerlas” entrevistaron a 215 periodistas de todas las provincias argentinas y descubrieron que el 70 por ciento de las participantes declararon haber sido víctimas de violencia psicológica dentro de la profesión.

Las cifras también son alarmantes en otros tipos de violencia: 115 participantes dijeron haber sufrido violencia institucional y económica, 88 informaron haber sido víctimas de violencia en línea, 84 mencionaron violencia sexual, 31 dijeron haber enfrentado violencia laboral y 25 dijeron haber sufrido violencia física.

“El estudio indica que las mujeres periodistas se enfrentan a varios tipos de violencia, siendo la violencia psicológica la más común. Hablamos de cosas como el acoso, la violencia institucional, económica y en línea. Un patrón realmente preocupante es que esta violencia no es aislada. Muchas mujeres experimentan estas diferentes formas de violencia al mismo tiempo”, dijo Cecilia Bazán, coordinadora de la investigación, a LatAm Journalism Review (LJR).

El primer paso para desarrollar el proyecto, según Bazán, fue planificar cómo cubrir las 23 provincias argentinas. A través de un equipo repartido por las principales regiones del país (Norte, Litoral, Centro, Patagonia y Buenos Aires), se recogieron datos de periodistas y se creó una base de datos con representantes de todas las provincias. Luego, se envió un cuestionario anónimo a esta base de datos y los investigadores se aseguraron de que cada zona geográfica fuera representativa. También se realizaron veinte entrevistas en profundidad a profesionales seleccionados por su experiencia y casos relevantes en cada región.

“Es importante destacar la investigación como estudio de caso”, dijo Bazán. “Trabajamos con una muestra no probabilística, ya que no contamos con un registro o censo de todas las mujeres periodistas de Argentina. La combinación de ambos enfoques [cuestionario y entrevista en profundidad] proporcionó una visión más completa y profunda de la situación de las mujeres periodistas en Argentina, aunque los resultados no pueden generalizarse”.

Consciente de ello, agregó Bazán, uno de los aspectos que más le llamó la atención fue la frecuencia con la que se produce la violencia al inicio de la carrera periodística de las mujeres.

“Además, el hecho de que los agresores sean a menudo personas en posiciones de poder es bastante significativo”, dijo.

Perfil de las periodistas entrevistadas

La mayoría de las mujeres entrevistadas tienen entre 36 y 60 años y un nivel de estudios alto, con títulos universitarios o posgrados incompletos (99 casos) o con posgrados completos (27 casos). Del total de mujeres entrevistadas, 124 tienen hijos, la mayoría entre 5 y 18 años (74 casos). Un dato importante es que 133 de las periodistas entrevistadas son cabezas de familia.

En cuanto a la experiencia profesional, la mayoría lleva más de 20 años trabajando en el periodismo (91 casos). Otras 41 tienen entre 16 y 20 años de experiencia; 27 tienen entre 11 y 15 años; otras 27 tienen entre 6 y 10 años de experiencia; y otras 27 tienen hasta cinco años de experiencia. La mayoría de las entrevistadas trabajan en el sector privado (140 casos) en medios de comunicación como radio, prensa, televisión y medios digitales. Otras 46 trabajan tanto en el sector público como en el privado, y 29 trabajan exclusivamente en el sector público.

Otro hallazgo central de la encuesta, según Bazán, es el alto impacto de la violencia en la salud mental y el desarrollo profesional de las mujeres periodistas, lo que quizás confirma la percepción general de cómo la violencia impacta en el desarrollo profesional de las mujeres en el periodismo.

Sólo 61 de las 215 mujeres entrevistadas ocupan puestos jerárquicos, lo que representa apenas el 28.37 por ciento del total. Incluso entre las que tienen más de 20 años de experiencia, sólo el 35.16 por ciento ocupa puestos de liderazgo. En este sentido, el estudio mostró que 200 de las 215 mujeres entrevistadas son conscientes de que existen barreras para que las mujeres accedan a puestos jerárquicos en los medios de comunicación, 145 de ellas entienden que estas barreras son culturales y 92 las relacionan directamente con las tareas de cuidado que recaen sobre las mujeres.

“La encuesta indica que las mujeres de entre 36 y 60 años declaran encontrarse con muchas dificultades, sobre todo en relación con su carrera profesional y con la responsabilidad de cuidar a sus hijos”, dijo Bazán.

“En relación con los cargos, hay una baja proporción de mujeres en puestos jerárquicos, a pesar de su experiencia y nivel de educación, lo que sugiere la existencia de ‘techos de cristal’”, agregó. “Las periodistas que ocupan puestos no jerárquicos tienen más probabilidades de sufrir diversas formas de violencia por parte de sus superiores y colegas. También registramos un gran número de respuestas en las que se afirmaba que a las mujeres les resulta más difícil ascender en la carrera profesional a puestos de responsabilidad”.

Según la encuesta, una mayoría significativa de los periodistas entrevistados, concretamente 97 de 215, perciben que las mujeres ganan menos que los hombres por realizar las mismas tareas en la prensa.

Relatos que exponen la discriminación sistemática

Aunque el estudio no cita explícitamente medios de comunicación concretos, los resultados muestran que los agresores suelen ser jefes, compañeros de trabajo y funcionarios varones. Esto sugiere, según Bazán, que la dinámica de poder y la cultura del lugar de trabajo desempeñan un papel importante en la violencia.

Hay varios testimonios de episodios problemáticos. Entre ellos, una entrevistada dijo que en su lugar de trabajo sólo había dos mujeres, y que eran las únicas obligadas a trabajar los domingos. Otra periodista relató una situación de la que fue testigo, en la que un jefe le dijo a otra periodista que “las embarazadas pierden una neurona”. También se mencionaron horarios de trabajo desfavorables para las mujeres cabeza de familia con hijos pequeños. Una de las entrevistadas cuenta que un compañero le dijo que nunca trabajaría a las órdenes de una mujer. Otra participante cuenta que le habían dicho que “las mujeres no sirven para trabajar en política”. Y también hubo un caso embarazoso en el que utilizaron intencionadamente una cerradura de entrada a una altura inaccesible para una periodista:

“Mido 1.53 metros y pusieron una cerradura a una altura que no podía alcanzar, así que tuve que pedir a alguien que pasaba por allí que me abriera la puerta”, dice el testimonio. “Les pedí varias veces que utilizaran sólo las dos cerraduras de la parte inferior para poder abrir la puerta sin tener que pasar por esa situación”.

La amenaza del entorno digital

Otro problema importante al que se enfrentan las periodistas argentinas es el acoso en línea. El estudio muestra que muchas periodistas sufren violencia en la red, como acoso y amenazas, que a menudo no se denuncian. Según Bazán, esto puede tener un impacto severo, llevando a la autocensura y, en casos extremos, a que las mujeres abandonen el periodismo por completo.

“Como he dicho, los principales autores de las distintas formas de violencia son en su mayoría hombres que ocupan altos cargos en la prensa, seguidos de compañeros de trabajo y funcionarios”, dijo Bazán. “Mientras que en la violencia en línea, las personas comunes y corrientes adquieren un papel más significativo, aunque los que ocupan puestos de autoridad y los funcionarios públicos siguen siendo relevantes”.

Un caso emblemático es el de la periodista argentina Luciana Peker, reconocida por la cadena CNN como una de las 30 defensoras más importantes de los derechos de las mujeres en 2024. Tras enfrentarse a una escalada de violencia que incluyó amenazas de muerte y acoso sistemático en Internet, especialmente tras su cobertura del caso Thelma Fardín [actriz argentina que hizo pública una acusación de abuso sexual], Peker tuvo que abandonar Argentina y solicitar asilo en España en 2023.

“Ahora estoy completamente en cero, es decir, han cortado completamente mi carrera profesional y, si consigo reinventarme, es por pura necesidad de supervivencia y completamente sola, es decir, han acabado completamente con la posibilidad de trabajar como periodista”, dijo Peker en una entrevista con el equipo del estudio. “Un número muy elevado de informes hablan ya de retroceso en la libertad de expresión, de censura, de autocensura, de tecnocensura, de que la libertad de expresión no sólo está en riesgo, sino que ya no es ejercida plenamente por las mujeres periodistas en Argentina”.

Bazán corrobora la afirmación de Peker de que la libertad de expresión en Argentina está comprometida. Analizando estudios previos sobre la región y mientras realizaba la encuesta “Periodistas Amenazadas”, dijo que encontró testimonios públicos y anónimos que muestran el deterioro de la libertad y que ésta podría evolucionar hacia una situación similar a la de otros países de la región.

“Esto no es sólo especulación. Está ocurriendo ahora, y las mujeres son uno de los principales objetivos de estos ataques”, dijo Bazán. “Las organizaciones internacionales y los grupos de defensa pueden desempeñar un papel crucial creando conciencia, proporcionando recursos y abogando por cambios políticos. También pueden apoyar a las organizaciones locales en sus esfuerzos por proteger a las mujeres periodistas y promover la igualdad de género en los medios de comunicación”.

Para ella, uno de los principales obstáculos para reducir la violencia contra las mujeres periodistas en Argentina es la normalización de formas de violencia, como la psicológica, que dificulta que las víctimas la reconozcan y la denuncien. Según la investigadora, la respuesta más común de las mujeres periodistas ante la violencia es hablar de lo que les ha ocurrido con otras mujeres, en lugar de presentar quejas formales.

“En muchos testimonios, las mujeres denuncian el miedo a ser percibidas como ‘problemáticas’ si hablan abiertamente de violencia o luchan por sus derechos. Además, en las organizaciones de medios de comunicación faltan protocolos y sistemas de apoyo adecuados para abordar estas cuestiones”, dijo Bazán.

Caminos para el cambio y la protección

En la encuesta se preguntó a las periodistas sobre las estrategias que podrían ser una forma buena o eficaz de protegerlas y reducir la violencia. Las respuestas apuntan a algunas estrategias clave: la capacitación en seguridad digital y procedimientos internos claros dentro de las organizaciones de prensa son cruciales. Bazán señaló que actitudes como la aplicación de protocolos de respuesta a la violencia, la oferta de apoyo a las víctimas y la creación de una cultura de trabajo más sensible a las cuestiones de género pueden marcar una gran diferencia.

“Las empresas de medios de comunicación y las organizaciones de noticias deben asumir un papel activo”, dijo. “Deben poner en marcha protocolos claros para prevenir y afrontar la violencia, ofrecer formación y promover una cultura laboral que valore la igualdad de género. También es importante disponer de mecanismos para apoyar a las periodistas que sufren violencia y exigir responsabilidades a los agresores”.

Además de la propia investigación, uno de los resultados del proyecto es un modelo de protocolo que FOPEA está compartiendo con organizaciones de prensa para que lo apliquen en sus entornos de trabajo con el fin de prevenir y reducir los casos de violencia. El protocolo fue creado por el equipo de Periodistas Amenazadas tras revisar el trabajo de la UNESCO en la materia y también con el apoyo de la red jurídica de FOPEA.

“Este estudio es sólo el primer paso en nuestro compromiso de examinar a fondo la situación en todas las partes de nuestro vasto y diverso país. No sólo en las grandes ciudades, sino también en las zonas remotas donde los periodistas se enfrentan a la violencia en el ejercicio de sus funciones”, dijo Bazán. “En última instancia, nuestra esperanza es que esta investigación conduzca a acciones concretas que hagan que el periodismo sea más seguro y equitativo, especialmente para las mujeres, fomentando lugares de trabajo más inclusivos, respuestas eficaces a la violencia y un cambio cultural que realmente valore la contribución de las mujeres y, con ellas, la diversidad de voces necesarias en una sociedad libre”.

Fuente LatAm Journalism Review (LJR

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Rihanna, madre y mito: anunció su tercer embarazo en la Met Gala 2025

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Como si fuera un ritual cuidadosamente orquestado entre la alta moda y la maternidad, Rihanna volvió a convertir una alfombra roja en un escenario íntimo. La Met Gala 2025 fue testigo de otro de sus momentos memorables: el anuncio de su tercer embarazo, confirmado no desde una declaración oficial sino desde el lenguaje silencioso pero elocuente de su cuerpo, su ropa y su andar.

La estrella barbadense fue fotografiada saliendo del Carlyle Hotel en Nueva York, vestida con un conjunto gris de dos piezas que revelaba sutil pero inconfundiblemente la curva incipiente de su vientre. Como en un susurro público, Rihanna dejó que su silueta hablara, fiel a su estilo de comunicar lo íntimo en lo espectacular.

Una llegada diferente

A diferencia de otras ediciones, donde suele ser de las últimas en pisar la escalinata del Museo Metropolitano, esta vez llegó temprano. No por casualidad: A$AP Rocky, su pareja y padre de sus hijos, actuaba como co-presidente del evento. Ella, en cambio, fue la gran protagonista sin necesidad de presentación formal.

El fotógrafo Miles Diggs, que ha retratado varios de sus momentos más personales, capturó la imagen y la compartió en redes sociales, convirtiendo el instante en una noticia mundial incluso antes de que Rihanna cruzara la alfombra.

La maternidad como declaración de estilo

Para la gala, Rihanna eligió una silueta que reafirmó su estatus como ícono no solo de moda, sino también de poder blando en la cultura pop. Los accesorios fueron impecables, sí, pero fue su vientre el que se llevó todas las miradas: allí estaba la noticia, envuelta en tela y celebrada con glamour. La moda, para ella, es mensaje; y el embarazo, una forma de manifestación artística.

Ya lo había hecho antes.

Un relato en tres actos

En 2022, su primer embarazo se reveló al mundo de manera casual, casi callejera, mediante fotos que la mostraban caminando por Nueva York con el abrigo abierto y el vientre al aire. No asistió a la Met Gala de ese año, pero su ausencia no fue silencio: el MET le rindió tributo con una escultura digital inspirada en su portada para Vogue, donde aparecía embarazada. Fue un homenaje a su magnetismo, incluso sin estar allí.

En 2023, durante la Met Gala dedicada a Karl Lagerfeld, reapareció con un imponente vestido blanco de Valentino, cubierto de camelias tridimensionales. Al principio ocultó su cuerpo con una capa, pero al quitarla dejó a la vista su segundo embarazo, provocando ovaciones en la prensa y en redes sociales.

Ahora, en 2025, la historia se repite y se reinventa. Rihanna vuelve a mezclar lo sagrado con lo profano, lo íntimo con lo mediático. Anunciar una nueva vida en el templo de la moda es su manera de declarar que su cuerpo, su maternidad y su legado forman parte de una misma narrativa. Ya no solo canta, diseña o actúa. Rihanna encarna, a su manera, el relato moderno de una mujer que convierte cada paso en un símbolo.

Y lo hace con la serenidad de quien ya no necesita hablar para ser escuchada.

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Carolina Okulovich y la resiliencia en el mundo del té

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Resiliencia, define Carolina Okulovich. Y la palabra sirve para describir la capacidad de adaptación de la industria del té –o de la industria en general– para funcionar en la Argentina. Una industria que pasó de padecer tipos de cambio paralelos a sufrir un dólar planchado y costos que se dispararon sin control. A eso se suma la world trade war made in Trump, que agrega incertidumbre, con aranceles que pasaron de cero a diez por ciento y de nuevo a una pausa de 90 días que serán muy largos. Paciencia y adaptación. 

Sin embargo, toda crisis es al mismo tiempo una oportunidad. Y para el té misionero puede ser una enorme, revela Carolina: uno de los competidores principales del té misionero es China, que en la pulseada con Trump, tiene aranceles de importación del 145 por ciento. 

El año pasado Argentina envió té al país del norte por 57,9 millones de dólares, mientras que China colocó 55,5 millones. Habrá que esperar hasta octubre, en la feria de compradores de Estados Unidos, para ver cómo reaccionarán los importadores al nuevo escenario. El dólar libre anunciado el viernes por el ministro de Economía, Luis Caputo, es también un incentivo directo a la exportación, con un incremento del 20 por ciento en relación con la liquidación que regía hasta ahora. 

Ese combo de variables provoca una tensión diaria, que exige precisión quirúrgica. “La línea es fina. La ineficiencia hoy se nota mucho más. Entonces hay que ser muy, muy cauteloso. Redoblar esfuerzos, estar más atentos, estar pendientes en todas las áreas”, remarca Carolina en una visita a las oficinas de Economis.

Y no es metáfora. Los costos suben, los ingresos no acompañan, las exportaciones dependen de variables que no se manejan en las propias empresas. “El jornal siguió subiendo hasta emparejarse. Hoy para nosotros es un monto mensual muy importante. Las cargas tributarias también generan un costo financiero altísimo. Terminás de pagar sueldos y a los 10 días te llega el 931, que es un 50% más. La energía, el combustible, los fletes… Nosotros tenemos mil kilómetros hasta el puerto para sacar nuestros contenedores. Todo subió, menos el tipo de cambio. Y prender la industria del té hoy es carísimo. Tenemos muchos motores, mucho gasto energético. Todo esto con el mercado mundial en tensión”.

Don Basilio es uno de los principales exportadores de té argentino a Estados Unidos, donde el consumo de té frío es masivo, sobre todo en los estados del sur. Pero la noticia de un arancel del 10% que comenzó a aplicar ese país cayó como balde de agua fría.

“Es una suba importante. No debería afectarnos, porque es un impuesto a la importación que asume el comprador. Pero sabemos que no funciona así. Nosotros no somos formadores de precio. Dependemos del mercado exterior porque el consumo interno es muy bajo”.

Mientras tanto, la competencia global no afloja. “China está más complicado, Vietnam también, Kenia está como nosotros, pero ha plantado mucho más. Vi unas estadísticas: en 2014 Argentina estaba en el puesto ocho como productor mundial. En 2023, bajamos al puesto once. Y no sé si no vamos a seguir bajando”.

En este contexto, la industria tiene apenas cinco o seis meses de zafra por año. “Invertimos toda la vida en esta estructura. Pero trabajar la mitad del año no alcanza. Dependemos del financiamiento bancario. Mientras elaboramos, no estamos vendiendo. Pagamos sueldos, energía, hoja verde… y después guardamos el producto hasta que el cliente lo pide. Es tiempo muerto”.

Aunque tienen líneas con tasas subsidiadas, no siempre son accesibles. “Muchas veces se orientan a cooperativas más chicas. Nosotros siempre reinvertimos. Pero cada crédito se evalúa con incertidumbre. Las tasas varían todo el tiempo. Ser empresario en Argentina es casi un milagro”.

Detrás de esa expresión, hay una verdad: “Tenemos más de 300 personas trabajando con nosotros. Es una enorme responsabilidad”.

El dilema del pequeño productor

Carolina no esquiva el tema: el sistema no cierra para los pequeños. “Un productor con 7 u 8 hectáreas no puede venderle a la industria y sobrevivir. Nosotros necesitamos ser competitivos globalmente. Con los costos de mano de obra, energía, logística que tenemos, con este tipo de cambio, no cierra”.

“Antes la industria había dejado de participar en Coproté porque el ambiente era difícil. Hoy estamos más presentes, hay más voces. Pero estas cosas hay que decirlas con claridad”, explica. 

Por eso impulsa una alternativa: el té gourmet. “Yo soy una motivadora de eso. Que quien tiene su chacra pequeña piense en elaborar su propio té, en cosechar a mano, dar valor agregado. Pero para eso, hay que estar encima. Muchos tienen pocas hectáreas y dejan todo tercerizado. Así no cierra”.

La escena productiva cambió. “Antes la unidad era una chacra de 25 hectáreas, dividida en cuatro: un cuarto de té, un cuarto de yerba, uno de pino como ahorro y el otro para la casa con animales. Hoy casi no existe eso”.

¿Y qué propone cuando escucha que no da para más? 

“A veces dicen ‘plantá otra cosa’, y no me parece tan descabellado. Si no conseguimos más mercado, tenemos que ser realistas. Brasil, por ejemplo, era un gran productor. Hoy no exporta más”.

El té, explica, es una industria 100% tecnificada. “No hubiese habido otra manera de sobrevivir. Desde que tengo uso de razón, siempre invertimos en tecnificación. Competimos con China, India, África… países con costos muchísimo más bajos. Por eso digo: la industria del té argentino es resiliente. Sobrevive todo el tiempo”.

“A veces escuchás críticas: que la industria especula, que tiene galpones… Pero nadie ve que mientras elaboramos, no vendemos. Pagamos todo. Después vendemos. Es al revés de lo que muchos creen”, argumenta. 

Pasión familiar y marcas propias

La historia de Don Basilio no se entiende sin la familia. “Mi bisabuelo vino como inmigrante, lo mandaron al monte a plantar té. Decía: ‘Vamos a plantar porque parece que en el mundo se consume’. Era monte. Hoy veo nuestra yerba y nuestro té en góndola y me emociono”.

Su padre sigue trabajando todos los días. “Y eso nos empuja. Yo trabajé muchos años sola con él. Después se sumaron mi hermano, mi hermana. Le metimos aire fresco a la empresa. A las 7:30 nos chocamos todos en la oficina. Amamos lo que hacemos”.

Hoy dieron un paso más: pasaron de ser elaboradores a tener marca en góndola. “Es otro negocio. Somos compradores de papel, de pegamento… cambia todo. Pero la empresa crece. La familia crece. Teníamos que hacerlo”.

¿Y cuál es el objetivo con las marcas propias? ¿Estar, ganar mercados?

Ganar mercado, pelear el mercado. Nos está costando Posadas. Pero no Misiones, lo que pasa es que hay muchas marcas. Pero estar en góndolas ya es un orgullo. 

Carolina también fue pionera en vincular la industria con el turismo. “Lanzamos la Ruta del Té hace 11 años. Hoy es una herramienta que acerca el producto a la gente, promueve el consumo y cambia la percepción del té argentino”.

Pero aún faltan cosas. “Hay que mejorar la señalética, la información. En Mendoza está muy bien trabajado. Acá vamos por buen camino, pero falta. Recién lanzamos la tercera Expo Té Argentina, y la semana pasada fue la Fiesta Nacional del Té. Todo suma”.

“Son eventos que potencian el consumo, que acercan la comunidad al producto. Pero Argentina y sobre todo Misiones somos grandes consumidores de mate y de café. Y somos grandes productores de té, pero poco consumidores, entonces el desafío lo tenemos que tener nosotros. Ese camino está siendo transitado. Hace once años cuando empezamos con la ruta del té había prácticamente cero y hoy y si yo miro para atrás digo: “Wow, creo que hubo un cambio.” Cuando al argentino le abren las puertas y le cuentan la historia, se la toman como propia, empiezan a defender el producto argentino con uñas y dientes. Nos pasó con el vino, nos pasa siempre con el cuero argentino, hay un montón de productos argentinos de los cuales nos sentimos orgullosos de que sean argentinos y eso tiene que pasar con el té. O pasar con la yerba también”. 

¿Qué falta para eso?

Es tiempo. Yo creo que el camino está correcto. Cambiar la cultura, educar, transmitir, es tiempo. Van 10 años, pero faltarán 10 más probablemente. A veces me preguntan por qué no empezamos antes. “Mi abuelo murió gastado y trataba de solventar. Mi padre sigue trabajando. Nuestra generación recién ahora tiene el tiempo para pensar en diversificar. Antes era sobrevivir”.

“Nosotros vivíamos en Campo Viera, teníamos cinco kilómetros de tierra, veinte de asfalto para llegar al colegio. Recuerdo a mi mamá pintando la casa y cocinando porque venía un comprador de té. Así nos criamos”.

Don Basilio es una empresa orgullosamente familiar, misionera. Poder estar con mi hermano, con mi hermana. Hay pasión familiar. Y mucha. Uno tiene mucha historia y por eso también es importante participar. Antes la industria había dejado de participar de Coproté, porque realmente el ambiente era difícil y hoy participamos y a veces a mí me dicen, ¿Para qué? Hay que estar”. 

Carolina es una de las empresarias más convocadas en foros de liderazgo femenino. Pero no milita desde un lugar de privilegio, sino de esfuerzo. “No levanto banderas. Me formé, me animé, me gané el lugar. Fui presidenta de la Cámara de Elaboradores de Té cuando no había muchas mujeres. Hoy veo hijas de colegas que trabajan y van para adelante. Y me encanta”.

Tiene referentes. “Paquita Lowe es una referente. Victoria Szychowski también. Y muchas más. No somos iguales hombres y mujeres, y eso está buenísimo. Yo soy madre, mi marido es padre, cada uno cumple su rol. Pero el lugar hay que ganárselo. Con respeto, sin ofenderse por cualquier cosa. Hay que estar”.

¿Qué le diría a quien quiere emprender hoy en el agro? 

Si tuviera la varita… (Ríe). “Que sepa que no es fácil. Que empieza a subir, cae, sube, cae…. Que hay que invertir, no solamente tiempo, estudiar, observar, mejorar. Ver dónde está la competencia, ver dónde puedo resaltar, en qué puedo ser mejor, dónde puedo marcar la diferencia. Que va a caerse y levantarse muchas veces. Pero que se puede”.

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