INTERNACIONALES

Balance Mundial: ¿por qué es decisivo para la acción climática?

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Por Tais Gadea Lara – En el camino a la conferencia climática COP28, comenzamos con una serie de cuatro ediciones de análisis de los principales temas que se discutirán. El protagonista de hoy es ese que indirectamente ayudará al cumplimiento del Acuerdo de París: el Balance Mundial.

“Este segmento es el que más debería importarles o, al menos espero, el que más los debería interpelar porque todo lo que se dijo ayer, todo lo que se está diciendo ahora, lo que se diga mañana, lo que incluso ustedes están conversando ahí afuera, en reuniones, networking, en el pasillo sobre la necesidad de inversiones, de hacer frente a las crisis locales y a las presiones internacionales… todo eso no se puede concebir, incluso todo eso no va a ser exitoso si no se lo piensa en un contexto que no es menor: el de la crisis climática”. Estas fueron mis palabras al iniciar la moderación de un segmento sobre cambio climático el jueves pasado en el Coloquio IDEA, un evento anual que reúne al empresariado argentino y a representantes políticos.

Fueron mis palabras ante un salón lleno de empresarios -en su mayoría de los sectores que más emisiones generan- y de representantes políticos que ayer, hoy o mañana son responsables de tomar medidas en pos de la acción climática, o de no hacerlo. Fueron palabras que podrían aplicar a muchos espacios y a muchos temas, por no decir a todos.

“Los impactos crecientes del cambio climático, junto con otros desafíos globales interrelacionados -como los conflictos-, están retrasando los avances en materia de desarrollo y amenazando el pleno logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) para 20230”, subraya como principal conclusión el Informe de los ODS publicado en julio de este año por Naciones Unidas. Cabe recordar que cuando hablamos de los ODS nos referimos, en pocas palabras, a los principales problemas del mundo agrupados en 17 objetivos: desde alcanzar hambre cero e igualdad de género hasta lograr la paz y la reducción de las desigualdades (solo por citar algunos).

Tomemos, por ejemplo, el objetivo de poner fin a la pobreza, ese problema del cual se suelen tomar quienes niegan la causalidad humana del cambio climático como excusa para no actuar ante la crisis climática. El reporte United in Science (Unidos en la Ciencia) publicado hace un mes por la Organización Meteorológica Mundial explica que “el cambio climático intensifica la pobreza al alterar los medios de vida, amplificar la escasez de alimentos y agua, y fomentar la inestabilidad económica”, lo que presenta un desafío para poner fin a la pobreza. Por lo que, actuar ante el cambio climático contribuirá también a ese otro propósito, tal como ejemplifica el reporte: los sistemas de alerta temprana ayudan a reducir los impactos de eventos climáticos extremos -intensificados por el cambio climático- en los medios de vida de las personas, evitando daños y pérdidas económicas, y contribuyendo a garantizar su bienestar.

Todo depende de la acción -o inacción- al cambio climático. Todo.

Entonces, la acción climática es fundamental, necesaria e imperante. ¿Qué es lo que tenemos al respecto como marco organizador? El Acuerdo de París, ese documento que los gobiernos consensuaron en la capital francesa en 2015 y que, desde entonces, deben implementar y cumplir.

En los festivos de aquel entonces no todo fue color de rosa. Se sabía que el acuerdo era imperfecto, pero que resultó en el mejor acuerdo posible en un momentum político global único. Piensen solo en Estados Unidos -país más emisor históricamente- y quién ganaría las elecciones presidenciales un año después.

Entre las críticas al documento consensuado, una era obvia: no hay un órgano que controle su efectivo cumplimiento ni un juez sancionador en caso de incumplimiento. De haberlo, ¿cuántos países creen que hubieran aceptado el acuerdo?

Es verdad, no hay tal órgano ni tal juez sancionador, pero lo que sí hay son mecanismos internos al propio proceso de las negociaciones que terminan ejerciendo tal rol, o lo más parecido a él. El protagonista de ello es el Global Stocktake o, en español, el Balance Mundial. Sobre él centraremos el análisis en esta primera edición -de cuatro- dedicada a los cuatro temas destacados a debatirse en la próxima Conferencia de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, la COP28. ¿Empezamos?

“El Balance mundial es importante porque es EL mecanismo que tiene el propio Acuerdo de París para hacerse una evaluación de si los países están dentro de los objetivos que se pautaron. Es importante porque, si no estuviera como parte del Acuerdo, es muy probable que tampoco se considere. Lo que no está no es legalmente vinculante. Entonces, es importante que un instrumento legal como el Acuerdo de París tenga dentro de sus previsiones la revisión”, nos comparte Enrique Maurtua Konstantinidis, asesor senior en diplomacia climática, mientras participa en el workshop preparatorio del Balance Mundial en Abu Dhabi, Emiratos Árabes Unidos. Sus más recientes presencias en las COP las ha dedicado a seguir de cerca este tema que parece demasiado técnico para los titulares de los medios masivos de comunicación, pero que debiera tener la atención de todos nosotros.

Definido por la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC) como “un proceso para que los países vean dónde están avanzando colectivamente hacia el cumplimiento de los objetivos del Acuerdo de París y dónde no”, el Balance Mundial sería algo así como un inventario detallado y analizado de lo que los países han hecho -y no- para cumplir con sus tres principales objetivos:

  • En mitigación, mantener el límite de calentamiento por debajo de los 2°C, con esfuerzos al 1,5°C (hoy el consenso generalizado y exigido es hacia este segundo escenario).
  • En adaptación, aumentar la capacidad de adaptación a los impactos ya presentes del cambio climático.
  • En medios de implementación, que los países desarrollados movilicen y garanticen los medios de implementación (como el financiamiento, pequeño detalle) para apoyar y ayudar a los países en desarrollo con sus políticas climáticas.

Todo ello con un desafío: no ser un mero rejunte de información.

“El Balance Mundial terminará siendo un informe más, a menos que los gobiernos y aquellos a quienes representan puedan examinarlo y, en última instancia, comprender lo que significa para ellos y lo que pueden y deben hacer a continuación. Lo mismo ocurre con las empresas, las comunidades y otras partes clave interesadas”, alertó Simon Stiell, secretario ejecutivo de la CMNUCC.

Ese es el punto crítico: un inventario que sirva a una mayor, real y mejor acción.

En medio de lo innecesariamente lujoso y prohibitivamente caro de Dubái como ciudad elegida para la conferencia y de las críticas por el conflicto de intereses que representa el presidente de la COP28 y CEO de la compañía nacional de petróleo de Emiratos, el Balance Mundial será el protagonista técnico de la COP28 -o debiera serlo-. ¿Por qué?

2023 fue el año establecido en el Acuerdo de París para la realización del primer Balance Mundial. Es decir, en la COP28 en diciembre próximo. Allí culminará un primer ciclo de trabajo que incluyó colección y preparación de información (reportes de países, hallazgos científicos, estado de emisiones, datos sobre financiamiento), y evaluaciones técnicas (a través de diálogos en persona que revisaron la información colectada) que nos dará una primera radiografía detallada del cumplimiento -o no- del Acuerdo, pero también de algo más…

¿Tiene sentido hacer un análisis de cinco años si ya sabemos que las emisiones suben y que no se está haciendo lo suficiente? Incluso, ¿tiene sentido cuando el reciente reporte sobre el trabajo técnico realizado sobre el balance menciona que las emisiones globales no están en línea con el límite de calentamiento del Acuerdo de París y que la ventana de oportunidad para alinearse a él es cada vez más estrecha?

Se lo pregunté a Enrique: “Tiene sentido especialmente por las recomendaciones que puedan surgir del mismo. Está claro que tenemos los reportes del IPCC, que tenemos los inventarios, que sabemos cuáles son las trayectorias, que sabemos lo que hace falta… sí, lo sabemos. Pero nuevamente, al estar como parte legal del acuerdo, ayuda a que el Balance Mundial sea considerado y que los países tengan una rendición de cuentas. Justamente lo más destacado es que se le incorpora esa parte de qué es lo necesario hacer”.

Ahora bien, ¿todos están de acuerdo con aquello que el Balance Mundial debiera impulsar? Definitivamente no. Podríamos agrupar los temas en disputa en tres.

  • ¿Recomendaciones? ¿Guías? ¿Recomendamos a todos o a algunos? En las reuniones preparatorias de junio en Bonn alguien me dijo en el pasillo: “Algunos países no quieren que el Balance Mundial dé recomendaciones sobre los pasos a seguir, sino que sirva de guía”. Al principio pensé que una y otra opción eran lo mismo, pero luego advertí que no. Especialmente si uno lo pone en el contexto de los intereses en juego, algo que nos lleva a la histórica disputa entre el mundo desarrollado y el mundo en desarrollo. ¿Por qué?

    Los países desarrollados (o algunos, o la mayoría, como para que no se ofendan en la generalización) buscan que el Balance Mundial inspire a mirar para adelante en todo lo que hay que hacer, en todo lo que todos tienen que hacer -léase mi ironía en este párrafo por favor- como si no existieran diferencias.

    Los países en desarrollo, en cambio, quieren que las recomendaciones sobre las acciones necesarias a realizar se basen y no olviden el principio de responsabilidades comunes, pero diferenciadas, y que se refuerce la responsabilidad diferencial del mundo desarrollado. Postura que sostienen -algunos con mayor o menor defensa- los países de América Latina, o la mayoría de ellos.

    En uno y otro caso hay partes que se aprovechan de los argumentos como excusas para no avanzar en la acción. Sorry not sorry.

  • ¿Decimos la palabrita que nunca queremos decir? Si claramente aún no estamos en la trayectoria que nos lleve a limitar el calentamiento por debajo del 1,5°C y tenemos que reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, ¿por qué no recomendar reducir las emisiones de donde más vienen? En otras palabras, ¿por qué no se habla de salir de los combustibles fósiles?

    Enrique nos recuerda que no todo es tan simple como nos gustaría: “Tenemos que recordar que la naturaleza del Acuerdo de París y de estos procesos, que respeta la soberanía nacional y la autodeterminación de los países, implica hablar de emisiones a nivel colectivo y no de un sector o actividad en particular. Un acuerdo de estas características en un espacio multilateral diplomático no puede estar marcando con nombre y apellido quién, cuándo, cuánto ni dar órdenes”.

    Claro que a él le gustaría otra cosa: “Uno esperaría o quisiera que el Balance Mundial apunte a ser lo más específico posible, a hablar de tender a la eliminación de los combustibles fósiles y de la reducción de la deforestación, a referirse a todas las cosas que efectivamente muevan la aguja y que hagan que la próxima ronda de contribuciones determinadas a nivel nacional (NDC), en particular, nos ponga en la trayectoria para reducir las emisiones y estar alineados con 1.5°C”.

    Aquí cabe preguntarse si algunos países latinoamericanos estarían tan a gusto con que, por ejemplo, se mencione al gas “natural” que defienden como “combustible de transición”, olvidando que, más que “natural”, es fósil.

  • Aún si hacemos recomendaciones detalladas respetando todas las diferencias y hasta mencionamos el carbón, el petróleo y el gas con mayúscula, ¿qué necesitaríamos? Money, money, money. No hay discusión en las negociaciones climáticas que sea ajena a la cuestión de financiamiento y que, por lo tanto, esté pendiente a la puja entre el mundo desarrollado y el mundo en desarrollo. No voy a entrar en detalle al respecto porque habrá una edición especial sobre financiamiento y porque prefiero profundizar conforme se den las discusiones en Dubái. Sí no dejaría de decir que hay dos cuestiones importantes a observar sobre este tema.

    Por un lado, cómo los países desarrollados buscan eximirse de la responsabilidad de movilizar flujos financieros hacia los países en desarrollo, sea “porque China también…”, “porque todos tenemos que ayudar”, o vaya a saber qué otro argumento aparezca. Por otro lado, cómo la necesidad común de recibir financiamiento para sus políticas climáticas pueda ser un motivo de trabajo conjunto en una región latinoamericana que viene más peleándose entre sí que articulando en equipo.

El trabajo técnico sobre el Balance Mundial se cerró en las reuniones preparatorias de junio pasado e, indirectamente, con la presentación del reporte de síntesis de los co-facilitadores de septiembre. La COP28 será el lugar donde los países deberán discutir las implicaciones políticas de lo analizado técnicamente con vistas a que, esperemos, aceleren una acción climática más ambiciosa. ¿Cuál será el resultado político de este primer Balance Mundial? Esa respuesta solo la tendremos en diciembre cuando finalice la conferencia. Mientras, podemos saber cómo consideraría Enrique que fuera un resultado para el primer Balance Mundial.

“Un resultado que pueda dar cierta claridad sobre dónde están las posibilidades para mejorar los compromisos climáticos a 2025 y acelerar la implementación. Es decir, que la señal sea clara sobre por dónde irá el tema de financiamiento y del acceso a apoyo, porque esa es la señal que buscan los países en desarrollo para poder acelerar y mejorar los compromisos. Sectorialmente, en un caso ideal, hay que decir las cosas por su nombre: la principal reducción de emisiones que tenemos que hacer es la proveniente de los combustibles fósiles. Los combustibles fósiles son los principales responsables de este problema y es necesario atenderlo: quitar los subsidios, eliminar progresivamente el carbón, petróleo y gas, no hacer mención a falsas soluciones”.

Como lo hecho al momento no ha sido suficiente en materia de mitigación y tampoco nos hemos adaptado de la mejor manera a los crecientes impactos del cambio climático, las pérdidas y los daños ocasionados por esos impactos han elevado el protagonismo en las discusiones climáticas

*Tais Gadea Lara de Climate Tracker

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Los sindicatos de Hollywood pidieron que se reanuden las negociaciones con el gremio de actores

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Los sindicatos de guionistas, directores, músicos y oficios de Hollywood emitieron un comunicado hoy pidiendo a los principales estudios que reanuden las negociaciones con el gremio de actores, dos días después de que fracasaran las negociaciones.

La Alianza de Productores de Cine y Televisión dijo el miércoles que la brecha entre las dos partes era “demasiado grande” y que futuras negociaciones no serían productivas, informaron los portales especializados de Hollywood sobre la huelga de actores que lleva 92 días.

La Alianza ofreció a los actores un acuerdo que se basaría, en aspectos clave, en los acuerdos alcanzados con el sindicato de directores y guionistas.

Los gremios temen enfrentarse entre sí. En la declaración, los sindicatos -que incluyen a WGA, DGA e IATSE- argumentaron que la Alianza debería darse cuenta de que al tratar con el sindicato de actores “se necesita más que propuestas que simplemente reproduzcan los términos negociados con otros gremios”.

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ONU: Hay que invertir 360 mil millones de dólares más para llegar la igualdad de género en 2030

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El organismo advirtió de que, si no se prioriza de forma inmediata este objetivo, se pondrá en riesgo el cumplimiento de la Agenda 2030.

En su informe “El progreso en el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible: Panorama de género 2023”, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) afirmó que es necesario una inversión de 360.000 millones de dólares anuales, como inversión adicional necesaria hasta 2030 para lograr la igualdad y el empoderamiento femenino. De no ser así, alerta, la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible podría correr un serio peligro.

Este documento fue elaborado en conjunto con la ONU Mujeres y el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas (ONU-DAES). En este documento se indica que la próxima generación de mujeres destinará 2,3 horas diarias más que los hombres al trabajo doméstico y a los cuidados no remunerados. Además del factor laboral que, según el citado estudio, solamente trabajan el 61,4 % de las mujeres en edad de hacerlo, frente al 90 % de los hombres.

Además, señalan que la desigualdad en salarios aún es un factor a tener en cuenta, ya que por cada dólar que perciben los hombres por su trabajo, las mujeres ganan únicamente 51 céntimos. Además, solo 27 países cuentan con sistemas integrales de seguimiento y asignación presupuestaria para la igualdad de género y el empoderamiento femenino.

Las mujeres de edad avanzada, también son un factor importante en el análisis, ya que se enfrentan a mayores índices de pobreza y violencia que los hombres de su misma edad. En 28 de los 116 países con datos disponibles, menos de la mitad de las féminas reciben una pensión. En 12 países, esta proporción es inferior al 10 %.

En 2022, de acuerdo al informe, 614 millones de niñas y mujeres vivieron en entornos de violencia y de aislamiento social, un 50 % más que hace cinco años. Si continua esta tendencia, en 2030 más de 340 millones (un 8 % de la población femenina mundial) sufrirán condiciones de pobreza extrema y 110 millones de niñas y jóvenes estarán sin escolarizar.

Fuente: ONU Mujeres

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Ascienden a 1246 las solicitudes de argentinos que pidieron ser evacuados de Israel

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La Cancillería argentina indicó hoy que ya se recibieron 1.246 solicitudes de argentinos que piden ser evacuados de Israel como producto del ataque de Hamas e informó que se mantiene en siete el número de connacionales fallecidos mientras que 15 permanecen desaparecidos.

El Ministerio de Relaciones Exteriores manifestó que recibieron “1.246 solicitudes de argentinos” que se inscribieron en el registro de evacuación de Israel que el Consulado abrió en Tel Aviv y aclaró que “cada solicitud puede ser de más de una persona” porque “se están desglosando los pedidos según cada grupo familiar”.

Reiteró que son “siete personas argentinas fallecidas identificadas por los familiares”, pero que se espera la “confirmación de las autoridades locales”, mientras que hay “15 pedidos de información a las autoridades sobre connacionales no localizados/desaparecidos”.

También, reiteró el número de guardia de emergencia del Consulado General de Tel Aviv (+972 52 597 8359) y recordó que se encuentra habilitada la casilla de mail consultasargentinosisrael@mrecic.gov.ar.

La Cancillería habilitó durante el fin de semana una línea telefónica nacional de celular para asistir a familiares en Argentina que necesiten informar sobre connacionales que se encuentran en dificultades en territorio israelí.

El número habilitado es +54 9 1140411522, disponible para llamadas y mensajes vía WhatsApp.

Las personas registradas serán repatriadas por la operación “Regreso Seguro” que comenzó hoy con la partida de un avión Hércules de la Fuerza Área, en un procedimiento conjunto coordinado entre el Ministerio de Defensa, la Cancillería y las Fuerzas Armadas.

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Asamblea del FMI en Marruecos: el G24 pide mayor financiamiento a emergentes y mayor peso

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La Asamblea anual del FMI y del Banco Mundial comenzará mañana en Marruecos en un contexto enrarecido por la lenta recuperación mundial, el conflicto bélico en Ucrania y la guerra recientemente desatada entre Israel y Hamas, y donde los países emergentes- incluido la Argentina- reclaman más financiamiento y mayor poder de voto en las decisiones de los organismos que ayudan al sistema económico global.

El ministro de Economía y candidato a presidente por Unión por la Patria (UxP), Sergio Massa, se quedará en la Argentina para atender la agenda que demanda la campaña electoral. La agenda fuerte entre la Argentina y el Fondo Monetario Internacional (FMI) será recién en noviembre, tras las elecciones de octubre, durante la próxima revisión del acuerdo vigente.

El Grupo 24 de mercados emergentes pidió hoy a través de un comunicado una serie de medidas para aumentar la financiación disponible a los países en desarrollo, como ser “la asignación de nuevos Derechos Especiales de Giro, la reserva del FMI divisa; reforma de los instrumentos de financiación a corto plazo del FMI; mayores recursos concesionales a países de bajos ingresos países de ingresos; reforma de la política de recargos del FMI; mayor canalización de DEG de los países donantes a los países necesitados y el aumento de la base de recursos del Fondo a través de su 16.ª Revisión General de Cuotas”.

En este sentido, los países miembros opinaron que “estas recomendaciones proporcionarían información adicional sobre la financiación para que los miembros mitiguen las crisis e inviertan en acción climática y desarrollo sostenible”.

Asimismo, los miembros del G24 expresaron su preocupación por los altos y crecientes niveles de deuda pública, y muchos países en desarrollo que soportan una carga de deuda insostenible.

“Si bien los miembros dan la bienvenida al Acuerdo Común del G20 Marco, señalaron que algunos de los países más pobres y vulnerables están excluidos del beneficios del alivio de la deuda”, denunciaron.

Por último, reiteraron su llamado para que el FMI siga siendo una institución basada en cuotas para reforzar la voz y la representación de los mercados emergentes y las economías en desarrollo.

Esta mañana el FMI presentó su informe de Perspecitivas de la Economía Mundial (WEO), que estima un crecimiento económico mundial que se desacelerará al 2,9% en 2024, desde el esperado 3% de este año, un pronóstico levemente más bajo que el esperado en julio último.

El economista jefe del FMI, Pierre-Olivier Gourinchas, afirmó hoy en conferencia de prensa que “la economía mundial está rengueando, no corriendo”.

En una conferencia de prensa durante la reunión anual de la organización en la ciudad de Marrakech, Marruecos, Gourinchas agregó que es “demasiado pronto” para evaluar el impacto en el crecimiento económico mundial de la guerra entre Israel y el grupo extremista Hamas en la Franja de Gaza.

Dijo que el FMI esta “vigilando de cerca la situación”, y señaló que los precios del petróleo han aumentado alrededor del 4% en los últimos días.

“Lo hemos visto en crisis y conflictos anteriores. Y, por supuesto, esto refleja el riesgo potencial de que pueda haber interrupciones en la producción o el transporte de petróleo en la región”, dijo.

Marruecos fue la sede elegida para las tradicionales sesiones anuales del FMI y el Banco Mundial para 2023.

Ambas instituciones organizan una vez cada tres años sus reuniones anuales fuera de las sedes de Washington, pero la edición de Marruecos -que en un principio estaba prevista para 2021- tuvo que ser aplazada en dos ocasiones a causa de la pandemia de Covid-19.

En septiembre, un mes antes de que llegaran los participantes de la reunión, un terremoto golpeó la región causando unas 3.000 víctimas e importantes daños.

“El país vivió un momento muy difícil hace un mes pero salió más resiliente y unido que nunca”, declaró la directora general del FMI, Kristalina Georgieva, durante la primera rueda de prensa del día, tras haber visitado “escuelas del Atlas destruidas por el sismo”.

Se espera que muchas de las conversaciones estén centradas en África, pues el continente está confrontado una crisis de la deuda que azota a varios de sus países, así como las consecuencias del cambio climático y a una pobreza que disminuye más lentamente que en otras zonas del planeta.

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