Una de las metas de la tecnología apunta a reducir la contaminación y la huella del CO2. Para esto se experimenta diferentes posibilidades como la energía eólica en el transporte marítimo usando el WindWings.
Esta herramienta recoge el concepto de las antiguas velas para barcos, como el Pyxis Ocean, un buque que nació de la unión de Mitsubishi Corporation, la compañía náutica Cargill y que también cuenta con BAR Technologies.
Esta última empresa aportó el revolucionario WindWings, las gigantescas velas de ala grande que miden hasta 37,5 metros. Lo bueno de estas velas es que se pueden instalar en la cubierta de cualquier buque de carga.
Según informe de El Español, esta tecnología podría generar ahorros de combustible de hasta un 30% en embarcaciones de nueva construcción. Es tal la importancia de este proyecto que incluso la Unión Europea está participando en la cofinanciación.
¿Cómo funcionan? Pues, las WindWings se instalan en las cubiertas de los buques de carga para capturar y usar la energía del viento y así suministrar la potencia a los motores del barco.
Por lo pronto, el desempeño de estas velas será monitoreado en los próximos dos meses. La instalación se trabaja en China, en los astilleros de COSCO. Se estima que se puede reducir el uso de combustible en 1,5 toneladas diarias por cada WindWing.
Por Catherine Early de Dialogo Chino – Avances tecnológicos buscan aumentar la confiabilidad de los mercados de carbono, pero las auditorías siguen siendo cruciales.
os mecanismos de compensación de carbono tienen un problema de reputación. El concepto básico ―que una reducción de las emisiones de carbono o un aumento del almacenamiento de carbono puede compensar las emisiones que se producen en otro lugar― suena verosímil, pero los sucesivos escándalos han perjudicado al mercado durante años. Se ha acusado a los reguladores de proporcionar dinero a proyectos que no lo necesitaban, de no reducir emisiones de carbono, de provocar un aumento de emisiones en otro lugar y de perjudicar a las comunidades locales o a la biodiversidad.
Se está trabajando mucho para rectificar esta situación. Por ejemplo, este año se publicará una serie de normas y guías para definir las mejores prácticas y mejorar la credibilidad en el uso de los créditos de carbono por parte de empresas. A finales de junio, la Iniciativa para la Integridad de los Mercados Voluntarios de Carbono (VCMI por sus siglas en inglés) publicó un código de buenas prácticas para las empresas que utilizan créditos de carbono en el marco de sus compromisos para alcanzar las cero emisiones netas de carbono.
El monitoreo marca el camino
Muchos creen que las nuevas tecnologías para digitalizar el monitoreo, el reporte y la verificación (MRV) de las compensaciones podrían ser una forma de mejorar los mecanismos. Se trata de un proceso en varias etapas que se utiliza para medir la cantidad de emisiones de gases de efecto invernadero reducidas o absorbidas por una actividad concreta, como la reforestación, a lo largo de un periodo de tiempo. Los resultados se comunican a un tercero para que los verifique y pueda emitir créditos de carbono para su comercialización en los mercados internacionales de carbono o para que las empresas los utilicen para alcanzar sus objetivos de emisiones netas cero.
En la actualidad, las técnicas convencionales de MRV implican procesos manuales que consumen mucho tiempo y la captura de datos analógicos mediante auditorías presenciales. Ya se utilizan algunas tecnologías digitales, como los programas informáticos de inventario de gases de efecto invernadero, la teledetección y los sistemas de posicionamiento por satélite. Pero sólo representan alrededor del 10% del proceso, según un informe de un grupo de trabajo sobre el tema creado por Gold Standard, un programa de certificación de créditos de carbono.
NISAR DTM First Motion TVAC Test
Requester: Scott Nowak
Photographer: Gregory M. Waigand
Date: 2020-08-26
Photolab order: 070915-177020
El MRV digital utilizaría diversas tecnologías ―como satélites y drones, inteligencia artificial, encriptación blockchain y “sensores inteligentes” (que pueden analizar datos además registrarlos)― para automatizar la recopilación, el análisis y la validación de datos, y proporcionar datos fiables y coherentes de manera rápida. Esto, a su vez, reducirá los costos y el tiempo asociados a la emisión de nuevos créditos de carbono.
Un ejemplo presentado en la cumbre climática COP27 del año pasado es CTrees, una organización sin ánimo de lucro que afirma ser el primer sistema mundial para calcular con precisión la cantidad de carbono de cada árbol del planeta. Abarca tanto las emisiones como las absorciones de carbono de todo tipo de bosques, con una resolución de una hectárea, equivalente a poco más de un campo de fútbol.
La plataforma se basa en datos satelitales basados en inteligencia artificial y ofrece información casi en tiempo real a los compradores, promotores de proyectos y reguladores de los mercados de carbono, así como a los gobiernos, el sector privado y la sociedad civil.
CTrees está dirigida por el Dr. Sassan Saatchi, científico del Laboratorio de Propulsión a Reacción de la NASA, y un equipo de científicos e ingenieros de datos de Estados Unidos, Brasil, Dinamarca y Francia. Sustentada por una combinación de filantropía e ingresos procedentes del suministro de productos de datos a organizaciones sin ánimo de lucro asociadas, se basa en más de 20 años de investigación y desarrollo por parte de universidades y agencias espaciales de todo el mundo.
A principios de este año, CTrees empezó a proporcionar datos operativos para las evaluaciones de proyectos de carbono forestal. El hecho de que el conjunto de datos sea mundial permite rastrear problemas que llevan años en los mercados de carbono, como las denominadas “fugas”, es decir, cuando una política o un proyecto diseñado para proteger un bosque determinado provoca el desplazamiento de la deforestación a otra región, explica Saatchi.
“Nuestro conjunto de datos lo observa todo: se puede ver fácilmente si la deforestación ha aumentado en la zona, o a 100 km, o incluso en otra jurisdicción u otro país. Los científicos sociales y los economistas pueden utilizar los datos para comprender realmente dónde se están produciendo las fugas”.
A finales de este año, CTrees lanzará un sistema gratuito de alertas mundiales sobre cambios en el uso del suelo que notificará actividades como la deforestación o la degradación cada dos semanas, y pasará a hacerlo una vez por semana a partir de 2024. Esto permitirá una intervención más rápida de los gobiernos, explica Saatchi, ya que las agregaciones anuales de emisiones y absorciones de carbono proporcionarán a los responsables políticos información que podrán utilizar para evaluar si sus programas están generando los resultados previstos.
La plataforma CTrees puede integrar nuevos datos y avance científicos a medida que estén disponibles, por ejemplo, de la misión NISAR, un proyecto conjunto de observación de la Tierra entre la NASA y la Organización de Investigación Espacial de la India que se lanzará el año que viene. La tecnología de radar utilizada en esta misión tomará imágenes de casi todas las masas terrestres y de hielo de la Tierra entre cuatro y seis veces al mes. La información sobre el volumen y la biomasa de los bosques será lo suficientemente detallada como para revelar cambios a escala humana. La tecnología reducirá a la mitad la incertidumbre asociada a la medición de la variabilidad de los cambios en la biomasa forestal, afirma Saatchi.
Reunir datos dispares
Otra nueva plataforma digital, de Climate Action Data Trust (CAD Trust), pretende vincular, agregar y armonizar los datos de los principales registros de carbono, que pueden estar gestionados por gobiernos o empresas privadas. Estos registros hacen un seguimiento de los proyectos de carbono, emiten créditos y registran la propiedad de las compensaciones asignando a cada una un número de serie con el fin de mitigar el riesgo de doble contabilidad, es decir, cuando dos organizaciones reclaman la misma tonelada de carbono eliminada.
Según Yuvaraj Dinesh Babu, director ejecutivo de CAD Trust, hasta que la inicitativa se ponga en marcha en el tercer trimestre de este año, todo aquel que quiera comparar los registros de un mismo crédito deberá hacerlo manualmente. Esto llevará más tiempo a medida que más países creen registros y empiecen a comercializar créditos tras la adopción de normas sobre el comercio internacional de carbono en las negociaciones de la ONU sobre el clima, señala.
La plataforma de CAD Trust proporcionará un lugar centralizado, donde cualquiera podrá comprobar que los créditos no se contabilizan dos veces y, al funcionar con tecnología blockchain, todas las acciones que los registros realicen en ella serán auditables, afirma Babu.
Con el tiempo, Babu espera que todos los registros nacionales de carbono estén conectados a través de la plataforma. Una vez esto suceda, podría utilizarse para mostrar los logros de los países en relación con sus estrategias climáticas nacionales en el proceso de evaluación de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, una parte clave del Acuerdo de París a través de la cual los países evalúan lo que se ha logrado en relación con los objetivos climáticos internacionales, para ayudar a informar la acción futura.
Otra plataforma que nuclea los registros de carbono, AlliedOffsets, también pretende facilitar y agilizar la búsqueda de información diversa, como a qué proyectos de compensación ha comprado créditos una empresa concreta, si ha comprado el volumen que dice haber comprado y la calidad de cada proyecto.
“Nos dimos cuenta de la opacidad de todo el sector [y] de lo deficiente que era la recopilación de información, y empezamos a hacernos preguntas como por qué este crédito cuesta 2 dólares y otro 50, cuando supuestamente son para lo mismo: una tonelada de carbono. Parece una locura”, afirma Lars Kroijer, fundador y director de la empresa.
“Agrupamos todas las empresas de calificación, los intermediarios y las fuentes de noticias para que cualquiera pueda encontrar todo en un solo lugar, ya sea un comprador, un intermediario, un promotor de proyectos o un académico”, dice Kroijer. “Si alguien quiere encontrar todos los proyectos de soluciones basadas en la naturaleza de la India, yo podría responder a esa pregunta en tres minutos. Antes, no sé por dónde empezaría; podía tardar meses”.
Normalización de las reglas
En vista de esta situación, organismos de certificación de compensaciones como Gold Standard y Verra, así como otras organizaciones interesadas en los mercados de carbono como el Banco Mundial, se han apresurado a evaluar, poner a prueba y elaborar guías, tecnologías y normas sobre el MRV digital.
Verra, que pretende ser el mayor programa de créditos de carbono del mundo, está probando una plataforma digital de MRV que mide el carbono forestal mediante teledetección, proporcionada por la empresa de tecnología climática Pachama.
Verra afirma que no emitirá créditos utilizando los datos proporcionados por el proyecto piloto, sino que comparará el sistema digital con su enfoque actual en términos de precisión, y evaluará si ―y cómo― podría utilizar los datos. A finales de este año elaborará un documento con sus conclusiones para consultarlo con las partes interesadas.
Benktesh Sharma, director de soluciones tecnológicas de Verra, explica que los métodos actuales de MRV implican que los informes que envían quienes llevan a cabo un proyecto para que éste sea auditado son incoherentes. “Tienen su propia interpretación de cómo utilizar las metodologías para llegar a estimaciones de reducción de gases de efecto invernadero”, afirma. “Pero el MRV digital nos dará un enfoque estandarizado para manejar estos datos, y podremos comprobar su calidad fácilmente”.
“El cambio de mentalidad consistirá en pasar de tener que lidiar con varios documentos a trabajar con una interfaz digital. Y los usuarios no tendrán que crear un documento PDF o imprimir un documento y cargarlo en el sistema”, añade. “Los datos pasarán de una máquina a otra”.
En teoría, los sistemas digitales permitirán comprobar la calidad de los datos de un proyecto concreto, como su ubicación y cómo fue creado. La información incompleta o incorrecta se comunicará a Verra, según Rishi Das, responsable de tecnologías para soluciones climáticas naturales de la empresa, que afirma que esto debería filtrar de su sistema cualquier proyecto deficiente. Sin embargo, si se sospecha de malas prácticas en algún proyecto para el que Verra haya concedido créditos, será mucho más fácil examinar la información digital en lugar de revisar los documentos en PDF facilitados por los mismos proyectos, afirma.
La demanda de compensaciones de calidad en el mercado voluntario del carbono supera a la oferta, añade Sharma, y actualmente se tardan muchos años desde que se inicia un proyecto de compensación hasta que se emiten los créditos. Un proceso digital más eficiente podría reducir drásticamente este plazo, lo que significaría que los proyectos de reducción de carbono podrían ampliarse mucho más rápidamente, afirma.
¿Cuáles son los inconvenientes?
El MRV digital podría ahorrar mucho tiempo, evitar errores humanos y mejorar la transparencia en general, proporcionando a más empresas e inversores confianza en los mercados voluntarios de carbono, reconoce Ana Carolina Szklo, directora técnica de mercados y normas de la iniciativa VCMI. Pero ve algunas desventajas en el MRV digital.
“El MRV digital, como el monitoreo de los bosques por satélite, es caro, así que tenemos que tener cuidado de no excluir a las empresas y a los países en desarrollo que no disponen de recursos para promover e implementar estos sistemas de tecnología moderna”, afirma.
Añade que la tecnología no resuelve todos los problemas, sino que sólo señala posibles cuestiones que habría que investigar con una visita física al lugar. Por ejemplo, en Brasil, algunas imágenes de proyectos forestales han captado otros cambios de uso del suelo. Una imagen de satélite por sí sola no puede demostrar si el propietario del proyecto lo hizo deliberadamente o si el fuego pudo propagarse accidentalmente desde una zona vecina, explica Szklo.
Los auditores humanos también deben seguir desempeñando un papel en los sistemas MRV, ya que su análisis de los datos es muy importante, subraya Szklo. “No estoy segura de que estemos preparados para entregar todo eso a las máquinas y la tecnología, y no tener ninguna capacidad cerebral humana que realmente haga el análisis detrás de todos los datos”.
Cumplir los objetivos de reducción de emisiones no es sólo cuestión de matemáticas, agrega. Algunos de los elementos que hay que tener en cuenta son subjetivos, como la necesidad de que las empresas cuenten con estructuras sólidas de gobernanza para poder tomar decisiones acertadas sobre en qué proyectos de los mercados de carbono invertir.
“Lleva tiempo procesar y difundir la tecnología para garantizar que sea confiable, de modo que los inversores puedan aportar recursos y el sector privado pueda ejecutar los proyectos”, dice Szklo, y añade que muchas de estas tecnologías tienen que pasar por una fase piloto.
Kroijer es optimista y cree que el MRV digital puede ser parte de la solución para superar el escepticismo ante los mercados de carbono. “Es fácil subirse a un estrado y gritar, pero las soluciones al cambio climático a veces son técnicas, y hay que trabajar en ellas durante mucho tiempo”, afirma.
Escribe Juan Chiummiento de Dialogo Chino – China ha sido el principal mercado en impulsar la demanda mundial del poroto de soja, pero planes oficiales ahora buscan aumentar la producción a nivel doméstico
China es el principal importador de soja a nivel mundial, pero la dinámica cambiante de la agricultura y las tendencias comerciales a largo plazo plantean dudas para los países productores de América del Sur, que llevan años exportando al país asiático de manera sostenida.
Después de dos décadas de aumentos casi constantes, las importaciones de soja de China han experimentado caídas periódicas e interrupciones desde 2019, vinculadas a los efectos de la pandemia de Covid-19 y los brotes de peste porcina africana en la industria china de la carne de cerdo, uno de los principales destinos de la soja como alimento para animales. Mientras tanto, algunos analistas creen que las importaciones de soja de China ya pueden haber tocado su techo.
Estas tendencias coinciden con los planes oficiales de China de aumentar la producción nacional de soja y reducir la dependencia de las importaciones, en el marco de una campaña más amplia de seguridad alimentaria nacional. Esto podría ser una señal de alarma para países como Brasil y Argentina, que encuentran en China su principal comprador.
En 2022, la demanda total de soja de China fue de un poco más de 115 millones de toneladas, más del 80% de las cuales se cubrieron con importaciones, según datos oficiales chinos. La producción nacional de soja alcanzó los 20 millones de toneladas el año pasado, y el gobierno se ha fijado como objetivo una producción de más de 35 millones de toneladas en 2032 para reducir esta dependencia.
Los cambios son advertidos por diferentes informes comerciales, pero agentes clave de la agroindustria en Sudamérica afirmaron a Diálogo Chino que este escenario no genera mayores preocupaciones, al menos en el corto plazo.
“No parece probable que China pueda aumentar considerablemente su propia producción por la escasez de agua en su territorio y la falta de nivel técnico y maquinaria adecuada por parte de los productores”, sostuvo Rodolfo Rossi, titular de la Asociación de la Cadena de la Soja Argentina (AcSoja). En la misma línea, desde la Asociación Nacional de Exportadores de Cereales de Brasil expresaron que “la situación no se ve como una preocupación”.
Mientras tanto, los entrevistados plantearon otros desafíos en el mercado mundial de soja que sobrevendrán en los próximos años. Entre ellos, las consecuencias de la creciente producción brasileña y el fuerte incremento del crushing (el proceso de conversión de soja en los subproductos) en Estados Unidos.
Desaceleración de la demanda
A principios de siglo, cuando importaba más de 10 millones de toneladas de poroto de soja, China representaba el 25% de las compras mundiales de ese producto. Dos décadas después, las cifras se han multiplicado varias veces: en los últimos cinco años, sus importaciones oscilaron entre 88 y 100 millones de toneladas, según datos del Departamento de Agricultura de Estados Unidos, lo que supone alrededor del 60% del comercio mundial.
“China ha sido el gran mercado que ha impulsado la demanda mundial de poroto de soja”, definió Gustavo Idigoras, titular de la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina y Centro Exportador de Cereales (CIARA – CEC).
En ese proceso, Brasil y Argentina, dos de los principales productores de la oleaginosa, se han beneficiado enormemente, llegando al punto en que China se ha convertido en el principal destino de sus exportaciones de soja: más del 90% de los despachos de Argentina y el 70% de los de Brasil se dirigen allí.
Sin embargo, en los últimos años, la situación experimentó cambios significativos. En el futuro, diversas razones anticipan una disminución en el ritmo de las importaciones.
“Las compras de soja por parte de China disminuirán hacia 2030 como resultado de un crecimiento más lento de la producción ganadera, la mejora continua en las prácticas agrícolas y la adopción generalizada de una baja tasa de inclusión de harina de soja en las fórmulas de alimentos”, señaló un reciente estudio de Rabobank. Según el reporte, esto tendrá “profundas repercusiones en toda la cadena de suministro mundial”.
Otro de los factores que influyen en esa dinámica son los planes oficiales para aumentar su producción doméstica de soja, que en 2022 alcanzó las 20 millones de toneladas. Su catorceavo plan quinquenal (2021-2025) tiene como meta llegar a 23 millones de toneladas de soja para 2025, mientras que el informe de perspectivas del Departamento de Agricultura establece un objetivo de producción de soja doméstica de 36,75 millones de toneladas para 2032.
También es relevante considerar lo que sucede con las harinas, dado que el destino final de la soja es su molienda, principalmente para alimentación animal. “En los últimos años se ha verificado una diversificación en China, donde el crecimiento en la demanda de harina de colza, maní y girasol ha sido más acelerado que el de la soja”, explicó Bruno Ferrari, analista de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR).
Ferrari indicó que, si bien es cierto que hay una ralentización en el crecimiento de la demanda de harinas en China en general, la de soja se ha ralentizado mucho más, mientras que otras comienzan a crecer un poco más rápido o mantienen su dinamismo. “Eso le quita un poco de espacio a la soja”, añadió.
Lo explicado por el ejecutivo de la BCR encuentra respaldo en los planes oficiales: según informó Reuters en abril, el Ministerio de Agricultura chino emitió un plan de acción para reducir el uso de harina de soja en la alimentación animal, proponiendo que su proporción se reduzca del actual 14,5% a menos del 13% para 2025.
Esa hoja de ruta “orientaría a la industria alimenticia a reducir la cantidad de harina de soja, promoviendo el ahorro y la reducción del consumo de cereales forrajeros y contribuiría a garantizar el suministro estable y seguro de cereales y de importantes productos agrícolas”, sostiene el comunicado del ministerio.
Sin mayores impactos
Aunque los entrevistados coincidieron en señalar que existe una ralentización de la demanda de soja por parte de China, ninguno expresó que la situación vaya a generar cambios bruscos en las dinámicas exportadoras de Argentina y Brasil.
“No creo que debamos esperar muchas implicancias para ambos países como consecuencia de los cambios en la demanda de soja por parte de China”, dijo Gabriel Medina, docente de la Escuela de Agronomía de las universidades de Brasilia y Goiás.
Un trabajador en una granja porcina de la provincia china de Guangdong. Uno de los principales usos de la soja importada en China es la alimentación animal. (Imagen: Amanda Ahn / Alamy)
La visión del académico es compartida por Sávio Pereira, director del departamento de Análisis Económico y Políticas Públicas del Ministerio de Agricultura de Brasil: “No nos preocupa”, sostuvo, porque, entre otros factores, “la idea de cambiar la forma de alimentar a los animales no creemos que pueda darse a corto plazo”.
Idigoras, referente de las principales industrias exportadoras de Argentina, expresó que si bien “hay análisis que indican que China puede estar llegando a una meseta en su demanda incremental de soja”, estos deben tomarse “con cautela”. Agregó que “China es un importador estructural de poroto de soja y seguirá siéndolo”.
Las respuestas brindadas para este artículo se justifican mayormente en que los objetivos de producción de China “no mueven el mercado de la importación” -según aseveró el analista de la BCR Bruno Ferrari-, pues se trata de un incremento marginal en relación al volumen total. “La brecha sigue siendo muy grande”, agregó Medina.
Para Rodolfo Rossi, quien representa a los actores de la cadena sojera en Argentina, “no será fácil para China lograr sus previsiones debido a la falta de mejoras en las eficiencias locales”. El empresario completó diciendo que el país aún tiene déficit hídricos considerables y que los productores locales “no tienen el nivel técnico ni la maquinaria adecuada”.
Reportes de terceros países avalan la visión de los entrevistados. En un artículo reciente, el Instituto Australiano de Políticas Estratégicas señaló que “las necesidades contrapuestas por el uso de la tierra, incluso para otros cultivos como el trigo y el maíz, dificultan que China escape de su dependencia de las importaciones de soja”.
Excedentes productivos de soja en América del sur
Ahora bien, ¿qué pasará con la creciente producción de soja en Brasil? Según las últimas estimaciones del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés), para la campaña 2023/24 se espera un aumento del 5,2%, pasando de las actuales 156 millones de toneladas a 163. “Y todavía tenemos muchas áreas nuevas disponibles para plantar”, agregó Pereira, funcionario del gobierno brasileño.
Cosecha de soja en Luís Eduardo Magalhães, estado de Bahía, Brasil. Los expertos afirman que el posible excedente de soja generado por la desaceleración del comercio de Brasil con China se destinará a la industria local. (Imagen: Alamy)
Para Ferrari, el excedente generado por los productores de Brasil se destinará a la industria local: “El país tiene formas de seguir generando encadenamientos productivos virtuosos a nivel interno para introducir esa mercadería y es posiblemente el camino que sigan a futuro”, estimó.
En el caso de Argentina sucede algo similar. Gustavo Idigoras explicó que “existe una estrategia distinta a la de Brasil, no enfocada en vender directamente a China, sino en vender productos procesados al resto de los países”. En efecto, el país exporta grandes cantidades de harinas y aceites a países como India o Vietnam. Así, según el empresario, los potenciales aumentos de producción se destinarán a la industria local, que viene trabajando muy por debajo de sus posibilidades.
Vale decir que Argentina, a diferencia de su país vecino, no prevé fuertes subas en su producción local, al menos en el corto plazo. Es más: desde el pico histórico de la campaña 2014/15 -cuando se superaron las 60 millones de toneladas-, las cifras tendieron a descender. El actual ciclo agrícola marcó el peor registro del siglo, con apenas 20 millones de toneladas.
Además de esta diferencia, los dos países tienen divergencias en lo que se refiere al destino de su producción. Si bien ambos tienen un marcado perfil exportador, Brasil exporta la mayor parte de su producción como grano, en tanto que Argentina lo hace con valor agregado (harinas y aceites).
Que destine gran parte de su producción a la exportación directa no quiere decir que Brasil no sea un jugador central en el mercado de los productos elaborados. De hecho, este año, todo indica que se erigirá como el principal productor de harina de soja, desplazando a Argentina por primera vez desde mediados de la década de 1980.
Para Argentina, la fuerte competencia de Brasil es solo uno de los desafíos en el corto plazo. Rodolfo Rossi, representante de los actores de la cadena en ese país, advierte, que también Estados Unidos prevé un incremento “significativo” del procesamiento de soja. “De todas formas, hay oportunidades en nuevos mercados de África y algunos países de América Latina”, expresó.
Así, mientras la búsqueda de una mayor autosuficiencia por parte de China en la producción de soja probablemente lleve tiempo y enfrente diversos obstáculos, Brasil y Argentina cuentan con oportunidades para seguir siendo actores relevantes en el mercado global. La diversificación de mercados, el enfoque en la industria local y la exploración de nuevos destinos de exportación serán áreas importantes que su agroindustria deberá explorar.
Pero en un panorama mundial cambiante, y en medio de una creciente crisis climática, la industria de la soja de ambos países puede necesitar mostrar capacidad de adaptación e inventiva si quiere mantener la estabilidad y el crecimiento de las últimas décadas.
Juan Chiummiento periodista argentino corresponsal de Dialogo Chino
El segundo desarrollador inmobiliario más grande de China, Evergrande, se declaró hoy en bancarrota en los tribunales de Nueva York, Estados Unidos, una medida que protege a la empresa de los acreedores en ese país, mientras avanza con acuerdos de reestructuración de sus pasivos en otros lugares del mundo, según consignó la agencia de noticias Bloomberg.
El constructor chino presentó una petición del capítulo 15 en Nueva York, que hace referencia a los procedimientos de reestructuración que se están llevando a cabo en Hong Kong y las Islas Caimán.
Si bien el procedimiento no es indicativo de una quiebra definitiva, la noticia generó pánico en el mercado financiero y el desplome del precio de criptomonedas como Bitcoin y otros activos que cotizan las 24 horas, que sufrieron su mayor caída diaria en 9 meses.
Resta ver cómo tomarán la noticia el precio de acciones de empresas que cotizan en Wall Street y en mercados de Europa, lo que se conocerá recién mañana.
Evergrande Group posee más de 1.300 proyectos urbanísticos en más de 280 ciudades de China, un sinfín de inversiones en otros sectores de la economía y una deuda estimada en US$ 300.000 millones, cuyo potencial default pondría en jaque al sistema financiero internacional.
La empresa ha estado trabajando durante meses para concluir un plan de reestructuración de deuda en el extranjero, aunque en abril había revelado que aún no tenía el nivel de apoyo de los acreedores necesario para implementar el plan.
En julio, recibió aprobación de la corte para celebrar votos sobre el acuerdo y hay reuniones programadas para finales de este mes.
La crisis de Evergrande comenzó a notarse en diciembre de 2021, cuando incumplió con el pago de un bono de deuda en dólares, tras meses de incertidumbre sobre sus finanzas, aunque luego llegó a un acuerdo de reestructuración parcial.
Sin embargo, los problemas de la compañía ayudaron a desencadenar la ola inicial de preocupaciones sobre el sector inmobiliario de China que siguió creciendo.
El vínculo que une al desarrollador inmobiliario chino con múltiples bancos de ese país, proveedores e inversionistas que compraron títulos que cotizan en bolsa podría generar una onda expansiva que afecte a todo el sistema de crédito internacional, en caso de que no pudiera cumplir con sus obligaciones.
PorS’thembile Cele y Monique Vaneken Bloomberg – Las conversaciones se centrarán en temas como el establecimiento de un sistema de pagos común. También se formará un comité para empezar a considerar una moneda conjunta.
El grupo BRICS debatirá la profundización del uso de las monedas locales en el comercio entre los Estados miembros en una cumbre que se celebrará en Sudáfrica la próxima semana, según ha declarado el embajador del país ante el bloque.
Las conversaciones se centrarán en cuestiones como el establecimiento de un sistema de pagos común, mientras que es probable que se forme un comité técnico para empezar a considerar una posible moneda conjunta, dijo Anil Sooklal en una entrevista en la oficina de Bloomberg en Johannesburgo el lunes. No hay planes para debatir la sustitución del dólar estadounidense como moneda global de facto, dijo en una conferencia en el mismo lugar.
“El comercio en monedas locales está firmemente en la agenda”, dijo Sooklal. “No hay ningún punto del orden del día sobre la desdolarización en la agenda del BRICS. El BRICS no pide la desdolarización. El dólar seguirá siendo una de las principales divisas mundiales, eso es una realidad”.
Los miembros del BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) buscan realizar más intercambios comerciales entre ellos en sus propias monedas como parte de un esfuerzo por ganar más influencia mundial y contrarrestar el dominio de EE.UU. El Nuevo Banco de Desarrollo, entidad crediticia creada por los BRICS, se ha fijado como objetivo que un tercio de sus préstamos se realicen en moneda nacional para 2026.
El director financiero del banco, Leslie Maasdorp, declaró el mes pasado que el desarrollo por los BRICS de una moneda común que desafíe al dólar es una ambición a medio y largo plazo.
Está previsto que la cumbre de líderes del BRICS se celebre del 22 al 24 de agosto en Johannesburgo, donde debatirán si admiten a más naciones en sus filas. Cuarenta jefes de Estado y de gobierno han confirmado su asistencia, y ese número podría aumentar a unos 50, según Sooklal.
“Creo que existe un consenso general en que el BRICS tiene que ampliarse”, afirmó. “Hemos elaborado algunas normas de procedimiento y criterios”.
Formado oficialmente en 2009-10, el BRICS ha luchado por tener el tipo de influencia geopolítica que se corresponda con su alcance económico colectivo. Los miembros del bloque representan más del 42% de la población mundial y representan el 23% del producto interno bruto mundial y el 18% del comercio.
El grupo BRICS pretende promover los intereses del mundo en desarrollo y no compite con ningún otro bloque, afirmó.
“Se está desarrollando una desafortunada narrativa según la cual el BRICS es antioccidental, que el BRICS se creó como competencia al G7 o al Norte Global” y eso es incorrecto, dijo Sooklal. “Lo que pretendemos es hacer avanzar la agenda del Sur Global y construir una arquitectura global más inclusiva, representativa, justa y equitativa”.