La Unión Europea (UE) dijo hoy que sigue empeñada en cerrar un acuerdo comercial con los países del Mercosur antes de fin de año y que no hará comentarios sobre declaraciones de Paraguay de que suspenderá las negociaciones si no hay un pacto definitivo para diciembre.
Un vocero de la UE dijo hoy a periodistas que no haría declaraciones sobre la advertencia del presidente paraguayo, Santiago Peña, y que la presidenta de la Comisión Europea (CE), Ursula von der Leyen, ya explicó que el bloque trabajaba para cerrar el acuerdo en 2023.
“No comentamos declaraciones ni posibles plazos”, dijo en Bruselas el vocero de Comercio de la CE, el Ejecutivo de la UE, Olof Gill.
“Lo que puedo decir es que seguimos trabajando sobre la base de lo dicho por la presidenta Von der Leyen de concluir las negociaciones antes de que acabe este año”, agregó, informó la agencia de noticias Europa Press.
En junio de 2019, la UE y los países del Mercosur -Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay- acordaron un tratado de libre comercio luego de 20 años de negociaciones, pero que aún no ha sido ratificado por los Parlamentos de las naciones de ambos bloques.
La llegada del Luiz Inácio Lula da Silva a la presidencia de Brasil en enero pasado reflotó las esperanzas de cerrar al pacto, que había quedado bloqueado, entre otras cosas, por críticas de la UE a la política ambiental de Brasil bajo el antecesor de Lula, el ultraderechista Jair Bolsonaro.
Ayer, el presidente Peña reiteró que su país suspendería las negociaciones con la UE si no llegaban a un acuerdo antes del 6 de diciembre, cuando Brasil le pase la presidencia pro témpore del bloque a Paraguay.
“Mi posición es que después de 25 años de negociaciones hemos llegado a un momento en que tenemos que tomar decisiones”, dijo Peña en conferencia de prensa en Asunción.
“Yo le he dicho al presidente Lula que cierre la negociación, porque si él no cierra yo no voy a continuar (negociando) en el próximo semestre, yo voy a dedicarle el próximo semestre a cerrar acuerdos con otras regiones”, agregó.
En mayo, la UE presentó una propuesta de declaración adjunta al pacto comercial para reforzar las salvaguardas en materia de lucha contra el cambio climático y la deforestación.
La UE insistió entonces en que no quiere reabrir un acuerdo que tardó dos décadas en llegar, pero estudia el modo de reforzar las garantías para convencer a los países del bloque europeo más reticentes, como Francia.
La oferta europea fue recibida desde el principio con malestar por parte de los socios de Mercosur, que vieron en el documento la “amenaza” de sanciones si no cumplían los estándares medioambientales más estrictos.
Sin embargo, la respuesta oficial del Mercosur no llegó hasta este septiembre, por lo que aún está siendo examinada por los negociadores europeos.
En este contexto, el vocero Gill dijo que la Comisión Europea ve el documento del Mercosur como una “base para un mayor compromiso” y que, por ello, los contactos continuarán con la ambición de lograr un acuerdo.
Este lunes, el Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) comunicó que el argentino Rafael Grossi fue reelecto como director general de la agencia nuclear hasta 2027. Su mandato anterior comenzó en 2019.
El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), dependiente de las Naciones Unidas (ONU) nuevamente seleccionó al argentino Rafael Grossi como director general del instituto, hasta el año 2027. En la Junta de Gobernadores, recibió el voto de 176 miembros de la conferencia general.
La presidenta de la conferencia general del OIEA, Vilawan Mangklatanakul, celebró la elección del argentino, que fue el único candidato que se presentó al cargo ante la junta.
Grossi enfatizó en la elección, “Hay algo que quiero decir hoy, enfrente de todos ustedes: hoy mi sentido del deber, mi sentido de responsabilidad, moral, ética y profesionalidad es aún más fuerte que hace cuatro años”. Además, añadió: “Lo haré con la misma emoción, entusiasmo y pasión”.
Recientemente Grossi, integró la lista de Las 500 personalidades más influyentes de Latinoamérica en 2023 de Bloomberg Línea. Es el primer latinoamericano que dirige el organismo internacional con sede en Viena. Previo a ello, fue embajador de la Argentina ante Austria, Eslovenia y Eslovaquia, así como ante organismos internacionales con sede en la capital austríaca, entre ellos el propio OIEA.
Antes de asumir el puesto de la OIEA en 2019, ejerció de presidente designado de la Conferencia de las Partes de 2020 encargada del Examen del Tratado sobre la No Proliferación de las Armas Nucleares (TNP), y entre 2014 y 2016 fue presidente del Grupo de Suministradores Nucleares (GSN).
Así, el doctor en Relaciones Internacionales, Historia Internacional y Política de la Universidad de Ginebra fue la primera persona en ocupar la presidencia del GSN durante dos mandatos consecutivos.
¿El cambio climático y las sequías están relacionados? A esta cuestión responden en el siguiente texto los autores del artículo titulado Droughts and Deficits: Summary Evidence of the Global Impact on Economic Growth (i) (Sequías y déficits: Resumen de evidencias sobre el impacto global en el crecimiento económico), Richard Damania, economista en jefe de Desarrollo Sostenible del Banco Mundial, y dos expertos de la Unidad de Desarrollo Sostenible del Banco: Esha Zaveri, economista sénior, y Nathan Engle, especialista sénior en Cambio Climático.
¿Están aumentando las sequías y la culpa es del cambio climático?
Los déficits de agua se están convirtiendo rápidamente en la nueva normalidad. Durante el último medio siglo, las “perturbaciones pluviales secas” extremas, esto es, precipitaciones inferiores al promedio, han aumentado un 233 % en ciertas regiones. Una perturbación de tipo seco que es una desviación estándar de la norma generalmente es un evento poco frecuente que podría incluir 15 de los episodios más áridos en un siglo. Una perturbación de tipo seco que es dos desviaciones estándar de la norma es aún más infrecuente e incluye los 2,5 años más áridos en un siglo. Dichos episodios de sequía deberían ser intermitentes, pero están ocurriendo con mayor frecuencia. Al mismo tiempo, las zonas con precipitaciones superiores al promedio están disminuyendo.
Nuestras observaciones empíricas son consistentes con otras proyecciones científicas de que para fines del siglo 21 la superficie terrestre y la población que enfrentan sequías extremas podrían duplicarse con creces a nivel mundial. Si bien los pronósticos de las precipitaciones futuras son muy inciertos, los modelos del cambio climático son unánimes en afirmar que las precipitaciones se volverán más erráticas y extremas con el aumento de las temperaturas.
Durante el último medio siglo, las “perturbaciones pluviales secas” extremas, esto es, precipitaciones inferiores al promedio, han aumentado un 233 % en ciertas regiones.
¿Dónde se producen las perturbaciones pluviales secas y quiénes son los más afectados?
La geografía y los niveles de ingreso son importantes. Los impactos son desiguales. Los países pobres que se encuentran normalmente en regiones áridas y semiáridas experimentan mayor cantidad de perturbaciones de tipo seco y son también más vulnerables a estas perturbaciones. En Somalia, por ejemplo, las precipitaciones en la temporada de marzo a mayo de 2022 fueron las más bajas de las últimas seis décadas. Gran parte de la República Democrática del Congo y Uganda también han tenido condiciones de mucha sequedad en comparación con el promedio. La sequía en el este de Etiopía, el norte de Kenya y Somalia llevaron a las Naciones Unidas a advertir que unos 22 millones de personas podrían estar en riesgo de hambruna en 2022.
No se encuentra un patrón de sequedad similar en los países de ingresos más altos que están normalmente en zonas templadas y húmedas, donde las precipitaciones también han sido mucho más variables en las últimas cinco décadas. Europa experimentó dos sequías excepcionales en 2018 y 2019, que los científicos consideraron inéditas en los últimos 250 años. En el otro extremo del espectro, en julio de 2021, en Europa se registraron precipitaciones récord e inundaciones graves; ese mismo mes, lluvias torrenciales provocaron inundaciones devastadoras en la provincia de Henan, China, obligando a más de 1 millón de personas a reubicarse.
En general, en el último informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) (i) se advierte que la colisión de eventos extremos será cada vez más frecuente. Adaptarse a esta creciente variabilidad puede ser difícil debido a la duración impredecible de una desviación, su magnitud incierta y su frecuencia desconocida.
En Somalia, las precipitaciones en la temporada de marzo a mayo de 2022 fueron las más bajas de las últimas seis décadas.
¿Cómo afectan a la pobreza las perturbaciones de tipo seco?
Las perturbaciones de tipo seco son especialmente dañinas para el crecimiento económico de los países en desarrollo. En comparación con condiciones normales, la sequía moderada reduce el crecimiento en los países en desarrollo en 0,39 puntos porcentuales, en promedio, mientras que la sequía extrema disminuye el crecimiento en alrededor de 0,85 puntos porcentuales. En un escenario en que el crecimiento general es inferior al 3 %, incluso perturbaciones moderadas podrían provocar una contracción del crecimiento. En cambio, las perturbaciones de tipo húmedo inciden muy poco en el crecimiento del PIB de los países en desarrollo.
Además de afectar al PIB, las sequías pueden ampliar la desigualdad social en los países de ingreso bajo y mediano, y tener impactos significativos y a largo plazo en las explotaciones agrícolas, las empresas y las familias.
Se prevé que el cambio climático conducirá a sequías más graves en la mayoría de las regiones, por lo que si no se producen mejoras importantes en la forma en que los encargados de la formulación de políticas gestionan las sequías, el mundo se encamina hacia pérdidas aún más cuantiosas en materia de crecimiento económico y de los logros obtenidos en el área del desarrollo debido a estas perturbaciones de tipo seco prolongadas.
Atlas de los costos económicos de las sequías, 1994-2014Mapa basado en estimaciones del documento de trabajoDroughts and Deficits (i) (Sequías y déficits) (i)
¿Qué pueden hacer los países para aumentar la resiliencia ante estas tendencias de sequía?
Cuando se abordan las sequías, el primer pensamiento que a menudo surge es la necesidad de almacenar agua para los episodios de aridez. Pero resulta que mantener la humedad del suelo puede contribuir en gran medida a reducir el impacto de las sequías. La humedad en el suelo alrededor de la zona radicular, llamada agua verde, es fundamental para sostener los sistemas terrestres y tiene impacto en las aguas subterráneas, los ríos y lagos, y el funcionamiento de todo el ciclo hidrológico. Por lo tanto, para manejar los efectos de las sequías es fundamental proteger y gestionar los bosques, paisajes y otros sistemas naturales que mejoran la salud del suelo y la retención de agua. Es probable que la conservación del “agua verde” sea una de las maneras más eficaces en función de los costos de prevenir los impactos adversos de las sequías.
Es probable que la conservación del “agua verde” sea una de las maneras más eficaces en función de los costos de prevenir los impactos adversos de las sequías.
Los países también deben invertir proactivamente en sistemas de información, instituciones e infraestructura que generen resiliencia frente a las sequías. Por ejemplo:
Sistemas de vigilancia y alerta temprana
Otras soluciones en materia de infraestructura, como la desalinización, los sistemas de reutilización y reciclaje del agua, y la recolección de agua de lluvia
Instituciones y planificación, a través de mecanismos como legislación sobre sequías para codificar las funciones y responsabilidades en la preparación y respuesta ante casos de sequía
Financiamiento de riesgos específico para grupos y sectores vulnerables
Planificación coordinada en múltiples niveles tanto para respuestas a contingencias a corto plazo como para planificación de inversiones a largo plazo
Por Indermit Gill y Ayhan Kose del Banco Mundial – Los 28 países más pobres del mundo enfrentan crecientes dificultades sociales, económicas y políticas, debido al aumento de la carga de la deuda, la disminución de las perspectivas de desarrollo y la falta crónica de inversión. Los países más ricos del mundo han elegido exactamente el peor momento para volverse menos generosos con la ayuda y la asistencia al desarrollo
Los países más pobres están en una situación desesperada, y el resto del mundo mira para otro lado. No requiere de demasiado esfuerzo, ya que los países de ingresos bajos poco importan para el destino del mundo en el corto plazo. A fines de junio, el PIB combinado de los 28 países que conforman este grupo era de aproximadamente USD 500 000 millones (i) –una gota en el océano de USD 100 billones que es la economía global–. Los países más pobres del mundo tampoco son los mercados exportadores ideales para nadie: el ingreso anual promedio es de apenas USD 1 000, y el conflicto y la inestabilidad son la norma para más o menos la mitad de ellos.
De todos modos, en estos países viven 700 millones de personas y aproximadamente la mitad de ellos, en extrema pobreza. Desde hace mucho tiempo la gente muy pobre está acostumbrada al abandono de sus propios gobiernos, que suelen tener otras prioridades. Por ejemplo, gastan alrededor del 50% más (i) en guerra y defensa que en atención médica. Casi la mitad de sus presupuestos están destinados a los salarios del sector público (i) y a los pagos de intereses de deuda, mientras que apenas un 3% del gasto total del gobierno en los países de ingresos bajos se destina a ayudar a los ciudadanos más vulnerables. Esto representa una décima parte del promedio para las economías en desarrollo en líneas más generales.
En consecuencia, no debería sorprender a nadie que una tragedia humana hoy se esté gestando en estos países. Los indicadores clave de desarrollo humano (i) en los países de ingresos bajos de hoy son mucho peores ahora que los del año 2000, antes de que muchos de estos últimos hubieran ascendido a un estatus de ingresos medios. Por ejemplo, la mortalidad materna es 25% más alta hoy y el porcentaje de la población con acceso a la electricidad ha caído del 52% a apenas el 40% en este grupo. La expectativa de vida promedio hoy es de apenas 62 años, entre las más bajas del mundo.
Para colmo de males, las posibilidades de que estos países reciban ayuda del exterior se han reducido. Los países más adinerados han elegido exactamente el peor momento para volverse menos generosos. Incluso antes de la pandemia, los flujos de ayuda extranjera a los países más pobres, especialmente el África subsahariana, ya se desaceleraban. Hoy, los países más ricos están redireccionando (i) un mayor porcentaje de sus presupuestos de ayuda extranjera a enfrentar el incremento de refugiados que llegan a sus propias orillas. Estos acontecimientos han dejado pocos caminos para la recuperación económica: para fines de 2024, el ingreso promedio de la gente en los países más pobres seguirá siendo casi 13% más bajo (i) de lo que se había proyectado antes de la pandemia.
Entre 2011 y 2015, las subvenciones representaban alrededor de un tercio (i) de los ingresos gubernamentales en los países más pobres del mundo; pero ese porcentaje ha caído desde entonces a menos de una quinta parte. Los gobiernos de los países pobres han compensado la diferencia incurriendo en más deuda –y a tasas de interés punitivas–. Los porcentajes de deuda-PIB de los gobiernos en estas economías se han disparado del 36% del PIB (i) en 2011 al 67% el año pasado –el nivel más alto desde 2005 (con excepción de 2020)–. Catorce países de ingresos bajos hoy están sumamente endeudados o corren el riesgo de estarlo, más del doble que hace apenas ocho años.
Cuando se reúnan en Nueva York para la Cumbre de los ODS de 2023 (i) de las Naciones Unidas, los líderes globales no pueden darse el lujo de hacer la vista gorda ante estos hechos. No deben olvidar la promesa fundamental de los Objetivos de Desarrollo Sostenible: “llegar primero a los más rezagados”. Aunque sigan siendo generosos con los refugiados que llegan a sus costas, los países más ricos deberían redoblar sus esfuerzos para poner fin a la miseria de raíz.
Los países más adinerados, y todas las instituciones financieras internacionales, deberían actuar de manera decisiva en tres frentes. Primero, deben aumentar el financiamiento concesional para los países más pobres, y hacer que la ayuda esté dirigida a afrontar los desafíos que vayan surgiendo como el cambio climático, la fragilidad económica y las pandemias.
Un mayor apoyo también ayudará a que estos países inviertan en sectores críticos como la salud, la educación y la infraestructura, lo que mejorará su resiliencia y potencial de crecimiento. La efectividad de la ayuda (una preocupación importante para los donantes) se puede mejorar fortaleciendo la coordinación de los donantes y creando instituciones locales competentes para seleccionar, gestionar y monitorear los proyectos. Las instituciones financieras internacionales, por su parte, pueden ayudar a generar financiamiento privado en sectores que ofrezcan la promesa tanto de desarrollo como de ganancias.
El ritmo glacial del marco –y todas las incertidumbres que conlleva– han disuadido a muchos países de buscar la ayuda que tanto necesitan. Es hora de acelerar el ritmo (i). Para muchos países de bajos ingresos, restablecer la sustentabilidad de la deuda a largo plazo dependerá de la restructuración de la deuda. Sin ella, seguirán paralizados, incapaces de atraer el financiamiento privado que necesitan para enfrentar los enormes desafíos de desarrollo de esta década –desde crear empleos y mejorar el bienestar hasta hacer que el planeta sea más habitable–.
Se está agotando el tiempo. La creciente desesperanza entre los ciudadanos de los países más pobres alimentará un círculo vicioso que ya está en marcha. Desesperados por huir de la miseria de su país, muchos arriesgarán todo para encontrar refugio en el exterior. El sufrimiento de millones de personas en tierras lejanas no está tan lejos como parece. Es contagioso y ya se está derramando por las fronteras nacionales, con consecuencias globales impredecibles.
INDERMIT GILL Economista en jefe del Grupo Banco Mundial y vicepresidente sénior de Economía del Desarrollo
AYHAN KOSE Economista en Jefe Crecimiento Equitativo, Finanzas e Instituciones (EFI) y Director para el Grupo de Análisis de las Perspectivas de Desarrollo del Banco Mundial.
Bloomberg – Endeavor comparó las trayectorias de los principales fundadores de unicornios en EE.UU. y los mercados emergentes clave, incluyendo LatAm. ¿Qué tienen en común?
De EE.UU. a Latinoamérica, los fundadores de startups valoradas en más de US$1.000 millones, catalogadas dentro del club de los unicornios, destacan por la diversidad de sectores en los que operan y generan innovación, pero en medio de este universo también existen patrones comunes en sus trayectorias y el camino que han trasegado en materia de educación, trabajo e incluso migración.
En medio de las dificultades que han tenido las startups a nivel global, la nueva generación de fundadores se ha tenido que enfrentar a desafíos a los que no había estado expuesto el ecosistema global, como una alta inflación y mayores tasas de interés, que se tradujeron en un encarecimiento del acceso al crédito que golpeó al segmento del capital de riesgo.
El capital riesgo disminuye para las fintech latinoamericanasLa financiación fresca se ha desplomado desde el máximo alcanzado hace unos años.(Source: LAVCA)
La carrera del emprendimiento está marcada por diferentes altibajos y variables que enmarcan el ADN de los fundadores de estas startups, sobre quienes la red de emprendedores Endeavor ha puesto luz para identificar aspectos destacables en su trayectoria.
Endeavor Insight seleccionó a 200 fundadores de unicornios con sede en Estados Unidos y mercados emergentes, incluyendo Latinoamérica, para la elaboración del informe Where Do Unicorns Come From?
En este se tienen en cuenta distintos aspectos alrededor de la carrera de los emprendedores como su perspectiva internacional, su formación (grado universitario y posgrado), su rol anterior y su experiencia laboral, así como su iniciativa empresarial.
Para ello seleccionaron los unicornios por orden de mayor valoración hasta alcanzar el límite de 100 fundadores en cada una de las dos categorías geográficas, EE.UU. y mercados emergentes.
Por Latinoamérica se tuvieron en cuenta, entre otros, los fundadores de unicornios como el colombiano Rappi (Felipe Villamarin, Sebastián Mejía y Simón Borrero); los brasileños QuintoAndar (Andre Penha y Gabriel Braga), Creditas (Sergio Furio), Loft (Florian Hagenbuch, Gustavo D. Saraiva, João Vianna, Kristian Huber, Mariana Paixao y Mate Pencz); los argentinos Tiendanube (Alejandro Alfonso, Alejandro Vázquez, Martin Palombo, Santiago Sosa); o los mexicanos de Clip (Adolfo Babatz).
Asimismo, los ecuatorianos de Kushki (Aron Schwarzkopf, Daniela Espinosa, José Santacruz López, Madeleine Clavijo Verjel, Sebastián Castro Galnares); los chilenos de NotCo (Karim Pichara, Matias Muchnick y Pablo Zamora), entre otros.
EndeavorEste gráfico traza los caminos que siguieron esos 200 fundadores para iniciar un unicornio. Cada línea representa a un fundador de una empresa unicornio en un mercado emergente o en Estados Unidos.(Endeavor Insight)
Desmitificando la educación de los emprendedores
Una de las principales conclusiones del informe es que las instituciones universitarias de élite no son tan comunes entre los fundadores de unicornios como podría pensarse.
De hecho, solo un 32% de los fundadores que participaron en el reporte completó su carrera en una universidad de las 100 primeras del QS World University Rankings 2022.
Y la mayoría de estos eran fundadores de unicornios estadounidenses.
“Si sumamos los programas de maestría y doctorado, poco menos de la mitad de los fundadores completaron sus estudios en una institución de este tipo”, explica.
El reporte muestra que esto se refleja también en que no hay ninguna universidad que destaque entre los fundadores del estudio.
Es así que menos de 10 fundadores de la muestra se graduaron en Stanford, Harvard o Brown University.
Cinco o menos fundadores se licenciaron en el Instituto de Tecnología de Israel (Technion); la Universidad Duke; el Instituto Tecnológico de Massachusetts; la Universidad Tsinghua, la Universidad de Waterloo; el Instituto Tecnológico de Buenos Aires o la Universidad Técnica de Estambul.
El 97% de los principales fundadores de unicornios obtuvo un diploma. Además, el 61% de los fundadores se especializó en un campo de Ciencias o Ingeniería en sus estudios universitarios, en comparación con solo el 19% que se especializó en Negocios.
Entre aquellos que cuentan con títulos en Ciencias o Ingeniería, las carreras predominantes son Ciencias de la Computación, Ingeniería Eléctrica y Matemáticas.
Y “los títulos de posgrado en Ciencias e Ingeniería superaron a los MBA entre quienes continuaron estudiando y para el 10% de los fundadores que completaron un doctorado, la mayoría eligió Ciencias de la Computación”.
¿Qué experiencias laborales tienen los fundadores de unicornios?
Así como en el campo de la educación no hay una inclinación por las universidades consideradas de élite, en el campo del trabajo tampoco y de hecho solo un 20% de los fundadores trabajaban para una empresa top, que se define en el marco del informe como una de las tres grandes consultoras, una de las cinco grandes tecnológicas o un gran banco.
Desde Endeavor Insight precisaron que “del mismo modo, no hubo empleadores destacados ni ‘mafias’ de una sola empresa. En cambio, los historiales laborales de estos fundadores eran tan variados como los individuos”.
Un aspecto común es que nuevamente los fundadores de empresas estadounidenses son quienes tienen mayor acceso a estas oportunidades y tenían más probabilidades de haber trabajado en una empresa tecnológica de las Big Five, es decir, las cinco firmas de ese campo con mayor capitalización bursátil en el Dow Jones Industrial Average (Amazon, Alphabet, Apple, Microsoft y Facebook).
Por su parte, los fundadores de unicornios en mercados emergentes tenían más probabilidades de tener experiencia en consultoría en las denominadas Big Three (consultorías de gestión), que son McKinsey, Bain y BCG.
Entre tanto, los bancos de inversión más grandes del mundo, agrupados en los denominados Bulge Bracket, solo aparecían en los currículos de los fundadores de empresas de mercados emergentes de la muestra.
Se tiene además que un 80% de los fundadores trabajaron para otra empresa emprendedora o fundaron otra antes de lanzar su empresa unicornio mejor valorada.
“Los estudios de Endeavor Insight han demostrado que los antiguos empleados de empresas de alto crecimiento son excelentes fundadores de compañías de escala superior”, destaca al respecto.
El fundador promedio de estos unicornios tenía en promedio 10 años de experiencia laboral y aproximadamente la mitad de estos son empresarios en serie.
Vínculos con la migración
Otro de los aspectos relevantes que ha mostrado el informe sobre los fundadores de unicornios tiene que ver con las experiencias que han tenido estos de estudiar en el exterior o sus vínculos con la migración, especialmente en EE.UU.
En este sentido, se expone que un 60% de los fundadores estudió o trabajó en el extranjero en algún momento.
Y el 55% de los fundadores estadounidenses eran inmigrantes o inmigrantes de segunda generación, frente al 32% de los fundadores de mercados emergentes.
No obstante, destaca el hecho de que emigraron de lugares muy diferentes, pues mientras en Latinoamérica la mayoría proviene de otros países de la región, en EE.UU. llegan de India, Israel, China, Ucrania, Canadá y Rusia.
Para el análisis Where Do Unicorns Come From?, desde Endeavor seleccionaron a los fundadores que permanecieron en la empresa durante la mayor parte de su trayectoria hasta convertirse en un unicornio y analizaron si había suficiente información pública disponible sobre sus carreras.
Endeavor Insight recopiló información sobre la trayectoria profesional de los fundadores seleccionados a través de LinkedIn, sitios web de empresas, entrevistas y fuentes de los medios de comunicación.